ATHANASOPOULOS/PIN JAZZ QUARTET, About Time (2021)
About Time supone el regreso de uno de los cuartetos con el sonido más sólido de la escena hardbop en España. Y también uno de los menos habituales, ya que su ultimo disco apareció en 2010 (Modern Money Mechanics, publicado por FreeCode). Parece que ha costado volver a reunir al saxofonista griego Thanos Athanasopoulos y al guitarrista gallego Marcos Pin con sus imprescindibles Paco Charlín al contrabajo y LAR Legido a la batería, pero la filosofía de un hardbop sin estruendo, rítmico pero meditativo, elegante y lleno de swing al mismo tiempo, sigue ahí como si no hubiera pasado el tiempo.
Uniendo ambos lenguajes, el del guitarrista versátil y lleno de recursos que no necesita subir la voz para expresarse, y el del tenor elegante, de fraseos delicados y precisos, especialmente notable en las baladas ("Anna Sophia"), donde es tan difícil contener la fuerza que necesita el tenor para hacerse sonar, algo que solo Dexter Gordon y unos pocos han conseguido hacer bien de verdad.
Foto de Rafa Pasadas (de la web de T. Athanasopoulos)
El swing, por otro lado, es el motor del álbum, temas a tempo medio, movidos pero serenos, con largos solos donde se pone a prueba la creatividad de cada uno. Remarco, personalmente, los solos de Marcos en "Chicken Skin" y de Thanos en "Flint Kicked In". Entre ambos, apoyados en la base rítmica infalible de Charlín y Legido, ofrecen a lo largo del disco temas llenos de discursos elocuentes, pausados, apoyados en un interplay lleno de química, una química que funciona en todo momento.
Mientras Marcos Pin sigue imparable, produciendo una cantidad ingente de grabaciones, de las que hablaremos en otra ocasión (incluyendo un disco triple con una suite inspirada en fotografías de Rafa Pasadas), se agradece esta reunión de músicos que saben poner sobre la mesa un hardbop tan atemporal y tan placentero.
Daniel Cano es un trompetista andaluz que reparte su presencia entre Londres y Sevilla. Colaborador en discos de O Sister!, comenzó su formación musical en el Conservatorio de Huelva para después pasar por esa cantera inagotable para el jazz que es Musikene. En 2011 formó parte de Ornetillos, un grupo tributo a Ornette Coleman que fue la única formación española en la final del Concurso Internacional de Jazz de Getxo. Este año ha grabado un álbum en quinteto titulado Don't Touch The Blue. Ocho de los nueve temas del disco son originales de Daniel Cano. Su música se mueve en una ondulada línea que une/separa la tradición y la libertad de lo nuevo. Un ejemplo:
Lo primero que sorprende al tener en las manos el álbum Don't Touch the Blue es su elegante y sobrio diseño, algo que, junto con el logotipo azul y negro homenaje a la mítica Blue Note, es una característica de la discográfica sevillana Blue Asteroid Records, un proyecto prometedor del que seguiremos hablando aquí. Lo segundo son las composiciones, todas originales, compuestas por Daniel Cano a lo largo de varios años, como confiesa en el video que pueden ver más abajo, más un clásico de Billy Strayhorn ("Chelsea Bridge").
El disco comienza con el potente "Sin Trom", un tema que se arrima a los esquemas del hardbop pero que pronto manifiesta tener vida propia. El estilo de Daniel Cano es así, movedizo y muy libre, y lo mismo entra en las estructuras clásicas como sale de ellas, y a veces reescribe con una sintaxis moderna clichés archiconocidos. Esto supone una especie de premio para el que escucha, porque su trompeta habla de cosas conocidas pero en un lenguaje nuevo, lo que aporta frescura a su jazz a pesar de que, a veces, sus composiciones son complicadas a la manera que sólo los valientes se complican la vida. Otros temas como "Changes" o "Buenordías" (algunos títulos brillan por su humor) reafirman esta sensación. Si hay que reinventar el jazz, que sea de esta manera.
Nos ha gustado especialmente la melancolía de "Don't Touch the Blue" y el optimismo de "¿Tú siempre tienes que ser el mismo?", un tema en cuyo chorus resuenan influencias de Lee Morgan y del Donald Byrd de Mustang!, quizás uno de los temas que mejor definen la heterodoxia el disco, si se pudiera definir en un tema un álbum tan complejo.
Quizás la base de la complejidad esté en la forma tan cerebral de componer de Daniel Cano, pero la elección de los músicos del disco también tiene algo que culpa: en el saxo está el ecléctico Pedro Cortejosa, tan inquieto y creativo como Cano, en el contrabajo el inigualable Paco Charlín, a la guitarra Wilfried Wilde muy rítmico y fluido, moderno, y en la batería Jesús Pazos.
Por último, manifestar que uno se queda con la sensación de haber escuchado un disco moderno y clásico al mismo tiempo, con múltiples influencias y que, si Ornette Coleman hubiera tocado la trompeta, podríamos decir que hemos asistido a un duelo entre Ornette y Lee Morgan. Así de confusa pero placentera es la escucha de Don't Touch the Blue.
Esto no es un post. Es una recomendación, casi una obligación. El documental Jazz en España, producido por 14 pies para el Canal de Historia, debería ser de visión obligatoria tanto para los aficionados a la música negra como para sus detractores, para las generaciones que ablandan su cerebro con fórmulas radiofónicas facilonas y para los que obviaron el jazz por "extranjero".
Sin embargo, Jazz en España no es un documental tan completo como debería ser. En primer lugar, porque no están todos los que son (aunque sean todos los que aparecen). Todos los que vean su escaso metraje (menos de media hora) echarán de menos a nombres claves de nuestro jazz nacional como Juan Carlos Calderón (en su faceta de introductor/traductor de standards), la Canal Street Jazz Band o músicos más actuales (por citar algunos) como Miguel Ángel Chastang, Lluís Colloma, Albert Bover, Agustí Fernández, Jorge Rossy, Paco Charlín (y el efervescente jazz gallego en general), así como los muchos músicos extranjeros que trabajan en España y que impulsan esta curiosa máquina (Carlos Carli, Bob Sands, Chris Kase, Guillermo Calliero). Suponemos que fue una cuestión de disponibilidad. También, por estar rodado en Madrid y Barcelona, se obvia esa prolífica escena valencia (Ximo Tebar) o el número de florecientes casas de discos autóctonas...
En segundo lugar, no es un documental descriptivo sino que basa su estructura narrativa en los testimonios de músicos y periodistas, cuyas apariciones agradecerá el aficionado aunque no sean suficientes para definir lo que ha sido y es el jazz en nuestro país. Dejémoslo para una ocasión mejor. Este documental no es una tesis ni necesita serlo. Es una (acertada) aproximación a lo que podemos escuchar, comprar o ir a ver en directo con el orgullo patrio de decir: vienen de aquí. Un documental que merece ser visto: no deja de ser un optimista ejercicio de chauvinismo (todos los chauvinismos son optimistas) y les dejará una buena sensación.
Y, para ser justos con los méritos del documental, estos son algunos de los músicos que aparecen en pantalla, que no son pocos:
Amelia Bernet
Javier Colina
Javier Iturralde
Tete Montoliu
Jorge Pardo
Perico Sambeat
Marta Sánchez.....
Modern Money Mechanics (Free Code, 2010) es el segundo trabajo como cuarteto del guitarrista Marcos Pin y del saxofonista Thanos Athanasopoulos después de Knock Before(2009), un álbum en el que ya definían su preferencia por un hardbop inspirado y sin complejos. Lo novedoso de este disco es el mensaje que los músicos quieren transmitir en los temas, según cuenta Athanasopoulos en las notas del disco. "El arte debería tener un rol social", asegura, y reniega de limitarse a hacer una lista de interpretaciones planas y narcisistas. En este sentido, una música instrumental como ésta sólo puede inspirar en espíritu o a través de los títulos. El primer tema se llama "Ken Saro Wiwa". Ken Saro Wiwa fue candidato al Nobel de literatura y un destacado activista medioambiental asesinado por la dictadura nigeriana. De las muchas conversaciones (entre cervezas y más cervezas) que admite el saxofonista haber mantenido con el grupo en los ratos perdidos de ir de bolo en bolo, surgen varios temas improvisados a partir de ideas libres y compromiso personal: "Don't Drink The Black Water" (inspirado en industria armamentística), "Unlike a Rolling Stone" (dedicado a la Madre Tierra, sic), y dos dedicados a la desaceleración económica: "Modern Money Mechanics" y "Bankers Suite (Burned Nicely...)", experimentos cercanos al free a los que sólo se les puede achacar su brevedad, en torno a un minuto por tema.
El resto es hardbop sin complicaciones, estimulante y muy en la línea de Dexter Gordon en los 60, a quien recuerda inevitablemente Athanasopoulos cuando compone y toca en "Gordon Bleu" y en "She Wakes Up and Smiles". Otro de mis temas preferidos (éste compuesto por Marcos Pin) es "Bagheera's Dilemma", por su swing elegante y su fondo con regusto exótico.
Finalmente, destacaría la manera en que se compenetran los cuatro músicos y la portada, diseño de Encarta Digital, a la altura de la del disco anterior, que recordaba a Saul Bass. Esta recuerda a los diseños de la Bauhaus y a la peculiar tipografía creada por este grupo. De hecho, se inspira en uno de sus diseños, el cartel de la exposición de Weimar en 1923, restaurando varias formas geométricas para convertirlas en los instrumentos del cuarteto.
Como anteriormente, el contrabajista Paco Charlín y L.A.R. Legido a la batería completan el cuarteto.
___________________________________ * Foto de Iria Lis.
Seguimos (re)descubriendo el buen jazz nacional. Si hace unos días hablábamos de fusión al reseñar el disco de Organic Collective, ahora hablaremos de hard bop. Tengo en mis manos dos discos del guitarrista que aparecía en Organic Collective, el lucense Marcos Pin. El primero está firmado/titulado Pin.Cirera.Legido.Martínez (Free Code Jazz Records, 2007) ya que, aparte del mencionado guitarrista, aparecen los músicos Albert Cirera al saxo, L.A.R. Legido a la batería y Xacobe Martínez Antelo al contrabajo, y es una maravilla de colección, con temas que van del hard al post-bop compuestos por los mismos músicos e interpretados con una maestría indudable.
El segundo disco es Knock before (2009), firmado como Athanasopoulos/Pin Jazz Quartet, de donde se deduce ya desde la portada que el guitarrista comparte protagonismo con el saxofonista griego Thanos Athanasopoulos, un tándem impredecible en el que ambos instrumentos/músicos se complementan con una naturalidad fabulosa. Nos vamos a centrar este disco, por eso de la novedad, porque lleva fecha de este año y porque ofrece aspectos más interesantes.
El primero de ellos es que el sonido de este combo (Paco Charlín y L.A.R. Legido completan la formación) es más compacto y lúcido. El segundo, la perspectiva de los temas, compuestos cuatro por Athanasopoulos y cuatro por Marcos Pin. En los temas de ambos se ve la intención de hacer un hard bop brillante y sin complejos, demostrando que se pueden componer temas con una estructura y una melodía propias de los años 50 (Coffeology, por poner un ejemplo) y al mismo tiempo hacer que suenen nuevos y actuales. Otro aspecto fundamental es la serenidad que se respira en las interpretaciones. Tanto en las baladas como en los tiempos medios, podemos oír buenas dosis de improvisación sin que el instrumento se vea obligado a “levantar la voz” para ello, algo muy difícil en un músico de jazz que quiere darlo todo en una grabación. Para eso hace falta tener las ideas claras.
El resultado es un disco atmosférico, de los que dan más con cada nueva escucha, de los que demuestran que el lirismo no está reñido con la improvisación, donde los matices se acumulan, ya que, mientras Marcos Pin repasa, versátil, todas las influencias que ha tenido la guitarra de jazz (y de blues) en las últimas décadas, el tenor del músico griego rinde homenaje al baladista-entre-baladistas Dexter Gordon con un dominio absoluto de su instrumento. Porque una cosa es tocar y otra tocar una balada. Para muestra, hay que escucharlo. De los cuatro temas compuestos por Athanasopoulos, tres son baladas y el último un blues (The lost car keys walk) con un tiempo medio increíblemente subyugante, de esos temas que hay que volver a escuchar nada más terminan...
Me gusta especialmente la portada, que recuerda a los diseños de Saul Bass para los carteles de Anatomy of a murder (qué gran banda sonora de Duke Ellington) o El hombre del brazo de oro (otra película con el jazz como excusa, con un Frank Sinatra dramático).
Pero el disco tiene otros alicientes, como alguna incursión de Athanasopoulos en el soprano (Miss de Pater part 2) o el último regalo, un tema extra que cierra el álbum y que es cuantitativa y estilísticamente una sorpresa, una versión alocada y fugaz (1:23) de Salt peanuts. Digo sorpresa cuantitativa porque el tema no aparece acreditado en la carátula y estilística porque rompe con el lirismo que abunda en todos los temas del álbum y salta a otra dimensión, la del bebop reconvertido en jazz-rock, soul-rock o rhythm & blues... Lo que ustedes prefieran. Hay un poco de todo en este pequeño “desliz”, en el que la guitarra suena a rock y el saxo salvaje de Athanasopoulos nos retrotrae a no sé qué tema de los Blues Brothers...
Buen disco. Hard bop con un sonido actual. De los que se escuchan una y otra vez.