HEART TO HEART

Delicias de piano solo

Heart to Heart (Chilly Bin, 2013) es el nuevo álbum del pianista neozelandés afincado en Nueva York, Alan Broadbent, ganador de dos Grammys, sideman de Charlie Haden, Chet Baker o Wayne Marsh, por poner algún ejemplo, y arreglista, entre otros, de Diana Krall, Jane Morheit y Natalie Cole. El álbum contiene nueve intensos temas grabados el 28 de agosto de 2012 en Classic Pianos de Portland como un glorioso resumen del conocimiento y la técnica acumulados a lo largo de la carrera de este pianista de 65 años, lo cual implica, a su vez, la suma de todas sus influencias y pasiones.

Alcanzo a suponer que cuando un pianista se atreve con un disco de piano solo, detrás de la enorme libertad que conlleva esta voluntaria soledad, debe hacerse presente un miedo único a sostener todo el peso de la melodía, de la armonía, de la improvisación, del ritmo... pero Broadbent muestra una solidez absoluta en el teclado, esa misma personalidad que en un trío o en un cuarteto hace que uno se olvide del resto de los instrumentos y sólo escuche al piano. Todo es fruto de la experiencia. Hace 22 años grabó ya un álbum de piano solo, Live at Maybeck Recital Hall, vol. 14 (Concord, 1991), con gran éxito de crítica, en 2010 fue nominado en los Grammy al "Mejor solo de jazz improvisado" y en 2012 revista francesa Jazzman premió su concierto de piano solo en el Festival de Jazz de St. Emilion como "Mejor concierto del año".


Su espíritu post-bop ha ido evolucionando y consolidándose. Al escucharlo, uno se ve abrumado por un torrente de recursos, entre los que se pueden oír referencias a Bill Evans, Wynton Kelly, Horace Silver. Del swing a la instrospección con una técnica deliciosa y fácil de escuchar pero también abierta a la aventura, con momentos sorprendentes, una delicia. No hemos encontrado un video del nuevo álbum para incrustrar, pero en su página oficial hay videos del directo en el A-Trane de Berlín. Que ustedes lo disfruten.


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* Web oficial: www.alanbroadbent.com

** Fotografía de Juan Carlos Hernandez:

TAKE THE 'A' TRAIN

Standards vol. 5

"Take the 'A' Train" fue compuesta para la Duke Ellington Band por su alter ego, el pianista Billy Strayhorn, que hizo así su debut como compositor. Duke tocaba en Los Angeles y se le podía oír por la radio cada noche, pero una huelga de la ASCAP le impedía tocar sus propios temas. Estas cuestiones de derechos de autor le obligaron a contratar a Billy Strayhorn, quien compuso para él éste, entre otros temas. "Take the 'A' Train" se grabó finalmente el 15 de febrero de 1941 y aún hoy sigue siendo el tema emblema de Duke, el que le sirve de presentación y el que nos viene a la memoria cuando alguien lo nombra, uno de los standards más repetidos, en orquestas y en pequeños combos; desde Ella Fitzgerald hasta Saori Yano, músicos bien distintos han aportado su versión de "Take the 'A' Train": es, por ejemplo, el tema musical con el que se abre la película de Martin Ritt Un día volveré (titulada originalmente Paris Blues, 1961).


El tema comienza con ese ritmo asociado al traqueteo fácilmente identificable de los viejos trenes de vapor, un ritmo adictivo que lo ha convertido en un clásico, y termina con un ilustrativo diminuendo. De la misma manera que componía constantemente, Duke también arreglaba los temas. El objetivo era sacar siempre el máximo partido a sus músicos. El solo original de "Take de 'A' Train" lo interpretó el trompetista (y también violinista y cantante) Ray Nance cada noche desde su estreno hasta su muerte en 1965. Se dice que lo hacía de memoria y al pie de la letra, sin cambiar una coma (digamos, por seguir la metáfora gramatical). Fue sustituido en la orquesta de Duke y en "Take de 'A' Train" por Cootie Williams.

Duke utilizó este tema como bandera en todos los conciertos de su carrera hasta su retirada en 1974, renovándolo a medida que las modas iban y venían pero manteniendo siempre el espíritu de la melodía. En 1944 Joya Sherrill le puso letra. Tenía 20 años y llevaba tres trabajando esporádicamente con la orquesta de Duke. A partir de aquí la contrató como miembro de la orquesta.




En este enlace les remito a la página del Smithsonian, donde hay unos interesantes y jugosos documentos de Albert H. Small sobre "Take the 'A' Train", pero si quieren algo más directo, en los siguientes videos podemos oír el tema en pequeño formato (trío y cuarteto). En el primero, intepretado por el mismo Duke Ellington, se puede apreciar la personalidad de Duke en la interpretación, en el espíritu del tema y en el sorprendente y delicioso final. El segundo es del también pianista Dave Brubeck.



La interpretación de Brubeck ofrece su propio estilo, más complicado que el de Duke, y con más protagonismo para el solo de Desdmond. Otra delicia:


30 DE ABRIL

Día Internacional del Jazz 

No, hoy no voy a escribir nada. Hoy les dejo leer y ni siquiera les regalo un video, pero les conmino a que busquen en Youtube, en Soundcloud, en su discoteca privada o en alguna tienda virtual alguna gloriosa melodía sincopada o improvisada con la que alegrar el día a las almas grises que les rodean. Copio y pego el orgulloso texto que cuelga de la página de la UNESCO, que, por si hay alguna duda, es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la CULTURA:


En noviembre de 2011, durante la Conferencia General de la UNESCO, la comunidad internacional proclamó el 30 de abril como el Día Internacional del Jazz. Esta jornada tiene como objetivo sensibilizar al público general sobre las virtudes de la música jazz como herramienta educativa y como motor para la paz, la unidad, el diálogo y el refuerzo de la cooperación entre pueblos. Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y ciudadanos particulares ya implicados en la promoción de la música jazz aprovecharán esta oportunidad para fomentar la idea de que no se trata tan sólo de un estilo de música, sino de que el jazz contribuye también a la construcción de sociedades más inclusivas. 

A todo lo largo de su historia el jazz ha sido una fuerza de transformación social positiva y sigue siéndolo hoy día. Por esta razón, la UNESCO proclamó el Día Internacional del Jazz. Esta música, cuyas raíces se remontan a la esclavitud, constituye una expresión apasionada contra todas las formas de opresión. Habla un lenguaje de la libertad que es comprensible por todas las culturas. 

Irina Bokova, Directora General
Mensaje con motivo del Día Internacional del Jazz


¿Por qué un Día Internacional del Jazz?
  • El jazz rompe barreras y crea oportunidades para la comprensión mutua y la tolerancia
  • El jazz eje de la libertad de expresión
  • El jazz es un símbolo de unidad y paz
  • El jazz reduce tensiones entre individuos, grupos y comunidades
  • El jazz fomenta la igualdad de género
  • El jazz refuerza el papel que juega la juventud en el cambio social
  • El jazz promueve la innovación artística, la improvisación, nuevas formas de expresión y la integración de músicas tradicionales en las formas musicales modernas
  • El jazz estimula el diálogo intercultural y facilita la integración de jóvenes provenientes de medios marginados. 
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* Aquí el mensaje completo.

MARCOS SÁNCHEZ

La introspección del corredor de fondo

A la primera escucha, cuando el disco empieza con un sampler (¿Miles?), el efecto es desorientador, uno piensa que este músico que alterna el piano con el Rhodes y los sintetizadores va a martirizarnos con una intro como la de Medeski, Martin & Wood en su Free Magic, pero muy al contrario, nos encontramos con una lógica de esas que sólo son capaces de argumentar los músicos inspirados, y el sampler da paso a un tema delicioso, de tempo lento, con un saxo (Miguel Fernández) que entabla un diálogo impresionante, sereno, casi contemplativo, junto a un piano que sabe comunicarse con el resto de los instrumentos y con unas composiciones que generan libertad en éstos para crear melodías sutiles, a ratos melódicas y a ratos desgarradas en arrebatos de free jazz que, sin embargo, no rompen la estética general del disco (la contemplación, el éxtasis de lo inmóvil) sino que acentúan este concepto que, en lugar de chocar con el título (Runner) nos hace pensar en un suave río de pensamientos en la mente de un corredor de fondo.

Marcos Sánchez no es un músico nuevo. Salió del Musikene y ha pasado por varias formaciones. Toca piano, sintetizador y Fender Rhodes. Lo acompañan en Runner (Youkali,
2012) Miguel Fernández (saxo tenor), Jorge Abadías (guitarra eléctrica), Aritz Luzuriaga (bajo eléctrico y contrabajo) y Hasier Oleaga (batería). Lo cierto es que, intros aparte, Marcos Sánchez consigue que al oírlo nos olvidemos de qué instrumento toca. Los temas, compuestos por él, salvo dos standards, tienen ese desarrollo que tanto nos gusta en el jazz y que permite que los temas vayan creciendo, evolucionando y arrastrándonos como si nunca antes hubiéramos escuchado a unos músicos crecerse al interpretar un buen tema. El álbum, en conjunto, posee una insólita y compleja modernidad que antes sólo habíamos escuchado en discos de ECM, por poner un ejemplo ilustrativo. Sí, hay algunos efectos electrónicos de fondo, pero es una parte mínima, no resta valor a la sonoridad de los instrumentos tradicionales y, lo que es más acertado, contribuye a resaltar el carácter místico, contemplativo y sereno que hace tan personal y recomendable este disco.

Dos casos aparte que, sin romper la estética sonora del disco, ensalzan al músico son, significativamente, standards: "I'll Remember April" y "Autumn in New York". Ahí, arropado por el saxo y por dos músicos distintos a los del resto del álbum (Javier Callen al contrabajo y Fran Gazol a la batería) la rítmica del piano se manifiesta, cual espíritu del jazz, en formato de trío. Marcos Sánchez se muestra más audaz, más swinger, pero sin abandonar la filosofía del resto de los temas.

Para escucharlo una y otra vez.

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* Para escuchar samplers de los temas: 
http://www.youkalimusic.com/index.php/catalogo/120-marcos-sanchez-runner

** Fotografía tomada de su página web:
http://iojazzexperimentalproject.wordpress.com/quienes-somos

TODO ES POSIBLE

Swing ibérico, de Olé Swing

Teníamos curiosidad por saber por qué es éste el disco de moda. Swing ibérico (Youkali, 2012) firmado por un ecléctico cuarteto: Paco Rivas y Fernando Bellver a las guitarras, Gerardo Ramos al contrabajo y Raúl Márquez al violín, conforman un típico combo de jazz manouche a la vez que tienen el descaro (cañí) de utilizar como repertorio el cancionero de la copla española. Esta originalidad, que podría parecer anecdótica, da en parir un disco con un sonido soberbio, cuya escucha, como aficionados al buen jazz, nos ha tenido en una constante zozobra: mientras el oído y el corazón nos decían que los temas sonaban a manouche y a swing, la razón nos recordaba que eran coplas, de las de toda la vida, de las de Juanito Valderrama, y que esto no era posible. Pero sí, todo es posible.

Nada de esto ha ocurrido por casualidad sino por una oportuna conjunción de sus cuatro elementos. La amplísima trayectoria musical de Paco Rivas desembocó aquí, en Jazz, ese ruido, hace poco con un disco instrumental en el que interpretaba a la guitarra, con sones de jazz, blues y flamenco a partes iguales, clásicos de la copla. El disco se llamaba Bautizao con manzanilla. Fernando Bellver ya había participado en un homenaje a Django Reindhart. Raúl Márquez había transgredido las fronteras del swing con su trío homenaje a Stephane Grappelli, en el que también estaba Gerardo Ramos, al que también pudimos oír en Sacri Delfino Trío) y que ha hecho swing con Hot Swing & Co. y Ménilmontant Trio, entre otros. 

¿Lo mejor del disco? Aparte de la maestría y la capacidad de los músicos para hacer swing, la manera en que todo encaja con la perfección de un puzzle. Repitiendo las palabras que hemos leído en su web, la copla y el swing son "dos estilos nacidos en tiempos turbulentos, al calor de los focos de los clubs nocturnos, que han sobrevivido a los incontables vaivenes de los tiempos y las modas, profundamente arraigados en el corazón del Pueblo. Dos mundos aparentemente alejados, que comparten, sin embargo, la pasión, el desgarro, la verdad, y la orgullosa arrogancia características de las músicas callejeras". No se pierdan el increíble swing de "España cañí" ni el virtuosismo del violín en "El emigrante".


Celebramos la grabación de Swing ibérico y sumamos a este cuarteto a otros grupos de swingers nacionales, como The Gato Jazz Dúo, Aguardiente Swing o Jazz de Marras, para protestar ante tanto progre que piensa que amar la música negra (y el jazz en particular) lleva implícita la obligación de repudiar la cultura española con la que han crecido, quizás por ¿anticuada? cuando, en realidad, lo mejor del jazz manouche (¡ah, ese quinteto del Hot Club de France!) es anterior, cronológicamente, a la mayor parte del repertorio de la copla. 

Aquí les dejamos un video de "España cañí" y, si quieren profundizar más, otro de media hora precedido por una pequeña entrevista de 10 minutos. Quien tenga la mente abierta, que los disfrute.




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* Más info: www.youkalimusic.com

** Web oficial: http://www.oleswing.com

ACORDES Y DESACUERDOS (XVI)

Estrellas en un firmamento oscuro




I.
La mano izquierda es el tambor, la mano derecha es el soñador (The left hand is the drummer while the right hand is the dreamer).

(Famoso dicho de la era del ragtime )


II.
Gene Saymour describe así a Charlie Parker en Jazz, The Great American Art:

Gordo como Armstrong, creativo como Ellington, virtuoso como Tatum, lírico como Young y, finalmente, auto-destructivo como Holiday. Asimismo, recoge la famosa declaración de cómo Bird sintió la llegada del bop: Me estaba aburriendo con los cambios estereotipados que se usaban en aquella época y no dejaba de pensar que debía haber algo más. Lo podía oír a veces pero no podía tocarlo. Bien, esa noche estaba trabajando en "Cherokee" y me encontré con que, usando los intervalos más altos de cada acorde como línea melódica y dándoles la vuelta con los cambios oportunos, podría tocar la cosa que estaba escuchando.




III.
Dick Hyman sobre Charlie Parker:

Toqué con él poco después en Birdland una noche que el pianista Bud Powell se retrasó. Cuando tocaba con Bird, comprendía a dónde iba armónicamente pero sus melodías resultaban sorprendentes.

(De una entrevista para Jazzwax)


IV.
[Sinatra tenía] amores absolutos y odios absolutos. Mitch Miller, el clarinetista, era uno de esos odios absolutos [...] No le odiaba por clarinetista sino por lo que le hizo siendo productor. [...] Miller quiso cambiar su estilo para relanzar su carrera, porque en aquella época, te hablo de finales de los 40, su carrera estaba en el momento más bajo. Miller fue el hombre que puso violines en aquel disco de Charlie Parker, que le sentaban como a un Cristo dos pistolas. Una orquesta de cuerda entera le metió. Vendió más discos, pero no era él. Parecía Parker tocando en una habitación donde se hubieran dejado la radio puesta. Con Sinatra fue peor, porque ni siquiera vendió más discos. Mitch Miller le obligó a grabar una canción de la que Sinatra se avergonzó siempre: se llamaba "Mama will bark" (“Mamá ladrará”), que tiene cojones el título.

(Perico Vidal, de una entrevista
concedida a Marcos Ordóñez en El País)


V.
El jazz es como el vino. Cuando es nuevo, es solo para expertos; pero cuando envejece, todo el mundo lo quiere. 

(Steve Lacy)

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* Fotografía: James P. Johnson (1894-1955). Considerado como el máximo exponente del ragtime, desarrolló e hizo avanzar este estilo, influyendo en pianistas posteriores como Willie "The Lion" Smith y Fats Waller. Compuso el llamado himno de la Era del Jazz: "The Charleston" (1923). Hay grabaciones e información sobre este músico en Internet Archive.