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UN JAZZ LÍRICO Y LLENO DE COMPLICIDADES

BIEL HARPER, Ocell (Microscopi, 2025)

Ocell (Pájaro en catalán) es uno de esos discos insólitos, inclasificables pero ineludibles, que saltan del jazz a lo inesperado, que despiertan interés en cada pasaje y que uno tiene que escuchar una y otra vez. El responsable de esta rara avis es Biel Harper, un pianista y compositor barcelonés que persigue con sus temas un lirismo que emocione y conecte a los músicos con la audiencia. Y escuchando su disco parece que lo consigue.

Si hace unas semanas hablábamos de identidad al escuchar el disco de Carlos 'Sir Charles' González, aquí podemos decir que también aparecen elementos folklóricos sublimados dentro de la filosofía musical de Harper. En el tema inicial ("Despertar"), por ejemplo. Pero en el álbum hay muchas más infuencias, sonidos e intenciones. "Ocell", la composición que da nombre al disco, es un tema etéreo donde la trompeta crea una atmósfera bucólica en complicidad con el piano, transportando al oyente a un paisaje imaginario y plácido, algo muy diferente a lo que hace el mismo Ocón en "Dunes", en el que la trompeta nos deleita con un discurso enorme, expresivo e inabarcable, dejándose los labios con pasión. 

Foto: Nikolai Olshansky 
"L'Hort d'en Sergi" nos ofrece un énfasis diferente en su ritmo y en su melodía, tan cantable, con su mensaje de comunidad, y un Harper al piano preciso, expresivo y con referencias clásicas. Más energético es "Intrepid", donde podemos apreciar la sección rítmica (en especial a Zibulski) derrochar nervio en contraposición a la sutileza con que había contribuido a las atmósferas líricas de Harper en temas anteriores. Nuestro tema favorito, sin embargo, es una montaña rusa de emociones y color titulada "Espiral", con ritmos cambiantes, un Ocón elocuente a la trompeta y un piano que dirige desde el contrapunto. El virtuoso solo de contrabajo de Tabea Kind aborda la melodía más cantabile del tema. La respuesta de Biel Harper al piano, con sus síncopas y sus progresiones es breve pero precisa. Es el elemento que responde a los solos, también al de trompeta (brutal). Hay complicidad, y se nota. Puede que "Espiral" no sea el tema que define la estética global del disco pero es el más espectacular y justifica la escucha por sí solo. 

Foto: Dianne Checa

Biel Harper (Barcelona, 1999) se formó en el Conservatorio Superior del Liceu, donde se graduó en Piano Jazz con maestros como Marco Mezquida, Bill McHenry y Roger Mas, entre otros. Actualmente, estudia un master en Interpretación y Composición en la Jazz Campus de Basilea (Suiza). Ha tocado en proyectos como Aura i Briel (con Aura Mauri), Giulia Valle, ML Quartet... recorriendo festivales y escenarios por España, Alemania, Italia y Suiza. En 2021, cofundó con Txema Riera y Roger Mas el festival Zona Jazz en Mediona (Barcelona). En este disco viene acompañado por Álvaro Ocón a la trompeta, Tabea Kind al contrabajo y Lucas Zibulski a la batería, un cuarteto que explora los paisajes sonoros de Harper con una sensibilidad destacable. Desde el primer tema ("Despertar"), con su ritmo pausado y contemplativo, el oyente se da cuenta de que está ante un disco para disfrutar a pequeñas dosis. Cada composición ofrece novedades cromáticas y armónicas con respecto al anterior. La improvisación es patente: hay espacios para todos los músicos y eso les permite expresarse. Y al final del disco uno se siente en la necesidad de escucharlo de nuevo.

* Más info: www.microscopi.cat

EN EL MOMENTO ADECUADO

RASMUS SØRENSEN, At The Right Time 
(April Records, 2024)

El joven pianista danés Rasmus Sørensen nos enamoró con su jazz moderno pero cargado de esencia en su debut en 2024, cuando April Records lanzó simultáneamente sus dos primeros álbumes el mismo día. Su jazz, lírico y lleno de matices, no elude la tradición. Es por eso que Sørensen se mudó a Nueva York para explorar nuevos sonidos que fueran más allá del jazz nórdico que inunda las colecciones de los aficionados al jazz desde hace un par de décadas. En Estados Unidos grabó Balancing Act con Alexander Claff y Kendrick Scott. Ahora, tras cinco años consolidándose en la compleja escena neoyorquina, ha vuelto a Dinamarca para grabar un disco a trío, su tercera grabación en dos años. 

Contemporáneo y vivo, su jazz tiene una voz muy personal que no desagradará a clasicistas ni a modernos. Con 26 años sabe fusionar todas las influencias de su formación y su experiencia en vivo para crear unos temas de gran musicalidad, modernos pero cálidos, siempre cálidos, que hace que sigamos sintiendo la misma devoción por el joven pianista danés 

Desde la brillante melodía de "The Sun", que da comienzo al álbum, uno percibe una elocuente serenidad en el jazz de Sørensen, un rasgo muy maduro que denota a un compositor / pianista con las ideas claras. Esta paz de espíritu reina en todo el disco, con melodías inspiradas y un fraseo en las teclas lleno de precisión y seguridad en sí mismo. Nos encanta el swing sin prisas de "Retreat", la tensión rítmica de "Perennial Youth", la belleza de "Ocean Waves", que parece detenida, sin tempo, la sutileza de "Earthlings" y el juego rítmico de "Shoes Off", con unas progresiones de acordes que vuelan sobre la base rítmica, donde Francesco Ciniglio sostiene todo con precisión y ese contrabajo de Jon Henriksson es hipnótico, vertiginoso, perfecto. 

Doce temas para disfrutar de las composiciones y el toque de Rasmus Sørensen y convencerse de que aquellas primeras y prometedoras grabaciones no eran un espejismo y tienen confirmación en este disco.


UN JAZZ NOSTÁLGICO

JUAN DE DIEGO - GREBALARIAK, 
Azken Uda (Errabal Jazz, 2024)

El trompetista Juan de Diego es una figura imprescindible en el jazz contemporáneo español. Creador incansable, ejerce como compositor (también para cine y danza) y como intérprete en varias formaciones: a trío como Juan de Diego Trío o Freaky Trío, De Diego Brothers (con su hermano Víctor de Diego) o este Grebalariak, cuarteto con el que ya publicó un discazo en 2021. Siguiendo la misma línea, escuchamos diez composiciones originales de Juan de Diego. La única diferencia en esta formación es la presencia de Toni Saigi al piano (sustituyendo a Toni Vaquer). Le acompañan también Pere Loewe, contrabajo; y Ramón Prats, batería. Cuatro musicazos que ejercen de creadores con serenidad e inspiración.


El álbum, grabado en octubre de 2024, comienza con una intro de trompeta sin acompañamiento anunciando ya un disco cargado de nostalgia, sensación que hace justicia a la melancólica fotografía de portada. Fiel a su estilo, las composiciones de Juan de Diego se mueven en tiempos lentos y medios, no exentos de grooves sugestivos y que enganchan, pero huyendo de lo trillado, buscando siempre nuevos caminos a la expresividad, mucho drama ("Azken Uda"), ritmos que permiten la emoción en los solos sin recurrir a fuegos artificiales. En su estilo también, Juan de Diego nos va regalando notas impresionistas, a veces tacañas ("Bagoaz") pero efectivas, en la trompeta y el fliscorno, reafirmando esa voz tan personal que lo caracteriza, llena de color y belleza, y con cierta intención bebop. 

Los solos de Saigi, moderno y siempre trasgresor, van del impresionismo al swing sin cortarse (muy inteligente en "Marinela, hipnótico en "Ali Kinsasan"), jugando con las progresiones de acordes, buscando siempre esa ruptura, ese factor inesperado que le hemos escuchado en sus discos como líder (recordemos qué buenas sensaciones nos dio La Prinsire de la Sal en 2018). Es el acompañante perfecto para Juan de Diego. Ambos, como solistas, saben jugar muy bien con el espacio, sacando todo el partido a una base rítmica que se adapta a la perfección a las necesidades de la partitura y de los solistas. 

Un disco recomendable que consagra un poco más la larga sombra de Juan de Diego, un músico siempre inquieto, con una voz distinguible pero siempre inesperado.


* Web: juandediego.com

JAZZ EMPÍRICO

ROBERTO NIEVA, Empirical Sounds (Underpool, 2024)

Empírico es el jazz por definición, pero el título del nuevo disco del saxofonista alto Roberto Nieva es una declaración de intenciones. A lo largo de sus 8 composiciones originales, nos propone un viaje vital, lleno, como todo en la vida, de ensayos y errores, como declara en las notas del álbum: "Doy gracias a la vida por brindarme este camino, aprender de la experiencia, de la percepción, de la gente que me he encontrado, en el último tiempo, de los viajes y de cada instante de imaginación". Parte de esa gente son los tres musicazos que conforman el cuarteto con Nieva: Xan Campos al piano, Thiago Alves al contrabajo y Francesco Ciniglio a la batería (en uno de los temas aparece otro saxofonista alto, Román Filiu).

Foto: Luis Javier González
Con este plantel, encara composiciones originales y muy originales, con un sonido de jazz moderno lleno de influencias que pasa por momentos más virtuosos ("Reivilo" o ese final de "La ventana de la ventana"); llenos de sutileza (esa melodía parada de "Three-Dimensional", que da pie a un solo de contrabajo muy narrativo de Alves); especulativos (esos ritmos de "Two-Dimensional", que parecen no avanzar, creando una tensión constante); expresionistas, como el lacónico "El fuego diminuto de un planeta", donde la melodía avanza en el saxo con esfuerzo, como un canto de dolor, para desembocar en un solo igualmente grave de Xan Campos al piano, un músico que nos encanta y que pensamos que es uno de los mejores compañeros de viaje que podría haber elegido Nieva para este proyecto.  

Roberto Nieva es un saxofonista alto y compositor que comenzó su formación en el conservatorio de Ávila para luego pasar por Musike, hacer un máster en Investigación musical en la Universidad Internacional de Valencia, e, incansable, asistir a clases magistrales de músicos como Branford Marsalis, Loren Stillman, Roman Filiu, Bob Mintzer o Immanuel Wilkins. Galardonado como solista y como compositor en distintos festivales de jazz (Castellón, Getxo, Valencia), su estilo es moderno y a la vez melódico, con fraseos complejos que apelan a la sensibilidad del oyente y ajenos al exhibicionismo que otros consideran necesario. Sus composiciones, como se aprecia en este disco, nacen sin corsés y con la avidez de expresar, de conectar con las emociones, y eso es algo que pocas veces se escucha en el jazz contemporáneo.

Aquí una muestra del disco en directo:

* Web: robertonieva.com

* Más info: www.underpool.org/releases/empirical-sounds

TIEMPO DE JAZZ (CONTEMPORÁNEO)

MIKEL URRETAGOIENA, Denbora (Errabal, 2024)

Ya habíamos escuchado al baterista vasco Mikel Urretagoiena a trío con otros músicos en la formación Trezz, donde ya mostraba un gusto elegante por las fusiones. Ahora, como líder, presenta en Denbora una versión actual del trío de piano con Iñigo Ruiz de Gordezuela a las teclas y Dani Pozo en el bajo eléctrico. Jazz moderno y sin reglas que, sin embargo, suena natural, orgánico.

El álbum está plagado de melodías cambiantes marcadas por el acento de Iñigo Ruiz de Gordezuela, que mezcla en el piano armonías clásicas con elementos autóctonos muy cantabile y algún giro latino, acercando el trío a un sonido europeo, algo que ya le habíamos escuchado en otros discos. Por su parte, Dani Pozo es el complemento perfecto a la percepción polirrítmica que Urretagoiena tiene de las composiciones. Un buen ejemplo es "Nere Herriko Neskatxa Maite" (versión de un tema de Benito Lertxundi), con ritmos cambiantes, un tempo inestable que da una intensidad a cada giro, momentos de introspección y un ejemplo de cómo la batería lleva la batuta en un tema, además de mostrar hasta dónde puede llegar cada miembro del trío.

Dani Pozo, Mikel Urretagoiena e Íñigo Ruiz de Gordejuela

Pero el punto culminante del álbum es "Denbora", que da título al álbum, un temazo que comienza con pequeños pasos y que va creciendo a intervalos hasta que Urretagoiena da rienda suelta al ritmo con un derroche de recursos. Algo parecido ocurre con "Euri Danza", donde la batería carga de tensión una melodía que permite a Iñigo un solo fugaz y vertiginoso. También habría que destacar cada momento de introspección y/o de calma que hay en el álbum, algo que a los bateristas-compositores les resulta a menudo más extraño. Sin embargo, Urretagoiena, autor de todas las composiciones, encuentra con pericia el acento preciso en la percusión para narrar, con la misma solvencia, lo lírico. 

Un disco moderno, ecléctico y recomendable.



NINE, NINE, NINE

RAÚL SAINZ DE ROZAS, 999 (Errabal Jazz, 2024)

Raúl Sainz de Rozas es uno de esos guitarristas inagotables cuya carrera viene expandiéndose de lejos. Pionero del jazz en el País Vasco desde los años 80 con grupos como Pork Pie Hat o Infussion y fundador de Funk Collective, lo escuchamos por última vez con Organizing, un cuarteto de guitarra y Hammond con saxo. Formado en guitarra clásica en el Conservatorio “Juan Crisóstomo de Arriaga” de Bilbao, estudió posteriormente con profesores de la talla de Joe Pass, Carlos Gonçalvez y Kurt Rosenwinkle. Con esta feliz dualidad, ha sido docente de guitarra clásica y de jazz en la Escuela de Música “Andrés Isasi” de Getxo y en el Conservatorio Superior “Musikene” de San Sebastián. Fruto de toda esta experiencia es su nuevo disco, titulado 999 (Nine, Nine, Nine), primero a su nombre, un ejercicio de heterogeneidad donde une estas dos sensibilidades estéticas, resultando un disco de un eclecticismo lleno de elegancia. 


Andrej Olejniczak (saxo), Juan Luis Castaño (batería), Javier Mayor (contrabajo), César Giner (bajo eléctrico) y Nika Bitchiashvili (violín) le acompañan en estas grabaciones, donde podemos escuchar estéticas muy diversas. El disco comienza, por ejemplo, con un tema a guitarra sola ("Diciembre"), a caballo entre guitarra clásica, notas de blues y buscando una estética contemplativa a lo Pat Metheny... También hay temas funk ("Mic Mic", con un fantástico solo lleno de distorsiones), dos composiciones originales que rinden homenaje a quien fue su profesor, Joe Pass ("Lord Castle", lleno de citas, y "Olga decir") o a otro maestro más moderno como es Steve Swallow (interpretando su "Falling Grace" sin acompañamiento), referencias clásicas ("Variaciones sobre Alice in Wonderland", "Vals de las nubes calladas"), ritmos brasileños ("Samba do Lidia") donde tanto sus acordes de acompañamiento como su solo sincopado justifican la escucha, malabarismos manouche ("Al Faro"), incluso free jazz: el tema que da título al álbum ("999") es un contrafact de aquel inquietante collage de The Beatles que se llamó "Revolution 9", acercando aquel tema experimental al free jazz (porque aquí sí suenan instrumentos).

Un repertorio escurridizo pero matizado con el estilo personal de Sainz de Rozas, contemporáneo sin renunciar a la tradición, sofisticado por la complejidad, buscando siempre la armonía que sorprende, el acorde inesperado, el equilibrio en la dificultad... No es un disco fácil de escuchar, en especial porque es muy heterogéneo, pero contiene tantas influencias y tanto virtuosismo que engancha.



* Más info: raulsainzderozas.es

DOS PERSPECTIVAS DE RASMUS SØRENSEN

RASMUS SØRENSEN, Traits (April Records, 2024)
RASMUS SØRENSEN with ALEXANDER CLAFFY 
& KENDRICK SCOTT, Balancing Act (April Records, 2024)

El joven pianista danés Rasmus Sørensen publicó en marzo dos álbumes distintos el mismo día, uno grabado en Dinamarca y otro en los Estados Unidos. En ambos se perciben su creatividad sin miedo, fruto de la juventud, y su inquietud por encontrar una voz propia. Nacido en una familia de músicos y criado en el medio rural en el norte de Dinamarca, se mudó a Suecia para estudiar un programa de jazz en la Skurups Folkhögskola con 19 años.

Haciéndose un hueco como pianista, compositor e improvisador, Rasmus Sørensen empezó a trabajar como profesional en Copenhague durante un año para después marcharse a Nueva York para estudiar becado en la Escuela de Música de Manhattan, donde ha tenido profesores como Stefon Harris, John Riley, Lenny White... y donde ha tocado en lugares tan prestigiosos como The Jazz Gallery, Smalls Jazz Club, Mezzrow, Cafe Bohemia, 55 Bar y Ornithology Jazz Club. No es poco.

Hablemos de Traits. Cronológicamente es el primero de los dos álbumes. Fue grabado en el FinlandStudio, de Aarhus (Dinamarca) los días 16 y 17 de agosto de 2021 con Rasmus Sørensen al piano, Jon Henriksson al contrabajo y Francesco Ciniglio en la batería. Lo primero que percibimos en la escucha es un pianista con un fraseo potente y personal, juegos armónicos y mucho color, tanto en su manera de esbozar melodías a medias para crear tensión como cuando el ritmo exige largos discursos y progresiones de acordes. Con ese aire meditativo de los pianistas escandinavos, el setlist suena inspirador en todos sus temas, especialmente en el juego de tensión que mantiene todo el tiempo en el diálogo con sus músicos, da lo mismo que sea una composición íntima o que sea un tema festivo y rítmico ("Octagon"). Una vez escuchado el disco, Traits deja la sensación de una ambiciosa obra de juventud, un disco de debut que cumple todas las espectativas.

Balancing Act marca diferencias sutiles pero importantes. Grabado en Nueva York en 2023 con músicos americanos (Alexander Claffy al contrabajo y Kendrick Scott en la batería), contiene menos composiciones (la mitad que Traits) e incluso se permite versionar temas ajenos. El colorido cambia y el ritmo también. Scott y Claffy apelan a la tradición y Sørensen se une con maestría. Aquí las frases del piano son más largas y elaboradas, hay menos introspección y un virtuosismo más patente, especialmente en el piano de cola. Es un disco más americano en todos los sentidos, y lo sorprendente es la habilidad de ese Sørensen intimista y escandinavo para ponerse a la altura de las circunstancias. Lo logra con pericia, adaptándose al swing de sus músicos (dos grandes descubrimientos para este que escribe) con una gran intuición, imprescindible porque el disco fue grabado en una sesión de cuatro horas, sin ensayos y sin que los tres músicos hubieran tocado anteriormente juntos.

En Balancing Act las composiciones de Sørensen destilan ese aire neoyorquino del que hablamos (mención especial para la deliciosa "Blissful Ignorance"), pero también hay versiones, como la inicial "Is That So?" de Duke Pearson con la que inaugura el disco a todo tren, "Everything I Love" (Porter/Glover) y una versión de Coltrane ("Mr. Day"), donde despliega toda una serie de recursos que dan como resultado un tema espectacular. 

Joven, visionario, con un lenguaje moderno pero accesible, Rasmus Sørensen es un pianista emergente a tener en cuenta. 

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* Web oficial: www.rasmussorensen.com

IMAGINANDO NUEVAS FORMAS

RAFAEL BARRERA, Imaginante (2024) 

Rafael Barrera es un pianista, compositor e improvisador mexicano formado en el Royal Welsh College of Music en Reino Unido, al que conocimos en 2017 con su álbum Amser, donde experimentaba con un jazz electroacústico que nos sedujo desde la primera escucha. Centrado ahora en un sonido más contemporáneo y europeo, vuelve en 2024 con Imaginante, un disco donde sigue buscando esa visión vanguardista del jazz, esta vez con un trío de piano clásico formado por Arturo Báez al bajo eléctrico y contrabajo, Tlacatl Mazatl a la batería, dos músicos de la joven escena jazzística mexicana, con los que Barrera, que toca aquí piano y Rhodes, explora paisajes sonoros inspirados por los sueños, el soñar despierto y las fronteras entre realidad y ficción. Y lo hace a través de sus propias composiciones.

Pero la perspectiva contemporánea del trío de piano de Rafael Barrera no elude la belleza, al contrario; su narrativa alrededor de lo onírico le lleva a explorar melodías bellísimas y llenas de luz, con un sonido muy limpio en los fraseos. Esto se nota desde el primer tema ("Moving Pulse"), donde una melodía cantable deriva en una descarga de energía tremenda y en un solo vertiginoso. Con un lenguaje moderno más cercano a pianistas de ACT o ECM que al jazz tradicional, Barrera construye melodías introspectivas y estructuras que invitan a una escucha atenta. Los acordes repetitivos de "Pursuit", por ejemplo, crean una tensión que él apacigua de una manera magistral. Algo similar ejecuta en "Esférica", donde crea la tensión con la mano izquierda para contrastar con la melodía. 

El uso del Rhodes en el álbum está muy alejado de la estética blues con que normalmente suena, y contribuye aquí a crear un paisaje sonoro onírico sobre el que Barrera lleva al oyente a la introspección, mientras que el piano es quien mantiene esa intensidad en casi todos los temas ("Forward Motion"). Cercano por momentos a la música clásica pianística, el disco está lleno de momentos de exploración (rítmica, armónica, tonal) y va siempre más allá con un repertorio donde no hay dos temas iguales. 

Pero, de todo el álbum, nos quedamos con la belleza detenida de "Great Small Lovers", donde el piano es protagonista absoluto y Barrera se expresa sin prisas, nota a nota, y con un brillante sentido de la lírica que podría explicar, de una manera más sutil, todo lo que quiere expresar en este proyecto. Recomendable.
 




* Fotografía: Marcocodrilo Photography (fuente: Facebook): https://marcocodriloph.wixsite.com/marcocodrilophotography

LA BELLEZA MÁS LIBRE

BALDO MARTÍNEZ, Música imaginaria (Karonte, 2024)

El contrabajista Baldo Martínez, único entre los únicos de este país, continúa la senda que él mismo creó antes incluso de llegar a Projecto Miño o Folkore Imaginario (con Carlos Actis) para fusionar el sentir melódico del folk con la libertad sin límites del jazz contemporáneo. No habíamos escuchado nada más concluyente en este terreno hasta que apareció Baldo. Y esta Música imaginaria es la continuación lógica y sublime de este camino, un disco que se presentó el pasado 5 de julio en el Festival de Jazz de Vitoria con Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Juan Saiz (flauta, saxo tenor y soprano), Joao Barradas (acordeón), Andrés Coll (vibráfono y marimba) y Lucía Martínez (batería, objetos sonoros y voz).


A lo largo del repertorio de Música imaginaria asoman sonidos de Galicia como un leitmotiv juguetón que aparece y desaparece mientras el sexteto despliega ante nuestros oídos diferentes estéticas sin abandonar la vanguardia, un camino que encuentra por momentos la Gran Belleza en esos sonidos y estructuras libres, y para el oyente atento, esta Música imaginaria contiene momentos de una inspiración sublime. Baste poner, por ejemplo, "A través del muro", con ese groove del contrabajo llevando el tema mientras Saiz al tenor y Sánchez a la trompeta juegan al unísono como si fueran un grupo de hardbop (lo sugiere la estructura del tema también) pero destilando exquisiteces en la atonalidad. El solo de Saiz es brutal y justifica por sí solo su presencia (aunque es un habitual cuando Baldo toca a trío). Julián Sánchez no se queda atrás. No todo es especulación. El disco está lleno de puro espectáculo (jazzístico).

Foto: Elvira Megías
De todos los momentos de este repertorio imaginario, me quedaría con el solo de Baldo en "Gaia", lírico y casi cantable, evocador, tocado con esa sutileza en los dedos tan difícil en un instrumento como este. El tema también tiene un gran trabajo de Lucía Martínez (como en todo el álbum) buscando sonoridades cambiantes en la percusión (no hablamos exclusivamente de su solo). Es una delicia escucharla en cualquier entorno que la escuches. Juan Saiz, por su parte, tiene un solo en la flauta tremendo, intenso, veloz, virtuoso. Momentos así, de puro ritmo y ruido ("Todos fuera"), donde cada músico lleva al límite la tímbrica de su instrumento; momentos dulces y oníricos con las mazas de Andrés Coll y el acordeón de Joao Barradas; momentos líricos de Baldo con el arco en la mano... convierten este disco tan contemporáneo y rompedor en algo conmovedor.

La sensación final de la escucha del disco es la de que el ferrolano Baldo Martínez ha vuelto a conquistar con éxito terrenos inexplorados. El disco en su conjunto es un brainstorming brutal para cualquier aficionado al jazz, pero confiamos en cruzarnos con Baldo y sus músicos en algún festival para poder catar todo esto en directo. 



* Más info: baldomartinez.com

UNA BÚSQUEDA Y UN HALLAZGO

PEDRO MOLINA, À procura (Porta-Jazz, 2024)

 

El contrabajista Pedro Molina es un músico murciano afincado en Oporto, donde se licenció en la ESMAE. Con una percepción personal del jazz como caleidoscopio, mezcla los ritmos negros con el rock, el pop y el free en su disco À procura, grabado el 28 de agosto de 2023 en el Centro de Alto Rendimiento Artístico de Matosinhos (Portugal) como fruto de un proyecto escénico que lleva paseando desde 2022 por los festivales de Loulé, Murcia, Criajazz, Out Jazz, Seixal Jazz o Guimarães Jazz. El cuarteto, premiado en 2023 como ‘Mejor banda’ en el 3º Concurso Internacional de Jazz de la Universidad de Aveiro, está formado por músicos emergentes de la escena portuguesa: Miguel Meirinhos (piano), Filipe Dias (guitarra) y Gonçalo Ribeiro (batería). 

Siete composiciones originales y muy personales donde Pedro Molina explora los caminos del jazz a partir de su propia percepción musical, guiándose por las direcciones que toman los temas con el interplay del cuarteto; composiciones que ha creado, como buen artista, de su observación del arte y del mundo, de los lugares y de las emociones, 

Crea un lenguaje propio, mestizo, donde fusiona sus influencias con sus objetivos, y su música con la personalidad de sus músicos, que se perciben libres en las continuas improvisaciones colectivas, encontramos temas que van de la fusión sin etiquetas a la especulación más libre. En el primer tema ("Reflexiones tardías") ya nos anuncia que, aunque sobrepasando las fronteras, su intención es emocionar. Su delicioso solo al contrabajo, introspectivo, casi poético, que desemboca en un momento intenso con todo el cuarteto, es perfecto. Él lleva la introducción del siguiente tema ("F(...)F"), plagado de solos especulativos (piano, guitarra...). 

Esta es la tónica del disco: la de un músico que ha encontrado su propia voz y, que, como compositor, consigue hacer brillar y poner en valor a un instrumento tan raramente protagonista como es el contrabajo. Además, sabe dar espacio a su cuarteto para improvisar y expresarse, tanto en los temas más rítmicos ("A salto de mata") como en los momentos más libres y disonantes ("Calma") o en los más líricos ("Não Há Nada a Fazer?").

Un disco recomendable y un músico que esperamos ver pronto en directo por España.


ROMPER EL PROPIO MOLDE

MARCOS PIN TRÍO, A Week Ahead (2024)

Marcos Pin no es solo uno de nuestros guitarristas favoritos sino también un compositor inquieto y nada complaciente que mira siempre más allá, disco a disco. Su versatilidad le permite publicar álbumes de puro hardbop (Broken Artist, de 2016), llenos de fusiones (The Door o You Waited For It, ambos de 2022) o líricos e intimistas como Óstraka (2019), inspirado en un poemario de Luis Valle... pasando por experimentos en discos a dúo, cuartetos con cuatro guitarras o formatos grandes (como los diez músicos de Factor E-Reset), donde sus partituras muestran un mensaje diferente. Esta exuberancia creativa le obliga a veces a firmar con seudónimo (suele ser Marcos Stilton en algunos discos). Pues bien, toda esta versatilidad se amalgama en su nuevo álbum a trío, A Week Ahead, en el que encontramos desde momentos líricos hasta experimentaciones de todo tipo (atonalidad, free, juegos de ritmos inusuales...).

Estas composiciones acompañan la historia de alguien que emprende la difícil tarea de sacar un trabajo creativo semanalmente, dice en las notas del álbum.

Estructurado conceptualmente siguiendo los días de la semana, el álbum comienza con una intro lacónica y e intimista de Marcos, que se apoya en una percusión sutil (Sergio González). Todo sugiere  un discurso único pero el saxo (Pablo Castaño) irrumpe con su propio mensaje y el tema, minimalista, nos traslada a una atmósfera donde el diálogo entre los miembros del trío avanza con tensión contenida. La intervención final de la guitarra, improvisando en las notas más bajas es muy original, y nos devuelve al principio, dando sentido (circular) al tema. 




Con un comienzo tan rompedor (incluso para el siempre inesperado Marcos Pin), el oyente se queda con hambre de saber de qué va el álbum, y se va encontrando con temas líricos, gozosas improvisaciones de sonoridades acústicas ("This New World"), juegos rítmicos donde guitarra y saxo se divierten al unísono (""We Wed Weed" o "Sat 02 32", donde Castaño aprovecha para salirse de los cánones derivando hacia el free más crudo, baladas de gran belleza como "Sunday's Here" con un Castaño delicado en las líneas melódicas o "A Whole Life", que es todo un solo de guitarra técnicamente perfecto, también baladas no exentas de aventura sonora ("She Left On Tuesday"), virtuosismo en solitario ("Jump On It", cargado de blues), libertad, filosofía cambiante, atmósferas desconcertantes con melodías sugeridas pero nunca concluidas... El final minimalista redondea al álbum volviendo al comienzo ("Redial").

Con un diálogo constante entre los tres instrumentos y solos complejos (especialmente en el saxo, que roba protagonismo a la guitarra en este disco), Marcos Pin rompe una vez más su propio molde y desarrolla en A Week Ahed una narrativa experimental que no le habíamos escuchado antes y donde consigue, pese a lo sorprendente, abarcar un espectro de sonoridades que transmiten emociones, en algunos momentos las emociones de un bebop cercano al free jazz pero emociones, que es de lo que el jazz, al fin y al cabo, se trata. 



* Foto. Rafa Pasadas (www.rafapasadas.com)

REIMAGINANDO A MOMPOU

JULIÁN SOLARZ GRUPO, 
Resonancia, Música de Frederic Mompou (Microscopi, 2023)

El argentino Julián Solarz es pianista, percusionista, compositor y arreglista. Alumno de, entre otros, de Guillermo Klein, ha dedicado buena parte de su carrera a la investigación, en especial en las conexiones del jazz contemporáneo con el folkore, ya sea argentino o afroamericano, así como su influencia en la música académica del siglo XX. En este apartado, llega a Federico Mompou, que es, tras Erik Satie, el compositor "culto" más versionado (y de una manera más interesante) por los músicos de jazz. Lo curioso es que Satie era la principal influencia de Mompou, cuyas piezas, habitualmente breves e íntimas, beben del minimalismo impresionista del francés. 

Julián Solarz (Buenos Aires, 1977) retoma algunas piezas de Mompou buscando su conexión con el jazz (en las composiciones de Mompou hay mucho de improvisación) y encontrando la manera de orquestarlas para un sexteto de jazz. Julián Solarz ha sido compositor y arreglista de la Orquesta Sudamericana, ha participado en numerosas formaciones y ha publicado dos álbumes anteriores: "Tiempo vaivén", a dúo de piano y voz con la cantante Analía Sambuco, y "La palabra no dicha", a sexteto, donde presentaba composiciones originales y un primer acercamiento a Mompou, con el arreglo de una pieza ("Música callada, nº 6").  

En Resonancia, el piano cede el protagonismo a otros instrumentos, lo que resulta paradójico en un disco de un pianista que versiona a otro pianista. Solarz ejerce casi todo el tiempo como compositor y sabe jugar con las tímbricas del grupo para aportar una dimensión más amplia a estas piezas. Se puede escuchar desde el tema inicial ("Música callada nª 1"), que comienza con clarinete y percusión (Solarz también es percusionista y da mucho protagonista a la batería de Carlo Brandán en este disco) hasta temas donde los vientos (también Lucas Goicoechea en el saxo alto) armonizan sin abandonar las atmósferas minimalistas. La guitarra (Juan Filipelli) también tiene su propio discurso en la lírica "Música callada nª 9". Solo en algunos momentos Solarz "reclama" el protagonismo del piano (como en las músicas calladas 9 y 11, por ejemplo), pero es solo una excusa para llevar al grupo al punto adecuado. 

A pesar de la metamorfosis a sexteto, de la adaptación al lenguaje del jazz con toques de tango y música afroamericana, Julián Solarz consigue reproducir la intención intimista y meditativa de Mompou en estos temas, consiguiendo un jazz de gran belleza y de interés musicológico. Un disco contemporáneo, inteligente y recomendable. 



* Más info: www.microscopi.cat

NOVEDADES APRIL RECORDS

Con un ritmo inagotable de lanzamientos, el sello danés April Records está llenando el panorama europeo de producciones de muy alta calidad, tanto en el concepto del disco físico como en el catálogo de músicos, que llegan a este blog de manera habitual y, a veces, en número superior al tiempo que necesita cada disco para una escucha seria, detenida y respetuosa. Pasamos revista a tres de sus últimas (y más interesantes) producciones con la esperanza de que alguna gira traiga a estos artistas a escenarios cercanos para poder disfrutarlos en directo.

ANDREAS TOFTEMARK QUARTET feat. Gerard Presencer, 
La Gare (April Records, 2023)

Con un estética que recuerda a las bandas del final del hardbop (eso sí, con un sonido más brillante, depurado y quizás menos negro), el saxofonista tenor Andreas Toftemark lanza su segundo álbum titulado La Gare, donde despliega un jazz elegante, inspirado y lleno de sutilezas. Con ritmos contenidos y ricas harmonías, sus temas adaptan esa estética americana de los '60 al lenguaje del jazz nórdico.


El cuarteto de Toftemark continúa con el sonido de su primer álbum (A New York Flight) con la misma formación: Calle Brickman en el piano y Andreas Svendsen en la batería, mientras que se estrena Matthias Petri en el bajo. Como invitado, el trompetista Gerard Presencer (Danish Radio Big Band, Niels-Henning Ørsted Pedersen, Chick Corea, Herbie Hancock) aparece en dos de los temas del álbum con un sonido cálido y melódico. 

Toftemark es uno de esos tenores con un lenguaje claro y fluido, uno de esos tenores capaces de hacer sonar este enorme instrumento con la fluidez de una flauta. Sus composiciones denotan influencias muy diversas, desde la música clásica hasta armonías en los vientos que nos recuerdan a Nueva York. Cada tema (todos originales de Toftemark) contiene el recuerdo de un lugar. Desde "La Gare" (el club parisino que se llama igual que la estación) hasta "Chimney Lullaby", que cierra el disco, cada tema cuenta la historia de una experiencia que debe ser narrada, la de un músico (como todos, en eterna formación) que absorbe las vivencias como parte de su carrera musical. Y Andreas Toftemark lo hace con un sentido melódico y armónico que trae el hardbop a un estilo mejorado, brillante y contemporáneo.





JESPER THORN, Dragør (April Records, 2023)

¿Qué define lo que es jazz? Es una pregunta que nos hacemos los aficionados con frecuencia, una cuestión que sirve para discutir y para amar más el jazz y que, cuando nos pregunta algún profano, nos ofende de manera superlativa. Escuchando el disco del contrabajista danés Jesper Thorn, podríamos decir que el jazz moderno (por definir el jazz en un contexto más limitado) es una mezcla de improvisación y búsqueda, una manera de abrir caminos (el jazz ha abierto tantos caminos en los últimos cien años...) donde solo existe un parámetro que cumplir: debe haber emoción

Foto: Tom McKenzie
Dragør es una suite en dos partes, pero no es todo el álbum. El álbum es un recorrido conceptual por los sentimientos que rodean a las relaciones ("About Fathers And Sons", "Boy", "About Fathers") cuya emoción reposa en delicados arreglos y en el contraste entre las atmósferas desoladas creadas por los sintetizadores (Marc Méan y el mismo Jesper Thorn) y las intervenciones solistas del piano (Méan), del saxo (Cecilie Strange), la corneta (Tobias Wiklund) y, en un lenguaje mucho más profundo, el contrabajo de Thorn, que parece cantar. El resultado es un marco musical melódico donde los solistas ponen la síncopa y la improvisación, convirtiendo en jazz una enorme suite casi cinematográfica. Sin duda, uno de los discos más singulares y emocionales que hemos escuchado recientemente. 



* Web oficial: www.jesperthorn.com




HUMAN BEING HUMAN, Disappearance (April Records, 2023)

Disappearance es también un disco sobre las emociones. Human Being Human, el trío danés formado por el pianista Esben Tjalve (Cecilia Stalin, Red Kite), el bajista Torben Bjørnskov (James Moody, Matthew Herbert, Billy Cobham) y el baterista Frederik Bülow (Misceo Collective), nos propone un repertorio inspirado en la pérdida pero mirando hacia la belleza de la fragilidad, en lugar de llorar la desaparición. Reinventando la estética del trío de jazz (entre otras cosas, tanto Tjalve como Bjørnskov tocan sintetizadores en algún momento), buscan esa belleza en riffs pegadizos, grooves obsesivos ("Continuation Day"), pasajes líricos e introspectivos ("Together Again") y una versatilidad rítmica y de color.

Foto: Mathias Lassen

Con estos argumentos, el mensaje vitalista queda patente porque hay un goce (musical, por supuesto) que brilla por encima de tanta complejidad ("When You Find It, You Will Know" podría ser un buen ejemplo de ello). Con momentos muy en la tradición del jazz, como el solo de piano en "Disappearance" y pasajes muy líricos ("Aware"), el disco está lleno de patrones rítmicos obsesivos (novedosos, también desconcertantes). Tjalve, Bjørnskov y Bülow proponen un nuevo concepto de trío de piano al contener elementos electrónicos (sutiles, hay que leer la etiqueta para saberlo), novedoso también por su empleo de ritmos inesperados, pero se mantiene, sin embargo, esa sobriedad del trío como contraste entre protagonismo y conjunto. La personalidad de Human Being Human está en el equilibrio entre su concepto contemplativo y el dinamismo con que lo expresan. Recomendable.



LA LÍNEA DE PALMERAS

CHRISTIAN PABST, The Palm Tree Line (Jazzsick, 2023)

Al pianista Christian Pabst le conocimos el año pasado en un disco muy ecléctico (Levitas, Animal Music, 2022), tocando a dúo con el saxofonista y clarinetista checo Luboš Soukup. Este septiembre publica un álbum titulado The Palm Tree Line con un nuevo trío compuesto por músicos italianos:  Francesco Pierotti al contrabajo y Lorenzo Brilli a la batería, además de dos invitados: el acordeonista Federico Gili y la cantante Ilaria Forciniti. Con este refuerzo mediterráneo, convendría aclarar que la línea de palmeras a la que se refiere el título del álbum es el espacio geográfico comprendido entre los 44º Sur y los 44º Norte, la única zona del mundo donde crecen las palmeras. Esta explicación viene al caso porque el repertorio del disco está basado en temas de bandas sonoras del cine italiano, música clásica de Cuba, folklore mexicano..., que para este pianista alemán son referentes sureños.

Foto: Tudor Bartas

Con un poderoso fraseo lleno de staccato y expresividad, es capaz de recrear con personalidad propia desde el lírico tema de la película Amarcord (Federico Fellini, 1973) hasta un "Mambo" (el de West Side Story, donde se pasa al Rhodes con un efecto demoledor) pero hay en el disco, además, piezas poéticas llenas de introspección, como su apasionada interpretación de "Alhambra" y arranques dramáticos como el bolero "Déjame llorar". Todo al servicio de un virtuosismo envidiable y una belleza llena de intensidad. Una carta de amor, como la define el pianista, a su hogar de adopción, Italia, y por extensión, al inspirador Sur, razón que le ha llevado a grabar, por primera vez, composiciones ajenas.

Christian Pabst es un pianista alemán afincado en Italia que sintió desde pequeño la llamada de la música. Estudió piano de jazz y música para cine en los conservatorios de Amsterdam, París y Copenhague. Este es su cuarto álbum como líder, cuarta oportunidad para descubrir su lenguaje lírico y apasionado, su constante búsqueda de una belleza no convencional pero llena de fuerza. 



* Más info: www.christianpabst.com

JAZZ OSCURO EN LAS PUERTAS DEL INFIERNO

KÓSMOS, Averno (2023)

El piano nos introduce en el tema con frases entrecortadas. La sección rítmica le acompaña con sutileza, pero es solo una introducción. Enseguida deja paso al contrabajo, que elabora uno de esos solos llenos de color en los que el instrumento parece hablar. La digitación es poderosa pero lírica, y a partir de ahí el tema fluye como un poema. Estamos escuchando al trío italiano Kósmos. Todos tenemos en mente los grandes nombres del jazz en Italia, pero lo cierto es que nos llega poco jazz desde ese país. Por eso nos alegra que la propuesta que estamos escuchando hoy suene a jazz moderno, contemporáneo, progresivo, intelectual pero vibrante.

Foto: Paolo Soriani

Kósmos son el pianista Stefano Falcone, la contrabajista Ilaria Capalbo y el baterista Giuseppe D'Alessandro, un trío de Nápoles que suena a jazz escandinavo. Perdón por la boutade, pero sé que es una etiqueta que muchos aficionados entenderán. Su jazz moderado, lírico y carente de negritud está lleno de expresividad contenida, aparentemente fría. Y de técnica. Sus responsables son tres músicos que llevan tocando una década juntos y que debutaron hace cuatro años con Back Home (Jazzit, 2019), una revisión de clásicos de Lennie Tristano. El álbum que ha aparecido en mayo de este año, titulado Averno (como el lago italiano que se creía la entrada al Infierno) es una colección de temas originales compuestos por cada uno de los miembros del trío por separado.

La sutileza del trío, tanto en las armonías del piano como en el papel predominante del contrabajo ("Largo" sería un buen ejemplo) llenan de melancolía los oídos en unos temas que parecen estar escritos para dejar espacio a la improvisación y los solos, lo cual favorece la expresión de los tres músicos. Hay mucho ritmo lento, contemplativo, mucha especulación, lo cual no impide que encontremos intensidad ("The Tale of the Night and the Madman") en los temas. También influencias de la música clásica e inspiración folk en las composiciones de Falcone ("The Narrow Sea", "Hymn"). Se nota que es un trío forjado en el directo y que no teme tocar en voz baja, sin artificios. El resultado es un disco lleno de texturas cambiantes, armonías sombrías y diálogos sobresalientes. Muy recomendable.



* Más info: kosmostrio.com