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SOBRE LA ESENCIA INDESCRIPTIBLE DEL JAZZ

ACORDES Y DESACUERDOS (VII)

I.

“Cuando no sabes lo que es, es jazz.”
(Pruitt Taylor Vince en Novecento, la leyenda del pianista en el océano, dirigida por Giuseppe Tornatore, 1998)

II.
Miles Davis a Coltrane: "No toques lo que está [escrito] ahí, toca lo que no está ahí."

III.
“Ser natural lo es todo. Donde hay un sentimiento de esfuerzo o trabajo... no hay nada natural y, consecuentemente, no hay swing.” (Stephane Mougin, Jazz-Tango-Dancing Magazine, 1933)

IV.
“De las mezclas no puede salir nada malo.” (Manolo Sosa, aficionado, fotógrafo y amigo)

V.
Monk a Coltrane: "Tío, deja de pensar y toca."

Clifford Brown

¿FUSIÓN = ESTERILIDAD?

ACORDES Y DESACUERDOS (V)

Como siempre, dejamos los acordes en el aire, para que suenen con su propia voz. Ustedes ponen los desacuerdos.

Palabras de Wynton Marsalis, purista militante:  

«[...] La denigración estética del jazz comenzó cuando figuras capitales del jazz comenzaron a hacer los locos y a embaucar a quienes les escuchaban. En lugar de perfeccionar y elaborar los elementos integrales de su idioma, esas figuras diluyeron la sustancia de su arte en nombre de la expansión. Esta disolución resultó de una combinación de arrogancia, ignorancia y oportunismo de tan abominable determinación que amenazó la esencia de un arte musical tan profundo que su surgimiento había redefinido la historia de la música de una forma tan distintiva como el cubismo redefinió lo que todos conocemos como artes plásticas. La mayor parte de esa voluntad de diluir una forma de arte vital vino de la creencia sostenida tanto por el Tercer Reich como por Henry Ford: que la Historia es una sandez y que puede ser ignorada en la búsqueda de metas puramente personales que no ofrecen iluminación a través de la experiencia sino más pruebas de la capacidad humana para la corrupción.
»Pero la sustancia del arte no es cultivar sino combatir la corrupción. Como Ralph Ellison ha apuntado, el arte es un aspecto sustancial de la moralidad. Consecuentemente, el músico que ofrece al inocente y anhelante espectador un artefacto de sonido que no muestra respeto alguno por el arte y la tradición está siendo más que un inepto, más que un traidor; este músico está corrompiendo activamente la sensibilidad del público que escucha. Y, como probó el Tercer Reich, determinada corrupción puede llevar a hechos catastróficos.

»La corrupción que empezamos a ver tras la mala interpretación de las innovaciones de Ornette Coleman, y después de que músicos de jazz hambrientos cayeran ante el éxito de los grupos de rock ingleses, dio como resultado un culto fraudulento a lo primitivo por un lado y a un diálogo musical, igualmente falsificado, con pasiones adolescentes conocidas como jazz-rock, ahora jazz “progresivo”. El culto a lo primitivo desdeña la técnica instrumental, el conocimiento armónico, el estudio específico de las formas occidentales y de otros idiomas que ellos fingen, bajo la vapuleada bandera de la “world music”, haber incorporado a lo que ellos llaman arte. Lo que distingue este culto no es la innovación sino la indiscutible incapacidad para interpretar a un nivel profesional en ninguna situación de jazz más que en la excéntrica esquina en la que ellos mismos se han retratado con éxito en los últimos veinte años. Los proveedores de este jazz “progresivo”, de jazz–rock, muestran una peculiar androginia estética que tiene una cosa en común con los hermafroditas: la esterilidad [...]»

Wynton Marsalis
* Traducido del prólogo de The Illustrated Encyclopedia of Jazz de Brian Case, Stan Britt y Chrissie Murray (Tiger Books, Londres, 1986)

EL JAZZ ES... ¿QUÉ ES EL JAZZ?

ACORDES Y DESACUERDOS (III)

Llega mayo, el calor y Andalucía se llena de romerías, romeros y flamenqueos. El jazz me espera siempre al llegar a casa pero, en medio de las sevillanas, con una cerveza en la mano, ¿cómo le explico a mis amigos más floclóricos qué es el jazz?

I
“El verdadero jazz se encuentra en el Mississippi, brota de las manos del pianista de un bar de Storyville, o en medio de los hombres de una banda de músicos que tocan para acallar la violencia de un ajuste de cuentas en Chicago. El jazz es también la voz de un clarinete que exalta la vida, y es también una plegaria a Dios.” (Miguel Candegabe, Breve historia del jazz)

II
“El jazz es saludable para el alma humana” (Herbie Hancock)

III
“El jazz es el arte de la sorpresa” (de la página del Festival de Jazz de Vitoria)

IV
“El jazz es una visión del mundo, una forma innovadora de resistencia. Para mí, tocar jazz es luchar contra el orden mundial de Bush, Blair y Sharon, buscar la liberación incluso a sabiendas de que nunca la obtendré, atacar el nuevo colonialismo estadounidense, proclamar aquello en lo que creo, hacer campaña a favor de la liberación de mis hermanos palestinos e iraquíes. Tocar jazz es sugerir una realidad alternativa, reinventarme, estar listo para hacerlo hasta el amargo final.” (Gilad Atzmon)

V
“El jazz es la única música, junto con la de la India, que corresponde a la gran ambición del surrealismo en literatura” (Julio Cortázar)

VI
"El jazz es una música democrática, cada uno tiene su voz, pero al mismo tiempo su responsabilidad; no se puede hablar de cualquier cosa sin escuchar a los otros” (Werner Vana Gierig)

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(*) En la foto de más arriba, Carlos Barretto, Assaf Tsirkis & Gilad Atzmon según el fotógrafo JOAO HENRIQUES, tomada de la página de Tomajazz.

EFECTOS COLATERALES DEL ABURRIMIENTO

ACORDES Y DESACUERDOS (II)

“Después de tres pasadas por el estante de la música sin saber qué poner, oigo como en sueños a Lester Young; vale, digo Lester Young y dejo caer suavemente la aguja sobre el disco y comienza a llover, doblemente comienza a llover, una lluvia eléctrica procedente de una mala copia de los viejos discos de pizarra y una lluvia mojada de esas que parece que a San Pedro se le han roto las puertas y el refrán de los cántaros se queda chico. Lester Young, un saxofón retorcido que se me mete por las orejas, los ojos trepándome por la cara para enredarse en las macetas de la ventana y asomarse nuevecitos al otoño, primer día que llueve en cuatro o cinco meses, una cortina de agua que moja la azotea, una cortina de saxofón que moja mi oído...”
(Hipólito G. Navarro, El aburrimiento, Lester)

El tema al que se refiere el escritor es "You’re driving me crazy", pero os tendréis que conformar con este pedazo de vídeo donde deja clara la libertad con la que se movía Prez:

Lester Young murió muchas veces, de alcoholismo, de sífilis y por abuso de la marihuana. En cuanto a vivir, nació inspirado por el saxofonista Frankie Trumbauer, vivió el racismo, vivió un trauma a causa de la guerra y consiguió envejecer manteniendo su espíritu lírico y libre al mismo tiempo.

ACORDES Y DESACUERDOS

Ah, el jazz.....

Paradójico. Llevo unos días sin conseguir que el navegador de internet responda a mis clics y hoy que puedo no me apetece escribir. Hay días que me apetece y otros me siento vago y leo, sólo leo. Esto hace que se me queden pegadas ideas ajenas que, con el tiempo, se convierten en estribillos saltarines que nadan en escorrentías de mi cabeza con divagaciones que nunca conducen a nada.

Así que hoy mejor os presto unas cuantas de esas frases, a ver si con esta generosidad interesada me deshago de algún pensamiento superfluo y, de paso, me ayudáis a despejar la incógnita: qué hay de cierto y qué de especulación en estos pensamientos.

I
La primera frase que cuelgo es una de mis preferidas. Es de Miles Davis, claro: “El silencio es el ruido más fuerte, quizás el más fuerte de los ruidos”. ¿Quién da más?

II
Otra frase, ésta de Carlos Santana: "El rock es una piscina. El jazz es todo un océano". Esta explicaría por qué nunca tendré una colección de jazz decente (ni suficiente).

III
Esta la he sacado de la biografía de Bill Evans, pero la frase se atribuye a Art Farmer, quien, al parecer, dijo que “el final de los años 50 y principios de los 60 fue el momento de máximo esplendor del jazz”. Pensad los nombres, pensad. Yo creo que sí, pero todo se puede discutir.

IV
Una más, una frase de Woody Allen en Sueños de un seductor (1972), pensando qué disco poner para impresionar a una chica: “Ahora he de tomar una decisión importante: ¿Me decido por Oscar Peterson o el Cuarteto de Cuerda número 5 de Bartok?”. Podríamos empezar a discutir sobre clásica y jazz...

V
Por último, pero no menos sangrienta, una frase de Bill Evans, que se pasó la vida teorizando, investigando y trabajando para mejorar su estilo y, sin embargo, dijo: “Me saca de quicio que la gente quiera analizar el jazz como si fuera un teorema musical. No lo es: es sentimiento”.

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Las fotos, por cierto, son de Herman Leonard: Dizzy Gillespie en 1948 y Chet Baker en 1965.