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UNA ESCUCHA SOSEGADA DE DJANGO

REZ ABBASI, Django-shift (Whirlwind Recordings, 2020)

He comentado muchas veces con placer lo alargada que es la sombra de Django Reinhardt,, pero nunca pensé que pudiera adoptar formas como las que adopta en las versiones que el guitarrista Rez Abbasi nos propone en su último trabajo titulado Django-shift, un cambio de punto de vista, una nueva mirada a la obra de Django a través de un trío que suena a blues por momentos, progresivo siempre, nada clásico y mucho menos manouche; todo ello con trío de guitarra (Abbasi), órgano (Neil Alexander) y batería (Michael Sarin). ¿Están preparados para un Django diferente?

Rez Abbasi, de origen paquistaní, creció en Los Angeles,  donde estudió guitarra antes de perfeccionarse en Nueva York y de mudarse a la India para estudiar tabla. esto podría definir su estilo heterodoxo de enfocar el jazz. Durante algún tiempo colaboró con el saxofonista  Rudresh Mahanthappa en dos de sus grupos (Indo-Pak Coalition y Dakshani), pero también ha trabajado con Dave Liebman, Gary Versace, Kenny Werner... 

Lo más reseñable aquí es que Abbasi no toca swing. Uno puede quedarse prendado de su heterodoxia y de su erudición, pero su música resulta muy alejada de la filosofía original de Django, opuesta incluso, y puede herir sensibilidades "puristas", aunque, después de escuchar su anterior A Throw of Dice, uno se da cuenta de que a Abbasi no le gusta lo simple. En algunos temas ("Hungaria", por ejemplo) sigue presente un cierto swing, pero otros son más complicados de entender, como "Swing 42", donde solo perviven algunas armonías y restos de las melodías originales, o "Django's Castle", convertido aquí en una delicada balada donde pervive la melodía, tocada en single line con una delicadeza que las baquetas redondean con mesura y elegancia.

Michael Sarin, Rez Abbasi y Neil Alexander

Un experimento soberbio pero rompedor, razón de ser del jazz, que puede molestar a muchos amantes de Django pero que gustará a los amantes de lo progresivo, a los inconformistas y a los que entren en estos temas sin prejuicios¿Avant-garde? ¿Fusión? Etiquetas inútiles aparte, Django-shift resulta un disco recomendable para que los que no aman el swing escuchen a Django.




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* Web: www.reztone.com

* Fotos: Kiran Ahluwalia.

UN SENTIMIENTO MANOUCHE

DAVID REGUEIRO TRÍO, Areal (2020)

En su ya abundante discografía, el guitarrista gallego David Regueiro ha dejado patente su amor por el jazz manouche. Su nuevo disco, Areal, continúa esa senda gypsy pero ahonda en aspectos inéditos de Regueiro como compositor; en particular, en su faceta más introspectiva, con unos temas donde sus punteos se desaceleran para mostrar un lirismo emocionante, un intimismo patente a pesar de que todo el grupo es, en esencia, sección rítmica.

El tema que abre el álbum ("Samoreau Jam") es un recordatorio de quién es David Regueiro, uno de los más interesantes exponentes del swing manouche en la Península, como hemos escuchado en sus discos anteriores, pero también es un homenaje a Samoreau, el lugar donde se celebra un festival de jazz en el que gentes de todo el mundo se reúnen en un camping (¿dónde si no?) para homenajear a Django Reinhardt.


Ese espíritu de Django está presente en Areal en todos los tiempos posibles, medios, altos y lentos, en un gran despliegue de imaginación (dicho sea para los que piensan que el jazz manouche es siempre lo mismo) gracias a la solvencia del trío de cuerdas: Iago Reigosa en la guitarra acústica y el versátil Juyma Estévez al contrabajo. El clarinetista lituano afincado en Vigo Sarunas Pupelis se une al trío en dos temas ("Iago's Cat" y "Shiny Strings") aportando esa fluidez que hace tan seductor este estilo. Otra colaboración notable es la del violinista Ismael Cabaleiro en el tema que cierra el disco ("Laberinto"), una composición de tono melancólico y aires étnicos que resulta casi cinematográfica (Regueiro también ha compuesto alguna banda sonora). 


Pero donde más patente queda ese lirismo del que hablamos es en composiciones como "Areal", donde Regueiro arranca de las cuerdas melodías etéreas y nostálgicas con aires de blues y americana, y una intención narrativa evidente y subyugante, o en el tema "Bolero desesperado", donde el trío aborda este estilo tan peculiar con una delicadeza inusual y la capacidad para derivarlo sutilmente hacia el estilo gypsy sin que deje de ser un bolero.

Un disco espléndido en su crisol de influencias que aporta nuevas miradas al jazz manouche, un disco que resulta espléndido en su sencillez, fascinante en su brevedad, apenas 36 minutos de álbum en 9 composiciones, y que resulta muy, muy recomendable.


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* Web oficial: davidregueiro.com

DAVID REGUEIRO SWINGTET

El espíritu de Django sigue recorriendo el mundo

David Regueiro es un músico versátil a quien ya conocimos en el proyecto de fusión de jazz, blues y otros sonidos negros llamado Jazzeros Inoxidables. Es un habitual de los festivales de jazz gallegos (¡tierra de jazz y tierra de festivales!). Ha tocado con tantos músicos que sería imposible citarlos aquí a todos (Abe Rábade, Albert Bover, Perico Sambeat... por citar algunos de nuestros favoritos), mantiene varios proyectos vivos en los que se pueden leer sus influencias (estremecedor su proyecto tributo a Kenny Burrell) y ahora mira hacia el jazz manouche sin complejos, con una formación muy seria que ha llamado Swingtet para presentarnos su último disco: ...On Stage (Free Code Jazz Records, 2014).

Si miramos hacia el jazz manouche (o gypsy jazz, como gusta a algunos llamarlo) observaremos que el Quintette du Hot Club de France, formado por Stephane Grappelli y Django Reinhardt en 1934 tenía una formación realmente inusual: violín solista, guitarra solista, dos guitarras rítmicas y contrabajo. La de este Swingtet es la misma: además de David Regueiro a la guitarra, están Ismael Cabaleiro al violín, Iago Reigosa y Manuel Méndez en las guitarras rítmicas y Juyma Estévez al contrabajo. El homenaje es claro. Para dar más solidez y color al proyecto, en algunos temas podemos oír también la voz de Javier Marcos y el clarinete de Sarunas Pupelis.



El guitarrista vigués tiene experiencia y desparpajo para "swinguear" a lo Django y conseguir al mismo tiempo que su música suene eficazmente moderna pero, si tuviéramos que destacar lo mejor del disco, sería el propio Swingtet: David Regueiro ha conseguido construir un álbum plácido y placentero de escuchar: en lugar de mostrarnos una colección de fuegos artificiales guitarra en mano (como hacen otros guitarristas manouche), lo que encontramos en ...On Stage es un disco donde todos hay más de un solista y donde el repertorio lo conforma un magnífico abanico de canciones que apetece escuchar una y otra vez.

El siguiente video corresponde a la presentación del disco en la Taberna O Rincón de Vigo. Los músicos que acompañan a Regueiro son los del quinteto (Javier Marcos, Ismael Cabaleiro, Iago Reigosa, Manuel Méndez y Juyma Estévez) con la colaboración de Javier Pereiro:
 


Y este otro tema es "Out of Nowhere":



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* Web oficial: www.davidregueiro.com

A PROPÓSITO DE LA REALEZA

y otros títulos nobiliarios en el jazz

Joe "King" Oliver
No nos cabe duda de que es la ausencia de una Historia profunda (cuentan apenas 200 años de independencia), lo que hace que a los norteamericanos les atraiga tanto la tradición europea de otorgar títulos nobiliarios, un elemento exótico que ellos incluyen a placer en sus nombres artísticos, ya sea en el rock (Elvis, Rey del Rock), en el rap (Fresh Prince of Bel Air) o, a ello vamos, en el jazz. Son muchos los nobles que han sido nombrados a lo largo del siglo de jazz que llevamos coleccionado en nuestras discotecas. Hagamos una pequeña lista, desde barones hasta reyes, porque, a fin de cuentas, todo esto es sólo anecdótico.

Puede que todo comenzara como una artimaña publicitaria: no es lo mismo presentar al "mejor trompetista del momento" que al "Rey de las Trompetas", por poner un ejemplo que suene simple y valorable, pero lo cierto es que los ejemplos son variados y hay jerarquías, como en la nobleza.

Reyes. El primer noble del jazz del que tenemos constancia fue Buddy Bolden, apodado ya por 1900 "King" (rey) Bolden, una época en la que abundaban los reyes: en Chicago Joe "King" Oliver y, antes que éste, "King" Watzke, de quien se dice que proclamó rey por la envidia que tenía de Bolden e incluso que pagaba a los niños para que, al verle pasar, gritaran: "Ahí va el Rey Watzke".

Imagen de la película protagonizada por Paul Whitman Band
Otros reyes han sido Nat "King" Cole, cuya maestría con el piano se vio eclipsada por su popularidad como cantante (no nos cansamos de remarcarlo); Louis Armstrong, "Rey de la Trompeta" (nunca quiso utilizar el de "Rey del Jazz" por respeto a su maestro Oliver); Louis Jordan ("Rey de la Jukebox"); y Paul Whiteman, también auto-proclamado "Rey del Jazz" en Nueva York a pesar de que su música solo estaba parcialmente influenciada por el jazz. Jelly Roll Morton respondió a la proclamación de Whiteman llamando a su grupo "The Kings of Jazz" pero en 1930, al rodar Whiteman la película, el título quedó inmortalizado a su favor.

Más humor tenía Blue Barron, quien se anunciaba como "King of the Mickey Mouse Bands". Reyes hubo y seguirá habiendo: Benny Goodman fue llamado "Rey del Swing"; Artie Shaw, "Rey del Clarinete"; Albert Ammons, "Rey del Boogie Woogie" y también "Rey del Ritmo"; Dean Martin, "Rey del Cool", Django Reinhardt, "Rey de la Guitarra de Jazz"; en el blues, están "Blues Boy", más tarde resumido en B.B. King, y Albert Nelson se cambió el nombre artístico por el de Albert King.

Mamie Smith
Reinas también ha habido en el mundo del jazz, y pocas (en mi opinión) para tantas grandes voces. En los primeros tiempos, Mamie Smith fue llamada la "Reina del Blues", título que retomó mucho más tarde Dinah Washington. En respuesta a Mamie, Bessie Smith se autoproclamó "Emperatriz del Blues" para colorcarse un poco más alto...

El príncipe. Quizás por el mismo título (o porque es nuestro jazzman favorito) destaquemos en primer lugar a Miles Davis, apodado con el fantástico y espeluznante título de "Príncipe de las Tinieblas" ("Prince of Darkness"), apodo que luego llevaron rockeros como Nick Cave y Ozzy Osbourne.

Duques, condes y barones. Como la lista sería enorme, resumiremos esquemáticamente el resto de los títulos nobiliarios.

Duque fue Ellington y condes Basie y 'Fatha' Hines (earl también significa conde). Charles Mingus fue llamado barón. Aquí acabaría lo que se podría llamar una aristocracia europea pero hemos recordado que también hay caballeros en el jazz: Sir Charles Thompson y "nuestro" Carlos "Sir Charles" González, y ¿cómo no? damas: Lady Ella (Fitzgerald) y Billie Holiday, a quien Lester Young llamaba cariñosamente Lady Day. Ornette Coleman fue llamado "Bufón de la Corte" (Court Jester) con su consentimiento, suponemos.

Menos europeo es maharaja (Oscar Peterson) y menos nobiliarios son títulos como presidente: Prez (Lester Young); juez: Milt Hinton; mayor (también en el ejército) fue Glenn Miller. Y, por encima de todos, los divinos: el Sumo Sacerdote del Bop (Thelonius Monk), la Suma Sacerdotisa del Soul (Nina Simone) y La Divina (Sarah Vaughn). Ah, y Dios, como llamaban a Art Tatum.

Pero quizás el noble más elegante y longevo de esta lista sea el genial Ellington. Les dejamos con el Duque. Parece una buena manera de terminar esta enorme lista:

TODO ES POSIBLE

OLÉ SWING, Swing ibérico (Youkali Music, 2013)

Teníamos curiosidad por saber por qué es éste el disco de moda. Swing ibérico (Youkali, 2012) firmado por un ecléctico cuarteto: Paco Rivas y Fernando Bellver a las guitarras, Gerardo Ramos al contrabajo y Raúl Márquez al violín, conforman un típico combo de jazz manouche a la vez que tienen el descaro (cañí) de utilizar como repertorio el cancionero de la copla española. Esta originalidad, que podría parecer anecdótica, da en parir un disco con un sonido soberbio, cuya escucha, como aficionados al buen jazz, nos ha tenido en una constante zozobra: mientras el oído y el corazón nos decían que los temas sonaban a manouche y a swing, la razón nos recordaba que eran coplas, de las de toda la vida, de las de Juanito Valderrama, y que esto no era posible. Pero sí, todo es posible.

Nada de esto ha ocurrido por casualidad sino por una oportuna conjunción de sus cuatro elementos. La amplísima trayectoria musical de Paco Rivas desembocó aquí, en Jazz, ese ruido, hace poco con un disco instrumental en el que interpretaba a la guitarra, con sones de jazz, blues y flamenco a partes iguales, clásicos de la copla. El disco se llamaba Bautizao con manzanilla. Fernando Bellver ya había participado en un homenaje a Django Reinhardt. Raúl Márquez había transgredido las fronteras del swing con su trío homenaje a Stephane Grappelli, en el que también estaba Gerardo Ramos, al que también pudimos oír en Sacri Delfino Trío) y que ha hecho swing con Hot Swing & Co. y Ménilmontant Trio, entre otros. 

¿Lo mejor del disco? Aparte de la maestría y la capacidad de los músicos para hacer swing, la manera en que todo encaja con la perfección de un puzzle. Repitiendo las palabras que hemos leído en su web, la copla y el swing son "dos estilos nacidos en tiempos turbulentos, al calor de los focos de los clubs nocturnos, que han sobrevivido a los incontables vaivenes de los tiempos y las modas, profundamente arraigados en el corazón del Pueblo. Dos mundos aparentemente alejados, que comparten, sin embargo, la pasión, el desgarro, la verdad, y la orgullosa arrogancia características de las músicas callejeras". No se pierdan el increíble swing de "España cañí" ni el virtuosismo del violín en "El emigrante".


Celebramos la grabación de Swing ibérico y sumamos a este cuarteto a otros grupos de swingers nacionales, como The Gato Jazz Dúo, Aguardiente Swing o Jazz de Marras, para protestar ante tanto progre que piensa que amar la música negra (y el jazz en particular) lleva implícita la obligación de repudiar la cultura española con la que han crecido, quizás por ¿anticuada? cuando, en realidad, lo mejor del jazz manouche (¡ah, ese quinteto del Hot Club de France!) es anterior, cronológicamente, a la mayor parte del repertorio de la copla. 

Aquí les dejamos un video de "España cañí" y, si quieren profundizar más, otro de media hora precedido por una pequeña entrevista de 10 minutos. Quien tenga la mente abierta, que los disfrute.




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* Más info: www.youkalimusic.com

** Web oficial: http://www.oleswing.com

DICK HYMAN

El músico detrás de Woody 

Para los aficionados que no vivimos en los USA la faceta más visible de Dick Hyman (Nueva York, 1927) es su participación como músico, compositor o consultor en la banda sonora de las películas de Woody Allen. Sus arreglos y su piano aparecen en Melinda y Melinda, Poderosa Afrodita, Todos dicen I love you, Zelig, Balas sobre Broadway... En Días de radio colaboró en la supervisión y elección de los temas musicales que reconstruían aquella cara de la infancia de Allen. Pero es en Acordes y desacuerdos (1999) donde escuchamos un trabajo más interesante, donde Hyman escribió temas inspirados en la música de Django Reinhardt para ambientar la historia de un guitarrista de jazz obsesionado con el belga. El resultado, un puñado de temas que parecen sacados de los primeros discos de Django es excitante al mismo tiempo que riguroso.

[Allen] Me dio un confortable margen de libertad después de establecer algunas reglas básicas. Esas normas podían incluir discutir el tipo de música que quería para una escena en particular o, si yo traía una canción o tema, tenía que tocarlo antes al piano para él. Cuando ya estaba sobre el papel, sin embargo, todo quedaba a mi cargo."

Dick Hyman fue alumno de Teddy Wilson, pianista de Benny Goodman, tras participar en un concurso de radio en el cual el premio eran doce lecciones gratis con él. Luego fue el mismo Wilson quien recomendó a Hyman como pianista para la orquesta de Goodman. De ahí a tocar con Lester Young, Zoot Zims, Charlie Parker... Pero de este pianista, organista, compositor, director y arreglista conocido por su pasión por la cara más clásica (léase original, tradicional) del jazz destacaríamos su versatilidad. Es capaz de tocar como Jelly Roll Morton (vean el video más abajo) o como Art Tatum, no en vano es uno de los más aclamados eruditos del piano. Incluso se ha permitido en ocasiones coquetear con el órgano eléctrico con The Electric Eclectics of Dick Hyman, pecado en el que caen tarde o temprano todos los puristas (Bill Evans, incluido).

Ahí van dos versiones de "Fingerbuster" (a.k.a. "Finger Breaker"), tema que sonaba en aquella gloriosa escena de La leyenda del pianista en el océano:




Hyman es autor de numerosos álbumes con composiciones propias pero también de estudios en los que aborda diferentes estilos con rigor y criterio. El más celebrado es Century of jazz piano (2009), una recopilación de 5 CD's en los que Hyman interpreta y hace un repaso de (prácticamente) todos los estilos de piano jazz desde sus inicios hasta nuestros días. ¿Qué otro pianista podría tocar con solvencia al estilo de Art Tatum, de Lennie Tristano, Monk y McCoy Tyner sin despeinarse? La respuesta: un calvo, Dick Hyman. Y no sólo porque es capaz de recrear estos estilos tan personales con mente matemática sino porque es capaz de incorporar improvisacones y variaciones que los enriquecen y hacen más patentes sus peculiaridades. Esta colección, que nació como un apoyo para estudiantes de piano en CD-R, está editada por Arbors y viene acompañada de un DVD con improvisaciones y lecciones, imprescindible para estudiantes y futuros pianistas.

Resumiendo, la discografía de Hyman es tan extensa que parece que durmiera en los estudios (la frase no es mía, es de Marc Myers en una entrevista para Jazzwax que se puede leer aquí. Si uno osa adentrarse en sus discos, encontrará una enciclopedia sonora y estilística del piano de jazz de los últimos 100 años. Y, mientras tanto, Hyman sigue tocando, colaborando con Allen y rondando los festivales con sus Dick Hyman's All Stars.

 



* Web oficial: www.dickhyman.com

MESA PARA CUATRO

Swing, swing, swing!

Estamos seguros de que si Django levantara la cabeza y pudiera medir la universalización del jazz manouche sonreiría, complacido. El cuarteto Jazz de Marras es un buen ejemplo de ello, ya que su disco no es un homenaje más al belga sino una colección de composiciones originales a la altura de las expectativas más exigentes. El protagonismo del clarinete (o del saxo alto según el tema) sobre las rítmicas de las guitarras añade perspectiva a una música que, a priori, podría ser fácil de encasillar. Pero no lo es. JDM, al contrario que otros músicos de jazz manouche, van más allá de las simples acrobacias y ejercicios de velocidad e imprimen una solidez y una elegancia inusuales a sus temas incorporando a su sonido europeo/gitano tonalidades de swing y de hot jazz.

Colorido y ritmo donde otros músicos proponen modernidad para ocultar su falta de swing.

A Jazz de Marras les descubrimos en 2009 cuando hicieron la banda sonora del corto Tachaaan!, que pueden ver (y escuchar) en este enlace. Manu Velasco Contreras (clarinete y saxo alto), Luis Berraquero (guitarra manouche), Pablo Benavent Viñuales (guitarra acústica) y Fran Real (bajo eléctrico y contrabajo) son los músicos bajo los cuatros sombreros Borsalino. Su disco, grabado en Sevilla, es la consolidación de su experiencia en las tablas, en festivales de jazz de España, Francia y Portugal, en conciertos benéficos y como grupo de jazz de calle, algo tan complicado como divertido. Expresividad (maravilloso el tema "Rita's tune"), colorido ("Infierno robot"), inspiración ("Lugares comunes") y descaro ("Capricho serrano") son algunos de los adjetivos que se nos ocurren mientras escuchamos los 11 temas del álbum, pero nos quedaríamos cortos y, como a veces las palabras no lo dicen todo, les prestamos este video para que lo experimenten por ustedes mismos:


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HISTORIA DE UN PERDEDOR

Sidney Bechet (1897?-1959)

La historia de Sidney Bechet es la de los genios que lo tienen todo a favor y, sin embargo, dan todos los pasos erróneos que son posibles y, a pesar de ello, consiguen que su memoria y su música llegue hasta nuestros días. Hechos convulsos, un carácter nada adecuado a su profesión y malas decisiones jalonaron constantemente su biografía. Sin entrar en detalles, éste era Sidney Bechet, el clarinetista y saxo soprano más sorprendente de su época.

  • Sus digitaciones poco ortodoxas, que eran fruto de su formación autodidacta, causaban admiración en sus colegas y rechazo en los puristas.
  • Su espíritu superviviente (el menor de siete hermanos) le hacía coger todos los trabajos que le ofrecían, pasando épocas demasiado largas tocando en orquestas de vodevil o en comedias musicales, alejado de los escenarios de jazz.
  • La hiperactividad y la avaricia de SB agotaba a sus sidemen hasta el punto de hacer abandonar a más de uno. Formó muchos grupos, pero se comportaba de forma despótica con sus músicos. Por otro lado, como componente de orquestas donde no era líder, se comportaba de igual manera: era impuntual, independiente y desobediente.
  • De carácter violento, diversas trifulcas hicieron que fuera expulsado de Inglaterra en 1922 y de Francia en 1929.
  • La popularidad y las buenas críticas en Europa le hacen quedarse allí más tiempo del deseado. Su vuelta coincidió con el fin del revival que había puesto de nuevo de moda la música de Nueva Orleáns. El momento había pasado y Bechet había estado demasiado lejos...
  • Inagotable, no tenía reparos en grabar para varios sellos discográficos a la vez o en abandonar con frecuencia a su grupo para tocar en conciertos puntuales en Nueva York o en Suiza.
  • Admirado por muchos como el mejor clarinetista de su generación, solía mostrarse descortés con sus colegas. En 1949, vendió a los Reinhardt un clarinete que le había regalado Selmer.

Sin embargo...

Tenía un don para la música. A los 6 años aprendió a tocar el clarinete sin profesor y sin ayuda, tocaba en bandas a los 8 e hizo su primera gira a los 17, con Clarence Williams. Tocaba de oído, inventando sobre la marcha las digitaciones necesarias para las notas que "oía" en su mente. En Europa entró en contacto con otras músicas que le eran desconocidas (clásica, eslava, gitana y rusa) e imaginó la forma de sintetizarla en sus interpretaciones sin que dejaran de sonar a jazz. En 1941 grabó algunos temas tocando todos los instrumentos (piano, bajo, clarinete, saxo soprano y tenor), algo absolutamente inusual para la época. Sidney Bechet, espíritu inquieto y cambiante, adelantó lo que hoy es la improvisación en el jazz. Afincado finalmente en Francia en los 50, se convirtió allí en una estrella, vendiendo millones de discos, mientras en USA era denostado y olvidado. 

Aquí les dejo un video en el que se aprecia su particular vibrato. Está acompañado por la orquesta de Claude Bolling (a quien habría que dedicar una entrada) y fue grabado en Francia en 1958: "Premier Bal".

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* The Sidney Bechet Society: www.sidneybechet.org

WILLIAM P. GOTTLIEB

La perfección en la paradoja

William P. Gottlieb, conocido como Mr. Jazz, se aficionó a la música cuando una pieza de carne en mal estado le provocó una triquinosis y le obligó a una tediosa convalecencia que mitigó con discos y revistas de jazz. A pesar de este desagradable comienzo, su relación con la música del siglo XX es una de las más productivas y celebradas en el mundo de la fotografía.



William P. Gottlieb no iba para fotógrafo. Entró a trabajar en el Washington Post por recomendación, sin aportar méritos, y acabó en la sección de Publicidad. Para ganar un poco más de dinero, sugirió al director la posibilidad de hacer una sección de jazz con fotografías. Tuvo que comprar su propia cámara, una Speed Graphic como la que usaban todos los periodistas de la época. Su camino hacia el jazz parece trazado a base de casualidades. De querer escribir pasó a hacer fotografías y, sin embargo, de alguna manera, a su manera, instauró el estándar de lo que hoy llamaríamos "una típica fotografía de jazz".

William P. Gottliebno era un perfeccionista. Al tener que pagarse las películas y las lámparas de flash de magnesio, que eran de un solo uso, ponía todo el cuidado del mundo en retratar el momento adecuado. Conocía a los músicos, sus tics y su forma de actuar, por lo que sólo tenía que poner un poco de paciencia para encontrar ese momento idóneo para hacer una fotografía, dos a lo sumo por noche. De este don para no desperdiciar negativos nacieron esas fotos ideales (pocas, pero ideales) que lo han hecho esencial.

William P. Gottlieb llegó a tener su propia columna de jazz, su propio programa de radio, y era conocido como organizador de concursos de baile (de swing, por supuesto) y de jam sessions a las que acudían los mejores músicos, ya que le tocó vivir la mejor época del jazz, la de los 40 y 50. Sin embargo, de la noche a la mañana lo dejó. Pasó de ser el referente en el mundo del jazz en blanco y negro a dedicarse a las películas educativas. Continuó con la fotografía, pero jamás volvió al jazz. Aún hoy no se conoce el motivo. Por fortuna, en 1995 la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos adquirió 1.600 negativos y diapositivas de Gottlieb, así como fotos enmarcadas y tiras de contacto con la ayuda del Fondo Ira & Leonore S. Gershwin. Aparecen en la web de la Biblioteca para la Memoria Americana, y desde este verano en Flickr. No se me ocurre mejor forma de recordarlo y de inspirar a los fotógrafos que queden por venir.

Todo alrededor de Gottlieb resulta paradójico y, sin embargo, no deja de ser perfecto, como si todo hubiera consistido en llegar por casualidad, hacer una sola foto y comprobar que era una obra maestra.














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Fotografías:
* Foto superior: Gottlieb con su Speed Graphic, julio 1997 (foto de Jim Higgins)

** La mejor foto de Billie Holiday la hizo Gottlieb en el Downbeat de Nueva York en febrero de 1947.

*** Django Reinhardt en el club Aquarium de Nueva York, noviembre de 1946

**** Espectacular instantánea de Sidney Bechet. Detrás están Freddie Moore, Lloyd Phillips, y Bob Wilber. Tomada en el Jimmy Ryan's Club, Nueva York, junio de 1947.

Humo(r)

"Un hombre sin sentido del humor es como un local de jazz sin humo."





(Oscar Sipán Sanz,
El talento de las moscas)


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Ilustración de Kuto.