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RIESGO EN MOVIMIENTO

VARIOS, Jazz On The Move (Vector Sounds, 2020)

Durante los últimos diez años, el sello Vector Sounds ha venido afianzándose en el mercado y convirtiéndose en un emblema del free jazz y la música improvisada. Nacido a partir de de la serie Vector de Clamshell Records, sello original, ha continuado promoviendo todo tipo de grupos que van de lo simplemente atonal a lo electrónico. 


Se han planificado dos recopilaciones para mostrar todo el catálogo de Vector Sounds. En la primera, Jazz On The Move. The First Compilation, podemos escuchar una vertiente más jazzística (free jazz, rock progresivo, nu jazz...), que incluye 11 grupos. El objetivo, según explica Pablo Correa, alma de este sello, es devolver al disco el papel que ha jugado en las décadas pasadas, como objeto de seducción, de colección, como un aporte artístico más al producto que significa una grabación.
La escucha de estos 11 grupos puede dar una idea de en qué direcciones y estéticas fluye el free jazz actualmente, pero el mismo concepto musical expresa una versatilidad inquieta y siempre inesperada. 

El disco comienza con un tema de UZ, una formación realmente atípica (saxo soprano, saxo tenor y tuba). Sobra decir que el riesgo se percibe en su música: es la tónica de todos estos grupos. El segundo tema es “Blue Nile”, aparente homenaje a Wayne Shorter y su "Black Nile", suposición más que probable por el uso que hace el grupo (Friktone) de las armonías de raíz africana. Es otra formación atípica con flauta/saxo, contrabajo y batería, inusual en este tipo de influencias. El trío Naima explora las posibilidades del trío de piano que van más allá de Meldhau o EST. El quinteto de la cantante Cova Villegas camina en los márgenes del jazz tomando influencias étnicas tan diversas como excitantes. October Equus Quartet, em cambio, se mueve en otra onda más progresiva, más rock, siempre dentro de la filosofía free. 


Grupos como Hidden Forces Trio, liderado por un clarinetista bajo (Gustavo Domínguez) pueden resultar demasiado radicales estéticamente para el público pero, dentro de esta recopilación, su música es tan contundente como indiscutible. Avanbrass, con su “El Torrent Dels Murris” revive armonías de las brass bands de Nueva Orleáns y ritmos heredados del jungle y del swing llevándolos al terreno de lo atonal y del free, con sonidos que van de lo festivo al caos post-festivo. De The Big Free Tongue escuchamos un tema muy ambiental que muestra su filosofía de improvisación y creación espontánea. Freelloa Ensemble, nacido, como su nombre indica, en el Jazz Filloa, aúna músicos con ideas y un espacio donde explorar alrededor del free jazz, el tango, el rock... sin límites (lo que quiere decir también, sin límite de miembros, cuyo número ha sido cambiante a lo largo del tiempo). Mole es un cuarteto franco-británico-irlandés-noruego se caracterizan por la improvisación, moviéndose a través de las fronteras de los géneros, desde el punk hasta el free con total impunidad y una potencia excitante. Akafree también fusionan géneros, con la particularidad de que exploran con ritmos africanos y caribeños. Su tema se titula "7 llaves para la libertad". 

Como se ve, la recopilación resume un variado catálogo que reúne todo lo posible dentro de las siempre cambiantes fronteras del free jazz, la marca distintiva de este catálogo independiente que es Vector Sounds. Una buena ocasión para profundizar en el repertorio y conocer no solo lo que de free se hace por estos lares sino hacia dónde camina el jazz moderno.


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* Más info: www.vectorsounds.com

CUANDO EL JAZZ ERA DIVERTIDO

Una introducción a Fats Waller en imágenes

Cuando algún amigo o algún profano que no alcance tal distinción me pide que le sugiera un músico para introducirse en "esto del jazz" siempre me enfrento al mismo problema: el tamaño de las discografías. Prefiero recomendar un disco en particular. ¿Un músico? La mayoría, salvo los casos de vidas/carreras truncadas como las de Clifford Brown, Lee Morgan, Fats Navarro..., ha tenido una carrera tan dilatada que hay que escuchar sus discografías por periodos.

A todos los músicos de jazz se les puede empezar a amar a través de un buen disco, pero hay otros músicos a los que se les reconoce inmediatamente por uno o dos temas esenciales, milestones de su carrera que no han podido superar o que se les han pegado al zapato sin solución. Uno de ellos es Fats Waller, reconocible a distancia por su forma de cantar y por algunos temas que han pasado al repertorio popular de forma indeleble: Honeysuckle Rose, I ain't got nobody, Lulu's back to town, Your feet's too big, The joint is jumpin, Ain't Misbehavin'... con su orquesta Fats Waller & His Rhythm, que perpetuó con músicos como Benny Carter, Jack Teagarden...

A mi amigo le he regalado una recopilación llamada Fats Waller: The Centennial Collection. Fats es de los pocos músicos de los que puedo recomendar una recopilación. No me gustan los 'greatest hits' porque prefiero degustar los temas en su medio ambiente natural: los álbumes. Sin embargo, las canciones de Fats Waller (grabó más de 500 y siempre en singles) sí son susceptibles de ser recolectadas y coleccionadas. Este disco en particular tiene el añadido de un DVD en el que podemos ver sus videos promocionales, verdaderas joyas primitivas que nada tienen que envidiar a los video-clips que se hacen hoy en día. Estos llamados soundies lo tienen todo: argumento, coreografía y un buen montaje. Lo dicho, nada que envidiar.

Entre los soundies podemos ver Ain't misbehavin, The joint is jumpin y el divertido Your feet's too big, además de un montaje de dibujos animados sobre este último tema, realizado en los 80 por Nancy Beiman, divertido pero que no consigue superar al video original con Fats y sus actores.

Añado que no está nada mal la restauración de los temas, en los que casi no se notan las deficiencias de las grabaciones de los 30 y los 40 (Fats murió en el 43) y que se han incluido temas de piano en los que Fats no canta, un solo de órgano (el instrumento que Fats siempre reconoció que amaba por encima de su música comercial) llamado Beale Street Blues con la voz de Alberta Hunter, una discografía y un libreto breve pero muy interesante sobre el que en algún lugar han rebautizado como el Rey Bufón del Jazz.




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* La fotografía es del soundie de Ain't misbehavin (1941) incluido en el DVD.

** Más información sobre las apariciones de Fats Waller en el cine:

http://www.weirdwildrealm.com/f-fats-waller.html

*** Nancy Beiman Animation: http://www.beimanimation.com/

Thriller jazz

Haber acabado por fin la mudanza, después de casi tres años de amontonar cajas llenas de discos, libros y películas, es algo más que un alivio. Tener las cosas a mano de nuevo está suponiendo redescubrir sonidos que hacía siglos que no escuchaba, recuperar momentos y sensaciones olvidadas y (¿por qué no?) redescubrirme a mí mismo.

Hoy llevo toda la tarde escuchando una recopilación que se llama Thriller jazz (Verve). No soy muy amante de las recopilaciones porque siempre se cuela lo que menos te esperas, pero las temáticas sí.

En Thriller jazz aparecen 18 temas clásicos de sintonías de televisión y bandas sonoras interpretados por músicos como Jimmy Smith, Sarah Vaughan, Stan Getz, James Taylor, Count Basie..., temazos grabados en su mayoría en la década de los 60, cuando la televisión comenzaba a ser un hito a nivel mundial y comenzaba a estar de verdad en casi todos los hogares. La influencia del medio debió atraer también a las casas discográficas y a los artistas, que en algunos casos versionan y otros directamente han compuesto estos temas, o puede que simplemente se trate de trabajos de encargo, oportunidades para los músicos de la época de ganar dinero.

Suele ocurrir que aparecen esporádicamente recopilaciones en ediciones de lujo o con diseños pomposos, presuponiendo que el jazz es una música sofisticada (lo es, pero en su concepción y en su interpretación) apta para ambientes de lujo, lo cual difiere casi siempre de los ambientes en los que los músicos han nacido y en los que trabajan. Siempre he sostenido que a los músicos de jazz sólo se les trata como estrellas cuando van de gira o aparecen en festivales, donde se les espera y se les trata merecidamente como artistas, pero el resto del año el músico de jazz no vive como una superestrella que se mueve en ambientes lujosos, sino que es un trabajador que tiene que saltar de club en club, noche a noche, en escenarios no siempre adecuados, con públicos no siempre atentos, para ganar los suficiente como para sobrevivir económicamente. Sólo unos pocos saborean verdaderamente el lujo.

En este orden de cosas y exceptuando a compositores habituales de bandas sonoras como Lalo Schifrin (aquí con Harry el Sucio) o Quincy Jones (que compuso la inolvidable sintonía de Ironside), es natural que incluso los mejores músicos acepten encargos para cine o televisión, y esto es de agradecer porque dejando rodar este disco te encuentras con versiones impresionantes, como la de Jimmy Smith persiguiendo con su Hammond B-3 las notas de Mission: Impossible o a Sarah Vaughan interpretando una versión vocal del Peter Gunn de Henry Mancini (nunca había oído una versión vocal de este tema) o el órgano de James Taylor en el tema de Starsky & Hutch, algo más reciente, de los 80. Lo mejor, sin duda, la versión de Dragnet, compuesto por Water Schumann y Miklos Rozsa en los 50 y que en la orquesta de Erwin Halletz suena increíblemente jazzy.

En Amazon, en una edición muy asequible. Después, me contáis qué os parece la versión que hacen Roberto Delgado & His Orchestra de la sintonía de Hawaii 5-0.