Es verano y la vida es más fácil, como dice la canción de Gerswhin. Pero llega agosto y el caloraumenta e invade toda España, de modo que vamos a tomarnos unas vacaciones del ordenador y vamos a abandonar el blog durante un mes. No pasaremos del jazz, que seguro que seguirá encontrándonos en el camino, en festivales, en terrazas, en chiringuitos al atardecer... No hay que volverse loco porque no habrá abstinencia, el jazz les buscará y les encontrará... en un día de verano.
Nos vemos de nuevo en septiembre. ¡Que los festivales les acompañen!
LARRY ADLER, The Glory of Gershwin (Mercury, 1994)
Hoy 11 de julio es el aniversario de la muerte de George Gershwin, uno de los más grandes compositores del siglo XX y quizás el más versionado por los músicos de jazz, mientras que el próximo 25 de julio se cumplirán 30 años de la publicación de un disco que podríamos calificar de singular. Se trata de la recopilación The Glory of Gershwin, protagonizada por el maestro entre los maestros de la armónica de jazz, Larry Adler. Un álbum que sirvió como homenaje por su 80º cumpleaños, al tiempo que rendía tributo al que fue su gran amigo, George Gershwin y, de paso, al hermano y letrista perfecto, Ira.
Adler interviene en todos los temas acompañado por cantantes de pop y de rock, algo que causópolémica entre los aficionados al jazz porque eran estrellas que, a priori, estaban muy lejos estéticamente del jazz de verdad, pero, visto desde una perspectiva optimista, este disco puso el nombre de Gershwin en los oídos de muchos profanos que no habían escuchado jazz en su pobre vida.
Estrellas del pop como Peter Gabriel cantando "Summertime", Elton John ("Someone To Watch Over Me/Our Love Is Here To Stay"), Lisa Stansfield ("They Can't Take That Away From Me"), Sting ("Nice Work If You Can Get It"), un sorprendente ¡Meat Loaf! versionando "Somebody Loves Me"... pueden parecer una tropa fuera de lugar, un plantel inusual e incluso polémico para un homenaje a alguien tan grande en el mundo del jazz pero yo insistiría en puntualizar que Gershwin, aunque introdujo sonidos del jazz en la música clásica, no fue propiamente un jazzman sino un hijo de un tiempo en que el jazz dominaba la estética de la música popular. Además, Larry Adler está fabuloso en todos los temas y algunos de estos cantantes saben cantar jazz (algunos más que otros, como Oleta Adams, cuya voz destila blues), pero todos parecen poner el alma en ello.
Bien, no todos saben usar la síncopa y jazzear, pero versiones como la de Kate Bush ("The Man I Love") con ese timbre tan personal y el color tan melancólico que adopta al entonar los versos ponen los pelos de punta, mientras que Sinnead O'Connor, gran aficionada a las grandes divas del jazz (las versionó en su discoAm I Not Your Girl? de 1992) toma "My Man's Gone Now" y simplemente lo lleva a su terreno pop.
Los arreglos, realizados por George Martin (sí, el Quinto Beatle),Graham Preskett yMichael Gibbs (orquestales pero muy jazzísticos) envuelven a estas grabaciones con un sonido glorioso y espectacular, y se convierten en lo mejor del álbum porque, al final, la aparición de grandes estrellas es solo algo anecdótico, pero cuando alguno de ellos no da la talla en este disco, los arreglos lo hacen. Mención especial para el corte final, 8 minutos de "Rhapsody In Blue" con orquesta dirigida por George Martin y con un Larry Adler demostrando que estaba en lo más alto a sus 80 años.
Les dejo también este documental emitido por RTVE en los 90.
SAM BRAYSHER TRIO, Dance Little Lady, Dance Little Man
(UNIT Records, 2021)
Para nuestra sorpresa, Sam Braysher no es solo un joven saxofonista con ideas, también es el afortunado poseedor de un sonido cálido y flexible que dota a los temas de una voz más cercana al sentimiento que a la intelectualidad. Formado en la Guildhall School of Music and Drama de Londres, donde se graduó con honores, lleva años en los escenarios de Londres tocando el saxo alto (y también el clarinete) haciendo hot jazz, cotemporáneo, clásico, swing... con músicos como Elaine Delmar, John Warren’s Nonet, London Jazz Orchestra, London City Big Band... y ha obtenido algunos premios, como el UK Jazz Radio Young Performers’ Award. Debutó con un álbum titulado Golden Earrings (Fresh Sound New Talent, 2017),grabado a dúo con el pianista americano Michael Kanan.
Otra de las formaciones en las que ha tocado Sam Braysher es REBOP, un quinteto internacional donde ha coincidido con Jorge Rossy, que aparece en este álbum como percusionista. Braysher declara en las notas del disco que escuchaba y admiraba a Rossy a través de los discos de Brad Mehldau. Como últimamente Jorge Rossy está tan solicitado que aparece cada semana en alguna de nuestras reseñas (Miguel Zenón, Storione-Rossy-Schürmann), no es necesario explicar la calidad rítmica que aporta. Aquí no solo lo escuchamos a la batería sino también en el vibráfono ("Some Other Spring") y la marimba ("This Nearly Was Mine"). El otro componente de la sección rítmica es Tom Farmer, un contrabajista también muy joven y con un sonido nítido y muy rítmico, clásico y potente. Los dos son la base perfecta para que Braysher pueda expresarse con toda la libertad y el espacio que necesite. Los temas están muy bien llevados y son amenos, de manera que los 45 minutos del álbum vuelan y dejan ganas de escucharlo de nuevo.
Fiel a su propia filosofía, Sam Braysher ha escogido un repertorio de clásicos (más un tema original) que huye de lo habitual. No es algo normal en músicos jóvenes pero él intenta explorar piezas del American Songbook no demasiado interpretadas. Desde el tema que abre el álbum ("For Regular Only" de Dexter Gordon), el oyente percibe un placer en el desafío. Adapta temas interpretados por tenores y los transporta al saxo alto. Sí, al revés sería más complicado, pero lo que hace Braysher también es arriesgado. Lo hace también con "Body and Soul", un tema que con Dexter Gordon alcanzó un nivel inolvidable, y "reta" a Stan Getz con una versión acelerada y fresca de "One Note Samba". Aparte de esto, encontramos versiones de los Gershwin, de Rodgers & Hammerstein... y un tema Disney ("Reflections"), convertido aqui en una lacónica, expresiva y breve balada.
Dance Little Lady, Dance Little Man, grabado los días 14 y 15 de mayo de 2019 a unos pocos kilómetros de Barcelona, en Bon Repòs (Begues) se publica el próximo 22 de abril distribuido por la alemana Unit Records.
I.
El jazz no se aprende necesariamente en la escuela. Muchos creen que el jazz significa simplemente subirse a un escenario y tocar lo primero que te viene a la cabeza y, cuando terminas, con un poco de suerte, los demás lo hacen al mismo tiempo.
(Wynton Marsalis, El jazz en el agridulce blues de la vida)
II.
Hablando de jazz existe una superstición, y es una superstición que debe ser destruida. Esta superstición es que el jazz es esencialmente negro. Los negros, por supuesto, llevan hasta el jazz, pero no es más negro que síncopa, la cual existe en todas las naciones. El jazz no es negro sino americano. Es la expresión espontánea de la energía nerviosa del moderno Modo de Vida Americano.
(Robert Wyatt & John Andrew Johnson, The George Gershwin Reader)
III.
Vivimos en la era del staccato, no del legato. Debemos aceptarlo. Pero esto no significa que fuera de esta sinfonía de staccatos algo bello no pueda desarrollarse.
(George Gerswhin)
IV.
Siempre cuenta una pequeña historia.
(Lester Young sobre Frankie Trumbauer)
V.
El rock es más sencillo aún que el Diexieland, con la salvedad de algunos músicos de rock realmente espléndidos (o bien dedicados a hacer variantes del rock) como son Herbie Hancock, John Scofield, Mike y Randy Brecker, y unos cuantos más.
CHARLES MINGUS, Pithecanthropus erectus (Atlantic, 1956)
Si tuviera que recomendar un disco de Mingus a algún aficionado que no hubiera escuchado su música antes (!) seguramente elegiría este disco, no porque cada uno de sus cuatro temas sea un clásico sino por la posición que ocupa dentro de su discografía (tras sus Jazz Experiments), ya que siempre es preferible el orden cronológico como el mejor método para conocer a un músico. Pero Pithecanthropus Erectus no es sólo su primera obra maestra, es el primer eslabón del sonido Mingus, el momento en que el músico primitivo se levanta del barro primigenio del jazz tradicional, surgiendo de la nada (es un decir, de su Workshop), del blues (ah, aquel comentario) y del gospel, de todos estos lugares al mismo tiempo, para cambiar a la postre el mundo del jazz.
Valgan estos juegos de palabras, ya que el propio músico, en las notas del disco, define el tema homónimo como un poema musical en el que se describe la aparición de la especie humana y su posterior caída debido a su afán por esclavizar a sus semejantes para crear un precario estado de bienestar. ¿Un álbum conceptual? Muchos lo definen así y Mingus adoraba este tipo de mensajes. Todo el álbum parece un mensaje, tanto en los temas compuestos por él como en "A Foggy Day (In San Francisco)" de Gerswhin, un mensaje de aviso con el que Mingus se anticipó al free jazz, esa filosofía no siempre sana, mucho antes que Ornette Coleman. Porque aquí, con total libertad, Mingus reúne elementos del bop en decadencia, de big band y de la música clásica del siglo XX para conseguir sorprender de nuevo. Volviendo al título, algunos entendidos opinan que hace referencia a la posición de Mingus en
el grupo, de pie con su contrabajo (en inglés, upright bass, bajo erguido), musicus erectus, otra chulería más de un tipo de la sección rítmica que se atrevió a componer y a dirigir.
Todos los temas tienen en común una estructura móvil en la que, en cualquier momento, podía ordenar a los músicos que salieran del esquema, que improvisaran. Y esta libertad está llevada hasta el punto de que las improvisaciones se convierten en ruido, en desorden. Esto debió enojar a los puristas de la época, que aún no soñaban la pesadilla del free. Encontrarían disculpas en "A Foggy Day", donde los músicos dejan de tocar para emular con sus instrumentos los ruidos de la calle: bocinas, tranvías... Un truco teatral, en apariencia. Pero no tan justificable en "Pithecanthropus Erectus" a pesar de su conceptualidad.
Con el paso de los temas, el disco se va templando. Los cuatro cortes venían originalmene en un LP con dos caras de 17 minutos. La primera contiene lo ya reseñado y la segunda un producto más digerible por los tradicionalistas. En primer lugar, "Profile of Jackie", una balada que es, en el fondo, un solo de saxo de tres minutos. "Love Chant" es un tema tradicional en el que las disgresiones aparecen por sorpresa, algo para lo que uno tiene que contar con muy buenos músicos para no fastidiar la receta. El sentido del blues, que es el alma de la música de Mingus, lo ponen Jackie McLean al alto, J.R. Monterose al tenor y el pianista Mal Waldron. El batería es Willie Jones. Mingus pone su humor y su sentido del caos.
Conservado (en vinilo o en cd) para la eternidad, Mingus vive entre nosotros gracias a esta singularidad, como un fósil de una especie extinta y quizás inexistente, como el Pithecanthropus Erectus.
Largo y cálido verano de jazz. Hace calor en el Sur. Calor como para dormitar. Apetece una cervecita y una nana. Qué contraste, ¿no? En Andalucía somos así. Dormitar. Pongo el disco por el segundo corte. Lo siento por la introducción. Esta versión comienza con tiento, con tensión contenida. No todas las nanas se cantan en dormitorios de color rosa. De repente, la trompeta irrumpe con valentía, épica, pero con una (apetecible) languidez. La orquesta acompaña con un colchón que es el contraste perfecto para esa forma tan de New Orleans de tocar que nunca abandonó Satchmo.
Entonces se oye la voz de Ella: "Summertime, and the living is easy. Fish are jumping and the cotton is high..." Nadie le ha puesto tanta tristeza a una canción tan dulce. Cantar cosas bonitas cuando se está triste es muy difícil. Cada inflexión de su voz es una queja contenida. El drama lo pone la voz de Satchmo en la estrofa siguiente.
Creo que ésta es la versión más ruda (a pesar de orquestal) de las que se han grabado de "Summertime". La letra es un poema de DuBose Heyward al que George Gerswhin puso música, como todo el mundo sabe, para su ópera Porgy & Bess, una historia de amor ambientada en un deprimido barrio negro (Heyward invitó a Gershwin a su casa de Folly Beach para que observara las costumbres de los negros) de trágicas consecuencias. Considerada una obra menor por el carácter popular de su música (o quizás por el mundo en el que está ambientada) Porgy & Bess no se consideró en América como una auténtica ópera hasta 70 años después, a pesar de ser la ópera de un autor americano más representada del siglo XX.
Terminada en agosto de 1935, dicen que Gerswhin releyó las 700 páginas de partituras y exclamó: "Esta música es tan maravillosa que no puedo creer que la haya escrito yo". Al año siguiente la grabó Billie Holiday, ¿qué exclamaría Gershwin al escucharla?
En 1959 se estrenó una película sobre esta ópera con Sidney Poitier en el rol de Porgy. Obtuvo el Globo de Oro al mejor musical. Esto expandió la fama de la obra por todo el mundo y hoy "Summertime" es quizás el estándar más versionado de cuantos se oyen en los repertorios de jazz (en esta página hay una lista de 4.000 versiones, no todas de jazz).
Aunque el álbum Porgy & Bess es uno de mis preferidos de Miles Davis (y Gil Evans), su versión de "Summertime" no es mi favorita. Quizás yo no tenga una versión favorita de esta canción. Es más, suelo desvincular este tema del resto de la obra de Gershwin. Es una canción que tiene vida propia, un standard en toda regla. Y todas las versiones me devuelven la misma sensación de paz, de esa fluidez que licua el verano en un río cálido que pasa lentamente...
(continuará)
Summertime,
And the livin' is easy
Fish are jumpin'
And the cotton is high
Your daddy's rich And your mamma's good lookin' So hush little baby Don't you cry One of these mornings You're going to rise up singing Then you'll spread your wings And you'll take to the sky But till that morning There's a'nothing can harm you With daddy and mamma standing by Summertime, And the livin' is easy Fish are jumpin' And the cotton is high Your daddy's rich And your mamma's good lookin' So hush little baby Don't you cry
Sí, puede que la entrada anterior, sin música, quedara como un mapa sin ilustraciones. Para compensar, he traído hasta aquí algunos fragmentos de la obra de Henderson con los que ilustrar la trama de la obra. Por favor, pulsad el play de la Introducción:
Y ahí va la historia.....
ACTO I escena 1
Catfish Row es un barrio pobre de Charleston, habitado por gente pobre, conocido allí como el Gullah de los negros. Al caer la tarde, los vecinos salen a sus porches. Jasbo toca el piano. Algunas parejas bailan. Clara canta a su bebé una nana llamada Summertime:
Algunos hombres juegan a un juego miserable. Porgy, un mendigo, tira de su carrito. Los hombres se ríen de él por mostrarse dulce con Bess, la novia de Crown, el matón del barrio, pero Porgy responde que a él no le ablandan las mujeres porque cuando Dios creó a los mendigos lo hizo para que él estuviera solo.
Llegan Crown y Bess. Crown está borracho. Se pelea con uno de los hombres, matándolo con un gancho de los que se usan para coger los sacos de algodón. Crown huye. Se oyen las sirenas de la policía. Bess llama a varias puertas pidiendo refugio. Sólo un hombre le ofrece entrar a cambio de marcharse con él a Nueva York. Bess rehúsa. Porgy le abre la puerta de su casucha mientras la mujer del hombre muerto, Serena, le llora.
ACTO I escena 2
La policía irrumpe en el velatorio del asesinado. Buscan al asesino. Acusan a Peter, el vendedor de miel y se lo llevan como testigo material. Serena, afligida, canta My man's gone now:
ACTO II escena 1
Un mes más tarde, al comienzo de la época de los tornados.Porgy es feliz porque Bess vive con él. Por primera vez en su desgraciada vida, se siente feliz. Canta I got plenty o'nuttin:
Un falso abogado visita a Porgy. Le quiere hacer pagar el divorcio entre Bess y Crown. Bess asegura que nunca se casó con Crown, pero Porgy paga de todas formas. Otra visita: un antiguo patrón de Peter se ofrece a pagar su fianza. Mientras el hombre habla, un buitre sobrevuela el lugar. Mala señal, explica Porgy.
La gente de Catfish Row prepara un picnic religioso en la Isla Kitiwah. Porgy y Bess irán juntos. Felices, se cantan el uno al otro lo que sienten en Bess, you is my woman now:
Bess manifiesta su temor a que en la Isla de Kitiwah esté escondido el asesino Crown, pero todos la animan a ir de todas formas. El día promete fiesta y un paréntesis entre las preocupaciones.
ACTO II escena 2
En la Isla de Kitiwah, todos cantan y bailan. El traficante amigo de Crown dice a la multitud que lo que leen en la biblia no es necesariamente como está escrito (It ain't necessarily so):
A punto de embarcar de vuelta, Bess se queda sola un instante y Crown aprovecha para obligarla a ir con él. La esconde entre los matorrales y el barco zarpa sin ella.
ACTO II escena 3
Una semana más tarde, el marido de Clara sale a pescar. Bess ha regresado, pero está enferma y delira. Serena reza por ella. Por fin, Bess confiesa a Porgy que fue atacada por Crown. Porgy es tajante: Cuando Crown aparezca, será asunto mío (When Crown comes, that's my business).
El viejo Peter sale de la cárcel y los vecinos le cantan Here comes the honeyman. Porgy entra en escena feliz, cantando I loves you, Porgy justo cuando el viento anuncia la llegada del primer huracán:
ACTO II escena 4
La tormenta se cierne sobre Catfish Row. Los habitantes del barrio se reúnen atemorizados en la casucha de Serena, cantando y rezando. En lo más álgido de la tormenta, Crown aparece, interrumpiendo los cánticos con una canción obscena. A través de la ventana, Clara ve el barco de su marido destrozado por la tormenta. Sale al exterior y Crown la sigue.
ACTO III escena 1
Por la tarde, la tormenta ha pasado. Clara ha muerto, al igual que su marido y otros pescadores. Bess canta una nana al bebé de Clara. Las mujeres lloran. Mientras, Crown, buscando a Bess, trata de entrar en la casa de Porgy, pero el mendigo lo está esperando. Tras la pelea, arroja el cuerpo del matón en medio de la calle.
ACTO III escena 2
A la mañana siguiente, se presenta la policía, pero nadie en Catfish Row quiere hablar. Sabiendo que Porgy conocía a Crown, le piden que identifique el cuerpo, pero Porgy es demasiado supersticioso y tienen que obligarlo a ir. El traficante convence a Bess de que Porgy acabará en la cárcel o de que será colgado. Le ofrece su "polvo feliz" y le canta en There's a boat dat's leavin' soon for New York la buena vida que podrían llevar juntos:
Bess huye a la habitación de Porgy. El traficante le echa la bolsa de droga por la ventana y, finalmente, ella se rinde, sale y lo toma del brazo.
ACTO III escena 3
Días después, la policía devuelve a Porgy al barrio tras detenerlo por negarse a identificar a Crown. Animado, llama a Bess (Oh, Bess, where's my Bess?):
Todos dudan si comunicarle a Porgy que Bess se ha ido, creyendo que nunca la volverá a ver. Porgy pregunta en qué dirección está Nueva York y afirma que se dirige allí en su busca. Montado en su carrito, Porgy sale del barrio.
Puede que esta grabación no sea la más brillante ni la más original ni la más profunda adaptación de la obra de los Gershwin, pero no deja de ser una joya.
Grabado los días 25-28 de mayo de 1997 en los estudios Avatar de Nueva York, este disco pertenece a esa serie de tributos (a Billy Strayhorn, Jobim, Miles Davis...) que Henderson hizo para Verve cuando reapareció triunfalmente en los 90. Es un disco compacto y uniforme que aúna el estilo de Joe Henderson, fluido, perfeccionista y sin estridencias, con los de músicos experimentados como Dave Holland, Stefon Harris (qué abanico de colores en su vibráfono, qué sutil), John Scofield (un delicado toque de blues) o Tommy Flanagan, dibujando una visión brillante y casi aséptica del clásico que escribieron los Gershwin con DuBose Heyward basándose en una obra de teatro que anteriormente fue una novela del mismo Heyward. Quizás sea esta asepsia lo único que, en última instancia, pueda defraudar del disco. Se echa de menos una interpretación más libre, más ruda (como la que hizo Ella Fitzgerald con Satchmo) o una reinterpretación más inspirada y original (Miles Davis y Gil Evans en 1959), pero lo de Henderson es otra cosa. Es capaz de sacar partido con sus arreglos a toda esa tristeza bellísima que hay en estas composiciones (no están todas las de la ópera), más en su estilo de los 90 que en el de los 60 (salvo, quizás, My man's gone now), pero siempre con esa elegancia que da valor a sus discos y que convierte en un placer poner cualquiera de ellos.
El CD, muy cuidado a pesar de ser una reedición, contiene una sinopsis de la trama de la obra, que no fue aceptada por los americanos como opera hasta 1976. Entre el personal, dos cantantes pop más o menos cercanos al jazz: Sting (siempre acompañándose de buenos sidemen y volviendo una y otra vez a los standards) y Chaka Khan (por su potencial y su timbre debería intentar más acercamientos al jazz). A pesar de lo insólito de estas elecciones, ambos cantantes cumplen bien con su cometido: Chaka profundiza en su acento R&B conforme se desarrolla Summertime (el tema fue nominado en 1998 al Grammy a la mejor interpretación femenina de R&B) y Sting entona ese aire gospel original de It ain't necessarily so con su particular voz, haciéndolo casi memorable. El director musical es Bob Belden.
El personal de la grabación:
Joe Henderson, saxo tenor
Conrad Herwig, trombón
John Scofield, guitarra eléctrica
Stefon Harris, vibráfono
Tommy Flanagan, piano
Dave Holland, bajo
Jack Dejohnette, percusión
Chaka Khan, voz
Sting, voz
Joe Henderson en el Festival de Jazz de Vitoria (1994)Fotografía de Jose M. Horna