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MAZAGON JAZZ 2017

Jams, cine, documentales, conferencias... ¡jazz!

Como todos los años, coincidiendo con la consagración de la primavera (y últimamente con los aspectos atmosféricos más atonales de la primavera), llega el Ciclo Divulgativo Mazagón Jazz, donde no sólo se ofrecen conciertos gratuitos (este años Fauksa Quartet, Quarteto Mário Santos, Kin García Trío, Vieito-Delgado Dúo, Tamal Hot Band y Hako's Trio) sino que se atiende a todos los aspectos culturales, sociológicos, musicológicos y pedagógicos del jazz.






Master classes, aulas didácticas para escolares, una cena temática, documentales (este año sobre Bill Evans), cine y mesas redondas dan un sentido especial a este ciclo (que no "festival"). De paso, citar que está ubicado en una playa única, a un paso de Doñana. 

Toda la información en la web del Ciclo. No se lo pierdan.




SIETE PAISAJES AUTOBIOGRÁFICOS

KIN GARCÍA TRÍO, Xingra Coma a Area (2016)

Desde que conocimos al contrabajista Kin García en el memorable O lobo morde a man (Audia, 2005) nos dimos cuenta de que estábamos ante un jazzman inquieto y original. Su predilección por el trío, con todo el riesgo y el placer que conlleva, le ha permitido evolucionar y crecer como compositor, sublimando su concepto del jazz hasta dar con este Xingra Coma a Area, que es un producto mestizo, donde el jazz sobrevuela unas composiciones delicadas, especulativas e íntimas, más cerca de la música clásica o de raíz que del swing.

El contrabajo sigue siendo uno de mis instrumetnos favoritos. Su sonoridad y su poder a la hora de sostener la estructura rítmica del grupo le dan una personalidad especial. Es difícil tocarlo con la serenidad de evitar los efectismos y convertirlo casi en un instrumento lírico. Dueño del ritmo, el contrabajo de Kin García es capaz de detener el tiempo con una madurez impresionante. Tiene momentos en que casi olvidamos que estamos ante un disco de jazz, pero el sentimiento reaparece por momentos. Su sonoridad es bellísima, como los temas, cuyas historias personales son como paisajes de una memoria ajena que, sin embargo, nos contagia sensaciones y sentimientos.


Queda patente que como compositor (y músico) Kin García da más importancia a la introspección y a las sensaciones que al canon, lo que produce un sonido sublime en el que se entrecruzan muchas influencias.

Con el pianista Jacobo de Miguel como protagonista armónico en las composiciones y el sostén del baterista Noli Torres, Kin García desarrolla con exquisitez lo que llama en su web European Jazz Concept, una amalgama de sonidos apenas sugeridos, entre los que podemos intuir una cierta adoración por la estética del trío de Bill Evans (en la época de Marc Johnson) y también por los pianistas que le han sucedido en esa búsqueda, así como por ese camino apartado (aunque paralelo) de muchos músicos gallegos influidos por la world music, el folk autóctono y otras musas ajenas a la música negra.

Un ejemplo:


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* Web de Kin García: kingarcia.wordpress.com


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

KIN GARCIA TRIO

Plácido como el vuelo de un pájaro


Quizás al utilizar la palabra "pájaro" haya infringido (o malutilizado) algún tipo de clasificación de los órdenes animales, pero uno es ignorante en estos campos y prefiere hablar de jazz, aunque la imagen del azor de la portada, vigilándonos, nos avise de que, conocedores o no, estamos a punto de experimentar una emocionante y plácida travesía aérea (para nosotros, los sin-alas, sería más justo decir etérea) en la que las sensaciones echarán a volar con la lenta fluencia de los vientos y la rítmica de un trío de piano.


Kin García es el bajista más personal de la vibrante escena jazzística gallega. Ha tocado a lo largo de su carrera con muchas formaciones y de muchos estilos, desde rock hasta Capercaille. Actualmente, está involucrado en muy diversos proyectos y es profesor en el Conservatorio de A Coruña y dirige su big band, formada exclusivamente por alumnos, iniciativa que aplaudimos. Tiene un estilo fluido, muy moderno, de tocar el contrabajo, desligándose en las grabaciones del instrumento eléctrico que usa en otras ocasiones. Su forma de tocar recuerda a Dave Holland y a Mingus aunque ¿no provienen todos los bajistas modernos de Mingus?


De Kin García ya destacamos su primer disco como líder (O lobo morde a man de 2006),  especialmente por su capacidad para aglutinar un trío clásico de piano con una sofisticación y una naturalidad difíciles de hacer congeniar. Además, demostraba que un trío gobernado por un contrabajista no tiene por qué convertirse en un espectáculo enciclopédico de acordes sin trastes, que un buen músico puede (y debe) formar parte de su grupo aunque sea el líder. En este segundo trabajo, Accipiter gentilis (Audia, 2012), Kin García se muestra más personal que nunca, y no sólo porque ha escrito todas y cada una de las composiciones del disco sino porque, con un trío completamente distinto (Jacobo de Miguel al piano y Noli Torres a la batería) consigue mantener el mismo espíritu que emanaba el primero. Aunque lo más personal es el tema de las composiciones, que se inspiran en el antiguo y (casi) olvidado arte de la cetrería, una técnica de caza medieval con aves rapaces declarada por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.



La pasión de García por la naturaleza y por las aves (convive con una águila harris llamada Dunia, según leímos en El País) le viene de su padre. Así pues, dados a hacer un disco personal, los 8 temas del álbum, bien desarrollados y ejecutados, están inspirados en otras tantas especies de rapaces (todas ellas autóctonas), cuyos nombres científicos dan título a los cortes e ilustran el libreto del disco con bellos dibujos. Con esta inspiración, no es raro dejarse llevar por temas como "Accipiter gentilis" o "Falco peregrinus" y sentir la placidez de planear sobre los verdes de Galicia, dejarse llevar por las corrientes de aire y emprender largas travesías con la calma de un trío de piano, bajo y batería a la altura. 

Como hemos comentado antes, Noli Torres a la batería y Jacobo de Miguel al piano completan un trío distinto al del primer disco pero con la misma filosofía y con la garantía de unos músicos que llevan mucho tiempo trabajando juntos en éste y en otros proyectos paralelos. Kin García destaca, aparte de en las composiciones, en el vibrante "Tyto alba", con un bajo fastuoso, más intuitivo que mecánico, y en el tema final, "Bubo bubo", en el que la tensión contenida del trío encuentra momentos para desatarse y donde, por fin, podemos oír un solo de bajo.


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* La fotografía de Kin García en el festival Imaxinasons es de J. Albertos:
http://www.vigoenfotos.com/cf_jazz07_kin_trio_1.html#.UEczcFa2bKR



SAFFRON

Revisitando el jazz y el soul de los ‘70

Lo primero que sorprende de este disco es que un tipo blanco rodeado de músicos de jazz gallegos consiga recrear ese ambiente setentero mezcla de soul, funky y R’n’B con el que nos hicieron disfrutar gente como Marvin Gaye o el primer Stevie Wonder. Todo esto lo consigue Arturo Álvarez en su nuevo proyecto, Saffron (2009), y lo hace nada menos que con composiciones originales, la mayor parte de ellas escritas a dúo con alguno de los músicos, todas en inglés.

Porque Saffron es un disco vocal y hay que entenderlo en este sentido, pero para que los temas brillen Arturo Álvarez tenía que contar con músicos de alma negra y maestría instrumental: músicos de jazz. En este proyecto son: Kin García (contrabajo, también productor), Alberto Conde (piano y órgano), Cuchús Pimentel (guitarra) y Miguel Cabana (batería), músicos polivalentes que se afianzan en el panorama del jazz español. Además, nos ofrece la oportunidad de escuchar a Lucía Martínez tocando brevemente el vibráfono en uno de los temas For so long:

Sólo me queda añadir que, aunque Arturo Álvarez es un músico que ha repartido su vida entre Canadá y Galicia, éste no es un disco de ambos lados sino un disco que viene del otro lado del Atlántico, una colección de temas de música negra cantadas accidentalmente por un tipo blanco. Lo hace con maestría. Haciendo un juego de palabras con el título del proyecto, construye canciones con la poderosa delicadeza del azafrán, potencia que, desgraciadamente, no cuaja del todo: le falta un punto de fuerza que (estoy seguro) ganará con el directo. A este respecto, han anunciado que presentarán el disco el próximo viernes 16 en Vigo, en Xancara Jazz. A mí me pilla un poco lejos, pero, si tenéis oportunidad, seguro que no os amarga un pequeño viaje en el tiempo hasta aquella América en la que el soul jazz estaba de moda.

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Enlace: www.artusaffron.com

La foto es de: Javier Teniente

KIN GARCÍA

El trío desde la perspectiva del bajo

Por alguna razón, los discos de contrabajistas despiertan siempre en mí una insólita avaricia. Quizás porque es un instrumento que me hubiera gustado dominar o porque es difícil de tocar (al carecer de trastes) o por su humildad (es capaz de acompañar de manera imprescindible todo un tema sin destacar) o por su rotundidad o por su versatilidad... El caso es que siempre que veo un disco de un contrabajista me viene a la mente esa escena de Lunes tormentoso (Mike Figgis, 1988) en la que Sting desahoga su rabia arrancando notas de dolor a su contrabajo. Entonces, compro el disco y lo añado a mi colección, donde ya cohabitan Brown, Chambers, Mingus, McBride, Pastorius, Spalding...

El del bajista Kin García, O lobo morde a man (Audia, 2005) es un disco extraño, intimista en exceso sin que esto signifique un defecto, con muy buenas melodías, también paradójico, porque cuando un músico compone para sí mismo busca habitualmente algo que ya conoce: busca el lucimiento personal con la técnica que ya domina y que conoce mejor que nadie, pero aquí Kin García toca el contrabajo con esa humildad de la que hablaba antes, que permite que el protagonismo del trío lo lleve, como debe ser, el piano, a pesar de que es notable la influencia del contrabajo en los patrones rítmicos (a nivel compositivo) ya que casi todos los temas están compuestos por el líder/bajista, con tres excepciones: un tema del pianista (Gabriel Evens), el "Solar" de Miles Davis y "Time remember" de Bill Evans (declaración de intenciones y más protagonismo para el piano).



Por destacar, destacaría de este álbum el tema compuesto por el pianista ("Delgado") en el que brilla con una digitación alocada; "Fisterra", por tu tempo obstinado y la forma en que el tema va creciendo en intensidad (intensidad contenida, de todos modos) a lo largo de sus seis minutos largos de duración; "Home falcon", por su solo bajo, enmascarado de conversación bajo/piano, que muestra lo dulce que puede sonar un instrumento tan contundente (los americanos lo llaman bull fiddle, violín toro); y "Solar" de Miles Davis, el tema más espectacular del disco, que exige un despliegue de virtuosismo a todos los músicos (Andrés Rivas a la batería completa el trío) con sus solos breves de toma y daca: solo, respuesta del grupo, solo, respuesta... Fabuloso.

El disco incluye un cuidado diseño gráfico a cargo de Celia Lago que contiene ilustraciones como la que sigue:


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* Web de Kin García: www.kingarcia.wordpress.com/

Carlos Arévalo y la UruGalega All Stars Band

Qué bueno es tener amigos


Siempre he creído que lo mejor del jazz son las jam sessions, un grupo de músicos, preferentemente amigos, que se conocen y tocan sin ensayar, simplemente mirándose. Este disco podría ser una jam session de treinta músicos, la Jam Session del Jazz Gallego actual. ¿Por qué no? Echen más abajo un vistazo al listado de músicos.




Conocimos al batería uruguayo afincado en Galicia Carlos "el Pájaro" Arévalo como batería de Leo Giannetto's Jazz Projet y ya sospechábamos que su solidez provenía de la experiencia. Después de recorrer un millón de años luz en el mundo del jazz y de sobrevivir, como muchos jazzmen, tocando en giras para músicos de otros estilos, se ha decidido a emprender su primera grabación como líder con un disco llamado A vista de pájaro bajo el nombre de Carlos Arévalo y la Urugalega All Stars Band, que no es otra cosa que una enorme (en toda la extensión de la palabra) reunión de los músicos que han tenido algo que ver con él a lo largo de los años.
El repertorio no es exclusivamente jazzístico, aunque sí el tratamiento que hace de los temas, privando el toque jazz-funk y la fusión, ganando por mayoría Weather Report, evidente influencia del baterista. Dos de los temas que Arévalo ha reunido en su álbum de debut como líder están compuestas por Billy Cobham. El primero, Stratus, anuncia desde el primer compás que el enfoque quiere ser espectacular como corresponde a un instrumento como la batería. No defrauda. Exprime los temas hasta romper. En el otro de Cobham, Red baron, Carlos Arévalo asume todo el peso del tema convirtiéndolo en un solo de batería y voces que resulta asombrosa (¡éste es el disco de un batería!) mientras que en el otro (Stratus) caben incluso instrumentos como la gaita, al más puro estilo de crisol Mike Oldfield si Oldfield tuviera el toque funk duro que rebosa este tema.
El disco está llenos de matices y colores. No en vano, es un resumen personalizado de los estilos en los que ha tocado Arévalo a lo largo de su carrera y de los músicos con los que ha colaborado. Las influencias son una montaña rusa: desde el flamenco jazz de Spain (Armando Corea) hasta la heterodoxa versión de Take five (Paul Desmond) con el violín como protagonista (Sergio García) o el soul jazz en I wish (Stevie Wonder) que es un dúo irresistiblemente funky de bajo (Dani Batán) y batería, sin más instrumentos...
Hay temas que te dejan más frío, como Frío (precisamente), quizás por la presencia del cantante original del tema (Manolo Tena, de Alarma). A pesar del tratamiento bluesy, la voz de Tena devuelve una y otra vez el tema al pop, arruinando la intención.
El álbum termina con una improvisación del batería junto con Felisa Segade Otero en la que usan (y abusan) de todo tipo de percusiones folklóricas gallegas (pandeiros, panderetas, conchas, cucharas, latas, ferros...) en una amalgama de sonidos que nacen del ritmo simple para construirse en jazz, rock, salsa y, al final, silencio. No es mal final para el disco, en verdad, pero hay un temita, el que aparece en segundo lugar en el cedé, que me parece mejor colofón. Se trata de Goodbye Pork Pie Hat (Mingus). Si yo hubiera sido el productor del disco hubiera colocado este corte al final o al inicio del CD. Aquí aparece el siempre sincrético Abe Rabadé tocando el Rhodes con elegancia y el mismo Carlos Arévalo hace un rap (muy del estilo de Denzel Washington en Mo better blues) que es una declaración de intenciones, en el que afirma que los temas del disco son sus influencias y que toca jazz, fussion, funk, rock, candombe y latin sound... además de repasar nombre por nombre la treintena músicos que participan en este cedé y que son:

Pianos: Javier Constenla, Alberto Conde
Rhodes: Abe Rabadé
Órgano: Jorge G. Banegas
Vibráfono: Carlos Castro
Saxo: Xosé Miguélez
Bajos: Joe Bass, Dani Batán, Diego Pérez, Kin García, Quique Azambuya, Pablo Calleriza, Xacobe Martínez
Guitarras: Leo Giannetto, Leonel Vignola, Cuchus Pimentel, Jaime Asúa, Moncho Lago, Manolo Guerra, Quique Azambuya, Oscar Insúa “Jumpin”
Violín: Sergio García
Voces: Carmen Dor, Carmen Rey, Manolo Tena, Carla Arévalo
Gaita: Anxo Lorenzo
Flauta: Kiko Melio Cano
Percusión: Yanko Tortoló, Miguel Cabana, Felisa Segade Oteiro y el propio Carlos “el Pájaro” Arévalo, que también ha hecho los arreglos de todos los temas.

Aquí hay un extenso video de la grabación del disco: pincha aquí.