![]() |
| Foto de Uberto Sagramoso (de izq. a derecha: Ricky Ford, Jack Walrath, Bob Neloms y Charles Mingus). Buenos Aires, Teatro Coliseo, 2 de junio de 1977. |
MINGUS EN ARGENTINA
MODERN MINGUS
![]() |
| Iosu Izaguirre |
![]() |
| Foto: Joseba Baleztena |
Al estilo de Mingus, Izaguirre ha escrito falsas baladas llenas de disonancias y arritmias como "A los que se fueron" (donde se mueve hacia el blues sin despeinarse) o "Landalan" (donde el grupo explora sensaciones extrañas para explotar en puro hardbop). Hay muy buenos temas en el álbum, pero me gustaría destacar "Ez pentsatu gehiegi", donde Izaguirre se da el lujazo de comenzar el tema con un sentido y melancólico solo de contrabajo que no es sino un esbozo de lo que viene: entra a saco en una montaña rusa bordeando el post-bop que Mingus inauguró como expresión personal y que cambió el rumbo del jazz.
Para terminar, suena un tema de aire tropical llamado "Piscola" que redondea un disco original de un compositor original y que respeta la tradición, un músico que, sin versionar, devuelve a Mingus una modernidad que merece.
* Más info: www.hotsak.com/artistas/iosu-izaguirre-sextet-1
MINGUS PERDIDO Y REENCONTRADO
![]() |
| John Foster, Charles Mingus y Charles McPherson. Foto: Christian Rose (1972) |
UNA VUELTA DE TUERCA
* Web oficial: www.yokomiwa.com
MONK, MINGUS Y EL SILENCIO EN MOZART
Sin duda, una carta de presentación para un primer disco como líder. La Prinsire de la Sal fue grabado en los estudios UnderPool el 17 de diciembre del 17 y publicado en 2018. En el disco, Saigi junto a su cuarteto Tronik, formado por músicos jóvenes y sólidos de la escena barcelonesa: Jaume Ferrer al saxo, Marc Cuevas al contrabajo y Carlos Falanga como batería, habituales del sello Underpool y que aquí funcionan muy bien en conjunto.
* Web: www.underpool.org/laprinsiredelasal
RITMO Y SENTIMIENTO
![]() |
| María Teresa León |
ELLINGTON, DESNUDO
Money Jungle es uno de esos discos a los que uno vuelve cada cierto tiempo para disfrutar de un rato de buena música y para recuperar el sabor del buen jazz cuando nota en su organismo la falta de swing y quintas disminuidas provocada por la escucha de jazz moderno.
¿A qué esperan para darle al play?
Originalmente publicado por United Artist Jazz en 1963 y reeditado constantemente (mi CD es de Blue Note y tiene 13 temas, aunque creo que la última edición tiene más), es uno de esos claros ejemplos de que unir personalidades distintas es una de las mejores maneras de crear arte en el jazz. El gran clásico, Duke, heredero de la música negra, que llevó a su big band, a sus suites, rapsodias y a todas las formas orquestales que se le antojó, se une aquí a Max Roach, el baterista y activista del bebop que hizo de la agresividad su forma de expresión, y a Charlie Mingus, el Hombre Enfadado del Jazz, cuya forma rebelde de tocar y componer supuso un precursor de lo que luego sería el free jazz. El resultado es un disco original, un revulsivo para el oyente, con composiciones nuevas de Duke (en lo que era la cara A del LP original) y dos grandes éxitos revisitados ("Caravan" y "Solitude"), aquí con un sonido nuevo, fresco y ciertamente interesante para los adictos a cualquiera de los tres músicos que son "un triunvirato, no un trío", como los define en las notas del disco George Wein.
No es una grabación con una gran calidad de sonido, pero vale la pena enfrentarse a ello sabiendo que la batalla entre las tres personalidades puede depararnos momentos únicos, como el Duke hot y relajado de "Very Special", un Duke que, en otros temas, se revuelve al ritmo del contrabajo y se deja llevar por el estado semi-salvaje, de la forma de tocar de Mingus, quien por primera vez tenía la oportunidad de tocar junto al que definió como su ídolo, El Duque. La manera en que Mingus responde a las frases del piano en "Very Special" denotan una concentración que es casi adoración. Esta comunión Ellington-Mingus es palpable en todo el disco.Se puede considerar paradójico (dada su mayor experiencia) el hecho de que Duke sea de los tres el que más se adapta, se transforma, se transmuta. En algún tema incluso se suelta el pelo y se acerca al free. Desnudo sin su orquesta detrás y acompañado por músicos más modernos, Duke es Duke pero deja de ser Duke. Se le ve distinto pero más brillante, más sólido y reforzando la sensación de que es un músico único en la Historia del Jazz.
* Fotografías de la sesión de grabación: Frank Gauna.
UN LIBRO DE JAZZ
![]() |
| La habitación del jazz (lahabitaciondeljazz.blogspot.com.es) |
![]() |
![]() |
| Apolo y Baco (www.apoloybaco.com) |
![]() |
| Impronta de jazz (http://impronta-de-jazz.blogspot.com) |
![]() |
| Escritores.org (www.escritores.org) |
- JazzTK: http://jazztk.com/podcast/jazztk-podcast-111-iago-fernandez-felix-amador/
- Darwinians Radio Bike: http://darwiniansradiobike.com/emergentes-12-pajaros-jazz-band/ (a partir del min. 110)
- La habitación del jazz: http://lahabitaciondeljazz.blogspot.com.es/2016/05/felix-amador-noche-de-jazz.html
- Apolo y Baco: http://www.apoloybaco.com/jazz/index.php?option=com_content&view=article&id=4038
- Impronta de jazz: http://impronta-de-jazz.blogspot.com.es/2016/03/entrevista-felix-amador.html
![]() |
188 páginas
Rústica con solapas
15x21cm
ISBN: 978-84-9126-360-9
NOCHE DE JAZZ
Muy bien, supongo que debería ser yo el primero en hablar de esto. No lo consideren inmodestia sino el placer enorme que supone para mí presentarles mi nuevo libro, un volumen de relatos en los que el jazz es leitmotiv, escenario o incluso el mismo protagonista. El título es Noche de jazz. En el fondo, este que firma ama el jazz por encima de todas las músicas, pero no es más que un escritor de ficciones.
¿De qué va? Encontrarán en estas páginas relatos que apelan al espíritu, en especial a la manera en que las artes (y la música en particular) tienen influencia en nuestra vida, ya seas lector/oyente/espectador o un creador con sus glorias y sus miserias, relatos realistas, fantásticos, alguno erótico, otros de intriga e incluso algún relato de viajes (Nueva Orleáns, por supuesto) y algún texto que recrea un momento de la Historia del jazz.
![]() |
| 184 páginas Rústica con solapas 15x21cm ISBN: 978-84-9126-360-9 |
LA IMPROVISACIÓN EN EL CINE
No es de extrañar que el cine, que se desarrolló de manera paralela al jazz, tomase de este último, en algún momento, esa capacidad para la libertad de expresión que es la improvisación. Al igual que Cortázar en la literatura, algunos cineastas probaron a reflejar en la pantalla el concepto de improvisación como arma con diferentes resultados. El primero que dio el paso de manera notable fue Cassavettes. Como profesor de actores en el Bariety Arts Studio, Cassavettes creía tener las armas para mover los hilos de una película y su primera incursión como director (Shadows, 1959), rodada en 16mm, se basó precisamente en la improvisación. Fue un ataque frontal al mundo cerrado de Hollywood: la vida, como todos sabemos, no sigue nunca fielmente un guión. Buscando este realismo, Cassavettes usó dos elementos catalizadores, que fueron la improvisación actoral y el free jazz, elemento que le sirvió para corroborar rítmicamente el sentido casual de las vidas de los personajes.
En Too Late Blues la improvisación en los diálogos es menos palpable (quizás porque los personajes están menos "perdidos" que en Shadows) y el jazz constituye otra de las paradojas de la cinta. Aquí no hay free sino un hardbop suave, a veces mainstream o con aires de blues que apenas sobrepasa la frontera de la comercialidad más acorde con la época. La música es de David Raskin y los músicos que se escuchan (que no son los que se ven) son: Milt Bernhart (trombón), Benny Carter (saxo), Shelly Manne (batería), Red Mitchell (bajo), Uan Rasey (trompeta), Tommy Tedesco (guitarra) y Jimmy Rowles doblando al piano a Bobby Darin, todos músicos blancos y (otro detalle) aparecen en la primera escena tocando en un colegio (u orfanato) para negros (!) porque, liderados por el protagonista, Ghost (Bobby Darin), huyen del éxito y sólo les interesa la música. Tocan de manera benéfica, e incluso en los parques, sin público, como una alegoría de lo que constituye tratar de ser músico sin rendirse a las exigencias de la mercadotecnia.
-No hacemos más que festivales, en San Diego, en San Francisco....tocamos jazz para sordomudos, para ancianitos, para los ciegos... ¿Cuándo triunfaremos? Es lo único que quiero.
-Nunca, Charlie. Si te refieres a ser famoso.
A PROPÓSITO DE LA REALEZA
![]() |
| Joe "King" Oliver |
![]() |
| Imagen de la película protagonizada por Paul Whitman Band |
Más humor tenía Blue Barron, quien se anunciaba como "King of the Mickey Mouse Bands". Reyes hubo y seguirá habiendo: Benny Goodman fue llamado "Rey del Swing"; Artie Shaw, "Rey del Clarinete"; Albert Ammons, "Rey del Boogie Woogie" y también "Rey del Ritmo"; Dean Martin, "Rey del Cool", Django Reinhardt, "Rey de la Guitarra de Jazz"; en el blues, están "Blues Boy", más tarde resumido en B.B. King, y Albert Nelson se cambió el nombre artístico por el de Albert King.
| Mamie Smith |
El príncipe. Quizás por el mismo título (o porque es nuestro jazzman favorito) destaquemos en primer lugar a Miles Davis, apodado con el fantástico y espeluznante título de "Príncipe de las Tinieblas" ("Prince of Darkness"), apodo que luego llevaron rockeros como Nick Cave y Ozzy Osbourne.
Duques, condes y barones. Como la lista sería enorme, resumiremos esquemáticamente el resto de los títulos nobiliarios.
Duque fue Ellington y condes Basie y 'Fatha' Hines (earl también significa conde). Charles Mingus fue llamado barón. Aquí acabaría lo que se podría llamar una aristocracia europea pero hemos recordado que también hay caballeros en el jazz: Sir Charles Thompson y "nuestro" Carlos "Sir Charles" González, y ¿cómo no? damas: Lady Ella (Fitzgerald) y Billie Holiday, a quien Lester Young llamaba cariñosamente Lady Day. Ornette Coleman fue llamado "Bufón de la Corte" (Court Jester) con su consentimiento, suponemos.
Menos europeo es maharaja (Oscar Peterson) y menos nobiliarios son títulos como presidente: Prez (Lester Young); juez: Milt Hinton; mayor (también en el ejército) fue Glenn Miller. Y, por encima de todos, los divinos: el Sumo Sacerdote del Bop (Thelonius Monk), la Suma Sacerdotisa del Soul (Nina Simone) y La Divina (Sarah Vaughn). Ah, y Dios, como llamaban a Art Tatum.
Pero quizás el noble más elegante y longevo de esta lista sea el genial Ellington. Les dejamos con el Duque. Parece una buena manera de terminar esta enorme lista:
EL ESLABÓN PERDIDO
Si tuviera que recomendar un disco de Mingus a algún aficionado que no hubiera escuchado su música antes (!) seguramente elegiría este disco, no porque cada uno de sus cuatro temas sea un clásico sino por la posición que ocupa dentro de su discografía (tras sus Jazz Experiments), ya que siempre es preferible el orden cronológico como el mejor método para conocer a un músico. Pero Pithecanthropus Erectus no es sólo su primera obra maestra, es el primer eslabón del sonido Mingus, el momento en que el músico primitivo se levanta del barro primigenio del jazz tradicional, surgiendo de la nada (es un decir, de su Workshop), del blues (ah, aquel comentario) y del gospel, de todos estos lugares al mismo tiempo, para cambiar a la postre el mundo del jazz.Valgan estos juegos de palabras, ya que el propio músico, en las notas del disco, define el tema homónimo como un poema musical en el que se describe la aparición de la especie humana y su posterior caída debido a su afán por esclavizar a sus semejantes para crear un precario estado de bienestar. ¿Un álbum conceptual? Muchos lo definen así y Mingus adoraba este tipo de mensajes. Todo el álbum parece un mensaje, tanto en los temas compuestos por él como en "A Foggy Day (In San Francisco)" de Gerswhin, un mensaje de aviso con el que Mingus se anticipó al free jazz, esa filosofía no siempre sana, mucho antes que Ornette Coleman. Porque aquí, con total libertad, Mingus reúne elementos del bop en decadencia, de big band y de la música clásica del siglo XX para conseguir sorprender de nuevo. Volviendo al título, algunos entendidos opinan que hace referencia a la posición de Mingus en el grupo, de pie con su contrabajo (en inglés, upright bass, bajo erguido), musicus erectus, otra chulería más de un tipo de la sección rítmica que se atrevió a componer y a dirigir.
Todos los temas tienen en común una estructura móvil en la que, en cualquier momento, podía ordenar a los músicos que salieran del esquema, que improvisaran. Y esta libertad está llevada hasta el punto de que las improvisaciones se convierten en ruido, en desorden. Esto debió enojar a los puristas de la época, que aún no soñaban la pesadilla del free. Encontrarían disculpas en "A Foggy Day", donde los músicos dejan de tocar para emular con sus instrumentos los ruidos de la calle: bocinas, tranvías... Un truco teatral, en apariencia. Pero no tan justificable en "Pithecanthropus Erectus" a pesar de su conceptualidad.
Con el paso de los temas, el disco se va templando. Los cuatro cortes venían originalmene en un LP con dos caras de 17 minutos. La primera contiene lo ya reseñado y la segunda un producto más digerible por los tradicionalistas. En primer lugar, "Profile of Jackie", una balada que es, en el fondo, un solo de saxo de tres minutos. "Love Chant" es un tema tradicional en el que las disgresiones aparecen por sorpresa, algo para lo que uno tiene que contar con muy buenos músicos para no fastidiar la receta. El sentido del blues, que es el alma de la música de Mingus, lo ponen Jackie McLean al alto, J.R. Monterose al tenor y el pianista Mal Waldron. El batería es Willie Jones. Mingus pone su humor y su sentido del caos.
Conservado (en vinilo o en cd) para la eternidad, Mingus vive entre nosotros gracias a esta singularidad, como un fósil de una especie extinta y quizás inexistente, como el Pithecanthropus Erectus.


































