Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Cortejosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pedro Cortejosa. Mostrar todas las entradas

ECLÉCTICO Y DELICADO

RAFA M GUILLÉN & THE JAZZ WALKERS, 
Shining Forever (Sedajazz Records, 2020)

El segundo disco del trombonista Rafa M. Guillén es una colección de temas (originales y standards) que se mueven en distintas estéticas dentro de un mismo estilo, con un sonido ecléctico y delicado, sin estridencias ni fuegos artificiales. Guillén se muestra como un instrumentista versátil que mantiene su estilo personal en cualquier terreno, ya sea funk, flamenco jazz o latin jazz.


Formado en la clásica, Rafa M. Guillén entra en el jazz a través de Sedajazz y, más tarde, en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceu de Barcelona. Su combo, The Jazz Walkers, son un quinteto de hardbop formado por Ángel Andrés Muñoz al piano, Julio Fuster al contrabajo, Nacho Megina en la batería, Ramón González "El León" en las percusiones y el propio Rafa M. Guillén al trombón, al que se suman numerosos invitados para pasearse, dentro de su propio estilo, homogéneo, suave, de tiempos medios, por inspiraciones funk, en las que aparece el guitarrista Luis Casado y, ampliando la sección de viento, los tenores Ramón Cardo (en "Verde Mediterráneo") o Leandro Perpiñán (en "Pick Up The Pieces"), con quien el trombonista mantiene una conversación muy interesante como colofón a su solo. En este tema, Muñoz se pasa al órgano con un espíritu funky muy inspirado. 



También podemos escuchar una versión muy bien arreglada de "Mojo" (Monty Alexander) con el espíritu de las second line de Nueva Orleans, o jazz latino con temas como "My Dear Friend" de Ricky Rodriguez (donde los solos de David Pastor Francisco Blanco "Latino" a la flauta preceden al de  Guillén, que desemboca en un brillante solo de piano) y sambas ("O Bebado e a Equilibrista" y "Caipiniña", ésta original de Guillén).

El álbum incluye también temas donde elementos del flamenco (palmas, cajón) se integran con elegancia en el esquema tranquilo y fluido del quinteto, como "Rumba de la corredera" (Rafa M. Guillén), donde aparece, junto a músicos flamencos, el saxo alto de Perico Sambeat, o "Song For The Jazz Walkers" (Ángel Andrés Muñoz), una soleá por bulerías con arreglos de jazz en la que escuchamos el tenor de Pedro Cortejosa, ambos temas con arreglos del pianista Ángel Andrés Muñoz, cercanos y a la vez lejanos a aquellos primeros experimentos de jazz mediterráneo con fusiones flamencas del primer disco de Ximo Tébar (Son Mediterráneo de 1995), porque aquí todo suena a jazz, de esencia hardbop, funk, con vientos bien arreglados y aires tranquilos. 

Cambiando una vez más de estilo, el álbum termina con el nostálgico "Shining Forever", un bolero original, muy atmosférico, donde Guillén recuerda a su hermano desaparecido. 

El disco, editado por Sedajazz, fue grabado en directo en el estudio, concretamente en Córdoba, con pistas adicionales añadidas grabadas en Granada, Valencia y Gerona, consiguiendo un sonido fresco y natural, que refleja la filosofía del grupo de una manera homogénea a pesar de las influencias tan variadas, un estilo que se mueve dentro de canon a media voz, de una manera delicada, buscando más la perfección que el circo. Recomendable. 




________________________

HISTORIAS CORTAS

JAVIER ALCÁNTARA SHORT STORIES BAND, 
Ikigai (Youkali Music, 2019)

El guitarrista y compositor Javier Alcántara se ha ganado un lugar destacado en la escena del jazz crossover made in Spain. Tres años después de su celebrado Resilience, vuelve con una colección de temas que se funden unos con otros como en una suite, una obra compacta y conceptual con una intención clara: emocionar a través de la belleza. Especialista en temas de musicoterapia, la música de Javier Alcántara está llena de melodías vitalistas y estimulantes, de vida, de historias.
“La palabra japonesa Ikigai se compone de dos vocablos: iki (⽣生き), que se refiere a la vida, y kai (甲斐), «la realización de lo que uno espera y desea». Gai procede de la palabra kai “concha”, objetos marinos que en ese entonces eran profundamente valiosos. De allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida. Ikigai es lo que nos permite desear que llegue el futuro, incluso si nos sentimos mal en el presente. Nos permite afrontar el futuro, sea el que sea e incluso partiendo desde un presente duro y demoledor. Las personas con las que tengo la suerte de trabajar día a día con la Musicoterapia, me dan una y mil razones por las que vivir, me enseñan que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena…ell@s y sus historias de vida son mi IKIGAI.” (Javier Alcántara)
A caballo entre un smooth jazz y la fusión con el rock, sus composiciones resultarán demasiado poéticas para los amantes del jazz moderno pero lo cierto es que conectan con el oyente a través de sus largos discursos melódicos y de su original uso de la voz como instrumento sin palabras. 
Con títulos como "Mission", "Compassion", "Passion", "Communion", "Love"... el comprometido, animalista, hiperactivo, Javier Alcántara intenta que toda esta humanidad de sus acciones vitales muestre su lado amable y estimulante en sus composiciones, que suenan como canciones sin palabras, sustituidas por la "voz" de la armónica (Gonçalo Sousa) y por la voz de João David Almeida, que canta sin palabras. Esto aporta un color distintivo a la música de este guitarrista/compositor, consolidando un estilo personal con el que es el tercer disco con su Short Stories Band, formada por Pablo Romero (piano),  André Ferreira (contrabajo), André Mota, (batería) y los citados Gonçalo Sousa (armónica) y João David Almeida (improvisaciones vocales) y Pedro Cortejosa (saxo tenor) como invitado especial.


Equilibrio, momentos de sobriedad y grandiosidad, melodías que apetece tararear... No esperen solos espectaculares, pero hay solos, bien integrados en los temas como si estuvieran escritos. Tampoco es un disco para lucimiento del guitarrista como líder. Como compositor, Alcántara lo pone todo sobre el papel para construir un sonido colectivo, de solos participativos donde permite destacar al piano o al saxo invitado casi más que sus propios solos. Todo en el disco funciona con esta suavidad y esta fluidez inéditas en el jazz, al que se acerca y aleja por momentos sin perder la inspiración ni la intención, que, como hemos dicho, es contar historias sobre la vida.


_____________________________

NUEVOS AIRES EN EL HARDBOP

Daniel Cano Quintet en vivo en el Gran Teatro de Huelva

No defraudó el tercer concierto del Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz en Huelva, promovido por la Federación Andaluza de Asociaciones de Jazz y organizado en Huelva por las asociaciones Tom@jazz de Bellavista, Müzzic y el Colectivo Cultural Olontia con el apoyo del Ayuntamiento de Huelva. En esta ocasión, subió al escenario el onubense (natural de Palos de la Frontera y afincado en Canterbury) Daniel Cano, que sorprendió con su quinteto y su enfoque moderno del hardbop, presentando los temas de su primer álbum como líder, Don't Touch the Blue (Blue Asteroid Records, 2015), del que ya hablamos aquí en su día y donde ha escrito todos los temas excepto el standard "Chelsea Bridge" de Billy Strayhorn.

Lo primero que sorprende al escuchar a Daniel Cano es el sonido. El quinteto, con una formación clásica de hardbop (trompeta, saxo, guitarra, bajo y batería), suena brillante y preciso, y en la trompeta de Daniel Cano resuenan ecos de Lee Morgan, de Donald Byrd y también de músicos no adscritos al hardbop, como Ornette Coleman; un eco de la tradición que, sin embargo, brilla original, nuevo, con un estilo personal en el que Cano está consolidando su voz.


Desde la explosión inicial, con el tema "¿Tú siempre tienes que ser el mismo?", se nota que el quinteto conecta con el público, un patio de butacas casi lleno que aplaude con timidez los primeros solos (en Huelva es realmente difícil conseguir que el público aplauda) pero, con el paso de los temas, el grupo va ganando la empatía del público y los músicos van cosechando aplausos cada vez más efusivos. El motivo es la música de Daniel Cano. Vale aquí la máxima de Miles Davis: "Si la música no hace que muevas los pies, entonces no es jazz". Y es que el trompetista ha creado unas composiciones cálidas y efervescentes, bien estructuradas, que conectan con los aficionados y que, al mismo tiempo, dejan espacio a los músicos para desarrollar sus improvisaciones.

Cuando suena el tema que da título al disco ("Don't Touch the Blue") el ambiente se pone trascendental, el grupo se queda en un trío, en un ambiente introspectivo, casi íntimo, y el público responde con su silencio y podemos ver a algunos espectadores balanceándose con esa cadencia triste y apasionada del blues. A partir de ahí, el concierto fluye con una perfecta conjunción entre público y músicos.


Acompañaban al trompetista en el escenario el saxofonista Pedro Cortejosa, que nos regaló unos fraseos muy bien dibujados sin tener que recurrir a estridencias, tanto en el tenor como en el saxo soprano; Carlos Bermudo a la guitarra, un sevillano con una gran experiencia y un estilo discreto y brillante; el también onubense Pablo Báez al contrabajo, con mucho swing, casi clásico y con unos solos sobrios pero acertados; y el batería Javier del Barco, que tuvo su oportunidad de demostrar en un solo todo lo que la batería puede dar.

En cada chorus y en cada solo, los músicos demostraron que el jazz sigue siendo una música abierta y viva. Al público le gustó y, al final, cuando algunos ya salían de la sala, la insistencia de los aplausos hizo que el grupo volviera al escenario a hacer un bis, un tema muy jazzístico acompañado de palmas flamencas ("Campo de las Malvinas") que fue, en la opinión de este que firma, no sólo un gran final sino los mejores diez minutos del concierto.


_______
* Las fotografías son de Juan Carlos Ordóñez (www.flickr.com/photos/jcof/)



** Más información sobre Daniel Cano en su web: www.danielcanoamaro.com

*** El texto de esta reseña se publicó originalmente en el diario Huelva Información.

FELIZ NAVIDAD: THE MAGI ARE COMING

WISE GUYS OCTET reinventan la Navidad

Pronto andarán todos (lo que tengan o crean que tienen voz para ello), cantando villancicos, esos standards que llenan el solsticio de invierno de buenos deseos. Como cada año (y ya van 9 intentando compartir la pasión por el jazz y, en especial, por el jazz made in spain) me gusta felicitar la Navidad a los lectores del blog con algo de jazz. En esta ocasión, con un álbum que incluye villancicos autóctonos (y no tanto), más cercanos a los sonidos de mi infancia que al songbook americano de las felicitaciones de otros años, a cargo de un octeto de buenos músicos.

Foto: HuelvaYa.com
Vivimos una época en la que algunos creen que es políticamente correcto borrar de la Navidad todo lo que suene a navideño, como si estas fiestas fueran sólo una promoción de El Corte Inglés y Media Markt en lugar de una tradición cristiana arraigada durante más de dos mil años. Los pueblos y ciudades se adornan de motivos florales. Atrás quedaron belenes y Reyes Magos. Ni siquiera Papá Noel (o su versión Santa, vestido de Coca-Cola), ni siquiera renos o árboles de Navidad... El alumbrado de (por ejemplo) mi ciudad es una insulsa colección de motivos florales que hace creer que no estamos en Navidad sino en una celebración de ¡la fiesta de la primavera! Por eso, recuperar algunos villancicos, aunque sólo sea por sentir el momento y hacer que los ritmos circadianos nos devuelvan la sensación de vivir, es algo que hay que celebrar; si, además, es con jazz, mejor.

Sobra decir que es algo inherente al jazz el asumir otros sonidos y otras culturas para sintetizarlas como algo propio. Este año, el disco de Navijazz (perdonen el simplón juego de palabras) que suena en mi equipo está firmado por un octeto de músicos sólidos y sin complejos, que han reelaborado nueve composiciones navideñas ancestrales con el swing y las armonías del buen jazz. Publicado por Blue Asteroid Records, el proyecto Wise Guys Octet nació en la Navidad del año pasado cuando Carlos Villoslada (quien ya había participado con la Nova Jazz Ensemble en un disco navideño) pidió a Miguel Ángel López unos arreglos para un octeto de la asociación Musicario de Cádiz.

Durante la grabación del álbum
En cuanto a los solistas, se me hace extenso para una sola entrada del blog hablar de los ocho músicos, pero me gustaría destacar lo bluesy y americano suena Javier Galiana al piano en "Look How They Drink"; la conjunción de los metales y maderas (Calvo, Cortejosa, Villoslada, Núñez y Barrones, algunos pertenecientes a la Andalucía Big Band), músicos que tienen, por suerte, solos donde admirarlos por separado, y la delicadeza a la batería de Juan Sáinz, poseedor de un ritmo contagioso y sin estruendos.

Miguel Ángel López dirigiendo la grabación
Pero los protagonistas son los arreglos, que son cualquier cosa menos banales. Miguel Ángel López (autor de todos los arreglos excepto "Campana sobre campana", escrito por Jesús Lavilla) saca punta a cada composición llevándola al terreno que todos deseamos: un jazz moderno que hace que uno se olvide completamente de que está escuchando villancicos y que suena brillante en un octeto con aspiraciones de orquesta (en el sentido moderno de orquesta de jazz) o con tintes étnicos (baião), al blues ("The Magi are Coming") o al hardbop en armonías seductoras como las de "Look How They Drink", versión esclarecida de (¿quién lo iba a decir?) "Mira cómo beben los peces en el río", incluyendo una trepidante versión de "El tamborilero" sobre la base del clásico "Caravan" (la coincidencia de tambor y "Caravan" nos remite a la polémica Whiplash).

En este sentido, me han gustado especialmente las notas del disco, firmadas por el propio Miguel Ángel López, en las que no sólo expone los principios a partir de los cuales ha elaborado los arreglos sino que reinterpreta el sentido de los villancicos con un peculiar humor a la altura de lo que es el disco... A propósito de "Look How They Drink" hace una exposición que consigue llevarnos mental y musicalmente a un garito donde, por qué no, se escucha jazz con un toque hot. Humor es cuando relaciona el sentido original de Reyes Magos, que no es otro que Reyes Sabios, con Wise Guys, nombre del octeto y término que, en jerga, hace referencia a la mafia y, por extensión, a los clubs de jazz de la mejor época del swing; o cuando afirma que el blues (en este caso, "The Magi are Coming" es "el estilo al que acuden los jazzistas en busca de sabiduría e iluminación".

Disfruten del disco (y del octeto, si surge la ocasión) y que el jazz les alegre la Navidad.


Lipi Calvo, trompeta, fiscorno
Pedro Cortejosa, saxo alto y soprano
Carlos Villoslada, saxo tenor
Jesús Nuñez, saxo barítono
Miguel Barrones, trombón
Miguel Ángel López, piano y Fender Rhodes
Javier Galiana, piano
José López, contrabajo
Juan Sáinz, batería

UNA TROMPETA REBELDE

DANIEL CANO QUINTET, Don't Touch the Blue (2015)

Daniel Cano es un trompetista andaluz que reparte su presencia entre Londres y Sevilla. Colaborador en discos de O Sister!, comenzó su formación musical en el Conservatorio de Huelva para después pasar por esa cantera inagotable para el jazz que es Musikene. En 2011 formó parte de Ornetillos, un grupo tributo a Ornette Coleman que fue la única formación española en la final del Concurso Internacional de Jazz de Getxo. Este año ha grabado un álbum en quinteto titulado Don't Touch The Blue. Ocho de los nueve temas del disco son originales de Daniel Cano. Su música se mueve en una ondulada línea que une/separa la tradición y la libertad de lo nuevo. Un ejemplo:



Lo primero que sorprende al tener en las manos el álbum Don't Touch the Blue es su elegante y sobrio diseño, algo que, junto con el logotipo azul y negro homenaje a la mítica Blue Note, es una característica de la discográfica sevillana Blue Asteroid Records, un proyecto prometedor del que seguiremos hablando aquí. Lo segundo son las composiciones, todas originales, compuestas por Daniel Cano a lo largo de varios años, como confiesa en el video que pueden ver más abajo, más un clásico de Billy Strayhorn ("Chelsea Bridge"). 

El disco comienza con el potente "Sin Trom", un tema que se arrima a los esquemas del hardbop pero que pronto manifiesta tener vida propia. El estilo de Daniel Cano es así, movedizo y muy libre, y lo mismo entra en las estructuras clásicas como sale de ellas, y a veces reescribe con una sintaxis moderna clichés archiconocidos. Esto supone una especie de premio para el que escucha, porque su trompeta habla de cosas conocidas pero en un lenguaje nuevo, lo que aporta frescura a su jazz a pesar de que, a veces, sus composiciones son complicadas a la manera que sólo los valientes se complican la vida. Otros temas como "Changes" o "Buenordías" (algunos títulos brillan por su humor) reafirman esta sensación. Si hay que reinventar el jazz, que sea de esta manera.


Nos ha gustado especialmente la melancolía de "Don't Touch the Blue" y el optimismo de "¿Tú siempre tienes que ser el mismo?", un tema en cuyo chorus resuenan influencias de Lee Morgan y del Donald Byrd de Mustang!, quizás uno de los temas que mejor definen la heterodoxia el disco, si se pudiera definir en un tema un álbum tan complejo.

Quizás la base de la complejidad esté en la forma tan cerebral de componer de Daniel Cano, pero la elección de los músicos del disco también tiene algo que culpa: en el saxo está el ecléctico Pedro Cortejosa, tan inquieto y creativo como Cano, en el contrabajo el inigualable Paco Charlín, a la guitarra Wilfried Wilde muy rítmico y fluido, moderno, y en la batería Jesús Pazos.

Por último, manifestar que uno se queda con la sensación de haber escuchado un disco moderno y clásico al mismo tiempo, con múltiples influencias y que, si Ornette Coleman hubiera tocado la trompeta, podríamos decir que hemos asistido a un duelo entre Ornette y Lee Morgan. Así de confusa pero placentera es la escucha de Don't Touch the Blue.

Y si les ha sabido a poco, aquí el EPK del álbum:




_________________________
* Web oficial: www.danielcanoamaro.com

** Blue Asteroid Records: www.blueasteroidrecords.com