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EASTWOOD AFTER HOURS

Actor, director, aficionado, pianista... genio

Nadie duda de la importancia del jazz en las películas de Clint Eastwood como director, ni de la influencia que él, con su pasión por la música, provoca en los músicos de jazz. Las relaciones entre los personajes, los paisajes del Oeste o los garitos que le sirven de escenario, no "sonarían" del mismo modo sin el jazz. La particular visión de Clint Eastwood de los vanos intentos de Charlie Parker por mantenerse en pie o del complicado (e invisible) universo de Thelonius Monk forman parte de la Biblia del jazz, del diccionario que explica cómo y por qué el jazz actual ha llegado a ser como es. Como agradecimiento, un amplio muestrario de músicos del momento se reunió el 17 de octubre de 1996 en el Carnegie Hall de Nueva York para grabar un concierto con el que celebrar esta pasión mutua o, como dice George Wein, presentador del evento, "la forma tan acertada que tiene de incluir el jazz en sus escenas".

Editado en DVD aunque no muy fácil de conseguir, incluye temas que han aparecido en sus películas. Como homenaje, es fabuloso: reúne un elenco impresionante de músicos para la ocasión. Barry Harris y Kenny Barron interpretan a cuatro manos "Misty" (Errol Garner), tema que era el protagonista y el catalizador de la primera película de Eastwood como director. Claude Williams hace una versión fabulosa de "San Antonio Rose", de El aventurero de medianoche (Honkytonk man, 1982), en la que aparecía junto a su hijo Kyle, que ha compuesto varias de sus bandas sonoras y que en este concierto participa con su cuarteto versionando "This time the dream's on me" de la película Bird, en la que, por supuesto, el protagonista es el saxo (Doug Webb).

Entre los sidemen de la sección rítmica que "aguantan" todo el concierto, están Christian McBride al bajo y Kenny Washington a la batería. Me ha gustado mucho también la Jazz Band del Carnegie Hall con Kevin Mahogany, con Charles McPherson, con Joshua Redman o con un soberbio James Rivers al soprano haciendo el tema de En la cuerda floja (Thightrope, 1984), intercalando imágenes sugestivas e intrigantes de la película con toques de blues que van in crescendo con la ayuda de la big band...

Thelonius Monk jr. (también conocido como T. S. Monk) aparece en las versiones de "Straight no chaser" (que da nombre al documental), "Round midnight" y "I see your face before" (Los puentes de Madison), aunque, para espectáculo, James Carter y Joshua Redman en los saxos han hecho, unos minutos antes, una tremenda versión que mezcla "Straight no chaser" y "Now's the time" en un dúo a todo tren, inacabable, potente a más no poder y con un final espectacular, orgásmico:


Algunos temas más adelante, Redman tiene otro momento mágico, cuando entona "Lester leaps in" y se le unen todos los saxos que han participado en el concierto (James Rivers, James Moody, Charles McPherson, James Carter y Flip Philips, más Roy Hargrove al fiscorno), cada uno aportando su lado Prez. Podría decir que éste es mi momento preferido del concierto, pero, finalmente, es el propio Eastwood quien aparece en el escenario, para dar las gracias y para interpretar al piano un blues con sus iniciales, "After hours/C.E. blues", acompañado por Jay McShann, James Moody, Roy Hargrove y la Carnegie Hall Jazz Band, y no lo hace mal, justo lo que nos gustaría hacer a todos los aficionados y el lugar en el que nos gustaría estar, en el escenario del Carnegie, rodeados de Músicos con mayúsculas, pero Eastwood... él sí que es el Gran Aficionado.

Sé que, a veces, me dejo llevar por la pasión, pero creo que coincidirán conmigo en que éste es uno de esos conciertos a los que a todos nos hubiera gustado asistir.


KYLE W

Dicen que las buenas costumbres se pegan. O que de tal palo tal astilla. También se dice que los que duermen en el mismo colchón... Refranes aparte, el hijo de Clint Eastwood ha heredado la pasión por el jazz de su padre, y se le nota que lo han educado en la música negra porque tiene un toque especial a la hora de sincopar con las cuerdas de su bajo. Sí, posee un swing espectacular cuando hace falta y una delicadeza envidiable en los temas que lo requieren. Toda una sorpresa.

Detalles familiares aparte, de Kyle podemos reseñar que ha grabado tres álbumes de un jazz muy heterogéneo, con demasiadas influencias (para mi gusto) y que ha participado en algunas bandas sonoras de películas dirigidas por su padre. Nacido en 1968 en Los Angeles, es hijo de la primera mujer de Clint Eastwood. Estudió cine en la University of Southern California para luego convertirse en músico de sesión a principios de los 90 tocando bajo eléctrico y acústico hasta que se convirtió en líder en 1998 con From there to here.

Puede que el disco que ha caído en mis manos, Paris blue (Rendezvous, 2005) no sea el mejor de su carrera, según me comentan al oído, pero tiene muestras de su arte de toda índole.

El disco en cuestión es el segundo de Eastwood. Comienza con un tema rápido, destinado a impactar en el oyente, dominado por un poderoso riff del bajo que deja a las claras la habilidad de sus dedos, un riff que juega al ratón y al gato con el silbido interpretado por el mismísimo Clint. Pero esta obertura llamada Big noise (from Winnetka) despista más que impresiona. A mí me desconcertó la primera vez que lo pinché. Mucho ritmo, a caballo entre el pop y el hardbop, difícil mezcla. No sabía si lo que iba a escuchar a continuación era jazz o un pastiche estilo Vaya Con Dios. Sin embargo, lo que sigue es una colección de temas de smooth jazz aceptables (por ponerles una nota, dejémoslo en un 5 y le damos una oportunidad para el siguiente examen, ejem, álbum). No arriesga con solos de bajo (muy bien) y deja que brillen escasas pero sobresalientes intervenciones de los músicos que lo acompañan. Están fabulosos los metales en Cosmo, especialmente Jim Rotondi (bop al más puro estilo Freddie Hubbard) y la sordina en Muse. También me ha gustado el tenor de Doug Webb en Solferino y el piano de Alan Pasqua en Le Point Royal, uno de los pocos temas en los que un sonido más mainstream se deja oír, como si la intención de Kyle fuera no mostrarse demasiado jazzy por no espantar a una audiencia ¿pop?