Estándar pero no tan conocido es, por ejemplo, "Mamanita" de Jelly Roll Morton o el "Honky Tonk"de Bill Doggett, temas menos habituales en los discos de standards, pero tan disfrutables como todo el disco de Raspa García Trío, que contiene una selección de clásicos que van desde Jelly Roll hasta Mingus pasando por James Booker, todo un repertorio que profundiza en el blues y en los estilos más primitivos del jazz.
Jorge "Raspa" García es un pianista madrileño formado en la escuela de música IMT que ha desarrollado su carrera dentro del espectro de músicas negras, especialmente en el blues y en los ritmos de Nueva Orleáns con bandas como The Tremendous o The Cawfish, con quienes grabó en 2015 Boogie Woogie Voodoo. Su estilo abarca todo el espectro del blues, desde las notas más ásperas del blues del Delta hasta su capacidad para integrarse en los ritmos más jazzy, convirtiendo cada tema en una fiesta.
El repertorio se sostendría solo con el trabajo de Raspa García, sin duda. Su capacidad de llenar con ambas manos ritmo y melodía es brutal, como deja claro desde el comienzo con los compases hispanos de la "Mamanita" de Jelly Roll Morton, de modo que el trío es casi un extra, un extra fantástico, porque tanto Francisco López "Loque" al contrabajo como Antonio Álvarez "Pax" a la batería aportan su inestimable creatividad y una buena dosis de frescura para que fluya el groove de estos sonidos injustamente olvidados por los músicos modernos.
Difícil elegir un tema. Nos queda en el oído la seductora cadencia de la sección rítmica en "Slow Time" (Clarence 'Gatemouth" Brown) sobre la que se apoya un inconmensurable Raspa García, que aporta síncopa y sentimiento a cada compás del tema. El trío está arrollador en la versión de "Boogie Stop Shuffle" (Mingus) con un gran trabajo rítmico y un Raspa que roza el virtuosismo a toda velocidad pero sin esfuerzo. El blues más tradicional aparece en una versión a media voz de "Careless Love", tocada con una sensibilidad fabulosa, una gran conclusión del disco, pero antes nos encontramos con clásicos como "Honky Tonk" (Bill Doggett), "Blues Minuet" (James Booker) o "Black Brown and White" (Bill Big Bronzy), y mucha improvisación, sonidos puros sin complejos, rhythm and blues con descaro... Todo un repertorio pensando para disfrute de los aficionados al sonido tradicional pero no exento de un virtuosismo indispensable para que estos temas tan antiguos suenen espectaculares y vivos.
El piano es tan fundamental para entender el blues como la guitarra de Robert Johnson. El piano fue el instrumento que derivó rítmicamente hacia el rhythm & blues y este, a su vez, al rock'n'roll. Décadas después, con las fronteras estilísticas tan difusas, nos encontramos con uno de esos músicos capaces de revivir el pasado y darle el valor que sigue teniendo. Paul San Martin recupera clásicos como "New Early in the Morning" y "Bumble Boogie" en un quinto disco (el tercero como líder), una grabación realizada en directo en los estudios Big Spoon del contrabajista Abdell B. Bop, que lo acompaña en esta sesión, y publicada en 2019 por Gaztelupeko Hotsak. El trabajo se titula A French Session y en él aparece conformando el trío el baterista Romain Gratalon y, como invitados en varios temas, el saxo tenor de Sylvain Tejerizo y la guitarra de Chris Ruest.
Fuente: web de Paul San Martin
Paul San Martin es titulado superior en Piano Jazz y uno de esos músicos que comenzó como pianista clásico de pequeño y descubrió la iluminación de las músicas negras (blues, r'n'b...). Claramente hijo musical de Dr. John y del Professor Longhair, entre otros, este donostiarra (San Sebastián, 1979) lleva más de veinte años pisando escenarios como líder o colaborando con luminarias como Mingo Balaguer, Lluís Coloma, Billy Boy Arnold... y revitalizando estilos que no están de moda pero que el aficionado al blues o al jazz celebran escuchar.
El lado francés en el que se mira Paul San Martin en este álbum tiene dos perspectivas: de un lado, los músicos franceses con los que toca, y de otro, ese espiritu francés de Nueva Orleáns que la diferencia del resto de ciudades de Estados Unidos. En Nueva Orleáns, el blues puede sonar zydeco o cajun, adquirir connotaciones festivas como en "Tipitina" (Longhair) o ritmos callejeros ("Hey Pocky A-Way") y el piano de San Martin absorbe y destila todas estas influencias con el espíritu de un hijo adoptivo de Louisiana.
Temas como el glorioso "Too Many Dirty Dishes", ejemplo de canción en la que la miseria y la tristeza dan forma a un blues, o "Bumble Boogie", versión en forma de boogie woogie de "El vuelo del moscardón" de Rimsky-Korsakov, hacen de A French Session un disco vitalista, divertido y fácil de escuchar que esconde la profundidad de un estudio concienzudo del estilo y de la tradición, el encanto de una joya restaurada.