FREE EVOLUCIONADO

CUARTETO FUERTE, Últimeit (Sentencia Records, 2021)

Cuando escuchamos por primera vez a Cuarteto Fuerte (en 2019 con su álbum homónimo) tuvimos la sensación de que estábamos ante el eslabón perdido entre el jazz clásico y el free. Ese eslabón, que muchos fijarían en Ornette Coleman, contenía elementos procedentes de la tradición y una filosofía destructora de cánones. Cuando el bajista Juan Miguel Martín formó este combo en 2017 buscaba, sin duda, una investigación creativa en torno a ese momento del jazz. En este nuevo álbum, van más allá con un sonido más complejo y, a la vez, más accesible.

El cuarteto ha cambiado desde el primer disco, donde escuchábamos una formación insólita (cuarteto con guitarra y clarinete bajo), en este segundo álbum, además del bajista y compositor de los temas (Juan Miguel Martín) el cuarteto está formado por dos saxos (Javier Ortí al tenor y Bernardo Parrilla al alto) y Fernando Caro a la batería, todos andaluces y músicos de contrastada experiencia (Andalucía Big Band, Real Orquesta Sinfónica de Sevilla...). El resultado es un sonido más contundente, reafirmando esa teoría del eslabón perdido. Momentos donde sobre una base rítmica aparentemente clásica suenan los dos saxos en "perfecta" disonancia confirman esta sensación, reforzada por todas las influencias de antes y después de la eclosión del free que se pueden percibir en el disco.



Grabado en directo en estudio, capta esta esencia a veces con un sonido brillante y otras con crudeza, mirando adelante y atrás, en esquemas que en momentos recuerdan a Ornette y en otros, más rompedores, a John Zorn. Para conseguir este sonido cercano al de un concierto sin amplificar, los temas se grabaron con micrófonos de ambiente en la sede de Assejazz (Asociación Sevillana de Jazz). Fue mezclado por Manuel González (Artisónica) y masterizado por Trevor Coleman.

Desde "Excrecencia de la evidencia" hasta "Il Giardino delle Delizie" (Ennio Morricone) que cierra el disco, cabe mucha creatividad y ninguna desentona. Ellos mismos definen los temas como free jazz, latin jazz disonante o psicodelia soul. Lo cierto es que uno encuentra en la escucha un sonido coherente a lo largo de los temas, sea cual sea la inspiración, lo que convierte a Cuarteto Fuerte en un combo de free evolucionado que apetece escuchar y al que deseamos continuidad. 

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* Más info: facebook.com/CuartetoFuerte

* Para escucharles: sentenciarecords.bandcamp.com/album/ltimeit

EL PUNTO DE VISTA DEL CONTRABAJO

MARTÍN LEITON, Desde a Bajo (Underpool, 2021)

Quizás por su versatilidad o por su lenguaje en los solos, el contrabajista Martín Leiton está muy solicitado últimamente. Su tercer disco como líder, Desde a Bajo, concita tradición e innovación en un "pequeño" repertorio de 7 temas de composición propia más un estándar, But Beautiful (J. Van Heusen/J. Burke). Un disco lleno de dinamismo donde las ideas fluyen de principio a fin y donde el ritmo manda, por supuesto.


El disco arranca con un groove imparable del contrabajo, dirigiendo, mientras el piano marca acordes acompañando, anunciando la melodía que rompe en el saxo. La batería acelera sin estruendo, muy de fondo. El jazz fluye como le gustaría a todo aficionado que fluyeran todos los discos de jazz. De ahora o de hace sesenta años. ¿Qué más da si los pies se mueven? El solo de piano es rebelde, lleno de síncopas y frases a medias, progresiones de acordes, el saxo entra de nuevo y el que escucha no sabe ya en qué siglo está. Por supuesto, el tema termina con un juego de llamada y respuesta en el que la batería discute con todos (y con muy buenos argumentos).


Los musicazos que forman este cuarteto son, además del contrabajista Leiton, el pianista Toni Saigi, el saxofonista Santi de la Rubia, uno de los exponentes más sobresalientes del tenor en el panorama español actual, y el también omnipresente Jorge Rossy


Como señalé más arriba, el repertorio contiene siete temas originales de Martín Leiton. Además de la introducción perfecta que es "Rains every Day", podemos escuchar "Gran Karma", que comienza con un solo de contrabajo y está lleno de cambios, escalas y juegos en los que participa todo el cuarteto; "Maletas", un tema muy clásico con buenos solos; "Ollie's" es también un tema lleno de swing y blues, muy rítmico y donde la sección de ritmo no está solo al servicio de un Santi de la Rubia brillante sino que volvemos a escuchar solos y más solos, todos sin un segundo de desperdicio... Para terminar, Leiton ha elegido una balada, quizás porque necesitábamos que redujera la sobredosis de ritmo y porque aquí, en un tempo más sosegado, la tímbrica y la expresividad de los solistas queda más patente. Hay que escucharlo.

Para quienes no hayan tenido el placer, Martín Leiton es un músico canario que comenzó de manera autodidacta y ha llegado a convertirse en profesor del Taller de Músics. Ha desarrollado toda su carrera dentro del jazz y el folclore latinoamericano. Antes de Desde a Bajo, ha publicado dos discos como líder: Medium (96k music, 2011) y Poetry of Sound (Underpool, 2015) y uno como director y arreglista (Martín Leiton Big Band, Inevitable, Fresh Sounds, 2018), pero en este cuarteto parece encontrar una libertad y una expresividad inusuales y, por qué no decirlo, necesitábamos este disco para disfrutar de su magia en casa. 



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CANCIONES DESNUDAS

ANNA RODRIGUEZ & ELISEO LLOREDA, 
And... We Still Are (2021)

Canciones desnudas en el sentido en que este dúo, formado por la cantante Anna Rodríguez y por el guitarrista Eliseo Lloreda, defiende sus temas sin ayuda ajena, "desnudando" sus instrumentos con la sinceridad de su sonido natural. Habituales de los escenarios canarios, Anna y Eliseo han compuesto todos los temas de este álbum buscando un sonido íntimo y, a la vez, intenso en el que se perciben complicidad y experiencia.

Las canciones de And... We Still Are van desde la balada de jazz ("Crazy Mad") pasando por aires de bossa nova ("Meu Coraçao"), el soul ("Irresistible"), el blues ("Seven Years") o el inevitable juego del scat que Anna ejecuta con delicadeza y sin estridencias, jugando al ritmo de la guitarra ("Tanoji"), y que cobra protagonismo absoluto  en un tema llamado "Seselhombre", compuesto por Lloreda, en el que no hay letra y la voz, tarareada, se convierte en instrumental (en todo el sentido de la palabra) para desarrollar una balada llena de ritmos contenidos y sutilezas a media voz. Una delicia. 



Es el tercer álbum en el que colaboran y se nota el interplay forjado en directo. La voz de Anna suena más traviesa que en los discos anteriores, de lo que resultan muchos momentos de fraseos brillantes y divertidos para aquellos que aprecien la voz como instrumento de jazz. Con arreglos en casi todos los temas de Eliseo Lloreda, el disco mantiene una línea clara a través de todos los estilos que toca, y aprovecha las tímbricas de dos lenguajes tan distintos como la voz y la guitarra para llevar la expresividad al máximo nivel. Una escucha detenida (o repetida) del disco descubre técnicas y recursos sumados de manera incansable pero sin recurrir a los fuegos artificiales, algo de agradecer, de lo que resulta un álbum íntimo, delicado, que aporta en sus 8 temas mucho más de lo que uno espera. 

No quiero cerrar el artículo sin dedicar un momento a un tema en especial. El tema es "Sandra Number 5", una melodía en la que Eliseo Lloreda usa el hog para conseguir el sonido del chelo en la guitarra y Anna canta a dúo con él consiguiendo unos pasajes al unísono ciertamente deliciosos.

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Más info: www.whatwearejazz.com

NOVEDADES DE PIANISTAS

Ignasi Terraza, Falkner Evans, Masabumi Kikuchi...

Esta semana hemos escuchado a varios pianistas que merecían una reseña. El primero de ellos es Ignasi Terraza, que es quizás de todo el panorama español el pianista en cuyos dedos suena más nítida la tradición. Ya tengan la suerte de escucharle como sideman (en directo es brutal) o con su trío, su sonido es clásico y moderno al mismo tiempo. Su nuevo proyecto se llama Intimate Conversations (Swit Records, 2021) porque es un disco de dúos donde "conversa" con músicos de su talla con soltura y derrochando recursos, algo que en dúo es más fácil y también más arriesgado. Los músicos/amigos elegidos para la ocasión son figuras imprescindibles de la escena barcelonesa (Scott Hamilton y Andrea Motis) y madrileña (Antonio Serrano). 

No son dúos inéditos porque es un formato que se repite mucho y que responde a esa necesidad de interplay que Ellington llamaba conversational jazz y que, normalmente, involucra a mucho más que dos músicos. Aquí, con la calidad de los amigos de Terraza, las conversaciones fluyen de una manera natural. Con Antonio Serrano forma un dúo piano/armónica (algo poco habitual que, sin embargo, ya utilizó Serrano con Federico Lechner en La extraña pareja en 2012). Es entre estos dos músicos donde la tradición de Nueva Orleans brilla con más fuerza. Ritmos caribeños, notas de blues, herencia de folklores españoles perdidos en la América de antes del ragtime... Ambos hacen todo un despliegue de recursos en este "Confirmation" que se vuelve nostalgia en "An Emotional Dance" y "Bye Bye Blackbird".

Con Andrea Motis explora otros terrenos, desde los momentos instrumentales trompeta/piano, algo poco escuchado, hasta las canciones. No sé si es suerte pero a Andrea Motis no le ha cambiado la voz desde su primera experiencia en la Sant Andreu Jazz Band, y juega con ello. Como instrumentista se nota la evolución disco a disco. Alcanzó su madurez como trompetista muy pronto y aquí demuestra sin más acompañamiento que el piano lo que tantos hemos visto en directo. Terraza se adapta a su lenguaje como un buen conversador: comprendiendo a quien tiene enfrente y llevándolo con sutileza a su terreno. Lo mismo hace con Scott Hamilton, dueño de un clasicismo envidiable e inalterable. Sus dúos en este disco son atemporales, brillantes y conmovedores, sobre todo "People". Como dicen por ahí más arriba, chapeau!

Este es uno de los temas incluidos en el álbum, "Shiny Stockings" (Foster). Fíjense que los músicos, para conversar, no necesitan mirarse: Terraza toca de espaldas a Motis.

Más info: www.switrecords.com


FALKNER EVANS, Invisible Words (CAP, 2021)

La música como poderosa arma de curación es lo que encontramos en Invisible Words (CAP, 2021), el nuevo álbum de Falkner Evans. La historia detrás del disco es sencilla y dura. Su esposa Linda se quitó la vida en mayo de 2020. Superar esta trágica circunstancia pasaba por volver a tocar y no podía ser de otra manera que con un disco a piano solo donde toda la emoción recae en el propio Evans, ocho temas que se mueven entre el ritmo y el lirismo más profundo y que nació en un lugar de Massachusetts cercano a la naturaleza, a donde llegó huyendo del apartamento que la pareja había compartido en el Greenwich Village y donde encontró un piano en no muy buen estado que le permitió, a través de la música, comenzar a comprender emocionalmente lo ocurrido. 

Si bien el álbum está construido con tiempos lentos, las armonías de los temas se mueven entre lo profundo y contemplativo ("Brightest Lights", "Breathing Altered Air") y la felicidad de recordar ("Lucia's Happy Heart", "The Hope Card"). 

Invisible Words es el primer disco en solitario de Falkner Evans (su disco más reciente fue Marbles en 2020, con un septeto), que parece sentirse completamente libre para expresarse en este formato, redondeando una obra que habla por sí sola.

Más info: falknerevans.com


MASABUMI KIKUCHI, Hanamichi (Red Hook, 2021)

El tercer disco que hemos escuchado esta semana es una edición póstuma del pianista japonés Masabumi Kikuchi en Red Hook Records, un sello creado por el ex de ECM Sun Chung. El álbum, titulado Hanamichi, fue su última grabación de estudio y contiene seis temas que desvelan a un pianista involucrado en una búsqueda y una exploración constantes, un músico ecléctico que desde final de los años 60 trabajó con grandes del jazz como Gil Evans, Miles Davis, Paul Motian, Sonny Rollins, McCoy Tyner..., que exploró la música clásica contemporánea e incluso la electrónica. 

No tengo constancia de ningún disco de Kikuchi desde su Black Orpheus (ECM, 2012) hasta este Hanamichi. El periodo intermedio deja constancia un músico absorbido por la improvisación libre, un músico que con 74 años, en diciembre de 2013 y durante una sesión que duró dos días, grabó en Klavierhaus (Nueva York) este maravilloso disco en un Steinway, abandonando su filosofía de los últimos años y volviendo a un lirismo estremecedor, resultado de su capacidad para deconstruir melodías y armonías y sublimarlas hasta hacerlas suyas. 

Foto: Tae Cimarosti

Aquí merecería destacar (por encima de las dos versiones que hay en el disco de "My Favourite Things" o su "Ramona", llena también de silencios) su impresionante versión del clásico de George Gershwin "Summertime", donde el ritmo se detiene y hablan tanto los silencios como la melodía rota, lacónica, lenta hasta parecer dramática, desesperada. No creo haber escuchado una versión más estremecedora de este tema.

En japonés, se denomina Hanamichi al camino que cruza el patio de butacas del teatro hasta el escenario donde se desarrolla el kabuki. Creo que esta metáfora y un disco póstumo llamado así son un buen motivo para explorar hacia atrás la carrera de Masabumi Kikuchi, alias Poo.

LA JOVEN SHEILA JORDAN

SHEILA JORDAN, Comes Love: Lost Session 1960 
(Capri Records, 2021)

Hace un par de años tuvimos la suerte de tener por aquí de gira a una Sheila Jordan nonagenaria que seguía siendo impresionante, tanto el brillante timbre de su voz como el resto de características que la llevaron a la cima: el color, la emoción... La última de las Grandes Vocalistas publica estos días un álbum en el que recupera una sesión de grabación realizada el 10 de junio de 1960 en los estudios Olmsted. Recuperada por Capri Records, una casa donde sigue sonando el jazz clásico incluso en sus grabaciones nuevas, esta sesión viene producida por Thomas Burn, quien, cuando le envió la música a Sheila Jordan recibió la respuesta esperada: a sus 92 años, la vocalista no recuerda qué músicos estaban aquel día en el estudio. Es una pena porque el disco suena magnífico, lleno de swing, blues y sentimiento pero, desde que Sheila comenzó a escribir letras para las melodías de Charlie Parker siendo adolescente, deben haber sido muchos los músicos que han pasado por su lado.

Dicen los biógrafos que estudió con Lennie Tristano y que el pianista le enseñó a perfeccionar sus fraseos escuchando los solos de dos saxofonistas tan distintos como Lester Young y Charlie Parker. Debió ser ahí, siendo adolescente, cuando Sheila Jordan convirtió su voz uno de los instrumentos más reconocibles del jazz. Su dicción, que acompaña a la vocalización es siempre natural, jugando las palabras como el mismo valor que las notas. En este disco podemos escucharla haciendo un divertido scat en una fugaz versión de "It Don't Mean A Thing (If It Ain't Got That Swing)" y también el fenómeno contrario, la Sheila Jordan que desgrana las baladas nota a nota como un pianista experimentado en medio de la madrugada ("These Foolish Things", "Don't Explain"). ¿Qué decir de la emotiva "I 'm The Girl" que abre el disco?

Aunque a mí, personalmente, me provocan más adicción los temas uptempo como "I'll Take Romance" o "They Can't Take That Away From Me", Comes Love está lleno de  standards inolvidables, 11 en total, interpretados son madurez, energía y sinceridad, sin artificios, en una colección de apenas 34 minutos que son una joya, un disco chispeante y adictivo que habría sido un éxito de publicarse en los 60. Se quedó archivado en un cajón de una compañía llamada Chatam Records, sí, pero, por suerte, ahora podemos disfrutarlo, además, con un sonido masterizado.

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* Más info: www.caprirecords.com

UN TRIBUTO A DUKE

THE MARK MASTERS ENSEMBLE feat. ART BARON, 
Masters & Baron Meet Blanton & Webster (Capri, 2021)

Se suele decir que el instrumento de Duke Ellington era la orquesta. Lo cierto es solía componer más para los músicos que para los instrumentos. Ese conocimiento de los miembros de la orquesta dio alma a sus formaciones y ha contribuido a que dejara una huella en la Historia del Jazz difícilmente superable, tanto en su aportación como compositor (se calculan casi 3000 partituras) como en la de director, dotando a la orquesta de jazz de la tímbrica y el color que la hacen identificable, tanto es así que su música suena casi a cliché. ¿Qué más se puede decir de un artista que estuvo en el Renacimiento de Harlem y seguía triunfando cuando Bruce Lee se convirtió en estrella? Que ojalá hubiéramos estado allí.

Art Baron
Quien sí tuvo la suerte de estar allí fue el trombonista Art Baron, que tocó en la orquesta de Ellington en 1973. Por desgracia, el Duque murió ese año. Pero la experiencia debió valer la pena. Este año ha vuelto a grabar la música del Duque dentro de uno los proyectos de Mark Masters, compositor y arreglista que lleva unos años devolviendo a la vida los songbooks de relevantes músicos americanos (Alec Wilder, Lee Konitz, Clifford Brown...), algunos en colaboración con el American Jazz Institute.

El proyecto en cuestión se llama Masters & Baron Meet Blanton & Webster. ¿Por qué Blanton y Webster? Como escribí más arriba, Ellington solía escribir pensando en qué músicos interpretaban su música y la época que va de 1940 a 1942 fue una de las más creativas y brillantes en su orquesta, entre otras cosas, por la presencia del tenor Ben Webster (que luego comenzaría a rivalizar con Johnny Hodges) y de Jimmy Blanton, un hombre que debería recordarse tanto como el de Webster porque su uso melódico del contrabajo demostró que se podía convertir en un instrumento solista, un punto de inflexión en el jazz que merece recordarse.

Jimmy Blanton

De esa época Blanton-Webster en la orquesta de Ellington, Mark Masters ha grabado en este disco una selección de temas reinterpretados con una visión contemporánea pero también respetuosa y llena de swing de 8 composiciones de Ellington y 3 de Billy Strayhorn entre las que está, por supuesto, el ineludible tema emblema de la orquesta, "Take The 'A' Train". También podemos escuchar el estándar "Perdido" de Juan Tizol

Mark Masters

Aparte de Masters como director y Art Baron como trombón solista, podemos oír en el disco a Tim Hagans como trompeta solista y un ensemble que reúne a cuatro saxofones (Kirsten Edkins Jerry Pinter alternándose las partes de Webster, Danny House en el alto y el clarinete, y Adam Schroeder en el barítono); tres trompetistas más (Scott Englebright, Les Lovitt y Ron Stout); dos trombonistas aparte de Baron (Les Benedict y Dave Woodley), el bajista Bruce Lett; interpretando a Blanton, y el baterista Mark Ferber.

"Todas las épocas de Ellington me interesan", comenta Masters. “Pero la Blanton-Webster Band representa un período de tiempo realmente notable. A Jimmie Blanton se le atribuye haber revolucionado el papel del bajo en la orquesta de jazz, convirtiéndolo en un contribuyente melódico en lugar de simplemente mantener el tiempo y establecer la armonía básica. Y Ben Webster era simplemente un gigante. Dio la casualidad de que los dos estaban en la banda al mismo tiempo, y luego agregas todas las grandes composiciones de Ellington y Strayhorn a eso." 

Por si les apetece una buena dosis de Duke Ellington con buenos arreglos y un sonido actual y brillante.


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* Web oficial: www.markmastersmusic.com

CHARLIE PARKER WAS A ROLLING STONE

A tribute to Charlie Parker with Strings

El baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, mostró su pasión por el jazz en algunos discos de los 80 y los 90. Aparte de las colaboraciones con otros músicos, destaca su homenaje a Charlie Parker en 1992 (poco antes de abandonar a sus Satánicas Majestades) titulado A tribute to Charlie Parker with Strings (Continuum, 1992) y firmado por el Charlie Watts Quintet, que incluía a Peter King (saxo alto), Gerard Presencer (trompeta), Brian Lemon (piano) y David Green (bajo).



El homenaje, en realidad, es continuación del álbum From one Charlie (1991), también firmado por el quinteto y que partía de un libro infantil. Como cuenta el libreto, 30 años antes Charlie Watts era un diseñador gráfico en ciernes que dio en parir unos dibujos y un relato. El libro, titulado Ode to a Flying High Bird, fue publicado en 1964, nunca reeditado (salvo en este boxset que incluye el CD), y en 1991 Charlie Watts reunió a unos músicos para recordar esta historia. De ahí surgió un CD de 28 minutos con composiciones originales de Peter King salvo dos de Bird: "Relaxin' at Camarillo" y "Bluebird". El CD incluía el libro y una reproducción de un dibujo realizado por Watts. El disco se presentó en el Ronnie Scott's de Londres y después en una serie de conciertos en Nueva York. De vuelta al Reino Unido, tocaron en el New Ronnie Scott's de Birmingham. Este concierto es el incluido en A tribute to Charlie Parker with Strings. En el disco se puede oír como el propio Ronnie Scott hace las veces de presentador. La grabación revisa los temas del primer CD compuestos por Peter King y algunas joyas añadidas de Parker: "Dewey's Square" y "Cool blues", para terminar con "Perdido".



Son dos sets. En el primero, en "Terra de pajaro" aparece una sección de cuerda que vuelve en el segundo set como homenaje "with Strings". Uno de los mejores momentos es una versión de "Lover man" cantada por Bernard Fowler (que aparecía en el Future Shock de Herbie Hancock). Fowler también hace de narrador, intercalando pequeñas notas poético-biográficas entre los temas. "Bird was going, going, going... going, until Bird was gone", recita, enlazando con uno de los temas originales de Peter King, el personaje que destaca por encima de todos. Aparte de los arreglos, más que correctos, bop encendido, sonido brillante, está soberbio como solista al saxo. Charlie Watts, por su parte, permanece en la retaguardia (digamos) disfrutando de su invención sin protagonismos.

Bird fue un rolling stone en el sentido salvaje de la palabra, lo que Charlie Watts quiere dejar claro es que él fue un pájaro de cuentas (por usar una expresión castiza) con el que Parker estaría orgulloso de tocar.

No hemos encontrado ningún documento gráfico de esta banda, pero si quieren disfrutar de Charlie Watts en pleno derroche jazzístico quédense a ver este video grabado en Barcelona, en Luz de Gas. Participan los pianistas Axel Zwinbenberger y Ben Waters, y el bajista Dave Green. Woogie boggie!! (Más abajo otro video en París, en 2011, sin Ben Waters).


NOSTALGIA DE DAVE BRUBECK

ALAN BROADBENT, Broadbent plays Brubeck 
(Eden River Records, 2021)

En Broadbent plays Brubeck, el pianista Alan Broadbent presenta un homenaje único: una colección de temas que ha arreglado para orquesta de cuerda con una elegancia superior, dotanto a los temas escritos por Dave Brubeck de una dimensión nueva y, al mismo tiempo, natural, porque a nadie le cabe duda de que la principal inspiración del West Coast jazz de Brubeck siempre fue la música clásica. Por poner un solo ejemplo, me viene al oído su curiosa grabación  que se llamó Bernstein plays Brubeck plays Bernstein (Columbia, 1961) en la que Leonard Bernstein dirigía la New York Philarmonic para una suite en cuatro movimientos llamada "Dialogues for Jazz Combo and Orchestra" compuesta por Brubeck. Esto ocurría en la cara A del LP mientras que en la cara B el cuarteto formado por Brubeck, Desmond, Wright y Morello versionaba temas del West Side Story de Bernstein. No es de sus grabaciones más notables pero como curiosidad es excepcional.

Volviendo a Alan Broadbent, el disco, como su anterior Developing Story de 2017, está producido por Ralf Kemper y una vez más grabado en Abbey Road con la London Metropolitan (esta vez con su sección de cuerda). Le acompaña su trío de siempre (Harvie S al bajo y Hans Dekker a la batería). Broadbent dirige la sección de cuerda y el concertino es David Juritz, que tiene un delicado solo en "Strange Meadowlark“. 


Con esta formación, Alan Broadbent explora la obra de Brubeck con arreglos que enfatizan los aspectos de la música de Brubeck que enlazan la tradición sinfónica europea con la excitante serenidad del cool jazz. Broadbeant, que ya hizo arreglos (y digirió orquestas) para Paul McCartney, Diana Krall, Pat Metheny, Michael Bublé..., utiliza la sección de cuerda como si fuera un solo instrumento que formara un cuarteto con su trío. Suenan con precisión suiza, algo excepcional porque el piano se grabó aparte pero si los arreglos están bien hechos, estas cosas ocurren. Todo encaja y eso se nota en la emoción que comunica. 

Brubeck plays Brubeck
El libreto del disco lo presenta como una vuelta de Alan Broadbent a sus orígenes. Resumiendo, En 1961, cuando Alan tenía 14 años, encontró las transcripciones de Howard Brubeck, en dos volúmenes, del álbum en solitario de Brubeck plays Brubeck (Columbia, 1956) en una tienda de música en Auckland, Nueva Zelanda. En ese momento él solo conocía a Dave Brubeck por "Take 5" que estaba de moda y sonaba en la radio. Sin haber escuchado el disco, como buen lector a primera vista, aquel músico de 14 años comenzó a tocar las piezas tal como estaban escritas. Las armonías y las melodías le descubrieron el jazz que ha desarrollado en los últimos sesenta años. Cuando escuchó el disco original, todo le pareció familiar y nuevo a la vez.


Tenemos que decir que este álbum no tiene el mismo setlist del disco de 1956. Broadbent ha añadido otros temas icónicos del pianista de Concord, California, como  "Blue Rondo A La Turk", "Bossa Nova USA" o un tema compuesto por su hermano Howard Brubeck ("Theme for June"), quizás como homenaje y agradecimiento a aquellas transcripciones que le cambiaron la vida y contribuyeron a su visión del jazz.

Broadbent plays Brubeck busca, en sus arreglos, compartir con los aficionados aquellas sensaciones que le descubrió el LP de Brubeck y añadirle la expresividad única de los músicos de The London Metropolitan String Orchestra. Y el sonido es tan brillante que se puede sentir que lo ha conseguido.





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* Más artículos sobre Alan Broadbent en este enlace.

ROMPER LAS POCAS REGLAS QUE QUEDAN

SPUTNIK TRIO, What the Hate (Raw Tonk, 2021)

What the Hate es el tercer trabajo de un trío de free jazz formado por el saxofonista alto Ricardo Tejero, el contrabajista Marco Serrato y el batería Borja Díaz. Llevan tocando juntos desde 2013, algo poco habitual en el panorama inestable del jazz. Su filosofía es la ruptura. Dinamitar las pocas reglas que quedan en pie en el universo del free es ir muy lejos, pero este trío lleva al límite sus instrumentos en busca de sonidos inexplorados. La portada ha sido diseñada por Colin Webster, saxofonista inglés con quien el trío colaboró en Spain Is The Place, (Raw Tonk, 2016). Detrás de este intrigante diseño artístico, se esconde un disco inquietante que merece una escucha. 

Con "What the Hate", el tema que abre el disco, uno siente una conexión entre la disonancia y la memoria. Hay notas sueltas, rotas, otras obviadas, pero la mente nos lleva en los primeros compases a las second lines de Nueva Orleans. ¿Disparate? Es free... Pero hay una conexión, una melodía antigua, quizás en algún disco olvidado de mi discoteca que conecta con esas notas sueltas que Tejero, con su alto, pincela en el aire al modo de los impresionistas para después llevarnos al caos (aparente), a la arritmia, al desafío. Algo parecido ocurre también con "A Call For Eric". 

Tres músicos buscando voces nuevas en instrumentos clásicos, texturas extrañas y profundas que despiertan sensaciones, asaltando, deconstruyendo esquemas. Así, en general, suena el disco de Sputnik Trio, entre referencias veladas y ganas de empujar hacia delante, de colocar su jazz en un terreno donde nadie haya improvisado antes. Los ritmos son una de las bazas más interesantes del álbum. Marco Serrato y Borja Díaz parecen entenderse perfectamente en un lenguaje inventado por ellos mismos. No había sentido algo parecido desde el Niketchrin de Marcel·lí Bayer. Poco más se puede decir con palabras para explicar el universo improvisado de Sputnik Trío.

Desde el tema inicial, llamado como el álbum, hasta el enorme "Time Hunters" con sus 15 minutos de disonancias especulativas, que cierra el disco, disfrutamos de un grupo sin complejos, un trío de músicos que no solo exploran sino que comprenden y sacan partido a cada hallazgo sonoro. No sé si es una nueva frontera pero puede que sí un paso más en el jazz.

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LEGADO, TÉCNICA Y ALMA

TRINEICE ROBINSON, All or Nothing (4RM Music, 2021)

Pocas vocalistas nos devuelven ese sabor del jazz clásico que nos emocionó y nos enganchó a esta música. La voz de Trineice Robinson tiene ese color que nos lleva a rebuscar en nuestra discoteca discos de la Época Dorada, discos que teníamos olvidados, pendientes de las novedades. A este tono clásico se suma su experiencia en el soul y en el gospel, que aportan ese alma en la voz que hace que cada tema resulte conmovedor. 

Con una consolidada carrera como cantante y pedagoga,  Dr. Trineice Robinson es profesora de canto en estilos tan variados como jazz, gospel, R&B, blues... entre otros lugares, en la Universidad de Princeton, donde imparte canto de jazz, y ha creado Soul Ingredients®, un método de enseñanza para desarrollar el potencial de los alumnos tomando sus experiencias personales, influencias musicales y modelos para alcanzar la máxima expresión. Además, actúa en vivo regularmente. Así, su postergado disco de debut le llega a los cuarenta años, después de varias décadas habiendo dedicado su vida a la música negra. 

En All or Nothing, grabado entre el 17 y el 19 de diciembre de 2018 y que aparece ahora, en agosto de 2021, llega acompañada de un combo all stars con los que ya había colaborado en escenarios o la docencia, un grupo el que podemos escuchar al saxofonista Don Braden, el pianista Cyrus Chestnut, el bajista Kenny Davis y el baterista Vince Ector. También, en algunos temas, aparecen Phil Orr al piano, el guitarrista Joe “Stretch” Vinson, el percusionista Kahlil Kwame Bell y una sección de viento (Ian Kaufman, John Meko Nils Mossblad). Con todo este potencial, nos encontramos con un repertorio de standards (y temas originales) que demuestran que su voz y su manera de usarla encajan en cualquier categoría que se nos pueda ocurrir. 

Entre los temas clásicos, rindiendo un sentido homenaje al legado, como parte de la filosofía de su carrera, escuchamos "All or Nothing", que abre el disco con contundentes arreglos de Don Braden que contrastan con el fraseo de la voz; "Footprints" de Wayne Shorter, con letra de Nandita Rao; una versión íntima de piano y voz de "Come Sunday" (Ellington); "The Very Thought of You", que es casi un dúo saxo/voz, y que tiene como introducción "If This Is Love", original de la cantante. Una buena selección de clásicos que culmina cuando Trineice Robinson pone voz a Thelonius Monk en "You Know Who (I Mean You)".


Todo este legado de jazz, pasado por el tamiz de la voz de Trineice Robinson y su filosofía basada en conceptos como sing your soul y music your story, se eleva a otro nivel cuando toca el soul, presente en el disco en dos temas: un  sentido tributo a Marvin Gaye en "What's Goin On" (con un intenso solo de Cyrus Chesnut) y otro algo más alegre en "La Costa" de Natalie Cole (con Phil Orr al piano). Como conclusión, el álbum termina con un tema gospel arrollador que culmina en un solo a cargo de su hijo, un joven cantante de 10 años llamado Lindsay Martin, Jr. Así es, en resumen, el disco de debut de Trineice Robinson, legado, técnica y alma en la vez. 

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* Web: drtrineice.com

* Fotos: Allison V. Brown.