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ELEGANCIA A TIEMPO PARCIAL

OH PEOPLE, Part Time Elegance (April Records, 2025)

Instrumentistas de una perfección casi rara en el jazz actual, brillantemente grabados, con un profundo sentido del jazz clásico, actualizados, elegantes (el título lo sugiere y es inevitable decirlo)... el quinteto danés Oh People presenta Part Time Elegance, una colección de composiciones originales que exploran influencias de todas las décadas del siglo pasado traduciendo el lenguaje del jazz clásico (desde Ellington hasta Monk) a un sonido actual y limpio, jazz moderno "con instrumentos reales que suenan reales", como escribe Jesper Løvdal en las notas del álbum, jazz sin aditivos, 

Los miembros del quinteto son Jonas Due a la trompeta y fliscorno (DR Big Band, OTOOTO), Andreas Toftemark al saxofón (premio Bent Jædig Prize), Casper Christensen a la guitarra (Nana Rashid, Jesper Lødval), Lasse Mørck al contrabajo y Henrik Holst Hansen a la batería (Kathrine Windfeld Big Band, Jeppe Zacho Quintet, Mike Stern...), cinco solistas emergentes de la escena danesa, músicos jóvenes y ya muy solicitados que se unen aquí para explorar sus más íntimas influencias musicales. 


Publicado en vinilo y CD, Part Time Elegance contiene referencias musicales a estétitcas del jazz anteriores al bebop: baladas de amor atormentado al más puro estilo años 20 ("Part Time Elegance" con su sordina y solo de contrabajo, o "Parisian Love Affair" con ese solo que nos recuerda a los saxofonistas de la orquesta de Duke Ellington), ritmos brasileños y solos deliciosos en la guitarra de Casper Christensen ("Beginnings", "Sosa"), estructuras de Monk (el intrincado bebop de "Oh!", una montaña rusa movida por el contrabajo y detenida a saltos por las armonías de los vientos en el chorus), swing juguetón al estilo Cotton Club pasado por el tamiz de un estudio del siglo XXI ("Disco Double Trouble" con esa sordina que excita los recuerdos, un walking bass de libro y un solo de guitarra brutal)...

Con una visión estética renovada y limpia del hot jazz y del bebop, solos brillantes, virtuosismos inesperados y cero nostalgia en las influencias (todo se puede renovar y por tanto no está muerto) el quinteto vive sus influencias con ese desparpajo de la juventud y mucha, mucha técnica. Recomendable. 


* Más info: https://ohpeople.bandcamp.com/album/part-time-elegance

UN JAZZ PRIMITIVO

RASPA GARCÍA TRÍO, Standards Session Vol. 1 
(Gaztelupeko Hotsak, 2024)

Estándar pero no tan conocido es, por ejemplo, "Mamanita" de Jelly Roll Morton o el "Honky Tonk" de Bill Doggett, temas menos habituales en los discos de standards, pero tan disfrutables como todo el disco de Raspa García Trío, que contiene una selección de clásicos que van desde Jelly Roll hasta Mingus pasando por James Booker, todo un repertorio que profundiza en el blues y en los estilos más primitivos del jazz.

Jorge "Raspa" García
es un pianista madrileño formado en la escuela de música IMT que ha desarrollado su carrera dentro del espectro de músicas negras, especialmente en el blues y en los ritmos de Nueva Orleáns con bandas como The Tremendous o The Cawfish, con quienes grabó en 2015 Boogie Woogie Voodoo. Su estilo abarca todo el espectro del blues, desde las notas más ásperas del blues del Delta hasta su capacidad para integrarse en los ritmos más jazzy, convirtiendo cada tema en una fiesta.


El repertorio se sostendría solo con el trabajo de Raspa García, sin duda. Su capacidad de llenar con ambas manos ritmo y melodía es brutal, como deja claro desde el comienzo con los compases hispanos de la "Mamanita" de Jelly Roll Morton, de modo que el trío es casi un extra, un extra fantástico, porque tanto Francisco López "Loque" al contrabajo como Antonio Álvarez "Pax" a la batería aportan su inestimable creatividad y una buena dosis de frescura para que fluya el groove de estos sonidos injustamente olvidados por los músicos modernos.

Difícil elegir un tema. Nos queda en el oído la seductora cadencia de la sección rítmica en "Slow Time" (Clarence 'Gatemouth" Brown) sobre la que se apoya un inconmensurable Raspa García, que aporta síncopa y sentimiento a cada compás del tema. El trío está arrollador en la versión de "Boogie Stop Shuffle" (Mingus) con un gran trabajo rítmico y un Raspa que roza el virtuosismo a toda velocidad pero sin esfuerzo. El blues más tradicional aparece en una versión a media voz de "Careless Love", tocada con una sensibilidad fabulosa, una gran conclusión del disco, pero antes nos encontramos con clásicos como "Honky Tonk" (Bill Doggett), "Blues Minuet" (James Booker) o "Black Brown and White" (Bill Big Bronzy), y mucha improvisación, sonidos puros sin complejos, rhythm and blues con descaro... Todo un repertorio pensando para disfrute de los aficionados al sonido tradicional pero no exento de un virtuosismo indispensable para que estos temas tan antiguos suenen espectaculares y vivos. 



* Más info: https://hotsak.eus/es/artistas/raspa-garcia-trio/

FIESTA EN LA CALLE

THE CHOCO'S HOT SEVEN, Spanish Tinge 
(Blue Asteroid, 2023)

The Choco's Hot Seven recrean esa manera festiva de disfrutar del jazz que se aleja de complejos para hacer prevalecer el placer de la música, lo que no excluye la necesidad de cierto virtuosismo para defender estos ritmos incansables. La banda acaba de sacar su primer álbum en Blue Asteroid Records con el título de Spanish Tinge. (que viene a significar "tinte español", algo que nos devuelve a la Nueva Orleáns que vio el nacimiento del jazz hace más de cien años y donde, entre otras influencias musicales, prevalecían los ritmos que venían del Caribe y que, a su vez, eran herederos de los ritmos africanos y de las tradiciones de los colonos españoles. Como Luis Escalante Ozalla nos comentaba en una entrevista a raíz de su libro Nueva Orleáns 1717-1917, sexo, raza y jass:

Los esclavos que llegaron a Nueva Orleans no procedían de África sino del Caribe, y muchas de sus islas estaban bajo dominio español por lo que estos trabajadores forzosos ya venían con una música influenciada por la española, de ahí que Jelly Roll Morton expresase que el verdadero jazz debería de poseer algo de “spanish tinge” (tinte español).

Y esa es la esencia de The Choco's Hot Seven, un jazz desde la raíz, el que se podía escuchar en aquel momento glorioso de surgimiento, sin posteriores intelectualizaciones ni fusiones forzadas. Los temas no son breves pero se nos hacen fugaces, con la necesidad de escucharlos de nuevo, y se suben a la cabeza desde el primer acorde. El uso de los mismos instrumentos que se usaban en aquella época convoca el espíritu de aquellos fundadores del jazz y garantiza un sonido crudo y auténtico: tuba (Daniel Abad), banjo (Mario Pousada), tabla de lavar (Álvaro Blas), corneta (Nacho Botonero), trombón (Israel Lino), clarinete (Ernesto Naranjo) y claqué (Samuel Rigal). 



En cuanto al repertorio, pocas sorpresas y muchos temas imprescindibles. El banjo nos da la bienvenida a este disco con una canción que es toda una declaración de intenciones: "Old Fashioned Love" (el cantante invitado es nada menos que Marcos Padilla, de O Sister!) y todo a partir de aquí nos sonará viejo, viejo con el lustre de lo verdaderamente valioso y que vale la pena preservar, temazos que han sobrevivido a todo un siglo a las modas pasajeras, como "St. Louis Blues" (que escribió WC Handy y a la que dio su forma inmortal Louis Armstrong), aquí con unos solos fabulosos a la corneta (con un toque español) y al trombón; "Makin' Runs", atribuida a Buddy Bolden; o esa pieza imprescindible que es "It Don't Mean a Thing" con sus sucesivos solos, siempre al límite, y su juego de llamada/respuesta entre la tabla de lavar y el claqué. El final es una gloriosa versión de "On The Sunny Side of Street" que comienza con un tempo lento, perezoso, que sugiere ese calor de Louisiana, y que conduce a un final lírico, inspirador, a un final estimulante.

Aquí les dejo un medley, pero lo mejor, sin duda, es escucharlos en directo, ya sea en concierto callejero o en los formatos que ofrecen de concierto dramatizado o concierto didáctico. No se los pierdan.




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UN ABRAZO EN TIEMPOS COMPLICADOS

MATT WILSON QUARTET, Hug! (Palmetto Records, 2020)

Matt Wilson ganó en 2018 los premios Musician of the Year y Record of the Year otorgados por la Jazz Journalist Association por su disco Honey and Salt: Music Inspired by the Poetry of Carl Sandburg, del que hablamos aquí en su momento. Su jazz divertido, tan elaborado y tan ausente de complejos, nos cautivó; tiene una vitalidad contagiosa. Su filosofía jazzística, llena de cambios de ritmo, recursos y naturalidad, se nutre de las raíces del jazz y de su misma libertad estética. Ahora vuelve a sorprendernos con su nuevo disco, Hug!, también lleno de humor y energía, algo que se debería exigir a todo baterista. Y lo hace con su cuarteto de siempre, que incluye al saxofonista Jeff Lederer, el cornetista Kirk Knuffke y el bajista Chris Lightcap.

Hug! incluye versiones de Gene Ammons ("The One Before This"), Abdullah Irahim ("Jabulani"), Charlie Haden ("In The Moment") o el universal "King Of The Road" de Roger Miller, todos adaptados al espíritu festivo del cuarteto de Wilson, con arreglos sincopados, efectistas y esa vitalidad que dan ganas de bailar como si nadie nos viera. Buenos ejemplos de esto son la desenfadada "Joie de vivre" de Dewery Redman y la composición del baterista "Hug!", con una felicidad casi pop en las melodías. También hay una ácida versión de la "Interplanetary Music" de Sun Ra que Wilson mezcla con un tema propio ("Space Force March") y con ¡un discurso de Donald Trump! llevando a la categoría de esperpento sus palabras y consiguiendo que algo tan demencial suene divertido.


Una idea de lo complejo que es hacer música divertida es la cantidad de instrumentos que aparecen en el disco: Jeff Lederer, por ejemplo, toca los saxofones tenor, alto y soprano, además del clarinete y la flauta (y canta), Kirk Knuffke toca la corneta y la corneta soprano (también canta), Chris Lightcap toca el bajo acústico, eléctrico y el de 8 cuerdas (canta) y Wilson toca batería y xilófono (y canta, claro, como todos aquí) .

Desde el primer tema, con ese solo espléndido de Lederer (sobre la inspiración de Ammons), percibimos que estamos ante una fiesta de jazz. El cuarteto pone la música sobre la mesa como un banquete, derrochando arreglos, recursos, sospresas. Imposible no engancharse. Por destacar, destacaría "Sunny And Share", un homenaje a Sonny & Cher donde toma patrones de dos temas pop ("The Beat Goes On" y "I Got You Babe") y los pasa por el tamiz de Ornette Coleman, con un Lederer brutal haciendo chillar al saxo alto y unos cambios de ritmo sorprendentes. Otro tema a destacar es "Man Bun", donde utiliza una melodía aparentemente sencilla para jugar, escribiendo la métrica para construir una marcha como si todos los instrumentos fueran de ritmo o percusión. 

En resumen, un disco para jugar, para explorar posibilidades sin miedo a la complejidad y, lo mejor, que parece sencillo porque suena amable, ya que no busca la atonalidad ni el ruido. En consecuencia, suena optimista, dentro de la filosofía wilsoniana. El propio baterista admite que lo grabó en estos tiempos de confinamiento obligado con la intención de mostrar la felicidad de estar en compañía (el cuarteto lleva muchos años compartiendo escenario), una especie de abrazo en tiempos complicados.


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* Web: mattwilsonjazz.com


HOT JAZZ CALLEJERO

BARBA DIXIE BAND, Original Jazz (2016)

Seguimos persiguiendo y constatando la delicia de encontrar jazz por las calles de Madrid. ¿Han quedado atrás aquellas prohibiciones y aquellas restricciones impuestas por anteriores ayuntamientos? No. Pero lo cierto es que no hay mañana que pasee por el rastro y no tenga que dejarme arrastrar por la dirección que marcan unos compases de hot jazz. Hace unos domingos me encontré con la Barba Dixie Band, tocando bajo el gélido sol de enero en la calle Embajadores.

A los que no somos músicos nos cuesta entender que los instrumentos (especialmente los de madera y metal) no suenan siempre igual. Las condiciones de frío o calor influyen en el timbre por una simple cuestión de física: la expansión o contracción debido a la temperatura. Por eso, se agradece encontrarlos haciendo el esfuerzo en medio de la calle, alegrando a los transeúntes y vendiendo sus CD's, especialmente cuando se les puede ver también en clubs como Clamores, con más comodidad.


Me hice con su disco (soy un fetichista de lo tangible... Lo digital se me escapa de las manos aún) para poder revivir en la soledad de mi estudio lo que en la calle helada sonaba tan hot. El sonido del álbum, un disco con 8 standards, suena tan cálido y tan vital como el directo. Sí, pensarán, el disco debe estar grabado en directo, como se deben grabar los discos de jazz en estudio, pero el sonido es tan "auténtico" que conmueve. 

Con temas clásicos como "New Orleans" o "Charleston" y el melancólico final de "Do You Know What It Means to Miss New Orleans", el álbum fue grabado en La Casa Naranja en noviembre de 2016 y es una estupenda carta de presentación para un combo como éste. En el disco aparecen Mario Siles (banjo y voz), Anxo Martínez (corneta), Yazu (trombón), Stefano Giordani (contrabajo, sustituido aquel domingo de rastro por la tuba de Víctor Correa, de quien hablamos hace unas semanas a propósito de In Lak ' Ech, Hala Ken), y Andres Freites (tabla de lavar).

Es un combo que funciona con la complicidad de una fiesta entre amigos, sonidos clásicos hasta la raíz que flotan con la vitalidad de lo nuevo y la calidez de la música sin complejos, música con intención lúdica pero con una base seria y bien construida. La tuba ofrece, quizás, una sensación rítmica más tradicional que el bajo, pero la diferencia no es discutible; la washboard nos lleva a otros tiempos donde lo sencillo sonaba grande; y la corneta, bueno, la corneta es Nueva Orleáns...

De propina, este "Corrine, Corrina" que no está en el disco.

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* Info: http://www.producciones1920.com/?fw-portfolio=barba-dixie

JAZZ EN LA ACERA

MADRID HOT JAZZ BAND, Some Like It HOT!! 

Madrid siempre ha sido una ciudad de contrastes y de sorpresas. Por eso, tras leer hace meses las dificultades y trabas municipales impuestas a la música en la calle (algo que no sabemos si el nuevo ayuntamiento cambiará), es toda una sorpresa encontrarse en plena acera a unos músicos soberbios haciendo auténtico hot jazz. El momento engancha, tienes que pararte. Algunos niños y alguna señora bailan. Los arreglos son fluidos y excitantes. Dejar una moneda sería una injusticia. Hay que comprar el CD y llevarse este trozo de magia callejera a casa.

Domingo pasado. Noviembre. Primera vez en una eternidad que visitaba el rastro. Sueño y ganas de que llegue la noche para ir al Festival de Jazz de Madrid (esta noche tocaba Eliane Elias). El cielo, plomizo, llenaba de urgencia cada curiosidad en cada puesto, en cada tienda, y, al final de todo (si comienzan, que es lo mejor, de abajo a arriba, subiendo Ribera de Curtidores para terminar con unas tapas en La Latina)... Pues eso, al final del todo, cuando ya era el momento de salir de la marabunta, un cuarteto en la acera. Banjo, saxo tenor, clarinete y contrabajo. Un cartel: Madrid Hot Jazz Band y una caja con ejemplares de su disco. Tentación.

El ritmo del banjo es contagioso y tiene ese sabor al jazz disfrutable, anterior a la intelectualización y a las vanguardias, el clarinete le da una fluidez deliciosa... En el disco se puede escuchar el acompañamiento de la tuba, instrumento que hacía las veces de sección rítmica al principio de la Historia del Jazz, cuando las bandas eran callejeras y no había llegado el contrabajo al jazz. Aquí, hay un contrabajista con un buen sentido del ritmo y ganas de improvisar. 


Puedo contar que me sentía feliz llevando el ritmo con el pie mientras estos músicos desplegaban puro arte a cambio de unas monedas, intentando vender un disco autoproducido que, por cierto, tiene un sonido magnífico, pero sí puedo dejarles unos enlaces y recomendarles el disco, donde, además hay una cantante y la colaboración de David Herrington en la trompeta en tres temas. 

Los músicos del disco son: Daniele Grammauta (saxo tenor y soprano), Marcos Prieto (clarinete), Daniel Cabrera (banjo), Miguel Bestard (tuba), Kike Gil (washboard) y Errukine Olaziregi (voz en "Rosetta" y "Ain't Misbehaving" de Fats Waller).

Espero que la próxima vez que les vea sea en un escenario y con menos frío, aunque no puedo decir que el lugar y el momento no tuvieran un encanto irrepetible. Pásense por el rastro por si les ven. Y, por supuesto, llévense el CD a casa.

Nada como un buen solo
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* Hay mucha más información sobre ellos (incluyendo vídeos) en


UN PASO ADELANTE, HERMANAS

O SISTER!, Stompin' in Joy (Discóbolo, 2016)

La carrera del grupo sevillano O Sister! está cimentada sobre la calidad y la emoción. Su amor por la música de Nueva Orléans y su afán por investigar en las raíces, en las canciones originales y en la perfección vocal hace de este grupo un referente. Fruto de la experiencia y la investigación surgen las seis canciones escritas por miembros del grupo para su nuevo disco, siguiendo los esquemas de los Roaring Twenties y de los Flirty Thirties.

Stompin' in Joy, su cuarto disco (tercero de larga duración) supone así un paso adelante. Los nuevos temas están tan trabajados que resulta difícil para el oyente diferenciarlos de los clásicos que aparecen en el álbum, lo que demuestra que la faceta compositiva del sexteto está a la altura de lo interpretativo.


Las letras, respetando los cánones de esas décadas (brillante "The Dances I Owe You"), son asépticas y convincentes, con mensajes divertidos sobre las dificultades de la paternidad ("The Baby Rag") o los conflictos de comunicación antes del primer café de la mañana ("Please, Don't Talk To Me Before My Morning Coffee"). Su tema "I Fell In Love with New Orleans" es un canto apasionado a la ciudad del Mississippi, The Big Easy. Habría que destacar que el espíritu en todos estos temas es optimista y brillante. Incluso en el alegato feminista "Keep Your Head Up, Sister!" el mensaje es positivo. Parece que, en su visita a Nueva Orleans, caminaron por el lado soleado de la calle.
Stay away from me before my 
morning coffee,
it's the most important rule.
I can't have a conversation with you,
I'm dozy, woozy, clumsy, still asleep!
(Oh, honey...) 
En cuanto a la música, los arreglos, tanto vocales como instrumentales (y en este álbum los vientos), siguen estando a una altura notable. El disco incluye, además, una nómina brillante de músicos invitados en la grabación, incluidos coros, claqué (Samuel Rigal), cuarteto de cuerda (en "Moonglow") y una pequeña brass band (Juli Aymí al clarinete y saxo alto; Julien Silvand, trompeta, y Josep Tutusaus, trombón). A estos no sé si llamarlos artistas invitados o no, pero están ahí: Amalia Comino, Daniela Huertas y Abril Cabra son los bebés que ponen voz a "The Baby Rag" (Matías Comino), uno de los temas originales del álbum, con una letra muy divertida que recuerda las de Fats Waller.

En resumen, el trabajo más completo y complejo de O Sister!



Y así es como suena en vivo su "Nowzah! (I Don't Accept Your Rules)":

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* Web oficial: osister.es
** Fotografía: Juan Luis Morilla.

http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

TAMAL HOT BAND

El divertido ritmo del pantano

La palabra es hot. Hot jazz heredado del amor por Nueva Orleáns y por sus bandas callejeras; hot en el sentido salvaje, rabioso y divertido del asunto. La banda sevillana Tamal Hot Band recupera estas sonoridades en un álbum que suena natural, con alguna balada y algún momento que suena bop pero, en líneas generales, un revival sincero y honesto magnifícamente instrumentado.


Parece que la idea del álbum surgió en la misma NOLA, cuando dos de los miembros del grupo (Matías Comino y Pablo Cabra) visitaban la ciudad con O Sister! (de cuyo nuevo disco hablaremos pronto). Se trajeron el ambiente de las calles, de los bares y de las bandas y crearon Tamal Hot Band junto a Nacho Botonero (clarinete, corneta y bombardino), Matheus Prado (contrabajo) y Antonio Albanés (saxo tenor), personal que contó también con invitados en ciertos temas: el saxo soprano Bernardo Parrilla y las voces de Paula Padilla y Marcos Padilla (“Basin Street Blues”) y Cinthya C. Lucas (“New Orleans”). 
Fotografía de Guille García
El disco comienza con "Phoenix Bird Blues", compuesto, como casi todos los temas, por el guitarrista Matías Comino. Tras el festivo comienzo, con metales y maderas muy en la línea de las brass bands de Nueva Orleáns, hay un solo muy de raíz, a cargo de Nacho Botonero a la corneta, al que sigue el solo de saxo (Antonio Albanés), otro de guitarra (Comino)  y una explosión de ritmo y vientos que nos traslada (en espíritu) a la mismísima orilla del Mississippi. El tema que sigue es "Soleil Swing", con un sonido algo más europeo, más manouche pero igualmente festivo. Ya lo habíamos escuchado a otra formación de Comino (Très Bien!). Aquí las cuerdas son las protagonistas. "Basin Street Blues" es un clásico y sobran las explicaciones. Paula y Marcos Padilla cantan sentidamente y los vientos aportan un aire mezcla de blues y cabaret que es, en definitiva, una de las fusiones que dieron origen al jazz. Cantado a tempo medio, tiene un final explosivo, con exhibición de batería y banjo y una banda que parece arrancada de los Roaring Twenties.

El disco está lleno de temas marcadamente hot que funcionan como una gran brass band con sólo cinco miembros y un instrumentista invitado. Hay dos excepciones, la balada "Nano" y el tema "La Gran Ciudad", con elegantes toques bebop. La coda del álbum es el pegadizo "New Orleans", un tema explosivo, con un ritmo trepidante y solos que se suceden con naturalidad contagiosa. Recomendable para nostálgicos y para los que aún no crean que el jazz es una música divertida y bailable. 

Les dejo con un vídeo resumen con fragmentos de la presentación del disco en CICUS (Sevilla).


PROHIBIR EL JAZZ

Arte en dibujos (y en sonido)

Nos ha resultado paradójico leer en varias fuentes que el jazz nunca fue prohibido en España. Aunque sí es cierto que el acervo popular y nuestra natural aversión a todo lo que viene de fuera impidiera que el jazz fuera una moda (en el sentido estricto de la palabra), lo cierto es que el jazz no estuvo prohibido ni en los años de posguerra sino más bien tolerado por el poder y venerado por los auténticos aficionados. Se cuenta incluso en un artículo de Javier Yuste (pueden leerlo aquí) que la partida de la División Azul fue amenizada por una orquesta de hot jazz.

Pero que se prohíba el jazz no es algo nuevo. En la Europa de entreguerras, en casi todos los países musulmanes, en estados comunistas, en dictaduras...Luis Alemany cuenta en este artículo que en la Cuba posterior a la revolución, ver un concierto de jazz era misión imposible y que quienes traían discos a la isla tenían que declararlos y, en la mayor parte de los casos, renunciar a ellos, cuando, anteriormente, según cuenta Paquito D'Rivera en ¡Oh, La Habana!, Cuba era la capital del jazz del Sur de los Estados Unidos...

Para desgracia nuestra, el jazz también sufrió la censura oficial (y la autocensura) en los USA en una época en que reinaba en las bandas sonoras y, especialmente, en un medio tan querido por nosotros y de tan amplia audiencia como los dibujos animados. La mayoría de los cortos censurados, auto-censurados o fichados por el Código Hays, contienen elementos que pueden parecer ofensivos. Generalmente, se trata de aspectos religiosos o raciales que, en nuestra opinión, no son más que estereotipos. Siempre hemos sostenido que los estereotipos no son nada malo si no se usan en términos despectivos o discriminatorios. Nadie es menos por pertenecer a un grupo distinto. ¿O no hacen los rockeros chistes sobre los aficionados al jazz? Pero los USA y, en especial, sus mass media suelen ser demasiado rígidos.

Uno de los cortos más censurados y, al tiempo, celebrado es Clean Pastures (I. Freleng, 1937), que reúne los estereotipos religiosos y raciales al tiempo. En este sentido, habría que resaltar otro de los cortos de dibujos prohibidos: Coal Black and The Sebben Dwarfs (Bob Clampett, 1943). Considerado por los críticos uno de los mejores cortos de animación de la historia, es una parodia en clave de jazz de la obra de Disney Blancanieves. Producido, como todas las Merrie Melodies por Leon Schlesinger y con las voces del inigualable Mel Blanc, se trata de un número musical que parodia (¿o hace homenaje?) a Fats Waller, con un alter ego felino impresionante y muchos guiños a los amantes del hot jazz ("Blues in the Night" aparece entre los temas que cita la música de Carl W. Stalling, del que ya hemos hablado en otras ocasiones). Pero, ¿por qué se incluyó este corto en la lista de los Censored Eleven? Los movimientos por los derechos civiles movieron a UA a retirar de la distribución algunos cortos (¡aquí la empresa que tiene que asesinar a Blancanieves/Coal Black ofrece asesinatos a $1, enanos a mitad de precio y japoneses gratis!). Otros cortos, advertidos por el Código Hays por su contenido sexual, fueron directamente prohibidos. 

Por fortuna, Internet permite que sobrevivan productos cuya distribución se ve interrumpida por el motivo que sea, y casi todos estos cortos están disponibles en las webs de videos. Este es Coal Black and The Sebben Dwarfs


Otro de los cortos prohibidos por sus estereotipos raciales, pero muy celebrado por los aficionados al jazz es Tin Pan Alley Cats, del mismo año y también con música de Carl W. Stalling. Tachado igualmente de racista, el director manifestó en una entrevista que sus parodias eran "caricaturas de músicos de la escena de Los Angeles a los que conocía personalmente y a los que tenía un gran respeto". 

Tin Pan Alley Cats está lleno de jazz salvaje y hot, como nos gusta el jazz, y suena así:


Siempre hemos sostenido que generalizar es un error, pero sabemos que la mayoría de las obras censuradas lo son por haber sido estudiadas por mentes sucias que no confian en la inocencia del público. Si no, ¿podría haber sobrevivido un dibujo tan abiertamente sexual como Betty Boop? Nos vamos a despedir con ella y esta versión adaptada a su elocuente feminidad de "Minnie The Moocher". La música corre a cargo de Cab Calloway y su orquesta.



* Más sobre los Censored Eleven aquí: 

** Y en este artículo deesar del Campo de Acuña: 

MAGIC KING STOMP

Vuelven Satellite con su jazz imaginativo y hot

Si en su disco anterior, el dúo madrileño Satellite demostraba que es posible mirar a los orígenes del jazz y crear algo moderno al mismo tiempo, en este nuevo trabajo titulado Magic King Stomp podemos encontrar nuevas búsquedas de las raíces (el slogan del grupo dice: "Muchos se preguntan hacia dónde va el jazz. Nosotros sólo queremos saber de dónde viene") como el tema que da título al EP "Magic King Stomp", inspirado en los pioneros 'King' Oliver y Jelly Roll Morton, al estilo que por entonces se denominaba stomp y que llenaba las pistas de bailes, así como deliciosas versiones del sonido de Chicago ("It's Better To Give Than To Receive") e incluso de Billie Holiday ("God Bless The Child").

Pero el valor más interesante de Satellite son sus temas originales. Como en el disco anterior (también disponible en Bancamp, esa herramienta que está ayudando a tantos grupos), encontramos temas compuestos por Manu Grooveman. Aparte de los sugerentes temas instrumentales que abren y cierran el disco, hemos disfrutado enormemente con el bailable "I Wanna", también inspirado en las orquestas de swing; el citado "Magic King Stomp" y una maravilla titulada "Starlight", compuesta por ambos miembros del dúo y que recupera reminiscencias de los minstrels y que aquí, con la voz de Sarita Brown y el único acompañamiento del banjo, nos devuelve a cierta época perdida sólo recuperable gracias a viejos discos, a películas estereotipadas y a músicos como Satellite.


Como no queremos extendernos sobre una música que habla por sí sola, les dejamos aquí un video y más abajo una breve (aunque jugosa) entrevista con Manu Grooveman, cantante, guitarrista, banjoista y compositor de algunos de los temas del grupo:


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  Entrevista con 
Manu Grooveman
banjoista, guitarrista y voz de Satellite





JAZZ, ESE RUIDO: ¿Por qué hot y no vanguardia? 
MANU GROOVEMAN: Bueno, de todas las corrientes del jazz, las que más nos llaman la atención son la primeras, hasta la Era del swing, en concreto el hot jazz, como es conocido el jazz de los años 20 y 30. Pero también hacemos guiños al swing, al gypsy y a la bossa. Antes de los cambios y renovaciones que supusieron el bebop y sus derivados, el free y todas las corrientes posteriores, el jazz era una música popular, que se escuchaba en los salones de bailes, en los grandes teatros, en fiestas, picnis, en las celebraciones de todo tipo. Nosotros queremos recuperar en cierto modo ese espíritu festivo…

J,ER: ¿Qué hay en este nuevo disco de Satellite que no hubiera en el anterior?
MG: En este disco hay una apuesta decidida por la música de Nueva Orleans al presentar un stomp, que es una forma musical poco utilizada en estos días. Además cuanto más investigamos en la raíces del jazz más matices y sonoridades diferentes conocemos.  ‘Magic King Stomp’ es un compendio de esas investigaciones. Sonamos más a banda, contamos con unos músicos colaboradores de lujo y creo que hemos conseguido un resultado mucho más redondo y compacto. Aún así, como en el resto de discos, hay variedad y al igual que hacemos un stomp rendimos homenaje a Billie Holiday con su eterno ‘God bless the child’, rescatamos nuestra visión de los shows minstrel con ‘Starlight’, homenajeamos el sonido ‘Cole Porter’ de los grandes musicales en ‘I wanna’ o swingeamos con brío en ‘Its better to give than to receive’

J,ER: ¿Disco o directo?
MG: Es difícil elegir. Cada medio aporta diferentes sensaciones. Los directos nos encantan. El contacto con la gente, la reciprocidad, la sensación de estar creando algo al instante, único e irrepetible… Pero en los discos podemos explayarnos mucho más. Gracias a la técnica somos capaces de emular un sonido Big Band aunque solo tengamos dos instrumentos de viento, o de cuidar mucho más los arreglos e instrumentaciones. Yo disfruto mucho en el estudio cuando escucho por primera vez el resultado de un arreglo que tenía en mi cabeza. Me pasa sobre todo con los metales. Es muy emocionante. Pero además en el estudio donde grabamos, Headroom, en Madrid, Loren su responsable nos tiene ya pillados el punto, lo cual hace de la grabación una experiencia muy agradable. Además, como es teclista, siempre mete pianos con lo que conseguimos que los temas crezcan mucho.

J,ER: ¿Cómo recibe el público aficionado al jazz (y el profano) en vuestros directos estas descargas de hot jazz?
MG: Yo creo bastante bien. Por lo menos es lo que nos hacen saber… jeje. Intentamos que los conciertos no sean una sucesión de temas sin más. Por ello explicamos el origen de las canciones, creamos un ambiente, damos un contexto histórico al público para que entren mucho más en lo que dicen las canciones. Digamos que es una especie de espectáculo didáctico-musical.
El público ‘erudito’ aficionado al jazz tal vez no piense lo mismo y de hecho ni siquiera nos considere una banda de jazz seria. Pero yo creo que hay hueco para todo…

J,ER: Satellite es ya una sensación de la noche de Madrid. Vosotros, como músicos ¿cómo veis el panorama de la música en este momento y más específicamente en Madrid?
MG: Bueno, no sé si sensación o no… aún así es un maravilloso halago ;) Madrid como ciudad grande que es ofrece una amplísima y variada oferta de todos los estilos. En lo que respecta a jazz hay varios clubs míticos que tienen una programación estable, algo que siempre es muy de agradecer. Pero a veces uno tiene la sensación de que siempre tocan los mismos. Es complicado entrar en el circuito de ‘privilegiados’ del jazz, aunque si están ahí es porque se lo han ganado, ojo.
En lo que respecta al panorama, en general la música en directo se está viendo afectada por la crisis, como todo, sobre todo en lo público. No se paga lo mismo ahora que hace unos años, es complicado encontrar sitios que te den un caché fijo, que ofrezcan unas condiciones acústicas decentes etc… Es decir, no es ni mucho menos el mejor de los panoramas, pero aún así Madrid es una especie de oasis. Hay de todo, por supuesto, pero los clubes siguen programando y los conciertos se siguen llenando. Por mucho que el contexto económico sea duro, la música no deja de sonar…

J,ER: Manu Grooveman es músico, hombre de radio, erudito bloguero... y qué más?
MG: Uf que de cosas. Dicho así parezco alguien importante y todo… ;) La verdad es que soy simplemente una persona muy inquieta y curiosa desde el punto de vista musical. No sé si será por la profesión periodística, pero el caso es que me gusta mucho indagar en las historias y acontecimientos que hay detrás de la música o que inspiran esa música. Esa curiosidad intentó plasmarla en el blog La música es mi amante, en mi sección ‘jazztag’ de La Pollería y por supuesto en mi música con Satellite. Además vivo la música de forma muy apasionada, forma parte de mí. De otra forma jamás hubiera hecho un roadtrip por la ‘Highway 61 la autopista del blues’ para conocer de primera mano los escenarios sobre los que tanto he leído. La música acapara todos los ámbitos de mi vida.

J,ER: Háblanos de Sarita Brown, esa voz inspiradora que complementa el dúo Satellite. ¿Cómo y dónde encuentras una maravilla así?
MG: Sara y yo nos conocimos en Salamanca. Yo soy de allí y ella estaba estudiando. La casualidad hizo que coincidiéramos en un musical universitario. Enseguida congeniamos y la verdad es que ahora mismo no me planteo hacer música sin ella. Hemos estado juntos en varios proyectos musicales: un grupo de funky, música para teatro, cortos, etc y cuando formamos Satellite dimos rienda suelta a todos nuestros referentes musicales, que son los mismos. Empezamos muy centrados en la bossa y poco a poco hemos derivado al jazz. Sara es el 50% de Satellite y el complemento perfecto a mis locuras musicales. Hablamos el mismo lenguaje.

J,ER: Elige un standard para llevarte a una isla desierta.
MG: Complicado, como no, pero para una isla desierta voy a elegir uno que no tiene nada que ver con el hot. ‘Let’s get lost’ en la interpretación de Chet Baker me parece el más adecuado para la ocasión…

J,ER: Por último, si pudieras viajar en el tiempo y tocar junto a un solo músico y una sola noche, ¿a cuál elegirías?
MG: Sin ningún tipo de duda con Jelly Roll Morton y sus Red Hot Peppers!!!


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La vocalista Sarita Brown y Manu Grooveman (banjo, guitarras y voz) están acompañados en este disco por José Luis Calandria, “Tristón” (batería), Joshua Díaz (saxo alto, clarinete), Javi Ramírez (trombón), Pablo Sánchez (chelo), Lorenzo Matellán (piano) y Marisa Simon-Moore (voz en "I wanna").

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* Las fotos en color son de Miriam Blackbird.

** Las fotografías en blanco y negro son de Manuel Rivas Álvarez: www.manuelrivas.com

*** Para oír a Satellite o comprar el CD en Bancamp: 
http://satellitejazz.bandcamp.com/album/magic-king-stomp




SATELLITE

Stomping in Madrid nights

Satellite es un combo de jazz que anima las noches de Madrid recuperando el ambiente de los cabarets de Storyville y ese espíritu pícaro de la época del hot jazz que ahora, en la distancia temporal, nos parece ingenuo y romántico al mismo tiempo pero que no tiene nada de esto. Y lo hacen alternando sin complejos ragtime, gypsy jazz, bossa y swing. Hay algo nuevo, sin embargo, un vaho de originalidad en la interpretación de los temas que hace que lo antiguo parezca fresco. No me pidan que identifique lo que es. Yo lo llamaría "textura". Escúchenlo, pero antes de que se dejen seducir, les remito al slogan que aparece en su página de facebook: Muchos se preguntan hacia dónde va el Jazz... Nosotros sólo queremos saber de dónde viene.

El núcleo de Satellite lo integran la voz templada de Sarita Brown, capaz de transportarnos a cualquier época del jazz menos a esta, tan cargada de mediocridades, y Manu Grooveman, guitarrista, compositor, cantante y también bloguero. Con la presencia de Sarita Brown, los temas son necesariamente cantados, algunos festivos al modo de ese jazz primitivo precursor del ragtime y con alusiones a los controvertidos minstrels, ese primer jazz que se oía en los cabarets (este sustantivo exige una decencia que estos locales no tenían) de Nueva Orleáns mientras que otros temas de Satellite son mucho más sofisticados e incluso arremeten con la bossa nova (en su repertorio, no en el EP actual: nos referimos a "Cançao de Flor" y "Macumbeira") o se atreven con temas originales ("Shine", "Billie's Farewell") que parecen sacados del baúl de los recuerdos, tal es la implicación con el estilo.



El tema que da título al EP, "My Syncopated Melody Man" (Blanche Merrill/Eddie Cox) es una divertida canción original de 1916 (naif como la época) de la que, según cuentan Satellite, sólo existen dos grabaciones: la original de Marion Harris y una de 1927 a cargo del cantante Red McKenzie, con Eddie Condon al banjo, Eddie Lang a la guitarra y Joe Venuti al violin, una versión que pueden escuchar aquí si quieren comparar. En la versión de Satellite, Manu Grooveman toca la guitarra acústica, el bajo, el ukelele y el kazoo.

Algunos de los lectores de Jazz, ese ruido ya les habrán escuchado en directo. Para los demás, recomendamos que se descarguen el EP de promoción y disfruten de un rato de hot jazz como si estuvieran en cualquier garito de Harlem con mal nombre en una buena época. Stomp!





El sonido no es muy bueno pero deja ver cómo es el sonido en directo, sin complejos y con un gran dominio del ambiente. Están grabados en el Plaza Jazz Bar de Madrid.

Los músicos del EP:

Sarita Brown: voz
Manu Grooveman: guitarras, banjo, voz
L.Matellán: piano, órgano
Joshua Díaz: clarinete, saxo alto 
Riky Siffredi: batería


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* Para oír más temas: www.reverbnation.com/play_now/song_9380126

** El EP My syncopated melody man (2011) se puede descargar también aquí: http://satellitejazz.tumblr.com/



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HISTORIA DE UN PERDEDOR

Sidney Bechet (1897?-1959)

La historia de Sidney Bechet es la de los genios que lo tienen todo a favor y, sin embargo, dan todos los pasos erróneos que son posibles y, a pesar de ello, consiguen que su memoria y su música llegue hasta nuestros días. Hechos convulsos, un carácter nada adecuado a su profesión y malas decisiones jalonaron constantemente su biografía. Sin entrar en detalles, éste era Sidney Bechet, el clarinetista y saxo soprano más sorprendente de su época.

  • Sus digitaciones poco ortodoxas, que eran fruto de su formación autodidacta, causaban admiración en sus colegas y rechazo en los puristas.
  • Su espíritu superviviente (el menor de siete hermanos) le hacía coger todos los trabajos que le ofrecían, pasando épocas demasiado largas tocando en orquestas de vodevil o en comedias musicales, alejado de los escenarios de jazz.
  • La hiperactividad y la avaricia de SB agotaba a sus sidemen hasta el punto de hacer abandonar a más de uno. Formó muchos grupos, pero se comportaba de forma despótica con sus músicos. Por otro lado, como componente de orquestas donde no era líder, se comportaba de igual manera: era impuntual, independiente y desobediente.
  • De carácter violento, diversas trifulcas hicieron que fuera expulsado de Inglaterra en 1922 y de Francia en 1929.
  • La popularidad y las buenas críticas en Europa le hacen quedarse allí más tiempo del deseado. Su vuelta coincidió con el fin del revival que había puesto de nuevo de moda la música de Nueva Orleáns. El momento había pasado y Bechet había estado demasiado lejos...
  • Inagotable, no tenía reparos en grabar para varios sellos discográficos a la vez o en abandonar con frecuencia a su grupo para tocar en conciertos puntuales en Nueva York o en Suiza.
  • Admirado por muchos como el mejor clarinetista de su generación, solía mostrarse descortés con sus colegas. En 1949, vendió a los Reinhardt un clarinete que le había regalado Selmer.

Sin embargo...

Tenía un don para la música. A los 6 años aprendió a tocar el clarinete sin profesor y sin ayuda, tocaba en bandas a los 8 e hizo su primera gira a los 17, con Clarence Williams. Tocaba de oído, inventando sobre la marcha las digitaciones necesarias para las notas que "oía" en su mente. En Europa entró en contacto con otras músicas que le eran desconocidas (clásica, eslava, gitana y rusa) e imaginó la forma de sintetizarla en sus interpretaciones sin que dejaran de sonar a jazz. En 1941 grabó algunos temas tocando todos los instrumentos (piano, bajo, clarinete, saxo soprano y tenor), algo absolutamente inusual para la época. Sidney Bechet, espíritu inquieto y cambiante, adelantó lo que hoy es la improvisación en el jazz. Afincado finalmente en Francia en los 50, se convirtió allí en una estrella, vendiendo millones de discos, mientras en USA era denostado y olvidado. 

Aquí les dejo un video en el que se aprecia su particular vibrato. Está acompañado por la orquesta de Claude Bolling (a quien habría que dedicar una entrada) y fue grabado en Francia en 1958: "Premier Bal".

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* The Sidney Bechet Society: www.sidneybechet.org

Feliz naviJAZZ

Have Yourself a Merry Little Christmas
En Jazz, ese ruido creemos en la Navidad, ese milagro que transforma a las personas llegada esta época del año y nos devuelve la sensación de que la vida, con crisis o con telebasura, puede ser como una película de Capra, como un paseo a media mañana o como una balada de jazz. So what?
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Me suele ocurrir que, en los momentos (sea cual sea la época del año) en que me acelero, se me enreda en la cabeza "Jingle Bells". Sí, sea cual sea la época del año. Pero siempre a ritmo de jazz desde que me hice con aquel disco de Diana Krall. Hoy tengo muchas versiones sincopadas, pero quiero recomendarles para estas navidades una revisión del disco Ella Wishes You A Swinging Christmas (Verve, 1960).

Ella Fitzgerald había editado un exitoso single en 1959, "The Christmas Song", grabado con la orquesta de Russ García, de modo que en el verano de 1960 Norman Granz le produjo un álbum completo de canciones navideñas (el único que grabó Ella) con Frank De Vol como arreglista y director de orquesta. Les dejo mi tema preferido en uno de esos odiosos videos de Youtube en los que no hay video realmente pero, al menos, suena la canción, y lo dejo no sólo por la época en que estamos sino porque puede que tengan suerte y la energía de Ella  les contagie todo el año..... 
 

Y, como es tiempo de ser generosos y esta entrada me estaba sabiendo a poco, añado un christmas sonoro que es también una curiosidad. Se trata de un video de Disney en el que varios animadores interpretan "Jingle Bells" en una versión muy dixieland. Con ustedes, los Firehouse 5 + 2, un ejemplo de que el buen jazz aparece donde menos te lo esperas, como el espíritu de Navidad, que acaba llegando aunque nuestro ánimo venga deteriorado de todo un año de... Olvidémoslo. De paso, aprovecho para desearles la paz en familia que prometen estos días y una feliz entrada de año. ¡Que lo disfruten con jazz!