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UN SOLO DE BATERÍA INFINITO

RAMÓN PRATS, Solot (Sirulita Records, 2023)

Aunque está grabado en estudio (Estudis Ground en Cornellà del Terri), el disco de Ramón Prats destila toda la fuerza de la improvisación y del directo. Para empezar, porque no es un experimento sacado de la manga ni un capricho musical fruto de la improvisación (valga la paradoja) sino el final de un camino que Prats lleva recorriendo desde 2010, cuando, después de una estancia en Nueva York, se subió solo al escenario buscando perfeccionar su discurso como baterista. Siguieron algunos conciertos aislados hasta que en 2019 protagonizó una gira de un mes con conciertos diarios a batería solo, hazaña que repitió a principios de 2023.

Ramón Prats comenzó en el conservatorio Isaac Albéniz de Gerona estudiando flauta y solfeo, para descubrir la batería en Taller de Música de Bañolas y especializarse, posteriormente, en el Taller de Músics de Barcelona y en la ESMUC. Actualmente, es uno de los bateristas más demandados de la Península. Ha trabajado con músicos tan diversos como Jordi Rossy, Ernesto Aurignac, Agustí Fernández Liquid Trío, The Voodoo Children Collective, Enrique Oliver Quintet, Martin Leiton Big Band... y muchos más, incluyendo su propio cuarteto, con el que ganó los premios Disco del Año y Mejor Grupo del Año. 

Foto: Pablo Wayne

Tras la batería y en solitario, muestra todo su potencial en Solot, yendo siempre más allá, utilizando incluso partes de la batería que no deberían sonar, derrochando recursos que van del virtuosismo más delicado al ruido, de la repetición a los cambios rítmicos más sorprendentes, del expresionismo más intenso al discurso más abstracto. Los temas, compuestos e improvisados por el propio Prats, transmiten la elocuencia de quien sabe de lo que habla. Como en todo buen tema de jazz, se percibe un plan predefinido y también la improvisación sugerida por el mismo momento. 

Aunque no es un disco fácil de escuchar, Solot constituye una apuesta valiente y muy personal, y nos permite constatar que un batería de jazz, por muy generoso que sea, siempre se deja cosas en el tintero en los conciertos, porque es un instrumento mucho más versátil de lo que los profanos pensamos, y Ramón Prats lo demuestra tocando. Original e imprescindible.

El siguiente vídeo pertenece a la gira de 2019, que sirvió para construir la filosofía de este álbum. Es más alucinante si lo puedes ver:




* Más info: www.ramonprats.cat

JAZZ DE VERANO

SCOTT DUBOIS, Summer Water (Watertone Music, 2021)

El álbum comienza con un ir y venir de arpegios. El ritmo es persistente pero cambiante. Recuerda a las olas del mar y, por extensión, a un día de playa calmado y soleado. El guitarrista de Chicago Scott Dubois continúa con este Summer Water la estela de sus anteriores trabajos Winter Light (ACT, 2015) y Autumn Wind (ACT, 2017), inspirados en la naturaleza y en las estaciones, con la diferencia de que estos trabajos anteriores estaban grabados en formato de cuarteto y Summer Water es un enorme solo de guitarra, introspectivo y expresivo, valiente como todos los discos que llevan la palabra solo. 

Scott Dubois nació en 1978. Se formó en Nueva York y en 2005 fue semifinalista en la Thelonius Monk Jazz Competition. En 2018 ganó el premio ECHO, el equivalente alemán al Grammy norteamericano. Además de los discos citados, ha grabado dos con su quinteto y David Liebman para el sello Soul Note: Monsoon (2004) y Tempest (2006), que, como sus títulos indican, también están inspirados en la naturaleza. En su media docena de álbumes como líder, ha dirigido un quinteto y un cuarteto antes de llegar a la libertad de este disco en solitario.


Toda esa libertad se transforma en sentimiento a través de los acordes impresionistas de Dubois. Busca constantemente una introspección que resulta fructífera. Crea atmósferas de una bella fuera de lo normal, una belleza nada estereotipada sino inusual, de una modernidad casi europea. Su libertad viene del free jazz pero ha evolucionado dentro de los parámetros tonales. Escapándonos del jazz, hay algo de Mahler en su sensibilidad hacia la naturaleza y quizás algo de Ravel, o de lo que Ravel debe a Debussy...

En cuanto a estructura musical se refiere, el compositor juega aquí con la memoria musical del oyente: los temas están reflejados como en un espejo cuya imagen va y viene. En la dicotomía mar y río, agua salada y agua dulce, el tema 1, titulado "Into River Fog" se refleja en el último ("Into Sea Fog"), tanto en melodía como en estética. Lo mismo ocurre con el 2 y el 10, el 3 y el 9, el 4 y el 8, el 5 y el 7, quedando una isla en medio que es "Storm Where the River Meets the Sea", muy expresionista, lleno de disonancias que aluden a la presunta tormenta, y que sirve de nexo. Una manera de presentar los temas que juega con la sensibilidad del oyente a través de la retentiva... y de la imaginación porque la música siempre es una metáfora, invita a imágenes mentales y, en el fondo, Dubois compuso este Summer Water en , según sus propias palabras, "durante un amargamente frío invierno de Chicago".

El resultado es tan plástico que hace imperceptible la frontera entre lo escrito y lo improvisado. Pero la sensibilidad está ahí, envuelta en su técnica, que explora, con variaciones y juegos, todas las posibilidades tímbricas y de color de su guitarra para contarnos lo que siente de una manera casi íntima. 

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* Web: www.scottdubois.com

JAZZ SIN INSTRUCCIONES

JORDI SANTANACH, Instruccions: clavar per la línia de talls
(Underpool, 2020)

Vivimos tiempos de introspección, de soledad, con lo positivo que esto tiene también a veces. En el maldito año que ha pasado, nos han llegado (y nos siguen llegando) discos de músicos que han entrado solos al estudio (pianistas como Fred Hersch, el celebrado álbum de Alberto Vilas, el sueño de la naturaleza de Scott Dubois), pero nunca nos había llegado un disco de un clarinetista. Es el caso de Jordi Santanach y su cautivador Instruccions: clavar per la línia de talls. Las grabaciones de músicos en solitario suponen un riesgo total para el músico. Pero el jazz es siempre una música de individualidades, individualidades que suman y se entienden en una relación que Wynton Marsalis llama música democrática porque todos importan y todos escuchan. En el disco en solitario, el músico nos permite apreciar en toda su crudeza y su valentía sus capacidades para improvisar y para expresar.
 
Foto de Jaume Olivet
El título sugiere la dificultad, muchas veces, de seguir las instrucciones que se nos dan, muchas veces por la falta de lógica de quienes las dictan y otras por algún defecto de comunicación en las mismas. Sean instrucciones de la autoridad local, de un mueble de Ikea o del juego al que juguemos, no hay lugar donde es más placentero saltarse las normas que en el jazz. Y, aunque la música de Jordi Santanach solo se acerca al jazz en el carácter de libertad e improvisación, creo que podría ser un buen ejemplo para muchos músicos. Santanach, que también es artista plástico, ilustra esta filosofía con el poema visual que le sirve de portada y que es parte esencial de la obra, un álbum que no se vende en CD sino en formato lámina. La lámina de este poema visual viene impresa en A3 y papel Fedrigoni Splendor Gel de 230 gramos en una edición limitada de 100 ejemplares, incluyendo, como es lógico, un código de descarga digital. 


Los temas del disco, variaciones sobre la idea de la imposibilidad, juegan con este concepto y, sobre esa idea, los títulos de los temas juegan con las posibilidades de las letras y los significados como Santanach juega con las llaves del clarinete: a "Untitled" (sin título) le siguen "Unlited", "Unttiled", "Unitlted", "Unittled", "Unltited", "Unlitted" y, finalmente, un "Epilogue". Es más que un juego de palabras, es una advertencia para el oyente desprevenido o incluso escéptico que pueda pensar que todo va a sonar igual. 

Ningún disco con un solo músico es fácil de escuchar, pero Santanach derrocha recursos e imaginación para conseguir un álbum que expresa, que transporta al oyente, que hace que uno olvide que solo hay un músico sonando. Los temas se grabaron en dos días en el estudio Underpool sin pistas adicionales ni efectos. Solo el tema "Unltited" tiene dos capas adicionales de clarinete y clarinete bajo tocadas también por Santanach, y el tema que cierra el álbum ("Epilogue") es una improvisación sobre una nota para afinación (La) generada por el metrónomo y que suena de manera continua durante todo el tema. Como decíamos antes, originalidad. 


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* El álbum está disponible en: underpool.bandcamp.com

TRADICIÓN E INVENCIÓN

LAFAYETTE GILCHRIST, Dark Matter 
(Lafayette Gilchrist Music, 2019)

Los discos de piano solo ofrecen, al mismo tiempo, un desafío para el músico y una oportunidad para el oyente de escuchar hasta dónde es capaz de llegar el pianista. Escuchando el nuevo trabajo de Lafayette Gilchrist titulado Dark Matter, comprobamos no solo las habilidades físicas e intelectuales del músico (velocidad, versatilidad, fuerza) sino que se nos muestra como un libro abierto: toda su experiencia en proyectos anteriores (The New Volcanoes, Inside Out o David Murray), toda su personalidad y toda su erudición están ahí. Podríamos incluso decir que resume de una manera eficaz (en un viaje que dura 11 temas) no solo las diferentes estéticas de la Historia del Jazz sino de todas las músicas negras. Y, sin embargo, su manos parecen improvisar, moviéndose como olas de un compás al siguiente, de una manera fresca y viva. Una delicia.

Lafayette Gilchrist
Hay músicos (y pianistas en particular) capaces de mostrar un gran virtuosismo a una gran velocidad. Gilchrist tiene, además, una capacidad expresiva que llena los temas. Y no sólo en las blue notes. Sus progresiones de acordes son una maravilla para estudiarse a fondo... junto con su capacidad para improvisar. Su tradicionalismo, por llamar de algún modo a su erudición, no es sumisa sino que usa la tradición a favor de una inventiva fluida y vívida, ese estilo por el que es conocido. Su sonido, vale la pena decirlo, ilustra escenas de series de David Simon como The Wire Tremé. En 2018 ganó el prestigioso Baker Artist Award.

El primer tema ("For The Go-Go") está inspirado en ese estilo musical llamado Go Go que nació en los años 60 y se desarrolló solo hasta finales de los 70 en la zona de Washington D.C., por lo que se considera un estilo local, una rama del funk que se mueve en una curiosa mezcla de rhythm and blues y hip hop de la vieja escuela, una fórmula perfecta para improvisar, que es lo que hace Gilchrist en este tema de presentación con una elocuencia y una expresividad fantásticas, convirtiendo estos 6 minutos en todo un viaje estilístico.



Este es el segundo álbum a piano solo de Gilchrist, tras The View from Here (2014). La inspiración del álbum, que da título al disco, es la materia oscura vista como un elemento físico que une las distintas partes del Universo. Con este peregrino planteamiento, el pianista realiza once ejecuciones que resultan adictivas y únicas, más cuando leemos en la nota de prensa que el disco fue grabado en vivo el 18 de septiembre de 2016 en el teatro Wright de la Universidad de Baltimore para una pequeña y afortunada concurrencia.

Su forma de tocar se mueve en ideas, desde pensamientos íntimos ("Child's Play") hasta gritos de protesta (siempre sin estridencias, como "Spontaneous Combustion" o "Blues for Our Marches to End"), desarrollándose en movimientos circulares que van y vienen con fluidez, expresándose a dos manos con elocuencia, algo que hemos escuchado a pocos pianistas actuales en este estilo (Lluís Coloma podría entrar dentro de este rango) y que nos trae a la mente recuerdos del inimitable Professor Longhair.

Y, al final, uno siente que ha escuchado tanta erudición que es como si hubiera hecho un repaso a la Historia del Jazz y, sin embargo, Gilchrist sigue admitiendo que él viene de la cultura del hip-hop... Lo cierto es que Lafayette Gilchrist tiene una voz propia y única en el jazz, una voz que merece la pena ser escuchada.


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* Web oficial: www.lafayettegilchristmusic.com

* Las fotografías son de la página web de Lafayette Gilchrist.

UN DISCO VALIENTE

Marcel·lí Bayer, 1680 (Discordian Records, 2014)


1680 fue el año en el que se restauró la ermita de Sta. Eugènia de Relat, en Avinyó. Dicho así, parece que no estemos en un blog de jazz y quizás hoy no sepamos exactamente dónde estamos pero sí lo que queremos invitarles a escuchar. Aprovechando la acústica de esta ermita románica y la inspiración de su arquitectura, Marcel·lí Bayer se trasladó hasta allí en septiembre de 2014 para grabar su nuevo álbum, 1680 (Discordian Records), un disco valiente y nada usual, ajeno a los cánones, no apto para oídos puristas sino para oídos inocentes, capaces de disfrutar de la sorpresa, de lo inesperado y de eso que buscamos siempre los melómanos: un sonido nuevo.

Es más habitual entre los pianistas de jazz encontrar discos grabados en solitario, pero mucho más insólito encontrar un one-man-album de un saxofonista (o de cualquier otro instrumentista de jazz). Sin embargo, como el mismo Marcel·lí nos comentaba, ya lo hicieron antes Lee Konitz, Colin Stetson y Steve Lacy, quien comenzó a usar este formato en los 70 (Solo, 1972).

Después de su celebrado Les Narrations (Whatabout Music, 2013). Marcel·lí Bayer, a quien conocimos con su noneto tocando temas propios y acompañado de Lee Konitz, cambia aquí de registro y hace gala de una gran versatilidad tocando en este álbum los saxos soprano, alto, tenor y barítono, clarinete y clarinete bajo, además de componer y encargarse personalmente de la producción con la única ayuda de Quim Puigtió en las mezclas, un trabajo artesanal que recuerda los primeros tiempos del jazz grabado y que añade un valor extra a este insólito trabajo. 



1680 es un ambicioso despliegue de temas en los que Marcel·lí Bayer, con toda su imaginación y su experiencia, se deja la piel. Pero no se equivoquen, no les espera aquí un muestrario de fuegos artificiales ni una exhibición de acrobacias musicales para demostrar hasta dónde puede llegar un saxofonista, no. 1680 contiene música evocadora, muy imaginativa, con la que Marcel·lí Bayer muestra un gran despliegue técnico y creativo. Sí, hay también poderío instrumental, respiración circular, growling, un gran abanico de técnicas..., pero prima lo creativo y quizás lo único achacable al repertorio sea la abundancia de temas (25) y su brevedad (de 2 minutos cada uno), una exuberancia que puede aturdir al oyente, ya que no bien uno comienza a asimilar una melodía, llega la siguiente. Destacaremos, como siempre, por destacar (porque el disco es para escucharlo completo y de un tirón) que nos han enamorado algunos temas como "La catifeta" y "Azuwe Namba".


A pesar del conocido bagaje profesional de Marcel·lí Bayer, quizás su nuevo y sorprendente disco esté más cercano a la música culta contemporánea que al jazz tradicional (o moderno), al que sólo se acerca en los momentos de improvisación , pero si es jazz o no es jazz, es algo que ha dejado de interesarnos al tercer tema. Es música improvisada, colorista, imaginativa, y eso nos gusta.

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* Web oficial: http://marcellibayer.wordpress.com

** Foto: Dani Álvarez (http://wayyoulooktonight.wordpress.com)

*** Foto de la grabación: Alexandra Garzón.



https://www.facebook.com/pages/La-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/532395850193695