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FEROZ

FREDDIE HUBBARD, On Fire (Resonance Records, 2025)

Feroz y poderoso, anclado en la tradición pero camaleónico, el trompetista de Indianápolis Freddie Hubbard supo adaptarse al hardbop y al postbop sin renunciar a sus raíces. Su estilo es hijo de Clifford Brown y sobrino de Lee Morgan, pero tiene esa personalidad propia que ha trascendido las décadas. Resonance Records acaba de publicar una de sus cuidadas ediciones con los archivos recuperados de su concierto en un club del Bronx, el Blue Morocco, regentado por Sylvia Robinson, cofundadora de Sugar Hill Records, en 1967, en su mejor momento, cuando grababa para Atlantic.

Tres LP's (o 2 CD`s) recogen la música grabada por el ingeniero Bernard Drayton en aquel momento y ahora remasterizada por Matthew Lutthans con los masters para vinilo de Bernie Grundman. Los músicos que acompañan a FH son el saxofonista Bennie Maupin, el pianista Kenny Barron, el bajista Herbie Lewis y el baterista Freddie Waits

El álbum está llenos de sonidos que nos retrotraen al paso de Freddie Hubbard por los Jazz Messengers o por los grupos de Sonny Rollins, y su trompeta destila un hardbop con un punto de rabia, muy negro, que recupera recursos del hot jazz, algo que nunca abandonó en su estilo. Por aquel entonces se proclamaba el mejor trompetista del mundo. Habrá opiniones para todos los gustos, como las hubo en aquel momento, pero su energía, patente en esta grabación intenta demostrarlo. 

Fotografía de Tom Copi
Los temas son gran intensidad, incluso los de tempo medio, y casi todos duran más de 15 minutos, por lo que en cada cara del triple LP hay uno o dos temas a lo sumo. Esto (para los que amamos los vinilos) redunda en la calidad del surco. Desde "Crisis", que abre el concierto, con una sección rítmica estimulante, Hubbard llena el espacio sonoro de rabia, de referencias musicales, de giros inesperados, volviéndose ácido en las notas de blues de la meditativa "Echoes of Blue" (Bob Cunningham), uno de los pocos temas no compuestos por él que aparecen en el disco, post-bop e hipnótico. Habría que destacar "Bye Bye Blackbird", una joya de 23 minutos que nos devuelve a la época dorada del bop, de los improvisadores y del jazz honesto. "Summertime", por otro lado, retoma el discurso dramático de Miles Davis pero da una vuelta de tuerca al tema y lo hace más duro, más salvaje, más bop. El disco termina con "Breaking Point", el tema más corto del álbum (7 minutos), el más diferente (con aires tropicales) y el más festivo, con una exhibición de virtuosismo de todos los miembros del quinteto. 

En resumen, Freddie Hubbard en lo más alto de su carrera, con fraseos seguros y limpios, y una fuerza arrolladora sin recurrir a fuegos artificiales ni a ritmos vertiginosos, demostrando una solidez que le acompañaría en los siguientes años hasta grabar su disco más celebrado, First Light (CTI, 1971) y antes de que problemas con los labios le obligaran a retirarse en los años 90. 



* Más info: resonancerecords.org


ELLINGTON Y BACH SE DAN LA MANO

MICHAEL ARBENZ Meets ANDY SHEPPARD, 
From Bach to Ellington - Live (2025)

Hace unas semanas hablábamos de música clásica y jazz cuando escuchamos las nuevas Recreations Tímbriques de Sergi Sirvent y David Viñolas, un dúo poco habitual formado por piano y batería. Hoy escuchamos otro dúo poco habitual (piano y saxofón) que se inspira en dos pilares fundamentales de la música: Bach y Duke Ellington, o como dice la nota de prensa, "la elegancia atemporal de Bach y la belleza lírica de Duke Ellington". El pianista Michael Arbenz y el saxofonista tenor Andy Sheppard juegan con este maravilloso material, buscando una insólita simbiosis entre el contrapunto barroco y la síncopa jazzística para conseguir algo nuevo y limpio, inspirado en estas influencias clásicas y siempre dentro de la tradición del jazz.  

Andy Sheppard es un saxofonista británico con una larga carrera detrás. Artista de ECM en sus últimas grabaciones como líder y también como sideman de Carla Bley y Steve Swallow, tiene 18 discos a su nombre y 60 como acompañante. Ha tocado con nombres importantes como Lee Morgan, Peter Erskine, Gil Evans...  Michael Arbenz es una figura fundamental en el panorama actual suizo. Fundador del trío VEIN (con su hermano Florian), ha tocado con Ron Carter, con Dave Liebman, Greg Osby... Este álbum podría considerarse una continuación de otros trabajos de Arbenz como Reflections of D (a tribute to Duke Ellington) (2023) y Classicism – A Point of View (2024), aunque no deja de ser singular en sí mismo, tanto por la frescura de los temas como por lo insólito de  la formación dual.


Dicen los musicólogos que Bach fue el primer improvisador de la Historia de la Música, y estos temas están llenos de improvisación gracias a unas partituras que dejan mucho espacio para la creatividad de los músicos, esto es evidente, pero además porque el álbum fue grabado en vivo en el Bird’s Eye Jazz Club de Basilea. Las texturas y complejidades de los dos compositores encuentran un camino aparentemente fácil en manos de estos dos músicos. Es cierto que asoman retazos de Bach muy evidentes que apelan al oyente despistado, pero hay que profundizar en la experimentación para disfrutar de la sofisticación de estos temas que son, sin embargo, fáciles de escuchar, quizás por la honestidad con que se han interpretado, ajena a esas rupturas salvajes y estériles en que muchas veces se autolesiona el jazz moderno.

El dúo nos introduce en esta singular grabación con una versión lírica y contenida de "Melancholia" de Ellington, con fraseos muy melódicos y contenidos al saxo y un piano sutil y brillante, algo que se repite en las baladas del Duque, como "African Flower". "Psalm" es una composición original de Michael Arbenz, en la que juega con esquemas barrocos de la "Cantata BWV 146".  Esta es la parte más excitante del álbum, contrafacts y juegos musicales donde se mezclan épocas y estéticas ¡con naturalidad!, como cuando Sheppard entona el "Preludio nº1 en Do Mayor BWV 846" de Bach y Arbenz construye sobre esta base su tema "When It Springs Into Being", para llegar a un clímax intenso en el piano que el saxo devuelve al plano lírico. Los dos últimos temas son de Ellington: "Reflections", balada que aquí suena poco jazzística pero igualmente bellísima, y "Warm Valley", que se aleja sensiblemente de la que grabó el Duque con su orquesta o en Money Jungle. En ese álbum la hacía a piano solo y Mingus y Roach entraban en el último minuto. Es curioso porque Ellington adoptaba una pose de concertista clásico, dándolo todo al piano, con recursos muy apasionados, y aquí Sheppard le da (con la ayuda de Arbenz al saxo) un toque quizás más jazzístico.

Una amalgama fascinante y que no dejará indiferente a ningún aficionado. Recomendable. 



Más info: www.arbenz.biz 

MINGUS EN ARGENTINA

CHARLES MINGUS, In Argentina: 
The Buenos Aires Concerts (Resonance, 2025)

A finales de los 70, un Charles Mingus que ya sufría los efectos de la ELA viajó a Argentina con uno de sus quintetos menos conocidos, formado por el pianista Robert Neloms, el trompetista Jack Walrath, el saxofonista tenor Ricky Ford y el baterista Dannie Richmond. Esta grabación, publicada por Resonance Records en un triple LP, recoge los conciertos que realizó en el Teatro Coliseo y en el Teatro de la Sociedad Hebraica Argentina los días 2 y 3 de junio de 1977. La edición, 3-LP recogidos de las cintas originales grabadas por el ingeniero de sonido Carlos Melero, masterizados por Matthew Lutthans en el Mastering Lab y prensados ​​en Le Vinylist, documenta una época poco conocida del músico, seis meses antes de que esos síntomas fueran diagnosticados y justo antes de trabajar con Joni Mitchell en Mingus, álbum en el que la enfermedad ya no le permitió tocar.

Foto de Uberto Sagramoso (de izq. a derecha: Ricky Ford, Jack Walrath, Bob Neloms y Charles Mingus). 
Buenos Aires, Teatro Coliseo, 2 de junio de 1977. 

Como viene siendo habitual en estas grabaciones que Resonance recupera (ya lo apreciamos al reseñar The Lost Album from Ronnie Scott's de 2022), la edición contiene una cantidad ingente de documentación y notas (en este caso, del biógrafo de Mingus Brian Priestley (A Critical Biographgy de 1983) y del escritor Claudio Parisi, y entrevistas realizadas ad hoc a los miembros de la banda Jack Walrath y Ricky Ford, entre otros.

En lo musical, nos encontramos a un Mingus que muestra la energía que la enfermedad empezaba a negarle, con su habitual liderazgo al contrabajo y sus exhortaciones a los músicos, repasando temas clásicos como "Goodbye Pork Pie Hat" y "Fables of Faubus" o exploraciones en ritmos tropicales, tan poco habituales en Mingus ("Cumbia and Jazz Fusion") o clásicas como "Duke Ellington's Sound of Love", de su ídolo Ellington, que fue siempre una de sus referencias y que siempre interpreta pasada por el tamiz salvaje y rabioso de su propio temperamento, algo de lo que se contagia un quinteto consistente, energético y con un interplay fabuloso. 



* Más info: resonancerecords.org


LIVE AT SAN JAVIER 25th ANIVERSARY

XIMO TÉBAR & THE CHAMPS, The Jazz Guitar Trio, vol. 5
XIMO TÉBAR BRAZILIAN JAZZ PROJECT, Começar de novo 
(Omix Records, 2024) 
El valenciano Ximo Tébar es, sin duda, uno de los pioneros de la guitarra de jazz en España. Su nombre y su música sonaron en Jazz entre amigos y deberían sonar con otros legendarios de la escena ibérica como los de Kiko Aguado o Sean Levitt, por su virtuosismo y su longevidad Este año pasado amplió su veintena de discos como líder con dos álbumes grabados en directo en el Festival de San Javier, uno a trío con el organista Pat Bianchi y el baterista Byron "Wookie" Landham, lleno de blues, y otro con un formato más amplio que ha llamado Brazilian Jazz Project, con músicos como Josvi Muñoz (saxos y flautas), Will Martz (piano y teclados), Juan San Martín (bajo) y Fernando García (percusión), contando con el cantante y guitarrista Gradston Galliza como estrella invitada, y con las colaboraciones de los citados Pat Bianchi y Byron Landham. 

The Jazz Guitar Trío vol. 5 continúa con las exploraciones de Ximo en este formato de trío de órgano y guitarra, que ya probó con Joey de Francesco, entre otros. El virtuosismo de los tres músicos y los patrones rítmicos de este tipo de trío hacen que agradezcamos que esté grabado en directo, lleno de energía, con temazos con "Idris" (un clásico en el repertorio, aquí con un guiño a "Salt Peanuts") o momentos sublimes como ese toque de blues convertido en sutileza de "Willow Weep For Me".

Começar de novo, en cambio, es otro nivel, más polirrítmico y donde los virtuosismos se diluyen en la abundancia de músicos para dejarnos apreciar lo que es la fiesta del crossover jazz/Brasil, con cantantes, baladas, funk, ese groove indolente de la bossa sincopada... y un homenaje final a Paco de Lucía y a Chick Corea. Momentos álgidos donde conversan guitarra y voz ("Fascinio") bastarían para recomendar este álbum. 

* Más info: ximotebarjazz.wordpress.com

UN INEVITABLE TRIBUTO A BESSIE SMITH

ITZIAR YAGÜE & PAUL SAN MARTIN, 
Sugar in my Bowl. A Tribute to Bessie Smith (2025)

Desde el primer compás se percibe que tanto las manos de Paul San Martin como la voz de Itziar Yagûe hablan el lenguaje del blues, con su melancolía, sus lamentos armónicos, tensión y ruptura... y esto viene de una química particular: la mezcla genética del amor al blues y la experiencia alimentada compartiendo escenario. Además, este álbum ha sido grabado a piano y voz, lo que resalta la emoción primitiva de estos temas.

Sugar in my Bowl es un tributo a una de las primeras damas del blues, Bessie Smith, quien tuvo una potente e influyente carrera que se truncó con su muerte a los 43 años. Entretanto, grabó 160 canciones, desbancó a Ma Rainey como Emperatriz del Blues y creó una leyenda que influyó a generaciones posteriores, desde Billie Holiday hasta Janis Joplin. Itziar y Paul, devotos de la Emperatriz, han grabado 8 temas de Bessie Smith en un homenaje peculiar, desnudo, donde destacan los solos de un piano que acompaña en cada compás y el dolor latente, desgarrado pero nunca fuera de tono, de la voz siempre joven de Itziar. 

Paul San Martin tiene un gusto especial por lo clásico, como pudimos escuchar en su A French Session de 2019. Su dominio de las escalas de las músicas negras (le hemos oído en estéticas que van del blues al boogie y al r'n'b. En este álbum se muestra mucho más serio, intimista a pesar del derroche de notas, consciente de que no habla solo sino acompañando y, cuando lo hace, se deja llevar (casi) emocionalmente en los solos con brillantez. Itziar Yagüe, que ya nos demostró en su anterior trabajo (Girl Like Me) que sabía jugar con las melodías, las síncopas y con el lado más lúdico del jazz, rebaja el tono para ponerse seria y hacer suyas estas letras demoledoras que caracterizan el blues y que son imagen inevitable en cualquier retrato de Bessie Smith.

Dura en "Reckless Blues" (con esos increíbles punteos en las notas altas de Paul), más cercana a Billie que a Bessie en "Tain't Nobody's Bizness If I Do", Itziar se deja llevar por la fuerza del piano en la especialmente conmovedora "Nobody Knows You When You Are Down and Out". Creo que después de escuchar un siglo de blues, resulta excitante degustar los temas con el solo acompañamiento del pianio, especialmente en la forma en que lo ataca Paul San Martin, y en una voz tan joven como la de Itziar Yagüe, lo que hace que los mensajes y las notas de blues toquen de una manera imprevista el corazón del oyente.

El concierto de presentación tendrá lugar el sábado 22 de marzo, dentro del ciclo Primavera Blues que organiza el Teatro Tribueñe en colaboración con la Sociedad de Blues de Madrid.




* Web de Itziar Yagüe: www.itziaryague.com

* Web de Paul San Martin: www.paulsanmartin.com

MÁS BILL EVANS, POR FAVOR

BILL EVANS, Bill Evans In Norway - The Kongsberg Concert (Elemental Music, 2024)

Como viene siendo habitual, el sello Elemental Music recupera y publica una nueva grabación perdida. En esta ocasión, un concierto de Bill Evans en el Festival de Kongsberg el 26 de junio de 1970. Salvando la calidad de sonido asociada a la época, podemos decir que se ha hecho una muy buena labor de conservación y restauración, y que Bill Evans suena glorioso con su segundo trío, el que más vida tuvo, aunque muchos prefieran sus discos con LaFaro y Motian. Dicen que el pianista no solía dar por adelantado el repertorio del concierto a sus músicos, y que se iba adaptando al público, a pesar de lo cual se nota aquí un gran trabajo de escucha y de interplay entre la sección rítmica y Evans, una comunicación que, por momentos, hace al oyente recordar por qué ama el jazz.

Foto del concierto, por Arthur Sand
El disco, también presentado en doble LP, contiene extensas entrevistas al pianista, al bajista Eddie Gomez y al baterista Marty Morell, así como a otros músicos como el pianista noruego Roy Hellvin, que asistió al concierto, y artículos de Aaron Parks y Craig Taborn, además de las notas de Marc Myers. Lo más interesante es una entrevista que Randi Hultin le hizo a Evans tras el concierto... a las cuatro de la mañana. En la entrevista, podemos leer a un Bill Evans sincero y sencillo. Celebra que haya un festival con figuras internacionales en un lugar tan pequeño porque, dice, "el jazz no puede existir sin alguien que trabaje por él con amor". También habla de sus preferencias por el trío de piano, admitiendo que su trío "no hace ensayos. No desde que comenzó. La cohesión sucede en el escenario o en el estudio. La música se desarrolla por sí misma en cada concierto". También habla sobre LaFaro, sobre lo difícil que le resultaba en aquella época llegar a países donde no había tocado y sobre sus influencias musicales.

La cinta en la que se grabó el concierto

De todos los temas del temas del álbum, nos gustaría resaltar la reinterpretación de "So What". Es simplemente sublime. Por supuesto, a nadie se le olvida que Bill Evans estuvo en aquella maravilla histórica que fue Kind of Blue, y que Miles le debe mucho de la genialidad del álbum, tanto en arreglos como en la discutida autoría de "Blue in Green", pero, guerras aparte, "So What" a trío de piano consigue una alquimia fabulosa al condensar las melodías del tema en las teclas y en las armonías de Evans ("Bill Evans creó su propio universo de armonía, melodía y ritmo", comenta Eliane Elias en el booklet del disco), y tanto Gomez como Morell brillan cuando el ritmo se dispara.

Un disco a tener en cuenta, no solo para devotos de Bill Evans. No es solo una cápsula del tiempo sino un concierto de esos en los que nos hubiera gustado estar.





EL ÁLBUM PÓSTUMO DE AL JARREAU

AL JARREAU & NDR BIGBAND, Ellington (ACT, 2024)

La noticia de un nuevo álbum de Al Jarreau es tan sorprendente como lo es inesperada, y no es que no estemos acostumbrados a que productores o casas discográficas dediquen su tiempo a desempolvar grabaciones inéditas para placer de los aficionados sino porque no parecía haber interés en el mercado por este cantante tan único en los últimos tiempos, de modo que es todo un acontecimiento. Recordemos que su último álbum fue lanzado en 2014, tres años antes de su muerte. Este mes, gracias al sello aleman ACT, se ha recuperado una grabación de Jarreau con la NDR Bigband.

Los temas de la grabación pertenecen a dos conciertos (uno en la sala Paradiso de Amsterdam y otro en la Opera Garnier de Montecarlo) durante una gira europea de Al Jarreau con la NDR Bigband entre octubre y diciembre de 2016. La vinculación de Jarreau con Alemania es antigua, ya que fue allí donde consiguió sus primeros reconocimientos (un premio Echo en 1975, y otro al año siguiente). Es por eso que Jörg Achim Keller, director de la NDR Bigband, le sugirió una colaboración en la que homenajearían a Duke Ellington. La respuesta fue positiva y Keller elaboró una lista de unos 100 posibles temas ellingtonianos que versionar. 

Foto: Dietmar Vogel

Y lo que nos ha quedado de aquella gira es una colección de 11 temazos en directo que incluyen imprescindibles como "Satin Doll", "Sophisticated Lady"... con un Jarreau pletórico, en la cima de su expresividad, a pesar de no estar en su mejor momento físico, volando sobre la potente base armónica de esta orquesta alemana ¡y con un repertorio del Duque!. Hace poco volvíamos a hablar de homenajes a Duke con el disco de Brian Landrus, y es que en el jazz todas las versiones son bienvenidas. Y más las de Ellington.

El disco comienza con una swingueante versión de "Drop Me Off In Harlem" donde ya se puede apreciar la comodidad con que Jarreau hace suyo el tema, su swing, su simpatía en directo... y ese final tan suyo con scat incluido. Conmovedor en "I Got it Bad (and that Ain't Good)" y brutal en "I Ain't Got Nothing but the Blues" con toda esa orquesta respaldándole. Inconmensurable en "Take The 'A' Train", con ese piano (Hans Vroomans) acompañándole (y esos vientos, más el solo de Tini Thomsen al saxo barítono). Las baladas también se prestan a sus juegos vocales, como la inmortal "Lush Life" o "Sophisticated Lady", una balada que me devuelve un momento de hace 40 años cuando cayó en mis manos, por insistencia de un amigo, su disco en directo In London, donde descubrí a Jarreau, y es ahora con otro disco en vivo donde puede despedirse de nosotros de una manera gloriosa. 

Y es que glorioso es el adjetivo para esta grabación que aúna la experiencia y la sabiduría vocal de un cantante con más de 50 años de carrera donde ha pasado por el jazz, el pop, el r&b... demostrando que podía hacer con su voz lo que quisiera. 

El disco está disponible en el sello alemán ACT, pero nosotros hemos rescatado estos vídeos de los ensayos de aquella gira de 2016. Que ustedes los disfruten.

 




* Más info: www.actmusic.com/en/ellington/ACT-9060 

LOS MUSICALES DE BERNSTEIN (AL RITMO DE PETER ERSKINE)

PETER ERSKINE and THE JAM MUSIC LAB ALL-STARS,
Bernstein in Vienna (Origin Records, 2024)

El acercamiento que hizo Leonard Bernstein al jazz en obras como West Side Story ha movido a muchos músicos a tocar sus temas y a perpetuarlos como standards. En el disco que estamos escuchando hoy, se revisan varios de sus temas más conocidos con una formación vienesa perteneciente a la JAM Music Lab University, dirigida por el pianista Danny Grissett y "protagonizada" por un invitado tan especial como es Peter Erskine, baterista cuya leyenda viene de largo (en formaciones como las de Maynard Ferguson, Weather Report, Steps Ahead o en sus 18 discos como líder). Al ritmo de su dilatada experiencia, estos temas clásicos de musicales de Broadway flotan con una fluidez adictiva en un universo (esta vez sí) puramente jazzístico. Lo mejor es que el álbum está grabado en directo.

El disco empieza de menos a más, con una delicada versión de "Somewhere" que, tras una intro meditativa, entra en el ritmo con el discurso del saxofonista Robert Unterköfler. Un solo de Danny Grissett con mucho juego e interesantes progresiones de acordes pone el piano en el centro del tema para llevar la tensión al punto en que percibimos esa contundencia con la que Erskine marca el ritmo sin abandonar su elegancia. El resto del álbum se mueve en la misma línea: elegancia, ritmo, mucho swing y solos acertados y limpios. 

Danny Grissett

En "I Feel Pretty" (también de West Side Story) destaca el protagonismo de la armónica (Bertl Mayer), con un solo muy intenso al que sigue, en contraste, uno de guitarra (Andreas Varady). En "It's Love" (de Wonderful Town) encontramos la grata sorpresa de un violín, uno de los instrumento menos frecuentes pero más excitantes del jazz. Cozy Friedel recorre todas las posibilidades de la melodía de Bernstein sobre el exquisito trabajo en los charles de Peter Erskine y de un efervescente Danny Ziemann al contrabajo. Le siguen nuevos solos de armónica, guitarra, piano... en un disco lleno de solos reivindicando ese jazz orgánico y visceral, lleno de all stars, que siempre defendemos.

Mientras "Some Other Time" nos deja ver el lado más íntimo de la banda, convirtiendo el tema en una balada casi callada, donde el piano habla en voz baja, a un ritmo lentísimo, y la batería susurra, "Lonely Town" (también del musical On The Town) y "Cool" (de West Side Story) continúan esa línea rítmica y clásica, con pequeñas sorpresas aquí y allá. El álbum solo incluye dos temas originales. Uno es la balada "Vienesse Summer", escrita por Grisset, y el otro "Calls and Hollers", un tema compuesto por Marcus Ratka que absorbe la manera de Bernstein de re-interpretar el jazz, con su dramatismo teatral y efectista (aquí la batería de Erskine juega un papel fundamental en un solo antológico). Este par de temas se mimetiza con el resto para redondear una obra perfecta en concepto (salvo por la ausencia de algunos temas muy conocidos) y muy placentera de escuchar. 

En resumen, Bernstein in Vienna es una celebración de los standards nacidos en los musicales de Leonard Bernstein con una estética jazzística que agradará a los más puristas.



* Web de Peter Erskine: petererskine.com

* Origin Records: originarts.com/

HERENCIAS

GIULIO OTTANELLI QUARTET (Errabal Jazz, 2023)

El sello Errabal Jazz presenta en este disco al cuarteto ganador del concurso de grupos de la 46ª edición del Festival de Jazz de Getxo. El cuarteto, liderado por Giulio Ottanelli, se formó en el Conservatorio Nacional de París, donde este saxofonista  italiano se trasladó para estudiar arreglos para big bands y orquestas después de formarse en música clásica en Florencia y en jazz en Siena en la Accademia Nazionale del Jazz. Sus composiciones despliegan extensas melodías que fluyen como una narración que guarda secretos más adelante. Se apoya en su capacidad para el discurso y en un segundo saxo, lo que le permite complicar las melodías con un estilo muy barroco. 

En París coincidió con sus músicos: Jeremie Lucchese (saxo tenor), Cyril Drapé (contrabajo) y Émile Rameau (batería). Sus influencias jazzísticas van desde John Coltrane hasta Mark Turner y, en otros ámbitos, de Bach a Ravel, una curiosa amalgama que se traduce en un jazz moderno, lleno de formas clásicas pero donde es fácil verse arrastrado a melodías inesperadas que emulan esta herencia externa al jazz. 



El cuarteto solo había grabado un álbum anterior (The Paris Session) pero se percibe cierta química en ellos, algo complicado cuando el objetivo es una música tan ambiciosa que mezcle estilos. No debería ser orgánico y, sin embargo, sus temas seducen, especialmente cuando la intensidad requiere virtuosismo, como en "Metro Ligne 5", un tema descriptivo que utiliza el ritmo para describir un hecho físico como es un metro, algo que también hicieron otros compositores como Debussy con el mar, Strayhorn en "Take The A Train" o  (más onomatopéytico) Mingus en su versión de "A Foggy Day" de Gershwin. 

Quizás la fuerza de este cuarteto sin piano radique, además de en estas inesperadas influencias, en la sección rítmica, elegante y muy constructiva. Drapé, en el contrabajo, emprende imaginativos solos en algunos temas ("Troppi Gnocchi" o "Samba Em Preludio"), robando por unos segundos el protagonismo a los saxos. Rameau, a la batería, tiene un solo brutal que pone una coda espectacular al álbum/concierto.



* Errabal Jazz: https://hotsak.eus

LA BELLEZA DE LA EXPERIENCIA

TSUYOSHI YAMAMOTO TRIO, A Shade of Blue 
(Evosound, 2023)

El pianista Tsuyoshi Yamamoto debutó como líder en 1974. Desde entonces, con algunos lapsos entre medias, no ha parado de tocar y grabar, acumulando una experiencia que se manifiesta en la solvencia y la precisión con que se expresa en las 88 teclas. Este mes, con 75 años cumplidos, graba por primera vez con el sello Evosound. A Shade of Blue es un álbum (casi) perfecto, con algún tema original y versiones llevadas al más alto nivel. Sus acompañantes en el trío son el bajista Hiroshi Kagawa (el más joven del trío, con 61 años) y el baterista Toshio Osumi, que ha acompañado a Yamamoto desde su debut. Enrre los tres suman 215 años. La experiencia al poder.

El álbum comienza con el único tema original ("Speed Ball Blues"), un prodigio de control del ritmo y de la tensión, con momentos muy intensos que desembocan en el inevitable juego de llamada/respuesta para culminar un tema perfecto. Estos son algunos detalles, aparte del sonido brillante y ortodoxo del trío, que hacen que recordemos con aprecio los tiempos de Wynton Kelly, Red Garland, McCoy Tyner, Errol Garner... De este último aparece aquí una monumental versión de "Misty", lo que refuerza la afirmación de que Yamamoto se siente cómodo en las notas altas del piano y que, además, consigue extraer ahí oro sin caer en lo hortera.

El magnífico interplay entre los músicos aporta una naturalidad fantástica a los temas, especialmente si uno sabe que el disco ha sido grabado en directo (en el Gotanda Cultural Center Music Hall de Tokio). Esta compenetración favorece el equilibrio entre sutileza e intensidad, dos elementos que se alternan en cada temas y en el repertorio a lo largo del disco, creando una narrativa emocional muy cuidada. A temas rítmicamente efervescentes ("Like Someone in Love") se contraponen otros muy líricos, donde la búsqueda de la belleza absoluta es patente, como "The Way We Were" o la delicadeza con que Yamamoto convierte el tema de "Last Tango in Paris" en una joya. Un tema que siempre ha sido comercial, fácil para el público, se convierte aquí en una joya con una entidad nueva, sugerente pero delicada, llena de sutilezas y notas precisas. Yamamoto no juega ningún acorde sin desplegar algún recurso o alguna sorpresa. Un ejemplo podría ser el blues "Midnight Sugar", que contiene esas notas sentimentales, profundas, que hacen de un blues algo orgánico.

El disco, presentado en distintos formatos (digital, MQACD, SACD- Hybrid Multi-Channel, vinilo doble de 180g audiophile) es una delicia para amantes del jazz auténtico, y un muy recomendable, en especial para explorar (hacia atrás) a Tsuyoshi Yamamoto y su discografía, no tan extensa como su carrera, que estamos descubriendo emocionante.

El único tema original del álbum es "Speed Ball Blues".



* Info: https://evosound.com/

UNA NUEVA MIRADA

OLATZ GARCÍA-ERGÜÍIN SEXTET, 
The Standards of my Childhood (Errabal Jazz, 2023)

Resulta un subidón cuando reconoces el tema que empiezan a tocar y es uno de tus favoritos. El disco de Olatz García-Ergüín Sextet entra directamente con un temazo como "It Ain't Necessarily So" de George Gerswhin, y lo hace con un tempo medio, casi dulce, arrastrado por la guitarra, que lleva la melodía sincopada pero fluida... y entonces entra la voz de Olatz García-Ergüín. Créanme que vale la pena. El guitarrista es Miguel Salvador, que también ha hecho los arreglos. El resto del sexteto está formado por Fabián Akarregi (contrabajo), Gorka Iraundegi (batería), Nohemí Ladrón de Guevara (primer violín) y Leire Angulo (segundo violín).

Antes o después, a lo largo de la vida de un músico surge la necesidad de volver a los orígenes, reivindicar esa pasión primigenia sobre la que se construyó la necesidad de crear, cuenta la nota de prensa. 

La vizcaína Olatz García-Ergüín ha construido el álbum a través de sus recuerdos de niñez, standards que dieron forma a su amor por el jazz. De formación lírica, Olatz lleva tiempo moviéndose por festivales con distintas formaciones (Bizkay Bay Jazz Collective, Ados Jazz Band) para desembocar en este disco de debut con una formación ideada junto al guitarrista Miguel Salvador. Ambos llevan la voz cantante de este sexteto que está lleno de matices y contrastes. El más evidente, la presencia de dos violines, algo inusual pero que da resultado: el contrapunto entre las cuerdas frotadas y la guitarra en "Body and Soul", por ejemplo, es, simplemente, delicioso. Una prueba más de que se puede innovar sin hacer ruido

Entre los temas más destacables, "Nature Boy" se mece en la voz de Olatz sobre una sección rítmica de sutil inspiración latina. "On The Sunny Side of Street" tiene también unos arreglos de viento que refuerzan el optimismo de la canción, felicidad que también se nota en la interpretación y en todas las versiones del disco, ya que, como cuenta el título, parecen formar parte de una memoria feliz. En todos los temas, una presencia muy orgánica del grupo, con protagonismo de la guitarra y Olatz llevando los temas hacia el punto emocional que busca. Bien afinada, es una de esas cantantes que muestran una naturalidad ajena a artificios y capaz de transmitir los sentimientos de las canciones. 

El disco fue grabado en los estudios Tío Pepe de Urduliz (Vizcaya) en riguroso directo. Aunque a algunos les pueda chirriar la presencia de violines en algunos temas, recordemos que Charlie Parker también lo hizo. Para mí, personalmente, el contraste entre la expresiva fluidez de los violines y la síncopa de la sección rítmica es uno de los elementos más excitantes del jazz (y de este álbum). La voz y la perspectiva de Olatz García-Ergüín nos dejan con este disco de debut una nueva, contemporánea y recomendable mirada a unos clásicos imprescindibles.



EL HARDBOPPER MÁS PURO

JOHNNY GRIFFIN, Blues for Harvey (SteepleChase, 2023)

Le escuché decir una vez al inconmensurable Juan Claudio Cifuentes ("Cifu para los amigos") que Johnny Griffin era "un tío que puede tocar una balada a 2000 por hora y sigue siendo una balada". Ahora que el sello SteepleChase acaba de reeditar su enorme disco en directo Blues for Harvey parece un buen momento para comprobarlo. Griffin se mudó a Francia en 1963, en parte por problemas con hacienda, en parte por su divorcio y en parte porque en Estados Unidos el jazz estaba en declive, amenazado por nuevas corrientes, más subversivas, modernas e impuras. Siempre le atormentó que el free jazz fuera aceptado por los críticos y por el público. En Francia vivió hasta 1978, cuando se mudó a los Países Bajos. En Europa compartió escenario con una buena cantidad de músicos, entre los que estaban el contrabajista Mads Vinding y el baterista Ed Thigpen, que conforman el colchón rítmico de este álbum. Kenny Drew, que por entonces vivía en Copenhague, completaba este cuarteto "danés". La sesión se grabó en vivo en el Montmartre Jazzhus el 4 y 5 de julio de 1973 y fue producida por Nils Winther para la entonces naciente discográfica SteepleChase.

Griffin y su barman favorito

Empecemos diciendo que no es el mejor disco de Griffin, pero vale la pena sentir esa vibración del directo que no se produce en el estudio, ni siquiera en aquellos tiempos en que todo se grababa en directo en estudio. El público siempre da ese calor y ese extra de adrenalina que imbuye a la música de magia. Además, los temas son más largos que los originales, permitiéndonos explorar solos e improvisaciones, en especial de Drew y de Griffin. Como anécdota, recordar que el Harvey del título, el que aparecía con Griffin en la contraportada del LP, era Harvey Sand, el barman que atendía en el Montmartre Jazzhus. 

La reedición está disponible en SteepleChase. Parece que ha mejorado el sonido y se ha diseñado una portada sensiblemente diferente de la original, aunque han respetado la misma foto de Jørgen Bo. 

Para abrir boca, recordemos esta versión en directo, 7 años más tarde y con músicos diferentes, pero con un poderoso Griffin reivindicando el bop por encima de los (inevitables) cambios en el mundo del jazz... porque otro de los comentarios que solía hacer el gran Cifu es que Griffin era "el hardbopper más puro".



CHET, SIEMPRE CHET

CHET BAKER, Blue Room: The 1979 VARA Studio Sessions in Holland (Jazz Detective/Deep Digs/Elemental Music, 2023)

Zev Feddman, arqueólogo del jazz e ideólogo de Jazz Detective Records nos trae este abril una joya perdida de Chet Baker. Como es habitual en sus ediciones, Blue Room viene acompañada de abundante documentación, tanto gráfica (siempre fotografías inéditas) como escrita. Feldman nos cuenta, nada más abrir el disco, que uno de sus contactos en los Países Bajos le localizó estas grabaciones que dormían archivadas en los sótanos de la KRO-NCRV, la radiotelevisión pública neerlandesa, una serie de temas inéditos en disco, grabados en los estudio VARA 2 de Hilversum en dos sesiones: 10 de abril y 9 de noviembre de 1979, una de las épocas más brillantes de Chet a pesar de la decadencia física y de los episodios violentos vividos, una época pre-apocalipsis en la que sus labios parecían haber retomado la serenidad que le encumbraron a la fama. 

Chet en VARA Studio 2, 10 de April, 1979
Foto:Kippa/Beeld en Geluid
Ninguna de estas dos grabaciones había sido escuchada desde su emisión en 1979. A pesar de ello, permanecían en buen estado y suenan como si se hubieran grabado ayer. En la primera grabación, del 10 de abril, hay 7 temas (3 caras en la versión doble-LP) que comienzan por "Beautiful Black Eyes" de Wayne Shorter y concluyen con "Nardis" de Miles Davis. Chet aparece muy bien acompañado aquí por un Phil Markowitz al piano magnífico, por Jean-Louis Rassinfosse al contrabajo y Charles Rice a la batería.

En la segunda sesión, del 9 de noviembre, más melancólica, no por el repertorio elegido sino por el trasfondo que se percibe en las notas de la trompeta, Chet cuenta con Frans Elsen al piano, Victor Kaihatu al contrabajo y Eric Ineke a la batería. El repertorio es más breve: 4 temas que incluyen "Candy" "Luisciuos Lou", "My Ideal" y "Old Devil Moon".

"Blue Room" es, sin duda, el tema estrella de esta edición. Escrito por Rodgers y Hart, tiene una duración de 16 minutos, varios solos, incluyendo uno apasionado e inspirado de Mankowitz,  y una trompeta tan egoísta en sus notas como siempre y que alcanza una delicadeza emocionante. "My Ideal" es otra cumbre, con un Chet cantando a quien la edad favorece. El final, "Old Devil Moon" es tan festivo como ágil se puede escuchar al trompetista, recordándonos que, tras el incidente de los dientes, podía volver a tocar tan rápido con la velocidad con la que lo hacía de joven. 

En la parte documental del álbum encontramos una visión de Chet a cargo de su biógrafo Jeroen de Valk y entrevistas a los productores y músicos de aquel momento. Textos firmados por otros trompetistas (Randy Brecker, Enrico Rava y Enrico Pieranunzi hablando sobre Chet) redondean la magnífica edición de estos temas. Tanto Brecker como Rava manifiestan la influencia de Chet en sus carreras por su estricto sentido de la melodía y su economía expresiva. Pieranunzi recuerda haber escuchado discos de Chet cuando era pequeño y también que tocaron juntos aquel mismo año, 1979. Músicos que han hecho historia y una grabación que debe pasar a la Historia del Jazz en su fecha exacta. Imprescindible. 




SWING! SWING! SWING!

THE ENRIC PEIDRO-JONATHAN STOUT QUINTET,
Live at Big Mamma Ballroom (Snibor Records, 2022)

Si uno dice en Madrid la palabra swing, piensa inmediatamente en Big Mamma Ballroom, un lugar que nació para revivir el ambiente swing de los años 30 en América y que, tras la pandemia, ha reabierto como local de jazz, manteniendo ese calor de la música en directo, tan necesario. Y si hay otro nombre que nos lleve directos a pensar en swing, ese es el saxofonista Enric Peidro, de quien hemos hablado aquí en tantas ocasiones a causa de su prolífica carrera, tanto discográfica como en actuaciones. Ambos nombres están ligados por actuaciones en directo del saxofonista en el local y por una grabación publicada por Snibor Records donde participa uno de los amigos habituales de Enric, el guitarrista californiano Jonathan Stout. Dos nombres que son referencia de este estilo.


¿Qué más podemos decir de Enric Peidro que no hayamos escrito antes? Peidro es un músico alicantino que comenzó a tocar de manera autodidacta, influenciado por las voces de saxofonistas clásicos como Chu Berry, Coleman Hawkins, Don Byas, Ben Webster, Lester Young, Benny Carter y todos los que recogieron esta herencia (Paul Gonsalves, Illinois Jacquet, Zoot Sims, Al Cohn...) para luego formarse con en seminarios y master classes con músicos de la talla de Larry McKenna, Scott Hamilton, Red Holloway o Barry Harris. Casi nada. Su estilo, tan personal como anclado a la tradición, está en constante evolución, como se puede escuchar en su abundante discografía, con una veintena de discos como líder o co-líder y en formaciones tan variadas como dúos, cuartetos o su celebrado Swingtet, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, y que es la máxima expresión, en sexteto, de su concepto de jazz swingueante, inconformista y vitalista, imprescindible para mover los pies y elevar los ánimos. 

Enric Peidro y Jonathan Stout ya grabaron juntos dos álbumes (Groove at First Sight en 2020 y Sweet as Bear Meat en 2021). Y es que son un dúo de solistas perfecto: Stout da la réplica rítmica al lenguaje melódico de Peidro; a veces, dialogando y a veces como solista, confrontando dos personalidades que se complementan con esa fluidez que hace bailar. Stout aporta también temas escritos por él ("Mill House Stomp", "Hal's Hop", "Cookin' with Gas", "Jumpin' with M.G.") que parecen creados en la época dorada de las Big Bands, con arreglos excitantes y divertidos, que nos llevan a estilos aparentemente extintos (stomp, hop). 

El disco, grabado en riguroso directo en la sala, se lanzó gracias a un crowfounding y gracias a que cada vez son más los aficionados al swing, un estilo, denostado por la modernidad, que cada vez demuestra con más fuerza que no es solo música de baile (si no te hace mover los pies no es jazz, decía Miles Davis) sino que también ofrece espacio para la improvisación y para la expresión de los solistas, como demuestra todo el quinteto, con solos como el del pianista Richard Busiakiewicz en "I Can't Believe that Your're in Love with Me" o la divertida versatilidad de la sección rítmica, formada por Michael Keul (batería) y Andrés Lizón (contrabajo).

El vídeo que sigue es un ensayo y se utilizó como reclamo para el crowfunding de la grabación del álbum. 



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* Web de Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Más reseñas de Enric Peidro en este blog siguiendo este enlace

* Agenda de Big Mamma Ballroom: bigmamaswing.com

* Fotos: Miranda Barrón (www.instagram.com/mirandabarronq)

EL TESORO DE LA CIUDAD ESMERALDA

AHMAD JAMAL, Emerald City Nights: Live at the Penthouse 
(Detective Records, 2022) 

El productor Zen Feldman (Jazz Detective) lanza una nueva serie llamada Deep Digs Music que, como su nombre indica, hace un trabajo de arqueología musical para traernos, al igual que sus producciones para Jazz Detective y Resonance Records, grabaciones olvidadas de grandes nombres de la Historia del Jazz. Las ediciones que inauguran el catálogo de Deep Digs Music son dos álbumes dobles (también disponibles del formato de doble LP) de Ahmad Jamal que incluyen sus actuaciones en el Penthouse de Seattle en dos épocas distintas: un álbum recoge las de 1963-64 y otro las de 1965-66, una época que muestra a un Ahmad Jamal pletórico y en plena forma, en un momento en que su trío se había disuelto y tocaba con el baterista Chuck Lampkin y el bajista Richard Evans, quien, en el álbum 1965-66 es sustituido por Jamil Nasser. 

Ahmad Jamal, 1967 (c) Raymond Ross Archives

Los discos están basados en actuaciones que se emitieron en aquella época en la radio de Seattle, en el programa presentado por Jim Wilke, que también era ingeniero de sonido y cuidaba de las grabaciones, las cuales tienen una calidad excelente para la época y han sido reproducidas con mimo para hacernos sentir que estamos allí y que toca para nosotros aquel Ahmad Jamal de los '60, cuando rompía moldes e influía en la obra posterior de creadores como Gil Evans y Miles Davis, lo que es lo mismo que decir que cambió la Historia del Jazz. Como el mismo Ahmad Jamal dice (el pianista ha colaborado con la discográfica y que los libretos de ambos discos incluyen reflexiones del propio Ahmad Jamal sobre su trabajo):

No hay comparación entre tocar en vivo y hacerlo en un estudio. [...] Estar en un estudio tiene sus limitaciones y sus dificultades. Y cuando estás actuando lejos del estudio, es una cosa completamente diferente. Grabar en vivo me ha funcionado bien porque en directo, con una audiencia, se puede capturar esa electricidad que a veces es difícil en el estudio. Al artista, interactuar con el público lo eleva a otro nivel.

Ejemplo de la excelente 
documentación gráfica de los discos
Los discos también incluyen interesantes fotografías y entrevistas. En el volumen 1963-64 aparecen entrevistas inéditas a Ramsey Lewis y a Hiromi, mientras que en el volumen 1965-66 podemos leer una entrevista al ganador del Grammy 2022 Grammy (Álbum del Año) Jon Batiste, a Kenny Barron y a Aaron Diehl. La última vez que habíamos escuchado a Ahmad Jamal fue con 89 años, en 2019 en su disco Ballades, publicado por Jazz Village. Escucharlo ahora así, en aquel momento mágico de los 60, es un regalo. Los discos salen a la venta el 25 de noviembre y hemos escuchado que quizás aparezca un tercer volumen (1966-1968) pronto.

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* Más info: www.deepdigsmusic.com


SOLAL SOLAL SOLAL!

MARTIAL SOLAL, Live in Ottobrunn (GLM Records, 2022)

¿Qué más se puede decir del gran Martial Solal a estas alturas? En sus 95 años cumplidos acumula una discografía excitante y una presencia notable en bandas sonoras (inolvidable A bout de souffle). Un nuevo disco de este maestro francés (además, grabado en vivo) podría entenderse como un documento único para entender hasta dónde ha llegado su estilo personal, tan ecléctico. Él mismo dijo en una ocasión: "Soy una fusión, no intente definir mi estilo" y de eso va el disco. En Live in Ottobrunn encontramos a un pianista liberado de etiquetas, que se mueve por las ochenta y ocho teclas con toda la libertad de la experiencia, viajando de las armonías de la música culta al swing con una facilidad pasmosa, sublimando melodías conocidas ("My Funny Valentine", "Lover Man", "Happy Birthday") hasta hacerlas irreconocibles pero igualmente placenteras para el oído y para los parámetros de los aficionados más exigentes.


Pongamos como ejemplo "Tea For Two", el clásico de Vincent Youmans, que aquí comienza con unos compases de "I Got Rhythm" (Gershwin) para luego perderse en evoluciones de acordes del original, improvisaciones, escalas y juegos que parecen no terminar nunca. Es el maestro en su propio recreo. Para los que amamos la improvisación, todo un lujo, especialmente si es uno de sus discos a piano solo. Otro ejemplo de toda esta incansable creatividad es el medley "Caravan, Sophisticated Lady, Satin Doll", en el que no solo suenan estos temas de Ellington sino que podemos escuchar muchos otros, además de improvisaciones originales e inesperadas. 

Foto: TJ Photoagency (source: Jazzfuel)

Otros temas que brillan en el disco son las improvisaciones sobre "Happy Birthday", "Cherokee" (donde incluye a Mozart en sus disgresiones) o "Round Midnight", otro de los temas preferidos de Solal, un tema que siempre toca en directo y del habrá hecho tantas improvisaciones que solo pensarlo pone los pelos de punta.

Este disco presenta a un Martial Solal en estado de gracia, en un momento de su carrera en que puede permitirse todo Y eso se agradece. Grabado en 2018 en Ottobrunn, un pequeño pueblo cerca de Munich, de menos de 20.000 habitantes, durante su 5th Klavier Festival, Live in Ottobrunn es un regalo para los oídos no solo por el virtuosismo que derrocha sino porque en esa época, a sus 91 años, manifestó que no iba a volver a tocar en público. Este fue su penúltimo concierto.

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