Mostrando entradas con la etiqueta Louis Armstrong. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Louis Armstrong. Mostrar todas las entradas

UN AÑO MÁS, FELIZ NAVIDAD

Como todos los años por estas fechas, aprovecho para felicitaros la Navidad, desear que el año que viene sea mejor para todos y tomarme unos días de descanso (lejos del ordenador pero no del jazz). Habitualmente, os recomiendo un disco navideño con suficiente swing como para soportar las comilonas navideñas y las visitas inesperadas o incómodas, pero este año no me ha llegado ninguna novedad que valga la pena (perdonad la sinceridad) y tiramos de clásico, como siempre, con esta recopilación que incluye algunos grandes como Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Lionel Hampton, Eartha Kitt, Mahalia Jackson, Billie Holiday...

Que ustedes lo disfruten.

Con todo el cariño, FELIZ NAVIDAD.

Félix.





FELIZ NAVIDAD 2021

HAVE YOURSELF A MERRY LITTLE CHRISTMAS

En Jazz, ese ruido solemos felicitar la Navidad cada año recomendando algún disco de jazz, algo que ya hicimos hace unas semanas con el fabuloso Merry & Bright de Jeff Hamilton, intentado continuar la tradición norteamericana de celebrar estas fiestas con discos que "jazzean" canciones navideñas. Desde Chet Baker a Louis Armstrong, la sensacional Ella Fitgerald, pasando por la singularidad que es siempre Miles Davis,  no hay músico de jazz que no haya grabado su nombre con villancicos. 

¡Regalen jazz! Es un consejo que siempre funciona, tanto si el receptor es un aficionado como si es alguien que aún recela del swing y la síncopa. Hay discos para todos los gustos. Hace unos años, la web de Cervezas 1906 publicó una lista con lo que consideraron Los 10 mejores discos navideños de jazz. Si quieren también, pueden echar la vista atrás y ver las recomendaciones de este blog en otros años en este enlace. 

Tomémonos unos días de descanso para disfrutar de la familia o para echar el ojo atrás a lo que fue este año. Desde aquí, les deseo feliz navidad y una gran entrada de año con esta versión de Silvia Alonso del clásico "Jingle Bells". Que ustedes lo disfruten. 



GRANDES ÉXITOS

JAVIER ELORRIETA, Avec le temps (Felder, 2019)


En la frontera entre Francia y Nueva Orleáns hay un estilo concreto que se alimenta de la chanson francesa y la convierte en swing, una relación que comenzó con Michel Legrand, que explotó cuando Louis Armstrong grabó su inolvidable versión de "C'est Si Bon" y que, parece, no pasa de moda. El director de cine, cantante y compositor Javier Elorrieta acaba de publicar su sexto disco en un recopilatorio donde repasa sus diez años sobre los escenarios. Su música camina en esa tradición jazzística de versionar canción francesa y lo hace con un resultado elegante y atemporal.

Javier Elorrieta, educado en el Liceo Francés, se confiesa afrancesado y de ahí su pasión por los clásicos de la chanson. Su voz tiene la serenidad, la sobriedad y la melancolía de cantautores como Léo Ferré, Edith Piaf, Charles Aznavour, Francis Lay, Joe Dassin, Jacques Brel... De ellos reúne en Avec le temps (Grandes éxitos) lo mejor de sus cinco discos anteriores, versiones que incluyen, además, standards como "Cést si bon" o una delicada y lacónica versión de "Les feuilles mortes" ("Autumn Leaves"), standards implantados en el repertorio del jazz con tanta fuerza que algunos discutirían si nacieron en Francia o en América.

En Avec les temps, Elorrieta se acompaña de su banda habitual (el pianista Domingo J. Sánchez, el contrabajista Richie Ferrer y el batería Antonio Calero), un colchón rítmico perfecto sobre el que flotan algunos solos del saxo de Juan Muro y Elorrieta con su voz de otros tiempos. Un cuarteto de sidemen que, sin arriesgar demasiado, complacerá a los amantes del jazz con su swing, con momentos de solos encadenados (""Une belle histoire") y con citas que suenan a blues o a bossa, quizás con muchos lugares comunes pero no superfluos porque, al fin y al cabo, son los recursos que hacen que la chanson suene a jazz.

Los dos últimos temas del álbum son un adelanto de lo que dice será su próximo trabajo, jazz a partir de piezas clásicas. Las dos que aparecen aquí son "Romance anónimo" y el "Adagio" de Albinoni. Enlazan de una manera honesta con sus trabajos anteriores en dos aspectos: el uso del francés en las letras (aunque ya no se trate de chansons) y los arreglos rítmicos y armónicos del cuarteto, con solos muy bien llevados al jazz y, en el caso del "Adagio", al blues.



___________________________

QUINCY

El músico, el arreglista, el productor, el mago...

Puede que, como dice la publicidad, nadie haya tenido una carrera como la de Quincy Jones, y de ello se ocupa este documental original de Netflix. La excusa argumental es la apretada agenda de este músico octogenario, incluidos los preparativos, durante casi tres años, de un concierto en el African American Museum Smithsonian para su inauguración. Su hija Rashida Jones filma y dirige este documental junto con Alan Hicks, quien ya dirigió un documental sobre otro grande del jazz, Clark Terry (Keep on Keepin' On) en 2014, uno de los grandes amigos de Q, como le llaman sus allegados.

El documental hace un repaso a sus orígenes pobres en el Chicago de los años 30, con la explosión de los gangs, en una época en la que, dice, "los negros no existían en los libros de texto", razón por la cual no tenía referencias y no sabía qué quería ser en la vida hasta que descubrió un viejo piano vertical, lo tocó unos segundos y supo que había encontrado su vocación. Cuenta que aprendió percusión, trombón, tuba, trompa... hasta que se decidió por la trompeta porque no tenía dinero para un instrumento más caro. Entonces, conoció a músicos de jazz, "negros dignos y orgullosos" y descubrió que eso era lo que quería ser.
Solía juntarme entre bambalinas con Count Basie y con Clark Terry. Sé que los molestaba muchísimo pero tuvieron la amabilidad de decirme: "Bueno, así es como se hace."
Nieto de una esclava liberada y de un emigrante galés, hijo de un jugador de béisbol, Quincy Jones comenzó a tocar la trompeta con 14 años en bandas de soul en Seattle para luego ingresar en la big band de Lionel Hampton, tocaba con algún grupo y luego iba a tocar toda la noche bebop... A los 18 entra en la banda de Lionel Hampton y descubre el mundo, las giras, el racismo, el extranjero... Dinah Washington le pidió que escribiera su próximo disco y luego lo llamó Frank Sinatra para que le hiciera unos arreglos, y así despegó su carrera como arreglista y compositor con Louis Armstrong, Count Basie, Dizzy... Fue productor en París antes de convertirse en director de big band con ese sentido del ritmo y los metales tan grandilocuente que se hizo tan popular y que también le hizo un hueco en el soul y en otras músicas negras que explotaron en los 60 y los 70.

El documental está aderezado con la música compuesta o producida por Quincy Jones y con apariciones de músicos como Miles Davis, Ella Fitzgerald, Al Jarreau, Herbie Hancock, Chick Corea, Richard Bona, Carlos Santana, Stevie Wonder, Frank Sinatra, Bono... monstruos del rock y del jazz que forman parte importante de esta historia.

Q, aficionado a los horóscopos, es un piscis que ha vivido (y sigue viviendo) de la creatividad. Les dejo con uno de los temas más recordados de su larga discografía, "Soul Bossa Nova", de su álbum Big Band Bossa Nova (Mercury, 1962) en una actuación reciente en el 50º edición del Festival de Montreux (2017).



PARADOJAS RACISTAS EN LA HISTORIA DEL JAZZ

ACORDES Y DESACUERDOS (XXV)

El jazz en los Estados Unidos fue y sigue siendo una de las víctimas de la segregación racial, junto a la que ha crecido a lo largo de las décadas, pero el jazz nació de la tradición de los negros y de su mezcla forzada con otros esclavos y otras culturas. Ahora, el jazz más "intelectual" es europeo y "moderno". Blanco. Todo es una contradicción pero una contradicción que se aferra a la esencia misma del jazz: tradición + improvisación, cultura + modernismo, negro + blanco...

Elocuente fotografía de Elliot Erwitt

Oigamos, como siempre, opiniones en otras voces:

I.
En el principio fueron las spiritual songs... Uno de los himnos más populares de América, según explica Luis Escalante en su libro Y se hace música al andar con swing es "Amazing Grace", un himno religioso escrito por el capitán de un navío negrero que, finalmente, se musicó con la melodía de un espiritual negro ("Loving Lambs"). Lo que, irónica y cruelmente, se podría llamar fusión.


II.
La anécdota que cuenta Clint Eastwood en la estremecedora Bird (1988) sobre Red Rodney es cierta. El trompetista, que formó parte del quinteto entre 1949 y 1951, no sólo tenía problemas por ser blanco en un grupo de jazz de negros sino que, en las giras por el Sur de los Estados Unidos, le abucheaban y llegó a darse el caso de que le prohibieran pernoctar en el mismo hotel que el resto de la banda. Charlie Parker encontró la solución: en los carteles lo anunciaban como "Albino Red", sugiriendo la idea de que, en realidad, Rodney no era un pelirrojo de Philadelphia sino un negro albino.

Bird con Red Rodney (en el espejo, Dizzy Gillespie)

III.
Uno de los emblemas del jazz tradicional, Louis Armstrong, alabado por muchos como emblema del triunfante negro y denostado por otros que lo acusan de ser un Tío Tom del jazz, escribió una carta a Max Jones que sirve de prólogo para su libro Louis (The Louis Armstrong Story 100-1971). En esta carta reconocía la dificultad de ser negro incluso en el negocio del jazz. Según cuenta Satchmo, cuando se marchaba de Nueva Orleáns en 1932 para buscar oportunidades en Chicago, como hicieron muchos músicos cambiando el rumbo del jazz, "el negro más duro del lugar (su nombre era Slippers) me dio una charla de amigo (a su manera) [...] Vino a mí y me dijo: "Cuando vayas al Norte, Dipper, asegúrate de encontrar a un hombre blanco que ponga la mano en tu hombro y diga "Este es mi negro"". Esas fueron sus palabras exactas." 


IV.
Ya en otra entrega de esta serie de Acordes y desacuerdos, hablando de literatura, vimos cómo en España, en los años 20, se consideraba al jazz (en todas sus manifestaciones: fox trot, one step...) como una moda basada en una música chirriante de negros que saltaban sobre la batería. Pero incluso para los beatniks, que abrazaron el jazz como arma contracultural, no dejaba de ser algo negro, ancestral, africano.
El bop es el lenguaje del África inevitable de América, ir (going) suena como gong, África es el nombre del latido de los motores, a un lado — el súbito chirrido desinhibido que grita sordo en todo momento en la trompeta de Dizzy Gillespie — haz lo que quieras — apartando la melodía en otro puente improvisado con una marca como de garras, ¿por qué ser sutil y falso?
Jack Kerouac, The Beginning of Bop
 (Escapade Magazine, abril 1959)

V.
Miles Davis era más optimista sobre el futuro, pensando que el trato de estrella que Columbia Records le daba serviría para allanar el camino a futuros músicos negros:
Lo único que tengo que hacer en Columbia es producir y ellos intentan venderme como lo harían con un ídolo blanco con melena rubia. Eso significa que el próximo negro que aparezca recibirá el mismo tratamiento.
(Miles Davis en Newsweek, 23 de marzo de 1979,
citado por Ian Car en su biografía de Miles)
Les dejo con este breve pero interesante documento sobre el momento en que Miles se convirtió en estrella interracial firmando con la gran Columbia Records.





EL JAZZ EN PLAYBOY

Jazz contra las represiones, la intolerancia y la segregación

Hugh Hefner es conocido en todo el mundo como el creador de Playboy y el único tío del mundo occidental capaz de vivir con varias novias a la vez. Sin embargo, si uno profundiza en la historia de su vida, se encuentra con un personaje que no sólo desafió la hipocresía de la sociedad biempensante americana sino que contribuyó a la lucha por los derechos civiles, entre otras batallas.


Hef, como le llamaban los amigos, estudió psicología y esto le sirvió para conseguir entrar en las mentes masculinas de los puritanos americanos con una revista que, más que romper moldes, los creó. Tras investigar, durante un curso de postgrado, con un ensayo comparativo de las leyes sobre conducta sexual en Estados Unidos, comenzó a comprender lo absurdo de las represiones y de los tabúes. Si se aplicaban aquellas leyes, manifestó, la mitad de los americanos estarían en la cárcel. Es evidente que América, en los años 50 del siglo XX, no estaba preparada para los desnudos que aparecían en su revista, pero Hefner es un gran creador de paradojas. 

Hefner comenzó a trabajar en su revista por las noches, mientras por las mañanas escribía para una publicación infantil. La revista, que en un principio se iba a llamar Stag Party (algo así como Fiesta de Solteros) no iba a ser sólo una revista de fotografías. Una de las bazas de Playboy eran sus entrevistas. Alex Haley (el autor de la novela Raíces) realizó la primera entrevista, una sección que se convirtió en fija. Fue a Miles Davis. Después, entrevistaría, entre otros, a Malcom X y a Martin Luther King, entre otros. Pero Hefner también impulsó en sus páginas la buena literatura. Publicó por entregas, por ejemplo, la rompedora Farenheit 451 de Ray Bradbury, que nadie quería publicar. También publicaron en sus páginas relatos de grandes como Ian Fleming o John Updike.

Las portadas, al principio, no incluían desnudos, y las páginas centrales correspondían a fotografías compradas a agencias, pero el espíritu era el mismo de las décadas siguientes: aunar periodismo de opinión con imágenes femeninas que suscitaran opiniones unánimes de los lectores, chicas no profesionales que hicieran pensar en "la chica de al lado". Dos maneras de pensar que pueden parecer una unión paradójica pero que invitan a pensar en que, superadas las inhibiciones impuestas, ni los tabúes ni los prejuicios tienen sentido. 

Es por esto por lo que hoy he pensado en escribir sobre este visionario, tras volver a ver el documental Hugh Hefner, playboy, activista y rebelde de Telefilm Canada, aprovechando que este blog es un foro para hablar de jazz y porque Hefner amaba el jazz y porque el jazz fue y sigue siendo un arma para luchar contra lo que fue la segregación racial hasta los 60 y hoy sigue siendo una velada discriminación. 

No sólo las Music Polls de Playboy (originalmente orientadas hacia el jazz) justifican la presencia de Hugh Hefner en el blog. De su filosofía vital, rompedora con los esquemas represores de la ética puritana del American Way of Life (aún a costa del feminismo) destaca su lucha contra la segregación racial, una lucha llevada a cabo con naturalidad, sin salidas de tono, con el simple gesto de tener amigos sin importar la raza y mostrarlo en público, en especial en su programa de televisión Playboy's Penthouse, donde hacía de sofisticado anfitrión para charlar y escuchar música, con invitados como actores, cómicos ¡y músicos de jazz! La sociedad americana no estaba preparada para algo tan rotundo como ver en el mismo plató a blancos y negros charlando con naturalidad.

Dizzy en Playboy's Penthouse

Amigo de Tony Bennet, Buddy Rich, Sammy Davis Jr. y otros músicos de jazz, Hefner promovió la integración con estos programas donde aparecían, entrevistados, charlando o tocando grandes como Dizzy Gillespie, Buddy Rich, Larry Adler... e incluso incluso algo tan controvertido para los reaccionarios como grupos mixtos, sin discriminación racial, como Lambert, Hendricks & Ross. Todos estos músicos aparecen en el documental citado y que he insertado al final de este artículo.
Muchos negros vimos [en aquel programa] a artistas negros que nunca habíamos visto. (Dick Gregory, escritor, cómico y activista)


Esto no ocurría en ningún otro programa de la televisión americana. No había prejuicios raciales y esto incordiaba a las mentes reaccionarias de la sociedad americana, tanto que el programa no se emitía en el Sur. América aún iba a tardar muchos años en salir a la calle a luchar por los derechos civiles. El programa tuvo continuación en los 60 con Playboy After Dark. Del mismo modo, los clubes Playboy franquiciados admitían clientes blancos y de color, algo inusual en los 60. Cuando la franquicia de Nueva Orleáns quebrantó esta norma aduciendo que la ley de Louisiana prohibía la entrada de negros en los locales de espectáculos, Hefner recompró los derechos del club y desafió las leyes del Sur permitiéndoles la entrada.

Demostrando su pasión por el jazz, promovió el Playboy Jazz Festival en Chicago, que comenzó a celebrarse en octubre de 1959, con un plantel extraordinario: Count Basie, Duke Ellington, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald... Según Leonard Feather, "el fin de semana más grandioso en los 60 años de historia del jazz". Después de establecerse Hefner definitivamente en California, el festival se trasladó al Hollywood Bowl, donde sigue celebrándose cada mes de junio.






Si tienen tiempo, aquí les dejo el documental según se emitió por la 2 de Televisión Española, aunque para los aficionados al jazz puede ser más interesante el programa de Playboy Penthouse de 1959 insertado más abajo.



__________
Artículos interesantes sobre el tema:

* LA's Playboy Jazz Festival Toasts 35 Years, Paul Wiseman en Los Angeles Confidential:
   https://la-confidential-magazine.com/los-angeles-playboy-jazz-festival-35-years

* Playboy And Jazz: A History en All About Jazz:
   https://news.allaboutjazz.com/playboy-and-jazz-a-history.php


https://jazzeseruido.blogspot.com/p/relatos-de-jazz_28.html


FLAMENCO Y JAZZ, entre el folklore y lo exótico

ACORDES Y DESACUERDOS (XXII)


Aunque es mayo, en Andalucía llevamos ya un mes de verano. En el campo, brotan flores y romerías aquí y allá. Huyendo de folklores y refugiado en el jazz, como casi siempre, me vienen a la mente muchas consideraciones, conciliadoras unas, controvertidas otras, sobre el jazz y el flamenco y también sobre el jazz-flamenco, un subgénero que siempre evito pero que tiene buenos ejemplos de fusión y algunos músicos coherentes capaces de convencer a los aficionados al jazz. Alguna vez hemos hablado en el blog de músicos jóvenes como el Niño Josele con su homenaje a Bill Evans, Patax, Nono García, el muy interesante Enriquito... y de discográficas que aúnan en su catálogo jazz y flamenco (como la madrileña Youkali Music). 

Hoy, buscando respuestas en Internet, he revisado un documental de 1982 (El arte de vivir de RTVE), presentado por Victoria Prego, en el que se analizan los puntos en común entre ambas músicas. Especialmente interesante es la presencia y la opinión de músicos como Pedro Iturralde o Paco de Lucía. Más abajo hay un enlace a Youtube para ver el documental, pero me he permitido extraer varias opiniones valiosas para plantear un nuevo debate de nuestra serie Acordes y desacuerdos.

I. La presentación.
La periodista Victoria Prego hace una poética introducción del documental por este camino:
A primera vista, el flamenco y el jazz tienen poco que ver. Sin embargo, coinciden en sus orígenes históricos y en las características de los pueblos que les dan vida. Son dos gritos puestos en clave musical. Nacen de una necesidad. Los intérpretes del jazz y del flamenco parecen llevar los sentimientos de todo su pueblo en las yemas de los dedos. [...] El jazz y el flamenco podrían muy bien ser dos líneas del mismo pentagrama, cuyas notas se armonizan en algún lugar. Y esas notas de armonía podrían llamarse Coltrane, Sabicas, Miles Davis o Paco de Lucía.

II. Pedro Iturralde.
El maestro, que sabe de lo que habla: 
Entre el jazz y el flamenco había muchos puntos en común. Parecía un disparate pero con el tiempo creo que me van dando la razón.

III. Caballero Bonald.
Aparte de los músicos, aparece la opinión de pensadores con la capacidad para decir de manera enrevesada lo que otros ya han dicho.
Yo me atrevería a aventurar la hipótesis de que, aparte de estas posibles coincidencias de origen, también existen otras relaciones posibles de tipo musical. Recordemos a este respecto que el jazz y el flamenco nacieron (o tuvieron una misma coincidencia de origen social, de circunstancias humanas): nacieron en algunas barrios de Nueva Orleáns o de algunos pueblos de la Baja Andalucía. 
Hasta ahí no ha hablado de nada de "tipo musical", pero intenta manifestar su percepción personal de esta manera: 
Luego habría que hablar del ritmo y de la improvisación. Lo que en el jazz se llama swing (o la calidad rítmica del jazz) o el blues (esta especie de melodía quejumbrosa) pues tienen un parentesco claro, una correspondencia, con lo que en el flamenco puede ser el quejío, el rajo, incluso el compás. O sea, que los flamencos y los negros americanos buscaban lo mismo por distintos caminos; es decir, una especie de fusión, una experiencia vivida con una música heredada.
El mismo Caballero Bonald sigue hablando de música con estas palabras:
Yo ha hablado alguna vez de una presunta vinculación, sobre todo a partir de ciertos estímulos psicológicos, entre Armstrong y Caracol, por citar un ejemplo entre otros posibles. No es que tengan nada que ver desde un punto de vista de la línea musical o de otras posibles similitudes artísticas [...] pero esa voz gutural, desgarrada, rota, de Armstrong y Caracol parece que tienen una misma voluntad creadora, una misma voluntad de sacar a flote la intimidad dramática del intérprete a través del ritmo.  

IV. Paco de Lucía.
El gran maestro de la guitarra hace una comparación entre las formas del flamenco, que no han cambiado nada en los últimos doscientos años, y el jazz, cuya evolución achaca a la competitividad entre los músicos jóvenes americanos. 
Del blues aquel, que es lo que más se le parece al flamenco, ya queda poco. El jazz de hoy día ha llegado a una evolución teórica que asusta. Yo hay veces que pongo un disco de jazz moderno, de free jazz como le llaman, y no entiendo ni una nota.

V. 
Tras el comentario de Paco de Lucía sobre el free jazz, el documental enlaza con Ella Fitzgerald haciendo scat con una big band detrás. Hay muchos vídeos de flamenco y de jazz, pero poco flamenco jazz o jazz flamenco, salvo las intervenciones de Pedro Iturralde. Sorprende también la falta de rótulos para identificar a los músicos que aparecen tocando o cantando (y así crear algo de afición). Hay mucho de sorprendente y de naif en este documental, pero hay que verlo con los ojos de la España de 1982 y con los oídos de los periodistas profanos que lo rodaron y lo montaron.

En definitiva, el documental incide más en las similitudes entre jazz y flamenco que en la hipótesis de si es posible el jazz flamenco. ¿Acorde o desacuerdo? Vean el documental y juzguen.




https://www.amazon.es/Noche-jazz-Félix-Amador-ebook/dp/B06XHKR4TD

ERNESTO AURIGNAC TRÍO Plays Standards Vol.1

Viejos amigos, caras nuevas

Es sorprendente que un músico despegue con una obra tan compleja y vibrante como el concierto en DVD Ernestro Aurignac Orchestra live in Málaga Jazz Festival (2014) o la galáctica Anunnakis (2015), tan sorprendente como que, después de tan originales trabajos, nos regale un humilde homenaje (cualquier homenaje debe ser humilde) a los standards que le han inspirado. Ya habíamos escuchado a Ernesto Aurignac en su concierto Charlie Parker with strings y es cierto que el nombre de su orquesta (UNO) tiene reminiscencias gillespianas, pero standards o no, lo que esperamos de este saxofonista son sorpresas, originalidad, y con estas expectativas hemos escuchado su último álbum, Plays Standards Vol. 1 (Blue Asteroid Records, 2017).

No sorprende, por supuesto, encontrar el mismo perfeccionismo, el mismo afán por lo complejo y lo sutil en este Standards que en sus composiciones propias pero, como es natural, hay un salto de tocar con orquesta a pasar a trío. A pesar de ello, Aurignac parece sentirse cómodo jugando sin instrumento armónico. Pedro Campos al contrabajo y Santi Colomer a la batería son sus compañeros, un trío sin piano donde el riesgo es el silencio. Según Aurignac, "un disco sencillo, fácil de escuchar y dinámico" donde nada estaba pensado, cuestión de llegar al estudio y preguntar: ¿Qué tocamos? Así de simple lo expresa en el libreto del álbum. El resultado es fácil de escuchar y sirve para confirmar la versatilidad de este saxofonista, más allá de su labor como compositor. 


El fantasma de Charlie Parker sobrevuela el disco y se nota que es uno de los ídolos de Aurignac, aunque en su estilo se perciben otras influencias porque él, al contrario de Parker, tiene una perspectiva histórica posterior. Pero, ¿qué hay de interesante en estos standards? Aquí, Parker no suena sólo a Parker: tiene algo del malagueño. más matices... y menos rabia (si exceptuamos el trepidante "On Green Dolphin Street"). En cambio, la versión de "Just Friends" suena en el saxo de Aurignac mucho más Bird que la que escuchamos por el propio Parker grabada with strings.

Repasado todo el setlist, encontramos en general un bebop complejo pero sin estridencias inútiles, el bop que habría hecho (quizás) Bird si hubiera evolucionado más allá de frenetismo de la juventud y las drogas: el "Night anda Day" que aparece en este álbum es quizás el más bop que he escuchado y podría seguir desmenuzando el álbum pero me quedo con "Struttin' With Some Barbecue", el clásico de Louis Armstrong, que se convierte aquí en una melodía elegante, más cerca de la West Coast que el bebop, casi de baile, sin perder sus reminiscencias neoleanas.

Para terminar, destacar el peso que tiene el contrabajo (Pedro Campos) en todos los temas, con un sentido del ritmo que da sentido a todo. Por cierto, según las noticias, habrá volumen 2.

_____________
* Enlace: blueasteroidrecords.com/producto/ernesto-aurignac-trio-plays-standards

** Web oficial: www.ernestoaurignac.com 

UNA PICCOLISSIMA SERENATA EN LA CUARTA

Concierto de la Piccolissima Jug Band

Según explicaba durante el concierto Antonio Fernández (guitarra, kazoo, tabla de lavar y otros artilugios de percusión) en aquellos tiempos en que el jazz no era ni una etiqueta intelectual ni la banda sonora de un strip-tease, una jug band era una banda de aficionados, dotados únicamente de su instinto natural para la música, sin partituras de por medio, que usaban como instrumentos objetos de la vida diaria como, por ejemplo, jarras de cristal (jugs).

La Piccolissima Jug Band usa estos elementos en algunos de los temas (kazoos, tabla de lavar, dedales, bocinas...) pero utiliza con más inteligencia el espíritu de estas jug bands para construir una música divertida, bailable, (casi) auténtica, que sorprende a cada tema, ya sea haciendo una versión inclinada hacia el swing (swing & roll lo llaman) de "Blue Suede Shoes" como recuperando joyas de los años anteriores al swing.

El pasado viernes 4 de noviembre, la Piccolissima Jug Band inauguró en Huelva el ciclo de Jazz en la Cuarta que organiza la Fundación Cajasol en colaboración con Música Fundamental y la Obra Social de La Caixa. El aforo (unas 135 plazas) estaba desbordado. El público se mostró cálido y receptivo al heterogéneo repertorio, dispuesto a cantar y a bailar a pesar del pequeño espacio y de estar sentado. La banda dejó clara su experiencia en las tablas, entretuvo y, lo que es más importante, dio una lección de cultura musical. 

Foto: web Fundación Cajasol

Los músicos sobre el escenario eran Patricio Caparrós al contrabajo, Antonio Fernández a la guitarra, banjo y en los instrumentos como la tabla (estos dos primeros también tocan en la Potato Head Jazz Band), Antonio Álvarez a las guitarras y voz (increíblemente versátil, ya sea cantando swing o blues) y Jaime Párrizas en la batería.

Desde el pequeño (mínimo, diría yo) escenario de la cuarta planta del edificio de Cajasol, con un público atento y la sala llena a rebosar, la banda repasó todo lo que de divertido tiene la música sincopada, desde la recuperación de una interesante canción perdida en el tiempo titulada "Swing Calé", que habla de los tópicos de Granada (la banda es de Granada) pero afirma que los turistas pasan de ellos para escuchar a los gitanos hacer swing, hasta alguna revisión de Ray Charles, un gran "C'est si bon", vertiginosos homenajes al swing italiano ("Mambo Italiano" o la "Piccolissima Serenata" de Carosone), un "L-O-V-E" más swingueante que el de Sinatra, un "Down by the Riverside" (Louis Armstrong) que hizo cantar al público...

El concierto terminó con un par de gloriosos bises, que culminaron la noche de manera espectacular (qué buena "On The Sunny Side Of The Street", también de Armstrong), con el público en pie, bailando y acompañando con las palmas (algunos no muy al compás), con la banda haciendo gala del virtuosismo que el swing manouche exige pero dando la sensación de hacerlo por simple diversión porque, como reza el título de su nuevo disco, ellos vienen a pasarlo bien.

_____
* Web oficial: www.piccolissimajugband.com

** Jazz en la Cuarta 2016: www.cajasol.es/el-ciclo-jazz-en-la-cuarta-de-la-fundacion-cajasol-noviembre/

JAZZ PARA HALLOWEEN

O Sister! Spooky Sessions (Discóbolo, 2014)

¿Conocen la escalofriante historia de Ol' Man Mose? No se la recomiendo si tienen un alma sensible o pueden acabar con el corazón en un puño; pero, si son de esos que disfrutan con los disfraces y el maquillaje sangriento y son fans de esas fiestas de Halloween que nos han invadido definitivamente, les recomendamos escuchar el último disco de los O Sister! titulado Spooky Sessions.


El disco, en formato EP, contiene cinco canciones unidas por una temática común: historias oscuras, de terror, góticas... y buen sentido del humor. El primer tema que podemos escuchar es "The Skeleton in The Closet", un tema que interpretó Louis Armstrong, muy efectista y lleno de ritmo (¿cómo no?) y absolutamente adictivo. Marcos Padilla tiene una fabulosa intervención como solista y la sección rítmica (especialmente la sección rítmica: bajo, batería y piano) encuentran espacio para construir un tema magnífico. Daniel Cano a la trompeta redondea el tema. Después, suena "I Hate Myself (For Being So Mean To You)", una canción probablemente incluida por lo oscuro de su mensaje: habla de culpa, daño autoinfligido ("I slap my face for saying the things I dare") y suicidio ("I'll kiss myself goodbye!")... Esa alegría típica de Halloween.

Para nuestra sorpresa, O Sister! incluye por primera vez un tema en español, "Raska-Yú", una canción con una larga historia detrás. La tocó Louis Armstrong en 1932 como “I’ll Be Glad When You’re Dead, Rascal You” (véase de "Rascal You" la deformación fonética hacia "Raska-Yú"). Después, la versionó en español con bastante éxito Bonet de San Pedro en 1943, siendo prohibida en España por su mal gusto y por posibles-alusiones-al-caudillo cuando cantaba aquello de "Raska-Yú, cuando mueras, ¿qué harás tú? Serás un cadáver nada más.". Aquí suena una versión muy rítmica que acompaña Luis Berraquero (Jazz de Marras, Très Bien) a la guitarra. La necrofilia está servida.

Después de "Raska-Yú" encontramos el tema más interesante del disco, una revisión de "Ol' Man Mose". Escrito por Louis Armstrong y Zilner T. Randolph en 1935, comienza con una divertida introducción narrativa a cargo de Camilo Bosso para después desarrollar el tema con tanta energía y diversión como el original, aprovechando los momentos corales del estribillo y el recitado muy a lo Satchmo (salvando las distancias) que hace Paula Padilla.

Para terminar, O Sister! nos ofrece una revisión de uno de los primeros temas de sus adoradas Boswell Sisters, fechado en 1925: "Cryin' Blues", un tema que (puedo asegurar) en directo es todo un espectáculo por el uso de los ritmos, las voces y el sentido del humor. El ukelele guía el tema para terminar entre sollozos este tétrico divertimento sobre miedos, escalofríos y otras materias oscuras llamado Spooky Sessions.

Grabación del EP en directo en Sputnik Studios (Sevilla)

El EP contiene sólo 5 canciones pero montadas con un despliegue muy teatral (como se puede ver en los vídeos) y un magnífico elenco: además de los O Sister! (Paula Padilla, Helena Amado y Marcos Padilla en las voces, Matías Comino a la guitarra, Pablo Cabra en la batería, Camilo Bosso al contrabajo y contando historias...) podemos escuchar a Ángel Andrés Muñoz al piano (habitual colaborador de O Sister!), Daniel Cano en la trompeta y Luis Berraquero en la guitarra acústica en "Raska-yú".

Y ahora apaguen la luz para escuchar la horripilante historia de "Ol' Man Mose" pero, eso sí, ¡estremézcanse con mucho swing!


Y, de regalo, el corto de Betty Boop con la intervención de Louis Armstrong y, ya en 1932, una curiosa mezcla de imagen real y dibujos animados. Aparece la canción “I’ll Be Glad When You’re Dead, Rascal You”. Que disfruten Halloween... si les gusta.


_________
* Pueden escuchar y comprar el disco en Bandcamp:

JAZZ ON FILM

Un libro sobre cine y jazz, esa simbiosis no siempre pacífica

Músicos de jazz, los personajes más atractivos para los creadores de ficción, por creativos, por atormentados, por adictos, por arruinados en su propia pasión por crear en lugar de vivir... o por todo lo contrario. Idealizados, maltratados, los músicos de jazz son (junto con los poetas) los clichés más útiles para crear historias apasionadas. Llevarlos al límite es tan fácil... aunque, a veces, la realidad supere la ficción. ¿A nadie se le ha ocurrido llevar a la pantalla la muerte de Lee Morgan o las demencias de Buddy Bolden? Este libro de Scott Yanow repasa y cataloga todas las apariciones de músicos en el cine, tanto en la ficción como en conciertos registrados en vídeo.

Scott Yanow presume en su página web de haber escrito 11 libros, las notas de más de 800 discos y unas 20.000 reseñas en las 5 publicaciones para las que escribe cada mes (entre las que se incluye Downbeat). Además escribe para Allmusic ¡y toca el clarinete! Yo (permítanme que escriba en primera persona) que sólo aspiro a disfrutar creando historias y que estoy más cómodo en la ficción, creé Jazz, ese ruido para dejar salir toda la pasión que encontraba en los discos (y también en los libros y en las películas) que tocaban directa o tangencialmente el jazz. Las reseñas llegaron de manera inesperada y el volumen de visitas me ha obligado a seguir. Sin embargo, no es la intención del blog convertirse en canon ni en enciclopedia, tan sólo promocionar el trabajo de los músicos, compartir y extender la pasión por el jazz y, por encima de todo, disfrutar de la música. Por eso, cuando me paro frente a un trabajo tan extenso y apabullante como Jazz on Film, no puedo evitar pensar en lo extenuante que debe ser convertirse en enciclopedista.

Como es natural, en el Hollywood caníbal se ha cocinado el jazz de muy distintas maneras, desde la aparición anecdótica de Satchmo en musicales como High Society (Charles Walters, 1956), pasando por el intento de blanquear el jazz (El trompetista de Michael Curtiz) hasta los guiones en los que la música y su contexto cultural son protagonistas e incluso tratados de una manera casi empática (New Orleans, dirigida por Arthur Lubin en 1947) pero, a pesar de que en este libro todo pasa un examen y una calificación, no vamos a hablar hoy del papel que juega el jazz en el cine sino de su abundancia y de dónde encontrarlo. Para eso está Jazz on Film.

Sólido Dexter Gordon en Round Midnight
La contraportada del libro propone algunas interesantes preguntas (¿Qué interpretaciones clásicas están hoy disponibles?) y otras que proponen dudas (¿Vale la pena ver algunas películas por su música?). Ciertamente, el libro no es sólo una curiosidad que descubrirá al lector apariciones raras y curiosas de algunos músicos en el cine sino que ayuda a mantener vivos episodios de la Historia del Jazz que se han perdido en los archivos del cine y que hoy es posible recuperar gracias a tiendas de coleccionismo o a los almacenes de vídeos de Internet.

Young Man with a Horn
En resumen, Jazz on Film contiene 1.300 referencias valoradas y ordenadas que resumen, de alguna manera, la historia del jazz en el cine hasta la fecha de edición. Lo desconcertante es la manera en que toda esta información está presentada, ya que las (breves) reseñas de los títulos en los que podemos encontrar apariciones o conciertos o actuaciones de artistas de jazz están subdivididas en Videos y DVDs (Sección 1), películas de Hollywood (Sección 2), cortos, especiales de televisión y otros documentales (Sección 3) y una miscelánea (Sección 4). Ahora, uno debe saber si lo que busca es una película de televisión o de cine para encontrarlo, o saber si tal concierto es un DVD, apareció en televisión o se estrenó en cine... Por suerte, hay índice onomástico, como debe ser, además de interesantes secciones dedicadas a los soundies, a la televisión... y apartados dedicados a nombres clave como Hoagy Carmichael, Harry Barris... y un capítulo dedicado a relacionar las películas que en el libro están calficadas (todo está calificado) con un 10 de perfección, entre las que (les adelanto) que están las películas Calle 54 y Straight No Chaser, además de vídeos como Miles Davis Quintet: Live in Sweden y Stephane Grappelli: A Life in the Jazz Century que acaban de convertirse en mi nuevo objeto de deseo.

Merecería la pena que repasáramos un día aquí la historia del jazz en el cine pero el  tema se promete extenso. Mientras tanto, disfruten de la música, disfruten del cine y, si algún director decide mezclar ambos placeres, simplemente sueñen.

Una ilustración musical para confirmar que, a veces, vale la pena la simbiosis cine/jazz:



Más información en la web oficial de Scott Yanow: www.scottyanow.com

Publicidad:
https://www.edicionesenhuida.es/producto/la-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/

OTRA VEZ CORTÁZAR Y EL JAZZ

...siempre el jazz

Portada de El perseguidor,
su cuento más famoso
No es la primera vez que hablamos de la relación entre Cortázar y el jazz. Nos parecía fácil volver a escribir sobre el tema hasta que volvimos a encontrarnos con la inmensidad de la cuestión, de modo que, huyendo de argumentos fáciles como hablar de la presencia del jazz en sus textos o la manera en que su prosa se mueve al ritmo de la síncopa y la improvisación, hoy hemos decidido indagar en el Cortázar-individuo para recabar sus propias opiniones sobre la música negra. Hemos revisado entrevistas y ensayos en los que el argentino expresa su pasión por la música de Nueva Orleáns (vivió en París cuando nacía el hardbop pero siempre tuvo el corazón puesto en el hot jazz) de una manera patente y apasionada. Podríamos haberlo incluido en la serie Acordes y desacuerdos, pero Cortázar pertenece a un universo distinto.

Comenzaremos por una cita de José Luis Maire en El jazz en la obra de Cortázar, a modo de introducción:
Buscar el jazz en la obra de Cortázar es, además, dejarse acompañar por la historia de los soportes de grabación, por sus características sonoras singulares o, como en Rayuela, por la manera particular de escucha que cada uno de estos soportes promueve: los discos de 78 rpm y su raspeo o fricción, los discos de acetato y los vinilos con su presencia sonora y su mayor duración de grabación o las casetes con sus soplidos de cinta y su facilidad para regrabar y combinar audiciones.

En 1983, Antonio Trilla entrevistó a Cortázar en Madrid. Las preguntas giraban en torno al boxeo y al jazz, dos notas distintivas de por dónde se movía el espíritu del escritor. A la pregunta de cuándo comenzó a interesarle el jazz, Cortázar responde así:

No lo sé exactamente, pero creo que no tengo casi recuerdos sin jazz. Yo nací en 1914 así que, cuando era chico, asistí al nacimiento de la radio... no había discos de jazz todavía. En esa época se escuchaba en la radio, en Argentina, tangos, música clásica o música popular hasta que un día, -yo tendría diez años- escuché por primera vez un fox trot y fue mágico para mí. Dos o tres años después, descubrí a Jelly Roll Morton y más tarde, a Louis Armstrong y a Duke Ellington. Durante mucho tiempo ellos fueron mis músicos de jazz preferidos. 


En la misma entrevista, a la pregunta de si el jazz había influido en su obra, Cortázar responde así:

Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

Este texto aparece en La vuelta al día en ochenta mundos. El lector recibe en la última frase una invitación a escuchar a Parker que es como un disparo:

Una noche en que Lester llenaba de humo y lluvia la melodía de "Three Little Words", sentí más que nunca lo que hace a los grandes del jazz, esa invención que sigue siendo fiel al tema que combatey transforma e irisa. ¿Quién olvidará jamás la entrada imperial de Charlie Parker en "Lady, Be Good"?


Cortázar habló también de Charlie Parker en una entrevista realizada por Evelyn Picón Gardfield y publicada bajo el título de Cortázar por Cortázar:

En 1946, los primeros discos de bebop llegaron a Buenos Aires. Compré uno de Charlie Parker con "Lover Man" y "Ornithlogy", creo. No sabía nada de Parker. Compré el disco, y lo escuchaba y no entendía nada. Mi primera reacción fue negativa, pero volvía a escucharlo muchas veces y de repente "chuc"; fue el salto y mucho de lo que escuchaba antes con interés volvió a ser insignificante para mí. Luego vino el cool jazz.

Por supuesto, Cortázar no se queda en el cool. Esta es su opinión sobre el free jazz, estilo que tocaba su amigo Michel Portal.

En mi colección de discos no hay mucho free jazz. Creo que free jazz es como una corrida de toros. Hay momentos de una perfección absoluta y luego cacofonía. Mi amigo Michel Portal, quien toca este tipo de jazz de vez en cuando me dijo que tenía razón, que los músicos saben que dentro de un largo "take" de free jazz, cinco minutos son buenísimos y lo demás es relleno. 
En sus conferencias en la Universidad de Berkeley en 1980 (recogidas en el libro Clases de literatura (Alfagurara, edición de Carles Álvarez Garriga) Julio Cortázar habla del jazz en estos términos:

El jazz tuvo una gran influencia en mí porque sentí que contenía un elemento que no contiene la música que se toca a partir de una partitura, la música escrita: esa increíble libertad de la improvisación permanente. [...] El elemento de creación permanEnte en el jazz, ese fluir de la invención interminable tan hermoso, me pareció una especia de lección y de ejemplo para la escritura: dar también a la escritura esa libertad, esa invención de no quedarse en lo estereotipado ni repetir partiruras [...] También un músico de jazz tiene malos momentos y pasajes que son muy pesados, pero de golpe puede saltar nuevamente porque está trabajando en un clima de total y absoluta libertad.

*

Recomendamos de nuevo y lo seguiremos haciendo la lectura de todo Cortázar, en especial, el relato "El perseguidor", texto esencial, vanguardista aún, sobre un trasunto de Charlie Parker que toca más allá del momento, y, por supuesto, la anti-novela Rayuela, en especial los capítulos en los que los personajes se autoproclaman El Club de la Serpiente cuando se reúnen para escuchar jazz. También recomendamos el documental: Esto lo estoy tocando mañana, que explora la relación de Cortázar con todas sus músicas.

Para terminar, y porque la cosa no resulte sorda, ahí va un fragmento del maravilloso concierto en homenaje al autor argentino, un concierto organizado por la Fundación March ("El jazz de Julio Cortázar. En los 50 años de Rayuela") y que, en este fragmento, muestra el trío de uno de los pianistas más originales del panorama español, Moisés P. Sánchez. Los músicos que lo acompañan son "Toño" Miguel al contrabajo y Borja Barrueta en la batería. Aquí podemos verlos transportando al trío de piano el singular "Epistrophy", que Cortázar citaba en "La vuelta al piano de Thelonious Monk".




____________
* La entrevista de Antonio Trilla puede leerse aquí:
   http://www.geocities.ws/juliocortazar_arg/jazzbox.htm

**  El texto de José Luis Maire pertenece al homenaje a Cortázar y el jazz de la Fundación Juan March y puede leerse íntegramente en este interesante documento:
    http://recursos.march.es/web/bibliotecas/repositorio-cortazar/jazz/pdf/el-jazz-en-la-obra-de-cortazar.pdf

*** Más info sobre el documental Esto lo estoy tocando mañana en su página web:
    www.cortazarylamusica.com

MÚSICA NEGRA

Cabin in the Sky (Vincente Minnelli, 1943)

Una cabaña en el cielo (Cabin in the Sky), que tiene el dudoso honor de ser el primer largometraje estrenado en cine con un elenco de actores enteramente negro, tenía un director blanco, Vincente Minnelli, en su primer trabajo como director. Una cabaña en el cielo cuenta la eterna lucha del bien contra el mal, representados aquí por unos personajes melodramáticos que encarnan a un ángel y a Lucifer Jr. Quizás el aspecto étnico sea el más recordado de esta película que, sin embargo, esconde muy buenos momentos de jazz, humor blanco y una Lena Horne que seguía enervando a las damas de la sociedad americana y puritana con su espectacular belleza, que gustaba tanto a los blancos.

A pesar de Lena Horne, a pesar de que su personaje lleva el mítico nombre de Georgia Brown, es Ethel Waters quien lleva el protagonismo tanto actoral como musical de la película. La actriz y cantante, en lo más alto de su popularidad, nos trae aquí unas muy solidas interpretaciones de "Cabin in the Sky", "Happiness Is Just a Thing Called Joe" y "Take a Chance on Love". Su voz melódica tiene el feeling de esas cantantes pre-bop que ya no se escuchan. Lena Horne, por su parte, tiene una única y brillante canción ("Honey in the Honeycomb") pero aquí también tiene la respuesta en un reprise que Ethel Waters hace de la misma canción y con mucha más altura.

Continuando con lo musical, que es lo que nos interesa, debemos destacar la (muy) breve aparición de Louis Armstrong en una escena del Hotel Hades, donde se reúnen Lucifer Jr y sus secuaces, y donde se desarrolla una especie de pequeña jam session en la que uno de los demonios (Armstrong) improvisa con la trompeta. Breve pero intenso. Satchmo grabó también otra escena para la película, interpretando "Ain't It The Truth" pero la escena fue eliminada del montaje final. En otro momento de la cinta, que transcurre en el Club Paradise, aparece Duke Ellington (que se interpreta a sí mismo) con su orquesta (al menos, en pantalla, una pequeña orquesta) interpretando dos temas bailables: "Goin' Up" y "Things Ain't What They Used to Be", que nos recuerdan que el jazz fue una vez una música festiva y divertida que se podía apreciar con el cuerpo tanto como con los oídos. Los números de baile y tap dance avalan esta afirmación.

Recomendable. Para cinéfilos, para amantes del jazz y para aficionados a las curiosidades.

Escuchemos a Ethel Waters en "Take a Chance on Love":



Este es el trailer original:



____________
* Más vídeos en la web de TCM: www.tcm.com/tcmdb/title/67/Cabin-in-the-Sky/videos.html

____________________________________________


https://www.edicionesenhuida.es/producto/la-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/




CINE DE JAZZ

...que probablemente (nunca) veremos

Hablábamos hace tiempo en este mismo blog del proyecto de biopic sobre Miles Davis, una película que iba a ser dirigida y protagonizada por Don Cheadle. De momento, el proyecto parece haberse borrado del mapa: nada se oye en las webs de cine o de jazz al respecto, salvo que podría llevar el curioso título de Kill the Trumpet Player(!). De esto hace poco más de cinco años y nos apena porque creemos que Miles, nuestro icono, merece al menos el intento. Otro biopic que se prometió y se promocionó allá por 2009 (también hablamos de esto aquí en su día) fue What A Wonderful World, otra obra de actor/director, a cargo esta vez de Forest Whitaker. Se escucha que el proyecto, después de algunas batallas para su financiación, podría rodarse este año y ver la luz en 2015 con el título de Satchmo. Ojalá sea así. El problema es que, aunque admiramos la versatilidad de Whitaker, siempre que lo vemos en la pantalla grande sentimos que estamos viendo a Bird, al Bird perfecto.

Sean o no éstas unas películas de jazz que probablemente (nunca) veremos, hay ejemplos más raros que, por su falta de comercialidad, quizás tampoco lleguen a España, ni al circuito de DVD ni siquiera a los cines comerciales americanos. En concreto, nos referimos a dos películas de Dan Pritzker, un curioso millonario que se ha interesado en mezclar dos materias tan excitantes como el cine y el jazz. En 2010 estrenó una película fabulosa (los fragmentos que hemos vistos así lo apuntan) sobre la infancia de Louis Armstrong. Su titulo es Louis y entre sus peculiaridades están las de ser una cinta muda y en blanco y negro. Este aspecto que parece "poco comercial" es para nosotros un aliciente. Lo que la hace difícil de distribuir es la idea de presentar la película muda y con música en directo, en este caso a cargo de Wynton Marsalis con una banda sonora compuesta por él mismo para el film. 

Entre los temas, algunos de Louis Moreau Gottschalk, compositor criollo de finales del siglo XIX, interpretados en directo por la pianista Cecile Licad. Además, Marsalis arregló melodías como “Black Bottom Stomp” (Jelly Roll Morton), “Happy Go Lucky Local” (Duke Ellington) y “Boogie Stop Shuffle” (Charles Mingus).

En Youtube hay trailers y algún fragmento de Louis pero hemos sido incapaces de localizarla en DVD:




Protagonizada por Anthony Coleman como Louis Armstrong de niño, Louis es un homenaje a Storyville, al nacimiento del jazz en sus burdeles e incluso a Charlie Chaplin, con un Jackie Earle Haley soberbio en su papel de malvado juez al más puro estilo de los villanos que acosaban a Charlot. La película hizo una gira por varias ciudades de Estados Unidos acompañada por Wynton Marsalis en vivo con una banda de 10 músicos, una maravillosa interactividad con el público que hace inviable que se pueda repetir... especialmente en la época de las pelis de superhéroes en 3D...



Esperanzas hay, quizás, de que el próximo film de Dan Pritzker se estrene en el circuito comercial. Su título, Bolden! deja a las claras su intención: retratar los oscuros pasajes de la vida del cornetista. Cuenta también con Jackie Earle Haley, repitiendo papel, y con muchos actores que nos gustan: Wendell Pierce (Tremé), Eugene Byrd (Bones)... En IMDB lo anuncian como estreno para este 2014 (!) y nosotros rezamos para que así sea, rogando de paso por que, si algún lector del blog localiza la películas en los canales o tiendas de la red, lo comparta.

Para despedirnos de este artículo (improbablemente) pesimista, les dejamos un video encontrado en Youtube. En él, vemos a los participantes en el rodaje de Bolden! improvisando sobre una canción country que Pritzker escribió y que, parece, es un éxito en Estados Unidos. Según leemos en las notas, Pritzker es el de la camisa azul y el resto de los músicos son el asesor musical, el montador, un asistente de cámara, el productor, electricistas, gente de vestuario... y su hija. Fin de fiesta el último día de rodaje de Bolden! Que sea un feliz augurio de que ésta (o alguna de las películas anteriormente citadas) lleguen a nuestros ojos y oídos.


_____________
Enlaces:

* Sitio oficial de Louis: www.louisthemovie.com



https://www.amazon.es/dp/B00EDUGPZ2