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STRETCH MUSIC

Nos reconciliamos con el heredero de Miles

Ciertamente (y a propósito) nos habíamos distanciado de Christian Scott desde que su confuso y decepcionante álbum Yesterday You Said Tomorrow sucediera al magnífico Anthem, en el que prometía convertirse en heredero de Miles Davis. Desde entonces, CS ha crecido, ha evolucionado, incluso tiene otro nombre, y acaba de lanzar un disco más acorde con nuestros gustos. El álbum se llama Stretch Music y aparece en el sello Ropeadope.


Aunque el propio Christian Scott ha tenido que responder en una entrevista: “Fuck yeah it’s jazz, but it’s also indie rock. It’s also hip-hop.” su Stretch Music suena por momentos excesivamente fácil de escuchar y a ratos comedidamente atrevido, una difícil simbiosis en la que parece que la creatividad del nuevo Christian Scott aTunde Adjuah ha encontrado cierta serenidad. Con sus extraños instrumentos, su híbrido de trompeta/bocina que llama sirenette, y su fiscorno invertido, sigue buscando sonidos, intentando (como sugiere el título del álbum) estirar los límites del jazz, darles una nueva amplitud, para que quepan en él sonidos con los que hasta ahora no se había fuisonado la música de Nueva Orleáns.

El disco comienza con un elegante, especulativo, tema llamado "Sunrise in Beijing" que no es para tirar cohetes pero que aporta más coherencia narrativa de la que recordábamos en Christian Scott. La reconciliación está en camino. El título del tema lleva adosado un "(featuring Elena Pinderhughes)" que queda totalmente justificado al escuchar el trabajo de la flautista, que aporta color y emotividad a la melodía.


En otros temas como "Perspectives" volvemos a escuchar los ecos de Miles Davis que nos llamaron la atención en Christian Scott cuando le conocimos. El tema tiene ese tempo detenido de las últimas obras de Miles y Scott juega con la economía de notas con sabiduría. El sonido de la sordina Harmon reafirma esta sensación de herencia que tiene el tema, un recurso que luego repite en "Tantric". Lástima que "Perspectives" sea tan dulce como olvidable, y que Scott suene más cerca de Chris Botti que de Miles Davis; aunque nos guste Botti, es una cuestión de calidad y de confianza, y Scott oscila extrañamente de un lado a otro mientras continúa explorando... Pero el jazz está construido sobre la temeridad de los pioneros y, mientras otros músicos se conformarían con encontrar un sonido cómodo, Scott demuestra con cortes como "Of a New Cool" que se puede (y se debe) volver siempre a las raíces para hacer posible esta evolución. Su nuevo cool suena concienzudamente atrevido y, al tiempo, anclado en la influencia de los 50.


Extraños fiscornos y trompetas
Después de escuchar "Perspectives" pasamos a otro tema de sonido más actual, una mezcla de ese funk-rock-soul tan abundante en Nueva Orleáns y que podemos escuchar en algunas grabaciones de Trombone Shorty, por ejemplo. El tema se llama "West of the West". Hay otros temas interesantes, como "The Last Chieftain", que homenajea la tradición de los indios negros (su tío es Big Chief Donald Harrison Jr.) o el que cierra el disco ("The Horizon"), con su ritmo obsesivo y excesivo, y su ambiente crepuscular, una curiosa y significativa manera de redondear este proyecto.

Todos los temas están compuestos por CS, excepto el interesante y breve "The Corner", compuesto por el bajista (Kris Funn) y el corte final, "The Horizon", del pianista del combo (Lawrence Fields).

Al mismo tiempo que el álbum, se ha lanzado una app que permite controlar la escucha del disco y que está dirigida a músicos y a estudiantes.


Los músicos:
Christian Scott, trompeta y fiscorno
Elena Pinderhughes, flauta
Braxton Cook, saxo alto
Corey King, trombón
Cliff Hines, guitarra
Lawrence Fields, piano y Fender Rhodes
Kris Funn, bajo
Corey Fonville y Joe Dyson Jr., percusiones
Matthew Stevens, guitarra
Warren Wolf, vibráfono

PEOPLE MUSIC

De nuevo, Christian McBride por partida doble

Sí, de nuevo uno de nuestros bajistas preferidos, Christian McBride, reaparece con dos álbumes editados en el mismo año, como ya hizo en 2011. En este 2013 ha presentado People Music en mayo y Out There en agosto (ambos en Mack Avenue Records). Siguiendo nuestro espíritu improvisador, comenzaremos hablando del segundo de los discos cronológicamente hablando, Out There. Aquí se nos presenta un Christian McBride inédito, en formato de trío, ejerciendo de mentor (se define así en su web) de dos jóvenes talentos: el pianista Christian Sands y el batería Ulysses Owens Jr.

Con un menú de standards y enfrentado a las posibilidades de un trío acústico, Christian McBride presenta un sonido muy distinto al que nos tiene acostumbrados, más depurado y cerebral, sin que por ello delegue toda la responsabilidad en el piano, como suele ocurrir en los tríos al uso; más bien al contrario, el bajo es el líder absoluto, dueño y señor de los cambios de ritmo y tan expresivo en los solos que, en ocasiones ("East Of The Sun", por poner un ejemplo) actúa como si tuviera una guitarra en las manos.

El joven pianista Christian Sands no se queda atrás. Se lleva su parte del botín con merecimientos, si bien es enormemente elástico en los temas de blues y algo menos interesante en títulos más especulativos como "Hallelujah TIme" o en la intelectualizada versión de "My Favourite Things".

El disco comienza con un fabuloso blues titulado "Ham Hocks and Cabbage", donde manda el contrabajo, en la melodía y en las fluctuaciones del tempo, donde el piano seduce inmediatamente, donde la melodía y las improvisaciones se suceden en un fantástico todo-es-posible. "Ham Hocks and Cabbage" es, quizás, el mejor arranque de un álbum de jazz que haya escuchado en muchos años. Lo más sorprendente del trío, sin embargo, es el final del disco, donde arremeten con dos temas inusuales. El penúltimo es una balada ("I Have Dreamed", la canción de Rodgers / Hammerstein de El rey y yo) que este discípulo de Ray Brown interpreta con el arco. Como si este arranque de sensibilidad no fuera suficiente para poner la coda en el álbum, el trío remata con una explosión funky: el tema de Johnnie Taylor "Who's Making Love" (!), una forma inusual pero espectacular de redondear un álbum en el que se demuestra que un trío puede versionar lo inimaginable sin descarrilar de la ruta del jazz.

El álbum Out There incluye una versión de estudio de "Cherokee". La que pueden escuchar aquí es del Bratislava Jazz Festival de 2009. El pianista es Peter Martin (Inside Straight) pero el baterista es el del trío, Ulysses Owens Jr.:





Leemos en el libreto del CD People Music que Christian McBride formó su grupo Inside Straigth cuando la propietaria del Village Vanguard, Lorraine Gordon, le advirtió que si quería volver a tocar allí debería hacerlo sin su "banda de rock and roll". No sabemos si se refería al combo eléctrico con el que nos deslumbró en Live at Tonic (Ropeadope, 2006), en el que contaba con sintetizadores y con invitados eléctricos como Jason Moran y Charlie Hunter, o el de Sci-Fi (Verve, 2000).

Inside Straigth es un combo acústico formado por el saxofonista Steve Wilson y una sección rítmica de lujo: el veterano Carl Allen a la batería (sustituido en dos temas por el joven Ulysses Owens Jr.), el pianista Peter Martin (también sustituido en dos cortes por Christian Sands) y el vibrafonista que nos enamoró en el primer trabajo de Inside Straight, Warren Wolf, que vuelve a estar enorme y que tiene, sin duda, los mejores momentos del álbum. Aquí, como ocurría en el anterior trabajo de Inside Straight, McBride se comporta como uno más del grupo, con sus solos, pero sin el protagonismo y el espacio que se permitía en el trío.

People Music (música del pueblo o música de la gente) es el término que usa McBride para definir el resultado, música fácil de entender pero sin hacer concesiones, afirma en el libreto, hardbop moderno y sin complejos, músicos capaces de llegar y transmitir, buenas melodías, efectivas pausas y cambios de ritmo que el bajista dirige con precisión suiza. Si escucharon el anterior Kind of Brown bastaría con decir que es más de lo mismo, que no es poco.




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* Web oficial: www.christianmcbride.com/

NO TODOS LOS TROMPETISTAS IMITAN A MILES

JASON PALMER, Songbook (Ayva, 2008)

En su primer disco como líder, Songbook, el trompetista, Jason Palmer despliega un repertorio original formado por nueve temas que se mueven en la estela del post-bop más avanzado. Aunque es patente la influencia de músicos anteriores como Freddie Hubbard y Clifford Brown, hay dos referencias que "saltan" al oído inexorablemente. La primera es Lee Morgan, que tenía esa misma manera agresiva de atacar las frases que usa Palmer (escúchese el tema 4: "Checkmate"). La segunda es Coltrane. Hay un elemento de libertad en el enfoque bopper de este disco que recuerda a los primeros discos de Trane en Atlantic (tema 7: "The Shadowboxer") antes de lanzarse al vacío en sus grabaciones más místicas... ¿Es casualidad la presencia de Ravi Coltrane en este álbum?

Ravi Coltrane y Jason Palmer se conocieron en myspace, según explica el trompetista.También que Coltrane lo invitó a tocar con él en la School for Improvisational Music de Brooklyn. Pero no es el único saxofonista que aparece en el disco. También está Greg Osby. Palmer tocó en su quinteto, de donde también se trajo para la grabacia los músicos Leo Genovese (piano, prodigioso en "Checkmate"), Tommy Crane (batería) y Matt Brewer (bajo). Cuenta el trompetista en el libreto del álbum que a Brewer le ha oído tocar solos de John Coltrane en su bajo nota a nota. El séptimo músico que cierra el line up es Warren Wolf, vibrafonista muy solicitado que ya habíamos disfrutado en el Kind of Brown de Christian McBride.

La música de Jason Palmer suena a auténtico hardbop, a años 60, pero al mismo tiempo suena nueva y moderna. Quizás el amor llega a menudo de la mano del despecho y tenga que admitir (de manera demasiado personal) que el último disco de un trompetista que he catado (el Yesterday You Said Tomorrow de Christian Scott) me dejó tan frío como enfadado. Sí, es cierto que Scott parece hijo putativo/artístico de Miles Davis, y también es cierto que alabé su anterior Anthem y disfruté de su Live in Newport pero su evolución no sólo se ha limitado a "heredar" la faceta arrítmica y electrónica de Miles sino que lo ha hecho con una falta de coherencia absoluta, alternando temas y ruido de una manera frustrante. Quizás por eso, al escuchar las teorías estéticas postbop de Jason Palmer sienta que su disco (aunque editado con anterioridad) me ha llegado en el momento justo, porque juega a ser ese jazz fresco y divertido que adoro más, y porque Palmer ha aportado a mi discoteca esa dosis de imaginación y jazz que echo en falta en Scott. Sí, sabemos que las comparaciones nunca son justas, pero si uno busca sofisticación y valentía, modernidad y clasicismo, los encontrará en este disco. Y sí, me hubiera gustado vivir en 1959 y presenciar la escena artística de aquel momento del jazz en directo...

Jason Palmer es profesor en varias escuelas musicales de  Boston y Nueva York, y su quinteto ha sido la banda residente del  Wally's Café de Boston durante los últimos ocho años. El disco Songbook fue grabado en octubre de 2006, mezclado en 2007 y publicado en 2008 por el sello Ayva. Desde entonces, este trompetista de Nueva Inglaterra se ha convertido en un referente del jazz moderno. Calificado como "uno de los 25 trompetistas del futuro" por la revista Downbeat, acompaña  regularmente como sideman a la saxofonista Grace Kelly y ha rodado varias películas; entre ellas, Guy and Madeline on a Park Bench (Damien Chazelle, 2009), de la que les dejo el trailer porque, aunque supongo que la distribución no la hará fácil de ver, ya se ha convertido en mi próximo objeto de deseo:

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* La primera fotografía es de Lourdes Delgado y aparece en el disco.

** La segunda foto es de Timothy J. O'Keefe

*** Pueden escuchar los temas del álbum aquí.

CHRISTIAN McBRIDE

El regreso del bajista acústico

Después de vivir a la sombra (o al lado) de artistas como McCoy Tyner, Sting o Diana Krall, y tras protagonizar una serie de trabajos eléctricos, culminados con un triple CD en directo (Live at Tonic), el bajista Christian McBride vuelve como líder con un disco acústico que supone una vuelta de tuerca hacia sus orígenes.

En Kind of Brown (Mack Avenue, 2009) viene acompañado por su banda Inside Straight, un quinteto compuesto por el saxo alto Steve Wilson (Dave Holland Quintet, Chick Corea’s Origin), el vibrafonista Warren Wolf (qué músico más impresionante), el pianista Eric Scott Reed (Wynton Marsalis) y el baterista Carl Allen, una formación puramente hard bop. Los temas son de Christian McBride, aunque incluye un tema de Freddie Hubbard: Theme for Kareem.

El título es un juego de palabras entre Kind of blue (evidente) y el también colorido apellido del mentor de McBride, Ray Brown. También sirve para marcar una meta. El disco es una vuelta a los orígenes del bajista, y se agradece ese esfuerzo de McBride de volver a su origen acústico. El sonido del quinteto es tan compacto, tan rítmicamente irrefutable que uno tiene por momentos la impresión de estar escuchando un disco de finales de los 50 o principios de los 60, fuente de la que ha bebido a pesar de comenzar su carrera en los 90... Unos apuntes de soul jazz redondean el embrujo. ¿Estará naciendo una nueva corriente de hard bop?

Lo quiero resaltar ningún tema en especial porque el resultado del álbum es compacto y desmerecería el resto. Sólo añadiré que oyendo este disco uno se olvida de que, en un quinteto con saxo, el saxo suele ser el protagonista. Aquí la estrella es la sección rítmica. McBride y el baterista Carl Allen son el colchón rítmico ideal, inagotable, que fluye sin fisuras con un sonido perfecto y por momentos virtuoso. Reed al piano y Wolf al vibráfono son mágicos, indecentemente sincopados y subyugantes, el tipo de músicos con el que uno se queda después de haber oído todos los temas, como si el resto no hubiera tocado después de todo. Pero no es así. Este es uno de esos discos que están hechos como nos gustan: incluyendo en las melodías muchos huecos para la improvisación, y es aquí donde brilla más el quinteto, en las genialidades interpretativas, en la capacidad para improvisar sin salirse del grupo. Rainbow wheel es un buen ejemplo de esto, pero es en Stick and move, un temazo, exigente pero no pretencioso, donde los músicos se mueven como si estuviesen en una jam y donde cada uno encuentra su momento de gloria.

El efecto del disco es excitante, deja una resaca con ganas de más. Ojalá todos los discos fueran así.
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Foto de Ron Hudson: Christian McBride tocando con Ray Brown.

Christian McBride en wikipedia.