Mike JONES, Penn JILLETTE & Jeff HAMILTON, Are You Sure You Three Guys Know What You’re Doing? (Capri, 2023)
La historia comienza en su teatro en Las Vegas, donde Penn Jillette representa cada noche su show de ilusionismo y humor junto a Teller (Penn & Teller llevan 45 años actuando juntos) con el pianista Mike Jones como director musical. Jeff Hamilton se le acerca y le propone grabar un disco juntos. "Penn se asustó", recuerda Jones. “Estaba más nervioso que nunca. Era un caso perdido y repetía: 'Esto es absurdo. Estoy fuera de mi liga'. Pero lo tranquilicé y fue una sesión divertida que resultó genial”. Esto ocurrió hace varios años. Entre medias, Penn se atrevió a grabar con Jones a dúo un disco: The Show Before The Show (Capri Records, 2018), del que hablamos en su día, pero aquí la temperatura sube con la presencia de Jeff Hamilton, quizás el batería más efervescente y placentero de escuchar del panorama actual, todo experiencia y elegancia. Juntos, hacen ese jazz clásico y lleno de momentos que nos gusta, jazz serio que divierte. Y no hablamos de humor, sino de placer.
Foto: Ezekiel Zabrowski
El disco comienza con el chispeante "'S Wonderful" de Gershwin y sí, Penn hace caminar a su contrabajo. Como dice Bill Prady en las notas del disco acerca del "mago que toca el contrabajo", es un bonito walking, de esos "en los que te quitas el sombrero para saludar a las damas y sonreír". Juegos de palabras aparte, el humor está en los recursos inagotables de estos músicos, en la sorpresa continua. El trío se compenetra a la perfección (Penn no es un músico principiante y se acerca al estilo de Ray Brown) y el disco burbujea desde el principio, especialmente cuando tocan blues como "Doxy" de Sonny Rollins (qué solo de batería) o temas más amables a los que sacar brillo, como "On Green Dolphin Street" o "The Girl From Ipanema", donde el contrabajo lleva la melodía desde el inicio.
El repertorio, de principio a fin (como uno espera de un disco donde esté Jeff Hamilton) es el que a cualquier aficionado al jazz clásico le gustaría. Un trío tradicional, un sonido brillante y muchos recursos no exentos de humor. Por cierto, la portada es de David Silverman, animador en The Simpsons.
JEFF HAMILTON TRIO, Merry & Bright (Capri Records, 2021)
Adelanto mi recomendación habitual de jazz navideño por si tienen oportunidad de hacerse con este fabuloso disco de Jeff Hamilton, uno de mis bateristas favoritos, últimamente tan prolífico como omnipresente. El álbum se llama Merry & Bright y huye de los estereotipos de este tipo de discos: no se limita a swinguear canciones y hits navideños sino que se aleja del canon para hacer un disco de jazz personal. La Navidad es solo una excusa.
Y lo hace con un repertorio de temas poco usuales. Están, por supuesto, "Here Comes Santa Claus", "Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!" y "Have Yourself a Merry Little Christmas" pero Hamilton ha buscado temas más íntimos, algo poco habitual en bateristas, que suelen buscar el efecto contrario. La reinterpretación de estos temas con sutileza y elegancia, sin estruendo de campanitas navideñas, dota al álbum de un carácter muy personal, ganándose el título (feliz y brillante) sin hacer ruido.
De todo el repertorio, merece la pena destacar la delicadeza rítmica con que afronta "El pequeño tamborilero" ("The Little Drummer Boy") consiguiendo detener el ritmo, parar el tiempo, piano primero, pianissimo al final, efecto subrayado por la manera de apoyar el ritmo del contrabajista (Jon Hamar) y la manera también melancólica con que el pianista Tamir Hendelman desgrana la melodía principal de este villancico que siempre me había parecido repetitivo e insoportable y que aquí el trío de Jeff Hamilton convierte en una deliciosa nana a ritmo de jazz. Por otro lado, temas que suelen grabarse endulzados como baladas, como es el caso de "It's the Most Wonderful Time of the Year" suenan aquí brillantes y rítmicos al más puro estilo Jeff Hamilton. También se incluye una versión muy brasileña de "Here Comes Santa Claus", como no creo que haya sonado nunca antes.
El disco se grabó durante la pandemia, a dos pistas, como suele grabar Jeff Hamilton, y en apenas unas horas de estudio. Les dejo un vídeo como adelante y aprovecho para ir deseándoles feliz navidad.
En esta época en que no hay una estética de jazz dominante, el aficionado encuentra, en consecuencia, una oferta tan variada como apabullante. ¿Qué escuchar? La calidad, sin duda. Calidad, creatividad y virtuosismo garantizan siempre el placer. Sin embargo, todos volvemos de vez en cuando la mirada al pasado, a aquellos clásicos del jazz que rompieron moldes. ¿Por qué? Probablemente porque la síncopa, el blues y el swing inherente a aquellas improvisaciones son lo que nos hicieron enamorarnos del jazz. Hoy escuchamos varios discos de músicos actuales que reviven esos sonidos con temas nuevos o versiones de standards.
GRAHAM DECHTER, Major Influence (Capri Records, 2021)
El primer álbum que ponemos es Major Influence y, como su nombre indica, está fuertemente influenciado por los Grandes. El guitarrista de Los Angeles Graham Dechter ha compuesto 7 de los 8 temas del disco abducido por la influencia palpable de guitarristas clásicos (Charlie Christian, Kenny Burrell, West Montgomery), pianistas (Monk) o saxofonistas (Bird). Este es su tercer álbum como líder.
Dechter es un joven virtuoso de las seis cuerdas que se mueve con facilidad entre estilos, desde el bop ("Billy's Dilemma") a la bossa ("Coracao Brasileiro"), que sabe mantener el ritmo y el interés del oyente durante todo el álbum con recursos inagotables y frases que parecen hacer cantar a la guitarra y es capaz de hacer riffs vertiginosos, como ese juego final de llamada-respuesta en "Orange Coals", es una montaña rusa.
En este, su tercer álbum, el primero en diez años, le acompañan Tamir Hendelman al piano, John Clayton al bajo y Jeff Hamiltonen la batería. Desde su anterior disco hasta ahora, ha estado involucrado en proyectos como The Clayton-Hamilton Jazz Orchestra o The All Saints Church Jazz Vespers, aparte de sus colaboraciones con Michael Bubblé, John Pizzarelli... Major Influence contiene un repertorio que presenta a un guitarrista inefable, con una voz personal y que apunta a una larga carrera. No se lo pierdan.
ALEXANDER BEETS, Big Sounds (Maxanter Records, 2021)
Otro "monstruo" que estamos escuchando con pasión es el saxofonista holandés Alexander Beets, que hace honor a su apodo (The Hurricane) en su nuevo disco, titulado Big Sounds y donde interpreta a un ritmo devastador grandes temas clásicos. Swing demoledor, armonías en los vientos y ritmo, ritmo, ritmo, todo ello con un estilo en el tenor que recuerda a los grandes colosos de la época dorada del jazz. Este álbum llega después de otros trabajos de Beets donde homenajeaba a sus héroes (Tribute to Stanley Turrentine y Sandborn Sound) y viene acompañado por Ellister van der Molen a la trompeta, Miguel Rodríguez y Sebastiaan van Bavel al piano, Marius Beets al bajo y Tim Hennekes a la batería.
Desde que abre el álbum con un apropiado "Blues For The Legends" Beets muestra su predilección por los sonidos mainstream que van del cool al hardbop, con constantes guiños a los grandes del tenor, todo ello a todo tren, en composiciones nuevas y en clásicos como "The Look Of Love" o "The Man I Love", para terminar con un vitalista "What Happened To The Days?" que podría interpretarse como una pregunta filosófica sobre hacia dónde camina el jazz.
Hasta que llegue un vídeo de su nuevo álbum, les dejo este testimonio de su virtuosismo junto a la New York Round Mignight Orchestra.
MARTIN WIND, My Astorian Queen (Laika Records, 2021)
El bajista alemán Martin Wind celebra sus 25 años en Nueva York con un álbum dedicado a la ciudad que le acogió y en cuya escena jazzística consiguió integrarse de una manera estable. Fue el pianista Bill Mays, al que conoció en el North Sea Jazz Festival de Rotterdam en 1992, quien le animó a mudarse y se convirtió en su mentor. Después de una veintena de grabaciones como líder o co-líder, y de experimentar con nuevos sonidos en sellos como ACT o What If? Music, Wind mira hacia el jazz clásico para homenajear a Nueva York.
Con su cuarteto: Bill Mays, Scott Robinson (saxo tenor, saxo bajo, clarinete y trompeta) y el baterista Matt Wilson, Wind presenta My Astorian Queen como un álbum conceptual en el que nos cuenta su historia en la ciudad, comenzando con "Mean What You Said" de Thad Jones para contarnos la primera vez que entró en el mítico Village Vanguard:
Pero el tema de Thad Jones no es la única versión que podemos escuchar. Aparte de los temas originales (tres de Wind y uno de Bill Mays), escuchamos "Broadway" (Wilbur H. Bird) con el que recuerda su paso por las orquestas de musicales, un tema donde Scott Robinson toca el saxo bajo, con un rudo sonido que desafía, con una voz potente y casi humana, la versión de Stan Getz (In Paris 1958). Getz hizo famoso junto a Joao Gilberto "E Preciso Perdoar", un tema que aquí adquiere una personalidad única con el liderazgo del bajo. Con el enorme "There’s a Boat that’s Leaving Soon For New York" de George Gershwin (Porgy & Bess) como metáfora de su llegada a la Gran Manzana, y el inevitable "New York, New York" (Fred Ebb & John Kander) popularizado por Sinatra, Martin Wind redondea un álbum que es un homenaje al regalo musical e inspirador que es la ciudad de los rascacielos y, de paso, nos devuelve una parte considerable de la magia que esta ciudad infundió al jazz a partir de los años 20.
AKIKO / HAMILTON / DECHTER, Equal Time (Capri, 2019)
Hay dos instrumentos que aportan una especial vitalidad al swing. Uno de ellos es el vibráfono; el otro, el órgano. El Hammond B3, llamado a veces Killer B3 y también La Bestia (The Beast), además, tiene ese vibrato que da una emoción única a los solos, añadiendo intensidad en alto grado. Pero para tocar el Hammond hay que tener todo eso (vitalidad, emoción, destreza para sus dos teclados y todos sus pedales) y la organista Akiko Tsuruga lo tiene. Si además, la escuchamos en el trío clásico de órgano, con un guitarrista comprometido con el ritmo como Graham Dechter y una máquina rítmica como es Jeff Hamilton, tenemos jazz al mejor nivel y, por supuesto, el placer está asegurado.
Es un trío compacto. Creo que con esto lo podríamos decir todo, pero un álbum para disfrutar tema a tema, moviendo los pies sin querer y disfrutando de cada momento. ¿Qué pueden esperar de Equal Time? Improvisación y ritmo. El trío de órgano es una formación que no necesita contrabajo y que tiene en la mano izquierda del teclista todo el poder para arrastrar a la banda y elevar el groove. En las manos de Akiko hay temas que fluyen como si llevaran años tocándolos juntos.
Por ejemplo, la versión del "Moment's Notice" de Coltrane suena más compleja si cabe que la original, con ese toque de blues que tiene el Hammond B3, con un empuje enorme pero tan fresca como hace 62 años, cuando apareció, quizás gracias a la velocidad de Hamilton en los platos y la manera en que Dechter lleva la melodía en la guitarra cuando le toca. Podría ser un buen tema para definir el álbum completo.
Pero hay otros temas que justificarían también un listado de elogios importante. Nos paramos a escuchar, por ejemplo, "Osaka Samba", una composición donde la japonesa (natural de Osaka) recurre a influencias ¡brasileñas! con solvencia, con un Hamilton fantástico en las escobillas, un temazo con un ritmo festivo que también tiene la versión de "I Remember You", con una Akiko claramente influenciada por el que fue su maestro, Dr. Lonnie Smith.
En general y aunque el ritmo mande en todo momento, hay un liderazgo evidente del Hammond en todo el disco (desde el blues inicial "Mag's Groove", compuesto por Akiko) y, en consecuencia, de toda la experiencia previa de la organista con Dr. Lonnie Smith y con Lou Donaldson, por citar dos grandes en la carrera de la japonesa. Ritmo, ritmo, ritmo. Sin embargo, deteniendo el tempo (los tiempos lentos también son ritmo), escuchamos la balada "Lion's Gate", donde Dechter modela la melodía con sensibilidad alternándose en una poética conversación con el órgano llena de delicadeza y notas puestas en su sitio exacto, algún retazo de blues y mucha, mucha emoción. El trémolo del Hammond es aquí estremecedor.
El final del álbum es una frenética versión del estándar de Steve Allen "This Could Be the Start of Something Big", donde el trío arma a toda velocidad melodía y ritmo, con solos que se suceden sin intervalo y dejan la sensación de que los músicos llevan más tiempo tocando juntos del que realmente llevan.
Les dejo esta versión en vivo (ligeramente más acelerada que la del disco) de "Moment's Notice". Que ustedes lo disfruten.
No puedo expresar lo bien que lo he pasado escuchando este disco. Está lleno de swing, de improvisación, de un ritmo contagioso, de sabor a club, de puro jazz. La primera vez que recuerdo haber visto/escuchado a Jeff Hamilton fue como baterista de Diana Krall. Recuerdo que pasé buena parte del tiempo esperando a que alguien dijera su nombre, esperando a que lo presentaran. Y me quedé con su cara.
Lo que más me gusta de Hamilton es que maneja todos los registros en todos los elementos de la batería con absoluta solvencia. Es tan entretenido oírle que es casi enciclopédico. Y en trío, más.
Jeff Hamilton empezó en 1975 con el pianista Monty Alexander, pasó por la orquesta de Woody Herman, grabó con Diana Krall, entre otros muchos, y es co-líder en el Clayton-Hamilton Jazz Orchestra, junto a los hermanos Jeff y John Clayton. Pero desde 1997 mantiene un interesante trío con el pianista israelí-americano Tamir Hendelman y el bajista Christoph Luty. Con ellos ha grabado ocho álbumes, algunos de los cuales han recibido una buena cantidad de premios. La experiencia acumulada por el trío a lo largo de los años se nota en la conjunción, en esa comunicación que se da de manera natural entre los instrumentos y que aquí, en un disco en directo, brilla de manera especial.
Hace tiempo tuve una discusión (por llamarlo de alguna manera interesante) con un músico local sobre los discos de jazz y los discos en directo en particular. Según su postura, no tiene sentido grabar discos de jazz porque el jazz es una música del momento, irrepetible, y cualquier sonido grabado es tan efímero que mañana se tocará de otra manera. ¿Por qué perpetuar una interpretación en concreto?, exponía. Yo, que soy mitómano y adoro las anécdotas, le respondí que debían grabarlas todas, como en esas reediciones históricas en las que aparecen diez tomas del mismo tema... Es cierto que en el jazz no tienen sentido los discos mezclados o grabados con cada músico en un estudio distinto. La interpretación caliente, con todos los músicos tocando al mismo tiempo, es el hecho natural. ¿Por qué entonces un disco en directo? Si en un estudio se puede conseguir esa frescura de los músicos tocando juntos (con las prisas del productor, que cuenta las horas de alquiler), improvisándose, escuchándose y mirándose, y sumemos el calor del público, la presión de las miradas de cientos (o una docena) de exigentes aficionados, y tendremos un jazz más vivo y cálido que el del estudio. ¿Por qué no perpetuar ese momento para los que no estuvimos ahí?
Ese calor y esa tensión orgánica del directo es lo que tiene este Live From San Pedro grabado en Alvas Showroom en San Pedro (California) el 8 de enero de 2018 y a la venta el 16 de febrero. ¿La inmediatez de la tecnología o la ausencia de mezclas y trucajes que pudieran alargar el lanzamiento? Lo cierto es que es un disco/concierto donde el trío rítmico se muestra muy natural, pero también complejo y dinámico, explorando diversos ritmos, con composiciones originales tocadas y reelaboradas durante años ("I Have Dreamed", "Bennissimo"), homenajes a otros bateristas como Joe LaBarbera ("Hoosier Friend") o pianistas, como en "In Walked Bud", donde el trío da una nueva dimensión al tema enlazando las notas de Monk en un todo fluido que es (casi) la antítesis del original.
"Sybille's Day" es el explosivo tema con el que comienza el álbum. El siguiente vídeo está grabado en otro lugar (The Memphis Drum Shop) pero muestra toda la fuerza que desprende el trío. Que lo disfruten.