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DOS DE CHEMA

CHEMA PEÑALVER, Stretchin' Out (2022)
CHEMA PEÑALVER, Bunker Sessions (2023)


Hace tiempo que seguía a distancia la carrera de Chema Peñalver, clarinetista, compositor y docente que ha desarrollado su carrera en los últimos años a orillas del Mediterráneo, costa por donde se viene extendiendo en las últimas décadas, como una bendición, una corriente de músicos que, desde Murcia hasta Castellón, renuevan y revitalizan con su música el gusto por un jazz que podríamos llamar neoclásico. Peñalver es profesor en la Universitat Jaume I, compositor, arreglista y clarinetista. Ha grabado 8 discos como líder y una veintena más como acompañante. Su técnica al clarinete es precisa y llena de color y su forma de atacar la melodía es, además, excitantemente contagiosa.

Un sonido neoclásico, puro y limpio es su seña de identidad. Basta pinchar su penúltimo disco (Stretchin' Out, 2022) y escuchar sus fraseos al clarinete y sus arreglos para comprender que Chema Peñalver es uno de esos músicos que se toma en serio el jazz clásico. No es un músico de revival sino un compositor con ideas originales y frescas que asume el peso de la tradición, lo cual hace que doble su valor. Grabado a cuarteto con Eduard Marquina al piano, César Cortés al bajo y Jeff Jerolamon en la batería, Stretchin' Out es una tremenda colección de temas desarrollados a toda marcha con un clarinetista al frente. Sin ánimo de comparar a estos dos virtuosos, en cuanto a fraseos de vértigo, Peñalver podría competir en velocidad con Woody Herman como dos pilotos de Fórmula 1. 

Habría que retroceder más allá de ese disco de 2022 para entender que esta dimensión no es casual sino que se trata de una filosofía musical propia, pero nos vamos a centrar en su último álbum, recién grabado en Bunker Productions, el estudio del saxofonista Celso Sorribes, y titulado Bunker Sessions, Aquí Peñalver llega con una formación que incluye seis instrumentos de viento: clarinete, trompeta (Toni Porcel), saxo alto (Celso Sorribes Alberto Martín), saxo tenor (Fernando Serra) y trombón (Javier Llopis), a los que se suma una sección rítmica compuesta por Carlos Mercado (batería), J.M. Parreño (bajo eléctrico) y Dani Fernández (contrabajo y bajo eléctrico). Con tan tremenda formación, Bunker Sessions comienza con un contundente tema, con toda la brass band resonando por encima del ritmo funky del bajo eléctrico y un Peñalver pletórico improvisando. Le siguen los solos de saxo, trombón... 

El disco muestra desde el principio una estética más funk, con temas sosegados ("Flowing in the Morning"), bailables ("Forward and Upward") o sugerentes ("Clarinet a la Smooth"), aprovechando siempre toda la potencia de la banda al nivel que Maynard Fergusson hacía explotar su big band (ah, ese "Jazz Noir") pero con un claro y delicioso protagonismo del clarinete en una mezcla de nostalgia y modernidad que es de agradecer. Un disco muy diferente estéticamente del anterior, pero igualmente disfrutable. 

Chema Peñalver es ese tipo de músico serio que hace música divertida. Su último disco, como su discografía reciente, es más que recomendable. Abstenerse eremitas que buscan sonidos atmosféricos, líricamente intelectuales y vagamente jazzísticos, porque la erudición y la frenética generosidad en los arreglos de Chema Peñalver apabullan.



TODOS LOS DIOSES DEL JAZZ

VALENTÍN CAAMAÑO, All The Gods (Tiny Moon, 2022)

El disco comienza con un tema de tempo medio, ágil pero moderado, donde la guitarra y el saxo se acoplan en breves pero contundentes fraseos. El swing de la batería (Miguel Cabana), especialmente sobre los platos, tiene un groove que arrastra. Entonces, llega un solo. Es Xose Miguélez al saxo tenor. Le sigue un solo de guitarra lleno de clasicismo y otro de contrabajo (Alfonso Calvo), que nos recuerda aquellos discos de Blue Note que comenzaban siempre con un tema estrella, pegadizo, donde cada solista tenía un solo a modo de presentación. El tema se llama "All The Gods" y parece conjurar a todos los dioses del jazz en un homenaje continuo, lleno de guiños e influencias pero original, nuevo. Liderando este proyecto de viejos conocidos, el guitarrista Valentín Caamaño.

Foto: Isabel González
(fuente: Facebook)
Como ya demostró en sus anteriores discos (en especial en el dedicado a Grant Green), Caamaño tiene el poder de resucitar eso que nos recuerda por qué nos enamoramos del jazz: la síncopa, la improvisación, las quintas disminuidas... y también el diseño de los discos (este a cargo de Alberto Seoane, cuya contraportada también nos recuerda épocas doradas). El sonido es cool, definitivamente. Sumemos a todo esto que seis de los siete temas del disco son originales y nos encontramos ante un disco atemporal y de obligada escucha.

Sonny Rollins fue uno de los precursores del trío sin piano (o del cuarteto sin piano, como en The Bridge) y aquí tenemos el claro ejemplo de que un cuarteto funciona sin piano. Saxo y guitarra hacen los unísonos en los estribillos con excitante solvencia, o juegan a perseguirse como en "You Come Two Beats Later", en un canon que hace del chorus algo inolvidable y adictivo, lleno de soul. 

Con un fraseo muy clásico, alternando acordes y punteos, Valentín Caamaño tiene ese toque sugestivo en los dedos (también componiendo) capaz de enganchar con un tema lleno de soul y ritmo ("Let It Do The Job") o derrochando delicadeza en una balada ("Safest Place"). El disco está lleno de melodías sugerentes ("Struttin' Around") que fluyen con sutileza y sin fuegos artificiales, muy West Coast.

Grabado el 13 de marzo de 2022 en los estudios Savik Sound de Ponte Caldelas y mezclado y masterizado por José Trincado, tiene un sonido cálido y moderno que arropa el estilo clásico de estos temas llenos de inspiración, como si todos los dioses del jazz se hubieran conjurado para aprovechar la experiencia y los recursos de Caamaño y su cuarteto y ponerlos en un solo álbum. Recomendable para puristas y para modernos.



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* Web: www.valentincaamano.com

AIRE FRESCO

EME EME PROJECT, Pacemaker (2022)

Desde el diseño ochentero de la portada, uno sabe que no se encuentra ante cualquier disco que se publica en España. Eme Eme Project mira hacia la música negra sin complejos, con una sólida propuesta musical que fusiona, con un estilo atemporal, funk, jazz y hiphop en los labios de su líder, la flautista Marta Mansilla, compositora, improvisadora y con un lenguaje muy personal, lleno de soul y virtuosismo.

Foto: At. One
Marta Mansilla es una instrumentista nacida y formada en Madrid. Graduada en el Conservatorio Profesional de Amaniel, se formó en la Escuela de Música Creativa, La Escuela de jazz de Galapagar y La U Flamenco, con profesores como Jorge Pardo, Javier Colina, Guillermo McGill, Patxi Pascual y Bob Sands, entre otros. Ha colaborado con artistas de pop, reggae y hiphop, una de las influencias más patentes en este disco, donde podemos apreciar por encima del resto de instrumentistas su estilo elegante, limpio y elocuente en el fraseo, dulce, sincopado o vertiginoso como en "Intro", donde tenemos que escuchar necesariamente las respiraciones, con ese ritmo que es como un flash y que la obliga a mantener el tipo casi sin respirar el minuto y medio que dura el tema. 


Su uso de las síncopas, repeticiones, su intensidad y, sobre todo, el alma que pone tocando (qué maravilla "Pacemaker") eleva cada tema a un nivel superior. Es de esos instrumentistas que uno desea escuchar en directo. Sin ánimo de comparar, su manera de mezclar canciones e improvisación y su intensidad al tocar recuerdan (salvando las distancias y las diferencias) a los directos de Patax, y su forma de frasear sin límite nos lleva en muchos momentos al mejor Jorge Pardo. 

Foto: Antonio Rubio Roncero.

El repertorio está lleno de canciones y también de buenos momentos instrumentales protagonizados no solo por Marta sino por los músicos, especialmente, David Sancho al Rhodes, una combinación que nos transporta a otras épocas donde hacer buena música era la tónica general. En el proyecto aparecen también Jesús Caparrós al bajo eléctrico, Alberto Brenes a la batería, Virginia Alves y At. One como vocalistas, y colaboraciones como Mauricio Gómez al saxo y Miguel Gil a la guitarra.

En resumen, una instrumentista por descubrir, que aporta aire fresco al panorama, y un álbum lleno de momentos fabulosos, especialmente instrumentales, que nos recuerdan que el jazz mejora con las fusiones. Puede que a algunos aficionados al jazz despisten los temas cantados, muy americanos pero más cercanos al soul o al funk clásico que al jazz puro, pero las intervenciones de Marta y, sobre todo sus improvisaciones les sacarán de dudas.



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* Web: www.martamansillaflauta.com

STANDARDS, STANDARDS, STANDARDS...

VÍCTOR ANTÓN, Standards Session (Errabal Jazz, 2022)


La guitarra es un instrumento que sí o sí, siempre suena a directo. Sea por la dinámica de las cuerdas o por su tímbrica, siempre suena a directo. Esta frescura y naturalidad, tan propia del jazz, es lo que debió buscar Sonny Rollins cuando inventó el cuarteto sin piano. Hoy escuchamos un cuarteto con guitarra y piano, dos instrumentos que no suelen compenetrarse muy bien y que en el nuevo álbum de Víctor Antón, sin embargo, se complementan de una manera fluida y natural. 

Standards Sessions reúne en cuarteto al pianista Pablo Gutiérrez Calvo (Bob Sands Quintet), al contrabajista Pablo López "Loque" (Antonio Serrano, Bob Sands Big Band, Albert Bover) y al baterista Daniel García Bruno (Jorge Pardo, Jerry González, Benny Golson) bajo el liderazgo del zamorano Víctor Antón, un guitarrista con título profesional de piano que se ha formado con profesores como Pat Metheny, Peter Bernstein, Jorge Rossy, Chris Cheek o Michael Kanan. Es compositor y docente en la Escuela de Música Creativa de Madrid. Ha grabado dos discos bajo el nombre de Víctor Antón Group y colabora con el Proyecto MEI (Músicas Étnicas Improvisadas), que fusiona el repertorio tradicional castellano-leonés y con el jazz contemporáneo.

A lo largo del álbum, vamos encontrando standards de distintos compositores con distintas manera de escribir, a los que Antón versiona con respeto pero también con inventiva, desarrollando toda una serie de recursos acordes a la filosofía de cada tema. Tanto como arreglista/improvisador o como intérprete, nos gusta su manera personal de atacar la melodía y de desarrollarla. Su revisión de "Alone Together", por ejemplo, tiene algo de Jim Hall y también algo de Grant Green pero, al terminar la escucha, no queda nada de ellos sino la sensación de algo distinto, ese toque personal, la fusión quizás. 

En general, es un disco lento y sosegado. Su manera de contener el tempo es fascinante, por momentos hipnótica, pero a ritmos más rápidos, nos ha gustado,por ejemplo, escuchar cómo hace cantar a la guitarra la melodía de Cole Porter "From This Moment On", tan optimista. Pardójicamente, la escucha parece más divertida cuando re-interpreta a pianistas como Monk (su versión de "In Walked Bud" es adictiva) o saxofonistas ("Stablemates" de Benny Golson suena aquí bop y moderna al mismo tiempo). No debe ser fácil transportar algo de piano o saxo a la guitarra, y eso lo hace más interesante.

Un disco de standards que respeta la tradición pero que presenta, al mismo tiempo, una voz personal. La revisión que Víctor Antón hace de estos ocho standards es una especie de (como dice él mismo en el libreto del disco) "fotografía personal", ya que deja expuestas las influencias del músico. Pero también es (¿por qué no?) una medida de hasta dónde llega su creatividad, su aportación a temas que hemos escuchado un millón de veces, y lo que aporta claramente Víctor Antón a estos standards es, sobre todo, frescura y enlace a otras influencias no declaradas que suma en cada compás. Porque todo suma.

El disco termina con un tema de soul jazz, un tema original pero inspirado en los clásicos, y que también suena a estándar, aunque no lo sea. Por eso, les dejamos escuchando este renovado "Alone Together".



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NARRATIVA BREVE

ORGANIZING, Short Stories (Errabal Jazz, 2021)

Que la guitarra de jazz se entiende mejor con el órgano Hammond que con cualquier instrumento lo sabe todo el mundo. Quizás por eso Organizing basa sus temas en el diálogo de estos dos instrumentos, pero no es un trío clásico de guitarra y órgano porque hay un elemento que marca la diferencia y lo lleva al siguiente nivel: el saxo. Escuchamos, pues, un cuarteto basado en el groove, con una sección rítmica formada por Raúl Sainz de Rozas a la guitarra, José Luis Canal en el órgano Hammond y un imparable Juan Luis Castaño a la batería, a los que se suma el saxofonista Alberto Arteta poniendo el componente melódico que marca la diferencia, como ocurría (salvando las distancias) en el cuarteto sin piano de Sonny Rollins.

Usando la narrativa musical de cada tema como si fuera una historia, el disco nos va contando a toda velocidad eso que ofrecen las historias cortas: relatos a pinceladas, emociones, recursos efectivos y, sobre todo, juegos que implican al oyente. Porque aquí los guiños y las influencias están por todos lados, en los temas originales (todos escritos por Raúl Sainz de Rozas, inspirados en seres queridos) y en los standards (inspiradores, como "Short Story" de Kenny Dorham y "Full House" y "Jingles" de Wes Montgomery). Quizás Wes Montgomery sa la influencia más notable del repertorio, incluyendo, claro está todas las referencias a su media naranja, Jimmy Smith


Y, como en un buen libro de relatos, las historias son cambiantes, únicas, y cada una necesita un lenguaje distinto para ser contada. Si en los temas de Montgomery el groove y la fiesta predominan sobre el resto de los elementos, en "Mic Mic (Al Coyote)", el R&B busca el humor en la complejidad y el ritmo ejecutado desde los instrumentos no netamente rítmicos (órgano y saxo), y con solos llenos de intensidad. En "Samba do Lidia" y en "Paisaje con lluvia" la narración fluye a través del saxo con una estética muy lejana, latina en un caso y atmosférica en el otro. En "Olga Decir", sin embargo, encontramos una lírica profunda, detenida, una balada donde el cuarteto toca con tal sutileza que parece que están todos escuchando lo que cuenta la guitarra hasta que, al final, se unen de una manera espectacular, especialmente el saxo, desdoblado, multiplicado, emocionante.  

Pero en el fondo, todo este planteamiento no es más que una excusa para desplegar todos los recursos y el virtuosismo de unos músicos a los que se les nota una sólida experiencia que no eclipsa sus ganas de ir más allá en cada tema.



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LEGADO, TÉCNICA Y ALMA

TRINEICE ROBINSON, All or Nothing (4RM Music, 2021)

Pocas vocalistas nos devuelven ese sabor del jazz clásico que nos emocionó y nos enganchó a esta música. La voz de Trineice Robinson tiene ese color que nos lleva a rebuscar en nuestra discoteca discos de la Época Dorada, discos que teníamos olvidados, pendientes de las novedades. A este tono clásico se suma su experiencia en el soul y en el gospel, que aportan ese alma en la voz que hace que cada tema resulte conmovedor. 

Con una consolidada carrera como cantante y pedagoga,  Dr. Trineice Robinson es profesora de canto en estilos tan variados como jazz, gospel, R&B, blues... entre otros lugares, en la Universidad de Princeton, donde imparte canto de jazz, y ha creado Soul Ingredients®, un método de enseñanza para desarrollar el potencial de los alumnos tomando sus experiencias personales, influencias musicales y modelos para alcanzar la máxima expresión. Además, actúa en vivo regularmente. Así, su postergado disco de debut le llega a los cuarenta años, después de varias décadas habiendo dedicado su vida a la música negra. 

En All or Nothing, grabado entre el 17 y el 19 de diciembre de 2018 y que aparece ahora, en agosto de 2021, llega acompañada de un combo all stars con los que ya había colaborado en escenarios o la docencia, un grupo el que podemos escuchar al saxofonista Don Braden, el pianista Cyrus Chestnut, el bajista Kenny Davis y el baterista Vince Ector. También, en algunos temas, aparecen Phil Orr al piano, el guitarrista Joe “Stretch” Vinson, el percusionista Kahlil Kwame Bell y una sección de viento (Ian Kaufman, John Meko Nils Mossblad). Con todo este potencial, nos encontramos con un repertorio de standards (y temas originales) que demuestran que su voz y su manera de usarla encajan en cualquier categoría que se nos pueda ocurrir. 

Entre los temas clásicos, rindiendo un sentido homenaje al legado, como parte de la filosofía de su carrera, escuchamos "All or Nothing", que abre el disco con contundentes arreglos de Don Braden que contrastan con el fraseo de la voz; "Footprints" de Wayne Shorter, con letra de Nandita Rao; una versión íntima de piano y voz de "Come Sunday" (Ellington); "The Very Thought of You", que es casi un dúo saxo/voz, y que tiene como introducción "If This Is Love", original de la cantante. Una buena selección de clásicos que culmina cuando Trineice Robinson pone voz a Thelonius Monk en "You Know Who (I Mean You)".


Todo este legado de jazz, pasado por el tamiz de la voz de Trineice Robinson y su filosofía basada en conceptos como sing your soul y music your story, se eleva a otro nivel cuando toca el soul, presente en el disco en dos temas: un  sentido tributo a Marvin Gaye en "What's Goin On" (con un intenso solo de Cyrus Chesnut) y otro algo más alegre en "La Costa" de Natalie Cole (con Phil Orr al piano). Como conclusión, el álbum termina con un tema gospel arrollador que culmina en un solo a cargo de su hijo, un joven cantante de 10 años llamado Lindsay Martin, Jr. Así es, en resumen, el disco de debut de Trineice Robinson, legado, técnica y alma en la vez. 

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* Web: drtrineice.com

* Fotos: Allison V. Brown.

HETEROMORFO

CHIP WICKHAM, Blue to Red (2020)

El saxofonista y flautista Chip Wickham presenta su nuevo disco con una estética evolucionada, llena de mensajes, tanto musicales como espirituales. En su nuevo disco, Wickham utiliza todos sus recursos improvisatorios, en permanente transgresión de géneros, inesperados, con toques funk y aditivos electrónicos que no impiden apreciar la calidad improvisadora de Wickham y sus músicos y que construyen un jazz grato y fácil de entender. 

Su nuevo Blue to Red recrea experimentos transgenéricos del jazz como los de los Coltrane (hace referencia directamente a Alice), quienes, en los cuatro años que estuvieron juntos antes de la muerte de Trane, formaron una unidad romántica y espiritual que se tradujo en un jazz de vanguardia pero también místico.  La referencia a Alice Coltrane no es gratuita. Y no solo por la colaboración de una arpista (Amanda Whiting) o porque aquí el órgano tiene también un papel de peso, sino porque el álbum destila un aire espiritual y especulativo en todo momento, muy filosófico. Porque estos planteamientos musicales llegan íntimamente unidos a pensamientos, dudas existenciales, reflexiones sobre el futuro del planeta (es decir, de nosotros) a través de una imagen poética (la de la portada) en la que especula con la posibilidad de que nuestro planeta azul se convierta en un planeta rojo, muerto, como (dicen algunas teorías) ocurrió con Marte. Este pesimismo (o mensaje aleccionador, según se mire) se traduce en un jazz heteromorfo, lleno de influencias que van del pasado más innovador (Alice Coltrane o el saxofonista Yusef Lateef) al futuro más probable, en el que electrónica e improvisación van de la mano.


Aparte de los citados, Wickham posee influencias de otros flautistas anteriores. Si en su último disco lo comparábamos con Roland Kirk, tenemos que admitir que hay una herencia de Herbie Mann en su  forma de atacar las frases.

Menos étnico y más funk que su anterior Shamal Wind (Lovemonk, 2018), su nuevo Blue to Red comienza muy ambiental, con el tema que da título al álbum. Ritmos electrónicos que subliman una bossa moderna y actualizada, con un Wickham muy contenido e impresionista con la flauta, con frases cortas y eficaces, casi dulce, si no fuera por la irrupción de la voz femenina en forma de provocadores gemidos que (sin abusar) nos traen a la memoria experimentos provocadores de finales los 60. El soul jazz, el estilo donde mejor se mueve Wickham, comienza con "Route One" sobre el ritmo de un intenso Jon Scott, con un Rhodes hipnótico (Dan ‘JD 73’ Goldman) que cobra protagonismo en "Interstellar" con un solo enorme apoyado en los envolventes arpegios de Whiting. Wickham, lírico en temas como este, muestra esa faceta que nos gusta más de él (virtuosismo, velocidad) en "Double Cross", donde toca absolutamente funk, alternando fraseos vertiginosos con el órgano, dando una lección de soul jazz moderno. 

Tras su paso por España, que tuvo una gran influencia en discos anteriores como La sombra (2017), el músico de Manchester se acompaña ahora de muy interesantes instrumentistas de la escena de jazz británica. Además de Wickham, aparecen en el álbum el citado Dan ‘JD 73’ Goldman (Nightmares On Wax) en los teclados, Amanda Whiting (Orquesta Gondwana) en el arpa, Simon ‘Sneaky’ Houghton, al contrabajo y chelo, Jon Scott a la batería y Rick Weedon en la percusión. 


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* Web oficial: www.chipwickham.com

* Otros artículos sobre Chip Wickham en Jazz, ese ruido:
   http://jazzeseruido.blogspot.com/search/label/Chip%20Wickham

BAJO LA ALARGADA SOMBRA DE ROLAND KIRK

CHIP WICKHAM, Shamal Wind (Lovemonk, 2018)

El Shamal (literalmente, viento del norte) es una corriente que barre las arenas desde Arabia hasta Irak, y en este orden geográfico se mueven las influencias que Chip Wickham aplica a un jazz soul que, por momentos, tiene claras influencias de Roland Kirk (también Wickham se mueve entre flautas y saxofones), de Herbie Mann, Eric Dolphy... y, en otros temas más funky, reminiscencias del recordado Edouard Labor de St. Germain. 


Después de experimentar en las fronteras del jazz flamenco y de otros proyectos más funk (y remezclados), el inglés Chip Wickham regresa con un proyecto donde mantiene su mirada puesta en la confluencia de culturas y su flauta en una excelente forma para improvisar y producir un soul jazz de primer nivel. Su nuevo álbum es Shamal Wind, un disco donde se acompaña de muchos y muy buenos músicos de la escena española, como Phil Wilkinson (en algunos momentos una locura al piano), el magnífico vibrafonista gallego Ton Risco (que pone a los temas toques clásicos con una naturalidad soberbia) y, en la percusión, el baterista Antonio Álvarez Pax y el polirrítmico David el Indio, (que maneja congas, bongos, campanas y otros inventos percusionables) para construir un disco de hardbop tangente con muchas influencias: latinas, orientales, disco..., muy en la línea de (por poner un ejemplo cercano) Patax.

En esta mezcla de estado espiritual sin fronteras y falta de prejuicios, el disco comienza con una evocadora intro de percusiones, notas orientales, una flauta que nos transporta a escenarios exóticos..., que nos lleva a un tema atmosférico ("Shamal Wind"), una balada cósmica que, aunque suena contemplativa, permite a Wickham explorar los límites de la expresividad en la flauta (y en el organismo, con esos esfuerzos donde se le escucha tomar aire obligado por la velocidad). El ritmo comienza con el tema 2, "Snake Eyes", con su arrebatador groove de contrabajo (David Salvador), y sigue con "Soho Strut", con un balsámico solo de Risco que permite entrar a a Wickham con fuerza, desdoblándose, respondiéndose a sí mismo como hubiera querido hacer Roland Kirk cuando soplaba varios instrumentos al mismo tiempo. Otro tipo de viento sopla en la trompeta de Matthew Halsall, muy Blanchard en la balada "The Mirage".

Aunque el disco, en general, puede parecer un tanto bailable y avanzado (léase funky y avant-garde, si el lector es muy de etiquetas) el resultado suena orgánico y casi espiritual, y, según las notas del álbum, fue grabado analógicamente en los estudios Brazil de Madrid.

Mi tema favorito es "Rebel No. 23", un tema fulminante para cerrar el disco, con un Wickham absolutamente funky en la flauta (incluso cuando se escucha la respiración) y un invitado, Gabri Casanova, que está increíble y rotundo en el piano, con una velocidad y una expresividad tremendas, y con ese peculiar sonido electrónico de las 64 teclas del Wurlitzer.

Nada mejor que un directo para juzgar. Que ustedes lo disfruten.


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BUENAS VIBRACIONES

THE SOUL JAZZ BEAT vol. 2 (Sweet Records, 2016)


Continuando con el proyecto iniciado en el volumen 1, el trío formado por el guitarrista Telmo Fernández y el organista Phil Wilkinson (ahora con Caspar St. Charles en la batería) regresan cargados de buenas vibraciones y un contagioso sentido del soul jazz. Diez temazos que respiran funk con alma de jazz, diez temazos que nos devuelven el espíritu del trío clásico de órgano de la época del hardbop.


Lo cierto es que ha sido poner el disco en el coche esta mañana y el día ha cambiado de color. El trío destila energía positiva, un groove espectacular y contagioso, con ese acento oscuro y siempre espiritual del órgano, que es casi una voz humana y que Wilkinson interpreta de una manera electrizante, cantabile pero con mucho soul; con un Caspar St. Charles incansable en la batería, soportando el ritmo exigente con versatilidad y un sonido preciso; y la siempre poética intervención de la guitarra, el contraste ideal para el órgano, como un dúo de voces, alto y bajo, chico y  chica, con un Telmo Fernández muy funky pero colorido y expresivo; un esquema de trío ahora poco habitual pero que nos devuelve a una época fabulosa, la del hardbop, la del soul jazz, cuando guitarristas como Kenny Burrel, Grant Green, Wes Montgomery... tocaban con organistas como Jimmy Smith, Rhoda Scott, de quien ya hablamos una vez a propósito del Hammond B-3 o la mujer de Stanley Turrentine, Shirley Scott (que no tiene ningún parentesco con Rhoda).
 

Los temas del álbum han sido compuestos por Fernández ("Chicken Fingers", donde se guarda un solo fantástico, y "Pot Pie") y Wilkinson ("3 pesos" y el tema que cierra el álbum, "Vagabond Blues", donde el grupo alcanza su grado máximo de intensidad, en especial el órgano), temas a los que hay que añadir una serie de versiones que van desde Hugh Masakela, Roy Brooks... a Stevie Wonder ("Uptight", todo un subidón en el clímax del álbum). Una gozada de disco en el que, por último, habría que dejar constancia (para los coleccionistas y para los fetichistas) de que el diseño del álbum es una maravilla, con un grafismo retro muy logrado a cargo de Rafa Pasadas y Rocío Alen. Además, la etiqueta del CD imita los surcos de un vinilo de 5 pulgadas.

Video promo:



Así suena el tema que abre el disco:



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* Web de Sweet Records: www.sweetrecordslabel.com

** The Soul Jazz Beat en facebook: www.facebook.com/The-Soul-Jazz-BEAT-514576768602378/

*** Foto de Telmo Fernández por Rafa Pasadas: www.rafapasadas.com

**** Foto de Caspar St. Charles por Neil Cutler: www.neilcutler.com

***** Foto de Phil Wilkinson por Jordi Sunol.


Conoces el libro?


SAXUAL

Provocativo álbum de Iñaki Arakistain

¿Soul jazz? ¿Jazz funk? ¿Groove jazz? Se nos ocurren demasiadas etiquetas para catalogar el fascinante tercer trabajo como líder de Iñaki Arakistain, Saxual (Youkali Music, 2014), pero ninguna definitiva ni exclusiva. Destaquemos, pues, el carácter subyugante de sus melodías y sus riffs, tan cercanos al funk (de quien Arakistain toma los aspectos rítmicos y jazzísticos) como a la sensualidad del soul.

Sí, porque si hay una palabra que podría definir la esencia del soul jazz ésa es sexy. Uno piensa en esas cadencias y en ese groove y admite cierta sensualidad elegante, acentuada en la evolución posterior del soul jazz hacia el funk y el soul de los 60 (¡guau! Martha & The Vandellas...), el fenómeno blaxploitation (Isaac Hayes, Curtis Mayfield...), tan cercano a la sexploitation... El punto en común de estos dos fenómenos podría muy bien ser Barry White. Y es aquí donde pinchamos el disco de Iñaki Arakistain, que comienza con este "Red Star":


Es indudable que el espíritu de Barry White posee a Thomas Schindowski cuando pronuncia el título del tema repetidamente con esa voz que recuerda al cantante de Galveston. Ahí está esa sensualidad elegante del soul, en la manera cálida y fluida con que el saxofonista lleva el tema, con una improvisación limpia e hipnótica. El sonido de la flauta acentúa el aire vintage del tema, que, como casi todos los temas del álbum, son composiciones originales. En otros temas, Arakistain, que ha participado con músicos y proyectos como La Calle Caliente, Benny Green, Jerry González, Wagon Cookin...,  muestra influencias de Grover Washington Jr. y otros saxofonistas más modernos como Kenny Garrett, de quien nos vienen a la mente aquellos solos con Miles

En cuanto a las versiones, destaca el "Countdown" de Coltrane en clave funky, cuyo interesante planteamiento la separa tanto del original que vale la pena escucharla. De su "Sunny" no vamos a comentar nada porque no sabemos por qué se sigue versionando este anodino e incordiante tema. En cuanto a las versiones de Michael Jackson, suponemos que versionarlas era inevitable, ya que Arakistain participó en el musical Forever King of the Pop, el musical homenaje a MJ que se ha podido ver en el Teatro Lope de Vega de Madrid. "Rock With You" y "Blame It On The Boogie" suenan aquí mucho más intemporales y atractivas que en su versión original, pero igualmente bailables.

Les dejamos con el tema que da nombre al disco. Ya me dirán si este estilo vingate no les trae recuerdos de saxofonistas de los 80 y de los 90...



Los músicos de Saxual son:
Iñaki Arakistain, saxos tenor, alto y soprano, flauta
Jonathan Badichi, trompeta, fiscorno, programación y arreglos
Jorge Vera, teclados y Rhodes
Israel Sandoval, guitarras eléctrica y de nylon
Tomás Merlo,bajo eléctrico
Georvis Pico, batería

El álbum de Iñaki Arakistaien en: www.youkalimusic.com/



SAFFRON

Revisitando el jazz y el soul de los ‘70

Lo primero que sorprende de este disco es que un tipo blanco rodeado de músicos de jazz gallegos consiga recrear ese ambiente setentero mezcla de soul, funky y R’n’B con el que nos hicieron disfrutar gente como Marvin Gaye o el primer Stevie Wonder. Todo esto lo consigue Arturo Álvarez en su nuevo proyecto, Saffron (2009), y lo hace nada menos que con composiciones originales, la mayor parte de ellas escritas a dúo con alguno de los músicos, todas en inglés.

Porque Saffron es un disco vocal y hay que entenderlo en este sentido, pero para que los temas brillen Arturo Álvarez tenía que contar con músicos de alma negra y maestría instrumental: músicos de jazz. En este proyecto son: Kin García (contrabajo, también productor), Alberto Conde (piano y órgano), Cuchús Pimentel (guitarra) y Miguel Cabana (batería), músicos polivalentes que se afianzan en el panorama del jazz español. Además, nos ofrece la oportunidad de escuchar a Lucía Martínez tocando brevemente el vibráfono en uno de los temas For so long:

Sólo me queda añadir que, aunque Arturo Álvarez es un músico que ha repartido su vida entre Canadá y Galicia, éste no es un disco de ambos lados sino un disco que viene del otro lado del Atlántico, una colección de temas de música negra cantadas accidentalmente por un tipo blanco. Lo hace con maestría. Haciendo un juego de palabras con el título del proyecto, construye canciones con la poderosa delicadeza del azafrán, potencia que, desgraciadamente, no cuaja del todo: le falta un punto de fuerza que (estoy seguro) ganará con el directo. A este respecto, han anunciado que presentarán el disco el próximo viernes 16 en Vigo, en Xancara Jazz. A mí me pilla un poco lejos, pero, si tenéis oportunidad, seguro que no os amarga un pequeño viaje en el tiempo hasta aquella América en la que el soul jazz estaba de moda.

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Enlace: www.artusaffron.com

La foto es de: Javier Teniente