JON GORDON, 7th Ave South (ArtistShare, 2024)
RECUERDOS DE GREENWICH VILLAGE
SONIDOS DE NUEVA YORK
MANEL FORTIÀ, Despertar (Miscroscopi, 2022)
"This album is very important to me because it reflects one of the most transcendent moments in my artistic life. I feel that living in NYC changed me tremendously and I grew a lot there", confiesa Fortià en el libreto del disco.
También es el primer disco de Manel Fortià en el que ha firmado todas las composiciones, melodías llenas de sentimientos que pasan de lo íntimo a la euforia y vuelta (""Circular"); momentos muy especulativos ("Saudades", "El día después") en los que se pueden escuchar influencias (confesas) de Charlie Haden y Keith Jarrett escritas para un Marco Mezquida con una personalidad tan fuerte que lleva siempre a un punto brillante y original cada pasaje, como desafiándose a tocar algo que no se hubiera tocado nunca; melodías compuestas con detalle y donde la música americana (ese escenario neoyorquino que suena a blues, a espiritual y a canción) se fusiona con sonidos y ritmos mediterráneos con sutileza, borrando fronteras.
Recomendable, inclasificable y muy personal trabajo de Manel Fortià y su trío.
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* Web: manelfortia.com
ARTE ROBADO
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| Foto: Jimmy Katz |
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* Jason Palmer: www.jasonpalmermusic.com
* Más sobre las obras robadas aquí:
https://www.wbur.org/lastseen/2018/09/15/program-for-an-artistic-soiree
[Giant Steps Arts es una fundación creada por el fotógrafo Jimmy Katz y su mujer Dena, una organización sin ánimo de lucro destinada a promover el nuevo jazz. No venden discos, afirman al explicar su filosofía, sino que ofrecen a los músicos facilidades para grabar sin limitaciones ni de espacio ni de creatividad (los discos que hemos escuchado eran todos dobles) y facilitan al músico una buena cantidad de CD's para su promoción.]
MIENTRAS, EN UN CLUB DE NUEVA YORK...
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| De izquierda a derecha: Rick Rosato, Colin Stranahan y Glenn Zaleski (Foto de Christopher Drukker) |
* Más info: https://www.caprirecords.com
* Web de Zaleski: www.glennzaleski.com
TRADICIÓN E INVENCIÓN
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| Lafayette Gilchrist |
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* Web oficial: www.lafayettegilchristmusic.com
* Las fotografías son de la página web de Lafayette Gilchrist.
HISTORIAS DE NUEVA YORK
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| Foto: Nicolas Guillemot |
JAZZ ENTRE LA BELLEZA Y EL CAOS
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* MOPDtK en la web de Hot Cup Records: www.hotcuprecords.com
* Web de Moppa Elliott: www.moppaelliott.com
MADE IN NEW YORK

El estilo del pianista Luis González (Jerez de la Frontera, 1980; formado en el Conservatorio de Gerona) es un compendio de estilos, que lo han llevado de una formación a otra: flamenco jazz (Soniketeké), jazz fusión (Free Zone 4tet), jazz inspirado en la música sefardí (Sepharazz Mishpaha)... además de colaboraciones con orquestas clásicas como Orquestra Simfònica del Vallès, Orquestra de Cambra de l’Empordà..., que podrían explicar sus especulaciones jazzísticas en torno a la música de Bach ("Sarabande BWV 812"), un compositor que está llegando al jazz con demasiada frecuencia últimamente y con muy interesantes resultados; aquí, procesada en un delicioso tempo medio, como corresponde a esta danza tradicional, ejercicio que se repite con Bartok en un tema que alterna ritmos binarios y ternarios, algo propio de algunas músicas tradicionales de los Balcanes (y también del flamenco) y que Bartok denominó ritmo búlgaro (el tema es "Bulgarian Rhythm" y contiene una obsesiva línea de contrabajo que remarca la expresividad del piano).
* Web oficial: luisgonzalezmusic.com
** PSM Records: www.psm-music.com/luisgonzaleztrio/
POTENCIA CONTROLADA
Al escuchar el álbum, lo primero que sorprende es el comienzo, impresionista y monkiano, deconstruyendo la melodía de una manera muy inteligente, más grato cuando uno se da cuenta de que está ante un cuarteto muy joven, hecho que quizás justifica lo arriesgado de su propuesta musical, agresiva, contundente, donde sobresale el ansia de riesgo y donde brilla un jazz forzado hasta las últimas consecuencias. "Quería montar algo donde realmente pudiera trabajar en escribir música difícil" ("I wanted to put something together where I could really work on writing difficult music,"), manifiesta Kevin Sun, quien, por cierto, fue discípulo de Miguel Zenón. No hay complacencia.
Earprint es otro disco incómodo que termina siendo un placer para los oídos. Lo mejor: la conjunción espiritual entre los dos instrumentos de viento y la contundencia y el protagonismo que tiene Dor Herskovits en la percusión (un ejemplo fantástico podría ser "The Golden Girder Strikes Again", pero la fuerza de Herskovits está en todo el álbum), algo complejo y demasiado feroz para algunos oídos (estoy seguro) pero que provoca placer, el placer de volver a sentir que el jazz puede transmitir energía.
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| Cuarteto sin piano. Parecen preguntarse: ¿Para qué un piano? |
El álbum contiene temas agresivos como "Happy", cuyos momentos atonales y sus cambios de ritmo dan sentido al concepto del álbum. Según Herskovits, está inspirado en las teorías de Ornette Coleman, pero a mí me recuerda en algunos momentos al Mingus de "A Foggy Day". Otras composiciones, como "School Days", inspirado por el rítmico colorido de una pintura de Allan Rohan Crite, ofrecen una sonoridad rítmica distinta, por momentos festiva, que recuerda (vagamente) sonidos rockeros o caribeños, como si se hubieran traído el concepto de calypso de Sonny Rollins a la batería moderna de jazz. "Anthem" es eso, un peculiar e intenso himno. "The Holy Quiet" está inspirado en los sucesos de Charleston (Carolina del Sur) y está lleno de experimentaciones tímbricas y rítmicas que se completan con el uso de ruidos y efectos; este tema contrasta con el dinamismo de "Colonel", inspirado por los movimientos de un Yorkshire Terrier. "Six Nine" es quizás el tema más completo y complejo del disco, un ejercicio de maestría y temperamento, donde furia y paz, calidez y dureza, se alternan en una composición sorprendente.
"Malinger" es quizás uno de los momentos de (falsa) paz en el disco:
ARRIESGADO ECLECTICISMO
Nacido en 2012 en Brooklyn, el cuarteto está formado por el saxofonista Kyle Nasser (que obtuvo muy buenas críticas con su disco de debut como líder, Restive Soul), el experimentado pianista gallego Yago Vázquez (que forma parte tambien del trío Stream y que debutó en 2011 como líder con Chorale), más dos chilenos: el bajista Pablo Menares (ha tocado con Arturo O’Farrill, Randy Brecker, Greg Osby, Melissa Aldana, Claudia Acuña...) y Rodrigo Recabarren (miembro de varias formaciones en activo y sideman de Chris Potter, Kenny Barron, Melissa Aldana, entre otros).
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| Beekman |
El tema del vídeo es "Veredict's Out". Ojo al intro, que en el álbum aparece como un tema separado. Como dicen en la página web de Ropeadope Records, "One must hear to understand".
* Web oficial: http://beekmanmusic.com
PADRE & HIJO
La película comienza con un cartel que aboga por que Brooklyn se independice de los Estados Unidos, forme su propia república y redacte su propia constitución. Es el primer grito negro, reivindicativo, medio en broma, medio en serio, de la primera película de Spike Lee, Nola Darling (She’s gotta have it, 1986). La peli, sin embargo, no tiene carácter político ni nada por el estilo. Es una película sobre la vida sexual de una mujer, la que da título a la versión española, Nola Darling, una mujer que disfruta de tres relaciones al mismo tiempo. Tiene tres novios, uno que la hace reír, otro que le ofrece la perfección superficial (es elegante, sofisticado, tiene dinero y se preocupa por su cuerpo) y un tercero que conecta con su interior (le escribe poemas y comparte sus sentimientos). 
y de sus bandas sonoras, Bill Lee es reconocido como un sideman de largo recorrido (ha trabajado, por ejemplo, con Clifford Jordan en The adventurer y en Glass bead games...), así como por ser el bajista de Bob Dylan, pero sobre todo por su trabajo como director musical de películas y de obras de teatro. En los temas de esta película, Bill Lee (bajo) aparece acompañado por Harold Vick (saxos soprano y alto), Virgil Jones (trompeta y fiscorno), Cedar Walton y Stanley Cowell (piano), Joe Chambers (percusiones) y Kenny Washington (batería).Ésta es la única escena en color de la película:
FEDERICO GARCÍA LORCA
Un estudiante pelirrojo lee apoyado en el alféizar de la ventana. Hace rato que ha pasado la medianoche y Nueva York se yergue aún, priápica, sobre el lodo de las calles.Lee a Lorca en silencio:
[...]Es preciso cruzar los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.
Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a todos los amigos de la manzana y de la arena,
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre,
para que los cocodrilos duerman en largas filas
bajo el amianto de la luna,
y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.
¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.
De fondo, suena Charlie Mingus, interpretando la angustia y la oscuridad...
Tenía la noche una hendidura
y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre,
y los muchachos se desmayaban
en la cruz del desperezo.
Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata
junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón
por las heladas montañas del oso.

Aquella noche el rey de Harlem,
con una durísima cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.
Negros, Negros, Negros, Negros.
La sangre no tiene puertas en vuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espina del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.
Sangre que busca por mil caminos muertes enharinadas y ceniza de nardos,
cielos yertos, en declive, donde las colonias de planetas
rueden por las playas con los objetos abandonados.
Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares de subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.
Es la sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo [...]
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ENLACES:
* Juan de Dios García habla sobre la cultura del blues y del jazz en García Lorca en La música y las fieras.
HISTORIAS DE LA NOCHE (A TODO COLOR)
La noche. La Nueva York previa al 11-S. El odio. Así comienza Hate jazz, el cómic de Jorge González y Horacio Altuna que demuestra gráficamente que del peor odio puede surgir el mejor jazz, algo que los mal pagados músicos de los años 40, que tocaban en clubs de lujo donde sólo podían entrar los blancos, sabían muy bien.Gran formato, espectaculares y heterodoxos dibujos que van desde el más simple bosquejo a lápiz hasta el colorismo más efectista, referencias y más referencias a músicos y standards, un guión amargo y lleno de cicatrices, las palabras justas, el mensaje exacto y varias historias entrelazadas dan vida a Hate jazz...
La de Clarence T comienza cuando, empujado por el mono, irrumpe en el club Dolphins para pedir los atrasos necesarios para chutarse y termina de forma fatal. En el Dolphins toca un cuarteto formado por Nat y Emmet Gayle, dos hermanos enamorados de la misma mujer; por Cecil, un pianista ambicioso pero mediocre, que quiere triunfar plagiando descaradamente solos de McCoy Tyner, Hank Jones... y, por último, está Chester, al saxo, un músico privilegiado que tiene el don de evadirse mientras toca. Su historia es la más compleja y la más dramática. Chester libera su asco existencial oyendo a Sonny Rollins en el taxi que conduce y tocando por las noches en el Dolphins. Una serie de casualidades y unos pijos snobs enredan una trama (que podría haber escrito Paul Auster) cuando le pagan para que toque jazz mientras tienen una sesión de sexo y drogas. Chester acepta, pero se evade, desvaneciéndose en su propia música, cada vez más abstracta y pura, construyendo maravillas a partir de It’s easy to remember, Too young to go steady, All or nothing at all... y de los compases de su propio odio. Dos asesinatos ponen punto y final a este clímax.
Porque todas las historias de este volumen tienen un final trágico, como la ciudad, esa Nueva York que acabará abatida por el terrorismo islámico, y demuestran, como lo hacen los personajes con su música, que hay mucha buena música nacida del peor odio.
Hate jazz es la segunda colaboración, tras Hard story, de Jorge González
Hate jazz es un descubrimiento que encontré hace tiempo en Lenoir.es (sí, esa tienda que sólo tiene libros sobre música) y que me resistía a comprar porque hace tiempo que sólo encuentro cómics estereotipados y superficiales. Esta historia, sin embargo, confieso que me sigue rondando la cabeza pidiéndome una relectura que, de momento, guardo para otro momento más sosegado, quizás una tarde de lluvia, en ese momento en que comienza a hacerse de noche y apetece algo amargo para beber. Pero, para eso, habrá que esperar al otoño.
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Las imágenes son del cómic. Hay más imágenes y algunos bocetos en b/n y color en la página de Jorge González: www.jorge-g.com
52nd Street themes
Lo que más me gusta de Joe Lovano es su clasicismo, su fe en el mainstream, y es que alguien tiene que mantener vivo esto. Con Scolohofo o como líder, Joe Lovano se ha caracterizado siempre por una ortodoxia maravillosa, un vamos-a-hacerlo-bien que nunca defrauda (quedan olvidados los escarceos con el avant-garde, el amor es así de benévolo) y aunque es capaz de hacerlo a su manera a mí me gusta por eso, por su clasicismo.De hecho, hay temas en este álbum como Sippin’ at bells o Whatever possess’d me en que este noneto nos remite inevitablemente al Noneto Capitol de Miles Davis (Birth of the cool). Los músicos que acompañan al tenor de Lovano son: George Garzone y Ralph Lalama (también tenores), Steve Slagle (saxo alto), Gary Smulyan (saxo barítono), Tim Hagans (trompeta), Conrad Herwig (trombón), John Hicks (piano), Dennis Irwin (bajo) y Lewis Nash (percusión); un combo que son muchos combos, porque en los 13 temas de este disco suena siete veces el noneto, pero también hay un tema de saxo solo, un dúo, un trío, un cuarteto y dos sextetos, demasiados grupos en uno como para no reconocer de rodillas la versatilidad y la supremacía de Lovano al saxo.
A la altura de Lester Young, Lovano compila una colección de standards que nos remite a una época memorable, los años 40 y 50, cuando la Calle 52 era lo más, ya que reunía en sus aceras los mejores clubs de jazz de Nueva York: el Downbeat, el Onyx, el Three Deuces... Ian Carr, en su biografía de Miles Davis*, describe aquella Meca del jazz de este modo: “Una franja de edificios de color marrón entre las avenidas Quinta y Sexta confería su singular aspecto a la calle 52. Durante los primeros años del siglo cada edifico albergaba a una sola familia adinerada, pero hacia el final de la Ley Seca ya se habían dividido en pequeñas tiendas y clubes subterráneos. A mediados de la década de los cuarenta la calle estaba en su apogeo, con clubes como el Three Deuces, el Downbeat, el Famous Door, el Spotlite, Kelly’s Stables, el Yatch Club y el Onyx. Los sótanos, que parecían madrigueras, eran demasiado estrechos para las big bands y por lo tanto por todas partes florecían grupos pequeños”. Aquí acudía Miles Davis a escuchar y aprender a comienzos de los 40, allí acompañó al grupo de Charlie Parker en el Three Deuces a comienzos del 45 y allí se fraguaron las ideas de su cool y los conceptos de sus primeros discos como líder.
Volviendo al álbum de Lovano, encontramos momentos memorables y, por encima de todos, un tema que destaca, un tema en el que el setlist se detiene. Comienza a sonar y es como si lo hubiéramos puesto aparte, como un single con una sola canción (sí, soy de aquella época): Abstractions on 52nd street, un espléndido solo de saxo que dura todo el tema, hipnotizante, Lovano sacándose repertorio de la manga, sin red; impresionante.El disco se crece a partir de este tema. De camino al clímax, más temazos para terminar de oír el disco como una epopeya. Primero, la melodía de la Calle 52 (52nd street theme), con doble solo de saxo incluido, un tema que suena a toda prisa, como si tuvieran que caber en cuatro minutos todas las sensaciones de esta calle que fue el paraíso del jazz en su día, para luego terminar con una versión almibarada al estilo de las orquestas de los años 50, de Embraceable you. Uno lo oye y se ve a sí mismo en blanco y negro en esta calle, en otra época.
Genial Lovano. Te traslada.
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* Ian Carr, Miles Davis. The definitive biography, 1998 (disponible en España en RBA bolsillo: ISBN 978-84-89662209).


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