OH PEOPLE, Part Time Elegance (April Records, 2025)
Instrumentistas de una perfección casi rara en el jazz actual, brillantemente grabados, con un profundo sentido del jazz clásico, actualizados, elegantes (el título lo sugiere y es inevitable decirlo)... el quinteto danés Oh People presenta Part Time Elegance, una colección de composiciones originales que exploran influencias de todas las décadas del siglo pasado traduciendo el lenguaje del jazz clásico (desde Ellington hasta Monk) a un sonido actual y limpio, jazz moderno "con instrumentos reales que suenan reales", como escribe Jesper Løvdal en las notas del álbum, jazz sin aditivos,
Los miembros del quinteto son Jonas Due a la trompeta y fliscorno (DR Big Band, OTOOTO), Andreas Toftemark al saxofón (premio Bent Jædig Prize), Casper Christensen a la guitarra (Nana Rashid, Jesper Lødval), Lasse Mørck al contrabajo y Henrik Holst Hansen a la batería (Kathrine Windfeld Big Band, Jeppe Zacho Quintet, Mike Stern...), cinco solistas emergentes de la escena danesa, músicos jóvenes y ya muy solicitados que se unen aquí para explorar sus más íntimas influencias musicales.
Publicado en vinilo y CD, Part Time Elegance contiene referencias musicales a estétitcas del jazz anteriores al bebop: baladas de amor atormentado al más puro estilo años 20 ("Part Time Elegance" con su sordina y solo de contrabajo, o "Parisian Love Affair" con ese solo que nos recuerda a los saxofonistas de la orquesta de Duke Ellington), ritmos brasileños y solos deliciosos en la guitarra de Casper Christensen ("Beginnings", "Sosa"), estructuras de Monk (el intrincado bebop de "Oh!", una montaña rusa movida por el contrabajo y detenida a saltos por las armonías de los vientos en el chorus), swing juguetón al estilo Cotton Club pasado por el tamiz de un estudio del siglo XXI ("Disco Double Trouble" con esa sordina que excita los recuerdos, un walking bass de libro y un solo de guitarra brutal)...
Con una visión estética renovada y limpia del hot jazz y del bebop, solos brillantes, virtuosismos inesperados y cero nostalgia en las influencias (todo se puede renovar y por tanto no está muerto) el quinteto vive sus influencias con ese desparpajo de la juventud y mucha, mucha técnica. Recomendable.
Recopilamos en este artículo (sin interés comparativo) tres álbumes monográficos editados recientemente. Cada uno de ellos se mira en un jazzman clásico para enfocar su repertorio con una personalidad nueva. Son un saxofonista que reimagina a Monk, un guitarrista que lleva a su terreno temas de Wayne Shorter y un saxofonista barítono que versiona a Clark Terry con toda una big band detrás. Cosas del jazz.
ADAM SCHROEDER & MARK MASTERS, CT!
(Capri Records, 2024)
El arreglista Mark Mastersaparece con regularidad en el panorama del jazz al frente de discos muy interesantes en los que juega simplemente el papel de arreglista o de director. En el disco que hoy escuchamos, se ha aliado con el saxofonista barítono Adam Schroeder para versionar nada más y nada menos que a Clark Terry. Seguramente, los standards compuestos por Clark Terry no tengan los títulos más recordados entre los aficionados al jazz, pero todos reconocen perfectamente la voz de su trompeta. En este disco, el papel protagonista lo tiene Adam Schroeder (no interpreta a Terry salvo en espíritu), uno de los músicos más solicitados de Los Angeles, que se mueve con elegancia y contundencia en temas como "Groundhog" o "Boardwalk", con un swing enérgico que se aprecia mejor en el barítono.
Schroeder concibió el proyecto como una celebración del centenario de CT, pero el parón de la pandemia le hizo posponer el proyecto, ahora publicado por Capri Records. En alianza con el arreglista Mark Masters, ha definido este proyecto a lo grande, con una docena de músicos (Sal Lozano, saxo alto; Bob Sheppard, tenor y soprano; Kirsten Edkins, tenor; Adam Schroeder, barítono; Francisco Torres, trombón solista; Ido Meshulam y Lemar Guillary, trombones; Dan Fornero; trompeta solista; James Ford y Aaron Janik, trompetas; Edwin Livingston, bajo; Peter Erskine, batería) y temas arreglados de una manera muy inteligente, respetando el espíritu juguetón de la música original pero acercándola (mérito de Masters) a la filosofía de Duke o de Count Basie, jugando con el ritmo y con intervenciones explosivas de los vientos, eso sí, con un brillante sonido de big band moderna. Los temas de CT, llenos de solos, guardan constantes momentos de esos que un aficionado al jazz aprecia. También continen pasajes que nos recuerdan aquella complicidad entre Clark Terry y Pepper Adams... o Bob Brookmeyer. Nostalgias...
En Oneness, el saxofonista suizo Christoph Grab y su quinteto Reflections hacen un particular homenaje a la música de Thelonious Monk con un repertorio que se sale de lo habitual, rebuscando en su discografía para construir su propia versión de los grandes éxitos de Monk sin sus temas más conocidos. Sí, están "Ugly Betty" y "We See", pero muchos echarán en falta temas mucho más escuchados (y repetidos). A este repertorio inesperado se une una formación bastante inusual, un quinteto sin instrumento armónico, con tres vientos al frente: saxo, trompeta y trombón (Christoph Grab, Lukas Thoeni y Andreas Tschopp, respectivamente), bajo (Bänz Oester) y batería (Pius Baschnagel).
Los arreglos (todos de Grab) respetan los indecisos ritmos de Monk (ah, esa seductora versión de "Skippy") y adapta su peculiar manera de escribir los acordes al lenguaje de un quinteto con la peculiar tímbrica de tres instrumentos de viento sonando al unísono. A eso se añade una dosis bastante importante de improvisación. El grupo suena bastante melódico en los chorus y, por momentos salvaje, en temas donde la improvisación "empuja" a las composiciones de Monk hasta sonoridades callejeras que nos recuerdan a Nueva Orleans ("Wee See") o más contemporáneas y atonales ("Work") sin perder de vista la filosofía monkiana en ningún momento.
En definitiva, un disco recomendable, tanto para fans de Monk como para seguidores de sonidos más modernos, en especial porque demuestra que la modernidad de este pianista fallecido hace 40 años sigue vigente.
ERAN HAR EVEN, Shorter Days (World Citizen Music, 2024)
El homenaje (quizás) más inesperado es el del guitarrista Eran Har Even. Su álbum Shorter Days es toda una revelación. A priori, reinterpretar las armonías de un músico tan complejo como Wayne Shorter a las seis cuerdas parece imposible. Transportar su música para saxo es, ya de por sí, un trabajo que no puede dar buenos resultados, pero el guitarrista (a trío con el bajista Omer Govreen y el baterista Wouter Kühne) se ha centrado en las melodías y las armonías para construir un sólido homenaje donde trae a su terreno los temas de Shorter para que parezcan escritos para guitarra.
Documentales como Zero Gravity, dirigido por Dorsay Alavi (y producido por Brad Pitt, entre otros) para Prime Video, no hacen sino avivar la nostalgia por este compositor tan espiritual, siempre buscando nuevas dimensiones musicales. Puede que, a la guitarra, sus temas no suenen tan místicos, y tengamos que asumir que, en el fondo, Shorter era humano, pero su jazz, especialmente el de sus inicios, suena efervescente y swingueante en las manos de Eran Har Even ("One by One", "Capricorn"), evocador en la desnudez del trío ("Night Dreamer", que mantiene su delicioso 3/4 original) o lleno de extensos discursos melódicos ("Nefertiti").
Quizás sea un álbum que vaya a gustar más a los aficionados a la guitarra de jazz que a los fans de Shorter (a quienes también recomiendo) pero es un buen ejemplo de cómo hacer un tributo a un músico respetando su filosofía musical y, al mismo tiempo, empleando una voz personal, nueva.
El nombre del grupo, Neobiont, significa literalmente "nueva vida", aunque se usa para definir a las especies invasoras, formas de vida de otros ámbitos que se instalan en otros ecosistemas. El jazz es, de por sí, un ecosistema que acepta y metaboliza todo lo nuevo que llega, y Neobiont es un grupo de músicos jóvenes con ideas nuevas que vienen a sorprender y, al mismo tiempo, aportar ese placer de descubrir nuevos sonidos dentro del jazz.
El propio nombre de la banda implica una cierta alienación. Los miembros del quinteto son Benedikt Jäckle (saxofones), Leandro Irarragorri (piano), Jakob Obleser (bajo), Jonas Esser (batería) y Jonas Kaltenbach (batería). El hecho de contar con dos baterías proporciona unas sensaciones muy potentes en algunos temas como "Mar (live)", elaborando patrones rítmicos ciertamente complicados. Se trata de un personal muy joven que ha nacido en Alemania y Suiza pero que ha crecido musicalmente en Alemania, de ahí el nombre de Neobiont, que enlaza con el término inglés alien, que lo mismo sirve para designar a un extranjero que a un extraterrestre. La banda juega con este término en el primer tema del disco ("Alien Species I", y luego en "Alien Species II") de una manera muy curiosa: utilizando un motivo musical que creó John Williams para Star Wars.
La estética musical de Neobiont es la de un jazz contemporáneo, con muchos elementos del siglo XXI que, sin embargo, enlazan con filosofías rebeldes como el bebop y el avant-garde de los años 60, lo que produce temas con esquemas atrevidos y armonías seductoramente inesperadas. Un ejemplo es la balada "Opuntia", que contiene elementos que van más allá de la típica balada, con aspectos rítmicos (a cargo del contrabajo) inquietantes y que plantean preguntas al oyente, acompañados por una línea de saxo de un misticismo hipnótico.
Además de destacar el sonido original y renovado de los conceptos de vanguardia y bop, que hemos comentado, me gustaría destacar el interplay en los músicos. Ignoro si llevan mucho o poco tiempo tocando juntos pero es evidente que la parte más interesante de los temas nace de la experimentación conjunta (aunque solo aparezcan tres de ellos como compositores en los créditos). También quiero destacar las voces de Benedikt Jäckle en los saxos (místico, expresivo y, por momentos, rompedor) y de Leandro Irarragorri en el piano de cola (con su lenguaje contenido pero elocuente), dos músicos que funcionan muy bien juntos y dicen mucho en cada intervención.
MANOLO VALLS 5et, El ball de les muses (Sedajazz, 2020)
Tres años después de su álbum de debut (República Cromática), el saxofonista Manolo Valls nos trae una nueva colección de temas originales en los que profundiza en su visión personal del jazz intentando buscar la modernidad dentro de sonidos clásicos como el hardbop y el blues, en esa constante relación amor/odio que une a todo creador con sus musas.
Y lo hace con un nuevo quinteto en el que aparecen, junto a Valls, el trompetista Pepe Zaragoza (Sedajazz Big Band, Perico Sambeat), el pianista Amadeo Moscardó (Blau Barba, 2sisters, Matic), el contrabajista Óscar Cuchillo (Sedajazz Big Band, Naima) y el batería Rubén Díaz (Latino Blanco Quartet, Enric Peidro “Swingtet”), una formación clásica que le sirve para jugar con el ritmo y las armonías al más puro estilo hardbop, algo que convencerá a todos los aficionados pero que también incluye innovaciones y riesgos que muestran una visión ecléctica y personal.
Como decía el querido y contradictorio Miles Davis, "si no hace que muevas el pie al ritmo, no es jazz". Este baile de las musas consigue eso, que sigas los temas instintivamente, con ganas, porque lo primero que sorprende del disco es la sección rítmica. Desde "Spiderman", el primer tema que escuchamos, queda patente que todo fluye y lo hace, además, con ritmo clásico, sin estridencias, perfecto. Sobre esta base, Valls despliega su fraseo limpio, lírico, apegado a la tradición, Otro ejemplo es "Motion Blues", donde brilla la rítmica del piano y donde (el título lo sugiere) el movimiento es el protagonista: Valls se acelera con un solo que quiere decir muchas cosas, y concluye, como no puede ser de otra manera, con un solo de batería para acabar con una coda llena de blues.
De blues va también "Va de blues", que nos recuerda las armonías de uno de los padres del hardbop, Horace Silver, un tema donde todos los músicos juegan para conseguir un ritmo muy juguetón y adictivo que culmina en un solo del tenor, un solo que comienza muy clásico, fraseando elegante y que va complicando la dificultad hasta llegar a un punto inesperado.
En otra onda están temas como "Song for Naima", donde apela al espíritu trasgresor de Coltrane (y su recuerdo) para hacer un jazz más especulativo, más oscuro, un ambiente que es igualmente especulativo pero más lírico y más en la onda de buscar la belleza está en los dos temas que dan titulo al álbum ("El ball de les muses 1 y 2"). La primera es una balada modernas y la segunda en un tempo medio. Si bien no definen el conjunto del álbum, muestran a un músico que compone ideas, a quien las musas inspiran según el estado de ánimo, no siempre el mismo, y que tiene un fraseo versátil y capaz de reproducir toda esta inspiración con solvencia.
RAI CASTELLS, Welcome (Another Planet Records, 2018)
Welcome es el proyecto de debut del guitarrista Rai Castells. Compuesto durante su estancia en el Berklee College, es una colección de nueve temas originales que se mueven en la estética del jazz moderno y que han sido grabados en Barcelona junto con un quinteto sólido y homogéneo formado por Miguel 'Pintxo' Villar al saxo, Max Villavecchia al piano, Jordi Gaspar al contrabajo y Jordi Gardeñas a la batería.
Rai Castells es un guitarrista catalán que, como muchos otros, estudió becado en Berklee. Distinguido cum laude en Jazz Performance, ganó otra beca (Elvin Jones Award), lo que le puso en un camino sin retorno: estudió con personalidades como Joe Lovano o George Garzone y ha tocado con un buen número de músicos como sidemen y en diversos proyectos (Rai Castells & Jordi Gardeñas, Henderson Project, Zoom Trio, Aramateix, Big Band de Vic, Jordi Boixadós...). Toda esta experiencia ha conducido a la decisión lógica: grabar.
Los temas son composiciones del propio Castells que se mueven en un lenguaje complejo, tanto armónica como técnicamente hablando, que muestran un guitarrista joven con una digitación veloz y diálogos constantes con el resto de los músicos, a veces intensos ("Around the Planet") y a veces líricos ("Missing"), conversando a dúo con el saxo o el piano o incluso conversando a tres. Porque, como suele ocurrir en los quintetos con guitarra, Castells comparte protagonismo con el saxofonista (Villar está a la altura del nervio de Castells) y con el pianista (un Villaecchia especialmente expresivo cuando marca un ritmo contenido y que sabe acompañar).
Rai Castells Quintet (foto: Miquel Carol)
El jazz de Castells es un jazz moderno y alejado de complejos, armónicamente intrincado, nada fácil, y, aunque no nos gustan las comparaciones, sí que hay que reseñar que es un guitarrista apegado al ritmo, que huye de lo abstracto y que mantiene ese gusto por la tradición (bop o modal) sin que ello le impida sonar moderno.