IMPROVISANDO CON PROKOFIEV

STÉPHANE SPIRA / GIOVANNI MIRABASSI, 
Improkofiev (Jazzmax, 2020)


El saxofonista francés Stéphane Spira se une al pianista italiano establecido en París Giovanni Mirabassi para este álbum de jazz lírico y moderno llamado Improkofiev, donde exploran la influencia de la música clásica (en especial Prokofiev y Satie) en el jazz, en un álbum delicado pero lleno de ritmo. Este Spirabassi Quartet lo completan Steve Wood al bajo y Donald Kontomanou en la batería.

Pero no comienza el disco con Prokofiev sino con un original de Spira ("Ocean Dance") lleno de ritmo y delicadeza para sacar partido al cuarteto. Una versión de Carla Bley ("Lawns") va llevando el disco hacia un jazz meditativo (Spira está muy expresivo) e impresionista (bellísimo solo de Mirabassi) que evoluciona en ritmo (otro original de Spira llamado "After Rain") para encontrar el clímax en el clásico de Erik Satie "Gymnopédie nº 1", esa pieza que en su tiempo desafió las normas de la música clásica y que aún hoy se interpreta con ese temperamento rompedor... quizás porque sigue sin encajar perfectamente en la clásica ni en el jazz ni en la música ambiental como intentó definirla John Cage, pero es toda una delicia de escuchar y, estoy seguro, de tocar.

Todo este comienzo de danzas e impresionismo es una declaración de intenciones. El cuarteto mira a la música clásica con interés. Y nosotros lo escuchamos con oídos de jazz.


Serguei Prokofiev sigue siendo uno de los compositores de música culta más influyentes. Su ruptura con los cánones, a través de piezas disonantes como sus primeros conciertos a piano, han influido en toda la música posterior. En el jazz es un nombre más raro pero el saxofonista soprano Stepháne Spira le rinde un homenaje en la segunda parte de este álbum con una reinterpretación de su Concierto para violín nº 1, en una suite de tres movimientos que explora las posibilidades de este concierto a través de la estética del jazz.

De estos tres movimientos, "Improkofiev" es quizás el tema que mejor cataliza estas ideas a través de los patrones rítmicos del jazz. Este tema en concreto funciona como un quinteto de hardbop, ya que se suma el fliscornista Yoann Loustalot, con el que el saxo de Spira encuentra las armonías precisas para llegar a este sonido calmado pero lleno de alma. Los otros dos movimientos también son reinvenciones más que versiones. "NY Dream" y "No Strings Attached" retoman pasajes de Prokofiev aquí y allá, jugando con las armonías y con los ritmos, pero respetando la delicada estructura del concierto original, que comienza de una manera frágil y etérea y termina de la misma manera.

Algo más que un curioso experimento. Si no conocen a Prokofiev, no se quedarán sin entender ni sentir el disco pero si lo han estudiado, disfrutarán sin que para ello el cuarteto haya tenido que declarar la guerra a la musicalidad.


Esta es una versión a dúo (obligados por el confinamiento) de "Lawns":


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* Web: www.spirajazz.com

PUNTO SIN RETORNO

MICHAEL THOMAS, Event Horizon (Giant Steps Arts, 2020)

En la terminología astronómica, horizonte de sucesos (event horizon) es un punto sin retorno. Esto es lo que debe suponer este segundo álbum para el joven Michael Thomas, un saxofonista que ha participado en más de 30 grabaciones (incluyendo a músicos tan imporantes como Miguel Zenón, Brad Meldhau, Nicholas Payton...) y que ha coliderado la Terraza Big Band junto al bajista Edward Perez, donde explora en las fronteras del jazz moderno con infuencias latinas. Con esta gran ensemble fue nominado a los Grammy.

En esta ocasión, ha tenido la oportunidad de grabar con Giant Steps Arts, el sello de Jimmy Katz que, como comentamos siempre, es un sello altruista que proporciona a los músicos espacio donde tocar y grabar un disco doble en directo y ejemplares para promoción. Una política encomiable en los tiempos que corren. Y en este álbum en directo, grabado en la neoyorquina Jazz Gallery los días 14 y 15 de agosto de 2019, está acompañado por un cuarteto en el que figuran el trompetista Jason Palmer, Hans Glawischnig al bajo y Johnathan Blake en la batería.

Michael Thomas

Con un estilo muy personal en el saxo, sin florituras, con un sonido crudo y, en ocasiones, rabioso ("Chant"),  construye con su cuarteto un bop moderno, de sonido directo y natural, con el que Michael Thomas reivindica la re-humanización de la música dando espacio a cada artista para la creación y la individualidad. En mi humilde opinión, esta filosofía es la que ha hecho desde el principio de los siglos que el arte conecte con lo más profundo del alma humana. Esto, aplicado a la música, alcanza una intensidad enorme.

Foto: Jimmy Katz

En directo, toda esta filosofía suena más visceral de lo que acostumbran a sonar las grabaciones actuales y proporciona al oyente esa reflexión sobre cómo la tecnología impacta en nuestra vida diaria, no tanto en la utilidad o inutilidad de la tecnología de consumo, como en el efecto colateral de distanciamiento social y cultural, que la música rompe.


Los solos y la dinámica que existe entre los distintos instrumentos ofrecen esa experiencia directa. No vamos a hablar de Jason Palmer, al que siempre llenamos de alabanzas, pero su papel y el de la sección rítmica empastan de una manera muy orgánica con el sonido de Thomas y hacen de este disco una experiencia casi-en-vivo del concierto en el que se grabó. Muy recomendable.

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* Web oficial: www.michaelthomasjazz.com

MÚSICA PARA TIEMPOS VIOLENTOS

THE MARK HARVEY GROUP, A Rite for All Souls 
(Americas Musicworks, 2020)

El sello Americas Musicworks edita ahora este concierto de 1971 del trompetista Mark Harvey en el que reivindica la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos, un principio asumido en nuestra cultura y en nuestras leyes que queda en entredicho cuando ocurren hechos como los de Minneapolis o Atlanta y la violencia se multiplica. Tengo dos principios que nunca me planteé tener: el primero, no elijo a mis amigos (ni los juzgo) por su color ni por sus ideas políticas, sexuales o religiosas; el segundo, reniego de toda violencia y en toda situación (salvo, quizás en las películas). Nunca decidí pensar así pero pienso que es un sentimiento natural que fluye del alma y que ciertos estamentos (por ejemplo, las películas o la política) corrompen. Por eso juzgo duro el comportamiento de algunos policías americanos pero también el de los que piensan que con más violencia pueden evitar que el caso se repita. 

Mark Harvey en 1975
Discursos aparte, hablemos solo de música. Mark Harvey fue ministro de la iglesia metodista de Old West en Boston. Su grupo fue el ensemble residente de jazz de esta iglesia, primero como octeto, haciendo hardbop, jazz modal y jazz rock, para derivar a principios de los 70 en un cuarteto experimental influenciado por las grabaciones de Ornette Coleman, John Coltrane y la Art Ensemble of Chicago, quedando en la formación que podemos escuchar aquí: Mark Harvey, metales; Peter H. Bloom, madera; Craig Ellis y Michael Standish, percusiones. A esa época corresponde esta grabación, ahora rescatada de un sótano y que el propio Harvey consideró, cincuenta años después de registrarla, que "esto era algo especial que merecía ser escuchado", especialmente en los momentos convulsos que vive Estados Unidos a causa de los nuevos disturbios raciales. 

De izq. a derecha: Bloom, Standish, Harvey y Ellis
(Foto: Margot Niederland)

El concierto tuvo lugar el 31 de octubre de 1971 en la iglesia de Old West, en dos pases que se corresponden a los dos discos de esta edición y, para conservar la frescura del concierto, se edita en un doble CD con el sonido monoaural original. A la intro ("Invocation/Introit") sigue una especie de invocación contra los demonios ("Recitation: Spel Against Demons"). Tras este exorcismo vocal sigue todo un recital de sonidos experimentales que se mueven entre la serenidad y el tumulto, los sonidos rabiosos y el silencio más respetuoso, a través de sus 96 minutos de improvisación libre, sin partitura ni acordes escritos, alternados con discursos y digresiones que aportan significados a veces herméticos, otras explícitos, dando al álbum el sentido de ritual que tomaban sus peculiares conciertos. Estos epigramas recitados incluyen The Second Coming de W.B. Yeats. Sonidos étnicos traídos de Asia, percusiones arrítmicas y vientos atonales reflejan una época de las más interesantes en cuanto a improvisación y libertad se refiere, la frontera de los 70, un disco que es, además, un interesantísimo documento histórico que puede servir de faro a las mentes actuales. Y no estamos hablando solo de jazz.

TRÍO LIBRE

BALDO MARTÍNEZ, JUAN SAIZ, LUCÍA MARTÍNEZ, 
Frágil gigante (Leo Records, 2020)

Desde su ábum de debut (Soños e delirios, Nuba Records, 2008), la percusionista Lucía Martínez ha demostrado que es una exploradora nata. La mezcla de influencias (folk, rock) con sus dotes especulativas (improvisación, riesgo) la colocaban en un lugar muy interesante dentro del panorama jazzístico. .En esa línea, su última grabación, un trío junto al bajista Baldo Martínez y el saxofonista Juan Saiz, resulta un paso muy avanzado, con temas muy especulativos y rompedores donde el ruido y lo atonal se acompañan de un nivel emocional claramente perceptible. Lucía participó junto a Baldo en Proyecto Miño, mientras que este último formó junto con Saiz Nu2, quizás de ahí, de estas uniones, ese nivel emocional...

La experimentación es, quizás, la parte importante de este disco, lleno de temas arriesgados basados solo en el sonido natural del contrabajo en todas sus posibilidades, la versatilidad de la batería y en la presencia de Saiz (quizás el experimentador más arriesgado de los tres), que alterna flauta, piccolo y los saxos tenor y soprano. Esto da más color si cabe a los temas, que evolucionan uno tras otro en una gigantesca pero frágil partitura en la que cada momento cuenta. 


"X", por ejemplo, es un tema compuesto por Saiz donde el tempo cambiante y el riesgo forma una falsa estructura donde los instrumentos se desafían a seguir el ritmo para, al final, conseguir un equilibrio y una paz inesperadas. "Freaks" (Baldo Martínez) es otro ejercicio de ritmo. Basado en el poder del contrabajo como aglutinador en todos los combos de jazz, dirige desde las cuatro cuerdas una especie de ejercicio de contemplación, llamada y respuesta, muy original. 

De los temas escritos por Lucía Martínez, destacaría "Bloque nº1", donde destacaría la expresividad de un ritmo lleno de ansiedad, con una tensión estremecedora, y "Responso", que muestra a los tres músicos buscando sonidos imposibles a sus instrumentos, con ritmos desestructurados y una total ausencia de corsés para luego evolucionar hacia una melodía de aires celtas que enlaza con discos emblemáticos como Proyecto Miño, el proyecto de Baldo donde también ha participado Lucía. El último tema (una "Nana" compuesta por Baldo Martínez en la que una paz bucólica surge de las percusiones y unos vientos que casi suena a Grieg) es el destino de todo este viaje de especulación e improvisación. 

En resumen, un disco valiente, como suelen ser los de estos tres músicos, para quienes aprecian la especulación en el jazz. 

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* Baldo Martínez: baldomartinez.com

* Juan Saiz: www.juansaiz.es

* Lucía Martínez: lucimartinez.com


JUGANDO CON EL RITMO

ESTER QUEVEDO QUINTET, Trabalenguas (Underpool, 2020)

No pretendo restarle personalidad a esta joven pianista cuando digo que posee una notable herencia monkiana. Ester Quevedo tiene ese don de Thelonius para jugar con el ritmo y los intervalos, ese estilo de frases tan concisas, elocuentes, para el bop en definitiva. Ahora, esta pianista formada en la Esmuc y discípula de Ignasi Terraza y Albert Bover, presenta su primer disco como líder con sus propios temas y con un quinteto que encaja a la perfección en esta filosofía.

Esta filosofía bop se aprecia desde el primer tema, con composiciones propias que consiguen un sonido añejo y excitante de unos músicos muy bien elegidos (todos se mueven con soltura en estos cánones), músicos jóvenes de la escena jazzística barcelonesa, donde se mueve Ester Quevedo en distintas formaciones que compagina con su actividad docente. El quinteto lo forman Oscar Latorre a la trompeta, el trombonista Vicent Pérez, el contrabajista Pau Sala y Roger Gutiérrez a la batería.


Funcionando a veces como un quinteto de hardbop, con sus chorus y sus solos, percibimos libertad, espacio para todos los músicos. Sin embargo, el ritmo es el protagonista y el piano el líder indiscutible. El tema que deja esto más patente (y quizás uno de los mejores del álbum) es "Trabalenguas", la composición (todas son originales de Ester Quevedo) que da nombre al disco. Aquí, en formato de trío, Ester desarrolla todo su potencial rítmico y armónico, con un soberbio dominio de los intervalos, cambios de ritmo y un interplay perfecto con sus músicos en los solos de bajo y de batería.

Pulsen play y escuchen.



Ester Quevedo ha conseguido un sonido que nos retrotrae a una de las mejores épocas del jazz y que, al mismo tiempo, suena moderno y personal, algo que supone un soplo de aire fresco en el panorama jazzístico español. Y la promesa de un futuro muy interesante.

En el resto del álbum escucharán influencias de Monk, de Bud Powell, de Lennie Tristano, del bop en general, pero una fuerza y un estilo que tiene algo de personal y que esperamos que en el futuro se afiance con nuevas grabaciones. En los temas a quinteto, la tímbrica de los distintos instrumentos juega a favor de la filosofía del disco, con un sonido crudo y sincero. Los solos de trompeta (Oscar Latorre) son para degustarlos uno a uno y el trombón (Vicent Pérez), con su peculiar ritmo, aporta un sabor que nos lleva a los 40 y a los 50. La expresividad de Ester, ritmo aparte, es de una gran versatilidad, con momentos de improvisación muy interesantes donde encuentra a su paso frases, guiños, sorpresas, momentazos...

El maravilloso y visceral sonido directo se debe a que el disco fue grabado en el Teatre de L’Aurora de Igualada durante el Estival de Jazz de 2019, dentro de un programa que suena tan bien como Carta blanca, una idea que promueve cada año un concierto único donde los músicos tienen plena libertad para presentar sus propuestas sobre el escenario. El sello Underpool, también promotor de la iniciativa, ha publicado otras grabaciones de este festival (Terror de Txema Riera, Noninó de Toni Vaquer, Carta Blanca de Marc Cuevas...). Vale la pena disfrutarlo... aunque no estuviésemos en el directo


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* Más info: www.underpool.org/releases/trabalenguas-ester-quevedo-quintet/

FUERZA BALCÁNICA

NIKOLOV-IVANOVIC UNDECTET feat. MAGIC MALIK,
Frame and Curiosity (Coolabel, 2019)

Decir fusión es decir jazz. Por ello, intentar definir este proyecto del pianista macedonio Vladimir Nikolov y el baterista bosnio Srđan Ivanović es tan sencillo como complejo. Es jazz, pero es mucho más. Influencias de big bands clásicas, música balcánica, aires orientales, rock, funk... hacen de este "undectet" (son 11 músicos) un proyecto tan original como lógico. Estos dos antiguos compañeros de conservatorio firman composiciones y arreglos con una filosofía que se mueve en el amplio arco que existe entre Gil Evans y Maria Schneider. 

Hay en los temas de Frame and Curiosity una base musical clara, nítida, estructurada como si fuera música clásica, pero es solo una base culta sobre la que se construyen los temas, que suenan a jazz con influencias pero a jazz con mayúsculas, entre las que destacan los saxos y sus solos, muy clásicos y envolventes, acompañados por ritmos complejos e instrumentos inusuales como el acordeón o la flauta de Magic Malik (Maliz Mezzadri), que fue invitado como colaboración pero que es el instrumento reconocible del álbum, por encima del piano y a la percusión que, como he dicho más arriba, cobra aquí un protagonismo enorme, con los cambios de ritmo y estética que vertebran los temas.


A la complejidad rítmica hay que sumar la complejidad armónica de las composiciones, que siempre van más allá. El uso de los vientos es tan intenso y provocador que resulta difícil de encuadrar estilísticamente. ¿World music? ¿Jazz pan-europeo? Lo dejamos para los amantes de las etiquetas. Para simplificar, diré que, si a alguno de ustedes les gusta el jazz moderno con influencias étnicas y sin barreras, encontrará en Frame and Curiosity temas que aúnan todo esto y pasajes con tantas texturas (y lecturas) que incitan siempre a una nueva escucha. 

Once temas y once jóvenes músicos balcánicos y franceses que son: Vladimir Nikolov (piano, composición y arreglos), Srđan Ivanović (batería y composiciones), Luka Ignjatović (saxo alto), Kristijan Mlačak (saxo tenor), Đorđe Kujundžić (saxo barítono), Marko Đorđević (trompeta, fliscorno), Teodor Blagojević (trompa), Vladimir Vereš (trombón), Miloš Budimirov (tuba), Mihail Ivanov (bajo), Noé Clerc (acordeón) y como invitado, Magic Malik (flauta). 

Les dejo con este "Anonymous" para que aprecien la fuerza de los vientos, el solo de acordeón y el original juego de voz y flauta que hace Magic Malik. 


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* Vladimir Nikolov: vladimirnikolov.com

* Srđan Ivanović: www.srdjanovic.com

INTERLINGUA

Shashank SUBRAMANYAM, Mike HERTING, Paul SHIGIHARA
The Language of Music (Eden Records, 2020)

En la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), aparecía un policía que hablaba una mezcla de lenguas que se llamó interlingua en la versión española (cityspeak en el original). Algo parecido es lo que se puede escuchar en este álbum, una extensa y agradable conversación entre tres instrumentos y tres músicos de muy dispar origen y con muy distintos lenguajes que se comunican con fluidez y naturalidad.

El hindú Shashank Subramanyam es un reconocido intérprete de flauta de bambú que aúna el clásico con lo étnico, aportando sonidos ancestrales que van desde la India hasta inflexiones árabes muy reconocibles, y llevando la improvisación a sonoridades que parecían imposibles en este instrumento. Por su parte, el alemán Mike Herting (piano, Rhodes, teclados), aporta su experiencia en la fusión con músicas del mundo y una base de jazz moderno, ecléctico, muy lírico, que marca la pauta del álbum. El músico de origen japonés afincado en Alemania Paul Shigihara se mueve con su guitarra en la frontera de lo clásico, el blues, la fusión... creando solos y acompañamientos de gran intensidad. Los tres desarrollan a lo largo de los siete temas del álbum una conversación fluida, apacible y casi poética, como dice el título del álbum, en el lenguaje de la música.


El pianista, compositor y arreglista Mike Herting es conocido por sus eventos interculturales, en especial con músicos de la India, y por sus originales colaboraciones con la WDR Big Band. Este disco, fruto de las actividades del Atelier des Cultures, nace con un concierto el 5 de abril de 2019 en los estudios Riverside de Colonia (Alemania), el que se reúne con el flautista Shashank Subramanyam y con el guitarrista Paul Shigihara. Su lanzamiento en CD nos permite apreciar este experimento con calma y saborear todas las texturas que las diversas influencias culturales y el virtuosismo de los tres músicos son capaces de convertir en una mezcla única.

Desde el primer tema ("Raga Sri") se aprecia la fusión de jazz moderno con influencias étnicas. Alguna reminiscencia de blues adorna las frases de la guitarra. En "Raga High" encontramos una influencia árabe más nítida. También más inspirada, con un Shashank que lleva la melodía a extremos increíbles con sus improvisaciones. El diálogo es constante entre los dos instrumentos, que se alternan acompañando o llevando la melodía con naturalidad, como si no hubiera dos conceptos más alejados entre sí que un piano de cola, una flauta de bambú y una guitarra de jazz. 

Pero, como pueden escuchar, todo es posible.


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* Mike Herting: www.mikeherting.de

* Shashank Subramanyam: www.shashank.org

* Paul Shigihara: www.facebook.com/shigihara.official

LA LÍRICA DEL BARÍTONO

BRIAN LANDRUS, For Now (BlueLand Records, 2020)

Brian Landrus es un compositor y multi-instrumentista nacido en Nevada y establecido en Brooklyn que se ha hecho un puesto en los registros graves, habiendo conseguido un meritorio número 3 en la Readers Poll de la revista Jazztimes en la categoría de saxo barítono. En su nuevo For Now profundiza en la expresividad de su sonido con un cuarteto de lujo formado nada menos que por Fred Hersch (piano), Drew Gress (conntrabajo) y Billy Hart (batería).

For Now es el décimo álbum como líder de Landrus, algunos con su propia orquesta, pero, además, ha trabajado como sideman con músicos de la talla de Esperanza Spalding, Bob Brookmeyer, Nicholas Payton, Maria Schneider, Jason Palmer... Su estilo, que se podría clasificar como mainstream, adopta formas modernas y transgresoras por momentos, sin dejar de lado una seriedad que deja patente en su forma de tocar y de componer (todos los temas son originales de Landrus excepto dos temas que pertenecen a Monk, "Ruby My Dear" y "Round Midnight", e "Invitation" de Bronislaw Kaper y Paul Francis Webster).

No es fácil sacar la delicadeza que Landrus extrae del saxo barítono o del clarinete bajo. Son instrumentos con una expresividad en exceso seria, oscura si se quiere, por lo que la lírica que destila este disco supone una singularidad. Y dentro de esta singularidad, Landrus tendrá sus influencias entre los barítonos pero a mí me recuerda a tenores grandes como Dexter Gordon, que era capaz de soplar con una fuerza enorme su tenor (otro instrumento que necesita aire y un gran soplador) y que, sin embargo, conseguía resultados de una delicadeza estremecedora. "Round Midnight", interpretado aquí solo, sin acompañamiento, podría ser un ejemplo de todo esto. La sonoridad del clarinete bajo aparece en “For Now,” “The Wait y “For Whom I Imagined”, mientras que Landrus salta a tonalidades más altas sin perder el sentido melódico, tocando la flauta en "The Night of Change". Toda una paleta de colores que el músico maneja con una soltura y una expresividad que lo validan como un compositor y un instrumentista único en el panorama actual. 

En otra línea, temas a tempo mediio como "Clarity in Time" o "Invitation" muestran a un músico integrado en un cuarteto con un foco que apunta a algún lugar intermedio entre el jazz más clásico y una visión moderna que no busca rupturas abruptas. Siempre apoyado en la sección rítmica y en la magia de Fred Hersch, en algunos temas, el grupo se convierte en quinteto con la intervención de Michael Rodriguez a la trompeta. Y en otros, suena aún más clásico con la utilización de un cuarteto de cuerda en algunos temas (qué maravilla "For Whom I Imagined"), un elemento que supone un contrapunto muy interesante y que aporta aún más lírica al proyecto. Los arreglos de cuerda son del compositor de ópera Robert Aldridge, que también ejerce como productor del disco junto a Herschel Garfein, ambos compositores y ambos ganadores del Grammy. El cuarteto de cuerdas está formados por jóvenes músicos (Sara Caswell y Joyce Hamman a los violines, Lois Martin en la viola y Jody Redhage-Ferber en el chelo.



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* Web oficial: brianlandrus.com

PAZ EN MOMENTOS DIFÍCILES

Rubén Reinaldo & Kely García Guitarra Jazz Dúo, 
Acuarel (Free Code Jazz Records, 2020)

Los guitarristas Kely García y Rubén Reinaldo se han metido en el estudio para grabar este disco cuyo título, Acuarel, presenta un álbum conceptual en el que el agua sirve de leitmotiv para unos temas que fluyen sin prisas, como un arroyo tranquilo, como una conversación entre los dos guitarristas, sin ningún otro instrumento que interfiera en este diálogo amable entre dos guitarras lleno de lírica, pausa, paz, ideal para escuchar en estos momentos llenos de tensión y malas noticias que estamos viviendo en 2020.

Reinaldo y García utilizan dos clásicas Gibson (ES-335 y ES-165), grabadas, según declaran, "con microfonía de alta sensibilidad directa a los amplificadores con una delicada Reverb Plate que enfatiza el bonito efecto "agua" que queríamos conseguir en el álbum". Esto permite apreciar las dinámicas naturales de las guitarras, sin ningún filtro. El álbum fue grabado "a la antigua usanza", en tomas directas sin cortes ni remezclas, en los estudios Galicia Música de Vigo. El proceso de grabación llevó 6 meses en los que ambos guitarristas pudieron expresarse sin prisas y con total libertad en temas largos, fluidos, sin corsés estilísticos. Todo esto se nota en la escucha.

El agua es el leitmotiv de este disco conceptual
Ambos guitarristas son también compositores y docentes, dato que justifica la continua creatividad que derrocha el álbum dentro de su (aparente) calma, de esa serenidad en la que fluye y donde parece que no pasa nada, pero que aporta detalles armónicos, líricos y rítmicos nuevos en cada escucha. Los dos se alternan de una manera natural como solista o acompañante, o fundiendo sus voces. Los fraseos de Reinaldo y García son limpios, precisos, de escuela pero colmados de expresividad, como una extensa improvisación que se desarrollara (como en las novelas epistolares) en un periodo tan dilatado como los seis meses que ha ocupado la construcción de este disco. Sobra decir que las composiciones son todas originales.



Ocho temas que se mueven en tiempos lentos que van desde los aires descriptivos, de reminiscencias cinematográficas, de "Manchica" hasta los guiños sureños, casi cantables, en el tema final ("Beiramar Blues") pasando por el sabor a bossa de "5 A.M." o los momentos meditativos de "Acuarel", la balada que da título al disco. Jazz sin estruendos, susurrante, lleno de paz, ideal para escuchar en momentos como estos, difíciles.

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* Más info: rubenreinaldo.blogspot.com

* Fotografía: Óscar García

EL JAZZ ES MALO (Y, PARA ALGUNOS, UNA LATA)

ACORDES Y DESACUERDOS (XXIII)


En 1912, un desconocido fotógrafo llamado Ernest J. Bellocq decidió cambiar los paisajes y la fotografía industrial, a los que se dedicaba profesionalmente, por objetivos más excitantes. Se internó en el barrio rojo de Storyville y, durante un tiempo, estuvo realizando retratos y posados de prostitutas de la ciudad, donde el "negocio" era legal. En 1958, ochenta y nueve de estas fotografías salieron a la luz, desvelando algunos de los rostros de aquellos locales donde el jazz creció y se consolidó porque los clientes querían música en vivo, además de alcohol... y otras diversiones. Desde entonces, el nombre del jazz (incluidas algunas teorías sobre su etimología) está ligado a los bajos fondos, el erotismo y el crimen.
 
Siempre fue pecado, El jazz era algo malo, socialmente e incluso ahora, visto desde otros ámbitos musicales o profesionales, malo de lo más malo. Perdió puestos en la lista según la década, dejando paso a la satanización del rock and roll, del punk, del pop..., pero por encima de estas músicas afectas a la moda y a la mercadotecnica, el jazz ha sobrevivido porque supone un desafío intelectual para el músico y para el oyente, y siempre estaremos ahí nosotros, los que no nos conformamos con lo que pongan por la radio o la tele, mentes inquietas que sienten cosquillas (mentales) con la buena literatura, el buen cine, la buena música...

Como solemos hacer en esta sección de Acordes y desacuerdos, reproducimos algunas frases y opiniones sacadas de contexto que pueden arrojar luz (o algún motivo para el debate).


I.
Amy Farrah Fowler (interpretada por Mayim Bialik) en The Big Bang Theory confiesa esto:
Yo no he hecho pellas en mi vida. Mi madre dice que así es como las chicas acaban siendo adictas a la marihuana y al jazz.





II.
A todos nos ha pasado esto de hablar y hablar apasionadamente sobre jazz sin darnos cuenta de que a la otra persona le importaba un comino. Tras la ocupación soviética en la República Checa, Julio Cortázar, García Márquez y Carlos Fuentes viajaron a Praga invitados a dar una charla. Una maniobra de la inteligencia checa para dar sensación de normalidad. Carlos Fuentes recuerda: 
Viajamos en un tren nocturno desde París hasta Praga, pero no dormimos porque toda la noche nos la pasamos en el salón con Julio Cortázar, que se dedicó a recordar la historia del jazz. Sabía muchísimo de jazz Cortázar y entonces, entre la Gare de Lyon y la estación de trenes de Praga, nos contó la Historia desde los orígenes del jazz, capítulo por capítulo, trompetista por trompetista, cantante tras cantante... Sabía absolutamente todo. Estábamos muy impresionados Gabo y yo. Sabíamos que sabía pero no que sabía tanto. Y este es el secreto de Cortázar: que siempre sabía mucho más que los demás, pero tenía el pudor de no demostrarlo. En esta ocasión, sí lo demostró, quizás porque era de noche, porque íbamos en tren, porque íbamos a Praga... Y ya, casi al entrar en la estación, digo: "¿Por qué no cambiamos de tema y hablamos de cine?". Pero ya no había tiempo.
Cortázar y Gabo

III.
En la misma conferencia, cuenta Carlos Fuentes, que pensaba que el jazz era una pesadez de conversación, se queda con las ganas de ir a un club:
Yo estaba muy contento hasta un momento en que siento que me traicionaron mis amigos. Quedé muy descontento con ellos. Gabo me dijo: "La ópera es fantástica en Praga. Yo me voy a una función de ópera" y Cortázar me dijo: "He descubierto un club de jazz y tú, Carlos, vas a ir a hablar con los sindicatos". [...] Gabo escuchando ópera, Cortázar en el jazz y yo hablando con los sindicatos. Que eran troskistas, además. 
Cortázar soñando con ser jazzman

IV.
Boris Vian se enfrentó a la sociedad francesa de su época, que prohibía el jazz como "algo peligroso" ironizando (a su estilo) en un artículo que publicó en 1949 en Jazz Hot titulado El jazz es peligroso: Fisioterapia del jazz
Tan lejos como uno quiera remontarse hasta la antigüedad, pueden encontrarse ejemplos de la acción esclerosante y necrosante del jazz sobre la célula viva y las macromoléculas del citoplasma [...] Los trabajos del doctor René Theillier, relativos a las lesiones provocadas por la repetida agresión de una causa cualquiera, dilucidan igualmente el peligro de cualquier música de ritmo regular; el jazz es el ejemplo más típico, y por ello sería necesario que los poderes públicos se decidieran por fin a aplicar el bisturí en esta llaga y a encontrar un remedio para las psicopatías cada vez más grandes que parecen apoderarse por completo de nuestros jóvenes contemporáneos. 
Miles Davis y Boris Vian en París en 1950

V.
Más grave es cuando hay persecución. Los nazis prohibieron muchas facetas artísticas pero una lo fue por provocativa y por racial: el jazz. Desgraciadamente, aunque el ejército americano contraatacó "psicológicamente" enviando discos de jazz a los soldados (los llamados V-Discs o Discos de la Victoria), este rechazo se producía también dentro de los Estados Unidos, donde algunas minorías blancas (y no tan minorías) ignoraban el jazz como música popular. Por poner un ejemplo, la obra Porgy & Bess del judío George Gershwin tardó ¡80 años! en ser aceptada como ópera, mientras que, dentro de la propia Alemania, hubo una especie de resistencia músico-cultural por parte de los Swingjugend, a quienes Thomas Carter dedicó su película Rebeldes del Swing (Swing Kids, 1993). Ahí va un resumen  (obtenido de la web Idejazz) de cómo Hitler pretendía que funcionara la cosa con la Entartete Musik ("música degenerada") que era el jazz:

1. Las piezas en ritmo de fox-trot (o swing), no podrán exceder el veinte por ciento del repertorio de las orquestas y bandas musicales para baile;
2. En este tipo de repertorio llamado jazz, debe darse preferencia a composiciones en escalas mayores y a letras que expresen la alegría de vivir, en lugar de las deprimentes letras judías;
3. En cuanto al tempo, debe darse preferencia a composiciones ligeras sobre las lentas (los llamados blues); de todos modos, el ritmo no debe exceder la categoría de "allegro", medido de acuerdo al sentido Ario de disciplina y moderación. De ninguna manera excesos de índole negroide en el tempo (el llamado jazz) o en las ejecuciones solistas (los llamados "breaks") serán tolerados.
4. Las llamadas composiciones jazzísticas podrán contener hasta un diez por ciento de síncopa; el resto debe consistir en un natural movimiento "legato" desprovisto de histéricas inversiones de ritmo características de la música de las razas bárbaras y promotoras de instintos oscuros extraños al pueblo alemán;
5. Queda estrictamente prohibido el uso de instrumentos extraños al espíritu del pueblo alemán, como así también el uso de sordinas que convierten el noble sonido de los instrumentos de viento y bronce en aullidos judíos;
6. También quedan prohibidos los solos de batería que excedan la mitad de un compás en tiempo de cuatro cuartos, excepto en los casos de estilizadas marchas militares;
7. Queda prohibido a los músicos realizar improvisaciones vocales (scat).
 Ahí es nada.
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http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html