CONTEMPORÁNEO Y SIN ETIQUETAS

SERGI  FELIPE  & WHISPER  SONGS,  Last  Whisper 
(Underpool, 2019)

Acaba de aparecer Last Whisper, un trabajo del saxo tenor Sergi Felipe y su cuarteto Whisper Songs que es el tercer disco de una serie que comenzó con Whisper Songs (2011) y continuaba con Bambú es libre en el espacio (2013), tres discos con un ideario común y que, con las sucesivas grabaciones, avanza sobre distintos ritmos con una estética contemporánea, especulativa y sin etiqueta, con plena libertad, tres discos que muestran a un saxofonista y, sobre todo, a un compositor con una voz personal y abierta. Hay un tono crepuscular en las melodías, pero, ¿estamos ante el final de una trilogía? Ahora están de moda las series con final abierto... Le preguntamos directamente a su protagonista, Sergi Felipe, que es, además de saxo tenor y compositor, productor y también fundador del sello Underpool.

JAZZ, ESE RUIDO: Para empezar, ¿cómo definirías el proyecto Whisper Songs?

SERGI FELIPE: Es un proyecto con una clara voluntad de sonar a grupo con sonido propio. Whisper Songs lo definen los 5 músicos que somos y la música que escribo para ellos.

J,ER: ¿Cree Sergi Felipe en las etiquetas?

SF: Las etiquetas muchas veces las usamos como adjetivos simplemente y para definir muchos conceptos musicales ayudan. Me cuesta más en cuanto a etiquetas musicales estilísticas. Intento no usarlas ni tan solo pensar en ellas cuando escucho música. Poner una etiqueta/estilo a la música de un grupo o artista me parece pobre, ya que lo defines con una sola palabra, pero entiendo que existan y sean necesarias.

J,ER: En los dos primeros álbumes de Whisper Songs encontramos una intención más rítmica y una concepción contemporánea más fácil de escuchar (quizás más heredera de la tradición) que en este nuevo disco, que muestra un jazz más especulativo, con una estética más oscura, más intimista. ¿Qué hay de evolución en Sergi Felipe como músico y como compositor?

SF: Supongo que del segundo a este tercero han pasado 5 años. entre el primero y el segundo apenas pasó año y medio. Creo que este cambio se nota del primero al tercer disco, pero el segundo realmente queda a medio camino de los otros, dos con lo que es una evolución escalonada. Todo tiene su proceso. La mezcla que creo que también ha ayudado en este cambio, al igual que los 8 años que llevamos tocando juntos. La música de este tercero está escrita de forma muy instintiva y quizá sí que se aleje de los otros en cuanto a algunos aspectos formales más ortodoxos.

J,ER: Además de Sergi Felipe al saxo tenor, podemos escuchar en estos discos a Hugo Astudillo en el alto, a Alfred Artigas a la guitarra, a Marc Cuevas en el bajo y a Oscar Domènech a la batería (con la colaboración en algunos temas de Dídac Ruiz en la percusión). Háblanos de estos músicos y de su papel en Whisper Songs.

SF: Pues son pieza fundamental del sonido del grupo que ha ido desarrollándose en este tiempo a la vez que se dessarollaba la carrera de cada uno de estos grandes músicos. Algunas veces nos hemos encontrado con sustituciones, ya que Alfred pasa mucho tiempo en Cuba y Hugo ahora vive en Madrid, siempre con grandes resultados, ya que hemos contado con Jordi Matas a la guitarra o Joan Mas al saxo alto, pero en esencia el sonido Whisper se encuentra en sus 5 miembros.

J,ER: ¿Es Last Whisper el final de una trilogía? 

SF: Como el nombre anuncia sí que és el último disco que publicaremos, aunque nunca se sabe. Digamos que el último de una etapa, seguro. De todas formas, lo bueno viene ahora con los conciertos de presentación, donde vamos a disfrutar, como siempre hacemos.

J,ER: ¿Cómo ves la escena actual del jazz a nivel global y en Barcelona en particular?

SF: Cambiante, y rápida, y por otro lado muy estática, como el mundo en que vivimos. En Barcelona nos pasa lo que en muchas capitales, pocos locales y mucha calidad musical. Aparte de esto, veo la escena local y la global muy viva, rica en propuestas y con mucha variedad en ellas, me parece que el secreto es crear un público y trabajar en una audiencia. Podría ser un tema de largo debate.

J,ER: Una última pregunta. ¿Quién es Bambú? 

SF: Ha ha hah. Bambú es un conejo que teníamos de mascota en el Estudio Underpool, donde vivo. Nos llegó de una familia que no podía tenerlo más y lo adoptamos. Estuvo con nosotros mucho tiempo. En el disco le dimos un pequeño homenaje, ya que pasó a mejor vida en los días posteriores a la grabación del segundo álbum, Bambú es libre en el espacio.

J,ER: Gracias,Sergi, por tener la paciencia de contestar a nuestras preguntas. 

Escuchemos un poco de este proyecto.

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* Web: www.underpool.org/lastwhisper

SWING EN EL ALMA

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Keep That Swing in your Soul
(Snibor, 2018)

El tenor Enric Peidro sigue afirmándose como uno de los baluartes del jazz mainstream en España. Con una evolución de su sexteto (al que llama swingtet), nos trae ahora una colección de standards de esos que te hacen amar el jazz, y lo vamos a escuchar por partida doble, con su Swingtet en el álbum Keep That Swing In Your Soul (2018) y en quinteto, compartiendo liderazgo con Dan Barrett en el disco And The Angels Swing (2019).

Ya lo comentamos en su anterior trabajo, ajeno a la moda y proyectando su filosofía no en la ruptura sino en la personalidad de sus fraseos y de sus arreglos, el jazz mainstream de Enric Peidro tiene un sonido tan perfecto, tan armónico, tan fácil de escuchar, que puede herir sensibilidades entre los modernos y modernizantes. Como otros conservadores de ese jazz clásico que nunca dejaremos de escuchar (léase Scott Hamilton, por ejemplo), Peidro se mueve con comodidad por el American songbook, aunque esta vez se trate de standards contundentes pero no muy conocidos firmados por VIPs como Illinois Jacquet, y otros que no son tenores, como Benny Carter, ni músicos de jazz, como Johnny Mandel. Pero lo que más encontramos son temas compuestos por trombonistas, como Dicky Wells y Trummy Young, aunque esto último no es de extrañar dado el (afortunado) protagonismo del trombón (Pedro Ortuño) en este disco.


Este remodelado Swingtet, con Paul Evans a la trompeta, Pedro Ortuño al trombón, Richard Busiakiewicz al piano, Andrés Lizón al contrabajo y Simone Zaniol a la batería, y con arreglos de Peidro en casi todos los temas (también de Dan Barrett y Diego Barberá), que dejan espacio para el lucimiento de todos los músicos, el sexteto funciona como una pequeña big band en sus planteamientos (legato potente, ritmo continuo, juegos de llamada/respuesta entre solista y banda...), haciendo de la escucha una experiencia estimulante y muy, muy entretenida. Lo cierto es que hoy en día un sexteto puede considerarse (casi) una orquesta. Y así funciona, lleno de swing, armonías en los vientos y solos que se suceden gozosamente y a todo ritmo. En medio, co-protagonizando generosamente, el líder, Enric Peidro, un saxo tenor de los clásicos, con un fraseo limpio, que se expresa como un swing contenido y medido o, como diría el Duke, in a mellow tone, más afilado en algún blues como "The Blues I Like to Hear" (qué titulo tan fantástico) o cuando hace un homenaje a Coleman Hawkins en "Thru For The Night".

Por destacar, destacaría "Flying Home", que es uno de mis standards favoritos de siempre de Benny Goodman. Fue compuesto por el clarinetista y Lionel Hampton pero podría jurar que Peidro tiene como referencia ineludible la versión que grabó Lionel Hampton con su orquesta, en la que se puede escuchar un solo de saxo tenor a cargo de un jovencísimo Illinois Jacquet. Con la diferencia de años, la grabación de Peidro, sin superar la frescura del original, añade más fuerza gracias a los arreglos del sexteto y a un sonido brillante que con los medios de 1942 era impensable... En resumen, así es la Historia del Jazz, un continuo ir y venir de sonidos personales y únicos que van haciendo resucitar el espíritu del jazz una y otra vez. Y para eso nada mejor que un buen grupo con las ideas claras como el Swingtet de Enric Peidro.

Este es uno de los bonus tracks del álbum, una versión de "How Can You Lose" de Benny Carter grabada en Denia con David Herrington a la trompeta y Paco Soler al trombón.




The Dan Barrett-Enric Peidro Quintet, And The Angels Swing
(Snibor, 2018)

La segunda grabación que nos llega del prolífico Enric Peidro es And The Angels Swing,. Si en el anterior disco el trío tenor-trompeta-trombón tenía protagonismo, en este Peidro comparte liderazgo con el trombonista Dan Barrett (Benny Goodman, Buck Clayton, Woody Herman). Nueve temas dura el fascinante diálogo entre estos dos músicos cargados de experiencia, un diálogo que versa sobre temas clásicos (Ellington, Donaldson, Getz...) con una fluidez hipnotizante favorecida por el lenguaje cool de ambos músicos y por la electrizante sección rítmica presidida por el piano británico Richard Busiakiewicz, habitual de Peidro, con Lluis Llario al contrabajo y con nada más y nada menos que Carlos 'Sir Charles' González en la batería.

Tras todo lo reseñado más arriba acerca de Keep The Swing In Your Soul, sobra hablar sobre las motivaciones de este otro disco. La diferencia entre este tándem y el combo anterior es, a mi parecer, la libertad que tienen ambos líderes para expresarse. Hay menos solos de los sidemen y más diálogo de tú a tú, fluido y afable por la cercanía de ambos lenguajes pero, aún así, lleno de momentos coloridos, de citas y de complicidad. Mainstream, buenas ideas, fraseos elegantes y seductores... todo ello en una dialéctica de la que se podría deducir que ambos músicos llevan toda la vida tocando juntos...


Repasando el panorama actual, resulta paradójico que el Mediterráneo, desde Murcia hasta Valencia, genere más músicos mainstream o, por decirlo de alguna manera, anclados a la tradición, que el resto de la Península, donde el jazz moderno, las vanguardias y el free (que dejó de ser vanguardia hace mucho) es más habitual. Dicho esto, es fantástico que dos músicos tan tradicionales como Dan Barrett (Pasadena, 1955) y Enric Peidro (natural de Alcoy) se unan en un estudio para dejarnos este regalo que suena a swing pero tocado con una frescura tal que parece actual. 

Les dejo con un vídeo en directo grabado en un bar de hotel (¿qué hay más clásico?) con un sonido directo aceptable y el mismo quinteto del disco. Es el tema que cierra el álbum, "Sultry Serenade". Que ustedes lo disfruten.


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* Web oficial de Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Web oficial de Dan Barrett: www.danbarrettmusic.com

SÍNCOPA Y SENSIBILIDAD

CHICO PÉREZ, Gruserías (2019)

A pesar de su juventud, el pianista y compositor Chico Pérez (Jaén , 1994) acumula experiencia a marchas forzadas. En 2018 recibió el Premio a Mejor Artista por el Instituto RTVE, el Premio Talento Joven y el Premio Composer, lo que no es poco. Ahora presenta su primer disco como líder, Gruserías. Su escucha es como estar detenido en un cruce de caminos donde confluyen la tradición de Jorge Pardo y la sutileza de Enriquito. El título es un juego de palabras, una mezcla de bulerías y del apellido de Dave Grusin, una de las influencias del pianista. Entendido esto, es fácil comprender la filosofía del compositor, sus gruserías o, lo que es lo mismo, su jazz (o flamenco) sin etiquetas.

El pianista Dave Grusin fue uno de los fundadores del sello GRP. Pianista dotado de una gran sensibilidad, en casi todos sus discos como líder (y en sus bandas sonoras para películas) suele tender a la fusión y a una sensibilidad cercana al smooth jazz. Parece que Chico Pérez ha heredado de esta influencia el don de la fusión y la sensibilidad: no hay nada estruendoso, nada que en el disco que no sugiera una pasión desde la ternura, con un lenguaje delicado tanto en el acento sincopado de las teclas como en las cantantes, ritmos contenidos (pero expresivos) tanto en percusiones como en palmas y jaleos... Incluso su lado flamenco está exento de esas explosiones propias de la improvisación gitana. Parece que cierto aspecto de la personalidad musical de Chico Pérez es un Dave Grusin que ha pasado por el Sur y se ha empapado del espíritu árabe del flamenco auténtico para mezclarlo con esa Historia del Piano Jazz que sobrevive a las modas.


Con esa sensibilidad, esa capacidad para improvisar, sentido del blues (qué bueno "Viaje"), es un músico de jazz con todas las letras, con más recursos que la mayoría. Por poner un ejemplo, Chico Pérez utiliza en el álbum el baile como instrumento de percusión con la intervención de un grupo de baile (El Tabanco) en un tema que podría decir que es mi favorito porque es como una gran jam session de jazz flamenco (para los profanos, remarcar que las fiestas flamencas son siempre improvisadas sessions). El tema en cuestión es "Fiesta en la villa", una composición que comienza en un ritmo por bulerías y que tiene un solo de piano que llega a sonar funky, incluso soul.

Dicho esto, me gustaría destacar lo complejo del disco, con muchos músicos pero basado en un cuarteto de jazz (con Jesús Zájara a la flauta, Carlos Bueno al bajo y Guillermo Hernansaiz la batería) al que se añade una sección rítmica extra (los percusionistas Alberto Garrido y Jaime Nadal, y los palmeros Hermano Gamero y Jesús Ángel Reina), con un inspirado Sergio Albacete sonando en "Por Parker" sin imitar a Parker, y el violonchelo de Manuel Moro. A todo esto, hay que sumar las voces flamencas de Belén Vega y Ángeles Toledano


Un elenco formidable y extenso que parece más uno de esos grandes conciertos o meetings que se celebran para despedir una carrera cuando, en realidad, es un primer disco, enorme pero primer disco, que supone una carta de presentación impecable

Les gusten o no las fusiones, puedo decir que Chico Pérez es de esos pianistas a los que gusta escuchar improvisar, moviéndose por el teclado con su fraseo limpio y lleno de color, y, sobre todo, gusta sentir cómo se expresa. Este mes se presenta en Madrid en el Café Berlín.

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* Web: www.chicoperez.es

EL DISCO DE JAZZ MÁS ODIADO DE LA HISTORIA

MILES DAVIS, On the Corner (Columbia, 1972)


Hay momentos en los que, hastiados de novedades, sentimos la necesidad de volver la vista atrás. En este mismo blog he citado algunas veces la utilización que hago de Ellington como medicina. Rebuscar en la propia discoteca de casa es tan sano como escuchar discos nuevos cada semana porque el jazz (el jazz bien escrito o bien improvisado) admite tantas escuchas como uno quiera: siempre hay algo nuevo que escapó a nuestra atención o que suena nuevo en un momento nuevo. Hoy me ha dado por recuperar un disco de los más atrevidos e ignorados de Miles Davis. On the Corner, lanzado en 1972, es un ejemplo de la fase final de Miles, cuando recolectaba músicos jóvenes constantemente y los alimentaba con una idea para después dejarlos improvisar (a veces, durante un cuarto de hora) para intervenir sólo cuando la inspiración se lo imponía. Miles estaba en pleno periodo eléctrico y este venía después de tres álbumes elogiados por la crítica (In A Silent WayBitches Brew y A Tribute to Jack Johnson), a pesar de los cual, On the Corner se convirtió en el álbum más odiado del jazz, como lo renombró The Guardian, masacrado por la crítica de la época e incluso repudiado por algunos de los músicos que trabajaron en la grabación. Un artículo detallado al respecto se puede leer en esta web.

"Partitura" sobre la que trabajaron
los músicos de On the Corner
Quizás Miles pensó que podría seguir la estela improvisadora de Jack Johnson. Según su biógrafo, Ian Carr, en aquella época Miles mantenía largas conversaciones sobre música contemporánea con un chelista inglés, Paul Buckmaster, quien le descubrió la música de Stockhausen y le propuso la idea de experimentar con música temporal no regular (con pasajes fuera de tiempo), tal como había hecho en algunas composiciones Stockhausen, combinándola con música de la calle y la percepción de la ciudad que Miles tenía desde su lujoso apartamento. La idea no era mala. El jazz como testigo de la calle.


Lo malo es que la idea se cristalizó en algo tan simple como aburridas piezas de funky de duración indeterminada, apoyadas en grooves de bajo y batería, y basadas en un solo acorde. Monótono para muchos, impensable para otros, no consigue su objetivo a pesar del increíble plantel de músicos que trabajaron en las sesiones (Corea, Hancock, McLaughlin, DeJohnette, Liebman...). Quizás fue ideado como uno de esos discos rompedores que hacen crujir los cimientos del canon de vez en cuando... pero se quedó a medias.



Más valorada por los críticos con el paso de las décadas, en 2007 se publicó The Complete On The Corner Sessions, una caja con 6 CD's sólo apta para coleccionistas recalcitrantes, 6 CD's que recogían todas (imagino) las tomas de las tres sesiones de grabación (1 y 6 de junio, 7 de julio de 1972) pero tal cantidad de música (casi 7 horas) en lugar de aportar información sobre las improvisaciones en el estudio, provocan el efecto contrario, hastiando al oyente con una cantidad de música (en palabras de Dave Liebman, que participó en el álbum) "bastante caótica y desorganizada", aunque, en defensa de Liebman hay que decir que, cuando llegó al estudio, lo metieron en una cabina desde la cual apenas podía distinguir el ritmo discontinuo entre tanto percusionista, y que la única directiva que se le dio fue la de tocar en mi bemol. 


Mi problema con Miles es que hay entre nosotros una tensión dramática no resuelta. A pesar de que mis discos preferidos son los que van desde Kind of Blue hasta las últimas sesiones de Prestige, siempre vuelvo a los discos eléctricos. ¿Por qué? No los entiendo, y eso hace que los investigue una y otra vez, que regrese a ellos con tanta frecuencia que, a veces, creo que los escucho más que a los que prefiero. Cosas de aficionados. Y, en este sentido, On the Corner es una pieza esencial que pide ser descifrada dentro de su compleja simplicidad.

Miles y su productor en esa época, Teo Macero
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* En carpeta del LP original no constaban los nombres de los músicos que participaron en el álbum, quizás para despistar a los críticos. Según distintas fuentes, estos son los que participaron (alternándose en distintas formaciones):

Miles Davis, trompeta amplificada con wah-wah
Carlos Garnett, saxos soprano y tenor
Dave Liebman, saxos soprano y tenor
Bennie Maupin, clarinete bajo
Chick Corea, Fender Rhodes, teclados
Herbie Hancock, Fender Rhodes, teclados
Harold Ivory Williams, teclados
Cedric Lawson, órgano

Dave CreamerReggie Lucas John McLaughlin, guitarra
Khalil Baladrishna y Collin Walcott, sitar eléctrico
Michael Henderson, bajo eléctrico
Don AliasJack DeJohnetteAl Foster y Billy Hart, batería
James M'tume, percusión
Badal Roy, tabla


http://jazzeseruido.blogspot.com/p/relatos-de-jazz_28.html

JAZZ IMPRESIONISTA

Marcel·lí Bayer & Toni Saigi, Two Horses, (Underpool, 2019)

Marcel·lí Bayer es uno de nuestros aventureros favoritos. Investigador constante, armado solo con sus saxos, lleva recorridas odiseas tan interesantes como 1680 (Discordian Records, 2014) o el inesperado Niketchrin (Creative Sources, 2017). Es uno de esos pioneros que sacuden cada semana 23 Robadors en una búsqueda constante y no siempre fructífera de ese eterno mito que es el futuro del jazz. En esta nueva aventura viene armado solo con su soprano y acompañado del pianista Toni Saigi, de quien hablamos hace tiempo sobre su disco de presentación con su cuarteto Tronik.

La apacible fotografía de Alexandra Garzón que llena la portada y un inspirado fraseo de Bayer son los puntos de partida de este trabajo tan poco usual. 14 temas compuestos expresamente para este dúo pensando en las tesituras y los lenguajes propios (y comunes) del piano y del saxo soprano. Dentro de la heterogeneidad del setlist, con temas impresionistas unos ("Zig Zag Ninja") y swingueantes otros ("Ready for Tony"), pero todos líricos, la delicadeza con que ambos músicos afrontan los temas es sobrecogedora. No hay estridencias ni salidas de tono ni fuegos artificiales, la libertad se expresa desde lo íntimo y desde la técnica. Es un jazz que va más allá del free, de lo experimental, de ese jazz que especula y que busca, porque Bayer y Saigi encuentran.



Sin ser válida la comparación, hace unas semanas hablábamos de otro dúo, el formado por Aruán Ortiz y Don Byron, tan anclados en una estética de música clásica (podrían llamarlo Third Stream si les place) como en su papel de experimentadores-en-busca-de-algo. El caso de Bayer y Saigi da un resultado más placentero, más plástico, porque ahonda en el propio lenguaje de sus instrumentos y, como decía más arriba, de los puntos comunes entre ambos instrumentos (y entre ambos músicos) en cuanto a color, armonía, personalidad... 


Porque una de las cosas más dignas de celebrar del dúo es la diferencia de ambos músicos cuando los escuchamos por separado. Saigi, en su disco de presentación (La Prinsire de la Sal) se desvelaba como un jazzista puro, con personalidad pero con el oído puesto en la tradición (léase Monk, Mingus...) mientras que Bayer se ha mostrado siempre como un innovador y un experimentador nato capaz de hacer discos a saxofón solo sin que resulten chocantes. Ritmo versus minimalismo, el lenguaje armónico del piano contra el del saxofón rebelde. Los dos improvisadores por naturaleza. La emoción está servida.


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* Web: www.underpool.org/twohorses

* Marcel·lí Bayer: marcellibayer.wordpress.com

ESPACIO PARA LA IMPROVISACIÓN

JASON PALMER,  Rhyme and Reason (Giant Step Arts, 2019)

Descubrimos a Jason Palmer cuando publicó su primer álbum con el sello barcelonés Ayva (su título era Songbook) y fue un placer reencontrarnos con él como actor cuando interpretó aquella declaración sin palabras, trompeta en mano, al final de la película Guy and Madeline On a Park Bench, opera prima de Damien Chazelle (sí, el que luego dirigiría Whiplash y La La Land). Desde entonces, ha grabado más de una docena de discos en apenas una década. Ahora presenta un nuevo álbum titulado Rhyme and Reason que acaba de aparecer en un fabuloso formato doble y que nos muestra un músico que evoluciona, pero siguiendo una línea consecuente con su despegue: bop intenso y de sonido crudo, primitivo pero tan trasgresor que hace que el bop vuelva a parecer vanguardia.

El álbum, grabado en vivo en the Jazz Gallery (Nueva York) los días 7 y 8 de junio de 2018 es una colección de temas escritos para el lenguaje de la trompeta moderna. Con el prisma del bebop como punto de partida, las composiciones están plagadas de ritmos complejos ("Rhyme and Reason"), de espiritualidad ("Sadhana", "Waltz for Diana"), influencias (de Kurt Rosenwinkle y Bill Evans, por ejemplo, en "Waltz for Diana") y, sobre todo, de espacio para que los músicos puedan expresarse, músicos que componen un cuarteto sin piano, un cuarteto liderado por el trompetista y donde aparecen Mark Turner al saxo tenor, Matt Brewer al bajo y Kendrick Scott en la batería.


Escuchemos el primer tema del álbum. Si alguna vez se han preguntado cómo surge la inspiración para escribir un tema, sirva este ejemplo que, como Palmer explica en el libreto, surgió de la rítmica 4554 de la canción "Aya" de August Greene (donde aparece Robert Glasper) y de la estructura de acordes del tema de Herbie Hancock "Tell Me a Bedtime Story". Por cierto, el título viene de Herbie y de Glasper. 


Después de lanzar varios discos como líder en el sello Steeplechase, Palmer lanza este disco en Giant Step Arts, que es algo más que un sello discográfico: una organización sin ánimo de lucro que pretende apoyar a artistas emergentes lanzando sus discos. No los venden sino que los entregan a los músicos para promoción y organizan eventos de presentación que documenta el fundador del sello, el fotógrafo Jimmy Katz. De este modo, los artistas tienen pleno control sobre su música, si presiones de ningún tipo.

Esto se nota en este álbum donde Jason Palmer compone e interpreta temas sin corsé ni medida, ese tipo de temas largos donde los músicos pueden improvisar y desarrollar sus ideas sin marcaje. Rhyme and Reason tiene (ilustrando esta idea) sólo 8 temas, pero está editado como disco doble porque sólo uno de los temas baja de los 10 minutos, pasando 3 de ellos de los 16 minutos de duración. Esto permite intros originales (de trompeta casi siempre, pero también de contrabajo, como en "Mark's Place"), progresiones muy libres y acumular un caudal de ideas importante.  Vamos, esas cosas que hacen grande al jazz.

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* Web oficial: www.jasonpalmermusic.com

* Fotos de Jimmy Katz.

EL BAJISTA DE PERSONALIDADES MÚLTIPLES

MOPPA ELLIOTT, Jazz Band / Rock Band / Dance Band 
(Hot Cup Records, 2019)

El bajista y fundador de Mostly Other People Do the Killing, Moppa Elliott, no deja de sorprendernos. Incluso si están acostumbrados a la fluctuante diversidad en la discografía del cuarteto, este nuevo lanzamiento de Elliott en forma de triple álbum en dos CD's supone todo un desafío para el oído. Después de su última locura, un álbum de improvisación para contrabajo solo titulado Still, Up In The Air (Hot Cup, 2016), ahora presenta Jazz Band / Rock Band / Dance Band, tres álbumes construidos sobre tres formaciones distintas y con filosofías diferentes que significan un reto musical y personal y que vuelve a mostrarnos el eclecticismo y la polivalencia de Moppa Elliott como contrabajista, como compositor y como arreglista. 

Tres álbumes en un doble CD. ¿Por dónde empezar? Lo único que tienen en común las tres grabaciones son las composiciones de Elliott, incluso las 3 formaciones sólo tienen en común al bajista. Su lanzamiento en un solo álbum y la coincidencia temporal (en el espacio de un año y medio) de las grabaciones (realizadas entre marzo de 2017 y mayo y julio 2018) muestran no una evolución sino un interés concreto en explorar distintas estéticas, algo que algunos músicos desarrollan con el tiempo y la controversia (Miles, por ejemplo) y otros, como el también bajista Christian McBride, se atreven en un solo álbum (aquel celebrado triple CD llamado Live at Tonic), ejemplos de músicos multidireccionales (o quizás con personalidades múltiples).

Con su habilidad para los arreglos y una capacidad inusual para enfocar los temas desde puntos de vista muy originales, Elliott es capaz de presentarnos swing o rock and roll con una óptica distinta, desplazada, como si utilizara algún tipo de pensamiento lateral para entender lo que otros han tocado y explotado como clichés. Lejos de lo usual, ahí está Moppa Elliott.

Para ello, convoca a tres formaciones distintas: un quinteto etiquetado como jazz band llamado Advancing on a Wild Pitch (formado por Moppa Elliott, Sam Kulik, Charles Evans, Danny Fox y Christian Coleman), que elabora un jazz swingueante y, a la primera escucha, arcaico; pero, bajo una escucha más profunda, responde a puntos de vista muy originales, tanto rítmica como armónicamente. Por otro lado, está la rock band, llamada Unspeakable Garbage (Moppa Elliott, Jon Irabagon, Nick Millevoi, Ron Stabinsky y Dan Monaghan), que toma elementos clásicos del rock'n'roll para establecer espacios de improvisación, especialmente rítmicos; y, por último, podemos escuchar en el último disco una dance band bajo el nombre de Acceleration Due to Gravity (George Burton, Mike Pride, Nate Wooley, Dave Taylor, Matt Nelson, Bryan Murray, Dr. Kyle Saulnier, Ava Mendoza y, por supuesto, Elliott) que hace un jazz ecléctico, moderno y pariente de la atonalidad que contiene elementos de los dos anteriores pero con mucha más libertad improvisadora, tímbrica y transgresora. Mucho más interesante que los otros dos.  

Como suele ser habitual en otros trabajos de MOPDtK, las composiciones de Elliott llevan como título topónimos del estado de Pensilvania, de manera que podemos decir, a modo de pensamiento reconfortante, que en medio de tanta innovación algo en el Universo Moppa sigue inalterable. 


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* Moppa Elliott: moppaelliott.com

* Hot Cup Records: hotcuprecords.com