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EL ÁLBUM PÓSTUMO DE AL JARREAU

AL JARREAU & NDR BIGBAND, Ellington (ACT, 2024)

La noticia de un nuevo álbum de Al Jarreau es tan sorprendente como lo es inesperada, y no es que no estemos acostumbrados a que productores o casas discográficas dediquen su tiempo a desempolvar grabaciones inéditas para placer de los aficionados sino porque no parecía haber interés en el mercado por este cantante tan único en los últimos tiempos, de modo que es todo un acontecimiento. Recordemos que su último álbum fue lanzado en 2014, tres años antes de su muerte. Este mes, gracias al sello aleman ACT, se ha recuperado una grabación de Jarreau con la NDR Bigband.

Los temas de la grabación pertenecen a dos conciertos (uno en la sala Paradiso de Amsterdam y otro en la Opera Garnier de Montecarlo) durante una gira europea de Al Jarreau con la NDR Bigband entre octubre y diciembre de 2016. La vinculación de Jarreau con Alemania es antigua, ya que fue allí donde consiguió sus primeros reconocimientos (un premio Echo en 1975, y otro al año siguiente). Es por eso que Jörg Achim Keller, director de la NDR Bigband, le sugirió una colaboración en la que homenajearían a Duke Ellington. La respuesta fue positiva y Keller elaboró una lista de unos 100 posibles temas ellingtonianos que versionar. 

Foto: Dietmar Vogel

Y lo que nos ha quedado de aquella gira es una colección de 11 temazos en directo que incluyen imprescindibles como "Satin Doll", "Sophisticated Lady"... con un Jarreau pletórico, en la cima de su expresividad, a pesar de no estar en su mejor momento físico, volando sobre la potente base armónica de esta orquesta alemana ¡y con un repertorio del Duque!. Hace poco volvíamos a hablar de homenajes a Duke con el disco de Brian Landrus, y es que en el jazz todas las versiones son bienvenidas. Y más las de Ellington.

El disco comienza con una swingueante versión de "Drop Me Off In Harlem" donde ya se puede apreciar la comodidad con que Jarreau hace suyo el tema, su swing, su simpatía en directo... y ese final tan suyo con scat incluido. Conmovedor en "I Got it Bad (and that Ain't Good)" y brutal en "I Ain't Got Nothing but the Blues" con toda esa orquesta respaldándole. Inconmensurable en "Take The 'A' Train", con ese piano (Hans Vroomans) acompañándole (y esos vientos, más el solo de Tini Thomsen al saxo barítono). Las baladas también se prestan a sus juegos vocales, como la inmortal "Lush Life" o "Sophisticated Lady", una balada que me devuelve un momento de hace 40 años cuando cayó en mis manos, por insistencia de un amigo, su disco en directo In London, donde descubrí a Jarreau, y es ahora con otro disco en vivo donde puede despedirse de nosotros de una manera gloriosa. 

Y es que glorioso es el adjetivo para esta grabación que aúna la experiencia y la sabiduría vocal de un cantante con más de 50 años de carrera donde ha pasado por el jazz, el pop, el r&b... demostrando que podía hacer con su voz lo que quisiera. 

El disco está disponible en el sello alemán ACT, pero nosotros hemos rescatado estos vídeos de los ensayos de aquella gira de 2016. Que ustedes los disfruten.

 




* Más info: www.actmusic.com/en/ellington/ACT-9060 

QUINCY

El músico, el arreglista, el productor, el mago...

Puede que, como dice la publicidad, nadie haya tenido una carrera como la de Quincy Jones, y de ello se ocupa este documental original de Netflix. La excusa argumental es la apretada agenda de este músico octogenario, incluidos los preparativos, durante casi tres años, de un concierto en el African American Museum Smithsonian para su inauguración. Su hija Rashida Jones filma y dirige este documental junto con Alan Hicks, quien ya dirigió un documental sobre otro grande del jazz, Clark Terry (Keep on Keepin' On) en 2014, uno de los grandes amigos de Q, como le llaman sus allegados.

El documental hace un repaso a sus orígenes pobres en el Chicago de los años 30, con la explosión de los gangs, en una época en la que, dice, "los negros no existían en los libros de texto", razón por la cual no tenía referencias y no sabía qué quería ser en la vida hasta que descubrió un viejo piano vertical, lo tocó unos segundos y supo que había encontrado su vocación. Cuenta que aprendió percusión, trombón, tuba, trompa... hasta que se decidió por la trompeta porque no tenía dinero para un instrumento más caro. Entonces, conoció a músicos de jazz, "negros dignos y orgullosos" y descubrió que eso era lo que quería ser.
Solía juntarme entre bambalinas con Count Basie y con Clark Terry. Sé que los molestaba muchísimo pero tuvieron la amabilidad de decirme: "Bueno, así es como se hace."
Nieto de una esclava liberada y de un emigrante galés, hijo de un jugador de béisbol, Quincy Jones comenzó a tocar la trompeta con 14 años en bandas de soul en Seattle para luego ingresar en la big band de Lionel Hampton, tocaba con algún grupo y luego iba a tocar toda la noche bebop... A los 18 entra en la banda de Lionel Hampton y descubre el mundo, las giras, el racismo, el extranjero... Dinah Washington le pidió que escribiera su próximo disco y luego lo llamó Frank Sinatra para que le hiciera unos arreglos, y así despegó su carrera como arreglista y compositor con Louis Armstrong, Count Basie, Dizzy... Fue productor en París antes de convertirse en director de big band con ese sentido del ritmo y los metales tan grandilocuente que se hizo tan popular y que también le hizo un hueco en el soul y en otras músicas negras que explotaron en los 60 y los 70.

El documental está aderezado con la música compuesta o producida por Quincy Jones y con apariciones de músicos como Miles Davis, Ella Fitzgerald, Al Jarreau, Herbie Hancock, Chick Corea, Richard Bona, Carlos Santana, Stevie Wonder, Frank Sinatra, Bono... monstruos del rock y del jazz que forman parte importante de esta historia.

Q, aficionado a los horóscopos, es un piscis que ha vivido (y sigue viviendo) de la creatividad. Les dejo con uno de los temas más recordados de su larga discografía, "Soul Bossa Nova", de su álbum Big Band Bossa Nova (Mercury, 1962) en una actuación reciente en el 50º edición del Festival de Montreux (2017).



JAZZ EN TIEMPOS DE CRISIS

Glengarry Glen Ross de James Foley

Cuando está a punto de decidirse en España quién será capaz de sacarnos de la crisis (los que prometen hacerlo o los que no han podido en ocho años de gobierno), los ánimos (incluso para los que aún tenemos trabajo y nómina) están bajos. El panorama es desalentador y las encuestas dicen que las depresiones y enfermedades nerviosas se están multiplicando. En este estado de ánimo, rebusqué en un apartado de mi discoteca donde almaceno las bandas sonoras (hace tiempo que todo lo demás está alfabéticamente, por motivos de cordura) en busca de un disco lenitivo que paliara y también reflejara, por qué no, este estado de ánimo, y me volví a encontrar con una banda sonora llena de jazz que pertenece a una película no menos terrorífica, Glengarry Glen Ross (James Foley, 1992) basada en la obra de David Mamet.

El terror en este film es la pérdida del puesto de trabajo. Unos agentes inmobiliarios (Al Pacino, Jack Lemmon, Ed Harris, Alan Arkin) queman sus últimos cartuchos para vender lo imposible ante la presión de un inmisericorde Alec Baldwin, un gestor que les amenaza con el despido y les pide que tengan bolas de acero. ¿Por qué traer aquí esta película? En España, el índice del desempleo amenaza con rozar los 5 millones sólo en España a pesar de que el Gobierno ha inventado su propio y autocomplaciente método para contar desempleados. Uno termina preguntándose cómo será el día a día de alguien que ha perdido su trabajo y mira hacia un mercado laboral tan devastado como el de nuestro país, a la cola de Europa en casi todo. Un día en blanco sucede a otro día en blanco. La trama de Glengarry Glen Ross, aparte de parecer desgraciada y rabiosamente actual, está complementada y espejada en la banda sonora, compuesta por James Newton Howard e interpretada por un sexteto reunido y dirigido por Wayne Shorter. La música sirve (como comentamos cuando hablábamos de Quiero vivir) para complementar e ilustrar los sentimientos de los personajes. Y lo hace de una manera impresionista e incluso tacaña, sin excederse ni imponerse a la trama.



Por ejemplo, cuando un cliente de Ricky Roma (Pacino) se echa atrás desbaratando la única venta que ha conseguido, suena "You Met My Wife", un tema en el que el saxo de Wayne Shorter grita fraseos con ayuda de un eco que enfatiza la desesperación del personaje. "Don't Sell The Doctors" acompaña a las primeras ventas frustradas, un tema que entra con pies de plomo, notas sueltas del bajo, pero que avanza lacónico hacia ningún lado. Como los intentos de Levene. Son algunas muestras.




Lo mejor es la manera en la que la música acompaña a la acción. Colabora en la tensión ambiental, complementando la interpretación de los personajes sin imponerse a la imagen ni a los diálogos. A veces, suena tan de fondo que se convierte en una sensación casi imperceptible. Un acierto. Sin embargo, hay tan poca música en la película que es de agradecer que el CD incluya los temas completos y alguno que otro interpretado por Shirley Horn, Take 6, Dr. John... y otros compuestos por Ellington, Alan & Mercer, Irving Berlin, los cuales si bien no aparecen en la película completan un álbum compacto cuya escucha nos devuelve siempre a la angustiosa trama de Mamet.


Los músicos:

Wayne Shorter, saxo tenor y soprano
Mike Lang, piano
John Patitucci, bajo
Jeff Porcaro, batería
Lenny Castro, percusión
Larry Bunker, vibráfono