Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Villar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Villar. Mostrar todas las entradas

EL HOMBRE TRANQUILO

JAVIER MARCOS, Ten Dez (Freecode Jazz Records, 2015)


En estos días nos llega el primer álbum del cantante vigués Javier Marcos. Con un juego de palabras en inglés y gallego en su título, Ten Dez es un álbum de canciones que van de Rodgers & Hart a Caetano Veloso, un viaje del swing a la bossa que se escucha con placer en la voz de este crooner de estilo poco habitual. Lo conocimos cantando manouche como invitado del David Regueiro Swingtet. Hoy llega con un disco intimista y cool.

Aunque no maneja un registro de voz muy amplio, Javier Marcos tiene un don en la voz, un trasfondo emotivo que seduce y transmite, que consigue sonar clásico y personal al mismo tiempo. Su languidez y la manera de arrastrar las notas lo instalan en un estilo cool muy acertado. Es como si su voz se deslizara por la partitura con la fluidez y la delicadeza del saxo de Gerry Mulligan y, en cierto sentido, nos recuerda a su colega Chet, pero con un timbre distinto, muy personal, ese tipo de voz que tiene un eco de sentimiento sin tener que recurrir a estridencias ni florituras, más interesante cuando aprieta el ritmo ("I Wish You Love") y emotivo cuando se trata de temas lánguidos ("Embraceable You"), en los que es capaz de detener el tiempo y transmitir más allá de lo que está escrito.

"There Is A Small Hotel", por ejemplo, es un swing de tempo medio que el contrabajo dirige con bastante autoridad y que contiene un solo de guitarra que nos traslada a cualquier club de otra época. Aquí podemos escuchar a Javier Marcos haciendo scat, algo en lo que no se prodiga porque es un cantante de palabras y apenas recurre a estos subterfugios, pero es muy interesante la manera en que da paso al solo de saxo. También podemos excepcionalmente oírle tararear en "Someday My Prince Will Come" dialogando con el saxo en un toma y daca que vale la pena escuchar. 

El álbum permite al cantante cambiar de registros al pasar de temas más clásicos como los anteriores o varios Gershwin ("Embraceable You", "Someone To Watch Over Me", "This Is New") al repertorio de la bossa ("O Leaozinho" de Veloso) y otras piezas menos frecuentes como "No Comboio Descendente", un tema compuesto por José Afonso musicando a Pessoa. 

Pero el disco tiene algo más que un repertorio interesante y un cantante original: contiene un gran trabajo del cuarteto que lo acompaña y unos arreglos que permiten una interacción sutil y ajustada de los músicos, que nunca estorban a la voz y que acometen los momentos instrumentales a medida. El cuarteto que acompaña a Javier Marcos está formado por Felipe Villar a la gutarra (que también hace los arreglos y con bastante acierto), Rosolino Marinello (Alberto Vilas Quinteto) al saxo tenor y poniendo un delicioso toque Cotton Club en "This Is New" con el clarinete bajo, José Manuel Díaz al contrabajo, con un gran sentido del ritmo y del espíritu clásico de todos estos temas, y Max Gómez, a la batería, otro gran músico con un conocimiento rítmico de lo que es el jazz de verdad y a quien hemos oído en muchas formaciones gallegas de jazz (Juyma Estévez Trío, Factor E-Reset...)..

Les dejo con un tema a trío anterior a la grabación del disco (no aparece en él) donde se echa de menos a Rosolino Marinello y la batería de Max Gómez, pero en el que se puede apreciar cómo de un tema lacónico se puede sacar con sutilidad una emoción ligada al jazz.




___________
* Web: http://javiervillarmarcos.wordpress.com


http://www.amazon.es/dp/1508469903
_

OUTRO

Baladas y bop

No, cuando titulamos este artículo como Outro no estamos anunciando el final de nada. Outro es el segundo disco como líder del guitarrista gallego Felipe Villar. Grabado en enero de 2015 en Vigo, inlcuye 9 temas que van desde las baladas al bebop, razón por la cual hemos usado un subtítulo que recuerda a uno de nuestros discos favoritos de Miles, un disco que recrea un ambiente intimista (y, a la vez, inquieto) realmente cercano al de esta grabación de Felipe Villar.


Del primer álbum de Felipe Villar, Home, nos gustó su inclinación hacia el bebop y la manera en que recreaba con su guitarra una tradición olvidada, ya que pocos aficionados de hoy miran hacia la guitarra cuando hablamos de bebop. Este segundo trabajo lo afianza en este estilo a pesar de lo heterogéneo de las composiciones. En Outro encontramos versiones de Billy Strayhorn ("Lotus Blossom"), Rodgers & Hart ("With a Song in My Heart") y 6 temas originales, 5 de ellos compuestos por Felipe Villar. Algunos títulos son un guiño a los grandes del bop, como "There Will Never Be Another Lennie Tristano" o este "Rhythm A Min" que no sólo juega con el título del tema de Monk, como pueden escuchar a continuación con sólo pulsar el botón de play.



Del resto de las composiciones originales destacamos la sutileza e introspección de las baladas, que exploran otros ritmos y otros recovecos del bop ("Viernes negro"), y temas más inquietos como "There Will Never Be Another Lennie Tristano", en los que el trío navega por un mar de recursos y colores que parecen interminables, cosas del jazz, mientras que otros más valientes ("Ella") comienzan con exploraciones rítmicas derivadas del funk para romper en estribillos absolutamente boperos. Ayuda la compenetración con la sección rítmica, que se lo trabaja en todo momento. Soberbio está José Manuel Díaz (Pablo Seoane Trío, Telmo Fernández Trío) especialmente en "Ella" y en las baladas, destilando blues en cada oportunidad, mientras que el baterista Max Gómez (Factor E-Reset, Juyma Estévez Trío, Rafa Fernández Quinteto) nos deleita con un abanico interminable de recursos que hay que escuchar para creer. En este sentido, habría que destacar esa comunicación continua del trío que no es conversacional, término que acuñó Nat Hentoff, sino un auténtico diálogo a tres bandas en el que cada uno ocupa su lugar sin pisar al otro y sin turnos innecesarios.





Añadimos un video en directo, por si el anterior ha sabido a poco.






Publicidad:

 

ALBERTO VILAS QUINTETO

Nuevas visiones... cromáticas

Existe cierto antiguo refrán que comparaba a Liszt con Chopin. Lalo Schifrin lo (re)utilizó con los nombres de Bill Evans y Oscar Peterson. Para Schifrin, Peterson y Liszt conquistaron el piano; Evans y Chopin lo sedujeron. Extendiendo la alegoría, podríamos decir que Alberto Vilas lo enamora. La manera en que extrae la belleza de las 88 teclas con sus composiciones y su forma de tocar validan esta afirmación. En todo caso, tanto las referencias a Evans como a los clásicos vienen muy a cuento aquí porque el pianista que escuchamos hoy trae tras de sí una formacion clásica. Alberto Vilas, el músico en cuestión, presenta en su segundo disco, Crónica cromática, un álbum en quinteto, donde aúna heterodoxia y vanguardia con elegancia.

El primer punto a favor del disco cuando lo tenemos en las manos es su presentación. Ni caja de plástico ni digipack. El álbum llega en una espectacular caja de cartón sin plastificar. En su interior, el disco viene en un sobre de papel negro con el logotipo en relieve. El libreto, por su parte, es un A-4 plegado en seis partes que lleva en un lado la reproducción de una interesante pintura de Lolo Nantes y por el otro toda la información que corresponde al libreto. Una delicia para coleccionistas en estos tiempos de iTunes y sucedáneos.


En Crónica cromática está presente esa ductilidad del jazz para enredarse y transformarse con influencias externas y no tan externas. Alberto Vilas es un pianista de conservatorio (Vigo, en concreto), con formación jazzística (alumno de Abe Rábade y Paco Charlín en el Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra) y con cierta experiencia en otras músicas como el rock y el tango (forma parte del proyecto Tangata). Todo esto tiene un peso específico en su manera de componer y se nota en el disco, donde el jazz fluye con la suficiente libertad como para adentrarse en ciertas sonoridades sin salirse de la senda.

En cierto modo, esto es lo más remarcable de Crónica cromática, el hecho de presentar un repertorio heterodoxo y transgresor a la vez, lleno de referencias jazzísticas pero innovador en estructuras, en armonías, en el mismo concepto del quinteto con piano, guitarra y saxofón, una formación no muy habitual pero que constituye un quinteto en el sentido más jazzístico de la palabra, aunque se permita la licencia de variar el número de músicos en algunos temas e incluso de hacer un maravilloso solo de piano en la coda del disco ("Alma en calma"). En lo innovador, la capacidad para integrar elementos ajenos al jazz y ese cromatismo del que Alberto Vilas presume en el título del disco, un cromatismo que queda patente en cada compás y en cada armonía. No hay que ser músico ni leer música para apreciarlo: se entiende en la diversidad de conceptos que se barajan tema a tema, en el sentimiento que hay en ellos y en la enorme paleta de colores (valga la metáfora) que podemos escuchar. A pesar de todo esto, los temas suenan de una manera fresca y natural, fácil de escuchar. Y esto no es poco.

El quinteto lo componen el guitarrista Felipe Villar, del que hablábamos hace poco por el lanzamiento de su álbum Home y que aquí tiene un papel principal, aportando color y, en cierto modo, espejando el lenguaje del piano. Nos ha gustado especialmente la manera en que ambos instrumentos se combinan, hablan y se responden en "Coma peixa na auga", un tema que contiene elementos funk de una manera sutil, un tanto sublimada. En "Onírica" también hay una conexión piano/guitarra ciertamente bella. Rosolino Marinello es nuestro descubrimiento de este disco, un saxofonista versátil (alto, soprano...) y, en cierto modo, clásico, que no defrauda y que se integra en el quinteto con eficacia. En el contrabajo está Juansy Santomé, al que hemos escuchado antes acompañando a Marcos Pin en el proyecto Organic Collective y en Factor E-Reset. Javier Barral nos ha sorprendido también por el uso que hace de las escobillas. Nunca habíamos notado tal abundancia de escobillas en un disco y con tan buen resultado. Cuando un batería es rítmico y espectacular sin recurrir al ruido ("Vai pasar", "Instante distante") tiene que recibir nuestro aplauso.

Como es nuestra costumbre, elegimos un tema del álbum. En Crónica cromática nos ha gustado especialmente este "Instante distante" porque suena canónico y, al mismo tiempo, contiene todos esos elementos de fusión con la clásica y el folk que mencionábamos, todo ello con una elegancia que es la seña distintitva de las composiciones de este disco. Que ustedes lo disfruten y, si es en formato físico, mejor.



_________

** Fotografía de Juan L. Amado.

FELIPE VILLAR TRÍO

Al calor del hogar

Nos complace decir que, después de muchos años de evitar a guitarristas que vendían extraños experimentos instrumentales con la falsa etiqueta de jazz, poco a poco vamos reconciliándonos con el instrumento gracias a nuevos músicos que están llenando el panorama de ideas frescas y, a la vez, respetuosas con la tradición. Felipe Villar es uno de ellos, un guitarrista de recursos inagotables, el tipo de músico que uno querría encontrar en un club, tocando en directo, al que habría que escuchar sin pestañear para no perder detalle. En ciertos aspectos, recuerda un poco a Jim Hall, un guitarrista que hacía que todos los discos sonaran a música en directo.

Procedente de conservatorio y con formación en la ESMAE y en el Seminario Permanente de Jazz de Pontevedra, de donde no cesan de llegarnos nuevos músicos, Felipe Villar trae la experiencia a su primer álbum, Home (Free Code, 2014), donde forma trío con el contrabajista José Manuel Díaz y el baterista Max Gómez, al que escuchamos habitualmente con Marcos Pin, Juyma Estévez y otros músicos de la escena gallega, y a cuya chispa nos estamos volviendo adictos. Gómez tiene un gusto por los charles que nos recuerda algunas participaciones antológicas como sideman de Shelly Manne en la época gloriosa del bop (y sus derivados). Su eficacia rítmica sostiene todo el álbum.

En la parte compositiva del disco, sorprende el estilo. No hay dos temas iguales y, sin embargo, todos llevan una misma línea, con un sonido fresco y clásico al tiempo, donde uno no distingue a la primera escucha cuáles son las composiciones originales y cuáles los standards ("You Go To My Head", "Duke Ellington's Sound of Love", "Everything Happens To Me"). El sonido, cálido y natural, es el resultado de haber grabado el álbum en el estudio casero de Villar, sin mezclas ni retoques posteriores, como afirma en el libreto. De ahí el título del disco, Home.
Resumiendo, Felipe Villar es de esos músicos que uno lamenta no haber conocido antes. Su habilidad para componer y arreglar los temas con un clasicismo edificante, su manera elegante de tocar y la sutileza con la que extrae las notas de su guitarra son un regalo en estos tiempos de ruidos donde las prisas y el estruendo etiquetan la música en general y, por desgracia, también el jazz.

Un buen ejemplo del álbum podría ser este "Cinisi", en la que la sección rítmica comienza construyendo una balada de una manera un tanto especulativa para evolucionar poco a poco hacia un tempo medio muy mainstream. También sirve para ilustrar la manera en que los tres músicos protagonizan el trío: al comienzo de la canción, el contrabajo es el que lleva la melodía, mientras que la guitarra le hace el obligato; después, en la mitad del tema, hay un diálogo muy interesante en el que es el contrabajo el que responde a la guitarra. Aquel conversational jazz del que hablaba Nat Hentoff... Está grabado en directo en el Café Jam Session de Ourense.


__________
* Web oficial: www.felipevillar.es

** Fotografía de Sandra Blach.


http://www.amazon.es/gp/product/B00KDRU028&tag=jazeserui06-21