Mingus era un músico tan sensible como salvaje. Nadie puede negarlo. Su jazz estaba lleno de rabia tanto como de intenciones. A día de hoy ha sido versionado hasta la saciedad, pero pocas veces reinterpretado. El disco que hoy estamos escuchando, liderado por el bajista Iosu Izaguirre, le rinde homenaje de una manera particular: en este álbum no hay temas de Mingus sino composiciones originales inspiradas en su filosofía jazzística y amparadas en un sexteto potente, donde brillan los espléndidos solos de Koldo Uriarteal piano (espléndido solo también el de Asier Iturbe al trombón en "Mingus Moods", el tema que abre el disco) y una sección de viento (Rubén Salvador a la trompeta, Pablo Ramos al saxo alto y el citado Asier Iturbe al trombón) que homenajea a aquella época en que los escenarios de jazz no eran íntimos ni intelectuales sino poderosos focos de energía. Pero lo más interesante de este planteamiento es que, sin perder la esencia marca Mingus, los arreglos y la ejecución suenan modernos, brillantes. El sexteto se completa con Aitor Bravo a la batería, mientras que Izaguirre se reserva el papel de Mingus: contrabajo, composición y motor de la banda.
Iosu Izaguirre
En el conmovedor texto que incluye el libreto del disco, David Gotxikoa recuerda que en la música de Mingus convivían "en tensión conceptos y emociones en apariencia antagónicos: rabia y ternura, vanguardia y primitivismo, orden y caos, humor y conflicto". Iosu Izaguirre comenzó a tocar el bajo de adolescente en bandas de rock y ska, donde quizás nació parte de su energía, para luego especializarse en jazz. Tiene una dilatada carrera como músico pero es su primer álbum como líder, y lo hace con composiciones propias, inspiradas en la estética de Charles Mingus, pero propias. La única versión del álbum responde a esa rabia heredada del rock: una versión de "Tiempos nuevos, tiempos salvajes" del grupo Ilegales, una versión que aquí alterna un lirismo nostálgico con momentos de fuerza.
Foto: Joseba Baleztena
Al estilo de Mingus, Izaguirre ha escrito falsas baladas llenas de disonancias y arritmias como "A los que se fueron" (donde se mueve hacia el blues sin despeinarse) o "Landalan" (donde el grupo explora sensaciones extrañas para explotar en puro hardbop). Hay muy buenos temas en el álbum, pero me gustaría destacar "Ez pentsatu gehiegi", donde Izaguirre se da el lujazo de comenzar el tema con un sentido y melancólico solo de contrabajo que no es sino un esbozo de lo que viene: entra a saco en una montaña rusa bordeando el post-bop que Mingus inauguró como expresión personal y que cambió el rumbo del jazz.
Para terminar, suena un tema de aire tropical llamado "Piscola" que redondea un disco original de un compositor original y que respeta la tradición, un músico que, sin versionar, devuelve a Mingus una modernidad que merece.
Este es el tercer álbum de RS Faktor, el grupo liderado por el trompetista Rubén Salvador, una formación cambiante que en este álbum se denomina RS Faktor Basque porque todos sus componentes han sido estudiantes del Centro Superior de Música del País Vasco “Musikene”. Esto, ya de por sí, es un marchamo de calidad y, en efecto, en Equanimity escuchamos a un quinteto sólido y de perspectivas muy modernas en el que lo acompañan el saxo tenor Julen Izarra, el pianista Satxa Soriazu(a quien habíamos escuchado en propuestas tan dispares como el cuarteto eléctrico de Kike Arza o el lírico debut de Ennio Pinillos), el contrabajista Aritz Luzuriaga y el batería Hilario Rodeiro.
Rubén Salvador (foto: Gustavo Paredes)
Rubén Salvador es un trompetista, fliscornita y docente con una amplia experiencia. Ha grabado y tocado con grandes como Bob Sands, Miguel "Latino" Blanco, Iñaki Salvador... Pero deberíamos empezar diciendo que es un álbum conceptual. En las notas del disco, el propio Rubén Salvador afirma que la inspiración del álbum nace de su descubrimiento de la meditación Vipassana, una de las más antiguas técnicas de meditación de la India que nos ayuda a ver las cosas como son, tratando todos los hechos de la vida (negativos o positivos) por igual, con ecuanimidad. En este sentido, se percibe en el disco una voluntad de meditación, con temas especulativos, pausados, pero también en los temas con más fuerza, donde el tiempo parece detenerse, como el acompañamiento del piano al inicio de "Equanimity" o "Adhitthana".
Paradójicamente, las influencias latinas en las armonías de la trompeta y en los patrones afrobeat utilizados por la sección rítmica contrastan con los títulos de los temas, inspirados en las filosofías hindúes ("Anapana", "Dhamma", "Sankhara"...), lo que provoca un efecto caleidoscópico y multicultural inspirador.
Un experimento que consolida la formación de Rubén Salvador y que resulta recomendable para todos los oídos.