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JASON MILES, PASADO Y PRESENTE

JASON MILES, Cosmopolitan Remastered (2025)
JASON MILES' The Lisbon Electric 4tet (2025)

Hoy escuchamos dos álbumes del teclista, compositor, arreglista, productor y ganador del Grammy Jason Miles. El nombre, poco conocido en España, solo sonará a quienes le recuerden de sus trabajos con Miles Davis, contratado por Marcus Miller, quien quería que sonaran sintetizadores en Tutu. Recordemos que Jason también trabajó en Music for Siesta y en la obra crucial Amandla. Su voz resultará familiar a quienes hayan escuchado estos discos. Miles Davis dijo de él que era un genio, y eso le ha permitido trabajar con músicos de todos los géneros, como Michael Jackson, Aretha Franklin, Chaka Khan, Grover Washington Jr, The Crusaders o Sting (con quien ganó un Grammy como productor).


Pensemos en cómo era la música en 1979. Los sintetizadores se han hecho populares y el jazz absorbe todos los elementos que fluyen alrededor. Un visionario Jason Miles armado con un sintetitzador Prophet V reúne en los estudios Vanguard de Nueva York a un grupo de músicos jóvenes y con ganas de comerse el mundo: el saxofonista tenor Michael Brecker (30 años), el saxo alto, soprano y flautista Gerry Niewood (26), el bajista Marcus Miller (19), el brasileño Ricardo Silveira a la guitarra, y el baterista Jeff Williams (29), además de la vocalista Clarice Taylor y los percusionistas Armen Halburian Henry Castelanos, y Badal Roy, en la tabla. La grabación se llamó Cosmopolitan y resultó una compleja (pero fácil de escuchar) amalgama de músicas del mundo, jazz, funk... un proyecto que nunca vio la luz hasta que, al mudarse a Portugal, 46 años después, Miles encontró las cintas DAT de aquellas sesiones y decidió remasterizarlas y publicarlas.

En el álbum podemos encontrar ritmos irresistibles y un groove que suena al jazz de los 80, con unos sonidos eléctricos que entran en perfecta simbiosis con el funk de Miller y las intervenciones de Brecker y Niewood en los vientos. Las percusiones, festivas y excitantes, sostienen la improvisación de los solistas, donde destaca, cómo no, Jason Miles en su primer papel como líder, con discursos que van del funk a lo espiritual. 

Pero Miles no está retirado. Su banda The Lisbon Electric 4tet es una prueba patente de que su creatividad continúa. Su estilo ha evolucionado hacia el virtuosismo y la calma de quien ha encontrado el camino. Formado por músicos portugueses (Tiago Oliveira a la guitarra, Yami Aloelela al bajo y Vicky Marques en la percusión), su cuarteto sigue esa línea eléctrica, funky y, al mismo tiempo, lírica de la que hablábamos hace dos años cuando reseñamos su Miles to Miles Live (Ropeadope, 2023), un álbum donde recreaba las atmósferas de los discos en los que trabajó con Miles Davis. 

Su cuarteto eléctrico tiene una fusión excitante de ritmos sobre los que brillan los dos solistas, el sintetizador experimentado de Jason Miles, absolutamente funky en algunos temas, y la guitarra de Oliveira, que no se queda atrás cuando se trata de improvisar. Largos solos, hipnóticos, bailables, estimulantes, son la nota más atrayente del cuarteto. 

Jason Miles sigue grabando y se le puede ver en festivales, lo cual es una buena señal. Cuando un músico sobrevive cinco décadas haciendo lo que le inspira, es que vale la pena escucharle. 


FUSIONES INESPERADAS

Nos encanta descubrir voces y sonidos nuevos. Hoy escuchamos tres álbumes de April Records que tienen algo en común: son fusiones inesperadas de instrumentos que nunca habíamos escuchado juntos o de estéticas que parecían imposibles de emparejar. En ellos las tímbricas de los instrumentos se adaptan al diálogo y en todos surgen sinergias que dan sentido a la música. 


LIS WESSBERG, Twain Walking (April Records, 2024)

Twain Walking  no es un disco de jazz electrónico sino un disco de jazz donde, en ciertos pasajes, la electrónica (Rhodes, Moog, sintetizadores) suma capas para favorecer la expresividad del trombón. Bajo y batería siguen formando una sección rítmica típica del jazz. La trombonista danesa Lis Wessberg resulta un gran descubrimiento con este álbum, donde mezcla con habilidad paisajes sonoros electrónicos con un jazz seductor e hipnótico, un paso adelante, una versión contemporánea del cool jazz que lleva tocando 30 años.

Como el cool, que se mueve entre lo salvaje del bop y lo sereno del pop, el jazz de Wessberg flota entre la tradición hot jazz y la frialdad nórdca. Llevando más lejos la metáfora, sus composiciones están a medio camino entre la experimentación de Miles Davis y la serenidad de la trompeta de Miles Davis.

Con composiciones propias y rodeada de los músicos Steen Rasmussen (Fender Rhodes, Moog, sintetizadores, piano), Lennart Ginman (contrabajo, electrónicas), Jeppe Gram (batería) y la voz de Karmen Rõivassepp, nos ofrece un valioso repertorio que va de los paisajes ambientales, casi cinematográficos, a otros donde el groove nos empuja sin remedio, como es el caso de "Trapestry of Life", donde los sintetizadores crean una energía cercana a las improvisaciones espirituales de Miles Davis al inicio de su época electrónica. Dicho sea sin ánimo de comparar.



* Web oficial: www.liswessberg.com


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EMIL DE WAAL, Fire Øjne (April Records, 2024)

El caso del percusionista danés Emil de Waal plantea una experimen-tación dentro de la experimentación. A sus singulares composiciones suma la complejidad de hacer un disco a dúo, pero no un disco a dúo con otro músico sino con uno distinto en cada tema. Concebido en principio como un disco en solitario (ya que afirma que en sus disco anteriores las decisiones fueron colectivas y aquí son personales), este Fire Øjne (literalmente, cuatro ojos) explora las posibilidades conversacionales con otros instrumentos, además de experimentar personalmente con ritmos y con electrónica, programación, flauta, agua y, por supuesto, percusión.  

Algunos de estos dúos a destacar son, por ejemplo, "Regnvejrssang", una vieja sintonía de dibujos animados de los años 70 que De Waal interpreta aquí junto con Fredrik Lundin en la flauta baja, reforzando una poderosa intención melancólica; "Paradigme", donde juega con el sonido del agua como si de un instrumento de percusión se tratara, mientras el piano electrónico crea ambientes inquietantes; "Generøs", en el que Cecilie Strange presenta un tema bastante libre al saxo, lleno de inquietantes giros que De Waal amplifica con la percusión... Aunque quizás la fusión más interesante sea la de "Halvfirs Ferms", donde la percusión obsesiva de De Waal se une a la guitarra de Rasmus Oppenhagen Krogh, que realiza un trabajo casi netamente rítmico, conformando un tema hipnótico. Dos temas con raíces menos experimentales son "Limbo Jazz" de Duke Ellington, donde establece un ritmo muy crudo mientras el saxo barítono de Lundin revive la festiva melodía elliingtoniana, y "Silence", una composición de Charlie Haden que ya interpretaron Chet Baker y Don Cherry, y que aquí, con el sonido que Susan Alcorn extrae de su pedal guitar, cuyos largos fraseos suenan casi a órgano, toma el carácter de un himno sagrado. El único tema en solitario es "Logistik", una enorme improvisación de batería que resulta más narrativa que explorativa. Tema contenido y sinuoso, deja la sensación de haber escuchado un tema completo, no un solo. 




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DAWDA JOBARTEH & STEFAN PASBORG, 
Live in Turku (April Records, 2024)

La kora es un instrumento de 20 o 21 cuerdas, pariente lejana del laúd y del arpa. Traída de Gambia y países limítrofes, no se nos ocurre un instrumento menos habitual en el jazz. Pero ahí está Live in Turku, un disco de música improvisada con tintes de world jazz cuyo principal responsable es Dawda Jobarteh, un músico gambiano, hijo y nieto de músicos, que vive en Dinamarca. Su cómplice es el percusionista Stefan Pasborg

Tras el seductor comienzo a tempo lento, con la percursión manteniendo un ritmo intrigante y la kora anunciando una melodía aparentemente plácida, el disco estalla en una explosión de energía más similar al jazz rock que al folklore africano o al afro jazz. De hecho, lo que toca Jobarteh en este inicio es una versión eléctrica del instrumento tradicional. No podemos eludir que el disco es pura energía, energía llena de melodías exóticas donde ambos músicos se complementan y suenan como si fuera una banda completa, gracias a las propiedades armónicas de la kora y al trabajo polirrítmico de Pasborg. 

El álbum, grabado en directo en el Festival de Jazz de Turku (Finlandia) en abril del año pasado, contiene cinco temas originales de Jobarteh y de Pasborg, una versión de un tema del baterista Ed Blackwell ("Togo") con un comienzo poético e improvisaciones tremendas, y alguna referencia clásica, como una versión de "Better Git It In Your Soul", que Charlie Mingus publicó en su Mingus Ah Um (Columbia, 1959) y que aquí suena más potente y más africana que nunca con las armonías de la kora. ¡Y con el brutal solo de batería de Pasborg!

En resumen, un disco singular, una inesperada fusión de armonías africanas con la energía de un jazz-rock hijo de Miles Davis, pero también de psicodelias herederas de Hendrix o McLaughlin con la Mahavishnu.



* Más info en aprilrecords.com/dawda-jobarteh-stefan-pasborg-live-in-turku/

SENSIBILIDADES ELECTRÓNICAS

Hoy escuchamos unos discos que nos han llegado y que no sabemos dónde colocar en la discoteca. Cargados de elementos electrónicos, con escasa negritud y una fusión que (a priori) no encaja en estéticas previas, contienen, sin embargo, una raíz jazzística innegable y la sensibilidad necesaria para conectar con el aficionado. Escuchamos al cuarteto de Michel Meis y al trío australiano Trichotomy.


MICHEL MEIS 4TET, Lollipop Moment (2023)

Tomando elementos de música clásica y filosofías jazzisticas muy diversas, el percusionista Michel Meis presenta en Lollipop Moment su tercera aventura, sumando elementos electrónicos a su cuarteto (Alisa Kelin, trombón; Cédric Hanriot, piano, Rhodes y sintetizador; y Stephan Goldbach, contrabajo y sintetizador). Momentos barrocos, electrónica futurista, temas puramente ambientales ("Embrace" dura apenas un minuto y con muy pocas notas), el disco es un experimento inusual y quizás demasiado moderno o demasiado lleno de fusión para muchos oídos, lo que no quita que "Bye Bye Balloon" incluya un solo de piano rotundo sobre una rotunda base rítmica de los más mainstream, aunque solo como excusa para derribar estructuras y arrasar en la libertad interpretativa. 

© Navid Razvi / FOQUS

Pero lo de "Bye Bye Balloon" es solo un recurso, una distracción. El trombón de Alisa Klein, con una intensidad dramática y un discurso aparentemente disperso (aunque lleno de buenos momentos) nos cuenta "Silberbell". En "Heyday" el piano vuelve a ser protagonista en una balada delicada, que es más bella por el acompañamiento del contrabajo, tanto cuando le contesta como cuando hablan al unísono. Meis irrumpe con las escobillas casi a la mitad con una delicadeza que justifica el disco completo. Un momento jazzístico de gran altura y belleza. El seductor legato de Klein en "Track the Crack" suena a cine negro hasta que los sintetizadores le dan la réplica rompiendo cualquier molde que estuviera instalado en el imaginario colectivo... La aparente serenidad de "Madness" o las divagaciones de trombón y piano en "Euphoria" sobre la base rítmica vertiginosa de Meis y Goldbach bastarían para jutificar la escucha.

Michel Meis es un percusionista habitual de la escena luxemburguesa (Gilles Grethen Quartet, Blankx Duo, Everwaiting Serenade, David Bowden). La complejidad de su música, más allá de la originalidad de sus composiciones y de la abundancia de momentos explosivos y mucha improvisación libre, ofrece algo nuevo: la improbable simbiosis entre electrónica y espontaneidad, algo que nos ha sorprendido gratamente y que convierten este álbum en un rara avis que vale la pena conocer. 

Por cierto, el título (Lollipop Moment) hace referencia a un concepto acuñado por Drew Dudley para definir ese momento en que alguien dice algo o hace algo que te mejora la vida. 



* Más info: www.michelmeis.com




TRICHOTOMY, To Vanish (Earshift Music, 2023)

Desde Brisbane, Australia, nos llega este trío aparentemente clásico: piano, bajo y batería, con una propuesta provocativa basada en la electrónica: arpegios que recuerdan más a Vangelis que a Weather Report, melodías lentas y contemplativas, ritmos jazzísticos... Un ambiente que es (casi) cinematográfico donde, sin embargo, hay espacio para la improvisación y para la expresión, algo poco dado a los instrumentos no acústicos; una tricotomía inusual (jazz, electrónica y sensibilidad) pero que se soporta sobre tres músicos con un interplay eficaz y seductor.


Los autores son Trichotomy, un trío formado por Sean Foran (piano y teclados), John Parker (batería, percusión y sintetizadores) y Samuel Vincent (contrabajo y sintetizadores). Lo primero que hay que decir es que no son un grupo de música electrónica. Al parecer, fue idea de Foran añadir más capas a la grabación, con sintetizadores y con la participación de músicos como Danny Widdicombe (pedal steel) o Thomas Green (sintetizadores), convirtiéndose así en una formación reforzada con electrónica que, sin embargo, muestra en casi todo el repertorio del álbum una sensibilidad especial, tanto en las melodías como en la forma de interpretarlas, con momentos delicados (ese momentazo en medio de la obsesiva "Mercury") y más de un solo de piano que ustedes aplaudirían en un club pero que aquí, en medio de tanta electrónica nos arrastra por caminos insospechados, insertándonos en la banda sonora de una película futurista, quizás con un músico de jazz como protagonista.

Puede que sea una de las pocas fusiones jazzísticas que aún no habíamos escuchado pero, superada la sorpresa y en una segunda escucha más calmada, encontramos elementos culturalmente contemporáneos que se acercan al jazz y se alejan, pero que todo aficionado curioso debería, por lo menos, probar.




ECOS DE "TUTU"

JASON MILES & KIND OF NEW,
Miles to Miles Live (Ropeadope, 2023)

¿Quién es Jason Miles y por qué Miles Davis dijo que era un genio? Esta frase de la nota de prensa nos deja intrigados y pinchamos el álbum. Su título, Miles to Miles Live da a entender desde la portada que vamos a asistir a una resucitación de la música de Miles Davis. En la biografía escrita por Ian Carr, destaca que Marcus Miller contrató a Jason Miles para el álbum Tutu, con la idea de introducir sintetizadores en el disco. Davis estaba en esa época por la labor de introducir en sus temas todo lo que llegaba a sus oídos y el resultado es conocido. Jason Miles trabajó también en Amandla y continuó desarrollando una carrera cuya síntesis podría estar en este nuevo álbum, un resumen de su sonido desde Tutu hasta su reciente Black Magic (2020). 

La nostalgia está servida, pero juega con ventaja, con el sonido sintético que él mismo creó y con la inestimable colaboración de dos elementos: un gran Barry Danielan a la trompeta, y la sordina Harmon. Hijos musicales de Miles Davis los hay a cientos, de modo que no vamos a comparar a Danielan con el maestro, pero sí añadir que su protagonismo en el álbum es total... si exceptuamos al saxofonista Aaron Heck, brutal en algunos solos ("Street Vibe", por ejemplo). A esto hay que sumarle que el groove potente y diferenciador de Jason Miles a los synths convierte los temas en descargas de energías incontestables. Recalcar que este Live viene del álbum que publicó en 2005 con el título de Miles to Miles y que ahora se presenta en una grabación en vivo donde lo más sorprendente es la versión edulcorada (escuchen solo la trompeta si lo desean) de "Flamenco Sketches" (en la versión en vivo no suena la guitarra española).


Los músicos del álbum son: Jason Miles (sintetizadores, programación y efectos), Aaron Heck (saxos alto y soprano), Barry Danielian (trompeta), Sherrod Barnes (guitarra), James Genus (bajo), Cindy Blackman Santana (batería) y Cyro Baptista (percusión). Miles to Miles Live es un álbum corto en temas pero extenso en referencias y solos, disfrutable cada minuto, un álbum imprescindible para recuperar a una figura como Jason Miles, que fue clave en un momento histórico de Miles Davis, que ha mantenido una carrera estable pero no muy conocida, y que nos ofrece aquí una versión aparentemente nostálgica, con esa mezcla de electrónica y energía acústica, pero nueva. 

Les dejo con unos vídeos anteriores que ilustran el trabajo de Jason Miles con Kind of New.





* Web: www.jasonmilesmusic.com

EL RITMO QUE MUEVE EL MUNDO

MACHINA MUNDI, Machina Mundi (Animal Music, 2022)

Pongamos una base jazzística intrincada y moderna, un saxofonista inspirado y un toque de electrónica en el Fender Rhodes y tenemos un cóctel sugestivo e hipnotizante que nos lleva (por momentos) a aquellos años de la eclosión de Weather Report y todo lo que el grupo de Zawinul trajo detrás. La diferencia es un toque se modernidad y una serenidad alejada de aquellos días de rebeldía y rupturismo, una serenidad que redunda en elegancia. El disco que estamos escuchando es Machina Mundi, un título y una banda, porque no hay diferencia, que supone el nuevo proyecto del saxofonista Luboš Soukup, a quien escuchábamos hace unas semanas en otro proyecto de 2022, el disco a dúo Levitas.

Foto: Hedvig Larsson

En este nuevo proyecto, el saxofonista checo, que lleva años viviendo en Copenhague, ha creado Machina Mundi con colegas del Rhytmic Music Conervatory (los suecos William Larsson, en los teclados, y Daniel Johansson, en la batería, y el contrabajista canadiense Graig Earle). Fraseos líricos, meditativos, en contraste con el lenguaje polirrítmico de la percusión, el groove del Rhodes y los efectos de los teclados electrónicos, el disco juega con un concepto casi filosófico. Las improvisaciones se convierten en disgresiones musicales (arreglos complejos, texturas novedosas, sonidos envolventes) e intelectuales (enfocando el mensaje de los temas hacia la energía perpetua que mueve el mundo, reflejado en los ritmos y el uso de reverbs, que aportan una sensación espacial de magnitud, de todo). 

En consonancia, los títulos sugieren al oyente mitos del imaginario colectivo, recurriendo a imágenes de la Biblia ("Out of the Garden of Eden"), la suerte ("The Wheel of Fortune") o el tarot ("Black and White Sphinxes"), convirtiendo cada tema (todos compuestos por Soukup) en un momento inspirador, con cierto toque narrativo cinematográfico que engancha al oyente.



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* Web de Luboš Soukup: lubossoukup.com

* Animal Music: https://animalmusic.cz

DEL FREE AL FUTURO

KAPELLE17, Die Wolken sind da, wo sie immer sind 
(Loumi Records, 2022)

Cuando algunos músicos como Herbie Hancock comenzaron a experimentar con la electrónica en los años 70, algunos todavía estaban intentando asimilar el free jazz. En la época actual, donde todas las estéticas coexisten en difícil armonía o en peligrosas simbiosis, escuchamos el tercer álbum de Kapelle17, un grupo de la escena emergente alemana que conjuga bien electrónica, ambient y free jazz. Desde su debut en 2018 con Music For Young Business People, han seguido la senda arriesgada de fusionar todo lo que llegaba a sus oídos. Influenciados por las vanguardias de los 60, por la música de la New Wave e incluso por el hip-hop, sus composiciones son el fruto de improvisaciones colectivas.

Kapelle17 son Benedikt Jäckle (saxofón, flauta y clarinete bajo), a quien ya escuchamos en otro grupo de fusión, también muy original, como es NeobiontJohannes Mann (guitarra eléctrica y acústica);  Paul Janoschka (piano acústico y eléctrico) y una sección rítmica formada por Jakob Obleser al bajo y Jonas Kaltenbach a la batería, ambos componentes también del citado Neobiont. 


Con distintos momentos solistas a cargo de la guitarra ("Siblings"), del piano ("Metamorphosis") o del saxo en la mayoría de los temas, la estética va cambiando según el solista. Así, encontramos temas más especulativos como "Ma Beleza I", donde ritmos rotos y aparentemente inconexos sostienen el discurso errático del saxo, que frasea con libertad y una expresividad llena de un rara belleza; temas donde el piano parece detener el tema con su solo ("Metamorphosis"); o temas donde los sintetizadores procesan sonidos tan retros que recuerdan a aquellos primeros que usaba, por ejemplo, Herbie Hancock ("SKB"). Texturas, ambientes y expresividad parecen ser la base de su música.

Un disco recomendable por su sonido diferente y porque no suena absolutamente a nada conocido, si bien su espíritu nos trae el recuerdo de una época donde la vanguardia significaba algo (y no solo ruido). Porque las ganas de hacer cosas nuevas siempre han estado en el jazz. Como dice el título del álbum, las nubes siempre están donde están (Die Wolken sind da, wo sie immer sind).

Les dejo con este vídeo de "Abacaxi" que reúne en 6 minutos la estética ochentera con la audacia de las vanguardias de los 60 y el trabajo creativo conjunto de estos cinco músicos alemanes cuya juventud les concede la valentía para caminar en tierra de nadie.



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* Más info: www.kapelle17.de

COMPLEJIDAD Y FRESCURA

KIKE ARZA ELECTRIC 4ET, Beharko Mendekaitz 
(Errabal Jazz, 2021)

Con una filosofía casi barroca de la complejidad, el bajista Kike Arza presenta en el segundo disco de su Electric 4et un repertorio basado en una investigación personal de las teorías musicales del argentino Guillermo Klein, profesor de la facultad de jazz de Musikene, especialmente en los conceptos de "filtros" y "claves". Dicho así, suena más difícil de explicar que de escuchar. 

A lo largo de los 8 temas del disco, Arza escribe e interpreta pasando por diferentes estéticas pero sin dejar de experimentar. Cercano a lo ambiental en algunos momentos, poético y nostálgico en otros, sin construir un jazz agresivo y a pesar del título del álbum (Invictos a la fuerza), nos encontramos antes una concepción del ritmo desbordante y provocadora, cambiante, heterogénea, como una sucesión de experimentos que, sin embargo, resultan comprensibles al oyente. 

Hablábamos al principio de barroco a propósito de la complejidad. También en la apreciación de la manera en que ritmos y discursos melódicos se enfrentan y superponen de una manera abrumadora... pero, por si no estaba claro, el disco comienza con un "Preludio y fuga", cuyo título recuerda a Bach y donde la escritura nos lleva inevitablemente a Bach, sobre todo la línea rítmica, obstinada e incisiva, sobre la que funciona todo el tema. Las fugas piano/bajo eléctrico son lo más interesante de esta composición. Especialmente atractivos son los temas donde sobresale el bajo como solista, como el enigmático "Filtro 1" o "Filtro 2", donde también parece dialogar con el piano.

Fuente: Facebook

Contrabajista (aquí bajo eléctrico), Kike Arza (Pamplona, 1981) ha colaborado con músicos como Iñaki Salvador, Mikel Andueza, Carmen Canela.. Formado en Musikene (con un Premio Fin de Carrera), fue galardonado con el Premio Impulso BBK 2012. Además de Arza, hacen posible todo este derroche de creatividad Satxa Soriazu al piano, Adrián Fernández a la guitarra y Daniel Lizarraga a la batería, un cuarteto eléctrico que nos ofrece en Beharko Mendekaitz/Invictos a la fuerza un disco donde se hace música por la música y que, aunque exige al oyente una escucha abierta, resulta accesible, complejo pero fresco.



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SORPRENDENTE SEGUNDA PARTE

MARKUS REUTER, Truce 2 (Moonjune Records, 2022)

El guitarrista Markus Reuter vuelve a reunirse en Truce 2 con el bajista Fabio Trentini y el baterista Asaf Sirkis. Imaginado como una continuación de Truce (2020), volvemos a encontrarnos en el álbum con los complejos paisajes sonoros diseñados por el guitarrista, que se mueven entre un lirismo electrónico y una sicodelia cercana al John McLaughlin de la Mahavishnu Orchestra (con un sonido del siglo XXI), todo ello contado con una filosofía electrónica llena de efectos, distorsiones y con una potencia muy cercana al rock duro de guitarras.

El álbum fue grabado en dos días (más uno para añadir elementos electrónicos y correciones) en Italia, en Ritmo&Blu Studio (Pozolengo) entre el 3 y el 5 de julio de 2021, en medio de la pandemia, y esto influyó decisivamente en la música.

Nada más comenzar el álbum, se percibe una evolución importante en el sonido del trío. Es pura energía, rabia, con una tensión máxima. Markus Reuter lo explica así:

As we were playing the first few takes in the studio in July 2021, we quickly realized that playing like on the first album just didn’t work. This was suddenly a new band that was like a stranger to us. [...] The self-reflection and the emotional rollercoaster had left an imprint in our souls, and it is reflected in the music for me. There simply was a different story to tell this time… And we had to discover that story as we went along.
Y con una historia diferente que contar, nos encontramos con descargas de energía tremendas ("The Rake"), efectos electrónicos inquietantes ("Melomania"), aparente caos ("River of Things") y paisajes sonoros que invitan al desasosiego, como en "Barren" o "Consolation", donde el solo obsesivo de Reuter es brutal. 


Los temas han sido compuestos a trío, con muchas partes improvisadas, jugando con el elemento espiritual y emocional, de ahí que, a pesar de tanta electrónica, se note que los músicos interpretan e improvisan de una manera visceral

El uso de instrumentos sintetizados (guitarra, bajo, efectos) en algunos momentos, contrasta con la naturalidad de la batería, que aporta la parte humana de la historia, una historia donde quizás estén hablando de nosotros y ese elemento humano no haga otra cosa sino luchar. O quizás huir. 




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EL DISCO DE JAZZ MÁS ODIADO DE LA HISTORIA

MILES DAVIS, On the Corner (Columbia, 1972)


Hay momentos en los que, hastiados de novedades, sentimos la necesidad de volver la vista atrás. En este mismo blog he citado algunas veces la utilización que hago de Ellington como medicina. Rebuscar en la propia discoteca de casa es tan sano como escuchar discos nuevos cada semana porque el jazz (el jazz bien escrito o bien improvisado) admite tantas escuchas como uno quiera: siempre hay algo nuevo que escapó a nuestra atención o que suena nuevo en un momento nuevo. Hoy me ha dado por recuperar un disco de los más atrevidos e ignorados de Miles Davis. On the Corner, lanzado en 1972, es un ejemplo de la fase final de Miles, cuando recolectaba músicos jóvenes constantemente y los alimentaba con una idea para después dejarlos improvisar (a veces, durante un cuarto de hora) para intervenir sólo cuando la inspiración se lo imponía. Miles estaba en pleno periodo eléctrico y este venía después de tres álbumes elogiados por la crítica (In A Silent WayBitches Brew y A Tribute to Jack Johnson), a pesar de los cual, On the Corner se convirtió en el álbum más odiado del jazz, como lo renombró The Guardian, masacrado por la crítica de la época e incluso repudiado por algunos de los músicos que trabajaron en la grabación. Un artículo detallado al respecto se puede leer en esta web.

"Partitura" sobre la que trabajaron
los músicos de On the Corner
Quizás Miles pensó que podría seguir la estela improvisadora de Jack Johnson. Según su biógrafo, Ian Carr, en aquella época Miles mantenía largas conversaciones sobre música contemporánea con un chelista inglés, Paul Buckmaster, quien le descubrió la música de Stockhausen y le propuso la idea de experimentar con música temporal no regular (con pasajes fuera de tiempo), tal como había hecho en algunas composiciones Stockhausen, combinándola con música de la calle y la percepción de la ciudad que Miles tenía desde su lujoso apartamento. La idea no era mala. El jazz como testigo de la calle.


Lo malo es que la idea se cristalizó en algo tan simple como aburridas piezas de funky de duración indeterminada, apoyadas en grooves de bajo y batería, y basadas en un solo acorde. Monótono para muchos, impensable para otros, no consigue su objetivo a pesar del increíble plantel de músicos que trabajaron en las sesiones (Corea, Hancock, McLaughlin, DeJohnette, Liebman...). Quizás fue ideado como uno de esos discos rompedores que hacen crujir los cimientos del canon de vez en cuando... pero se quedó a medias.



Más valorada por los críticos con el paso de las décadas, en 2007 se publicó The Complete On The Corner Sessions, una caja con 6 CD's sólo apta para coleccionistas recalcitrantes, 6 CD's que recogían todas (imagino) las tomas de las tres sesiones de grabación (1 y 6 de junio, 7 de julio de 1972) pero tal cantidad de música (casi 7 horas) en lugar de aportar información sobre las improvisaciones en el estudio, provocan el efecto contrario, hastiando al oyente con una cantidad de música (en palabras de Dave Liebman, que participó en el álbum) "bastante caótica y desorganizada", aunque, en defensa de Liebman hay que decir que, cuando llegó al estudio, lo metieron en una cabina desde la cual apenas podía distinguir el ritmo discontinuo entre tanto percusionista, y que la única directiva que se le dio fue la de tocar en mi bemol. 


Mi problema con Miles es que hay entre nosotros una tensión dramática no resuelta. A pesar de que mis discos preferidos son los que van desde Kind of Blue hasta las últimas sesiones de Prestige, siempre vuelvo a los discos eléctricos. ¿Por qué? No los entiendo, y eso hace que los investigue una y otra vez, que regrese a ellos con tanta frecuencia que, a veces, creo que los escucho más que a los que prefiero. Cosas de aficionados. Y, en este sentido, On the Corner es una pieza esencial que pide ser descifrada dentro de su compleja simplicidad.

Miles y su productor en esa época, Teo Macero
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* En carpeta del LP original no constaban los nombres de los músicos que participaron en el álbum, quizás para despistar a los críticos. Según distintas fuentes, estos son los que participaron (alternándose en distintas formaciones):

Miles Davis, trompeta amplificada con wah-wah
Carlos Garnett, saxos soprano y tenor
Dave Liebman, saxos soprano y tenor
Bennie Maupin, clarinete bajo
Chick Corea, Fender Rhodes, teclados
Herbie Hancock, Fender Rhodes, teclados
Harold Ivory Williams, teclados
Cedric Lawson, órgano

Dave CreamerReggie Lucas John McLaughlin, guitarra
Khalil Baladrishna y Collin Walcott, sitar eléctrico
Michael Henderson, bajo eléctrico
Don AliasJack DeJohnetteAl Foster y Billy Hart, batería
James M'tume, percusión
Badal Roy, tabla


http://jazzeseruido.blogspot.com/p/relatos-de-jazz_28.html

INNOVACIÓN VINTAGE

RAFAEL BARRERA, Amser (2017)

Quizás un comienzo electrónico no parezca lo más adecuado para un disco de jazz, pero el "Galactic Blues" con el que comienza Amser, el álbum de debut como líder del pianista mexicano Rafael Barrera, resulta un sorprendente ejercicio de nostalgia de aquellos experimentos  electro-acústicos del jazz de los 70, un experimento que salva con nota el pianista con una melodía efusiva, cantable, que hace que el ruido redunde en belleza.

Dentro del jazz de Barrera, fluido, elocuente, orgánico, el elemento más sorprendente es la utilización de un sintetizador de vientos (EWI), que complementa al trío de piano y le da ese tono vintage o atemporal. Aunque la parte electrónica es mínima, esta es la filosofía con la que se podría definir casi todo el álbum: novedad, experimentación electrónica y rítmica, y una búsqueda de lo bello por caminos poco trillados.

Daniel Newberry se encarga del instrumento electrónico, Will Joy está en el bajo y James Edmunds a la batería. Con este disco grabado en el Reino Unido, el pianista Rafael Barrera se presenta como líder, solista y compositor de todos los temas (seis), en los que prima la expresión del piano como elemento rítmico, consiguiendo con los cambios de tempo y las repeticiones ambientes líricos y emocionales para el oyente, navegando en un territorio intermedio entre Wynton Kelly y algún ejemplo de música contemporánea y popular como Suzanne Ciani, cuyo lirismo está patente, por ejemplo, en "Relative Light", o Michael Nyman, quien también utiliza este tipo de estructuras repetitivas, obsesivas, que toca Barrera en temas como "Settling In" y "Van Gogh's Way To Madness", por ejemplo. Ecos de espíritus más libres (como Sun Ra o Chick Corea) y más cercanos al jazz (como Esbjörn Svensson o Brad Mehldau) también están presentes en la forma de tocar de Barrera. De este modo, crea un todo que es un jazz moderno, original, inspirado por la música contemporánea y también por el concepto pop de música contemporánea que hizo famosos a los músicos citados.

Hemos hablado con Rafael Barrera y ha tenido la cortesía de responder a nuestras preguntas. Transcribimos la entrevista. Como banda sonora, pueden escuchar el tema que abre el disco: "Galactic Blues".



ENTREVISTA

Jazz, ese ruido: ¿De dónde viene y a dónde va Rafael Barrera?
Rafael Barrera: Rafael Barrera es un artista que, a pesar de no venir de una familia de músicos, desde muy niño tuvo una conexión muy fuerte con la música, y sobre todo con la improvisación. Al descubrir el jazz como lenguaje y medio para expresar ideas de manera espontánea y libre, éste se volvió el vehículo - junto con el piano - para expresar la manera de cómo percibe la realidad y lo metafísico. Lo real y lo impalpable. Lo físico y lo abstracto. Ahora busca empaparse de experiencias que puedan enriquecer la música que interpreta y darle un sentido y un valor más amplio al poder empatizar con la vida desde ángulos distintos. 


J,ER: "Amser" es el término galés para "tiempo". ¿Se refiere al concepto temporal o se puede aplicar también al tempo en la música?
RB: "Amser" sobre todo hace alusión al concepto temporal sin dejar de considerar el tempo de la música misma. También es un juego de palabras que me parece interesante: "Am" del verbo ser o estar en inglés, y "-ser" del verbo ser en español. Esto, sin perder su significado en galés. 

J,ER: Háblanos de los músicos que han participado en Amser.
RB: El trio se conforma por Will Joy en el bajo de seis cuerdas, y James Edmunds en la batería. Will Joy es un joven músico inglés quien continua sus estudios universitarios en la universidad de Guildhall en Londres. James Edmunds, es un músico de Británico, que a pesar de su corta edad, tiene ya varios créditos en Nueva York y Londres. Como invitado especial en el EWI está Daniel Newberry, músico galés que continua sus estudios de jazz en el Royal Welsh College of Music and Drama y ha participado en festivales como el Brecon Jazz Festival. 

J,ER: El uso de un EWI en un disco de jazz es algo atrevido, si no rompedor... ¿Por qué lo elegiste?
RB: Si bien no es un instrumento común aún en el jazz contemporáneo, decidí elegir el EWI como un instrumento que aportara la textura galáctica, y ayudara a crear la atmósfera que buscaba concebir en la pieza "Galactic Blues". 

J,ER: ¿Cuáles son las influencias musicales de Rafael Barrera?
RB: Cuando descubrí el lenguaje del jazz algunos de los pianistas que más me inspiraron fueron Thelonious Monk y Chick Corea. Con el tiempo descubrí nuevos músicos que influencian mucho mi percepción y la creación de ideas como Alex Mercado, Hiromi, Tigran Hamasyan y Brad Mehldau. Estoy en un punto donde busco que no solo sean personas las que me inspiren, si no la vida misma. 

J,ER: Ahora que puedes mirar desde la distancia, estando afincado en el Reino Unido, ¿cómo ves la escena jazzística mexicana?
RB: Veo a la escena del jazz en México creciendo rápida y exponencialmente, haciendo propuestas sobre todo originales, lo cual siempre es bienvenido. Veo también que hay una audiencia ávida de escuchar este género que cada vez es más común en el país. Sin embargo, algo que puede mejorar dentro de la escena es estar más abierto a las nuevas propuestas musicales y entender que el jazz es un lenguaje en desarrollo y que tiene la habilidad y responsabilidad de expresar el "hoy". 


Agradecemos a Rafael Barrera sus respuestas. Les dejamos con un clip donde se aprecia lo innovador de su estilo y la visión avanzada del jazz que presenta en su álbum Amser. Que ustedes lo disfruten.


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(TODAS) LAS FRONTERAS DEL JAZZ

SINOUJ,  Labu (2017)

Sinouj viene siendo la sensación de los escenarios madrileños (y de allá donde tocan) desde hace casi una década. Liderado por el saxofonista alto Pablo Hernández Ramos, fusiona en sus temas todo tipo de estéticas jazzísticas con músicas mediterráneas, entendiendo por este término todas las fronteras del mar, de norte a sur y de este a oeste. En su nuevo trabajo, Labu, la electrónica y un toque africano más profundo proporcionan una nueva perspectiva de su original estética. 

Responder a la pregunta de qué sería del jazz sin fusiones es una idea tan absurda como intentar definirlo. Muchas veces, quienes se aventuran en la corriente de un jazz demasiado moderno se creen en posesión de la única verdad sobre el jazz moderno. Todos se equivocan. No existe una verdad absoluta sobre el jazz y menos sobre lo que se pueda considerar moderno o futuro; todo es una mezcla, todas las fronteras del jazz son dignas de ser exploradas y Sinouj, con sus viajes a un lado y otro del Mediterráneo, es la prueba.

Sinouj en el Bogui
Pongamos como ejemplo "Cosmic Shake" con ese contraste entre el agresivo bajo y los vientos de aires folk centroeuropeos, con improvisaciones electrónicas, o la última parte de "Trop", sonidos que parecen retroceder hasta la pasión por la ciencia ficción de los 70, inspiración cósmica brillante que (por suerte) no llega a las paranoias interestelares de Sun Ra,. Por ejemplo.

Porque el elemento que más sorprende de esta nueva grabación es la mayor presencia de la electrónica, electrónica en el sentido más crudo del término, un elemento que consigue atmósferas oníricas (o siderales, según de donde venga la inspiración del oyente). Además, podemos escuchar en Labu ritmos reggae ("Nuba (Part I") y su habitual (y, por tanto, menos sorprendente) don para profundizar en los ritmos y armonías de tradiciones de oriente (y también del oriente europeo) consiguiendo fundirla en ese melting pot que es el jazz como concepto. El elemento de cohesión es, una vez más, el saxo versátil de Pablo, que, como veleta, mira hacia América o hacia Oriente con la misma pasión, adhiriendo sus temas (todos originales) al jazz o marcando la diferencia... según fluya la inspiración.


Los invitados en este álbum son Kaveh Sarvarian (ney, flauta, zorna y voz) Miron Rafajlovic (trompeta), Munir Hossn (guitarras y voz) y Luis Taberna (percusión oriental). Los miembros de Sinouj son: el extremeño Pablo Hernández Ramos (saxo alto), Larbi Sassi (violín, voz y percusión), Sergio Salvi (teclados), Javier Geras (bajo) y Akin Onasanya (batería, percusión y voces). 

"Essaouira" es el vídeo de adelanto del álbum. Cantos que nos remiten a la África ancestral, electrónica, improvisación, sonidos urbanos, el violín árabe que es una constante en Sinouj, armonías de Oriente Medio, tímidos ritmos reggae...; una mezcla que profundiza en el sentido de la cultura global que vivimos y que amenaza con derribar con sus trompetas los muros de la intransigencia. Puede que Sinouj sorprenda a los puristas del jazz, pero no decepcionará a ningún amante de la buena música.


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* Web oficial: www.sinouj.com

https://rover.ebay.com/rover/1/1185-53479-19255-0/1?icep_id=114&ipn=icep&toolid=20004&campid=5337647469&mpre=https%3A%2F%2Fwww.ebay.es%2Fitm%2FLibro-NOCHE-DE-JAZZ-relatos-de-Felix-Amador%2F112767481812%3Fhash%3Ditem1a417737d4%3Ag%3AY-QAAOSwP~tW2HZx

ENEBRAL SUNSET FEELING

Electrónica versus Jazz

Escuchando el nuevo disco de Matrioska, con los ojos cerrados y la mente divagando por la puesta de sol que anuncia la portada, me pregunto hasta qué punto el nu jazz (etiqueta tan aleatoria como todas), hasta qué punto, me planteo, la electrónica en el nu jazz anula el jazz o le confiere esa nueva dimensión que todas las demás fusiones (anteriores) han aportado a la música de Nueva Orleáns.



El trompetista Carlos Garrido y el guitarrista/DJ Víctor Bañuls presentan en su nuevo Enebral Sunset Feeling una colección de temas muy ambientales, con ritmos electrónicos, sincopados pero mecánicos, en los que sobresalen otras fusiones. La fundamental y la que más me gusta personalmente es el uso de la sordina, que recuerda siempre a Miles, quien llevó la Harmon al estatus de icono. Su uso en "Quisiera" es rabiosamente jazzístico, descaradamente Miles. El flamenco también está presente en algunos temas ("Ensueño", "Agua clara"), inspiración de raíz, ya que el grupo se ha formado en Huelva y el título (toca aquí la aclaración) del álbum hace alusión a una playa virgen llamada de los Enebrales, referencia que nos lleva de nuevo a la electrónica, ya que el estilo del grupo recuerda por momentos aquel invento del Café del Mar, que se puso de moda y donde cientos de personas se reunían cada tarde para ver un atardecer en la playa pagando un astronómico precio por una copa. Los atardeceres atlánticos del Paraje Natural de Los Enebrales (ver ubicación) nada tienen que envidiar a los citados, y la música de Matrioska, rítmica pero pausada, con momentos de divagación que van del Miles de Ascensor para el cadalso (Fontana, 1958) o el más tacaño de Dingo (Warner, 1991) hasta reminiscencias más modernas como el Saint Germain de Ludovic Navarre cuando interviene a la flauta Moisés Toscano ("Poniente", "Momento"...). Muy interesante también el blues atmosférico de la guitarra en "Agua clara" y su original diálogo con el flamenco.

El álbum termina con "Enebral", con sonidos de olas acariciando la orilla, con un Carlos Garrido brillante (y sin sordina), con una maravillosa melodía de balada milesiana y con un ritmo electrónico que le hace a uno preguntarse si Miles Davis, escuchados los últimos trabajos de su carrera, no se hubiera atrevido con el acid jazz si lo hubiera conocido.


En directo, Matrioska suena distinto (como todo el jazz) y suele cambiar de formación. La última vez que los he visto era un lugar más alejado de la playa, el Teatro Felipe Godínez de Moguer, durante la presentación de la expo itinerante de fotografías que celebra los 10 años del Festival Jazzolontia. En esta ocasión, la formación era: guitarra/DJ, dos trompetas y violonchelo, un line up tan original como placentero al oído, aun cuando la improvisación pareciera limitada por los ritmos pregrabados. 

En definitiva, sigo sin saber si la electrónica en el nu jazz anula o complementa el poder rítmico y armónico del jazz, o si estas fusiones (dub, ambient, flamenco...) pueden denominarse siquiera jazz, pero lo cierto es que el disco es hipnótico y en directo la mezcla gana.



De regalo, este temazo donde Matrioska samplea a Julio Cortázar con su "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj". Aquí se pueden notar claramente las influencias de la sordina Harmon de Miles Davis cuando toca Garrido:

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* Web: http://matrioska.club