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ROMPER EL PROPIO MOLDE

MARCOS PIN TRÍO, A Week Ahead (2024)

Marcos Pin no es solo uno de nuestros guitarristas favoritos sino también un compositor inquieto y nada complaciente que mira siempre más allá, disco a disco. Su versatilidad le permite publicar álbumes de puro hardbop (Broken Artist, de 2016), llenos de fusiones (The Door o You Waited For It, ambos de 2022) o líricos e intimistas como Óstraka (2019), inspirado en un poemario de Luis Valle... pasando por experimentos en discos a dúo, cuartetos con cuatro guitarras o formatos grandes (como los diez músicos de Factor E-Reset), donde sus partituras muestran un mensaje diferente. Esta exuberancia creativa le obliga a veces a firmar con seudónimo (suele ser Marcos Stilton en algunos discos). Pues bien, toda esta versatilidad se amalgama en su nuevo álbum a trío, A Week Ahead, en el que encontramos desde momentos líricos hasta experimentaciones de todo tipo (atonalidad, free, juegos de ritmos inusuales...).

Estas composiciones acompañan la historia de alguien que emprende la difícil tarea de sacar un trabajo creativo semanalmente, dice en las notas del álbum.

Estructurado conceptualmente siguiendo los días de la semana, el álbum comienza con una intro lacónica y e intimista de Marcos, que se apoya en una percusión sutil (Sergio González). Todo sugiere  un discurso único pero el saxo (Pablo Castaño) irrumpe con su propio mensaje y el tema, minimalista, nos traslada a una atmósfera donde el diálogo entre los miembros del trío avanza con tensión contenida. La intervención final de la guitarra, improvisando en las notas más bajas es muy original, y nos devuelve al principio, dando sentido (circular) al tema. 




Con un comienzo tan rompedor (incluso para el siempre inesperado Marcos Pin), el oyente se queda con hambre de saber de qué va el álbum, y se va encontrando con temas líricos, gozosas improvisaciones de sonoridades acústicas ("This New World"), juegos rítmicos donde guitarra y saxo se divierten al unísono (""We Wed Weed" o "Sat 02 32", donde Castaño aprovecha para salirse de los cánones derivando hacia el free más crudo, baladas de gran belleza como "Sunday's Here" con un Castaño delicado en las líneas melódicas o "A Whole Life", que es todo un solo de guitarra técnicamente perfecto, también baladas no exentas de aventura sonora ("She Left On Tuesday"), virtuosismo en solitario ("Jump On It", cargado de blues), libertad, filosofía cambiante, atmósferas desconcertantes con melodías sugeridas pero nunca concluidas... El final minimalista redondea al álbum volviendo al comienzo ("Redial").

Con un diálogo constante entre los tres instrumentos y solos complejos (especialmente en el saxo, que roba protagonismo a la guitarra en este disco), Marcos Pin rompe una vez más su propio molde y desarrolla en A Week Ahed una narrativa experimental que no le habíamos escuchado antes y donde consigue, pese a lo sorprendente, abarcar un espectro de sonoridades que transmiten emociones, en algunos momentos las emociones de un bebop cercano al free jazz pero emociones, que es de lo que el jazz, al fin y al cabo, se trata. 



* Foto. Rafa Pasadas (www.rafapasadas.com)

NO SOLO JAZZ MODERNO

MARCOS PIN QUINTET, The Door (Spin Pin Mood, 2022)

El guitarrista gallego Marcos Pin sigue componiendo y grabando a un ritmo impensable. A su extrema productividad hay que sumar sus nada despreciables dotes de inspiración. En lo que llevamos de 2022 ha publicado un álbum de standards a dúo con el saxofonista José Nine; un disco a trío (You Waited For it) en el que hace un jazz energético y que se aproxima por momentos al pop y al rock; una grabación muy íntima a dúo con el contrabajista Juan Cañada (4 New Reasons); y algunas cosas más a las que dedicaremos tiempo cuando sea posible. Nos centramos hoy en la escucha de este The Door, grabado a quinteto con Pablo Castaño al saxo, el trombonista Bruno Valle, el contrabajista Juan Cañada y el baterista Dani Domínguez, porque está lleno de melodías sugestivas y una atmósfera de serenidad donde el jazz y el blues flotan para deleite de los músicos y los que tenemos la suerte de escucharlos.

Desde "Awedde", que abre el álbum, esta serenidad es patente. No es una balada sino un tema con un ritmo contenido, muy cool, donde van presentándose los músicos sin prisas. El tema anuncia también que vamos a escuchar algunos de los solos más interesantes que hemos oído últimamente a Marcos Pin. En "A Pronoid", por ejemplo, encontramos un blues tocado con mucha sutileza, casi en voz baja, donde esperamos un solo de guitarra bluesero y, sin embargo, encontramos a un guitarrista que aprovecha este momento para especular con un lirismo y una introspección inesperados. Solo la coda nos recuerda que todo lo que escuchamos viene de una raíz concreta.



Quiero destacar el sonido tan brillante del álbum, cálido y muy abierto, que permite paladear a cada músico en cada tema. Hay uno en particular ("On a Blue Whim"), que funciona como un clásico de hardbop, con solos sucesivos (Castaño, Pin, Cañada, Valle) y que fluye con hipnótica nitidez. 

Los temas están compuestos por Marcos Pin. Dentro de todo este hardbop desacelerado y elegantemente expuesto, hay alguna balada ("Requiem For My Dream"), más lenta, melancólica, con espacio para buenos solos (especialmente el de Bruno Valle) y un "fin de fiesta" lleno de energía ("Waltz for Paco") pero, en general, se escuchan tiempos medios y mucho espacio para los solistas, diálogos, introspección y una modernidad que no huye de las influencias (West Coast, cool, el soul jazz menos apabullante...) porque no solo de jazz moderno vive el hombre.

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* Todos los discos de Marcos Pin: marcospin.bandcamp.com

MARCOS PIN GUITAR TRIO

MARCOS PIN, You Waited For It (Spin Pin Mood, 2022)

Nuevo disco del incombustible guitarrista gallego Marcos Pin, esta vez a trío, con Alfonso Morán al contrabajo y Dani Domínguez a la batería. Grabado y mezclado por Cristina Morquillas, el disco es un ejercicio de versatilidad donde las nuevas composiciones de Marcos Pin nos acercan por momentos a esquemas pop o a sonoridades lejanamente roqueras, siempre sin perder el difícil equilibrio del jazz entre ritmo y libertad.

Bajo título de You Waited Fot It encontramos, sobre todo en la guitarra, discursos extensos, elocuentes, que justifican unos temas que acaban derivando hacia momentos y estéticas inesperadas. 

Encontramos baladas pegadizas y de sonido brillante ("Where Have You Been"), donde caben los mejores solos (lacónico y emotivo el de Alfonso Morán), inesperados al no haber elegido para ello de un tema enérgico ni explosivo, y una repetición en la coda que suena a himno; temas bebop ("Two In Three") donde desarrollar fraseos urgentes e interminables, esquivar los cambios de ritmo y acabar con energía; un tema a caballo entre el rock y el pop con lenguaje jazzístico lleno de swing ("The Clown") donde sacar de la Stratocaster sonidos al límite y algún toque cercano al funk; y temas lentos e introspectivos ("I Remembar Errol", "Struggle Time") donde, dentro de un diálogo continuo, la guitarra va elaborando fraseos y paisajes sin prisa, profundizando cada vez más en una narración que resulta hipnótica. 

En resumen, un póquer de temas nuevos que exploran sonoridades dentro del lenguaje del jazz y que sirven para constatar una vez más que Marcos Pin sigue siendo no solo uno de los guitarristas más activos de la escena gallega sino un compositor inquieto y con una creatividad exuberante.



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Más info: https://marcospin.bandcamp.com/album/you-waited-for-it

Más artículos sobre Marcos Pin en este blog: click aquí 

BOP ADULTO

ATHANASOPOULOS/PIN JAZZ QUARTET, About Time (2021)

About Time supone el regreso de uno de los cuartetos con el sonido más sólido de la escena hardbop en España. Y también uno de los menos habituales, ya que su ultimo disco apareció en 2010 (Modern Money Mechanics, publicado por FreeCode). Parece que ha costado volver a reunir al saxofonista griego Thanos Athanasopoulos y al guitarrista gallego Marcos Pin con sus imprescindibles Paco Charlín al contrabajo y LAR Legido a la batería, pero la filosofía de un hardbop sin estruendo, rítmico pero meditativo, elegante y lleno de swing al mismo tiempo, sigue ahí como si no hubiera pasado el tiempo.

Uniendo ambos lenguajes, el del guitarrista versátil y lleno de recursos que no necesita subir la voz para expresarse, y el del tenor elegante, de fraseos delicados y precisos, especialmente notable en las baladas ("Anna Sophia"), donde es tan difícil contener la fuerza que necesita el tenor para hacerse sonar, algo que solo Dexter Gordon y unos pocos han conseguido hacer bien de verdad. 

Foto de Rafa Pasadas (de la web de T. Athanasopoulos)

El swing, por otro lado, es el motor del álbum, temas a tempo medio, movidos pero serenos, con largos solos donde se pone a prueba la creatividad de cada uno. Remarco, personalmente, los solos de Marcos en "Chicken Skin" y de Thanos en "Flint Kicked In". Entre ambos, apoyados en la base rítmica infalible de Charlín y Legido, ofrecen a lo largo del disco temas llenos de discursos elocuentes, pausados, apoyados en un interplay lleno de química, una química que funciona en todo momento. 

Mientras Marcos Pin sigue imparable, produciendo una cantidad ingente de grabaciones, de las que hablaremos en otra ocasión (incluyendo un disco triple con una suite inspirada en fotografías de Rafa Pasadas), se agradece esta reunión de músicos que saben poner sobre la mesa un hardbop tan atemporal y tan placentero.


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* Web de Thanos Athanasopoulos: www.thanosmusic.com

* El álbum: https://open.spotify.com/album/4cu1r5PmHvox1g5tHPBbz9

HARDBOP MODERNO

MARCOS PIN, New One (2020)

En la línea de su excitante Broken Artist (FreeCode, 2016), este New One nos trae una nueva descarga de harbdop moderno en un sexteto liderado por el guitarrista Marcos Pin, incombustible e inquieto como siempre. Desde que presentó su primer trío en Directions (2006), va siempre subiendo el listón a razón de casi un disco por año. De hecho, este es su segundo álbum de 2020, ya que en su What But How fue lanzado en marzo.

Aquí volvemos a escuchar el sonido de Broken Artist, muy cuidado, con armonías placenteras para el oído y el alma, un sonido en esencia hardbop que derrocha arreglos inteligentes, sutileza y espacio para los seis músicos, un trabajo de conjunto que da sentido al sexteto porque permite chorus brillantes y buenas dosis de individualidad, ya que hay espacio para todos, en los temas: son largos y se desarrollan con esa lógica matemática de la música bien escrita.

Foto: Rafa Pasadas (fuente: Facebook)

Un ejemplo de lo que es el estilo de Marcos Pin es "Rita's Eyes", un tema que comienza con una sordina muy cool y que tiene un distendido solo de guitarra que es toda una historia, lleno de elocuencia y con una profunda carga lírica. El solo de saxo, al que pertenece por derecho la segunda parte del tema, continúa con esta línea aportando capas y matices a lo ya expresado por la guitarra. Claro que si uno busca un virtuosismo más espectacular, debe escuchar la velocidad con la que se expresa Pin en "Mountain View", por ejemplo. "Rafa'S Shot" es un tema cálido, a un tempo medio, donde uno solo espera una calidez ambiental sin pretensiones, pero que sorprende por el solo de Marcos, lleno de expresividad y erudición.

No me extenderé. El disco está lleno de momentos para disfrutar con una escucha atenta y llevando el ritmo con el pie. New One persevera en esa vena clásica de Marcos Pin, consolidando su faceta de compositor capaz de escribir temas nuevos que suenan a clásicos y, al mismo tiempo, va más allá. Contiene ese jazz lleno de ideas que suena bien y que eleva las endorfinas del aficionado al jazz.Un paso más en la discografía de un guitarrista (y un compositor) que ya es imprescindible en el panorama actual, 

Me gusta, sobre todo, de New One los solos (abundantes), el derroche de arreglos, especialmente los juegos rítmicos, el elegante uso de la sordina (Javier Pereiro), el compañerismo de los vientos, con sus unísonos (tan hardbop), el brillo constante del piano (tanto acompañando como en los solos) y, sobre todo, esas intervenciones de la guitarra que aportan siempre frescura a los combos, con su sonido que suena natural, como a directo. Disfrútenlo en estos vídeos con ese lujoso sexteto que incluye a Javier Pereiro "GDJazz" (trompeta y fliscorno), Pablo Castaño (saxo alto), Yago Vázquez (piano), Alfonso Calvo (contrabajo) y Miguel Cabana (batería).




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* Pueden encontrar su discografía en Bandcamp: marcospin.bandcamp.com

MÚSICA PARA EL OLVIDO

MARCOS PIN, Óstraka (2019)

Al guitarrista Marcos Pin le va lo complicado. Como líder, compositor o arreglista, lleva años sorprendiéndonos con sus grabaciones para tenteto (o decateto, es decir combo de jazz con 10 músicos) como Barbanza (2012), discos con solo dos instrumentos como en los volúmenes de su serie Duology (2013 y 2015) o un combo formado por ¡cuatro guitarristas! (Triangle and Square de 2018)... y ahora, vuelve envuelto en una formación aun más insólita en Óstraka, una suite para guitarra de jazz, contrabajo y cuarteto de cuerda compuesta y arreglada por Malcolm Stilton (1).

Nuevamente, nos encontramos con esa simbiosis mágica que genera la relación entre jazz y poesía, porque Óstraka está inspirada en un poemario del mismo nombre publicado este año por Luis Valle, humanista, escritor y artista plástico lugués que ha publicado cerca de treinta libros y que, con este poemario, indaga en la esencia del olvido. El título, que significa ostra, remite al ostracismo, castigo que se imponía en la antigua Grecia y que consistía en el destierro. El castigo se llamaba así porque el nombre del desterrado se grababa en una ostra de cerámica. 

En lo temático, Óstraka busca ese aire nostálgico y doloroso del que hablan los poemas, ese olvido involuntario (o no). Lo encuentra en pasajes líricos o tensos, en notas largas conseguidas con el arco, en el tempo que se detiene, en algunos pasajes, de una manera inesperada. En lo formal, el lenguaje fragmentado y rítmico de la poesía es traducible al jazz, como hemos visto en otras ocasiones. Toda poesía se busca a sí misma, el poeta se exige un ritmo y una estructura que dé significado a cada uno de los versos, a cada una de las palabras. Esta es la misma esencia del jazz, la búsqueda continua, la investigación en cada nota, y en las cuerdas Marcos, como Luis, indaga en cada pasaje del álbum de una manera precisa, quizás intuitiva, pero precisa. Investigación y hallazgo. Poesía en los dos casos.

El resultado es, más que sorprendente, embriagador. El juego del jazz, cuando hablan guitarra o contrabajo con la respuesta del cuarteto de cuerda resulta original y excitante, un contraste poco habitual, un bellísimo experimento a caballo entre el jazz contemporáneo más sofisticado y un acercamiento peculiar a la Third Stream, una obra sólida que se compone de momentos, un ejercicio complicado donde se conjugan dos lenguajes tan distintos como la cuerda con arco y la síncopa del jazz, estableciendo una conversación inaudita entre cuerdas pulsadas y frotadas.


El discurso más habitual es el de la guitarra solista, con melodías en tempi lentos, cargados de nostalgia, con el acompañamiento del cuarteto de cuerda, pero, en ocasiones, los papeles se invierten y el violín (Nicolay Velikov) despliega un swing insólito ("Ceo de Beduíno") o se convierte en protagonista ("So Escoito A Choiva"). Del Marcos Pin más swingueante y bop está "Mendigo de Luz", un tema uptempo con hipnóticos cambios de ritmo, solo de contrabajo incluido. Y el contrabajo (Juan Cañada) es precisamente protagonista en el tema que cierra la suite ("O Letreiro de Limiar"), desde la introducción hasta la melodía, que arrastra de una manera mágica acompañado por las cuerdas, que establecen en algunos momentos un diálogo de pizzicato que es una delicia. 

Los músicos del álbum son: Marcos Pin, guitarra; Juan Cañada, contrabajo; Nikolay Velikov, violín; Kiyoko Ohashi, violín; Timur Sadykov, viola; Carme Tubío, cello. La portada, con esos personajes casi narrativos, es una fotografía de Rafa Pasadas y está diseñada por Rocío Alén.




(1) Como en su anterior Triangle and Square, Marcos Pin usa el seudónimo de Malcolm Stilton como compositor.

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* Web: www.marcospin.com

* Luis Valle, Óstraka: https://www.amazon.es/%C3%93straka-Dombate-Poes%C3%ADa-Lu%C3%ADs-Valle/dp/8491513086

* Web de Rafa Pasadas: www.rafapasadas.com

A-LA-LÁA LAND

PABLO CASTAÑO QUARTET, A-la-láa (aCentral Folque, 2018)

En su primer disco como líder tras más de 20 como sideman, el saxofonista gallego Pablo Castaño presenta una colección de temas originales inspirados en los cantos tradicionales del norte de Galicia, influencias que pueden pasar desapercibidas para los que no conocemos estas músicas ancestrales ni sus patrones rítmicos o armónicos porque consigue integrarlos completamente en el esquema jazzístico. Sólo los dos temas donde aparece la cantante Ugia Pedreira delatan al profano el origen conceptual de los temas. Influencias. Pablo Castaño ha escrito en A-la-láa un gran blues a la tierra gallega.

Dentro de la rica tradición musical de Galicia, el alalá es un canto montañés a cappella al que se supone un origen ancestral, quizás en el gregoriano. El alalá suele tener un estribillo onomatopéyico, del tipo "a-la-lá" o "a-la-lei", un canto libre que enlaza de manera paralela con la filosofía del jazz y más directamente con el sentimiento lastimero del blues. Ese punto en común con el jazz lo explica muy bien este artículo en el blog de los Asociación Amigos de la Gaita Gallega en Extremadura: "El alalá es arrítmico, por lo que, aunque han sido muchas las recopilaciones de alalás en los diversos cancioneros, lo cierto es que recogen la versión de esa persona en ese mismo momento".

Con este enfoque, Pablo Castaño construye una decena de temas que van desde el blues pasando por el hardbop, cool jazz, blues... hasta baladas intimistas.


Tanto las composiciones del guitarrista Marcos Pin, que ha escrito una suite en tres movimientos titulada Dia de Seitura especialmente para este disco, como las de Castaño han utilizado como base para sus composiciones en clave de jazz los documentos recopilados por folkloristas (el disco incluye información muy concreta sobre el tema), aunque también hay algún estándar; por ejemplo, "Shiny Stockings" de Frank Foster se mezcla con el "Alalá do Pindo", recogido por Casto Sampedro en 1892, para construir un contrafact delicioso, una balada desnuda (piano y saxo) y con mucho swing en la que el pianista Yago Vázquez establece un diálogo lleno de buenas frases con el saxo de Castaño, mostrando ambos una gran riqueza expresiva. "Castaño in Brown" es un caso aparte, un tema para cuarteto inspirado en el bop cálido de Clifford Brown.

El cuarteto lo completan el contrabajista argentino Demian Cabaud y el baterista Iago Fernández.


Mención aparte en este maridaje merece la cantautora Ugía Pedreira, ahora directora del Centro Galego de Música Popular, cuya intervención pone el punto claramente folk en los temas "Alalá do vento" y "Alalá da estrela e da lúa". Su voz aporta una dimensión altamente emocional que enlaza, como decíamos más arriba, con la misma esencia del blues, dos músicas que pueden considerarse himnos de la tristeza, lamentos anclados a una dimensión racial, profunda.

Para los profanos, los temas del álbum de Pablo Castaño pasarán por temas originales de jazz; para los musicólogos, supone una maravillosa vuelta de tuerca al concepto mestizo del jazz y también a la música tradicional, un nuevo ejemplo de la siempre proactiva e interesante escena jazzística de Galicia, la Tierra de los Alalás (disculpen el título fácil de este artículo) que merece la pena escuchar. 

Les dejo otro ejemplo para que juzguen por sí mismos. Que lo disfruten.


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CUATRO A SEIS

MARCOS PIN FOUR ON SIX, Triangle and Square (2018)

El guitarrista gallego Marcos Pin es una de las mentes más inquietas del jazz ibérico. Sus anteriores discos se caracterizan por la no complacencia, siempre buscando nuevas formas de expresión, como las fusiones (Organic Collective), grandes formaciones (Factor E-Reset) o su atrevida serie Duology, donde experimentaba con dúos (guitarra/piano, dos guitarras). Ahora nos presenta un álbum con dos suites originales con una formación no menos original: cuatro guitarras.

Junto a Pin, el danés Jens Larsen, el gallego Virxilio da Silva y el portugués Alfonso Pais, guitarristas versátiles y grandes improvisadores que hacen difícil definir dónde acaban los siempre coloridos y eruditos arreglos de Pin y dónde comienza la personalidad improvisadora de cada uno. No es trabajo fácil. Antes de escucharlo, uno piensa que guitarras y más guitarras de principio a fin va a sonar de todo menos entretenido, pero no es así. El repertorio discurre a través de siete temas que recrean ambientes íntimos, con melodías inspiradas y armonías a la medida de los cuatro músicos, un curioso cuarteto de cuerda en el que las personalidades de los músicos encajan con la partitura.

Foto: Rafa Pasadas
El disco, grabado en noviembre de 2015 en los estudios BruaR de La Coruña, ve la luz ahora y está disponible en la web de Marcos Pin. Está dedicado a las dos abuelas del músico y a Lugo, ciudad a la que se mudaron en busca de oportunidades. La ciudad es, precisamente, la inspiración de ambas suites, que llevan por título Suite Triangle y Suite Square atentiendo al número de movimientos que contienen (tres y cuatro, respectivamente). Es curioso que todo el disco gire en torno a los números, con ese fabuloso título que hace referencia a los 4 músicos con 6 cuerdas y que nos trae a la memoria el tema de Wes Montgomery. Triángulos y cuadrados son también los polígonos básicos para dibujar el boceto simple de una casa (maravillosa portada diseñada por Rocío Alén), un guiño más a la infancia y al hogar, motivos inspiradores del álbum. Como en anteriores discos, Marcos Pin sigue intentando contar historias con sus temas.

La Suite Triangle, por ejemplo, hace un recorrido sentimental por la ciudad de Lugo, sus características norteñas reconocibles ("Lugo's Cold"), sus impresiones en el recuerdo del artista (en el íntimo "Streets at Night After The Rain", también titulado "Smell of Wet") y su adolescencia hacia el jazz con un tercer movimiento con mucho swing llamado "On a Bop Night" en el que recuerda, según las notas de Kabir Seghal en el libreto, el movimiento jazzístico en Lugo a finales de los 80, con referencias a los músicos que pasaron por allí, como Tete Montoliu y Gary Bartz, momentos que probablemente marcaron la vida del guitarrista.

Marcos Pin (foto: Isabel González)
El título de la segunda serie, Suite Square, es un nuevo juego de palabras: hace referencia a los 4 movimientos y a su temática, ya que están dedicados a plazas de la ciudad, como "The Eagle Flight (Santo Domingo Square", "San Marcos", "Soledad (Loneliness)" y "Red Wine Fountain", esta última dedicada a una fuente en la Praza do Campo donde, una vez al año, en lugar de agua fluye vino tinto, dato que desconocía y que me anima a programar un viaje a la ciudad gallega.

Curiosidades aparte, el disco rezuma inspiración y motivación, con un guitarrista que, como compositor y arreglista, se muestra siempre inquieto, estudiando y explorando sin descanso nuevas formas de jazz, enseñando (es también educador) y demostrando que el jazz, en cualquiera de sus formas, es una música viva y emocionante. 

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* www.marcospin.com

** www.jenslarsen.nl

*** www.alfonsopais.com

EL ARTISTA ROTO

MARCOS PIN, Broken Artist (Freecode, 2016)

El gallego Marcos Pin, uno de los guitarristas más sólidos, creativos y proactivos del actual jazz español, abandona momentáneamente sus deliciosos experimentos de la serie Duology para volver al estilo que más me gusta: el hardbop. Lo hace con un disco conceptual, cuyo leitmotiv es ese sentimiento de ser artista, una afección espiritual que se mueve en otra dualidad: la del valor real contra la ignorancia social que rodea al Arte.

El concepto. 
Con una contundente portada, el músico de jazz nos muestra la miseria de ser artista en los tiempos que corren, que si bien es cierto que en España las artes nunca han sido muy valoradas (ni por la sociedad ni por los gobernantes) en estos tiempos de "cultura" fácil, de adicciones como el Whatsapp y la fast food televisiva, Broken Artist es una declaración de intenciones. El álbum no habla del artista famélico sino de ser músico, de ser músico de jazz (que es algo diferente) y de luchar por seguir siéndolo a pesar de los malos promotores, de los dueños de los bares, de los horarios, de la pasta... Ese es el concepto del disco. Me lo contó el mismo Marcos en una conversación bastante sincera en la que me habló de sus tribulaciones como músico de jazz, algo que dio lugar a un relato del que hablaremos después. 

El diseño.
El disco viene en un formato que imita a los antiguos EP's de 7" (un CD normal de 12 cm en una carpeta de cartón en 17x17 cm) con un diseño que nos retrotrae a otra época, recordando a las traseras de los LP's de Blue Note. En el interior, un tríptico con fotos y un relato sobre un músico de jazz (roto) escrito por este que firma, un relato inédito, compuesto especialmente para el disco y que no encontrarán en Noche de jazz, otro elemento más que certifica que Broken Artist es un proyecto único, mimado largamente y muy cuidado.


El estilo.  
Pero hablemos de la música. Broken Artist es un disco de hardbop, un estilo que le viene al dedillo a la guitarra (nunca mejor dicho) y a un guitarrista tan fresco y con tanto swing. Además, lo escuchamos en el formato de quinteto clásico, con un sonido brillante que llama a modernizar el concepto de hardbop, pero manteniendo el mismo espíritu, fiel a aquel movimiento que en los 50 hizo de las armonías complejas su bandera, que recuperó el sentimiento de blues y que nunca defrauda. Para superar esos efectos de fumador pasivo, de músico explotado, de los que hablamos, Marcos renace de las cenizas como haría un genio (artístico, se entiende) y contraataca con composiciones inspiradísimas y clásicas al mismo tiempo, y lo hace sin reparar en gastos (intelectuales, se entiende), con unos músicos de lujo y unas composiciones de arreglos fastuosos. ¡Que se jodan los tacaños! Pero escuchemos un tema antes de continuar hablando.


Los temas.  
Lo mejor de Broken Artist es que la música cuenta todas estas historias de denuncia en un tono optimista y con un sonido natural, aparentemente fruto de la espontaneidad, algo que me gusta tanto y que es especialmente apreciable en la forma en que se suceden los solos (por ejemplo) en "Blind Hope" y, de manera más nítida, en "Castanho's Reed". Los temas cantan (a ritmo de hardbop) ese espíritu irreductible del músico como creador/trabajador que sobrevive más que por dinero por amor al jazz (esa "Blind Hope" que es lo único que alimenta al músico, según las notas del libreto). 

1. Desde los primeros compases, queda claro que el saxo de Pablo Castanho comparte protagonismo con la guitarra y que, siendo el único instrumento de viento, asume con ésta los chorus. "Blind hope" es una buena muestra de ello. Su espectacularidad y el que todos los músicos tengan un solo recuerda a los discos de Blue Note, que siempre comienzan con un tema pegadizo e inolvidable.  

2. El segundo corte, "Lullaby For My Two Boys" es una nana triste. Habla del músico que regresa a casa desde otro mundo (el de los escenarios) y nota que ha perdido un tiempo de la vida real en un sueño que no siempre compensa. Especialmente destacable, el piano de Yago Vázquez, con algún toque de blues memorable y un delicado y preciso diálogo constante con el saxo y con la guitarra, con un buen solo al que Marcos Pin corresponde con una emotiva intervención de la guitarra. En la coda, el piano nos lleva más allá, por la Tercera Vía, a un punto impresionante. 

3. "I Love You Too" está basado en  los cambios del estándar "I Love You" y es una locura de tema para mover los pies, con una guitarra enorme. Puro hardbop. Como los demás, es un tema-denuncia que habla de los falsos halagos y de los promotores que doran la píldora a los artistas para nunca contratarlos. Un clásico. 

4. "Castanho's Reed" es un tempo medio muy intenso, con 9 minutos donde el blues amenaza a la partitura, con un saxo meditativo, cargado de recursos, y una buen ración de solos. 

Pablo Castanho al saxo
5. "Carmen's Call" es, en palabras de Marcos, un tema divertido. Habla de promotores de jazz que no entienden de jazz, de gente que consigue beneficios de actividades que no aprecian... Es una denuncia del negocio (o más bien, de los negociantes) con un Pablo Castanho muy agresivo, potente y con una manera de acabar las frases que refleja cierta dosis de rabia por parte del Artista Roto. Igual fuerza y agresividad escuchamos en la sección rítmica (Alfonso Calvo al contrabajo y Andrés Rivas en la batería) y, en especial, en el piano. El solo de guitarra viene a encauzar toda esta rabia con un ritmo acelerado y virtuoso como para dejar callado al promotor más cicatero. Un tema muy free y guerrillero que sólo encuentra paz en el último compás. 

6. "Vulpecula" es el tema que cierra el álbum, una balada muy lírica en la que el diálogo entre los instrumentos construye una belleza hipnótica que nos arrastra hasta el final del disco durante más de 7 intensos minutos. El título alude a la constelación del mismo nombre y nos hace levantar la vista al cielo para después mirar abajo a fin de comprobar si estamos flotando en el espacio o es la música... Un tema bellísimo.

Broken Artist es todo un festival. 


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* Web oficial: www.marcospin.com/

** Fotos: Rafa Pasadas (www.rafapasadas.com)


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DUOLOGY vol. 2

Telmo FERNÁNDEZ & Marcos PIN, Take a Second 

Si en el primer disco de la serie Duology Marcos Pin se enfrentaba al reto de hacer un álbum de dúo con un pianista (Yago Vázquez), con este segundo volumen, titulado genéricamente Take a Second (Freecode, 2015), el guitarrista da una primera vuelta de tuerca a la serie "enfrentándose" a otro guitarrista, Telmo Fernández. Esto, que en otras músicas pude sonar habitual, en jazz supone un gran desafío, entre otras cosas, por el riesgo de ofrecer un repertorio monótono, sin color, pero este tándem construye Take a Second sobre dos pilares de muy distinta personalidad: la guitarra de Marcos Pin, llena de sereno virtuosismo que tanto nos gusta, y la de Telmo Fernández (qué gran amigo nos presenta aquí Marcos), dulce, cálida, elegante y llena de tradición. Dos puntos de vista cercanos que brillan aun más cuando suenan notas de blues y la expresividad de las 12 cuerdas se convierte en una conversación hipnótica.

Marcos Pin
Pero el desafío principal es ése: montar los temas sin sección rítmica, sin instrumentos de viento, sin un piano (solista o acompañante). La solución, a primera vista, es la alternancia: en temas como "Nica's Dream" ambos guitarristas se alternan para ejecutar rítmica y melodía en algunos pasajes pero no es el fundamento del álbum: es sólo un recurso puntual para este tema. Cuando hay experiencia, los límites no cuentan y todo el álbum es campo abierto para crear y crear... Entonces, surgen esos momentos que un buen oyente de jazz aprecia, especialmente cuando  las dos guitarras entablan su particular diálogo, un diálogo tan fluido que parece directo. ¿Lo mejor? Que lo es: el disco ha sido grabado en tan sólo 3 horas de estudio.

Telmo Fernández
En palabras de Marcos Pin (traducimos): "En todas las grabaciones de esta serie [Duology] las reglas son las mismas: 3 horas de estudio, dos tomas como máximo, sin añadir nada, sin mezclas ridículas; música e interacción como principal objetivo, amistad, respeto y amor". Casi nada. Una sesión mano a mano que promete momentos magistrales porque, como en todo proceso artístico, la dificultad y los límites promueven aun más la creatividad.

El álbum comienza con una declaración de intenciones. El tema "Old Folks" (que se puede traducir como viejos amigos) anuncia que estamos ante dos músicos que se conocen y ante un repertorio de standards. Ambos factores hacen que Pin y Fernández, amigos y colegas de profesión, acometan el duelo sin miedo, en un tono distendido y sereno que fluye durante todo el álbum a través del American songbook con temas como un "Nica's Dream" a ritmo de bossa nova (el original de Horace Silver sonaba a salsa), "Cry Me A River" (con toques de blues) o un "Polka Dots and Moonbeams" tocado con más recursos que la versión de Wes Montgomery (sí, lo sabemos, aquí hay dos guitarras) y menos abstracción que la de Bill Evans.

Una curiosidad para apostillar este texto que no hace suficiente justicia al repertorio: para gozo del oyente, se pueden escuchar las guitarras separadas en los canales de audio: Telmo Fernández en el canal izquierdo y Marcos Pin en el derecho, un detalle que hace que uno pueda comparar, degustar por separado o, simplemente, poner nombre a las distintas sensibilidades musicales de los protagonistas en cada momento.

Para dejarles con buen sabor de boca, aquí les dejamos el vídeo promocional del álbum, con Pin y Fernández como improvisados actores, buena música y algún toque de humor... Que lo disfruten.



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* Pueden escuchar el disco aquí: marcospin.bandcamp.com

** Marcos Pin fotografiado por Javier Pardo.

** La foto de Telmo Fernández ha sido sacada de un video de Youtube.
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JAZZ INQUIETO

Marcos Pin & Yago Vázquez: Duology, Session 1

Nuestro guitarrista favorito, el gallego Marcos Pin, inicia con Duology. Session 1 (Freecode, 2013) una serie de álbumes con un concepto espectacularmente sencillo y arriesgado al mismo tiempo: acometer dúos instrumentales con músicos emergentes y consagrados de la escena actual. El primero de ellos es el pianista (también gallego pero afincado en Brooklyn) Yago Vázquez; el material, standards y más standards.

No es el primer dúo guitarra/piano que traemos a Jazz, ese ruido. Anteriormente, nos había llegado el álbum de Gustavo García y Germán Kucich titulado Dúo, pero mientras que García y Kucich se aventuraban en los procelosos mares del jazz más moderno, de óptica europea e innovadora, lo que Vázquez y Pin hacen es bien diferente. Duology. Session 1 propone una revisión de ciertos standards sin salirse del concepto real y patente de lo que es el jazz, sintetizando el concepto de combo en tan solo dos instrumentos, dos fuerzas antagonistas y paradójicamente complementarias como son la rítmica del piano y la libertad de la guitarra, dos instrumentos considerados "enemigos" desde que Sonny Rollins se sacó de la manga el cuarteto sin piano y sustituyó el instrumento por la guitarra, cuyo sonido suena más a directo, a improvisación. El estilo clásico, sincopado, de Yago Vázquez trae resonancias de Horace Silver y apunta a Storyville en un tema tan alejado de las raíces como es "Blue Monk". Sumémosle a esto que
Marcos Pin se muestra aquí más libre que en otros álbumes con formaciones más complejas, dando rienda suelta a todo su repertorio de consumado improvisador, mostrando su lado más bop. El resultado es una música rítmica y fresca que define lo que el jazz es (y debe ser). Es como si hubiéramos juntado a Horace Silver y Kenny Burrell en una sesión y les hubiéramos dado carta blanca...

El álbum, grabado en Santiago de Compostela el 8 de julio de 2013, incluye cinco standards ineludibles, con los que Pin y Vázquez juegan con inteligencia y (podríamos decir) buen humor, porque lo que transmiten sus arreglos e improvisaciones es el puro placer de reinterpretar unas melodías que llevan décadas alimentándose de la creatividad de nuevos músicos, jazz siempre cambiante, jazz inquieto que celebra la propia idiosincrasia de esta música.

El primero de los standards que podemos oír en Session 1 es "Donna Lee", el clásico compuesto por Miles Davis, cuya autoría se atribuye habitualmente a Charlie Parker, ya que fue grabado cuando Miles estaba en el quinteto de Bird y se enmarca en la sonoridad del saxofonista, por su complejidad y sus progresiones.



Autoría aparte, Pin y Vázquez recrean con maestría los desafíos de aquella época del bebop con una soltura incansable que promete un disco lleno de energía. El segundo de los temas es "Blue Monk", que pasa del blues del piano a las meditaciones de las seis cuerdas con una lógica hipnotizante. Es de esos temas que detienen el tiempo, una delicia. "All The Things You Are" es de esos standards que uno olvida que son en realidad una canción hasta que vuelve a escucharlos en la voz de un instrumentista lírico e inspirado. El tema se complica con armonías e improvisaciones pero no deja de ser bello en ningún momento. De "You Don't Know What Love Is" hemos escuchado tantas versiones y es un tema que nos gusta tanto que es difícil emocionarse en cada encuentro pero aquí, en esta Session 1, toma un aire íntimo, casi místico, en las cuerdas de Marcos Pin, reduciéndose, compactándose, sublimándose de alguna manera hasta volver a la esencia de su propia melodía. Otra delicia. El swing del dúo vuelve con "Dewey Square", es decir, vuelve con Charlie Parker para cerrar el círculo iniciado al comienzo del disco, un gran final con los dos músicos tocando al unísono en una especie de síntesis que avala por qué este experimento dual vale la pena.

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* Blog de Duology: http://duologyjazz.blogspot.com.es

** Web oficial de Marcos Pin: http://marcospin.es

*** Fotografía de Marcos Pin: Rafa Pasadas.

GROOVY MEDITATION (2012)

Más buen jazz gallego

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Este segundo disco de Organic Collective, con formación renovada y nuevas ideas, viene a contradecir el refrán. Sin Hammond y con el apoyo de un bajista (Juansy Santomé), con Xosé Miguélez sustituyendo a Pablo Castaño en el saxo, los fundadores del grupo: Marcos Pin (guitarra) y Carlos López (batería) continúan con el proyecto Organic Collective con un puñado de seductores temas compuestos por ambos.

Como vendrán notando los lectores del blog, cada vez nos llega más y mejor jazz de Galicia, grupos, solistas y, sobre todo, mucho mainstream, mucho hardbop y mucho interés por los cánones, mientras que por otros lares basan sus propuestas en experimentos y mezclas imposibles que acaban cayendo en el saco de lo anecdótico. La propuesta de Organic Collective es pura fusión (hardbop, funk, soul, rock...) pero con un toque moderno y elegante, sin efectismos ni prisas de ningún tipo. Como hemos dicho más arriba, temas que seducen porque van creciendo a medida que los escuchas. Curiosamente, suenan a soul jazz incluso habiendo abandonado el acompamiento del Hammond del primer álbum. Herbie Hancock o Cannonball Adderley serían unas referencias adecuadas, pero no se parecen a ninguno de los dos. Referencias cinematográficas ("Los Inspectores" o "28th Street Crime") apuntan también a aquella época.

Groovy Meditation (Sonaxe, 2012) es un título adecuado: los temas son meditaciones, como cábalas, que exploran de una manera intelectual y discursiva los temas, todo ello con un groove peculiar y seductor que cabalga de un estilo a otro de una manera fluida, con una buena sección rítmica que pasa del bop al funky (qué brillante Santomé en "And Justice For All") y con el protagonismo de un tenor moderno y sofisticado que sabe tomar la porción suficiente de los clásicos pero que suena vanguardista sin que tenga que hacer ruidos ni excentricidades (léase: tonterías) para parecerlo. El guitarrista, por su parte, puede ser delicado en plan Pat Martino haciendo una balada o funky como si estuviera acompañando a Marcus Miller... todo muy "orgánico" como sugiere el nombre, visceral, pero sopesado, sereno, sin excesos. Un placer.

Les dejo un video de muestra. No es un tema de Groovy Meditation sino de su primer álbum (May Be In Other Life) pero la formación en directo es la del nuevo disco: Pin / Miguélez / Santomé / López.


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* Organic Collective en Bandcamp: http://organic-collective.bandcamp.com

** Fotografía de Oscar Gorriz.
MARCOS PIN FACTOR E-RESET, Barbanza (2012)

Un título enigmático y una portada que parece sacada de un grabado medieval preceden a la escucha del nuevo trabajo del guitarrista Marcos Pin, de quien tanto hemos hablado anteriormente. Barbanza (Freecode, 2012) es su nuevo trabajo, un álbum con siete extensos temas en los que podremos encontrar hardbop sin complejos, un swing envidiable, composiciones y arreglos a la altura y unos músicos bien conjuntados, una obra de arte inusual por lo edificante de su escucha y por el número de músicos reunidos (diez), en una formación que Mingus llamó en su día tentet y cuya traducción podría ser decateto.

Pocas formaciones se pueden encontrar en el panorama ibérico que superen el quinteto (cuarteto podría considerarse el número más atrevido), de manera que, aunque 10 sea un número excesivo para combo y algo corto para big band, Marcos Pin ha encontrado en esta formación el equilibrio justo para ofrecer una admirable complejidad de texturas y de oportunidades para los solos que no defraudará a nadie. El grupo se llama Factor E-Reset.

Destacaremos entre los músicos el papel grupal que asume el líder/guitarrista, que asume sus solos como uno más sin guardarse un protagonismo que destruiría la sensación de conjunto. La guitarra, esa guitarra de jazz como parte de la sección rítmica, aporta una fluidez que siempre parece improvisada y esto aporta frescura a todo aquello con lo que se mezcle. Maravilloso, sutil, enorme, el solo en “Where Are They?”.

Aparte de la guitarra, destacar el aporte del vibráfono (Ton Risco) en alguno de los temas, con su sonoridad retro, y la sección de viento, que asume la personalidad de un combo de los 60, son sonoridades que van desde los acompañantes de Lee Morgan a los de Donald Byrd o Sonny Clark, pero con esa serenidad que escuchábamos en el cuarteto Pin / Athanasopoulos, hardbop del siglo XXI, por simplificar.




Porque los arreglos son los verdaderos protagonistas del álbum. Las composiciones son arriesgadas y nada autocomplacientes: se mueven sobre sí mismas cambiando de ritmo y de tono, pasando de trío a decateto sin despeinarse, pero lo más interesante es el enfoque, muy colorido, aprovechando los recursos de estos diez músicos para que suenen como una big band completa. Todas las composiciones son de Marcos Pin, todas originales salvo una versión de un tema propio y de otro de Coltrane, con las que se abre el disco.

El disco comienza por dos versiones. La primera es “Bagheera’s Dilemma”, un tema que ya hizo Pin con el cuarteto citado y que aquí muestra más solidez, más texturas. El sonido de la pequeña big band lo hace sonar (paradójicamente) más moderno. La segunda versión es del “Moment’s Notice” de Coltrane, en el que, sin ánimo de comparar, saxos y demás metales aportan sonoridades nuevas a la metafísica coltraniana.


De ahí hasta el final todo es bop, pero con esa serenidad discursiva que le gusta a Marcos Pin. Especialmente excitante es el tempo en “Noite de Sereas”, donde la rítmica sonoridad del vibráfono contrasta de manera excitante con lo que realmente estamos escuchando, que es, a fin de cuentas, una balada. Los saxos y las sordinas ponen la crema en este corte. Algunos temas como “Bico de Mar” tienen una expresividad más contenida, más enigmática, amén de un solo espléndido, tenso, del piano (Manolo Gutiérrez). El definitivo “Escarabote’s Blues” tienen también momentos compositivos muy libres, especialmente con el solo de piano, un interesante interludio que comienza de un modo impresionista y que después, efectista y discordante, adquiere un aire mágico que incluye fragmentos que recuerdan a esas maravillosas bandas sonoras que acompañan a las películas de cine mudo.


Grabado en Oporto y mezclado en Nueva York, Barbanza de Marcos Factor Pin E-Reset continúa demostrando que hay muy buenos músicos de jazz en Galicia y también que se puede trabajar a muy alto nivel esquivando complejos y modernidades innecesarios. Esta es la formación al completo:

Javier Pereiro ‘GD Jazz’, trompeta y fiscorno
José Luis Miranda, trombón y bombardino
Pablo Castanho, saxo alto y flauta
Xose Lois Miguelez, saxo tenor
Toño Otero, saxos tenor y barítono
Ton Risco, vibráfono
Manolo Gutiérrez, piano
Marcos Pin, guitarra y arreglos
Juansy Santomé, contrabajo
Max Gómez, batería
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* Pueden escuchar los temas en bandcamp: 
http://factore-reset.bandcamp.com

** Web oficial: www.marcospin.es


*** La fotografía es de La Voz de Galicia.