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NO SOLO JAZZ MODERNO

MARCOS PIN QUINTET, The Door (Spin Pin Mood, 2022)

El guitarrista gallego Marcos Pin sigue componiendo y grabando a un ritmo impensable. A su extrema productividad hay que sumar sus nada despreciables dotes de inspiración. En lo que llevamos de 2022 ha publicado un álbum de standards a dúo con el saxofonista José Nine; un disco a trío (You Waited For it) en el que hace un jazz energético y que se aproxima por momentos al pop y al rock; una grabación muy íntima a dúo con el contrabajista Juan Cañada (4 New Reasons); y algunas cosas más a las que dedicaremos tiempo cuando sea posible. Nos centramos hoy en la escucha de este The Door, grabado a quinteto con Pablo Castaño al saxo, el trombonista Bruno Valle, el contrabajista Juan Cañada y el baterista Dani Domínguezporque está lleno de melodías sugestivas y una atmósfera de serenidad donde el jazz y el blues flotan para deleite de los músicos y los que tenemos la suerte de escucharlos.

Desde "Awedde", que abre el álbum, esta serenidad es patente. No es una balada sino un tema con un ritmo contenido, muy cool, donde van presentándose los músicos sin prisas. El tema anuncia también que vamos a escuchar algunos de los solos más interesantes que hemos oído últimamente a Marcos Pin. En "A Pronoid", por ejemplo, encontramos un blues tocado con mucha sutileza, casi en voz baja, donde esperamos un solo de guitarra bluesero y, sin embargo, encontramos a un guitarrista que aprovecha este momento para especular con un lirismo y una introspección inesperados. Solo la coda nos recuerda que todo lo que escuchamos viene de una raíz concreta.



Quiero destacar el sonido tan brillante del álbum, cálido y muy abierto, que permite paladear a cada músico en cada tema. Hay uno en particular ("On a Blue Whim"), que funciona como un clásico de hardbop, con solos sucesivos (Castaño, Pin, Cañada, Valle) y que fluye con hipnótica nitidez. 

Los temas están compuestos por Marcos Pin. Dentro de todo este hardbop desacelerado y elegantemente expuesto, hay alguna balada ("Requiem For My Dream"), más lenta, melancólica, con espacio para buenos solos (especialmente el de Bruno Valle) y un "fin de fiesta" lleno de energía ("Waltz for Paco") pero, en general, se escuchan tiempos medios y mucho espacio para los solistas, diálogos, introspección y una modernidad que no huye de las influencias (West Coast, cool, el soul jazz menos apabullante...) porque no solo de jazz moderno vive el hombre.

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* Todos los discos de Marcos Pin: marcospin.bandcamp.com

ESE JAZZ QUE MEDITA

RAFA FERNÁNDEZ, Aldán (2021)

Entre acantilados y arenas que reciben la fría caricia del Atlántico está Aldán, uno de esos lugares de Galicia irrepetibles. El guitarrista Rafa Fernández, siguiendo la estela preciosista de su anterior A cara bonita da pedra (FreeCode, 2017), presenta ahora una colección de seis nuevos temas que ahondan en este jazz ecléctico, pausado, contemplativo, con aire de narración cinematográfica que se detiene en lentas panorámicas. 

Lejos del guitarrista bopper e improvisador que conocimos con su quinteto, Rafa Fernández ha elegido en sus últimos discos la senda del jazz lírico e inspirador, sublimando su estilo a lo expresivo. Porque Aldán es ese jazz que medita, que no busca el ritmo sino la expresión, con un diálogo constante y relajado entre las cuerdas, todas, ya que hay un segundo guitarrista en el cuarteto (Virxilio da Silva) y el contrabajo a menudo arrastra líneas melódicas. El contrabajista (y bajo eléctrico) es Juan Cañada, a quien hemos escuchado con Borja Cao y Marcos Pin. El cuarto miembro es Álex Salgueiro (Cicero Lee, Rafa Fernández Quinteto), encargado de los teclados electrónicos, que aporta una base atmosférica a los temas con dos órganos peculiares: uno Farsifa y otro Wurlitzer. 

Entre el tema que abre el disco (y que se llama igual que el álbum), con su ritmo de bajo intermitente y las guitarras apuntando notas aquí y allá en un impresionismo que cumple el objetivo de atraer e hipnotizar, y el que cierra ("Iria"), con su juego de punteos en los que ambas guitarras cantan a la vez (una en cada canal de los auriculares, para mayor deleite), hay apenas 25 minutos de poesía instrumental pero el oyente acaba como si hubiera escuchado un concierto completo, como si hubiera escuchado una historia con su principio y su fin, porque el álbum funciona como una banda sonora, llena de paisajes, conversaciones a media voz y tantas cosas dichas como por decir. 

Grabado en noviembre de 2020 en Casa da Sindi, Aldán nos regala un jazz descriptivo, lleno de imágenes poéticas y sugerentes, pero también un jazz que permite cerrar los ojos y meditar sobre la vida, sobre la música, sobre cualquier asunto al que nos lleve la belleza de sus pasajes. 


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* Info: www.facebook.com/rafa.fernandez.1232

MÚSICA PARA EL OLVIDO

MARCOS PIN, Óstraka (2019)

Al guitarrista Marcos Pin le va lo complicado. Como líder, compositor o arreglista, lleva años sorprendiéndonos con sus grabaciones para tenteto (o decateto, es decir combo de jazz con 10 músicos) como Barbanza (2012), discos con solo dos instrumentos como en los volúmenes de su serie Duology (2013 y 2015) o un combo formado por ¡cuatro guitarristas! (Triangle and Square de 2018)... y ahora, vuelve envuelto en una formación aun más insólita en Óstraka, una suite para guitarra de jazz, contrabajo y cuarteto de cuerda compuesta y arreglada por Malcolm Stilton (1).

Nuevamente, nos encontramos con esa simbiosis mágica que genera la relación entre jazz y poesía, porque Óstraka está inspirada en un poemario del mismo nombre publicado este año por Luis Valle, humanista, escritor y artista plástico lugués que ha publicado cerca de treinta libros y que, con este poemario, indaga en la esencia del olvido. El título, que significa ostra, remite al ostracismo, castigo que se imponía en la antigua Grecia y que consistía en el destierro. El castigo se llamaba así porque el nombre del desterrado se grababa en una ostra de cerámica. 

En lo temático, Óstraka busca ese aire nostálgico y doloroso del que hablan los poemas, ese olvido involuntario (o no). Lo encuentra en pasajes líricos o tensos, en notas largas conseguidas con el arco, en el tempo que se detiene, en algunos pasajes, de una manera inesperada. En lo formal, el lenguaje fragmentado y rítmico de la poesía es traducible al jazz, como hemos visto en otras ocasiones. Toda poesía se busca a sí misma, el poeta se exige un ritmo y una estructura que dé significado a cada uno de los versos, a cada una de las palabras. Esta es la misma esencia del jazz, la búsqueda continua, la investigación en cada nota, y en las cuerdas Marcos, como Luis, indaga en cada pasaje del álbum de una manera precisa, quizás intuitiva, pero precisa. Investigación y hallazgo. Poesía en los dos casos.

El resultado es, más que sorprendente, embriagador. El juego del jazz, cuando hablan guitarra o contrabajo con la respuesta del cuarteto de cuerda resulta original y excitante, un contraste poco habitual, un bellísimo experimento a caballo entre el jazz contemporáneo más sofisticado y un acercamiento peculiar a la Third Stream, una obra sólida que se compone de momentos, un ejercicio complicado donde se conjugan dos lenguajes tan distintos como la cuerda con arco y la síncopa del jazz, estableciendo una conversación inaudita entre cuerdas pulsadas y frotadas.


El discurso más habitual es el de la guitarra solista, con melodías en tempi lentos, cargados de nostalgia, con el acompañamiento del cuarteto de cuerda, pero, en ocasiones, los papeles se invierten y el violín (Nicolay Velikov) despliega un swing insólito ("Ceo de Beduíno") o se convierte en protagonista ("So Escoito A Choiva"). Del Marcos Pin más swingueante y bop está "Mendigo de Luz", un tema uptempo con hipnóticos cambios de ritmo, solo de contrabajo incluido. Y el contrabajo (Juan Cañada) es precisamente protagonista en el tema que cierra la suite ("O Letreiro de Limiar"), desde la introducción hasta la melodía, que arrastra de una manera mágica acompañado por las cuerdas, que establecen en algunos momentos un diálogo de pizzicato que es una delicia. 

Los músicos del álbum son: Marcos Pin, guitarra; Juan Cañada, contrabajo; Nikolay Velikov, violín; Kiyoko Ohashi, violín; Timur Sadykov, viola; Carme Tubío, cello. La portada, con esos personajes casi narrativos, es una fotografía de Rafa Pasadas y está diseñada por Rocío Alén.




(1) Como en su anterior Triangle and Square, Marcos Pin usa el seudónimo de Malcolm Stilton como compositor.

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* Web: www.marcospin.com

* Luis Valle, Óstrakahttps://www.amazon.es/%C3%93straka-Dombate-Poes%C3%ADa-Lu%C3%ADs-Valle/dp/8491513086

* Web de Rafa Pasadas: www.rafapasadas.com