PRÓXIMO Y ÚLTIMO ÁLBUM DE JIMMY SCOTT

Una voz en lo más alto

Este mes Eden River Records lanzará el álbum póstumo de Little Jimmy Scott, titulado I Go Back Home, en el que aparecen estrellas como Dee Dee Bridgewater, Kenny Barron, Joey De Francesco, Joe Pesci, Oscar Castro Neves, Renee Olstead, Till Brönner, Monica Mancini, Arturo Sandoval, James Moody y Gregoire Maret. Sobre la grabación de este último álbum se rodó un documental dirigido por Yoon-ha Chang, donde se narra cómo el productor alemán Ralf Kemper asume el desafío y las dificultades de grabar un gran disco con un cantante castigado físicamente pero capaz de transmitir con su voz el estremecimiento de vivir. El documental se estrenó en julio en el Festival de Montreux.

Little Jimmy Scott (1925-2014) podría considerarse el eslabón perdido entre el jazz actual y el clásico. Amigo íntimo de Billie Holiday y Charlie Parker, a causa del Síndrome de Kallman su voz nunca llegó a madurar, convirtiéndole en una especie de castrato del jazz capaz de alcanzar las notas más altas. Ignorado por el gran público pero autor de grandes álbumes de jazz vocal desde que comenzara en 1948 con la orquesta de Lionel Hampton, cantantes como Ray Charles (que le produjo un disco) y Madonna lo han descrito como "la única voz que ha podido hacerme llorar".

I Go Back Home contiene una docena de temas que combinan la delicadeza y la fuerza contenida que destila la voz de Little Jimmy Scott. El uso de la orquesta, con las cuerdas, recuerda a algunos discos clásicos de Billie Holiday. El repertorio mezcla estilos. Este disco, que será póstumo, repasa algunos de sus éxitos y sirve para disfrutar de una voz que no ha cambiado, una voz llena de soul que, si de joven transmitía emoción, a los 84 años resulta conmovedora. Como dice David Ritz, autor de su biografía, he's got the blues.

Jimmy Scott en el estudio.
Cuando uno ve en el documental a ese cantante incapaz de caminar rozando esas notas tan altas y cantando ese viejo estribillo que dice: "Remember this rule: everybody's somebody's fool", resulta estremecedor y si, justo ahí, entra un solo de James Moody, sereno, asumiendo esa tono de rendición que asume el estribillo, entonces...
Emotiva escena con Scott y el productor Kemper en una tienda de discos.
La acción del documental comienza en 2009, cuando el productor Ralf Kemper viaja a Las Vegas a encontrarse con el músico cuyos discos compraba cuando tenía 20 años. Kemper no lo sabe, pero Scott ha sufrido una hemorragia que casi lo lleva a la muerte en las últimas 24 horas. Su serenidad impacta al productor.
Joe Pesci junto a Jimmy Scott
En la hora y media que sigue, asistimos a los últimos momentos musicales de Jimmy Scott, a reencuentros felices y a la personalidad de un cantante que asume sus últimas oportunidades con la mayor naturalidad del mundo, unas escenas conmovedoras en las que Joe Pesci toca con él, habla con él, le susurra al oído y percibimos un afecto merecido hacia alguien que ha luchado por mantenerse vivo cantando y disfrutando de lo poco (y grandioso) que le ha dado la vida, hablamos con estrellas como Quincy Jones, por poner un ejemplo, y terminamos enamorándonos no sólo de la voz sino de la marchita (pero latente y viva) energía de Little Jimmy Scott.

Recomendable.

_______
* Web oficial: http://i-go-back-home.com/


WIND ROSE

La rosa de los vientos

La guitarrista cordobesa residente en Amsterdam Susana Raya ya venía tardando en ofrecer un disco propio. Habitual de los festivales de jazz y elogiada por la crítica, se presenta aquí con un álbum a caballo entre el jazz y el folk. Cantautora inspirada, sus letras hablan de la vida y las sensaciones, habitualmente en ritmos amargos y lentos, en armonías introspectivas, que vibran con las cuerdas de su guitarra. 

Con canciones en español y en inglés, y un comienzo bilingüe ("Again Love"), Susana Raya nos trae al oído recuerdos muy diferentes: desde Pat Metheny a la poética de lo trivial de los primeros discos de Presuntos Implicados (y su forma de incorporar el jazz al pop), como si la dulzura de Norah Jones cantara las letras ácidas de Joni Mitchell (no necesariamente las de su época de colaboración con músicos de jazz)... Susana Raya admite la influencia de Joni Mitchell y revisa una de sus canciones en Wind Rose ("All I Want") con una letra adaptada al español. Merecería más espacio hablar de la relación de Joni Mitchell con el jazz (al principio incorporando músicos como Jaco Pastorius, Herbie Hancock, Mingus... y luego cuando el jazz le devolvió el gesto convirtiendo algunos de los temas de Mitchell en standards) pero para Susana Raya el camino siempre ha ido de la mano del jazz y, en la dirección contraria a Mitchell, ahora deviene en un disco menos jazzístico y más de cantautora, más cerca en ciertos momentos de Elis Regina o Eva Cassidy, otras de sus influencias confesas.  En el resultado, sin embargo, hay tanta alquimia musical, que gana con cada escucha, con cada verso, con cada músico que escuchamos a lo largo de los temas. 

Foto: Juanjo Ferrer
Ganadora de numerosos premios como cantante de jazz (en festivales de Estonia, Mónaco, Italia, Finlandia...) y alabada incluso por Ted Goia, espero que este álbum grabado en los estudios Clubhouse de Nueva York y mezclado en Amsterdam suponga la presentación de Susana Raya a un público más amplio.

En Wind Rose han participado: Clifford Carter al piano (James Taylor, Art Garfunkel), Ira Coleman al contrabajo (Sting, Dee dee Bridgewater), el guitarrista Leo Amuedo (Ivan Lins, Chris Botti) y, en la percusión, Cyro Baptista (Yo-yo Ma, Herbie Hancock), con Steve Swallow como invitado al bajo en "The Wind".




___________
* Web oficial: www.susanarayamusic.com



FELIZ NAVIDAD: THE MAGI ARE COMING

WISE GUYS OCTET reinventan la Navidad

Pronto andarán todos (lo que tengan o crean que tienen voz para ello), cantando villancicos, esos standards que llenan el solsticio de invierno de buenos deseos. Como cada año (y ya van 9 intentando compartir la pasión por el jazz y, en especial, por el jazz made in spain) me gusta felicitar la Navidad a los lectores del blog con algo de jazz. En esta ocasión, con un álbum que incluye villancicos autóctonos (y no tanto), más cercanos a los sonidos de mi infancia que al songbook americano de las felicitaciones de otros años, a cargo de un octeto de buenos músicos.

Foto: HuelvaYa.com
Vivimos una época en la que algunos creen que es políticamente correcto borrar de la Navidad todo lo que suene a navideño, como si estas fiestas fueran sólo una promoción de El Corte Inglés y Media Markt en lugar de una tradición cristiana arraigada durante más de dos mil años. Los pueblos y ciudades se adornan de motivos florales. Atrás quedaron belenes y Reyes Magos. Ni siquiera Papá Noel (o su versión Santa, vestido de Coca-Cola), ni siquiera renos o árboles de Navidad... El alumbrado de (por ejemplo) mi ciudad es una insulsa colección de motivos florales que hace creer que no estamos en Navidad sino en una celebración de ¡la fiesta de la primavera! Por eso, recuperar algunos villancicos, aunque sólo sea por sentir el momento y hacer que los ritmos circadianos nos devuelvan la sensación de vivir, es algo que hay que celebrar; si, además, es con jazz, mejor.

Sobra decir que es algo inherente al jazz el asumir otros sonidos y otras culturas para sintetizarlas como algo propio. Este año, el disco de Navijazz (perdonen el simplón juego de palabras) que suena en mi equipo está firmado por un octeto de músicos sólidos y sin complejos, que han reelaborado nueve composiciones navideñas ancestrales con el swing y las armonías del buen jazz. Publicado por Blue Asteroid Records, el proyecto Wise Guys Octet nació en la Navidad del año pasado cuando Carlos Villoslada (quien ya había participado con la Nova Jazz Ensemble en un disco navideño) pidió a Miguel Ángel López unos arreglos para un octeto de la asociación Musicario de Cádiz.

Durante la grabación del álbum
En cuanto a los solistas, se me hace extenso para una sola entrada del blog hablar de los ocho músicos, pero me gustaría destacar lo bluesy y americano suena Javier Galiana al piano en "Look How They Drink"; la conjunción de los metales y maderas (Calvo, Cortejosa, Villoslada, Núñez y Barrones, algunos pertenecientes a la Andalucía Big Band), músicos que tienen, por suerte, solos donde admirarlos por separado, y la delicadeza a la batería de Juan Sáinz, poseedor de un ritmo contagioso y sin estruendos.

Miguel Ángel López dirigiendo la grabación
Pero los protagonistas son los arreglos, que son cualquier cosa menos banales. Miguel Ángel López (autor de todos los arreglos excepto "Campana sobre campana", escrito por Jesús Lavilla) saca punta a cada composición llevándola al terreno que todos deseamos: un jazz moderno que hace que uno se olvide completamente de que está escuchando villancicos y que suena brillante en un octeto con aspiraciones de orquesta (en el sentido moderno de orquesta de jazz) o con tintes étnicos (baião), al blues ("The Magi are Coming") o al hardbop en armonías seductoras como las de "Look How They Drink", versión esclarecida de (¿quién lo iba a decir?) "Mira cómo beben los peces en el río", incluyendo una trepidante versión de "El tamborilero" sobre la base del clásico "Caravan" (la coincidencia de tambor y "Caravan" nos remite a la polémica Whiplash).

En este sentido, me han gustado especialmente las notas del disco, firmadas por el propio Miguel Ángel López, en las que no sólo expone los principios a partir de los cuales ha elaborado los arreglos sino que reinterpreta el sentido de los villancicos con un peculiar humor a la altura de lo que es el disco... A propósito de "Look How They Drink" hace una exposición que consigue llevarnos mental y musicalmente a un garito donde, por qué no, se escucha jazz con un toque hot. Humor es cuando relaciona el sentido original de Reyes Magos, que no es otro que Reyes Sabios, con Wise Guys, nombre del octeto y término que, en jerga, hace referencia a la mafia y, por extensión, a los clubs de jazz de la mejor época del swing; o cuando afirma que el blues (en este caso, "The Magi are Coming" es "el estilo al que acuden los jazzistas en busca de sabiduría e iluminación".

Disfruten del disco (y del octeto, si surge la ocasión) y que el jazz les alegre la Navidad.


Lipi Calvo, trompeta, fliscorno
Pedro Cortejosa, saxo alto y soprano
Carlos Villoslada, saxo tenor
Jesús Nuñez, saxo barítono
Miguel Barrones, trombón
Miguel Ángel López, piano y Fender Rhodes
Javier Galiana, piano
José López, contrabajo
Juan Sáinz, batería

ALFONSO CALVO SEPTET

Al ritmo de las olas

Dos saxos, trompeta y trombón, sección rítmica con piano. El septeto siempre me ha parecido una big band en tamaño reducido, con todas las posibilidades de su expresividad y la comodidad de tener más espacio para los solos. El contrabajista Alfonso Calvo nos trae en Sea Ahead (Free Code Jazz Records, 2016) un septeto brillante y sin estridencias, en la línea del hardbop pero con intenciones narrativas sosegadas e interesantes.

El disco abre con un brillante y aparentemente introspectivo tema (titulado igual que el álbum) que fluye alrededor de la rítmica expresividad del vibráfono (Ton Risco, que suma aquí como octeto), un tema en el que ya se aprecian las armonías hardbop que dan sentido al septeto y que contiene unas líneas de saxo probablemente no improvisadas, pero muy agresivas, una manifestación de que las melodías son efectivas, pegadizas, pero no complacientes.


Alfonso Calvo es un contrabajista de Santiago de Compostela (no para de llegar buen jazz desde Galicia), alumno de, entre otros, Kin García y Xacobe Martínez, que terminó sus estudios en el Conservatorio Superior de Santiago, Master por la Esmuc... y que demuestra un estilo sobrio y delicado, elegante, muy de escuela, donde sólo se echa en falta (por poner alguna falta a este disco brillante) cierta rudeza o rebeldía propia del bop. Pero esto, como sabemos todos, se aprecia mejor en el directo que en el esmero del estudio, por lo que espero tener la oportunidad de escucharles en vivo, recomendación que les extiendo a ustedes (aunque sea en Youtube).

Las composiciones tienen esta cualidad. Están muy bien arregladas y, como dije antes, el septeto permite más espacio para los solistas que una big band, donde, por ejemplo, es menos habitual escuchar un solo de trombón. Aquí escuchamos uno muy expresivo en "The Stolen Key", a cargo de Bruno Valle, que responde al chorus tras el solo de piano (el infalible Iago Mouriño) con energía contenida y cierta lírica, para poner el clímax que conduce al final del tema.


También la elegancia de los saxos es soberbia. Al Pablo Castaño, (alto) y a Xose Lois Miguélez los habíamos escuchado en otras formaciones (Marcos Pin, Factor E-Reset, Organic Collective), y aquí demuestran un tema tras otro que funcionan muy bien juntos. Suenan muy complementados con la trompeta (Rubén Salvador, también en la flauta en algunos temas).

En la base rítmica, además de la pericia de Naíma Acuña, está el propio Alfonso Calvo, dirigiendo al combo sin pretensiones de protagonismo (salvo la delicada introducción de contrabajo de "En dous pasos"), porque, en el fondo, como compositor lleva la batuta y como bajista lleva el ritmo. 

El álbum termina con un evocador "Come Spring" donde el ritmo se vuelve decadente por momentos, anunciando el final, pero con unas armonías bellísimas que dejan buen sabor de boca.

_______
* El álbum está en Bandcamp: https://alfonsocalvo.bandcamp.com/album/sea-ahead

** Web: alfonsocalvomendez.wixsite.com/alfonsocalvo/info

*** Foto: Rafa Pasadas. 


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

UN CUARTETO CLÁSICO

PABLO G.MORANO QUARTET, Pablo's Dilemma (PSM, 2016)

Sucede a menudo que nos llega un nuevo saxofonista y el reproductor de música tiembla pensando en todos los aprendices de coltranes que malinterpretaron el mensaje del Gran Tenor... o tanto moderno que ha crecido soñando que inventaba el free jazz... Así que, cuando nos encontramos un alto que, además de desplegar técnica sin efectismos hace bop con elegancia y clasicismo y lo hace con temas originales, nos quitamos el sombrero.

El cuarteto de Pablo G. Morano es un cuarteto clásico, con piano, que soporta los temas en una sección rítmica sólida alternando solos del piano y del alto. En cuanto a esta sección rítmica, nos vuelve a sorprender Luis González (de quien ya hablamos a propósito de su Made in New York), que está impresionante al piano, pero no sólo en los solos sino como que acompañante rítmico es prácticamente perfecto, con un swing que podría pertenecer a cualquier bopper de la época clásica si no fuera porque vivimos tiempos menos salvajes y porque demuestra, como todo el cuarteto, que se puede hacer bop con ritmo y elegancia al mismo tiempo. En general, toda la sección rítmica es fantástica, precisa, swingueante, atemporal y orgánica. En el contrabajo Toni Pujol y a la batería César Martínez hacen que los temas avancen con un a fluidez que funciona como una montaña rusa pero con una suavidad que debería ser materia docente. El disco se ha grabado en directo y la naturalidad da este tipo de frutos.


Como se puede escuchar, casi todo el álbum se mueve alrededor del bop (los prefijos o sufijos son innecesarios) o lo que algunos querrán llamar mainstream. Lo cierto es que esa sensación de atemporalidad viene de importación, de Boston y Nueva York, donde Pablo G. Morano estuvo estudiando y conociendo a los músicos y las músicas americanas, y de donde se ha traído estas composiciones escritas a lo largo de los años y que, grabadas en 2013, aparecen ahora en CD.

Por destacar algún tema de Pablos's Dilemma, nos quedaríamos con el que da título al álbum y que está construido sobre las armonías del "Lady Bird" de Tadd Dameron. "La diez" es un tema de sonido caribeño, un calypso como los que tocaba Sonny Rollins y Morano, al igual que Rollins, gusta de improvisar sobre ritmos caribeños, intercalando frases prestadas. El tema tiene un gran solo de piano. También hay una versión de "Solar" de Miles Davis, pero lo que más gusta del disco es que las composiciones originales nos remiten a épocas gloriosas (bebop, hardbop...) que parecen olvidadas en estos tiempos que van avant la avant-garde, y que suenan redondas, con ese sonido directo de los músicos que llevan años tocando juntos y que, por suerte, aman el jazz sin fisuras ni excentricidades. La voz del líder, con su saxo alto de dicción segura y fraseos pegadizos, nos deja esa sensación de los discos que, nada más terminar, necesitamos poner desde el principio otra vez.

__________

CLUB DE REYES

Breve memoria visual y sentimental del 'Johnny'

El Johnny (el Club de Música y Jazz del Colegio Mayor San Juan Evangelista) fue durante 45 años un hervidero cultural a muchos niveles y, en la época de su creación, un revulsivo para la sociedad madrileña de los 70. Un documental dirigido por Andrea Barrionuevo repasa de manera breve y emotiva lo que significaron las actividades culturales de este colegio mayor de la Complutense para la música y la cultura en España. Conferencias a las 11 de la noche o el primer concierto de free jazz en España son ejemplos de la libertad que se respiraba en este reducto de la Ciudad Universitaria, "una isla", como la llaman en el documental, aislada de Madrid (por la ausencia de metro) y aislada de los cánones de la época predemocrática en la que surgió (por la audacia de sus promotores).

La narrativa del documental resulta en algún momento confusa. Si el espectador visualiza sólo los primeros minutos, llegará a la conclusión de que fue la policía quien cerró El Johnny. Estas imágenes reflejan, en realidad, el desalojo de los ocupas que se habían instalado en el Colegio Mayor después del abandono de sus actividades. Aunque más orientado a la importancia del momento en que nació (los años finales del franquismo) que a las razones por las que desapareció, nos alegra que se destaque en el documental la historia de Alejandro Reyes, creador del Club de Música y Jazz, un personaje invisible para el público pero artífice y motor de un grupo de personas que durante cuatro décadas pusieron en El Johnny un contrapunto a la cultura de masas, apoyando iniciativas como el festival de jazz, la inclusión del flamenco entre los intereses de los espectadores cultos o iniciativas tan singulares como las Jornadas Anti-Apartheid-Afro Jazz II de 1988.

Alejandro Reyes
La hora que dura el documental transcurre por testimonios de músicos que tocaron allí, aunque con un gran déficit que notaremos los que conocíamos El Johnny a través de su festival de jazz: apenas hay músicos de jazz entre los entrevistados, sólo Chano Domínguez y Jorge Pardo, y protagonistas colaterales como Juan Claudio Cifuentes, Germán Pérez de Clamores o el director de Jazzaldia, Miguel Martín. Por suerte, aparece abundante material gráfico (en especial fotografías y hemeroteca) sobre los conciertos de jazz que allí tuvieron lugar. Una lástima, teniendo en cuenta que por el pequeño escenario pasaron figuras nacionales e internacionales de la talla de Petro Iturralde, Tete Montoliu, Art Blakey, Dexter Gordon, Freddie Hubbard... El flamenco, en cambio, sí cuenta con un amplio elenco de testigos que ponen su voz a esta breve historia.

.

EVENTO

En un evento literario-musical, presentaremos el libro Noche de jazz el próximo 2 de diciembre en Huelva, en la preciosa librería La Dama Culta (c/. Cardenal Cisneros, 4) a las 8 de la tarde.

Después de la presentación y de la charla del autor, ontaremos con los músicos de Unit Line 2 en un micro-concierto didáctico de jazz, para los neófitos... y también para los adictos.
* También disponible en este enlace (gastos de envío GRATIS)
_________________________________________________________________