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FUSIONES INESPERADAS

Nos encanta descubrir voces y sonidos nuevos. Hoy escuchamos tres álbumes de April Records que tienen algo en común: son fusiones inesperadas de instrumentos que nunca habíamos escuchado juntos o de estéticas que parecían imposibles de emparejar. En ellos las tímbricas de los instrumentos se adaptan al diálogo y en todos surgen sinergias que dan sentido a la música. 


LIS WESSBERG, Twain Walking (April Records, 2024)

Twain Walking  no es un disco de jazz electrónico sino un disco de jazz donde, en ciertos pasajes, la electrónica (Rhodes, Moog, sintetizadores) suma capas para favorecer la expresividad del trombón. Bajo y batería siguen formando una sección rítmica típica del jazz. La trombonista danesa Lis Wessberg resulta un gran descubrimiento con este álbum, donde mezcla con habilidad paisajes sonoros electrónicos con un jazz seductor e hipnótico, un paso adelante, una versión contemporánea del cool jazz que lleva tocando 30 años.

Como el cool, que se mueve entre lo salvaje del bop y lo sereno del pop, el jazz de Wessberg flota entre la tradición hot jazz y la frialdad nórdca. Llevando más lejos la metáfora, sus composiciones están a medio camino entre la experimentación de Miles Davis y la serenidad de la trompeta de Miles Davis.

Con composiciones propias y rodeada de los músicos Steen Rasmussen (Fender Rhodes, Moog, sintetizadores, piano), Lennart Ginman (contrabajo, electrónicas), Jeppe Gram (batería) y la voz de Karmen Rõivassepp, nos ofrece un valioso repertorio que va de los paisajes ambientales, casi cinematográficos, a otros donde el groove nos empuja sin remedio, como es el caso de "Trapestry of Life", donde los sintetizadores crean una energía cercana a las improvisaciones espirituales de Miles Davis al inicio de su época electrónica. Dicho sea sin ánimo de comparar.



* Web oficial: www.liswessberg.com


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EMIL DE WAAL, Fire Øjne (April Records, 2024)

El caso del percusionista danés Emil de Waal plantea una experimen-tación dentro de la experimentación. A sus singulares composiciones suma la complejidad de hacer un disco a dúo, pero no un disco a dúo con otro músico sino con uno distinto en cada tema. Concebido en principio como un disco en solitario (ya que afirma que en sus disco anteriores las decisiones fueron colectivas y aquí son personales), este Fire Øjne (literalmente, cuatro ojos) explora las posibilidades conversacionales con otros instrumentos, además de experimentar personalmente con ritmos y con electrónica, programación, flauta, agua y, por supuesto, percusión.  

Algunos de estos dúos a destacar son, por ejemplo, "Regnvejrssang", una vieja sintonía de dibujos animados de los años 70 que De Waal interpreta aquí junto con Fredrik Lundin en la flauta baja, reforzando una poderosa intención melancólica; "Paradigme", donde juega con el sonido del agua como si de un instrumento de percusión se tratara, mientras el piano electrónico crea ambientes inquietantes; "Generøs", en el que Cecilie Strange presenta un tema bastante libre al saxo, lleno de inquietantes giros que De Waal amplifica con la percusión... Aunque quizás la fusión más interesante sea la de "Halvfirs Ferms", donde la percusión obsesiva de De Waal se une a la guitarra de Rasmus Oppenhagen Krogh, que realiza un trabajo casi netamente rítmico, conformando un tema hipnótico. Dos temas con raíces menos experimentales son "Limbo Jazz" de Duke Ellington, donde establece un ritmo muy crudo mientras el saxo barítono de Lundin revive la festiva melodía elliingtoniana, y "Silence", una composición de Charlie Haden que ya interpretaron Chet Baker y Don Cherry, y que aquí, con el sonido que Susan Alcorn extrae de su pedal guitar, cuyos largos fraseos suenan casi a órgano, toma el carácter de un himno sagrado. El único tema en solitario es "Logistik", una enorme improvisación de batería que resulta más narrativa que explorativa. Tema contenido y sinuoso, deja la sensación de haber escuchado un tema completo, no un solo. 




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DAWDA JOBARTEH & STEFAN PASBORG, 
Live in Turku (April Records, 2024)

La kora es un instrumento de 20 o 21 cuerdas, pariente lejana del laúd y del arpa. Traída de Gambia y países limítrofes, no se nos ocurre un instrumento menos habitual en el jazz. Pero ahí está Live in Turku, un disco de música improvisada con tintes de world jazz cuyo principal responsable es Dawda Jobarteh, un músico gambiano, hijo y nieto de músicos, que vive en Dinamarca. Su cómplice es el percusionista Stefan Pasborg

Tras el seductor comienzo a tempo lento, con la percursión manteniendo un ritmo intrigante y la kora anunciando una melodía aparentemente plácida, el disco estalla en una explosión de energía más similar al jazz rock que al folklore africano o al afro jazz. De hecho, lo que toca Jobarteh en este inicio es una versión eléctrica del instrumento tradicional. No podemos eludir que el disco es pura energía, energía llena de melodías exóticas donde ambos músicos se complementan y suenan como si fuera una banda completa, gracias a las propiedades armónicas de la kora y al trabajo polirrítmico de Pasborg. 

El álbum, grabado en directo en el Festival de Jazz de Turku (Finlandia) en abril del año pasado, contiene cinco temas originales de Jobarteh y de Pasborg, una versión de un tema del baterista Ed Blackwell ("Togo") con un comienzo poético e improvisaciones tremendas, y alguna referencia clásica, como una versión de "Better Git It In Your Soul", que Charlie Mingus publicó en su Mingus Ah Um (Columbia, 1959) y que aquí suena más potente y más africana que nunca con las armonías de la kora. ¡Y con el brutal solo de batería de Pasborg!

En resumen, un disco singular, una inesperada fusión de armonías africanas con la energía de un jazz-rock hijo de Miles Davis, pero también de psicodelias herederas de Hendrix o McLaughlin con la Mahavishnu.



* Más info en aprilrecords.com/dawda-jobarteh-stefan-pasborg-live-in-turku/

WADADA LEO SMITH ELÉCTRICO

WADADA LEO SMITH AND HIS ORANGE WAVE ELECTRIC,
Fire Illuminations (Kabell Records, 2023)


La portada, obra de Einar Falur Ingólfsson
Después de viajes a lugares inhóspitos (musicalmente hablando) con formaciones absolutamente inusuales, el trompetista Wadada Leo Smith regresa con un combo eléctrico sin perder la filosofía transgresora que lo ha mantenido como líder del jazz experimental durante los últimos 50 años. Fire Illuminations está lleno de guitarras de rock, distorsión, efectos, electrónica y caos controlado, que sirven para que Wadada regrese a la discográfica con la que debutó en 1972 como líder con Creative Music - 1

Foto: Jimmy Katz
Hacer del ruido y la distorsion un arte no es algo ajeno a Wadada Leo Smith. Su gusto por lo transgresor va de la cacofonía a la música simplemente atonal, pero siempre consigue ese milagro de crear una obra compacta y deseable y, lo que es más importante, una obra con conecta con el oyente. El álbum son dos temas de aproximadamente un cuarto de hora cada uno y en cada uno de ellos la gloriosa trompeta de Wadada sobrevuela este nuevo universo eléctrico con su poesía, desarrollando la melodía y explorando todas las posibilidades tímbricas de dos líneas de músicos muy similares: Nels Cline y Brandon Ross (guitarra eléctrica), Bill Laswell y Melvin Gibbs (bajo eléctrico), Mauro Refosco (percusión), Pheeroan aKLaff (batería) y Hardedge (electrónica). 


Por destacar un tema, destacaría la seductora cadencia de la trompeta en el segundo tema ("Tony Williams"), donde sus disgresiones melódicas me llevan al Miles Davis más rompedor y menos comercial (el de Jack Johnson, por ejemplo), salvando las distancias, claro. Ambos temas, en conjunto, aportan una nueva forma de escuchar a Wadada Leo Smith, y van...



* Web: www.wadadaleosmith.com

COMPLEJIDAD Y FRESCURA

KIKE ARZA ELECTRIC 4ET, Beharko Mendekaitz 
(Errabal Jazz, 2021)

Con una filosofía casi barroca de la complejidad, el bajista Kike Arza presenta en el segundo disco de su Electric 4et un repertorio basado en una investigación personal de las teorías musicales del argentino Guillermo Klein, profesor de la facultad de jazz de Musikene, especialmente en los conceptos de "filtros" y "claves". Dicho así, suena más difícil de explicar que de escuchar. 

A lo largo de los 8 temas del disco, Arza escribe e interpreta pasando por diferentes estéticas pero sin dejar de experimentar. Cercano a lo ambiental en algunos momentos, poético y nostálgico en otros, sin construir un jazz agresivo y a pesar del título del álbum (Invictos a la fuerza), nos encontramos antes una concepción del ritmo desbordante y provocadora, cambiante, heterogénea, como una sucesión de experimentos que, sin embargo, resultan comprensibles al oyente. 

Hablábamos al principio de barroco a propósito de la complejidad. También en la apreciación de la manera en que ritmos y discursos melódicos se enfrentan y superponen de una manera abrumadora... pero, por si no estaba claro, el disco comienza con un "Preludio y fuga", cuyo título recuerda a Bach y donde la escritura nos lleva inevitablemente a Bach, sobre todo la línea rítmica, obstinada e incisiva, sobre la que funciona todo el tema. Las fugas piano/bajo eléctrico son lo más interesante de esta composición. Especialmente atractivos son los temas donde sobresale el bajo como solista, como el enigmático "Filtro 1" o "Filtro 2", donde también parece dialogar con el piano.

Fuente: Facebook

Contrabajista (aquí bajo eléctrico), Kike Arza (Pamplona, 1981) ha colaborado con músicos como Iñaki Salvador, Mikel Andueza, Carmen Canela.. Formado en Musikene (con un Premio Fin de Carrera), fue galardonado con el Premio Impulso BBK 2012. Además de Arza, hacen posible todo este derroche de creatividad Satxa Soriazu al piano, Adrián Fernández a la guitarra y Daniel Lizarraga a la batería, un cuarteto eléctrico que nos ofrece en Beharko Mendekaitz/Invictos a la fuerza un disco donde se hace música por la música y que, aunque exige al oyente una escucha abierta, resulta accesible, complejo pero fresco.



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SORPRENDENTE SEGUNDA PARTE

MARKUS REUTER, Truce 2 (Moonjune Records, 2022)

El guitarrista Markus Reuter vuelve a reunirse en Truce 2 con el bajista Fabio Trentini y el baterista Asaf Sirkis. Imaginado como una continuación de Truce (2020), volvemos a encontrarnos en el álbum con los complejos paisajes sonoros diseñados por el guitarrista, que se mueven entre un lirismo electrónico y una sicodelia cercana al John McLaughlin de la Mahavishnu Orchestra (con un sonido del siglo XXI), todo ello contado con una filosofía electrónica llena de efectos, distorsiones y con una potencia muy cercana al rock duro de guitarras.

El álbum fue grabado en dos días (más uno para añadir elementos electrónicos y correciones) en Italia, en Ritmo&Blu Studio (Pozolengo) entre el 3 y el 5 de julio de 2021, en medio de la pandemia, y esto influyó decisivamente en la música.

Nada más comenzar el álbum, se percibe una evolución importante en el sonido del trío. Es pura energía, rabia, con una tensión máxima. Markus Reuter lo explica así:

As we were playing the first few takes in the studio in July 2021, we quickly realized that playing like on the first album just didn’t work. This was suddenly a new band that was like a stranger to us. [...] The self-reflection and the emotional rollercoaster had left an imprint in our souls, and it is reflected in the music for me. There simply was a different story to tell this time… And we had to discover that story as we went along.
Y con una historia diferente que contar, nos encontramos con descargas de energía tremendas ("The Rake"), efectos electrónicos inquietantes ("Melomania"), aparente caos ("River of Things") y paisajes sonoros que invitan al desasosiego, como en "Barren" o "Consolation", donde el solo obsesivo de Reuter es brutal. 


Los temas han sido compuestos a trío, con muchas partes improvisadas, jugando con el elemento espiritual y emocional, de ahí que, a pesar de tanta electrónica, se note que los músicos interpretan e improvisan de una manera visceral

El uso de instrumentos sintetizados (guitarra, bajo, efectos) en algunos momentos, contrasta con la naturalidad de la batería, que aporta la parte humana de la historia, una historia donde quizás estén hablando de nosotros y ese elemento humano no haga otra cosa sino luchar. O quizás huir. 




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UN DIÁLOGO ENTRE EL JAZZ Y OTRAS ARTES

TAKEO TAKAHASHI, Diálogos de lava (2020)

Las Islas Canarias son pura naturaleza, abrupta aunque domesticada por el hombre, que nació de la lava y que debe a esta mucho de su carácter. También es tierra de muchos e interesantes músicos de jazz, big bands y festivales. A través de varias obras de arte inspiradas en esta tierra única, el baterista Takeo Takahashi ha creado cinco temas que reinterpretan estas obras en el lenguaje del arte más efímero que existe: el jazz.  

Takeo Takahashi es un percusionista formado en Musikene, en el Taller de Musics y en la Mahattan School of Music. Posee un estilo abierto y versátil como músico y como compositor: en Diálogos de lava,
domina el lenguaje de la percusión, utilizando el resto de los instrumentos, incluida la voz, con una métrica (en muchas ocasiones) percusiva. Valdrían ejemplos como "Doble o mitad ('Daburu Oa Hafu)"), donde hay momentos en que el piano (sí, un instrumento de cuerda-percusión) se aleja de armonías y se relega al papel rítmico, o "Afrocan", donde la cercana presencia de África se percibe incluso en la voz, un instrumento que suena aquí con una expresividad muy rítmica. 
 
 
Acompañado por los músicos Sergi Sirvent (piano, Rhodes, trompeta, buzuki), Juan Pablo Balcázar (contrabajo) y Nadia Basurto (voz), Takahashi crea unos diálogos donde todo fluye como el magma, caliente y aparentemente lento, inofensivo, pero con toda la fuerza de la naturaleza detrás, recreando en jazz cada obra de arte a través de la reflexión. ¿La inspiración? Cinco obras de otros tantos artistas canarios: escultura, literatura, pintura, arquitectura y danza, que motivan cada tema con una personalidad propia.
La idea matriz de este proyecto estaba centrada principalmente en “musicar” cuadros; quería intentar dibujar con la música. Ocurrió que, durante las reuniones iniciales del proyecto recibimos la triste noticia del fallecimiento del enorme artista y escultor Martín Chirino y, debido a ello y a su condición de fundador del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), sentí que podría incluirle respetuosamente en este tributo. (Takeo Takahashi)
Los artistas en que se inspira son el escultor Martín Chirino ("Afrocan"), la bailarina Yoko Taira ("Doble o mitad"), la poeta Pino Ojeda ("Forma de tu ser"), el pintor Néstor Martín-Fernández de la Torre ("Mar en reposo") y el pintor y escultor César Manrique, a quien dedica la obra más amplia ("Jameos del agua") en cuatro temas, rindiendo homenaje a su obra escultórica de arte público en la que utiliza el agua y la lava como elementos innovadores.

Diálogos de lava no es solo un homenaje a los artistas canarios sino un homenaje al arte en sí, al diálogo entre disciplinas y entre artistas, algo a lo que habitualmente se resisten los egos de muchos pero que enriquece siempre a quienes lo practican.
 
La propuesta musical, destaca el autor, nace “con la intención de reflejar el espíritu de cada obra de arte de una manera consciente y reflexiva, pero interpretada desde la óptica de un cuarteto de jazz contemporáneo, donde la improvisación intenta reflejar también las características y los parámetros de las y los artistas, pero desde lo espontáneo". Con la libertad al servicio de la imaginación, el resultado es un proyecto interdisciplinar muy original que nos permite conocer a un percusionista y compositor con un sonido personal, reflexivo y alejado de estereotipos. 


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* Más info: takeotakahashi.bandcamp.com

BLUES DEL SIGLO XXI

JEFF COSGROVE, JOHN MEDESKI, JEFF LEDERER,
History Gets Ahead of the Story (Grizzley Music, 2020)

Lo que comienza sonando como un blues flotando sobre un trío de guitarra y órgano, deriva en momentos atonales y free. El que avisa no es traidor. El disco protagonizado por el trío del batería Jeff Cosgrove, con el gran John Medeski (Medeski, Martin & Wood) al órgano y Jeff Lederer  (Matt Wilson Quartet) en los saxos y la flauta, es un potente experimento en el que el pasado suena a través del tamiz del siglo XXI con grandeza y, sobre todo, como buen blues, con sentimiento. La excusa, un homenaje a su compañero, el compositor William Parker.

Cabe destacar que es la primera grabación de la música de Parker sin que suene su bajo. Cosgrove ha arreglado y rediseñado el sonido de estas composiciones para un trío de órgano, saxo y batería. Pero Parker no es un compositor del siglo XXI. Su carrera se extiende a través de varias décadas desde que en 1973 formó The Music Ensemble, pasando por su proceso como músico experimental, su evolución, y sus últimas grabaciones, como Flower In a Stained-Glass Window (Centering Records, 2018), escrita en homenaje a Martin Luther King Jr. para 35 artistas entre músicos, actores y cantantes.





Foto: Joe Crocetta
Como se puede escuchar, el álbum es una versión más accesible de la música de William Parker, pero también una versión no exenta de riesgos. El sonido del blues en el órgano de Medeski va más allá de lo que le hemos escuchado antes y en los saxos de Lederer sigue viva esa rabia de Parker. Es difícil repetir o reproducir lo experimental, pero temas como "Wood Flute Song", sería otro buen ejemplo del disco, con esa percusión intensa, (aparentemente) errática, obsesiva, que Cosgrove revive tan bien aquí, patrones móviles de un avant-garde que va más allá del jazz y de la fusión, porque forma parte del espíritu y conecta directamente con el de los que escuchan. Intensidad, expresión y un virtuosismo cercano a una belleza convulsa son las señas de History Gets Ahead of the Story

Una puerta a la música de un compositor desconocido en España pero que también se puede escuchar como una obra autónoma. Pruébenla, si se atreven, sientan, disfruten y entiendan.

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* Web: jeffcosgrovemusic.com

MÚSICA PARA TIEMPOS VIOLENTOS

THE MARK HARVEY GROUP, A Rite for All Souls 
(Americas Musicworks, 2020)

El sello Americas Musicworks edita ahora este concierto de 1971 del trompetista Mark Harvey en el que reivindica la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos, un principio asumido en nuestra cultura y en nuestras leyes que queda en entredicho cuando ocurren hechos como los de Minneapolis o Atlanta y la violencia se multiplica. Tengo dos principios que nunca me planteé tener: el primero, no elijo a mis amigos (ni los juzgo) por su color ni por sus ideas políticas, sexuales o religiosas; el segundo, reniego de toda violencia y en toda situación (salvo, quizás en las películas). Nunca decidí pensar así pero pienso que es un sentimiento natural que fluye del alma y que ciertos estamentos (por ejemplo, las películas o la política) corrompen. Por eso juzgo duro el comportamiento de algunos policías americanos pero también el de los que piensan que con más violencia pueden evitar que el caso se repita. 

Mark Harvey en 1975
Discursos aparte, hablemos solo de música. Mark Harvey fue ministro de la iglesia metodista de Old West en Boston. Su grupo fue el ensemble residente de jazz de esta iglesia, primero como octeto, haciendo hardbop, jazz modal y jazz rock, para derivar a principios de los 70 en un cuarteto experimental influenciado por las grabaciones de Ornette Coleman, John Coltrane y la Art Ensemble of Chicago, quedando en la formación que podemos escuchar aquí: Mark Harvey, metales; Peter H. Bloom, madera; Craig Ellis y Michael Standish, percusiones. A esa época corresponde esta grabación, ahora rescatada de un sótano y que el propio Harvey consideró, cincuenta años después de registrarla, que "esto era algo especial que merecía ser escuchado", especialmente en los momentos convulsos que vive Estados Unidos a causa de los nuevos disturbios raciales. 

De izq. a derecha: Bloom, Standish, Harvey y Ellis
(Foto: Margot Niederland)

El concierto tuvo lugar el 31 de octubre de 1971 en la iglesia de Old West, en dos pases que se corresponden a los dos discos de esta edición y, para conservar la frescura del concierto, se edita en un doble CD con el sonido monoaural original. A la intro ("Invocation/Introit") sigue una especie de invocación contra los demonios ("Recitation: Spel Against Demons"). Tras este exorcismo vocal sigue todo un recital de sonidos experimentales que se mueven entre la serenidad y el tumulto, los sonidos rabiosos y el silencio más respetuoso, a través de sus 96 minutos de improvisación libre, sin partitura ni acordes escritos, alternados con discursos y digresiones que aportan significados a veces herméticos, otras explícitos, dando al álbum el sentido de ritual que tomaban sus peculiares conciertos. Estos epigramas recitados incluyen The Second Coming de W.B. Yeats. Sonidos étnicos traídos de Asia, percusiones arrítmicas y vientos atonales reflejan una época de las más interesantes en cuanto a improvisación y libertad se refiere, la frontera de los 70, un disco que es, además, un interesantísimo documento histórico que puede servir de faro a las mentes actuales. Y no estamos hablando solo de jazz.

IMPROVISANDO CERCA DEL JAZZ

NOAR, Ao vivo (2020)

Si Noar no es el proyecto más extraño que hemos escuchado en el blog, sí se acerca a lo más original. No hablamos propiamente de jazz, sino de una propuesta de rock transfronterizo apoyada en la improvisación donde no hay límites. En esencia, es un dúo de voz y guitarra, pero en sus temas se cruzan riffs, instrumentos electrónicos, improvisaciones vocales, ruido, canciones, sonidos étnicos, cajón flamenco... creando ambientes inspiradores en unas ocasiones, inquietantes en otros. 

Sus autores son dos vigueses formados en Barcelona que comparten un punto de vista musical donde priman la improvisación y la fusión. Iago Marta es un guitarrista gallego establecido en Barcelona, donde se formó en jazz en el Conservatori del Liceu. Además de jazz, ha compuesto música para poesía, teatro y cortometrajes, trayectoria que muestra su capacidad para crear estos paisajes sonoros tan originales y, al mismo tiempo, tan expresivos. Además de la guitarra, en el disco se ocupa de loops y efectos. Rubén Fernández es un experimentado improvisador que ha grabado con numerosos combos de la escena catalana y ahora se dedica a la docencia. Ha sido profesor del Taller de Músics y en la Escola Estudo de Santiago de Compostela. 

Ambos músicos combinan minimalismo, letras llenas de existencialismo, influencias folklóricas... todo ello en unos temas con estructuras muy libres, donde la música y la voz fluyen y se expanden de una manera orgánica, permitiendo una libertad y una expresividad acordes con la filosofía del dúo. 

El álbum (o videodisco como lo definen) se grabó en vivo en el auditorio de Goián, en septiembre de 2019. Está lleno de una originalidad más cercana al rock progresivo o al folk que al jazz, pero llena de improvisación e ideas

Aprecien, por ejemplo, la extraña y oscura delicadeza de este "Horizonte de sucesos".



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* Pueden escuchar el álbum en Bandcamp: noar.bandcamp.com

* Web de Iago Marta: https://iagomarta.com

* Web de Rubén Fernández: hwww.rubenvoz.com

VIENTO DE OTOÑO

SCOTT DUBOIS, Autumn Wind (ACT, 2017)

Portada de Stanley Whitney
Con la naturalidad del sucederse de las estaciones, después de su inspirado Winter Light (ACT, 2015), el guitarrista neoyorquino Scott DuBois presenta Autumn Wind, una colección de temas donde va más allá en su exploración de la lírica del jazz moderno. Por intentar definir lo indefinible, quienes se internen en este viaje otoñal encontrarán música para pensar o para soñar (según la personalidad del oyente), en un jazz reflexivo, que explora y hace de la especulación una estética personal.

En su sétimo disco y a diferencia del anterior (pero sin perder el carácter íntimo de su jazz meditativo) al cuarteto de DuBois (Gebhard Ullmann al saxo tenor y clarinete bajo, Thomas Morgan al bajo y Kresten Osgood en la batería) se suman dos pequeñas formaciones de cámara. Hay un cuarteto de cuerda: Eva León (violín I), Conway Kuo (violín II), William Frampton (viola) y Sarah Rommel (cello); y un cuarteto de viento madera: Erin Lesser (flauta), BJ Karpen (oboe), ​Elisabeth Stimpert (clarinete) y Michael Harley (fagot); formaciones que el guitarrista maneja con la sensibilidad de un director de clásica y que, sumadas al cuarteto de jazz (guitarra, saxo, bajo y batería) adquieren colores inauditos.

Foto: Arek Wyderka
Y en medio de todo este despliegue sonoro, encontramos un guitarrista muy personal, con una técnica llena de poesía y nada complaciente, siempre especulando con la belleza y con la complicidad del oyente, jazz experimental que, en algunos momentos, puede desorientar al escuchante, como una tormenta de otoño, para luego devolvernos la calidez del sol de octubre. Como la portada de Stanley Whitney, la guitarra de DuBois juega con el color y el ritmo de una manera prodigiosa pero íntima, sin superficialidades ni estruendos, como en un viaje interior donde todo es posible, desde el acorde más íntimo hasta el ritmo más disparatado.

Las composiciones de DuBois, amparadas en las distintas formaciones que suenan, va evolucionando a lo largo del disco, del mismo modo que los títulos, que van desde la luz cambiante de mediados de septiembre ("Mid-September Changing Light"), un tema introspectivo y especulativo, hasta la aurora boreal otoñal  ("Autum Aurora Borealis", con su intro casi electrónica que desemboca en un free jazz elocuente) pasando por octubre, noviembre y diciembre como si de un calendario emocional se tratase (brillante y poético "Late November Farm Fields"). 

En algunos momentos, el estilo cambia y las cuerdas evocan un solsticio cercano al folk, como en la explosión rítmica de "Early December Blue Sky And Chimney Smoke"; en otros, recuerda los conceptos de lo que hablamos escuchando el disco de Paul Jones, un jazz que utiliza elementos de la orquesta de música clásica pero que está más cerca del free jazz que de la Tercera Vía, entre Miles Davis y Schönberg, composiciones siempre tensando la cuerda entre lo lírico y lo rompedor, experimental por momentos, abstracto pero bello en definitiva.

Como Youtube nos indica que los vídeos de Autum Wind están bloqueados para España (supongo que por alguna cuestión de derechos), inserto un clip del disco anterior, Winter Light para que se hagan una idea del concepto. Que lo disfruten:


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* Web oficial: www.scottdubois.com

EL JAZZ CON EL SONIDO NATURAL DEL MUNDO

PABLO BÁEZ, El testigo (2017)

Pablo Báez es un contrabajista onubense, educador y compositor con ideas muy originales y una gran versatilidad como intérprete. Su primer disco como líder, El testigo, es lo que algunos llaman una declaración de intenciones, un jazz moderno, de tempo lento, reflexivo y ecléctico, que metaboliza el jazz europeo y un sutil toque flamenco en algo que (casi) podríamos llamar jazz flamenco experimental. Pero me quedaría corto.


Aunque ya había escuchado a Pablo Báez en otras formaciones, como líder resulta un contrabajista personal, muy expresivo, que usa el contrabajo como instrumento solista, liderando sin complejos todos los temas, haciendo "cantar" al instrumento, omnipresente. 

Un aspecto singular del disco y que forma parte de su concepto es que no se ha grabado en estudio. Los temas han sido registrados con técnica ambisónica en una curiosa diversidad de escenarios (un bosque de noche, el interior de un dolmen, una iglesia, una cárcel abandonada...) para captar distintas sonoridades que ayuden a la expresividad de los temas. En este sentido, Báez manifiesta estar más interesado en "la sonoridad natural de la instrumentación, así como su integración e interacción con el medio" que en lograr un sonido perfecto a lo Rudy van Gelder. Me remito a su concierto de presentación en el Gran Teatro de Huelva, donde, como conté en la reseña del mismo, ningún instrumento iba amplificado ni enchufado. Ni siquiera había micrófonos para los instrumentos acústicos.



El cuarteto del álbum lo forman Julián Sánchez (trompeta), Enrique Oliver (saxo tenor) y Juanma Nieto (batería), contando con la siempre iluminadora presencia de Jorge Pardo en "Jaleo". Tres de los temas suenan a contrabajo solo y fueron grabados en el interior del Dolmen de Soto ("Din Don"), en las Marismas del Polvorín, junto a la vía para trenes de mercancías peligrosas ("Sin andén") y en el puente que comunica Huelva con Corrales, donde se grabó "Puente concreto", título que intuyo puede remitir a la música concreta, teoría que explora el sonido de los objetos y su combinación con los producidos por instrumentos reales. El sonido del viento en el puente, algún coche lejano y el rumor de las olas de la ría imbuyen de poesía la delicada melodía del contrabajo en este "Puente concreto". Algo parecido se muestra con la máquina de escribir y los sonidos del bosque de noche de "Oda" o su introducción, "Animales del bosque".

Los experimentos y la originalidad de El testigo miran en muchos sentidos. "My Werba", que podría ser una balada de algún trompetista anterior a Miles, no es sino una versión sublimada y bellísima del pasodoble "Mi Huelva tiene una ría" de Domingo Manfredi. Pero hay que ser un oyente muy atento o muy de Huelva para percibir el origen de esta balada de jazz. "Tema inofensivo", por ejemplo, usa un esquema distorsionado de hardbop utilizando los vientos como elemento rompedor, hacia lo atonal, logrando un sonido sucio, muy Mingus, mientras el bajo dirige a la banda con un ritmo poderoso y enérgico. Más free es "Reo", tema grabado en una vieja cárcel que albergó presos entre 1930 y 2006 y que hoy permanece abandonada esperando un uso más útil que el de mantener vivo el horror que pudo albergar. Su ruina y su vacío poblado de recuerdos justifican el tema. También aquí se grabó "Xpain", un tema también mingusiano donde los ruidos y los gritos se mezclan con un post-bop que quiere sonar también a ruido. 

Más amables son los temas inspirados en el flamenco, algunos más sutiles y elegantes y sin olvidar el desafío rítmico y armónico del jazz (como "Testigo" o como "Jaleo", tema donde se puede escuchar a Jorge Pardo a la flauta y también un gran trabajo rítmico de Juanma Nieto a la batería y Javier Vega en el cajón flamenco) y otros más de raíz, menos jazzísticos (como "Flores blancas").

15 temas, todo un despliegue de inspiración para un primer disco como líder, un disco que es una declaración de intenciones, como escribí más arriba, que confío que tenga continuación y la acogida que se merece.


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Blog de Pablo Báez: https://pablobaezillesca.com


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

NIKETCHRIN

Marcel·lí Bayer o el fugaz arte del ruido

Desde que conocimos a Marcel·lí Bayer con su seductor álbum Les Narrations (Whatabout Music, 2013), este músico nacido en Barcelona en 1982 ha progresado valientemente hasta convertirse en uno de los saxofonistas / clarinetistas más originales, arriesgados y personales del panorama jazzístico nacional. En su nuevo álbum, titulado Niketchrin (Creative Sources, 2017) nos propone una sesión de improvisación que supera cualquier expectativa.

A lo largo de su carrera, Bayer ha evolucionado desde primerizos y ambiciosos proyectos como Nonitz (en noneto y nada menos que con Lee Konitz como invitado) pasando por discos más íntimos (Les Narrations, en cuarteto) hasta sublimar el combo de jazz convirtiéndolo en un formato unipersonal, libre y absolutamente improvisado, algo que ya había probado con éxito en 1860 (Discordian, 2014) y que en Niketchrin alcanza una cota elevadísima, no sólo por el riesgo de grabar sin partitura sino por la coherencia de estas improvisaciones, que alcanzan un lirismo único dentro de lo atonal, del ruido, nos atreveríamos a decir. 

Grabado el 21 de febrero de 2017 en 23 Robadors, ese templo de la cultura sin limitaciones que se esconde en el Raval y que programa, entre otras estéticas, free jazz de manera regular, Niketchrin posee un concepto original de la libertad creativa, con unos temas en los que vuelve a percibirse una intención narrativa, si bien lejana a la estética de Les Narrations pero que transporta historias sugeridas, con un sentido descriptivo y metafórico envidiable, y con una voz lírica particular e inspiradora. 

El siguiente vídeo es una improvisación pero, en esencia, es uno de los temas del álbum.


Técnico y expresivo, expresionista, Bayer utiliza en algunos momentos estéticas rítmicas y repetitivas propias de la música electrónica y experimental (en "Faith", por ejemplo), con un empleo minimalista del lenguaje del clarinete (en algunos temas clarinete bajo y contrabajo) y también de los objetos (sillas, golpes, el teclado del piano como percusión) que nos remiten a las teorías de la música concreta ideadas por Pierre Schaeffer. A pesar del aparente desorden de sus improvisaciones, no es difícil entender o sentirse inspirado por esta música singular que nos sugiere historias improvisadas pero lógicas, que llegan al oyente desde el mismo título, con su enigmático nombre, Niketchrin, cuyo misterio ayuda a aumentar la explicación que nos da su página web: 
Niketchrin fue compositor y clarinetista y uno de los creadores de la nueva música en la Rusia de principios de siglo. Muy probablemente vivió una vida plena en una era de decadencia y de oscuridad aunque su existencia no ha sido nunca probada. Su cuerpo no se encontró nunca, su música nunca ha sido escrita, incluso nadie ha tenido constancia de su paso por este mundo.
Existiera o no este compositor al que Bayer dedica el álbum, lo cierto es que el resultado es sorprendente e inquietantemente adictivo. 

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YELLOW RED BLUE

Jasmine Lovell-Smith's Towering Poppies

Jasmine Lovell-Smith es una saxofonista nacida en Nueva Zelanda que reside en Morelia (México), se formó en Conneticut con Anthony Braxton y tiene un quinteto en Nueva York. Con este bagaje cosmopolita a sus espaldas, Lovel-Smith se nos presenta como una compositora de mirada original, que hace un jazz de cámara moderno y complejo para una serie de grupos (los neoyorquinos LOADBANG o May Cheung, los mejicanos Inserte Nombre o la New Zealand Youth Jazz Orchestra) además de su propio quinteto (residente en Nueva York), llamado Towering Poppies, que ahora edita su segundo álbum, titulado Yellow Red Blue.

Towering Poppies
Lo primero que sorprende de este álbum es su complejidad, tanto armónica como de influencias. Debe ser esto lo que algunos críticos sesudos llaman Nuevo Jazz y yo llamo simplemente jazz con vocación lírica, abierto a sonidos no negros. Dejando atrás el primer tema ("The Pillow Book"), que semeja lejanamente a un hardbop evolucionado, el resto del álbum es de una lírica indudable, presente en todas las composiciones, que se suceden como si el álbum fuera una suite. Las polifonías entre los instrumentos son muy interesantes y nuevas para un oyente de jazz, a la vez que suenan espontáneas como si de un disco en directo se tratara.
 
El soprano es un saxo que a mí, en particular, me ha dado siempre una sensación de fluidez, de alegría. Sin embargo, en las partituras de Jasmine Lovell-Smith, el soprano tiene una textura nueva y visceral ("Wonter Winderland", "Familia"), y el poder de transmitir una nostalgia por unos paisajes que imaginamos y no conocemos, que nos hacen mirar la portada del álbum preguntándonos a dónde pertenecen esas imponentes amapolas que dan título al álbum. En este sentido, destaca la evocadora "Yellow Red Blue", un poema a tempo lento que podría ser la banda sonora de un viaje (interior o real), con reminiscencias folk (no sólo americanas), que obliga al oyente a realizar una introversión necesaria. Cuando, además, la voz del soprano se une a la del clarinete, se oyen texturas únicas. En su primer álbum, Fortune Songs, el saxo "cantaba" con la trompeta, en lugar de con el clarinete bajo; pero de aquel combo sólo quedan Lovell-Smith y el pianista Cat Toren, aunque el espíritu y el sonido siguen siendo, por suerte, los mismos.


Los músicos que acompañan a Jasmine Lovell-Smith son Josh Sinton (clarinete bajo), el canadiense Cat Toren (piano), Adam Hopkins (bajo) y Kate Gentile (batería). A sus dotes individuales, improvisatorias y colectivas, se une en varios temas el cuarteto mejicano La Matraca con sus violines, viola y chelo, aportando, si cabe, mayor complejidad y profundidad a las composiciones. 
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* Web oficial: www.jasminelovellsmith.com