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CONTEMPORÁNEO Y SIN ETIQUETAS

SERGI  FELIPE  & WHISPER  SONGS,  Last  Whisper 
(Underpool, 2019)

Acaba de aparecer Last Whisper, un trabajo del saxo tenor Sergi Felipe y su cuarteto Whisper Songs que es el tercer disco de una serie que comenzó con Whisper Songs (2011) y continuaba con Bambú es libre en el espacio (2013), tres discos con un ideario común y que, con las sucesivas grabaciones, avanza sobre distintos ritmos con una estética contemporánea, especulativa y sin etiqueta, con plena libertad, tres discos que muestran a un saxofonista y, sobre todo, a un compositor con una voz personal y abierta. Hay un tono crepuscular en las melodías, pero, ¿estamos ante el final de una trilogía? Ahora están de moda las series con final abierto... Le preguntamos directamente a su protagonista, Sergi Felipe, que es, además de saxo tenor y compositor, productor y también fundador del sello Underpool.

JAZZ, ESE RUIDO: Para empezar, ¿cómo definirías el proyecto Whisper Songs?

SERGI FELIPE: Es un proyecto con una clara voluntad de sonar a grupo con sonido propio. Whisper Songs lo definen los 5 músicos que somos y la música que escribo para ellos.

J,ER: ¿Cree Sergi Felipe en las etiquetas?

SF: Las etiquetas muchas veces las usamos como adjetivos simplemente y para definir muchos conceptos musicales ayudan. Me cuesta más en cuanto a etiquetas musicales estilísticas. Intento no usarlas ni tan solo pensar en ellas cuando escucho música. Poner una etiqueta/estilo a la música de un grupo o artista me parece pobre, ya que lo defines con una sola palabra, pero entiendo que existan y sean necesarias.

J,ER: En los dos primeros álbumes de Whisper Songs encontramos una intención más rítmica y una concepción contemporánea más fácil de escuchar (quizás más heredera de la tradición) que en este nuevo disco, que muestra un jazz más especulativo, con una estética más oscura, más intimista. ¿Qué hay de evolución en Sergi Felipe como músico y como compositor?

SF: Supongo que del segundo a este tercero han pasado 5 años. entre el primero y el segundo apenas pasó año y medio. Creo que este cambio se nota del primero al tercer disco, pero el segundo realmente queda a medio camino de los otros, dos con lo que es una evolución escalonada. Todo tiene su proceso. La mezcla que creo que también ha ayudado en este cambio, al igual que los 8 años que llevamos tocando juntos. La música de este tercero está escrita de forma muy instintiva y quizá sí que se aleje de los otros en cuanto a algunos aspectos formales más ortodoxos.

J,ER: Además de Sergi Felipe al saxo tenor, podemos escuchar en estos discos a Hugo Astudillo en el alto, a Alfred Artigas a la guitarra, a Marc Cuevas en el bajo y a Oscar Domènech a la batería (con la colaboración en algunos temas de Dídac Ruiz en la percusión). Háblanos de estos músicos y de su papel en Whisper Songs.

SF: Pues son pieza fundamental del sonido del grupo que ha ido desarrollándose en este tiempo a la vez que se dessarollaba la carrera de cada uno de estos grandes músicos. Algunas veces nos hemos encontrado con sustituciones, ya que Alfred pasa mucho tiempo en Cuba y Hugo ahora vive en Madrid, siempre con grandes resultados, ya que hemos contado con Jordi Matas a la guitarra o Joan Mas al saxo alto, pero en esencia el sonido Whisper se encuentra en sus 5 miembros.

J,ER: ¿Es Last Whisper el final de una trilogía? 

SF: Como el nombre anuncia sí que és el último disco que publicaremos, aunque nunca se sabe. Digamos que el último de una etapa, seguro. De todas formas, lo bueno viene ahora con los conciertos de presentación, donde vamos a disfrutar, como siempre hacemos.

J,ER: ¿Cómo ves la escena actual del jazz a nivel global y en Barcelona en particular?

SF: Cambiante, y rápida, y por otro lado muy estática, como el mundo en que vivimos. En Barcelona nos pasa lo que en muchas capitales, pocos locales y mucha calidad musical. Aparte de esto, veo la escena local y la global muy viva, rica en propuestas y con mucha variedad en ellas, me parece que el secreto es crear un público y trabajar en una audiencia. Podría ser un tema de largo debate.

J,ER: Una última pregunta. ¿Quién es Bambú? 

SF: Ha ha hah. Bambú es un conejo que teníamos de mascota en el Estudio Underpool, donde vivo. Nos llegó de una familia que no podía tenerlo más y lo adoptamos. Estuvo con nosotros mucho tiempo. En el disco le dimos un pequeño homenaje, ya que pasó a mejor vida en los días posteriores a la grabación del segundo álbum, Bambú es libre en el espacio.

J,ER: Gracias,Sergi, por tener la paciencia de contestar a nuestras preguntas. 

Escuchemos un poco de este proyecto.

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* Web: www.underpool.org/lastwhisper

EL JAZZ SEGÚN ESTHER CIDONCHA

When Lights Are Low

Hace unas semanas, estábamos escuchando un tema de la orquesta de Woody Herman ("Half Past Jumpin' Time"). En aquella grabación sonaban juntos tres gloriosos tenores: Al Cohn, Zoot Sims y Stan Gets, además de otros nombres memorables como Red Rodney, Shorty Rogers, Serge Chaloff, el propio Woody Herman... y un pensamiento se nos quedó rondando la cabeza durante toda la tarde: ¿dónde encontraríamos ahora tantos auténticos músicos de jazz juntos? ¡Ni en un festival! Sobre todo porque últimamente los festivales de jazz apenas traen músicos de jazz... La respuesta llegó en forma de libro: When Ligths Are Low. Editado por La Fábrica, sus 180 fotografías son la síntesis en papel de la extensa obra de nuestra fotógrafa de jazz española favorita: Esther Cidoncha.

Pero, antes de hablar, pongamos un poco de música para entrar en materia.



Suenan BENNY CARTER  AND HIS SWING QUARTET, 
"When Lights Are Low" (grabado en Londres en 1936) 
con la voz de Elisabeth Welch 

Quizás los que conozcan (conocemos) a Esther a través de su blog o de sus exposiciones estemos acostumbrados a las cotas de su fotografía, a su capacidad para transmitir la humanidad de los semidioses que son los músicos de jazz, a constatar que el blanco y negro puede tener tantos matices como una buena improvisación, pero lo que más nos ha sorprendido de su libro When Lights Are Low es la calidad de la edición, cuidadísima, a cargo de La Fábrica y de la propia Esther, algo inesperado en un país donde los libros de fotografía (en especial, sobre jazz) llegan siempre de fuera. El papel es fabuloso, el tamaño adecuado (se agradece que no se hayan incluido fotografías a doble página, algo siempre molesto por el corte central) y los textos que acompañan los distintos capítulos no sólo emocionarán a los amantes del jazz sino que han sido escritos por firmas relevantes. Destacaremos subjetivamente (porque nos han tocado en nuestro corazón jazzístico), las palabras del jazzero confeso Antonio Muñoz Molina cuando dice que "El buen fotógrafo de jazz es el que retrata la condición entre profetas y jornaleros cumplidores de los músicos, entre visionarios y marginales..." mientras que José María Díaz-Maroto alaba "la magnitud de Esther, situada -siempre- en el lugar perfecto, pero invisible, en un escenario inusual y con la imposibilidad de manejar la luz y adecuarla a sus necesidades." Añade que "Ante este difícil panorama, resuelve impecablemente generando la realidad de una atmósfera irrepetible" y así es. Momentos que Esther captura con pericia y sin dudar, momentos irrepetibles de la Historia del Jazz, algo que alabábamos de William P. Gottlieb, que tenía la "obligación" de hacer la foto perfecta porque se pagaba él mismo los negativos...



Chema García Martínez, por su parte, recuerda en su texto la máxima de Cartier-Bresson, que recuerda que "la vida ocurre sólo una vez, para siempre", algo así como el jazz, efímero como una nota, en instantes como fotografías. Esther sabe captar eso y hacer humanos a los músicos, humanos con capacidades de dioses, y los hace entendibles para nosotros, los mortales. O esta reflexión de Wadada Leo Smith sobre la importancia de fotografiar en blanco y negro, que merece ser enmarcada: 
Cuando hay color, la gente se parece a nosotros, no hay diferencia entre la foto y la realidad. Pero el blanco y negro establece una diferencia real, porque te obliga a pensar en qué consiste la imagen, en qué es real y qué no lo es. Sin esa reflexión no hay arte.
Suponemos que ha sido una labor tremenda elegir 180 fotografías de entre un trabajo de 25 años; sin embargo, podemos afirmar que las que están incluidas hacen justicia a su técnica y a su personalidad. Pero, ¿cómo se llega a tener ese ojo crítico, estético y por el que todos querríamos mirar? Le hemos preguntado a la propia Esther.


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Entrevista a Esther Cidoncha

Jazz, ese ruido: Empecemos por el principio. ¿Cómo empezaste en la fotografía y qué te llevó al jazz?

Esther Cidoncha: Me inicié en la música del jazz, pasada mi adolescencia, en casa de un amigo que tenía discos de Art Blakey, Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis, Coleman Hawkins, Duke Ellington o Charlie Mingus entre otros. En seguida me gustó esa música a veces extraña, difícil, abstracta, compleja, pero también evocadora, sugestiva, vitalista, individualista, creativa, por momentos introspectiva o explosiva, interpretada por músicos que necesitan expresar lo que no pueden exteriorizar con palabras, creando un lenguaje original singular, inalienable e intransferible.
     Años más tarde, y siendo bailarina profesional de Danza Contemporánea en Barcelona, me compré una cámara japonesa, una pequeña Yashica de un solo objetivo de 50 mm. Hacía fotos en las giras que realizamos por Europa. Me atraía fotografiar los vestuarios, los pequeños hoteles, a mis propias compañeras bailarinas en momentos de relax. 
     La estética y la gráfica en torno al jazz me llamó poderosamente la atención. Revisando mis primeros negativos, empecé a realizar fotografías de jazz en 1989 en Valencia, con el mítico grupo legendario Modern Jazz Quartet, uno de los combos que más han influido en la historia del jazz moderno. Mi estímulo por la fotografía de jazz fue inmediato. Compraba los carretes en blanco y negro y los revelaba en casa, en un pequeño laboratorio preparado con todos los materiales disponibles. Siempre era un nuevo asombro descubrir las imágenes realizadas durante el concierto o la prueba de sonido. 


J,ER: ¿Qué tiene la imagen de jazz que no tiene otro tipo de música?

EC: Hay una más que evidente afinidad entre fotografía, fundamentalmente en blanco y negro, y el sonido del jazz. Esta vinculación proviene de ciertas similitudes entre estos dos géneros artísticos. Ambos son espontáneos, captan emociones, experiencias en un breve instante. A mi entender, la fotografía de ensayos o de un concierto no necesita colorido, el blanco y negro por sí solo se basta. Así mismo el jazz lo veo de este modo, sobrio, sin aderezos, puro, austero, evocador, sugestivo. Porque habla de verdad, de emociones vitales. La creación y la improvisación ocurre en cada instante de manera continua. La fotografía capta ese instante. Y otros muchas situaciones, como son el ambiente que se vive en un club de jazz y el momento de concentración de un músico antes de salir al escenario.
     El jazz utiliza un lenguaje muy complejo para hablarte de emociones, de esencia, de verdad. Basta para ello escuchar a John Coltrane, a Thelonious Monk, Lester Young o a Archie Shepp y comprender y percibir que pese a su complejidad y abstracción el jazz llega directamente a nuestras emociones de un modo directo, como un rayo que te atraviesa y parte por la mitad. El jazz es individualista, original, verdadero, honesto.


J,ER: Cuando un fotógrafo enfoca, ¿busca o encuentra?

EC: Busca y encuentra. Primero debe buscar para después poder encontrar. El jazz hace que sea fácil encontrar. Es una fuente de inspiración continua. Todo alrededor del jazz es de una belleza plástica única. A la cámara le gusta la atmósfera que envuelve y seduce un club de jazz. El objetivo juega con la iluminación y con sus diferentes focos de intensidad y contraste; saca partido a la variedad de instrumentos, tamaños, formas, materiales. O la sobriedad de un escenario desnudo, o lo contrario, un club de jazz con ambiente, gente atmósfera jazzística; micrófonos, partituras. La forma de vestir de algunos músicos, que puede ser extravagante, atractiva, refinada. Sus gestos, una sonrisa hacia la cámara, una mirada concreta hacia un punto; un silencio donde la introspección se hace escucha. Estar atento a todos los gestos que realiza el músico cuando toca o está en calma. Tener intuición es importante y decisivo.


J,ER: ¿Tienes algún referente en el mundo de la fotografía que te haya inspirado o al que te gustaría parecerte?

EC: Sin duda estoy influenciada no sólo por los grandes fotógrafos de jazz sino también por los grandes de la fotografía como Henri Cartier-Bresson, Man Ray, Ansel Adams, André Kertész, Andreas Feininger, Robert Doisneau, Walker Evans, Harry Callahan, Lee Friedlander, Diane Arbus, Bill Brandt, Man Ray o Paul Strand, Alexander Rodchenko o László Moholy Nagy.
     Me  fascinaron las imágenes del clásico fotógrafo de jazz Herman Leonard que en 1948 se instaló en Nueva York y abrió su estudio en el Greenwich Village. Siendo un enamorado de este estilo musical, retrató en esta ciudad, en plena época dorada del jazz, años 40 y 50, a los grandes músicos que desarrollaron este género desde Ella Fitzgerald, Billie Holiday, Art Tatum, Bud Powell, Art Blakey, Dexter Gordon o Lester Young, por nombrar unos pocos. Sus fotos relatan muy bien la esencia del jazz. Su blanco y negro elegante, los contraluces que reflejan también el ambiente del humo de los cigarrillos, el espíritu bohemio, sus composiciones perfectas. Conocí a los grandes del jazz a través de su mirada.

J,ER: Cuéntanos cómo ha sido la experiencia de lanzar el libro.

EC: Muy emocionante y a la vez muy compleja. Porque es mi primer libro. La editorial que decide publicar tu libro debe creer en ti. Y pensar que el libro se va a vender. Saber que hay un mercado, gente interesada en comprar el libro. Saber qué aporta el libro al mercado de la edición. Un año de mucho trabajo. El libro recopila mis inicios en la fotografía del jazz hasta la actualidad, 25 años resumidos en 180 fotografías. Había que tomar muchas decisiones. Espero publicar más libros, tengo muchas fotografías y músicos que mostrar, realmente es un homenaje a ellos , a los músicos de jazz.

J,ER: Pregunta obligada. ¿A qué músico te hubiera gustado fotografiar si estuviera vivo?

EC: A muchos. Pero sólo voy a nombrar a uno para no dispersarme. Al saxofonista alto Art Pepper. Desde que era joven sentí fascinación por él. Pero como te digo, me hubiera gustado fotografiar a muchos. Yo diría que a todos los grandes.


J,ER: Por último, te pedimos algo que suponemos difícil. Elige una fotografía del libro.

EC: Sí, es difícil la pregunta porque me gustan todas. ja ja ja ja ja ja. Pero como me pides que elija una me decido hoy por la fotografía de Benny Carter realizada en el Festival Jazz aux Remparts, en Bayona en 1994. Justo la estoy mirando ahora mismo y me llama la atención su mirada a un punto exterior lejano y a la vez mira como hacia dentro quizá a un recuerdo o a una emoción interior. Sus manos grandes con el anillo en un dedo sujetando suavemente el saxo, con delicadeza. La vestimenta, el traje chaqueta. El calcetín blanco y el zapato que asoma. La forma que tiene de estar erguido sobre la silla. Es una fotografía increíblemente digna que ennoblece al grandísimo Benny Carter. Justo es el compositor del tema cuyo título he elegido para mi libro: When Lights Are Low.


J,ER: Gracias, Esther Cidoncha por dedicarnos tu tiempo y tus palabras. Te deseamos mucha suerte con tu fantástico libro y esperamos que tu carrera siga dando tan buenos frutos.
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El libro se puede encontrar en librerías y, para más detalles, pueden visitar su bloghttp://ecidonchafotosdejazz.blogspot.com



NSQ4

Jazz desinhibido... y sevillano

Detrás del divertido nombre de NoSeQueQuartet se esconden cuatro músicos jóvenes, con muy buena técnica y ningún complejo. Su jazz construye una amalgama de sonidos que van de Nueva Orleáns a Sevilla, propuesta que puede sonar extraña pero no se nos olvide que el jazz en su base es un ser vivo, callejero, desinhibido y divertido: desde las bandas callejeras hasta los clubs más escondidos de Tremé, el jazz se canta por pura diversión, y la propuesta de NSQ4 encaja con todo esto. Que no nos engañe el acento sevillano de Alejandro Astola, cuando escuchamos "Tambaleando" nos recuerda al Kermit Ruffins más divertido... pero en español-andaluz.

NSQ4 son Alejandro Astola (guitarra y voz), Fernando Rodríguez (piano y melódica), Daniel Abad (contrabajo) y Ángeles Dueñas (percusión y voz). El 26 de febrero presentan su primer álbum en Sevilla con un concierto gratuito en la Sala Imperdible (Plaza del Duque, Sevilla). La entrada es libre hasta alcanzar aforo. Lo recomendamos y charlamos con Fernando Rodríguez sobre su original propuesta jazzística, apta para todos los públicos.



ENTREVISTA A NSQ4

JAZZ, ESE RUIDO: ¿Cómo definiríais la propuesta de NSQ4?

NSQ4: Somos un cuarteto sevillano que pretende explotar el jazz más clásico con pinceladas de otras músicas y un puntito de simpatía y descaro. Lllevar esta música a veces difícil de digerir a cuantos más oyentes mejor.
 
J,ER: Quiénes sois y de dónde venís. Y ya puestos, ¿a dónde vais? ¿Qué proyectos tenéis a corto y medio plazo?

NSQ4: Nuestra intención es, sobre todo, hacer música y divertirnos, pero también gustar a una buena cantidad de gente, desde los que más avezados en el jazz hasta los neófitos. Lo hacemos desde una formación clásica de guitarra, bajo, batería y piano en la cual dos de sus miembros, además, cantan. Somos Fernando Rodríguez (piano y melódica), Alejandro Astola (Guitarra y voz), Daniel Abad (contrabajo) y Ángeles Dueñas (percusión y voz). Todos somos músicos jóvenes, que se vienen dedicando a la música y al arte en general desde siempre. Nuestro objetivo es girar el disco que presentamos por cuantos más sitios mejor. En Abril nos vamos 7 días a Frankfurt (Alemania) a hacer una mini gira, y nuestra intención es captar contactos para seguir saliendo de España.

J,ER: Es obligatorio preguntar por vuestras influencias musicales.

NSQ4: Pues todo el Jazz que nos precede por supuesto. Autores como Bill Evans, Miles Davis, etc. Aunque la mayor influencia que tenemos son las calles de Sevilla, donde se cocina una música especial y diferente que hemos sabido aprender desde niños.

J,ER: El 26 estrenais en el Teatro Duque (Sala Imperdible) de Sevilla el disco con entrada libre. ¿Cómo les venderías a los lectores del blog el concierto para que acudan a disfrutar y sepan qué esperan?

NSQ4:  Pues es un sonido fresco y divertido el que presentamos con este disco, callejero y sutil al mismo tiempo. Tendremos varias colaboraciones de lujo en el repertorio y para rematar la faena es GRATIS!!!

J,ER: ¿Cómo veis la escena musical de Sevilla en cuanto a música en vivo y, más concretamente en jazz?

NSQ4: Pues la verdad es que Sevilla siempre ha sido cuna de grandísimos músicos y lo sigue siendo, y eso hace que sea bastante normal encontrar conciertos y jam sessions en cualquier esquina. Aunque últimamente parece que los locales cada vez apuestan y arriesgan menos en este tipo de evento, seguramente por esta “crisis” que nos aborda. En cuanto al Jazz en Sevilla, hay varios movimientos y asociaciones que lo fomentan, como son Assejazz o el mismo CICUS de la universidad de Sevilla, y pensamos que este tipo de cosas es lo que mantiene vivo el jazz en Sevilla.

J,ER: Para terminar, recomendadnos un tema del álbum.

NSQ4: "Desodorante".


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Pues les dejamos con una versión de "Desodorante" grabada en vivo en Jazz Roof. Escúchenla sin prejuicios y ya me dirán. Y si están por Sevilla el 26 recuerden: Teatro Duque (Sala Imperdible) a las 21:30, NSQ4 en vivo, con entrada gratuita hasta completar aforo.


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* Web: www.nosequequartet.com 

** Soundcloub: https://soundcloud.com/nosequequartet


EL BRILLO DE LO MALDITO

Habana Jazz Club de Lola Mariné ( + entrevista )

A menudo traemos al blog novelas inspiradas en el universo del jazz o que guardan alguna relación con músicos o películas sobre el tema. Hoy vamos a hablar de una novela de pasiones y desgracias ambientada en un club de jazz, la historia de una joven cubana que llega a España por amor y acaba cantando en un club de jazz. Se trata de Habana Jazz Club, una historia de supervivencia, una novela que habla de cantar y habla de la vida, de esas vidas desbaratadas y tortuosas que a menudo leemos en las biografías de músicos y cantantes de jazz y que, también a menudo, dan personalidad a su forma de crear, moldeando artistas únicos cuya desgracia adquiere el brillo de lo maldito.

Conversamos con la escritora Lola Mariné. En su biografía se puede leer que nació en Barcelona y que emigró a Madrid con 18 años para ser actriz. Es licenciada en psicología y autora de Nunca fuimos a Katmandú, Gatos por los tejados y Habana Jazz Club, que triunfa en las listas de la tienda Kindle de Amazon y que llamó nuestra atención por las referencias jazzísticas, la recreación de un club de jazz barcelonés con claras referencias a las viejas películas de género y la manera en la que el mito de Billie Holiday da vida al personaje principal de la historia.

Billie, de niña, creía que la vida tenía banda sonora, como las películas, porque no podía recordar un solo día de su infancia, en su Cuba natal, en que la música no hubiera acompañado cada uno de sus gestos cotidianos. 
Con los años, llegar a ser una gran cantante de jazz y de alguna manera, cumplir de este modo el sueño de su madre se convirtieron en su máxima aspiración.
(Lola Mariné, Habana Jazz Club)



ENTREVISTA A LOLA MARINÉ

Jazz, ese ruido: La referencia a Billie Holiday es obvia, no sólo en esta presentación sino en la descripción física y en la manera en que describes la forma de cantar de la Billie de la novela. ¿Fue Billie Holiday la inspiración primera de esta historia?

Lola Mariné: La verdad es que no. Mi idea inicial era escribir una novela que transcurriera en un club de jazz y en torno a una serie de personajes habituales. La imagen de Billie Holiday surgió de manera espontánea, porque siempre me ha gustado, y me sirvió en bandeja el nombre de la protagonista y la historia de su madre, Celia. El espíritu de Lady Day se coló en la novela por su cuenta y la convirtió en un homenaje a su figura, lo cual le da un valor añadido.

J,ER: ¿Qué tiene que ver Billie Holiday el personaje real con el de tu novela? 

LM: Yo no pretendía escribir una biografía de Billie Holiday, por lo que traté de que las similitudes fuesen mínimas para no confundir al lector. Lo único que tienen en común es que ambas son de color, aman el jazz y la Billie de ficción imita y admira a la real, como antes lo hizo su madre. Las vivencias de cada una de ellas son muy distintas, aunque ninguna de las dos tuvo una vida demasiado fácil.

J,ER: Aparte de Billie Holiday, ¿qué tipo de jazz te gusta o te inspira?

LM: No soy una entendida, ni mucho menos. Simplemente disfruto con este tipo de música y me llega más que otros estilos. Me gusta el jazz clásico, el swing, el dixieland. Me encanta Miles Davis, Duke Ellington, por supuesto, Billie Holiday y muchos más.

J,ER: ¿Existe de algún modo el "Dixieland", el club de jazz de la novela?

LM: El "Dixieland" es una mezcla entre el "Zeleste" de la Barcelona de los años setenta, que estaba en el barrio del Born, donde descubrí el jazz , y el "Jamboree", en la plaza Real, al que sigo acudiendo de vez en cuando. De hecho, Billie acaba viviendo en la plaza Real, justo enfrente de este local. Y su vida en Barcelona transcurre entre esas callejuelas del casco antiguo.

J,ER: La protagonista de Habana Jazz Club canta desde pequeña canciones de son cubano (su madre se llama Celia, nombre emblemático donde los haya) y escucha a Sarah Vaugh, Ella Fitzgerald, Billie..., una cultura que no hemos tenido ni tenemos en españa. ¿A qué crees que se debe esa ignorancia del jazz en nuestro país?

LM: Supongo que no es un tipo de música del gusto español. Aquí nos han educado con el porompompero y el pasadoble de la España cañí. Ahora los jóvenes tienen más acceso a toda clase de música, pero creo que el jazz, como la música clásica, es para paladares exquisitos. No es facilón ni se presta a bailoteos ni estridencias discotequeras.

J,ER: Como autor de novelas de ficción, tengo interés personal en preguntarte cómo ha sido la acogida de tus libros, especialmente en estos tiempos de reinado de Kindle.

LM: Mi primera novela, Nunca fuimos a Katmandú, fue publicada por una editorial convencional (Viceversa); tuvo muy buena acogida, pero ya se sabe que los libros en papel tienen una vida bastante limitada, por lo que al año de su publicación decidí subirla a Amazon; se vendieron unos 10.000 ejemplares y fue uno de los ebooks más vendidos en 2012. Eso me animó a publicar un libro de relatos, Gatos por los tejados, y después Habana Jazz Club. En los dos últimos casos apareció primero el ebook y más tarde el libro en papel porque creo que hay un público que todavía prefiere el libro tradicional y a mí misma me gusta ver mis libros impresos. Pero lo importante es que se lea, lo de menos es el formato. Creo que tenemos que asumir la convivencia entre digital e impreso sin que una cosa quite la otra sino que haya más opciones. Y por suerte, mis libros son bien acogidos en ambos formatos.

J,ER: Recomienda a los lectores de nuestro blog algún aspecto de la novela que haga imprescindible su lectura.

LM: Bueno, la propia trama de la novela, desde la infancia de Billie en la Habana dónde nace su pasión por el jazz y su deseo de ser cantante, pasando por el amor que trastoca su vida y la lleva a huir de Cuba y trasladarse a España, y todos los avatares por los que pasa hasta recalar en Barcelona, hacen interesante la lectura. Tiene además el aliciente de que la música es uno de los protagonistas de la historia; se mencionan temas y canciones reconocibles por todos los aficionados al jazz y al blues y me gusta pensar que leer la novela provoque en el lector el deseo de escuchar esos temas o de descubrirlos si no se conoce. Y en el "Dixieland" se sentirán como en su club de jazz favorito.

J,ER: Acabas de sacar una nueva novela, háblamos de ella.

LM: Mi nueva obra está en proceso editorial y saldrá en el mes de abril, para el Día del Libro. En este caso no se trata de una novela sino de una experiencia personal. Nepal, cerca de las estrellas, narra mi estancia como voluntaria en una escuela del Nepal a principios del 2013. En ella comparto con el lector vivencias, reflexiones, anécdotas y curiosidades de los contrastes culturales entre oriente y occidente. Es un libro muy especial para mí que he escrito con mucho cariño.
J,ER: Gracias, Lola, y por favor, continúa creando historias.


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Enlaces de Lola Mariné:

* Libros en Amazon: click aquí

** Blog de Lola Mariné: click aquí.

* * * Blog de Nunca fuimos a Katmandú.

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MAGIC KING STOMP

Vuelven Satellite con su jazz imaginativo y hot

Si en su disco anterior, el dúo madrileño Satellite demostraba que es posible mirar a los orígenes del jazz y crear algo moderno al mismo tiempo, en este nuevo trabajo titulado Magic King Stomp podemos encontrar nuevas búsquedas de las raíces (el slogan del grupo dice: "Muchos se preguntan hacia dónde va el jazz. Nosotros sólo queremos saber de dónde viene") como el tema que da título al EP "Magic King Stomp", inspirado en los pioneros 'King' Oliver y Jelly Roll Morton, al estilo que por entonces se denominaba stomp y que llenaba las pistas de bailes, así como deliciosas versiones del sonido de Chicago ("It's Better To Give Than To Receive") e incluso de Billie Holiday ("God Bless The Child").

Pero el valor más interesante de Satellite son sus temas originales. Como en el disco anterior (también disponible en Bancamp, esa herramienta que está ayudando a tantos grupos), encontramos temas compuestos por Manu Grooveman. Aparte de los sugerentes temas instrumentales que abren y cierran el disco, hemos disfrutado enormemente con el bailable "I Wanna", también inspirado en las orquestas de swing; el citado "Magic King Stomp" y una maravilla titulada "Starlight", compuesta por ambos miembros del dúo y que recupera reminiscencias de los minstrels y que aquí, con la voz de Sarita Brown y el único acompañamiento del banjo, nos devuelve a cierta época perdida sólo recuperable gracias a viejos discos, a películas estereotipadas y a músicos como Satellite.


Como no queremos extendernos sobre una música que habla por sí sola, les dejamos aquí un video y más abajo una breve (aunque jugosa) entrevista con Manu Grooveman, cantante, guitarrista, banjoista y compositor de algunos de los temas del grupo:


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  Entrevista con 
Manu Grooveman
banjoista, guitarrista y voz de Satellite





JAZZ, ESE RUIDO: ¿Por qué hot y no vanguardia? 
MANU GROOVEMAN: Bueno, de todas las corrientes del jazz, las que más nos llaman la atención son la primeras, hasta la Era del swing, en concreto el hot jazz, como es conocido el jazz de los años 20 y 30. Pero también hacemos guiños al swing, al gypsy y a la bossa. Antes de los cambios y renovaciones que supusieron el bebop y sus derivados, el free y todas las corrientes posteriores, el jazz era una música popular, que se escuchaba en los salones de bailes, en los grandes teatros, en fiestas, picnis, en las celebraciones de todo tipo. Nosotros queremos recuperar en cierto modo ese espíritu festivo…

J,ER: ¿Qué hay en este nuevo disco de Satellite que no hubiera en el anterior?
MG: En este disco hay una apuesta decidida por la música de Nueva Orleans al presentar un stomp, que es una forma musical poco utilizada en estos días. Además cuanto más investigamos en la raíces del jazz más matices y sonoridades diferentes conocemos.  ‘Magic King Stomp’ es un compendio de esas investigaciones. Sonamos más a banda, contamos con unos músicos colaboradores de lujo y creo que hemos conseguido un resultado mucho más redondo y compacto. Aún así, como en el resto de discos, hay variedad y al igual que hacemos un stomp rendimos homenaje a Billie Holiday con su eterno ‘God bless the child’, rescatamos nuestra visión de los shows minstrel con ‘Starlight’, homenajeamos el sonido ‘Cole Porter’ de los grandes musicales en ‘I wanna’ o swingeamos con brío en ‘Its better to give than to receive’

J,ER: ¿Disco o directo?
MG: Es difícil elegir. Cada medio aporta diferentes sensaciones. Los directos nos encantan. El contacto con la gente, la reciprocidad, la sensación de estar creando algo al instante, único e irrepetible… Pero en los discos podemos explayarnos mucho más. Gracias a la técnica somos capaces de emular un sonido Big Band aunque solo tengamos dos instrumentos de viento, o de cuidar mucho más los arreglos e instrumentaciones. Yo disfruto mucho en el estudio cuando escucho por primera vez el resultado de un arreglo que tenía en mi cabeza. Me pasa sobre todo con los metales. Es muy emocionante. Pero además en el estudio donde grabamos, Headroom, en Madrid, Loren su responsable nos tiene ya pillados el punto, lo cual hace de la grabación una experiencia muy agradable. Además, como es teclista, siempre mete pianos con lo que conseguimos que los temas crezcan mucho.

J,ER: ¿Cómo recibe el público aficionado al jazz (y el profano) en vuestros directos estas descargas de hot jazz?
MG: Yo creo bastante bien. Por lo menos es lo que nos hacen saber… jeje. Intentamos que los conciertos no sean una sucesión de temas sin más. Por ello explicamos el origen de las canciones, creamos un ambiente, damos un contexto histórico al público para que entren mucho más en lo que dicen las canciones. Digamos que es una especie de espectáculo didáctico-musical.
El público ‘erudito’ aficionado al jazz tal vez no piense lo mismo y de hecho ni siquiera nos considere una banda de jazz seria. Pero yo creo que hay hueco para todo…

J,ER: Satellite es ya una sensación de la noche de Madrid. Vosotros, como músicos ¿cómo veis el panorama de la música en este momento y más específicamente en Madrid?
MG: Bueno, no sé si sensación o no… aún así es un maravilloso halago ;) Madrid como ciudad grande que es ofrece una amplísima y variada oferta de todos los estilos. En lo que respecta a jazz hay varios clubs míticos que tienen una programación estable, algo que siempre es muy de agradecer. Pero a veces uno tiene la sensación de que siempre tocan los mismos. Es complicado entrar en el circuito de ‘privilegiados’ del jazz, aunque si están ahí es porque se lo han ganado, ojo.
En lo que respecta al panorama, en general la música en directo se está viendo afectada por la crisis, como todo, sobre todo en lo público. No se paga lo mismo ahora que hace unos años, es complicado encontrar sitios que te den un caché fijo, que ofrezcan unas condiciones acústicas decentes etc… Es decir, no es ni mucho menos el mejor de los panoramas, pero aún así Madrid es una especie de oasis. Hay de todo, por supuesto, pero los clubes siguen programando y los conciertos se siguen llenando. Por mucho que el contexto económico sea duro, la música no deja de sonar…

J,ER: Manu Grooveman es músico, hombre de radio, erudito bloguero... y qué más?
MG: Uf que de cosas. Dicho así parezco alguien importante y todo… ;) La verdad es que soy simplemente una persona muy inquieta y curiosa desde el punto de vista musical. No sé si será por la profesión periodística, pero el caso es que me gusta mucho indagar en las historias y acontecimientos que hay detrás de la música o que inspiran esa música. Esa curiosidad intentó plasmarla en el blog La música es mi amante, en mi sección ‘jazztag’ de La Pollería y por supuesto en mi música con Satellite. Además vivo la música de forma muy apasionada, forma parte de mí. De otra forma jamás hubiera hecho un roadtrip por la ‘Highway 61 la autopista del blues’ para conocer de primera mano los escenarios sobre los que tanto he leído. La música acapara todos los ámbitos de mi vida.

J,ER: Háblanos de Sarita Brown, esa voz inspiradora que complementa el dúo Satellite. ¿Cómo y dónde encuentras una maravilla así?
MG: Sara y yo nos conocimos en Salamanca. Yo soy de allí y ella estaba estudiando. La casualidad hizo que coincidiéramos en un musical universitario. Enseguida congeniamos y la verdad es que ahora mismo no me planteo hacer música sin ella. Hemos estado juntos en varios proyectos musicales: un grupo de funky, música para teatro, cortos, etc y cuando formamos Satellite dimos rienda suelta a todos nuestros referentes musicales, que son los mismos. Empezamos muy centrados en la bossa y poco a poco hemos derivado al jazz. Sara es el 50% de Satellite y el complemento perfecto a mis locuras musicales. Hablamos el mismo lenguaje.

J,ER: Elige un standard para llevarte a una isla desierta.
MG: Complicado, como no, pero para una isla desierta voy a elegir uno que no tiene nada que ver con el hot. ‘Let’s get lost’ en la interpretación de Chet Baker me parece el más adecuado para la ocasión…

J,ER: Por último, si pudieras viajar en el tiempo y tocar junto a un solo músico y una sola noche, ¿a cuál elegirías?
MG: Sin ningún tipo de duda con Jelly Roll Morton y sus Red Hot Peppers!!!


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La vocalista Sarita Brown y Manu Grooveman (banjo, guitarras y voz) están acompañados en este disco por José Luis Calandria, “Tristón” (batería), Joshua Díaz (saxo alto, clarinete), Javi Ramírez (trombón), Pablo Sánchez (chelo), Lorenzo Matellán (piano) y Marisa Simon-Moore (voz en "I wanna").

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* Las fotos en color son de Miriam Blackbird.

** Las fotografías en blanco y negro son de Manuel Rivas Álvarez: www.manuelrivas.com

*** Para oír a Satellite o comprar el CD en Bancamp: 
http://satellitejazz.bandcamp.com/album/magic-king-stomp




NUEVAS MARAVILLAS VOCALES

¡Grita, hermana, grita! ( +entrevista )

Claro que, en casa, gritar era otra cosa, eso por lo que mamá nos reñía fuera la hora que fuera. No, lo que hacen Helena Amado y los hermanos Padilla, Paula y Marcos, es otra cosa. Usando uno de los instrumentos más complicados y exigentes (la voz humana) en sus respectivas afinaciones (soprano, alto y tenor) interpretan una faceta olvidada del jazz en Shout, sister! (Discóbolo, 2012), uno de los discos más dinámicos y valientes que podamos encontrar en el flácido panorama jazzístico nacional, a menudo tan falto de swing, y lo hacen con una música que parece divertida a la primera escucha porque invita a bailar, pero que está hecha en serio, dada la complejidad que conlleva. Juzguen si no en el video que sigue. 

Más abajo encontrarán una entrevista a Paula Padilla, vocalista de O Sister! en la que responde a las diversas curiosidades que el peculiar repertorio, que avanza con respecto al disco anterior incluyendo nuevos elementos vocales y nada menos que doce temas, entre los que están el eterno "Minnie the Moocher" y las contagiosas rimas de Cole Porter ("Anything Goes"), por poner algún ejemplo.


O Sister! interpretando a pie de calle en Madrid uno de los temas 
del primer disco, "Roll On, Mississippi, Roll On", 
con los mismos instrumentos que en sus conciertos, sin trampa ni cartón


Entrevista a Paula Padilla, 
vocalista de O Sister!


J,ER:  Declaráis a las Boswell Sisters como vuestra principal influencia pero, ¿cómo llegan unas chicas andaluzas a esta influencia tan alejada temporal y culturalmente?

Paula Padilla: Probablemente tengan mucho que ver todas las películas clásicas que vi de pequeña, y que de siempre he sentido fascinación por lo que ocurrió en los Estados Unidos, tanto cultural como históricamente, durante los años 20 y 30.

Un día, investigando sobre grupos vocales de la época, y gracias a un disco propiedad de mi padre, descubrí a The Boswell Sisters, un trío de hermanas que me dejó con la boca abierta… Me costaba creer que algo tan antiguo sonara tan actual e innovador musicalmente y tan divertido! De ahí surgió la idea de crear este grupo.

Por otra parte siento que existe mucho paralelismo con aquella época y la que estamos viviendo ahora en muchos sentidos (social, económico…). Además da la casualidad de que Sevilla y New Orleans son ambas ciudades del sur y con río, alguna conexión habrá por ahí? ;)

J,ER:  Adivino que no es sólo una elección estética. En todo caso, para cantar como lo hacéis hace falta una formación y unas facultades extraordinarias... ¿De dónde salen? Y, ¿cómo os las arregláis si las Boswell eran un trío?

PP: Mi idea primera era formar un grupo de mujeres, me apetecía mucho como una manera de reivindicar el papel de la mujer en el jazz, ya que lamentablemente sabemos que muchas compositoras e intérpretes no han logrado tener el lugar que merecían en la historia.

Así que llamé a mi compañera Helena, con la que ya había compartido otras formaciones vocales. Ella tenía más experiencia en música clásica pero ya había tanteado otros estilos y yo, conociendo bien su voz, sabía que se adaptaría perfectamente al proyecto.

Las dos estuvimos pensando en una tercera componente pero se nos hacía difícil dar con la persona adecuada.

Finalmente descartamos la idea de hacer un trío totalmente femenino y decidimos incorporar a mi hermano Marcos, pensando en que al tener un timbre agudo (tan acorde con el sonido de los crooners de los 30) no tendría dificultad en adaptarse a las armonías. En seguida nos dimos cuenta de que fue una decisión de lo más acertada.

Los tres cantantes además compartíamos ya otro grupo, proyectoeLe, una formación de música contemporánea donde siempre ha tenido mucho lugar la experimentación vocal, eso nos ha ayudado mucho a la hora de enfrentarnos con este repertorio.

Por tanto ya teníamos adquirida la experiencia necesaria a nivel técnico, de afinación, etc. Luego fue un trabajo más de adaptación al estilo, pero en seguida los dos quedaron enamorados del sonido Boswell y pusieron tanto empeño como yo en aprender de ellas. 

J,ER: ¿Hay lugar para la improvisación?

PP: Claramente esto no es un grupo de jazz al uso, hay una serie de elementos que deben estar preestablecidos pues los temas tienen muchos cambios de tempo y de carácter y además tenemos la dificultad de cantar en armonía y que esas armonías vocales encajen con lo instrumental. Las líneas melódicas están muy estudiadas y a menudo nos paramos analizar esas cuestiones en los ensayos. Cuando tenemos partes de solo es fácil improvisar pero cuando estamos tratando de hacer un arreglo a tres voces está claro que es más complicado.

Pero sí hay sitio para la improvisación y el juego, y de ahí es de donde surgen la mejores ideas! :)

Usamos los ensayos para probar cosas que luego introducimos como un nuevo arreglo armónico. De hecho, nos gusta mucho ir transformando lo temas que llevamos mas tiempo tocando y en cada encuentro introducir un nuevo arreglo.

J,ER: ¿Qué hay de nuevo en vuestro nuevo disco?

PP: Para empezar, en nuestro primer disco era la primera vez que tocábamos con Camilo y con Pablo (contrabajo y batería respectivamente), ya que el grupo empezó siendo un cuarteto formado por las tres voces y la guitarra de Matías. Ahora han pasado tres años desde esa primera grabación, ellos ya forman parte estable del grupo, y creo que se nota en que la relación del trío vocal con la base rítmica instrumental es más coordinada y compacta, que hemos llegado a tener esa complicidad que consiguen los músicos cuando se entienden a un nivel muy alto tanto musical como personalmente. 

Por otra parte está la experiencia adquirida en estos años trabajando sobre el estilo, que hace que cada vez nos atrevamos más a probar nuevas cosas. Para este disco hemos armonizado y arreglado temas de la época de los que difícilmente encontraremos versión a tres voces (como Puttin on the Ritz, Anything Goes o Dream a Little Dream of Me) influenciados por la forma de entender la música de las hermanas Boswell, referencia principal del grupo, pero añadiendo también temas ajenos a su repertorio. Creo que hemos encontrado nuestro propio estilo más allá del simple revival, un estilo en el que también entran en juego factores extra-musicales (somos un grupo muy teatral).

J,ER: Este segundo CD, como el primero, está grabado en estudio a la antigua usanza, esto es, con todos los músicos tocando al mismo tiempo, casi en directo. ¿El motivo principal es musical, logístico o sentimental?

PP: El motivo principal es que queríamos sonar lo más parecido posible a cómo sonamos en un concierto, ya que consideramos que somos una formación esencialmente de directo. Por otra parte estamos hartos de escuchar grupos de swing (incluso de swing vocal) que graban a la manera moderna y el resultado casi siempre resulta edulcorado y tan perfecto que pierde la gracia. Nos gusta la imperfección ;)

J,ER: ¿Cómo recibe el público estas dosis de nostalgia? ¿Es diferente la reacción del público aficionado al jazz a la de otros tipos de público?

PP: Es posible que el público aficionado al jazz (sobretodo al jazz moderno) tenga ciertos prejuicios, parece que hay que estar serio y estirado para escuchar música de calidad. Nosotros no compartimos esa idea y creemos que ya es hora de devolver el humor a una música que nació como medio de diversión.

Pero por lo general la gente reacciona muy bien, al principio se quedan boquiabiertos y después encantados y felices por poder viajar durante una hora y pico a lo que imaginan podía haber sido un concierto en alguna sala de la época.

J,ER: No paráis de hacer bolos, según informa constantemente vuestra página de Facebook. Con tanto ir y venir, ¿cómo conseguís seguir sonando tan frescos como en el disco? 

PP: Precisamente el rodaje en los conciertos es lo que te da tablas y hace que el grupo esté vivo y suene cada vez mejor porque nos conocemos musicalmente mejor entre nosotros, nos vemos más sueltos para improvisar, etc. Además, el contacto con el público es lo que nos da la vida :)

J,ER: Es evidente que las voces son las protagonistas en el repertorio de O Sister! ¿Cómo influye esto en el trabajo de los instrumentistas? Hablemos de ellos.

PP: Creo que te lo he respondido un poco ya en la pregunta 3 ;) Sin duda ellos son los que más sufren los cambios de tempo que tienen las canciones de nuestro repertorio, pero viniendo de hacer sobretodo jazz más moderno se han adaptado a la perfección al estilo. Por lo demás, prácticamente todos los temas tienen su parte instrumental donde se encuentran más libres para improvisar y pueden aportar más en cuanto a los arreglos del grupo.

J,ER: Para terminar, nos gustaría saber a qué aspira O Sister! ¿Dónde ve Paula Padilla al grupo dentro de, digamos, veinte años?

PP: Buf! Eso son muchos años! No tengo ni idea, la verdad, soy más de vivir el día a día. Sólo espero que podamos seguir dedicándonos a la música.

Eso sí, tenemos un sueño para el cual esperamos que no tengan que pasar 20 años: Tocar en New Orleans!

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  O Sister! presentan su disco el sábado 26 en el Teatro Alameda de Sevilla



O Sister! son:
Helena Amado, voz (soprano)
Marcos Padilla, voz (tenor)
Paula Padilla, voz (alto) y ukelele
Matías Comino, guitarra y banjo
Camilo Bosso, contrabajo
Pablo Cabra, batería

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* Más sobre el grupo en su web: http://osister.es/

** Pueden escuchar el disco o adquirirlo en:

*** Las fotos son de Juan Luis Morilla.

NONITZ

La música de Lee Konitz entre dos generaciones 
(+entrevista a Marcel·lí Bayer)

Lee Konitz es uno de esos músicos capaces de mostrarse cerebrales y de improvisar al mismo tiempo. Su larga carrera, que abarca seis décadas, es una apacible línea, casi recta, que surca la Historia del Jazz de manera consecuente y brillante. El saxofonista catalán Marcel·lí Bayer (Original Jazz Orquestra, Esmuc) explora el universo musical de Lee Konitz en su primer trabajo como líder, titulado Nonitz (Quadrant, 2011) y lo hace con ideas frescas e incluso rompedoras, y con la colaboración del propio Konitz en cuatro de los temas.


Hemos mantenido una conversación con Marcel·lí Bayer acerca de este trabajo.

Jazz, ese ruido:  El comienzo más obvio para esta entrevista sería preguntarte qué has sentido al contar en tu primer disco como líder con laguien de la talla de Lee Konitz, pero lo que nos interesa más es ¿por qué elegiste su música para esta grabación?

Marcel·lí Bayer: Elegí la música de Konitz por una combinación de factores: en primer lugar, porque como melómano de jazz me gusta escucharla (lógicamente!) y considero que, como compositor, Konitz mecla de manera muy interesante intelectualidad e inspiración en sus temas. Escribe con lirismo y, a la vez, con sofisticación melódica y eso es, en mi humilde opinión, algo difícil de lograr.

En segundo lugar, porque el Konitz intérprete es la segunda cara de la misma moneda. Lee es un músico honesto, arriesgado y sincero, que se ha mantenido siempre al pie del cañón a lo largo de más de 60 años de carrera y que persigue algo tan sencillo pero tan complicado a la vez como improvisar frases bonitas y que tengan un sentido musical.

J,ER: Pero he leído en algún lugar que comenzaste tocando el clarinete. 

MB: Eso es cierto, empecé tocando clarinete a la edad de 8 años, en la escuela de música de mi barrio, con un profesor (Ricard Peraire) que, durante 10 años, me ayudó mucho y me hizo crecer tanto como músico como persona.

J,ER: Volviendo al Konitz de carne y hueso, ¿no te dio miedo interpretar sus temas con él al lado, plantearle tu visión de ellos?

MB: La verdad es que cuando confirmamos que íbamos a grabar con él sentí una mezcla de respeto enorme y, a la vez, unas ganas tremendas de llevar a cabo la sesión. El dia de la grabación intenté dejarme llevar y disfrutar el momento al máximo. Había costado mucho esfuerzo llegar hasta ese punto como para tener miedo o ponernos nerviosos!

Además, Konitz es un músico curtido en mil batallas, sabía que él tocaría bien. La única manera de poder intentar estar a la altura era con una buena preparación previa de ensayos y actuaciones y estudio personal y con una actitud relajada en el momento de grabar.

Me sentí un privilegiado de poder grabar tanto con Lee como con el resto de músicos y amigos que, desinteresadamente, confiaron y colaboraron en el proyecto y permitieron darle vida. Sin ellos, nada de todo esto hubiera sido posible, parece un tópico pero en este caso es totalmente cierto.

J,ER:  ¿Qué tiene la escena barcelonesa para que surjan últimamente tantos músicos interesantes? 

MB: Seguramente el secreto consiste en mezclar una combinación de personas apasionadas por esta música que residen aquí o que han pasado temporadas en nuestra ciudad y que contribuyen a motivar al personal junto con la importante misión pedagógica que llevan a cabo las tres instituciones donde se imparte el grado superior de jazz, que ayudan a formar a músicos jóvenes (ESMuC, Conservatori del Liceu y Taller de Músics).

J,ER:  Has tocado en la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics, en la Big Band del Esmuc, con Maria Schneider... ¿Qué diferencia hay entre tocar con una big band y con un grupo pequeño? 

MB: En ambos casos el nivel de responsabilidad es altísimo. Es como la diferencia entre el fútbol y el tenis. En el fútbol formas parte de un equipo y, si juegas bien, contribuyes a la victoria. En el tenis, estás solo o en pareja y tu grado de responsabilidad parece más alto. Sin embargo, es el mismo: no puedes tener a nadie que cubra tus errores pero en realidad, la meta es la misma que en el deporte colectivo, ganar y jugar bien.

En el terreno musical, aunque parezca que en una big band te puedas sentir "protegido" por tus compañeros, el nivel de responsabilidad del músico es el mismo que en una formación pequeña. Se trata de tocar afinado, a tiempo y ser creativo a la hora de improvisar e intentar que quien escuche pase un buen momento escuchando música en vivo.

J,ER:  Supongo que habrás encontrado el equilibrio en tu noneto, a medio camino entre la orquesta y el pequeño combo. Seguimos hablando de sensaciones, ¿qué diferencia hay al ser el líder? 

MB: El hecho de ser el líder de una formación te obliga a tomar decisiones y a formarte un criterio para poder elegir un camino a seguir. También tiene una parte organizativa y de gestión importante, hacer llamadas, enviar correos, etc. De todos modos, en el caso de Nonitz, es un trabajo muy fácil de llevar a cabo puesto que todo el mundo colabora y cree en proyecto. Soy el "líder" porque escribo los arreglos y dirijo los ensayos y pagué el disco pero el papel del resto de músicos es tan importante como el mío. Sin ellos ésto no suena y no tiene ningún sentido. Los arreglos están escritos pensando en Tom, en Cèsar, en Joan, en Cèlia, en Lluc, en Santi, en Miguel o en Pol y en su sonoridad, no en una trompeta, un trombón, una guitarra, etc... 

J,ER: Finalmente, como andaluz seguidor del Barça desde que tenía nueve años, tengo que preguntarte por ese proyecto llamado Romários en el que fusionáis free jazz y pasión culé. 

MB: "Romarios" nace como propuesta de Pau Solsona y Guillem Roma, vinculados a la asociación "Lluïsos de Gràcia" de Barcelona quienes, conocedores de mi lado azulgrana, me encargaron formar un grupo para transmitir partidos del Barça en directo (o diferido) y narrar, musicalmente, lo que sucediera en el terreno de juego. Tras algunos conciertos en el teatro de la asociación, conseguimos "exportar" el proyecto a Banyoles donde, Francesc Viladiu, el entusiasmado programador de l'"Ateneu" organizó, en motivo el pasado derbi Barça-Espanyol, un "Romarios vs. Tamudos", en el que nos enfrentamos musicalmente, a un equipo formado por jugadores pericos. "Romarios" es un proyecto muy divertido, en el que invitamos al público a reflexionar sobre los lazos que unen deporte y arte y, a la vez, seguir el partido de fútbol y animar a su equipo!

Bayer con Konitz en el estudio


Los músicos del noneto son:

Marcel·lí Bayer, saxos alto, soprano, arreglos 
Lluc Casares, saxo barítono, clarinete, clarinete bajo
Pol Omedes, trompeta y fiscorno
Tom Johnson, trombón 
Cèsar Joaniquet, saxo tenor
Cèlia Torres, cello 
Santi Careta, guitarras y banjo
Miguel Serna, bajo
Joan Terol, percusión
Lee Konitz, saxo alto en los temas 1, 4, 9 y 11

Agradecemos a Quadrant y especialmente a Marcel·lí su colaboración para la realización de este entrevista.

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* Más info sobre este interesante músico en su página web: marcellibayer.wordpress.com o en la página de Quadrant Produccions, donde se puede escuchar algún tema.

** La fotografía es de Gema Darbonens.

MAURI SANCHIS' MODERN ORGAN TRIO

Nuevos lenguajes del viejo Hammond B3
(+entrevista a Mauri Sanchis)

What Did You Expect? (BHM, 2011) es la materialización en CD de lo que vimos y oímos hacer a Mauri Sanchis en directo este otoño pasado. En la época de los sintetizadores y de los loops informatizados, este organista de Alcoy no sólo reivindica el sonido del Hammond B3 sino que se propone darle una vuelta de tuerca al instrumento con un formato original, muy diferente al sonido de su Superband: el trío (órgano/guitarra/batería), un formato que resulta innovador y flexible, ya que permite sentir los instrumentos más cerca, con más fuerza y más nitidez, poniendo en valor cada nota y dando lugar a más solos de lo que una gran banda permitiría. Lo ha bautizado como Mauri Sanchis' Modern Organ Trio.

En este sentido, el acierto a la hora de la elección de los músicos es determinante: Blas Fernández está en la batería, íntimo o delirantemente potente cuando es necesario; el guitarrista Razl, a quien el sonido directo no favoreció cuando lo oímos por primera vez, sigue deleitándonos con sus desvaríos e improvisaciones, en ocasiones mimetizándose con el sonido del Hammond hasta hacer que ambos instrumentos "hablen" el mismo idioma. "As for me" es un buen ejemplo:


Porque de eso es de lo que se trata, de música para la improvisación desde una nueva perspectiva, nuevos grooves con ese soul del vibrato que hace tan distinguible al Hammond ("Whysky Bob", "Nightmare") y poderosas baladas en las que la fuerza (contenida) del teclista impresiona por su sensibilidad ("In a Blue Mood" o "Lowdown", que recuerda irremediablemente a las baladas de su primer álbum, Less is More).


What Did You Expect? confirma lo que ya sabíamos, que Mauri Sanchis es un maestro del Hammond y un compositor inspirado, méritos que amplía con el abanico de sonidos inéditos de este álbum; también sirve de advertencia: si Mauri Sanchis sigue recorriendo los escenarios de Europa a este ritmo corremos el riesgo de que el mejor organista de jazz fusión europeo pase desapercibido en su país, y esto es algo a lo que tenemos tendencia en España.


Conversamos con Mauri Sanchis para desvelar los entresijos del disco.


EL HAMMOND ÍNTIMO
Entrevista a Mauri Sanchis

Jazz, ese ruido: Has grabado con grandes músicos como Randy Brecker, Bill Evans, Dean Brown... Tu nuevo álbum What did you expect? prescinde de las colaboraciones y se centra en la estructura íntima del trío. ¿Por qué?

Mauri Sanchis: Es lo que me pedía el cuerpo, simplemente. Mi último disco, Groove Words fue un disco con un montón de pistas por tema. Sólo en mi rol como instrumentista había varias partes de órgano, diferentes pianos eléctricos, clavinet y Moog. Aparte de lo mío, diferentes guitarras, muchas voces y metales, etc…Fue un disco planteado en plan super-producción. El resultado fue muy gratificante para mí tanto en estudio como en directo. Sin embargo, estar en un escenario con 10 personas más condiciona absolutamente la libertad de los temas ya que ha de estar todo “relativamente” cerrado para que nadie se pierda. El trío es algo absolutamente opuesto a eso y me apetecía mucho el desorden después de algo tan organizado.

J,ER: Aparte de esto, ¿qué tiene de innovador tu nuevo disco?

MS: Me gustaría pensar que es innovador dentro del mundo Hammond en cuanto al concepto de producción/composición, algo que afecta al sonido de forma contundente. Creo conocer bastante el panorama Hammond a nivel internacional y la mayoría de proyectos derivan a 2 estilos. Unos hacia el standard de Jazz con influencias básicamente de Jimmy Smith y otros hacia el funk de órgano incluso con estética de los 60. Salvo genios como Medeski, Martin & Wood, no suele haber mucha innovación o, si la hay, ni los sellos les hacen caso ni ellos mismos se mueven por redes sociales ni blogs especializados porque entonces los conocería, claro. Además, creo que los propios amantes del sonido Hammond están de alguna manera anclados en esos sonidos y se abren poco a nuevas tendencias. Espero que este disco sea una excepción.

J,ER: Escribes los temas. Cuando suenan en directo y los ves crecer, ¿hasta dónde permites que llegue la improvisación? y, sobre todo, ¿qué parte del músico de directo hay en el compositor?

MS: El grado de improvisación en nuestro caso depende mucho del estado de ánimo en que nos encontremos y cómo veamos al público. No cierro puertas a nada. Recuerdo un concierto en una asociación cultural para 500 chavales, todo humo y ambiente, donde hicimos y deshicimos todos los temas y salió chulísimo. En otros conciertos, la improvisación se centra en los solos pero nos mantenemos firmes en la estructura del tema. Hay que estar abierto a lo que pida la noche. Y, desde luego, en este disco hay más del Mauri de directo que en cualquier otro disco. Pero en ese sentido, sigue siendo un disco de estudio. En directo, a veces, hay temas de 4 minutos, que acaban durando 12. Eso no tiene sentido en un disco a no ser que sea un concierto, claro.


J,ER: En directo te hemos visto el fantástico XK3, un Hammond pequeño y con un sonido espectacular. ¿Qué órganos has usado en esta grabación?

MS: Grabo siempre con mis viejos B3 y Leslie 122 hasta que pueda hacerme con el nuevo B3 con Leslie 122xb, que es lo mismo pero con tecnología digital.

J,ER: Me han gustado tus músicos. Blas Fernández a la batería es una máquina del ritmo y Razl literalmente hace "hablar" a la guitarra.. ¿Dónde los encontraste?

MS: Con Blas llevo desde 2005. El técnico con el que estaba preparando mi disco Good Vibes!!! me habló de él y contacté en seguida. Desde entonces hemos sacado 3 discos y un DVD y no podemos dejar pasar una semana sin hablar una o dos veces por teléfono. Blas es de Bilbao y yo de Alcoy así que es la manera en la que nos podemos comunicar mejor. Es imprescindible para mí. Tiene un groove imperturbable y una personalidad que cualquiera quisiera para su proyecto.
A Razl lo conocí por Internet. Por myspace para ser exactos. Cuando contactó conmigo y me envió su disco Rotonova me pareció que era el guitarrista más interesante de España. Su capacidad creativa y rítmica está, en mi opinión, a nivel internacional, algo que demuestran las críticas que reciben sus discos en USA. Después, a nivel personal, creo que jamás he conocido a nadie tan diferente a mí con el que pueda llevarme tan bien en lo musical y personal. Es algo a estudiar…cuando comentamos los gustos de cada uno nos sorprendemos de ver cómo hemos encontrado un punto en común con esta música y lo bien que nos llevamos en la carretera donde hemos compartido muchísimas horas juntos.

J,ER: Desde el festival de San Javier al de Pori en Finlandia, te has recorrido Europa tocando. También Estados Unidos. ¿Qué proyectos tienes en directo para este año?

MS: Lo de Pori fue una experiencia maravillosa pero la verdad es que no hemos hecho nada más fuera de España. Lo de USA fue cuando era muy joven, tanto que ya casi ni lo recuerdo. Uno de los principales alicientes de un proyecto es poder llevarlo fuera pero, en mi opinión, es algo que no se ha de hacer de cualquier manera. Muchos músicos aceptan tocar en cualquier condición solo por salir de aquí. Hasta la fecha yo no he querido hacerlo. Es posible que vayamos a Alemania y Suiza con el sello (BHM) y también hemos hablado de ir a Argentina, Uruguay y Chile con Blue Art pero ahora mismo son más sueños que otra cosa.

J,ER: Finalmente, ahora que el disco está en las tiendas, ¿algún nuevo proyecto ya en mente?

MS: Estoy trabajando ya en directo con un proyecto llamado Íntimo donde pretendo reinventar mis temas y llevarlos a un terreno más acústico pero entre unas cosas y otras aún no le he dedicado el tiempo necesario. En este momento estoy centrado en el trío, que ha recibido tanto en directo como con el disco unas críticas magníficas que no esperaba, la verdad. Además, tenemos grabados un par de conciertos en lo que será el próximo CD+DVD así que no tengo demasiada prisa y con la dichosa crisis, menos aún.

El disco, publicado por BHM/Indigo Records (Tok Tok Tok, Fred Wesley, Metro) sale a la venta ya y se presenta en directo el 2 de Julio en el Festival Caixa Penedés Vijazz compartiendo cartel con Branford Marsalis, Tower of Power, Terence Blanchard, Bill Evans + Randy Brecker + Medeski, Martin & Wood.
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* Página oficial: www.maurisanchis.com