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BIG BANDS & CLUBS

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Live at Jazzazza 
(Snibor Records, 2019)

Si hay un jazz que se escuchaba hace 90 años y se sigue escuchando ahora es el swing, con sus riffs pegadizos, sus vientos poderosos o blandos pero siempre fluidos, sus solos bien engranados en el conjunto... Y si hay alguien que sigue abanderando el swing en el territorio nacional (y exportándolo cada vez que hay ocasión) ese es Enric Peidro. En su grabación más reciente (Live at Jazzazza) nos regala un puñado de temas deliciosos, brillantes, complacientes, amparado en esa mini big band (es un octeto) de la que ya hemos hablado en otras ocasiones y que él llama con justicia Swingtet

De alguna manera, este álbum es la prueba de fuego del Swingtet, un disco en directo después de tres álbumes en estudio, una demostración grabada en vivo, a sangre y sin segundas tomas, en la que mostrar todo su potencial. El desafío no es poco: un repertorio de grandes bandas como las de Duke Ellington, Don Byas, Lester Young, Benny Carter, Count Basie, Fats Waller... tocadas con alma y sinceridad por unos músicos sin complejos de modernidad que son capaces de dotar de alma este jazz atemporal, el jazz del que se ha alimentado el jazz (directa o indirectamente) en las décadas posteriores.


En cuanto a los músicos, como no podía ser de otra forma, actúan con solos bien colocados para que brillen y hagan brillar el poderío de la orquesta completa. Un ejemplo perfecto de cómo se hace un tema de swing podría ser el acelerado "The King" (Count Basie, con arreglos de Peidro), en el que la sección rítmica marca un tempo alto y donde se suceden estos solos, comenzando por el tenor, que marca la pauta para después dejar espacio para la trompeta (Paul Evans). El guitarrista Glenn Crytzer aquí tiene una buena ocasión de hacer un solo frenético, un ejercicio de digitación y velocidad que continúa (como si de una carrera de relevos se tratara) con el solo de saxo alto (Simon Taylor) y el del trombón (Pedro Ortuño). El piano (Richard Busiakiewicz) pone el punto culminante de la serie con un solo muy sincopado, lleno de energía, que rompe con el diálogo final: un juego de llamada y respuesta entre la batería (Simone Zaniol) y la banda, con una fugaz y efectiva intervención del contrabajo (Andrés Lizón). Un gran tema que justifica la filosofía del disco.

Live at Jazzazza es también un homenaje a unos emprendedores que fundaron un club de jazz en Murcia y que, después de 15 años, han consolidado un proyecto de local con música en vivo que es de los más activos de España (si exceptuamos, claro, Madrid y Barcelona). En Jazzazza Jazz Club han tocado músicos de la talla de Mark Turner, Jason Palmer, Greg Osby, Jorge Pardo, Perico Sambeat, Scott Hamilton... No es poco para una ciudad tan pequeña como Algezares, en Murcia, que es tierra de artistas. No hay duda de que detrás de esta intensa programación hay un enorme trabajo de gestión y una buena dosis de amor por el jazz.  De alguna manera, Live at Jazzazza consolida esta labor con su nombre en la portada, siguiendo la tradición de los grandes clubs americanos.

Les dejo al Enric Peidro Swingtet versionando a la Don Byas Orchestra, con un tema que titulado "You Can't Make Up My Mind (1944 Stomp)", compuesto por Byas y aquí con arreglos de Diego Barberá.




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* Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Jazzazza Jazz Club: www.jazzazza.com

MONDIANAS

Libertad de expresión

Monda Trío vuelve a la carga con una colección de temas tan verátiles como los de su anterior álbum, Líneas en el mapa, en el que ya apostaban todos los temas a una carta arriesgada: la versatilidad de sus músicos. El nuevo álbum contiene diez temas, ampliamente probados en directo, que llegan al estudio gracias al esfuerzo personal y no al interés comercial. Grabados en los estudios Mirage de Cartagena en marzo de 2012 y compuestos todos los temas por Miguel Ángel Monda, vuelve a contar con Andrés Santos en el clarinete, la flauta travesera y la melódica, y con Sebastián Mondéjar al frente de todo un arsenal de instrumentos de percusión, más la armónica.

Miguel Ángel Monda a la guitarra
Nuevamente la fusión de ritmos y culturas podría ser la etiqueta identificativa de este proyecto. Sin embargo, no esperen oír referencias claras a ningún folkore (si es esto lo que esperan), es sólo un aire que podríamos llamar "mediterráneo" el que impregna las improvisaciones con una sutileza inspiradora. No, todo parte de unas composiciones brillantes, sutiles y abiertas, en las que los músicos del trío pueden desarrollar sus genios hasta hacer de cada tema una suite imprevisible y gozosa. Así hasta diez.

Andrés Santos al clarinete
Porque lo más excitante de esta nueva colección de temas del trío de Miguel Ángel Monda es lo sinuoso de las composiciones, su inacabable e inabarcable imaginativa. Uno sabe dónde comienzan los temas pero esto no indica por dónde irán ni a dónde llegarán. Toques de blues, baladas, algún matiz barroco, síncopas, cambios de ritmo... Esto no sería posible sin la versatilidad de los músicos y (es de imaginar) la libertad que el guitarrista les proporciona para desarrollar sus recursos.

Sebastián Mondéjar en las percusiones
En cuanto a los músicos... Como ya remarcamos al hablar de su primer disco, Monda hace un despligue sutil y efectivo de todas sus técnicas de tocar la guitarra. Fingerpicking, acordes, melodía... Andrés Santos aporta momentos inspiradísimos. Elevado a un nivel musical intachable, aporta una fluidez esencial a los temas y un toque ácido cuando toma la melódica. Sebastián Mondéjar es un percusionista inconmensurable. Presenta una solidez y una precisión fabulosa, amén de la cantidad de recursos y de instrumentos que exhibe y que aportan un colorido inacabable a  las composiciones. 



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* Más videos de Miguel Angel Monda en Youtube.

** Fotografías de Rafa Márquez extraídas del myspace de Monda Trio y realizadas en Jazzazza (Algezares, Murcia) en febrero 2010.

MONDA TRIO

Poemas en la frontera del jazz

Miguel Angel Monda es un guitarrista muy diferente a Sacri Delfino, del que hablábamos en el post anterior. Su forma de tocar la guitarra se basa más en la expresión, es más colorida. Gusta de la filigrana pero en voz baja y hace del fingerpicking un arte japonés, sutil y bello a pesar de su sofisticación. Pero también tiene menos interés por el swing. ¿Cómo y por qué reseñar este álbum en un blog de jazz? El primer factor determinante es que su música pertenece al amplio género de la música improvisada, alejada (libre) de los cánones occidentales que dominan, por ejemplo, la música clásica o el pop. La segunda clave es la raíz negra, cercana al blues, que aparece en la segunda parte del disco.

Porque este disco tiene dos partes distintas. La primera es un catálogo de poemas, de melodías evocadoras y sugerentes,  en las que los ritmos están tan destilados, tan sublimados, que es muy difícil ver las raíces, un jazz íntimo y melódico que el trío ya había ensayado con la musicalización de la película El negro que tenía alma blanca (Benito Perojo, 1926), a la que pusieron banda sonora el año pasado (un  experimento singular porque, al igual que se hacía en los primeros años del cine, el trío interpretaba la música en directo durante la proyección). El resultado resultó bellísimo. De esta primera parte intimista del disco, todas composiciones originales de Miguel Ángel Monda, "Equinoccio" es un buen ejemplo:

La segunda parte es más dinámica, el juego se hace más arriesgado y se dejan oír de manera más patente las influencias de músicas como el blues y el zydeco, ese hermano del cajun en el que son más apreciables las influencias negras. La armónica toma un protagonismo inesperado y la música se hace divertida. Dos temas me han enamorado especialmente: "Déjame el Pijama Fuera" y "Wagon Blues":

Los arreglos son del trío, un trabajo cooperativo que redunda en un valor añadido y que sirve para certificar la calidad de música improvisada, libre y ausente de corsés de la que hablábamos más arriba. Se nota que el trío lleva tiempo tocando en directo porque el disco (grabado  en estudio, al estilo antiguo, con todos los instrumentos a la vez) suena como la maquinaria de un reloj suizo, eso sí, con más alma.


Ya lo hemos dicho antes: Monda es un mago del fingerpicking. Tocar melodía y ritmo al mismo tiempo ayuda al trío a llenar espacios que los instrumentos que faltan podrían dejar vacíos, pero también le permite desarrollar temas como "Perpetuum Mobile", en el que la guitarra hace el papel de solista y, a la vez, lleva la línea de bajo.

Los otros dos músicos del trío son Sebastián Mondéjar, percusionista de una sensibilidad espeluznante, ajeno a las estridencias, muy lírico, más amante de las escobillas que de los toms, lo que me trae a un juego de palabras, ya que Sebastián colaboró con Monda en otro proyecto anterior, Escobijazz, dedicado a la bossa. El tercer componente es Andrés Santos, clarinetista que se deja oír en algunos temas tocando la melódica, ese instrumento que parece a simple vista un juego de niños y que aporta ese color tan especial a las melodías. Como clarinetista, nos gusta su versatilidad, interminable. Hay momentos en que nos recuerda melodías de Raymond Scott, de hot jazz anterior a la guerra, un plato especial.


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