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UN VIAJE INTERIOR (Y MODAL)

RAMIRO ZAYAS, Parte del viaje (Club del disco, 2024)

Entrar en Parte del viaje es entrar en un mundo de introspección donde las armonías sugieren historias por contar. El autor de este viaje es el compositor y pianista argentino Ramiro Zayas. Su propósito en su segundo álbum es narrar un viaje interior que trata del cambio y de las partes de uno que quedan cuando nos movemos, según cuenta. Y lo hace con siete composiciones originales, muy buenos músicos y mucha improvisación modal. 

Grabado en Basilea (Suiza) y mezclado en Buenos Aires (Argentina), el disco contiene temas compouestos por Zayas entre 2019 y 2022, temas pulidos a lo largo de conciertos y más conciertos por diferentes músicos y formaciones, provocando una evolución lógica, orgánica, hasta que llega el momento de grabar.

"Fiel a esta narrativa en evolución, decidí convocar a amigos nuevos y antiguos que refrescaron y aportaron una nueva visión a los temas, permitiendo la experimentación con diferentes instrumentaciones: Josh Schofield, Sebastian Greschuk, Yossi Itskovich, Joseph Bijon y Michał Skwierczyński", afirma Zayas.
Los músicos que acompañan al pianista en este disco son Isak Ingvarsson (saxo tenor), Lisa Hoppe (bajo) y Leo Gerstner (tbatería); pero, fiel a su objetivo de mostrar el cambio, utiliza a otros músicos según el tema (Josh Schofield al saxo alto, el trompetista Sebastian Greschuk, a la trompeta y fliscorno, el trombonista Yossi Itskovich y los guitarristas Joseph Bijon y Michał Skwierczyński, lo que produce un efecto caleidoscópico en el disco porque el sonido, como el grupo, cambia casi en cada tema. 

Temas hay muy interesantes en el álbum, como el que abre el disco, con su hipnótico riff de contrabajo (Hoppe), que da paso a un tema especulativo con un protagonismo especial del saxo alto y la guitarra, con el piano en segundo plano; el intimista "Winter Tales", también con el contrabajo de protagonista y con su sincopado solo de piano; o la grabación que cierra el disco, que suena como un homenaje a Duke Ellington, con formato de septeto y sinuosas orquestaciones que recuerdan a las suites del Duque (dentro de la modernidad, por supuesto). Pero, de todo el repertorio, habría que destacar el delicado discurso de Zayas al piano en "Circle Song", con sus cambios de ritmo y sus progresiones de acordes jugando con una melodía bellísima apoyándose solo en la sección rítmica (Hoppe y Gerstner) para después dar un paso atrás y acompañar sutilmente el breve solo de Ingvarsson al tenor. El juego vuelve a empezar y el discurso del piano continúa más complejo aún, para dar paso de nuevo al tenor... Algunos aires argentinos se dejan sentir en la melodía, redondeando el tema, que termina con una serena coda.


Ramiro Zayas es un joven compositor y pianista argentino. Dirige el ensemble Collector y forma parte del trío argentino-finlandés Narat. Parte del viaje es su segundo disco como líder tras Rio interior de 2019. Ha grabado este proyecto tras algunos años moviéndose por la escena musical de Berlín, un disco más que recomendable por su manera de utilizar los nuevos lenguajes del jazz sin artificios. 




MARSALIS PUEDE CAMBIAR TU VIDA

O el jazz como filosofía

Lo más maravilloso de los libros es que pueden aparecer en tu vida cuando menos te los esperas, en un escaparate, en el penúltimo anaquel de una librería que hace tiempo que no visitas, en una lista de Internet o en un cajón de saldos. Yo encontré este libro hace unos meses en una tienda de segunda mano y no pude resistirme. Escuchar o leer a Wynton Marsalis es algo que nunca te deja indiferente. Hablando de jazz (o de la vida, como aquí) Marsalis puede ser filosófico, erudito, apasionado, radical, intransigente o insuperablemente lúcido.





Si en su libro anterior (El jazz en el agridulce blues de la vida, Paidós, 2002), coescrito con Carl Vigeland, nos permitía acompañarle sentimentalmente durante una gira, alternando anécdotas con opiniones, en Jazz. Cómo la música puede cambiar tu vida (2015) vuelve la vista atrás y repasa algunos momentos que considera relevantes de su vida, algunos tan curiosos como el hecho de que padre le llevara a estudiar jazz por obligación, esa cosa tan aburrida: "¡Vaya por Dios!, pensé. Ahora resulta que nos vamos a quedar sin salir los sábado por la noche para volver a la época de la esclavitud" (pág. 12) pero, en realidad, resultó que les estaban enseñando algo importante: "que fuésemos lo que fuésemos, éramos personas creativas" (pág. 16).

Escrito con una pasión incondicional hacia el jazz, casi todo en el libro ofrece una visión positiva sobre el ser humano y la música y, sobre todo, sobre la interrelación entre ambos porque, en esencia, es un libro sobre la vida, una especie de disertación existencial sobre la importancia de la música en la persona y en la personalidad: lo más atractivo del texto es la manera en que relaciona la vida y el jazz, cómo explica, por ejemplo, que el jazz es un juego a la vez individual y colectivo, donde escuchar a los otros músicos es tan importante como decir (tocar) lo que uno es capaz de decir: "Respeto y confianza, eso es lo que enseña el jazz. Cuando se escucha a los grandes músicos, se puede observar el respeto que muestran por las habilidades del otro; al fin y al cabo, salvo en la sección rítmica, los músicos pasan más tiempo escuchando que tocando." (pág. 226). ¿No es algo para pensar... y aplicar en la vida?

También en algún momento, por supuesto, arremete contra las vanguardias: "Eso que la gente aún denomina vanguardia se inventó en Alemania durante el primer cuatro del siglo XX y llegó al jazz cincuenta años después. Ahora, cincuenta años después de que se iniciase, continúa sin ser tan moderna como la música que interpretaba la banda de King Oliver allá por la década de 1920." (pág. 176)


Por último, Marsalis repasa algunas de las figuras más importante del jazz de todos los tiempos desde una óptica tanto musical como una humana, intentando explicarnos cómo escucharlos y qué ha aprendido de ellos.

Sobre Billie Holiday y su último álbum (Lady in Satin), que su padre solía poner, dice: "Muchas personas lo aborrecen porque dicen que apenas le quedaba voz. Sin embargo, a mí me enseña que el mensaje que se transmite es más importante que las limitaciones del método de transmisión." (pág. 193).

De Miles Davis se muestra tanto admirador como detractor: "Muchos de los músicos de su época no superon salir del bebop; él, sin embargo, tocaba con músicos quince o veinte años más jóvenes que él, intentando adaptarse e interpretar en su compañía", dice (pág. 181). Más arriba, apunta: "Dejando aparte el culto a la personalidad, verdaderamente sabía tocar" pero echa por tierra el valor de Miles como inventor del jazz modal alegando que Duke Ellington, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Gil Evans y el arreglista George Russell (los nombra a todos) ya habían experimentado con improvisaciones modales antes que él. Concluye disparando lo siguiente a propósito de su regreso en los 90 y de su falta de integridad (sic): "Él (Miles) personifica ese viejo adagio que dice que lo mejor, cuando se corrompe, se convierte en lo peor" (pág. 182).

Sobre Charlie Parker: "Bird, por encima de todo, demuestra el potencial ilimitado de la mente para pensar con rapidez y lógica durnte largos periodos de tiempo. [...] con Charlie Parker, tocar con rapidez es el tema en sí." (pág. 204)

Pero más que sus opiniones sobre otros músicos, me quedo con su opinión sobre el valor del jazz como manera de entender la vida

http://wyntonmarsalis.org/books
Apartado de libros en la web de Wynton Marsalis
El libro, coescrito con Geoffrey Ward, lleva en inglés el título de Moving to Higher Ground: How Jazz Can Change Your Life y fue publicado originalmente por Random House en 2008; pero, visitando la web de Marsalis, hemos encontrado que nos queda mucho por descubrir de su literatura. 


Los músicos de jazz improvisan bajo la presión del tiempo, por eso lo que brota de ellos surge con tanta pureza. Es como verse presionado a responder antes de poder inventar una mentira. Normalmente, lo primero que se dice es la verdad. (pág. 27)


https://www.amazon.es/El-talism%C3%A1n-Alexandros-R-Martino-ebook/dp/B00HW9QLHI?ie=UTF8&adid=0RP4GC1T9XR4MV7R2HPA&camp=3598&creative=24794&creativeASIN=B00HW9QLHI&linkCode=as1&ref-refURL=http%3A%2F%2Fwww.jazzeseruido.com%2F&ref_=as_sl_pc_tf_lc&tag=jazeserui0f-21

KIND OF BLUE

La obra maestra

KIND OF BLUE es el mejor disco de jazz de la historia. Puede sonar pretencioso o exagerado. Lo es. Es el mejor disco de jazz de la historia. Y no sólo porque sea el disco de jazz (en estado puro, sin mezclas remezclas o zarandangas modernas) más vendido de la historia.

En Kind of blue confluyen el genio de Miles Davis, la inteligencia de unas composiciones que Miles confió en sus músicos como un padre da unos consejos a unos hijos en los que confía, la elegancia de Bill Evans… Kind of blue está en la cima del jazz. Haciendo una extraña pirueta con las palabras, es cuestión de equilibrio. En los temas de este disco se aúna y equilibran todos los estilos de jazz inventados hasta entonces. Si lo escuchas en vinilo, el placer ya es insuperable.

Completan el combo: Bill Evans, al piano (sustituido por su amigo Wynton Kelly en Freddy Freeloader); Paul Chamber, al bajo; Jimmy Cobb, a la batería; John Coltrane, al saxo tenor y Julian “Cannonball” Adderley, al saxo alto.

Editado en agosto del 59, supuso el clímax del jazz modal del que Miles venía hablando desde Milestones, nada de improvisar a partir de los tonos y de la melodía con progresiones de acordes: se trataba de trabajar a partir de los modos (escalas). Según cuenta la leyenda, Miles llegó al estudio de la Columbia en la Calle 30, un edificio de techos altos que había sido usado por los inmigrantes rusos como iglesia, el 2 de marzo de 1959 con unas partituras que había escrito durante la noche y las repartió a los músicos.

Eran cinco composiciones totalmente originales. Nada de standards ni ensayos: improvisación. ¿No es esta la esencia del jazz? Como escribe Evans en la contraportada del LP, ninguno de los músicos había ensayado ni siquiera leído las partituras antes de grabar. De hecho, Miles las había compuesto la noche antes, una por una. No eran partituras completas, sino breves esbozos de unas melodías sobre las que los músicos debían aplicar las normas de la improvisación modal y su propio genio. Sólo un corto ensayo y a grabar. Un subterfugio tan arriesgado como brillante para conseguir que los artistas se centraran en su interpretación. En un combo tan pletórico de luminarias del jazz como el de este disco, podría haber ocurrido de todo, pero el resultado es simplemente fabuloso.

Desde el comienzo aparentemente clásico (Bill Evans se había formado académicamente en la música clásica), con esa línea de bajo a la vez elegante y seductora, la música nos envuelve en una atmósfera perfecta, vital, redonda, donde todos los temas encajan unos con otros sin distorsiones, como si no hubieran sido creados como piezas individuales sino como una obra de conjunto.

Cinco temas que aún hoy siguen sorprendiendo, que siguen siendo imitados, versionados, un disco que se regala y se disfruta; un icono, y no sólo del jazz: el cine ha usado a Miles y especialmente los temas de Kind of blue en infinidad de ocasiones. Sin ánimo de ser exhaustivos, pongamos unos ejemplos: todo el mundo recuerda que el personaje de Julia Roberts en “Novia a la fuga”, película que me obligaron a ver, regala al de Richard Gere un vinilo de Kind of blue, aunque el tema de Miles que suena en la película es It never entered my mind; So what suena en “Pleasantville” (1998) de Gary Ross, en “Bésame antes de morir” (1991) de James Dearden y en “Absolute beginners” (1986) con letra; podemos oír Blue in green en “Levity” (2003) de Ed Solomon; el personaje de Clint Eastwood, singular jazzmen, en “En la línea de fuego” (1993) en una escena del film deja las llaves junto a la portada de Kind of blue mientras se escucha All blues; Flamenco sketches está en la banda sonora de “Una historia del Bronx” (1993) dirigida por Robert de Niro, en la de “Sneakers: los fisgones” (1992) de Phil Arden Robinson y en “Basquiat” (1997). Casi todas son películas de los últimos quince años, lo que demuestra la vigencia del disco, aunque sólo sea como icono.

Y todo ello creado en dos sesiones. Parece increíble. La segunda tuvo lugar en abril del mismo año. En total, nueve horas de grabación que dieron lugar, a una obra maestra. Como ya hemos dicho más arriba, Miles escribió los esbozos de los temas durante la noche antes, aunque se dice que el propio Bill Evans tuvo que ayudarle a retocar estas partituras improvisadas para que los músicos pudieran tocar a partir de ellas. De hecho, hay quien cuenta que Blue in green es una composición de Evans, así como parte de la autoría de Flamenco sketches, y cada músico puso lo suyo, pero en definitiva ¿no son todas las grabaciones de jazz creaciones corales?

Recomendable:
Ashley Khan Miles Davis y Kind of Blue, la creación de una obra maestra (Alba Editorial, 2002), con prólogo del baterista Jimmy Cobb.