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OTRA VEZ CORTÁZAR Y EL JAZZ

...siempre el jazz

Portada de El perseguidor,
su cuento más famoso
No es la primera vez que hablamos de la relación entre Cortázar y el jazz. Nos parecía fácil volver a escribir sobre el tema hasta que volvimos a encontrarnos con la inmensidad de la cuestión, de modo que, huyendo de argumentos fáciles como hablar de la presencia del jazz en sus textos o la manera en que su prosa se mueve al ritmo de la síncopa y la improvisación, hoy hemos decidido indagar en el Cortázar-individuo para recabar sus propias opiniones sobre la música negra. Hemos revisado entrevistas y ensayos en los que el argentino expresa su pasión por la música de Nueva Orleáns (vivió en París cuando nacía el hardbop pero siempre tuvo el corazón puesto en el hot jazz) de una manera patente y apasionada. Podríamos haberlo incluido en la serie Acordes y desacuerdos, pero Cortázar pertenece a un universo distinto.

Comenzaremos por una cita de José Luis Maire en El jazz en la obra de Cortázar, a modo de introducción:
Buscar el jazz en la obra de Cortázar es, además, dejarse acompañar por la historia de los soportes de grabación, por sus características sonoras singulares o, como en Rayuela, por la manera particular de escucha que cada uno de estos soportes promueve: los discos de 78 rpm y su raspeo o fricción, los discos de acetato y los vinilos con su presencia sonora y su mayor duración de grabación o las casetes con sus soplidos de cinta y su facilidad para regrabar y combinar audiciones.

En 1983, Antonio Trilla entrevistó a Cortázar en Madrid. Las preguntas giraban en torno al boxeo y al jazz, dos notas distintivas de por dónde se movía el espíritu del escritor. A la pregunta de cuándo comenzó a interesarle el jazz, Cortázar responde así:

No lo sé exactamente, pero creo que no tengo casi recuerdos sin jazz. Yo nací en 1914 así que, cuando era chico, asistí al nacimiento de la radio... no había discos de jazz todavía. En esa época se escuchaba en la radio, en Argentina, tangos, música clásica o música popular hasta que un día, -yo tendría diez años- escuché por primera vez un fox trot y fue mágico para mí. Dos o tres años después, descubrí a Jelly Roll Morton y más tarde, a Louis Armstrong y a Duke Ellington. Durante mucho tiempo ellos fueron mis músicos de jazz preferidos. 


En la misma entrevista, a la pregunta de si el jazz había influido en su obra, Cortázar responde así:

Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

Este texto aparece en La vuelta al día en ochenta mundos. El lector recibe en la última frase una invitación a escuchar a Parker que es como un disparo:

Una noche en que Lester llenaba de humo y lluvia la melodía de "Three Little Words", sentí más que nunca lo que hace a los grandes del jazz, esa invención que sigue siendo fiel al tema que combatey transforma e irisa. ¿Quién olvidará jamás la entrada imperial de Charlie Parker en "Lady, Be Good"?


Cortázar habló también de Charlie Parker en una entrevista realizada por Evelyn Picón Gardfield y publicada bajo el título de Cortázar por Cortázar:

En 1946, los primeros discos de bebop llegaron a Buenos Aires. Compré uno de Charlie Parker con "Lover Man" y "Ornithlogy", creo. No sabía nada de Parker. Compré el disco, y lo escuchaba y no entendía nada. Mi primera reacción fue negativa, pero volvía a escucharlo muchas veces y de repente "chuc"; fue el salto y mucho de lo que escuchaba antes con interés volvió a ser insignificante para mí. Luego vino el cool jazz.

Por supuesto, Cortázar no se queda en el cool. Esta es su opinión sobre el free jazz, estilo que tocaba su amigo Michel Portal.

En mi colección de discos no hay mucho free jazz. Creo que free jazz es como una corrida de toros. Hay momentos de una perfección absoluta y luego cacofonía. Mi amigo Michel Portal, quien toca este tipo de jazz de vez en cuando me dijo que tenía razón, que los músicos saben que dentro de un largo "take" de free jazz, cinco minutos son buenísimos y lo demás es relleno. 
En sus conferencias en la Universidad de Berkeley en 1980 (recogidas en el libro Clases de literatura (Alfagurara, edición de Carles Álvarez Garriga) Julio Cortázar habla del jazz en estos términos:

El jazz tuvo una gran influencia en mí porque sentí que contenía un elemento que no contiene la música que se toca a partir de una partitura, la música escrita: esa increíble libertad de la improvisación permanente. [...] El elemento de creación permanEnte en el jazz, ese fluir de la invención interminable tan hermoso, me pareció una especia de lección y de ejemplo para la escritura: dar también a la escritura esa libertad, esa invención de no quedarse en lo estereotipado ni repetir partiruras [...] También un músico de jazz tiene malos momentos y pasajes que son muy pesados, pero de golpe puede saltar nuevamente porque está trabajando en un clima de total y absoluta libertad.

*

Recomendamos de nuevo y lo seguiremos haciendo la lectura de todo Cortázar, en especial, el relato "El perseguidor", texto esencial, vanguardista aún, sobre un trasunto de Charlie Parker que toca más allá del momento, y, por supuesto, la anti-novela Rayuela, en especial los capítulos en los que los personajes se autoproclaman El Club de la Serpiente cuando se reúnen para escuchar jazz. También recomendamos el documental: Esto lo estoy tocando mañana, que explora la relación de Cortázar con todas sus músicas.

Para terminar, y porque la cosa no resulte sorda, ahí va un fragmento del maravilloso concierto en homenaje al autor argentino, un concierto organizado por la Fundación March ("El jazz de Julio Cortázar. En los 50 años de Rayuela") y que, en este fragmento, muestra el trío de uno de los pianistas más originales del panorama español, Moisés P. Sánchez. Los músicos que lo acompañan son "Toño" Miguel al contrabajo y Borja Barrueta en la batería. Aquí podemos verlos transportando al trío de piano el singular "Epistrophy", que Cortázar citaba en "La vuelta al piano de Thelonious Monk".




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* La entrevista de Antonio Trilla puede leerse aquí:
   http://www.geocities.ws/juliocortazar_arg/jazzbox.htm

**  El texto de José Luis Maire pertenece al homenaje a Cortázar y el jazz de la Fundación Juan March y puede leerse íntegramente en este interesante documento:
    http://recursos.march.es/web/bibliotecas/repositorio-cortazar/jazz/pdf/el-jazz-en-la-obra-de-cortazar.pdf

*** Más info sobre el documental Esto lo estoy tocando mañana en su página web:
    www.cortazarylamusica.com

CHICAS, CHICAS, CHICAS

Nuevas vocalistas en el jazz made in Spain

Hace unas semanas hablábamos del disco de Noa Lur, vocalista de Bilbao afincada en Madrid que nos presentaba un excitante álbum de dúos piano/voz llamado Badakit. Hoy hablaremos de más mujeres que cantan jazz, porque (no sé si lo habrán notado) el panorama made in Spain se está poblando de nuevas y muy interesantes vocalistas femeninas que poco (o nada) tienen que envidiar a las que últimamente llegan de los USA. Las tres primeras que traemos vienen del sello Youkali (igual que Noa Lur): Natalia Dicenta, Ere Serrano y La Trini.

Natalia Dicenta es, desde hace unos años, habitual en los escenarios jazzísticos de Madrid. Se presenta en CD con un álbum grabado en 2010 (Colours) que no ha salido al mercado hasta este 2013 por un buen motivo: una oferta para interpretar el papel de Judy Garland en el musical Judy, donde interpretaba las canciones y los últimos años de la cantante americana. El álbum está muy cuidado y, aunque suena más a la Garland o a Tony Bennet que a otra cosa, en él aparecen músicos que nos gustan mucho, como Reinier Elizarde "El Negrón", Marcelo Peralta, Jorge Pardo... y versiones muy cuidadas (a veces demasiado "limpias") de clásicos como "Summertime", "Fly Me To The Moon", "Blackbird" o "Ruby My Dear", del que les dejamos un video grabado en el Bogui:

 
Menos americana pero también interesante (al menos por lo anecdótico) es La Trini, una cantante que llega con un álbum lleno de fusiones (Las arañas de Marte, 2013), un álbum más a caballo entre el pop y la copla pero que vale la pena reseñar brevemente por la sección rítmica que la acompaña y que dota de una base compleja y edificante lo que a priori podría parecer un simple disco pop: Moisés Sánchez (que comienza a ser habitual en todos los discos de jazz que nos llegan) al piano y el bajista Toño de Miguel, un toque cool para un disco inclasificable pero de agradable escucha.

Ere Serrano
, por su parte, presenta un disco homenaje a Lucio Dalla con versiones de los temas de esta cantante recientemente fallecido, versiones muy bien traídas al terreno del jazz, especialmente en lo instrumental, mientras que la parte cantada sigue sonando muy melódica, muy Dalla. Disco muy trabajado, con muchos matices, sobre todo gracias al cuarteto de alto nivel que la acompaña: Germán Kucich al piano, Ariel Brínguez al saxo, Francisco López "Loque" al contrabajo y Miguel Benito "Pete" a la batería.


A estas tres vocalistas del sello Youkali habría que añadir otras más jóvenes que representan el futuro o que ya son el presente, como la joven Andrea Motis, trompetista, saxofonista y vocalista de dulce modulación que recuerda por momentos (ojo, no en el timbre sino en la vocalización y modulación) a Nina Simone. El nombre de Andrea Motis (que acaba de cumplir los 18 años) figura ya en la portada de tres álbumes, el último y más reciente junto a su descubridor, Chamorro, y el eterno Scott Hamilton. Andrea Motis nació musicalmente en la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu (Barcelona), donde participó en la Sant Andreu Jazz Band a las órdenes del bajista Joan Chamorro, con quien ha grabado sus tres álbumes y cuyo trabajo como educador está superando el de músico. El documental A film about Kids and Music ilustra el trabajo de Chamorro con los niños y el jazz.

Su labor como descubridor de estrellas en mayor: su última trabajo discográfico es un álbum con la también joven y barcelonesa Eva Fernández, saxofonista (soprano, alto y barítono), clarinetista y vocalista, razón por la que la incluimos en este artículo. El álbum se llama, claro, Joan Chamorro presenta Eva Fernández (Temps Records, 2013) y es una colección de temas interpretados con mucha sensibilidad y acompañados de buenos músicos (Esteve Pi, Ignasi Terrasa...). Promete.

Para terminar, les dejo otro vídeo (y más abajo unos enlaces) para que se animen a propagar la noticia: las buenas vocalistas abundan en el panorama del jazz peninsular... Nos queda por explorar las islas. Cualquier aportación será bienvenida. Se trata de un concierto de Chamorro y Motis en el Festival de Jazz de Barcelona de 2012. Verán qué encanto tiene esta chica al sincopar y qué timbre tan delicioso tiene su voz. Tiene swing. ¡Que lo disfruten!


* Web oficial de Natalia Dicenta: www.nataliadicenta.es

** Web oficial de La Trini: www.latrinimusic.com 

*** Blog de Andrea Motis: http://andreamotis.blogspot.com.es

**** Web del documental A Film About Kids And Music:
www.afilmaboutkidsandmusic.com

***** Ere Serrano en Youkali Music:
http://www.youkalimusic.com/index.php/catalogo/207-ere-serrano-universo-dalla




EVA CORTÉS

De vuelta al origen


Uno a uno, los discos de Eva Cortés han ido pasando de la fusión (es hondureña criada en España y mezcla folklores sudamericanos, flamenco y jazz con un indudable sentimiento de blues) a una focalización de jazz cada vez más nítida. En sus anteriores discos ya incluyó standards ("You Don't Know What Love", "C'est Si Bon") entre sus composiciones originales, y mostró sutilmente sus influencias. El título de su último álbum (el cuarto, el tercero con Universal) es una declaración de intenciones: en Back 2 the source (2011) bebe directamente de la fuente en 14 temas, algunos de ellos cantados en español.

Los músicos, entre los que cabría destacar la base rítmica (Marc Miralta y Georvis Pico a la batería, Toño Miguel y Alain Pérez al bajo), ponen el listón en su sitio para que Eva Cortés cante con la cabeza bien alta temas que el paso de los años permitirían (peligrosas) comparaciones, y sale bien parada. Su voz tiene una rítmica particular (qué bien en "If I Were a Bell") sin caer en los artificios ni en recursos llamativos e inútiles, adaptándose a Rogers & Hammerstein tanto como a Cole Porter, y levantando esa curiosidad atónita entre los aficionados: "Ah, pero... ¿esta chica no ha cantado siempre jazz?", me han dicho.

Luego están las adaptaciones. La letra de Algueró para "Bewitched, Bothered and Bewildered" pierde buena parte de su mensaje amargo aunque, por suerte, la voz de Eva Cortés revitaliza el poder de su melodía. Tengo que decir que, por lo general, siempre sufrimos que el jazz cantado en castellano termine sonando a cualquier cosa menos a swing, pero Eva Cortés es la excepción que nos ha devuelto la esperanza. Al traducir estos standards, lo hace con un acento andaluz de hondureña criada en Sevilla que llega al alma y, aunque en este álbum canta casi todas las canciones en inglés, son los temas traducidos los que tienen más personalidad y más peso, más que los standards que canta (agradable y sorprendentemente) en un inglés perfecto, fluido y sincopado. 

En castellano, Eva Cortés parece trabajar más la voz, desata los tonos bajos y se permite más improvisación. Estos subterfugios no son fáciles, habida cuenta de que traducir no es lo mismo que musicar y que, cuando uno se enfrenta a una traducción sabe que se va a encontrar con sílabas de más, sílabas que no van a encajar en la partitura, pero bueno, en el jazz se sacan notas de donde no las hay, y Eva Cortés lo sabe y lo demuestra con una musicalidad mestiza que es una delicia, tanto que uno olvida rápidamente los temas que ha cantado en inglés para pedir que el próximo sea un disco de jazz (sí, jazz, por favor) pero en español.




Los músicos de Back 2 the Source

Pepe Rivero: piano
Toño Miguel: contrabajo
Alain Pérez: bajo eléctrico
Marc Miralta y Georvis Pico: batería
Javier Limón, Romero Lubamboy Mark Whitfield: guitarra
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* Fotografía de Francisco Posse : http://fotopaco.blogspot.com

BAUTIZAO CON MANZANILLA

PACO RIVAS, Bautizao con manzanilla (Youkali, 2010)

Para los profanos, diré que la manzanilla es un vino blanco con denominación de origen regulada que se hace en Andalucía. A los interesados les recomendaría ir a buscarla en Sanlúcar de Barrameda. El "bautizado" del título es Paco Rivas, guitarrista ecléctico, productor y profesor. Desde que apareciera en los 80 en Jazz entre amigos de TVE con su Paco Rivas Quartet, ha tocado todos los estilos y, como suele ocurrir con los músicos de calidad y (seguramente) sin padrino, ha trabajado a la sombra de muchos otros músicos (Tomatito, Jorge Pardo, Niño Josele) y ha participado en formaciones de soul y de funk (Acoustic Soul Trio, Insolito Club).

De todo esto resulta un músico que no encaja en ninguna etiqueta. En su anterior disco, Grooves (Youkali Music, 2005) experimentaba a partir del blues y del funk con sus propias melodías. En su disco más reciente, Bautizao con manzanilla (2010) se atreve a jazzear con lo más hondo del espíritu hispano, con la copla y con Manuel de Falla. Ahí es ná.

Lo hace en formato de trío, con Antonio Miguel al contrabajo, Noah Shaye a la batería y bajo la producción de Thomas Schindowski, reclamando algo que aún no existe en España: standards propios. Si los músicos de jazz norteamericanos son capaces de tomar melodías y canciones de películas, algo que han hecho desde los años 30, hizo Miles Davis con la canción de Cenicienta o hacen casi todos los músicos actuales con los temas de The Beatles, ¿por qué no iban a buscar sus propias oportunidades los músicos españoles? 

Es cierto que carecemos de musicales autóctonos (salvo las zarzuelas) y que no tenemos canciones capaces de sobrevivir al paso de las décadas y convertirse en standards. ¿O sí las tenemos? La copla, un género musical propio y por el cual parecen no pasar los años, podría considerarse el único género capaz de crear standards. Hay canciones de copla que se siguen cantando después de cincuenta años ("A tu vera", "Tengo miedo", "Ojos verdes"). Paco Rivas se atreve a improvisar con este material.

Y con dos pelotas. Se atreve además a coger por los cuernos incluso temas de música clásica (o culta o sinfónica o como quieran ustedes llamarla) sin pararse a pensar en qué dirán los académicos o los puristas e improvisa sobre estas bases, etiquetando temas folkloristas, de copla, cultos, como temas de jazz susceptibles de improvisación y de ser versionados. Para ello, ahonda en las composiciones de Falla, de Albéniz y de  Granados con ese espíritu del jazz que proclama que no todo está escrito, que una obra de arte funciona siempre hacia adelante, o hacia adentro, o hacia afuera; en movimiento, en resumidas cuentas, como una obra viva. Como Miles Davis, reinterpreta el "Concierto de Aranjuez", pero también "La canción del fuego fatuo" de Falla y "Asturias" de Albéniz.

Esta es, más o menos bien entendida, la nueva visión que la guitarra de Paco Rivas aporta a unos clásicos que llevan toda la vida ahí, como si hubieran estado esperando que alguien, por alguna puerta lateral, los introdujera en el mundo del jazz. El resultado es brillante, seductor y con la suficiente profundidad para soportar muchas escuchas sin desvelar nunca del todo su verdadero fondo.

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* Más música en www.pacorivas.com o en Myspace: www.myspace.com/pacorivas