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UN TRIBUTO A DUKE (y también a BILLY)

BRIAN LANDRUS plays Ellington & Strayhorn
(Palmetto Records, 2024)
No nos cansamos. Las versiones y los homenajes a Duke Ellington y al que fue su acólito (y el compositor de algunos de sus mayores éxitos), Billy Strayhorn, siempre son bien recibidos. El saxofonista Brian Landrus es el responsable del último que nos ha llegado, aunque decir saxofonista es quedarse corto porque Landrus toca el saxo barítono, el saxo bajo, el clarinete bajo, la flauta baja... Como se ve, además de otras flautas y del clarinete contraalto, todos son instrumentos de viento de registro bajo o muy bajo, algo que incide directamente en la interpretación de los temas y que les dota de un sonido melancólico y, al mismo tiempo, profundo. Pongamos por ejemplo la seductora melodía de "Chelsea Bridge", que aquí, tocada en escalas más bajas, toma un especial dramatismo que apela directamente a la sensibilidad del oyente (sin olvidar el bajo acústico de Jay Anderson, un motor perfecto para esto que describimos). 

Landrus hace un repaso al repertorio ellingtoniano apelando a la lírica y explorado casi exclusivamente baladas (¡esa "Lotus Blossom"!), que adapta a sus registros con naturalidad, protagonizando los temas con una voz muy personal y distinguible ("Sophisticated Lady" suena tremenda sin acompañamiento). Solo en algunos temas como "Daydream" o "Isfahan", cede protagonismo a la guitarra de Dave Stryker, que dota los temas de un aire fresco y de un sonido muy directo. Es difícil elegir un tema entre tanta joya recuperada y re-inventada, pero nos quedaríamos con la breve y divertida "The Telecasters", más acelerada y juguetona que la de Duke. No todo va a ser serio.




Brian Landrus es un músico doctorado en composición en la Ruters University. Reside en Brooklyn y aparece regularmente en las listas de Downbeat JazzTimes. Como líder ha grabado una docena de álbumes, en los que explora, sin limitaciones, las tímbricas de casi todos los instrumentos de viento. Ha tocado con una lista interminable de grandes nombres del jazz (Fred Hersch, Maria Schneider Orchestra, Gil Evans Orchestra, Esperanza Spalding, Jerry Bergonzi, Conrad Herwig, Ravi Coltrane, Danilo Perez, Joey Defrancesco, Jason Palmer...). Es profesor asociado de Composición de Jazz en el Berklee College of Music, y en este álbum, donde no compone, ha realizado los arreglos para casi todos los temas. 




* Web oficial: brianlandrus.com

* Fotografía de Michael Jackson.


EL SAXO MODERNO

CHRISTIAN HOLM-SVENDSEN with DANIEL SOMMER & MARIUSZ PRASNIEWSKI, Totem (April Records, 2024)

Christian Holm-Svendsen
es un joven saxofonista danés que actualmente reside en Nueva York, donde estudia un máster, profundizando en la experiencia tras haber formado parte de formaciones como The Danish Radio Big Band, Odense Jazz Orchestra, Copenhagen Jazz Orchestra, Jesper Zeuthen y Regnfang. Su primer disco como líder es un ejercicio de serenidad ante el desafío, y muestra una filosofía muy madura de cómo presentarse como artista. Aunque las primeras cuatro notas que toca nos traen inmediatamente a la memoria a Sonny Rollins, tenor entre los tenores, quizás el saxofonista más influyente (en el jazz moderno), Holm-Svendsen no es una réplica de nadie aunque su forma de atacar las frases tenga algo de herencia de Rollins (también por el hecho de prescindir del piano). 

Esa serenidad de la que hablamos atraviesa un largo pero estimulante camino a través de todo el repertorio, ya sea en temas a ritmo de vals a medio tempo ("December") como en baladas meditativas ("Dvale", "Vent" o la hermosa "Vind og vejr") donde los otros miembros del trío cobran protagonismo en diálogos sutiles y, en general, en voz baja, mientras su líder explora estos ambientes cambiando de timbrica (del saxo tenor al soprano, al clarinete...), todo ello inspirado por armonías más cercanas a la música contemporánea que al jazz clásico. 


Estos dos miembros del grupo son Mariusz Praśniewski, contrabajista polaco residente en Copenhague, a cuya escena jazzística pertenece desde hace una década (ha tocado con Tomasz Dabrowski, Anders Mogensen, Gilad Hekselman); y el baterista todoterreno Daniel Sommer, con experiencia internacional (Karmen Rõivassepp Quartet, Foyn/Hess/AC/Sommer, Arild Andersen, Rob Luft). Ambos poseen la sutileza necesaria para domar los ritmos y mantenerlos en los parámetros en los que las nueve composiciones de Christian Holm-Svendsen se pueden desarrollar con contención y naturalidad. Y también instinto melódico para convertirse en protagonistas del disco.

Ritmos lentos y meditativos no significan poco trabajo; al contrario, la construcción de las melodías exige las notas exactas y un apoyo preciso de la sección rítmica. Hay, por supuesto, otros ritmos, sin que ello deje de significar introspección ("Totem"). Por destacar, destacaría cualquiera de los temas más especulativos y líricos, como "Duo", un tema conmovedor, donde Holm-Svendsen va construyendo la melodía con expresividad y tensión, y con el único apoyo del contrabajo; o "Per Aspera Ad Astra", donde los espacios en la partitura permiten al trío expresarse sin prisas.

Un disco para disfrutar sin prisas (mejor en directo, como siempre) y un buen saxofonista para descubrir. 



DOS DE CHEMA

CHEMA PEÑALVER, Stretchin' Out (2022)
CHEMA PEÑALVER, Bunker Sessions (2023)


Hace tiempo que seguía a distancia la carrera de Chema Peñalver, clarinetista, compositor y docente que ha desarrollado su carrera en los últimos años a orillas del Mediterráneo, costa por donde se viene extendiendo en las últimas décadas, como una bendición, una corriente de músicos que, desde Murcia hasta Castellón, renuevan y revitalizan con su música el gusto por un jazz que podríamos llamar neoclásico. Peñalver es profesor en la Universitat Jaume I, compositor, arreglista y clarinetista. Ha grabado 8 discos como líder y una veintena más como acompañante. Su técnica al clarinete es precisa y llena de color y su forma de atacar la melodía es, además, excitantemente contagiosa.

Un sonido neoclásico, puro y limpio es su seña de identidad. Basta pinchar su penúltimo disco (Stretchin' Out, 2022) y escuchar sus fraseos al clarinete y sus arreglos para comprender que Chema Peñalver es uno de esos músicos que se toma en serio el jazz clásico. No es un músico de revival sino un compositor con ideas originales y frescas que asume el peso de la tradición, lo cual hace que doble su valor. Grabado a cuarteto con Eduard Marquina al piano, César Cortés al bajo y Jeff Jerolamon en la batería, Stretchin' Out es una tremenda colección de temas desarrollados a toda marcha con un clarinetista al frente. Sin ánimo de comparar a estos dos virtuosos, en cuanto a fraseos de vértigo, Peñalver podría competir en velocidad con Woody Herman como dos pilotos de Fórmula 1. 

Habría que retroceder más allá de ese disco de 2022 para entender que esta dimensión no es casual sino que se trata de una filosofía musical propia, pero nos vamos a centrar en su último álbum, recién grabado en Bunker Productions, el estudio del saxofonista Celso Sorribes, y titulado Bunker Sessions, Aquí Peñalver llega con una formación que incluye seis instrumentos de viento: clarinete, trompeta (Toni Porcel), saxo alto (Celso Sorribes Alberto Martín), saxo tenor (Fernando Serra) y trombón (Javier Llopis), a los que se suma una sección rítmica compuesta por Carlos Mercado (batería), J.M. Parreño (bajo eléctrico) y Dani Fernández (contrabajo y bajo eléctrico). Con tan tremenda formación, Bunker Sessions comienza con un contundente tema, con toda la brass band resonando por encima del ritmo funky del bajo eléctrico y un Peñalver pletórico improvisando. Le siguen los solos de saxo, trombón... 

El disco muestra desde el principio una estética más funk, con temas sosegados ("Flowing in the Morning"), bailables ("Forward and Upward") o sugerentes ("Clarinet a la Smooth"), aprovechando siempre toda la potencia de la banda al nivel que Maynard Fergusson hacía explotar su big band (ah, ese "Jazz Noir") pero con un claro y delicioso protagonismo del clarinete en una mezcla de nostalgia y modernidad que es de agradecer. Un disco muy diferente estéticamente del anterior, pero igualmente disfrutable. 

Chema Peñalver es ese tipo de músico serio que hace música divertida. Su último disco, como su discografía reciente, es más que recomendable. Abstenerse eremitas que buscan sonidos atmosféricos, líricamente intelectuales y vagamente jazzísticos, porque la erudición y la frenética generosidad en los arreglos de Chema Peñalver apabullan.



3 x 2

Si bien siempre ensalzamos el trío como la forma perfecta de interplay en jazz, hay un formato mucho más excitante y, a la vez, más complicado incluso que grabar en solitario. Nos referimos al dúo. En un dúo el diálogo es constante y obligado, no hay manera de eludir la respuesta al otro, la obligación de respaldar sus solos, la responsabilidad... La semana pasada hablábamos del fabuloso dúo entre Fred Hersch y  Esperanza Spalding, pero un dúo piano/voz es algo habitual y hoy vamos más allá con tres dúos insólitos y tan diferentes que sorprenderán a todo aficionado al buen jazz. 

JON PIRIS & IÑAR SASTRE, Pasieran (Errabal Jazz, 2022)

En este disco hay momentos de una belleza absoluta, elevada al nivel de equilibrismo lírico por la razón de que son un contrabajista y un pianista los encargados de confeccionar las imágenes sonoras; dos instrumentos de ritmo, uno de ellos armónico y el otro no. Los equilibristas son Jon Piris al contrabajo e Iñar Sastre al piano, dos músicos de la escena vasca a los que hemos escuchado en distintas formaciones y que aquí crean su propio mundo, aparentemente simple pero complejo en la ejecución y en el resultado.

No es un disco fácil ni homogéneo. Es un paseo (como sugiere el título) por influencias y también por zonas sin explorar donde ambos músicos buscan expresarse con libertad pero respetando al compañero, un diálogo constante que aporta momentos muy brillantes (el tema más brillante, quizás por su paz y su elocuencia es "Arimarena", con algunos momentos sutiles de llamada y respuesta que piden una nueva escucha, y otra...) y otros donde asumen riesgos sin perder la musicalidad.

Como en todo paseo, surgen paisajes inesperados. En "Paris-Donostia" suenan momentos de inspiración barroca (Sastre también ha publicado música clásica), complejos y excitantes en su contraste, mientras que en "M-Ren Eskua" oímos una pieza mucho más libre, minimalista, con algún guiño al rock progresivo, pero que no deja de ser un experimento, sonidos espculativos y sugerentes. Hablando de contrastes, es muy interesante el uso de melodías rotas, impresionistas, casi atonales por parte del piano en "Pasieran II" mientras que el contrabajo marca un ritmo más purista. 

En resumen, Pasieran es un disco complejo a cargo de dos músicos que pasean sin prisas, con una sensibilidad enorme, por los senderos del jazz moderno y asumen el riesgo de la improvisación contemporánea en busca de bellezas aún no exploradas. Para escuchar una y otra vez.


* Más info: www.hotsak.com/Errabal


LUBOŠ SOUKUP & CHRISTIAN PABSTLevitas 
(Animal Music, 2022)
Otro caleidoscopio también lleno de influencias pero en un camino más cercano al riesgo (sin abandonar el sentido de la melodía) es el que toma el dúo formado por el pianista alemán Christian Pabst y el saxofonista y clarinetista checo Luboš Soukup, dos músicos que se conocieron en 2011 en un conservatorio de Copenhague, que han desarrollado carreras muy diferentes, que coincidieron en el ensemble de Lionel Louke, y que en abril de 2022, tras una década tocando juntos y separados, se metieron en el estudio HAMU de Praga para desarrollar este ejercicio musical íntimo donde unen sus dos modos diferentes de sentir la música improvisando uno en torno al otro.

Durante todo el álbum, la sinergia entre ambos músicos es audible y el extraño formato piano/saxofón destila musicalidad en cada tema. Desde la obertura del disco, un tema esencialmente rítmico titulado "Barcelona", el dúo va improvisando y desarrollando un repertorio que oscila entre referencias jazzísticas, de la música clásica o del folk europeo, melodías preciosistas como "Snow", también temas agresivamente rompedores ("The Red Sea"), de expresividad minimalista ("The House Above the Trees")... 

No es fácil construir un universo sonoro como el que construyen Soukup y Pabst, sin sección rítmica y siempre buscando el límite al que pueden acceder dos instrumentos tan distintos en su diálogo sin perder la sintonía ni la lógica musical. No es fácil pero en Levistas parecen haberlo conseguido.





NATSUKI TAMURA & ITTETSU TAKEMURA, 
Lightning (Libra Records, 2022)
Quizás el dúo más insólito de esta selección sea el formado por el trompetista Natsuki Tamura y el percusionista Ittetsu Takemura (ambos miembros del Tokyo Trio de Satoko Fuji, de quien Tamura es marido). Su propuesta de free jazz basada en las composiciones de Tamura es Lightning, un álbum con solo dos temas. El primero, titulado "Ikazuchi" (relámpago, en japonés) es una suite de 29 minutos donde el trompetista transita por espacios sonoros llenos de soledad, desamparo y rebeldía a merced de los ritmos creados por la batería. El trompetista, dueño de una expresividad rara en el free, evoca sensaciones en casi todos los pasajes. El segundo de los temas, más breve, se titula "Kaminari" (trueno). Es un tema más ágil, rítmico en el sentido festivo y popular, donde la trompeta toma el protagonismo absoluto, ejecutando fraseos más vertiginosos y tan agresivos como la percusión. 

Foto de Bryan Murray

Un disco insólito, como decía más arriba, que vale la pena escuchar por su originalidad, por la frescura con que acometen este viaje exploratorio y singular, y por conocer de primera mano a estos dos músicos japoneses y su interplay lleno de energía y entusiasmo. Es la primera vez que ambos tocaban como dúo y el propio Tamura afirma que dio al percusionista las composiciones en el club de jazz el mismo día de la grabación; aún así, el disco está lleno de ideas y momentos espectaculares, lo que hace de estos temas un viaje inesperado y divertido, tanto para los músicos, como afirma Tamura, como para el oyente.


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* Más info: natsukitamura.com

UN HOMBRE SOLO

Siempre me han fascinado los discos a piano solo desde la primera vez que escuché The Köln Concert. Salvando las distancias, estuve mucho tiempo escuchando a diario el DVD de McCoy Tyner Live at Warwaw Jazz Festival con las sensaciones contrapuestas de que el jazz no tenía límites y de que se había perdido el swing para siempre. Lo cierto es que el desafío del escenario en solitario me sigue abrumando. 

Por eso y porque el confinamiento hizo crecer la creatividad de todos en proporción inversa a la posibilidad de llevarla a los escenarios, han proliferado los discos con un solo instrumentista y creo que sería justo repasar algunos de los que nos han llegado recientemente.


IGOR ARZUAGA, Ekaitza ostean (Errabal Jazz, 2022)

El título, literalmente, dice Después de la tormenta. La tormenta, a día de hoy, no ha pasado del todo y sus consecuencias tardarán en desaparecer, en especial las derivadas del confinamiento forzoso, no del todo justificado ni aplicado en otros momentos de mayor incidencia. Sin embargo, como decía más arriba, ese confinamiento que arruinó a muchos artistas dio a los creadores, sin embargo, un tiempo para desarrollar ideas nuevas. 

Igor Arzuaga (Bilbao, 1976) es músico, compositor, dibujante... Un artista polifacético que ha publicado poesía y que, como músico, cree en la importancia de lo que ocurre dentro del estudio. Con una larga trayectoria que comenzó en los 90, puede presumir de no haber publicado dos discos iguales. Su último álbum es un instrumental a piano solo donde se perciben influencias de la música tradicional vasca y de la música culta. Con un fraseo nítido y cantabile, parece compartir poemas sin letras que, sin embargo, transmiten una sensibilidad y un sentimiento profundos. 

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PAU VIGUER, S.O.S. Piano (2022)

El nuevo disco del pianista Pau Viguer es también una mirada a la crisis y una declaración de principios: el piano (y el jazz, por extensión) como tabla de salvación. Todo creador vive de la pasión que siente por lo que hace y Pau Viguer no es extraño a ello: en la soledad del piano, en este disco en particular grabado en directo, se siente toda esa emoción, toda esa pasión.

S.O.S. Piano es una continuación lógica y sentimental de su anterior Piano solo y tiene temas de sus álbumes a trío S.O.S. Tierra, y Dreaming, interpretados aquí, como decíamos, en directo y en solitario. El resultado, reinventado en la soledad del escenario, es un jazz aún más introspectivo, inspirado, emocional, que fluye con la improvisación del momento, lleno de influencias y fusiones, lo que lo hace muy heterogéneo y fácil de escuchar. El disco se grabó en los Estudios Rosazul de Barcelona el 12 de febrero de este año.


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* Web: www.pauviguermusic.com


GLEN DICKSON, Wider Than The Sky (NDR, 2022)

El último disco de hoy no pertenece a un pianista sino a un clarinetista, Glen Dickson, quien tiene un nombre dentro del klezmer pero que, en este álbum, se atreve con sonidos más arriesgados. Grabado en solitario con la ayuda de sonidos digitales que le acompañan en directo durante la grabación. Estos sonidos complementan de una manera original y sorprendente la tímbrica natural del clarinete y contribuyen a crear atmósferas sonoras en las que despliega una lírica particular; todo grabado en estudio en solo dos sesiones, en vivo y manipulando los sonidos digitales sobre la marcha, consiguiendo así mezclar la improvisación con la energía del directo.

Foto: Matt Samolis
Glen Dickson había grabado anteriormente en el sello Tzadik (sí, el de John Zorn) con su Shirim Klezmer Orchestra y con su banda de klezmer-fusión Naftule’s Dream. En este Wider Than The Sky, como sugiere el título, su lírica se mueve en espacios muy amplios, desde el ambient hasta las melodías más inspiradas. El apoyo digital le confiere, eso sí, una dimensión nueva, rompedora, tan sólida que obviamos calificarla de experimental. Desde las reminiscencias griegas de "Introit" hasta "Wider ThanThe Sky", un himno etéreo de sonoridades folk, el álbum despliega toda una serie de pensamientos sonoros que pasan por la intensidad de "Pursuing Winds" expresada en trémolos, y la brillantez de la melodía de "Brave Shines The Sun", un tema que destila paz. Un disco para amantes de la introspección, de la paz espiritual y de los sonidos nuevos.



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EL SOSTÉN DE LA MEMORIA

KEVIN SUN, The Sustain of Memory (Endectomorph, 2019)

Al saxofonista Kevin Sun le conocimos como integrante de una formación avant-gard llamada Earprint, donde, en sus propias palabras, buscaba "escribir música difícil". Aquí viene como líder, presentando  un doble álbum publicado por el sello puntero Endectomorph Music que contiene tres suites. En ellas, los músicos se alternan en distintas formaciones: The Middle of Tensions en cuarteto, Circle, Line a trío y The Rigors of Love en quinteto; tres suites que nos muestran a un compositor inquieto y sin prejuicios que juega a deconstruir ritmos y a buscar la expresión en melodías complicadas, sin que ello le prive de encontrar cierta perfección y belleza en la atonalidad, esa rara belleza de lo inusual que tiene el jazz moderno.

Estas tres suites, grabadas Brooklyn y Mount Vernon, cuentan con un puñado de músicos jóvenes y con capacidad de improvisación radicados en Nueva York: Adam O'Farrill (trompeta), Dana Saul (piano), los bajistas Walter Stinson y Simón Willson, y los bateristas Matt Honor y Dayeon Seok, además del propio Kevin Sun, que hace las veces de compositor y que (junto al piano en dos de las suites) co-lidera el proyecto tocando el clarinete y el saxo tenor.

De esa belleza inusual de la que hablábamos encontramos un buen ejemplo en la quietud del tema con que concluye la primera suite ("The Middle of Tensions VI"), donde, sobre una base rítmica que detiene el tiempo, piano y saxofón apenas desgranan una melodía que solo podemos intuir. Dentro de la complejidad de la suite, la versatilidad armónica de Dana Saul aporta color y diversidad a los distintos temas de la suite. Una revisión del cuarteto clásico de saxo y piano que merece la pena una escucha.

A trío (Sun, Stinson y Honor) la suite Circle, Line busca sus mensajes en piezas más breves, en ritmos sincopados, repeticiones y momentos de swing desestructurado. Para mí, la suite más recomendable de las tres que componen este trabajo. 

La última, a quinteto, es quizás más compleja armónicamente, con momentos más cercanos al mainstream y otros muy especulativos y ciertamente originales. Quizás la más fácil de escuchar (en ciertos pasajes). Sin embargo, a lo largo de sus tres extensos movimientos (suman 48 minutos), podemos escuchar al grupo explorando las posibilidades tímbricas de sus instrumentos desde una óptica ellingtoniana en la que buscan la vanguardia y la originalidad desde su sonoridad natural, sin más artificios que los necesarios para establecer las fronteras que el compositor quiere imponer. "The Rigors of Love II" tiene ciertas reminiscencias mingusianas pero heredadas, a su vez, de Duke.  


Puede que no quede nada de la negritud de Nueva Orleáns en el jazz que hace Kevin Sun, pero domina ese factor tan importante como es la improvisación y el inconformismo, buscando más allá de las fronteras del jazz su propio sonido inventando, jugando... Sobre jugar, aparece en la carpeta del disco un texto muy interesante de Andrew Katzenstein, que cita a la inglesa Penelope Fitzgerald a propósito del juego y la niñez:

La ambición de todos los niños es que sus juegos se tomen en serio.

Si esto es un juego (y el jazz debe serlo para que sea excitante), hay que tomarlo en serio, del mismo modo que en todos los juegos hay que conocer sus reglas pero, si algo tienen de especial los niños, es que son capaces de inventar, de crear sus propios juegos y sus propias reglas, y Kevin Sun las reinventa en cada tema. Esto es lo que hace al jazz interesante. Y, pieza a pieza, fragmento a fragmento, estas tres suites conforman un mosaico minimalista que merece la pena ser paladeado poco a poco pero, en conjunto, suman un total abrumador.

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* Más info: www.thekevinsun.com

* En Bandcamp: https://thekevinsun.bandcamp.com/album/the-sustain-of-memory

DIÁLOGOS (A)TONALES

DON BYRON & ARUÁN ORTIZ, Random Dances and (A)tonalities (Intakt, 2018)

Este no es un disco fácil de clasificar. El clarinetista Don Byron y el pianista Aruán Ortiz han recogido en estudio 10 piezas muy libres e imaginativas en las que improvisan sobre standards (Ellington, Golson), partituras clásicas (Mompou, Bach) y composiciones originales; todo ello con aires cambiantes y un resultado más fácil de escuchar que de clasificar, a medio camino entre el free jazz y la tercera corriente.


Byron, músico imprevisible y que se mueve en muy variados estilos (repasando su discografía oímos klezmer, musicales, bandas sonoras...) forma un inesperado dúo con el cubano Aruán Ortiz. Ambos se educaron en la música clásica y sus carreras caminan en ese territorio sin nombre que les permite alternar el jazz con otras músicas.


Tras ser invitado por Byron a acompañar a su cuarteto durante la gira "Music & Architecture" de 2014, Ortiz tocó con el clarinetista durante una serie de conciertos en los que tuvieron la oportunidad de conocerse y poner sobre la mesa sus puntos de vista, encontrando suficientes lugares comunes para decidir montar este improbable dúo en el que Cuba y el Bronx se unen en una relación cuyo aspecto más interesante es la desigualdad: es un dúo que no fluye a la par, donde no hay paralelismo, sino libertad y expresividad individual, lo cual lo hace mucho más apasionante. Mientras que Ortiz añade influencias multiétnicas a cada pasaje, Byron aporta esa elegante rebeldía suya basada, paradójicamente, en lo académico. 

Foto: Jimmy Katz
Desde el comienzo del disco, un homenaje de Aruán Ortiz a Tete Montoliu ("Tete's Blues"), uno de sus referentes, el álbum derrocha originalidad en cada compás. Su revisión de Bach (aunque no sea la primera ni la undécima vez que se reinterpreta a Bach bajo el prisma del jazz) es algo más que erudita, es cautivadora, no menos que la etérea visión de un tema de Mompou ("Musica callada, Vol. 1 No. 5, Quarter Note = 54"). El tema que cierra el álbum ("Impressions on a Golden Theme") es una reinterpretación de "Along Came Betty" de Benny Golson, donde ambos músicos componen e improvisan admitiendo que, tras tocarlo de gira, el tema "evolucionó y evolucionó, yendo en una dirección dsitinta cada vez. De modo que decidimos sentarnos y tuvimos una conversación musical sin preocuparnos de cuál pudiera ser el resultado". Y con esta filosofía parece haber surgido este disco tan original. Incluso su recreación de "Black and Tan Fantasy" resulta excitante, convirtiendo el clásico de Ellington en una pieza aún más negra, más enigmática y llena de matices que el original. Puede parecer un comentario herético hacia el Duque pero Ortiz y Byron se mueven en otra dirección, igualmente especulativa, con la diferencia cultural y la perspectiva que proporcionan 90 años de diferencia. 

Publicado por el sello suizo Intakt, Random Dances and (A)tonalities es un disco para paladares exquisitos que sepan degustar los temas momento a momento, una colección de sonidos que pasan de la libertad más absoluta al sonido más limpio y académico, con una ambición estilística que roza lo pantagruélico pero que, por momentos, se torna íntimista y lírica. Como dije al principio, más fácil de escuchar que de clasificar.

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NIKETCHRIN

Marcel·lí Bayer o el fugaz arte del ruido

Desde que conocimos a Marcel·lí Bayer con su seductor álbum Les Narrations (Whatabout Music, 2013), este músico nacido en Barcelona en 1982 ha progresado valientemente hasta convertirse en uno de los saxofonistas / clarinetistas más originales, arriesgados y personales del panorama jazzístico nacional. En su nuevo álbum, titulado Niketchrin (Creative Sources, 2017) nos propone una sesión de improvisación que supera cualquier expectativa.

A lo largo de su carrera, Bayer ha evolucionado desde primerizos y ambiciosos proyectos como Nonitz (en noneto y nada menos que con Lee Konitz como invitado) pasando por discos más íntimos (Les Narrations, en cuarteto) hasta sublimar el combo de jazz convirtiéndolo en un formato unipersonal, libre y absolutamente improvisado, algo que ya había probado con éxito en 1860 (Discordian, 2014) y que en Niketchrin alcanza una cota elevadísima, no sólo por el riesgo de grabar sin partitura sino por la coherencia de estas improvisaciones, que alcanzan un lirismo único dentro de lo atonal, del ruido, nos atreveríamos a decir. 

Grabado el 21 de febrero de 2017 en 23 Robadors, ese templo de la cultura sin limitaciones que se esconde en el Raval y que programa, entre otras estéticas, free jazz de manera regular, Niketchrin posee un concepto original de la libertad creativa, con unos temas en los que vuelve a percibirse una intención narrativa, si bien lejana a la estética de Les Narrations pero que transporta historias sugeridas, con un sentido descriptivo y metafórico envidiable, y con una voz lírica particular e inspiradora. 

El siguiente vídeo es una improvisación pero, en esencia, es uno de los temas del álbum.


Técnico y expresivo, expresionista, Bayer utiliza en algunos momentos estéticas rítmicas y repetitivas propias de la música electrónica y experimental (en "Faith", por ejemplo), con un empleo minimalista del lenguaje del clarinete (en algunos temas clarinete bajo y contrabajo) y también de los objetos (sillas, golpes, el teclado del piano como percusión) que nos remiten a las teorías de la música concreta ideadas por Pierre Schaeffer. A pesar del aparente desorden de sus improvisaciones, no es difícil entender o sentirse inspirado por esta música singular que nos sugiere historias improvisadas pero lógicas, que llegan al oyente desde el mismo título, con su enigmático nombre, Niketchrin, cuyo misterio ayuda a aumentar la explicación que nos da su página web: 
Niketchrin fue compositor y clarinetista y uno de los creadores de la nueva música en la Rusia de principios de siglo. Muy probablemente vivió una vida plena en una era de decadencia y de oscuridad aunque su existencia no ha sido nunca probada. Su cuerpo no se encontró nunca, su música nunca ha sido escrita, incluso nadie ha tenido constancia de su paso por este mundo.
Existiera o no este compositor al que Bayer dedica el álbum, lo cierto es que el resultado es sorprendente e inquietantemente adictivo. 

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