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MILES DAVIS plays PRINCE

Un encuentro entre dos genios...
 o lo que pudo haber sido y no fue
Comenzábamos el año hablando del fallecimiento de David Bowie y glosando sus colaboraciones con músicos de jazz en su último álbum y, en concreto, con Maria Schneider. Hoy no podemos rehuir la necesidad de hablar de Prince, que, si bien no es un músico de jazz, fue durante un tiempo una obsesión de coleccionista para este que escribe y ejerció cierta influencia en las últimas grabaciones de Miles Davis.

Prince y el jazz.
Hijo de un pianista de jazz y descendiente musical de, entre otros, James Brown y Sly Stone, el músico de Minneapolis se movía entre el soul, el funk y los riffs psicodélicos con soltura. Prince fue un músico inquieto, multiinstrumentista y polirrítmico, que hacía una música incómoda y que nunca se conformaba con sus propios logros; siempre iba un paso más allá. En este sentido, grabó discos en los que tocaba todos los instrumentos, compuso para otros tanto que tuvo que usar seudónimos (grabó su "Nothing Compares To You" como The Family, un grupo que, en realidad, era él mismo tocándolo todo). Homenajes aparte (Blue Note Plays Prince de 2005, con Cassandra Wilson entre otros), los roces de Prince con el jazz no han dejado de ser meros intentos. En 2003 grabó un álbum instrumental llamado N.E.W.S. (NPG, 2003) que contenía cuatro temas titulados como los puntos cardinales (de ahí el acrónimo del título), cuatro temas de 14 minutos exactos que eran un compendio de fusión y virtuosismo raro en una estrella del pop, con momentos de jazz fusión, un piano de jazz intimista en "West" y mucha especulación, probablemente improvisada, una grabación más cercana al jazz moderno y de fusión que muchos de los discos "de jazz" que llegan al mercado hoy en día.



Prince y Miles Davis.
Miles Davis afirmó que escuchaba todo el día discos de Prince en la época en que grabó Decoy (1984) y You're Under Arrest (1985). Ambos músicos se gustaban pero el "encuentro en la tercera fase" no llegó a ocurrir jamás. Sólo alguna cena y un encuentro (fantasma) en el estudio de Prince del que éste hablaba pero cuyo resultado sigue siendo un misterio. Más tarde, en su autobiografía, compara la forma de cantar de Prince con el fraseo de Sonny Rollins al saxo.


Su mierda era la música más excitante que yo escuchaba en 1982. [...] Prince puede llegar a ser el Duke Ellington de su generación. (Miles Davis)

Fotograma del concierto en Paisley Park
 el fin de año de 1987
Existe un clip en la red (con un audio regular) en el que Miles afirma que Prince le influyó fuertemente. Tenían en común esa inquietud intelectual de ir siempre más allá, tanto en lo musical como en la explotación de sus propias estrellas (eventos mediáticos, insólitos vestuarios...), de manera que, cuando nos encontramos viendo el concierto benéfico de fin de año en Paisley Park, con todos aquellos músicos excéntricos y genialmente funkies y apareció Miles y realizó ese solo de más de 5 minutos, nos dimos cuenta de que algo de esta relación iba en serio. Era la noche de fin de año de 1987. La grabación nunca llegó a comercializarse, si bien los fanáticos de los bootlegs, entre los que me incluyo, pudimos compartir aquella grabación histórica en el CD Miles From The Park.

https://rover.ebay.com/rover/1/1185-53479-19255-0/1?icep_id=114&ipn=icep&toolid=20004&campid=5337647469&mpre=https%3A%2F%2Fwww.ebay.es%2Fsch%2Fi.html%3F_odkw%3Dprince%2Bcrucial%26_osacat%3D0%26_from%3DR40%26_trksid%3Dp2045573.m570.l1313.TR0.TRC0.H0.Xprince%2Bcrucial%2Bmiles%2Bdavis.TRS0%26_nkw%3Dprince%2Bcrucial%2Bmiles%2Bdavis%26_sacat%3D0
El álbum no oficial Crucial aparece como Prince with Miles Davis & Friends, pero de hecho ellos dos nunca grabaron juntos. La trompeta de Miles sólo aparece en "Can I Play With You". Prince grabó este tema en diciembre de 1985, le puso un título que era una invitación a Miles y se lo envió por correo. Miles añadió su trompeta al tema más tarde (marzo del 86) e incluso su discográfica (la de Miles) planeó incluir este tema en un recopilatorio póstumo de 6 CD's de Miles que se iba a llamar The Last Word y que nunca salió al mercado. El tema iba a aparecer como Miles with Prince. En Crucial, el tema aparece listado como "Red Riding Hood".

Recopilando, la relación de Prince con Miles se podría resumir en pocos hitos más (milestones, en la lengua de Shakespeare):
  • Miles aparece en el tema "Sticky Wicked", compuesto por Prince para el álbum de Chaka Khan CK (Warner, 1988).
  • Miles tomó los tema de Prince "Movie Star" y "Penetration" y los interpretó en sus últimas giras.
  • En la gira One Nite Alone... Tour Prince usaba un fragmento de "Jean-Pierre" cuando cantaba su tema "Copenhague".
  • El álbum póstumo de Miles Doo-Bop (Warner, 1992) contiene claras influencias de sus contactos con Prince pero dejando fuera las maquetas que Prince había grabado para él.
  • Tras la muerte de Miles, Prince aseguró en una entrevista que había grabado largas improvisaciones con él y que algún día las publicaría.
  • En el álbum "Rave Un2 The Joy Fantastic" hay un tema en el que está acreditado Miles, aunque en realidad son 4 segundos de silencio. ¿Homenaje o una rareza propuesta por Miles? ¿"Grabó" Miles esos segundos de silencio?

Vean la única grabación de un "encuentro en la tercera fase" entre Miles y Prince, aprecien la frustración del cantante cuando el trompetista duda al empezar, disfruten de su personal solo y lamenten la fugacidad del acto:

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* El concierto completo se puede ver en Youtube.

** Hay un artículo muy interesante sobre la relación entre ambos músicos en este enlace.

*** Y una entrevista a su manager Alan Leeds en este otro enlace, que habla del mismo tema.


https://rover.ebay.com/rover/1/1185-53479-19255-0/1?icep_id=114&ipn=icep&toolid=20004&campid=5337647469&mpre=https%3A%2F%2Fwww.ebay.es%2Fsch%2Fi.html%3F_odkw%3Dprince%2Bcrucial%26_osacat%3D0%26_from%3DR40%26_trksid%3Dp2045573.m570.l1313.TR0.TRC0.H0.Xprince%2Bcrucial%2Bmiles%2Bdavis.TRS0%26_nkw%3Dprince%2Bcrucial%2Bmiles%2Bdavis%26_sacat%3D0

MILES DAVIS: EL REGRESO (segunda parte)

Entre la arritmia y el blues

En 1981, después de relanzarse, como contamos en su día, al agitado mundo del jazz (que él mismo había revuelto como un cóctel), Miles Davis se sentía al 100%. The Man With The Horn había funcionado bien y todo parecía indicar que el siguiente álbum, como así fue, sería más fácil de concebir y de grabar. Se llamó We Want Miles y en él participaron los mismos músicos que en el anterior, con la incorporación del percusionista Mino Cinelu. Siguió una gira que se desarrolló principalmente por Japón, y una serie de discos (Decoy, You’re Under Arrest, Aura...) en los que Miles duda entre continuar con los tormentosos experimentos sonoros de la década anterior o animarse a dar una nueva vuelta de tuerca al jazz.

Uno de esos álbumes, Star People (1983), refleja con crudeza esta guerra interior de Miles, que se debate entre los temas de tormentoso funk (“Come Get It”, “Speak”, “Star On Cicely”) y unas baladas (“It Gets Better”, “Star People”) en las que la moderación le permite volver a sonar como en los tiempos en que colaboraba con Gil Evans, con quien Miles había retomado la amistad durante sus años de desaparecido (1976-80). Siendo el productor Teo Macero, Evans pasa prácticamente desapercibido, aunque colaboró activamente en la construcción del álbum, como después se verá.

El proceso de creación de Star People tampoco fue sencillo. Miles no estaba curado del todo. Aquel año, Cicely Tyson salió del país y Miles, de nuevo solo, volvió a caer en un estado de ansiedad. Había dejado la cocaína, pero volvió a fumar (cuatro paquetes diarios) y a beber más cerveza de lo imaginable. Cuando pudo hablar con Cicely, no podía mover los dedos de la mano. Sufría un ataque de apoplejía. Pronto no podría mover el brazo ni volver a tocar la trompeta.

Tras meses de acupuntura, dieta y abstinencia, perdido casi todo el pelo, una noche Miles se despertó y, a pesar de llevar una escayola en el brazo, comprobó que podía tocar. Fue una especie de renacimiento, en sus propias palabras.

No quiso perder el tiempo. Llevaba siete años sin aparecer por Europa y siempre que iba era acogido como una estrella. El éxito estaba asegurado y eso era lo que necesitaba precisamente en aquel momento: un calor popular que le devolviera la autoestima. Sin embargo, la prensa (y, por extensión, el público) ignoraba el episodio de la apoplejía, por lo que nadie estaba preparado para la esquelética y fantasmal silueta que apareció en los escenarios de Estocolmo, Copenhague, Hamburgo y Frankfurt. El productor que iba a grabar el concierto de Londres para hacer una película se asustó al verlo. Recurrió a su suegro, que era médico y psiquiatra, el cual examinó a Miles y lo tranquilizó afirmando que tocaría un poco la primera noche, algo más la segunda y que la tercera noche en el Hammersmith Odeon sería “imparable”.

Después vino el álbum.

En esa época, Miles sólo escucha música pop (Prince, Michael Jackson, Stevie Wonder...), de la que intenta absorber, por encima de todo, la capacidad para llegar al público más amplio. Quiere estar de nuevo en la cima. Por ello, al volver al estudio, camba su forma de trabajar. Los desordenados ensayos que tanto asustaban a sus músicos se transforman en concienzudas sesiones. Miles hace que Gil Evans transcriba incluso los solos que se interpretan en los ensayos: “Star on Cicely”, aunque aparece acreditado como un tema compuesto por Miles, parte de un solo interpretado por Mike Stern durante un ensayo; “It Gets Better” y “Speak”, de los que improvisó John Scofield en el estudio. Para captar el ejemplo, el tema más desordenado del disco es “Come Get It”, que se grabó en directo.

Por supuesto, la improvisación continúa siendo un pilar esencial de la música de Miles, como se aprecia en los temas, pero lo que más me interesa de este disco es la diferencia abismal que hay entre las baladas y los temas funk. La forma de componerlas y arreglarlas difiere sustancialmente. “It Gets Better” es un blues con todas sus letras, mientras que “Speak” es una tormenta de ideas mal resulta, un funk con llamativas sonoridades que recuerda a algunos temas de Prince de la época. Esta enorme brecha sonora entre los temas rápidos y los blues hace pensar en un Miles de dos caras, un ser dual que realmente no se atreve a elegir entre volver a la arritmia experimental de los 70 o acogerse a la recién abrazada religión de la asepsia constructiva del pop. Quizás por eso concede a cada faceta un 50% del disco.

De una forma más nítida que We Want Miles, el álbum Star People marca lo que será el estilo del último Miles, cabalgando entre las reminiscencias de sus anteriores experimentos electrónicos (de una manera más refinada y armónica) y el cada vez más patente poder de sus silencios (en consonancia con ese sonido aséptico y asequible que envidiaba del pop).

Como anécdota, cabría añadir que fue la primera vez que los dibujos de Miles (ese hobby que tanto le había ayudado en los malos momentos) se usaron para una portada y la última que Teo Macero fue el productor.

Aquí os dejo "Star People", perteneciente a esa mitad del disco donde Miles suena como en los viejos tiempos. Está grabado en París el 20 de septiembre de 1986 y el grupo es distinto al del álbum:


Este otro es el tema 3, "Speak", pertenece a la otra mitad del disco, la que avala no sé qué teoría pasada de Miles, seguramente sobre el caos:




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* La foto superior es Miles Davis en los 80. El autor es K. Abe.

** La portada de Star People, con el dibujo de Miles. 

*** La foto inferior corresponde a Miles en 1981, el fatídico año. Ignoro el autor.