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JAZZ PARA TRIO Y ORQUESTA

ALAN BROADBENT, Developing Story (Eden River, 2017)

A sus 70 años, el pianista, compositor y director de orquesta Alan Broadbent está más activo que nunca. Desde sus inicios en 1966, con una beca de Downbeat Magazine para estudiar en Berklee, pasando por su primera experiencia en la orquesta de Woody Herman como pianista y arreglista, hasta sus colaboraciones con cantantes como Diana Krall (Live in Paris), Abbey Lincoln (It's me) o Natalie Cole (con quien Broadbent ganó uno de sus dos Grammys), no ha dejado de crear. En los últimos años, ha aparecido en este blog en varias ocasiones (con orquesta, a piano...) y ahora nos llega con una obra para trío de piano y orquesta titulada Developing Story.


Como intérprete, Alan Broadbent atesora en sus dedos toda la experiencia del jazz de las últimas décadas, desde el bop hasta el mainstream actual, cualquiera que se entienda por actual. Pero es como compositor y como arreglista como nos interesa y como destaca en este nuevo álbum. Broadbent utiliza la orquesta como hacía Duke, como un gran instrumento en sus manos, aunque el poder de Broadent reside en la fuerza lírica más que en el ritmo.

Developing Story, como si fuera un LP, tiene dos caras. La primera, que lleva por título el del álbum, es una composición original para trío de jazz y orquesta, una seductora obra dividida en tres movimientos con un tema a cargo del piano solista que retoma luego la orquesta con toda su potencia y en diferentes variaciones. 

El trío con el productor Ralf Kemper
El primer movimiento entra forte para luego mostrarse meditativo, con aires de banda sonora de película clásica, una orquestación que traerá al oyente más de una vez esta sensación, haciéndole deducir que hay una historia detrás de la música, una historia sin palabras y esta elipsis dota de mayor poder a la música. En el segundo movimiento, es el piano a ritmo de vals, acompañado sólo por las cuerdas, en una improvisación deliciosa para, después, dejarnos brillantes y sugerentes pasajes de orquesta y pasar al tercer movimiento donde, por fin, los protagonistas (musicales) de la historia toman la palabra: el trío de jazz (con Harvie S en el bajo y Peter Erskine a la batería). Primero  el piano en un diálogo con la orquesta que rompe en una improvisación con mucho swing que termina con gran fuerza, explotando en un solo de batería que sirve de puente para que la orquesta vuelva a los temas recurrentes y, de ahí, hasta un gran finale cargado de emoción y de reminiscencias exóticas y épicas.  

La segunda "cara" del disco es una serie de standards que el pianista revisa con sensibilidad y originalidad, originalidad no sólo por el uso de la orquesta sinfónica sino porque no se limita a "vestir" de clásico a los temas sino que los "desnuda" y los vuelve a montar desde el principio, a partir de las armonías y melodías, para crear obras orquestales (casi) originales. 


El primer tema de la segunda parte es "If You Could See Me Now" de Tadd Dameron, aquí una balada que recuerda a la original pero con una exquisita orquestación que nos retrotrae a aquellas espectaculares bandas sonoras de las películas de los 50. "Naima" (Coltrane) comienza con una fanfarria que anuncia una balada a piano emotiva y fiel al original en sus progresiones armónicas. Algo parecido ocurre con "Blue in Green", donde la batería arrastra al piano en un desarrollo seductor que adopta una dimensión única, extrajazzística pero memorable, cuando se une la orquesta. Broadbent dedica estas variaciones a la memoria de Charlie Haden (de cuyo Quartet West era miembro original). Hay también dos temas originales: "Lady in the Lake" y "Children of Lima", donde el piano (y su sentido del swing) brillan tanto como la orquesta, pero el tema más inolvidable es la versión orquestal de "Milestones", llena de fuerza, ritmo y que suena tan actual como atemporal. 

Les dejo el vídeo de presentación. El disco está producido por Ralf Kemper (de quien hablamos cuando recuperó la figura de Litte Jimmy Scott), grabado en los estudios Abbey Road de Londres y en él participa la London Metropolitan Orchestra, dirigida, por supuesto, por el propio Alan Broadbent.


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* Web oficial: www.alanbroadbent.com




OBITUARIO: JOHN COLTRANE



SOULTRANE

genius john, 
resuscitator of the sopranos,
he left on this day,
july 17th
one day before
apolo xi had taken off
two blue trains in ascension
did they meet up there?

genius john
bequeathed us impressions
new improvisations
new combinations
complex meditations
that thrilled us all
my favourite things
his music a love supreme
never equaled


In memoriam John Coltrane (1926-1967)


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* Aunque hay un álbum de Coltrane titulado Soultrane (Prestige, 1958), no hay ningún tema con este título en el disco, ni siquiera un tema firmado por el saxofonista. El título viene de un tema que aparecía en un disco de Tadd Dameron de 1956 en el que participó Coltrane y que  el pianista compuso para él.

** La foto es de William Claxton.

11 DE MARZO

Bueno, es mi cumpleaños

No es una gran fecha, no cumplo una cifra redonda ni estoy en el mejor momento de mi vida, pero se me antojaba regalarme una entrada. Nunca seré músico de jazz, puede que ni consiga dominar ningún instrumento (se me ha pasado la edad para ser rising star ;-p ) ni consiga llegar a aprendiz de Nat Hentoff o Leonard Feather. Quizás sólo aspire a que alguna referencia cruzada en mis relatos o en mis novelas recuerde vagamente a los deslices melómanos de Cortázar... Pero puedo dedicarme una pequeño bio. ¿Por qué no?

Nací el año en que Herbie Hancock publicó su Maiden Voyage y Miles Davis grabó su E.S.P., el año en que Ronnie Scott trasladó su club al 47 de Frith Street, doce meses de una época en que los genios se salían (Lee Morgan lanzó Cornbread y The Gigolo mientras que Coltrane hizo un maratón de pasos de gigante grabando los álbumes Ascension, The John Coltrane Quartet Plays, Kulu Se Mama, Transition, Sun Ship, Live in Seattle y, ya en noviembre, Meditations) pero fue un mal año para los pianistas porque murieron Tadd Dameron, Clarence Williams y Nat 'King' Cole. También murió Red Nichols en junio. En el lado contrario de la vida, el 28 de julio nació el menos famoso y el menos Marsalis de los Marsalis, Delfeayo, el trombonista.

En resumen, han llovido muchos discos desde entonces y he pasado de ser un niño gordito y rubito a convertirme en un tipo algo desengañado que intenta que la vida siga sorprendiéndole. Me he alimentado de muchas músicas en este tiempo, pero ninguna como el jazz me ha puesto los pelos de punta. Las 224 entradas de este blog no son suficientes para describir lo que siento. Sigo siendo un aficionado estupefacto ante la enormidad y la universalidad de esta expresión del Arte

Charo, que no entiende el jazz pero me entiende a mí, me ha regalado un giradiscos. El que tenía estuvo un tiempo esperando una aguja nueva y, al final, no sobrevivió a la última mudanza. Ha sido una gran sorpresa, aunque no tan grande como descubrir que no tenía tantos discos de jazz en vinilo como yo pensaba (hay también muchas cosas en cassette, en cajas de cartón pero no olvidadas), lo que no ha sido obstáculo para que ahora esté (re)descubriendo, noche a noche y disco a disco, sonidos que tenía olvidados y que no suenan igual sin las quejas de la aguja caminando por los surcos, el sonido del pasado.