¡LATINA!

LA COCODRILA, ¡Coño! (But With a Swing) (DLT, 2018)


Nos llega el álbum debut de Deborah "La Cocodrila" De La Torre, pianista nacida en Miami y afincada en Denver, un disco de ritmos latinos donde pone a prueba las fronteras del jazz con su exploración constante de armonías y estilos dentro de cada tema, con su manera de llevar al límite el ritmo, su uso de las escalas, y, sobre todo, ocn una personalidad poderosa que se deja sentir en su manera de acometer los acordes. Una pianista que es un placer descubrir. 

De ascendencia cubana y europea, La Cocodrila se vale de músicos de Denver para construir un álbum con todo el carácter y la pasión latina. Acompañada por Ron Bland al bajo y Thomas A. Blomster en la percusión, funcionan como un trío de jazz clásico en algunos temas mientras que, en otros, se les unen Patricia Surman (flauta), Dave DeMichelis (guitarra eléctrica), Randy Runyan (trompeta) y Rodney Farrar (chelo). Once composiciones originales que son puro ritmo y que destilan esa pasión inherente al latin jazz.

Sobre los temas, hay mucho que decir pero me gustaría resumirlo en ese término (pasión) porque los ritmos calientes del latin hay que sentirlos. Sin embargo, me gustaría destacar algunos cortes, para hacer justicia al complicado trabajo de composición, nada autocomplaciente, lleno de investigación, de ganas de romper y construir más allá del concepto cómo de jazz. 


El álbum comienza con "Bop Bop Bop Bop", un tema que transita las rutas marcadas por el bop en simbiosis con los pianistas cubanos (hay mucho Dizzy aquí) pero cuyas armonías y ritmos se mueven dentro del mismo tema desde las influencias caribeñas, la Costa Oeste o reminiscencias de Ellington. Este inconformismo, patente en todo el disco, se puede escuchar mucho más nítido en el tema que da título al álbum, "¡Coño" (But With A Swing)", lleno de cambios de ritmo, de estilo, de texturas... Detengámonos un momento aquí para aclarar que ¡Coño! en España es una expresión coloquial de sorpresa o admiración, generalmente con sentido festivo o cómico. El tema en cuestión es una montaña rusa digna de figurar en un repertorio de casting porque aquí la pianista lo da todo: velocidad, cromatismos, estilo, dominio, improvisación... y esto sin personalidad no valdría nada. 

El título de "Dulce y caliente" lo dice todo: es un tema festivo con un juego maravilloso entre la percusión y el piano. No vamos a hablar de influencias porque hay tanta mezcla, tanta química en el disco que sería agotador. Lo verdaderamente interesante de La Cocodrila y su disco de debut es la manera en que la pianista se mueve por las teclas con una fuerza y una personalidad que otros sólo consiguen aporreando (perdonen el verbo tan expresivo) el teclado. Una muestra de ello es, por poner un solo ejemplo, "Tres Mañanas", un tema a tempo medio con una fuerza inusual gracias a la manera de marcar las notas de La Cocodrila. Otro ejemplo sería "El Sudor", donde un sugestivo riff de contrabajo, contestado por un lacónico piano, sirven de intro al tema, lento, expresivo, donde la pianista desbroza la partitura con calma tensa, muy Monk, pero con una expresividad casi romántica (musicalmente, se entiende).

El ritmo ascendente hacia el tercer acto de esta historia comienza en "Oya's Funk", cuyo título ya expresa lo que contiene: ritmos funk en los que destaca la guitarra y donde el piano sigue, en un difícil equilibrio, manteniendo la misma personalidad del resto de los temas. con una explosión percusiva que es más que un solo de batería, que lleva al clímax del tema y que nos arrastra hacia el final del disco: el vertiginoso "Turrón" y la explosión de ritmo y vientos, que es "Baile Cubano", suma de lo que debe ser un temazo de jazz latino, arrastrándonos inexorablemente por ritmos bailables hasta el ¡bang! final. 

Un disco más profundo cuantas más escuchas se le dediquen, con un gran trabajo compositivo, lleno de erudición y versatilidad, una tarjeta de visita perfecta para una pianista personal que merece la pena descubrir.


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* Web oficial: www.lacocodrila.com

* Foto: Armando Geneyro (armandogeneyro.com)

DEBUT ASTRAL

RAI CASTELLS, Welcome (Another Planet Records, 2018)

Welcome es el proyecto de debut del guitarrista Rai Castells. Compuesto durante su estancia en el Berklee College, es una colección de  nueve temas originales que se mueven en la estética del jazz moderno y que han sido grabados en Barcelona junto con un quinteto sólido y homogéneo formado por Miguel 'Pintxo' Villar al saxo, Max Villavecchia al piano, Jordi Gaspar al contrabajo y Jordi Gardeñas a la batería. 

Rai Castells es un guitarrista catalán que, como muchos otros, estudió becado en Berklee. Distinguido cum laude en Jazz Performance, ganó otra beca (Elvin Jones Award), lo que le puso en un camino sin retorno: estudió con personalidades como Joe Lovano o George Garzone y ha tocado con un buen número de músicos como sidemen y en diversos proyectos (Rai Castells & Jordi Gardeñas, Henderson Project, Zoom Trio, Aramateix, Big Band de Vic, Jordi Boixadós...). Toda esta experiencia ha conducido a la decisión lógica: grabar. 


Los temas son composiciones del propio Castells que se mueven en un lenguaje complejo, tanto armónica como técnicamente hablando, que muestran un guitarrista joven con una digitación veloz y diálogos constantes con el resto de los músicos, a veces intensos ("Around the Planet") y a veces líricos ("Missing"), conversando a dúo con el saxo o el piano o incluso conversando a tres. Porque, como suele ocurrir en los quintetos con guitarra, Castells comparte protagonismo con el saxofonista (Villar está a la altura del nervio de Castells) y con el pianista (un Villaecchia especialmente expresivo cuando marca un ritmo contenido y que sabe acompañar). 

Rai Castells Quintet (foto: Miquel Carol)
El jazz de Castells es un jazz moderno y alejado de complejos, armónicamente intrincado, nada fácil, y, aunque no nos gustan las comparaciones, sí que hay que reseñar que es un guitarrista apegado al ritmo, que huye de lo abstracto y que mantiene ese gusto por la tradición (bop o modal) sin que ello le impida sonar moderno. 


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* Web oficial: www.raicastells.com

JAZZ JUNTO AL ÁRBOL DE NAVIDAD

Un año más, feliz Navidad.


Este año no nos ha llegado ninguna novedad navideña a ritmo de jazz pero, como la música no debe parar, debemos recomendar un disco navideño como todos los diciembres. A los más despistados, seguimos recomendando el etéreo álbum a piano solo de Bugge Wesseltof Everydoby Loves Angels (ACT, 2017), que escuchábamos el año pasado por Navidad pero, si ustedes son más de swing, deben escuchar el celebrado álbum de versiones de villancicos de Wise Guys Octet (con Lipi Calvo, Pedro CortejosaCarlos Villoslada, Javier Galiana...) titulado The Magi are Coming (Blue Asteroid, 2016); dos álbumes con espíritu navideño, muy diferentes pero con raíz europea. 

Pero hay un álbum del que no habíamos hablado hasta ahora, quizás porque lo conseguimos en otra época del año... Volvamos los ojos al Mediterráneo para escuchar un jazz con un sonido netamente americano, el del álbum A Jazzy World Christmas de Ximo Tébar, un guitarrista enormemente personal que no encaja en las etiquetas. Recuperamos este disco de 2015, donde reunió a músicos de distintas partes del mundo (Ester Andújar, Antonio Serrano, Miles Griffith, Jim Ridl, Maria de Medeiros...) para recrear temas navideños como "White Christmas", "Sleigh Ride" o el siempre energético "Santa Claus Is Coming to Town". Denle al play. ¿A qué esperan?

INFLUENCIAS, INSPIRACIÓN, ORIGINALIDAD

DWIKI DHARMAWAN, Rumah Batu (Moonjune, 2018)

El sello Moonjune acaba de lanzar el último álbum de Dwiki Dharmawan, un mes después de reeditar su celebrado Pasar Klewer de 2016. Este nuevo trabajo del pianista y compositor indonesio, titulado Rumah Batu, ha sido grabado en el Penedés, salvo las voces y algunos instrumentos que fueron añadidos más tarde en Indonesia, y fue mezclado en Inglaterra. Cuenta con la participación del versátil Carles Benavent y de otros músicos de este sello discográfico como Yaron Stavi al contrabajo y Asaf Sirkis en la batería, ambos músicos israelíes afincados en el Reino Unido. El guitarrista franco-vietnamita Nguyên Lê y media docena de invitados completan el elenco de este disco caleidoscópico.


Dharmawan es un pianista, compositor e improvisador de los que gusta escuchar, con ese abanico aparentemente infinito que dan 30 años de experiencia en la música. Inspirado y versátil, posee por momentos una lírica espacial o un groove contagioso. Por supuesto, no estaríamos hablando de este pianista si se limitara a hacer swing o un jazz mainstream sin personalidad. Dharmawan destila elementos sonoros de su propia tradición dentro de los esquemas del jazz y la improvisación, se mueve entre el avant-garde, el jazz rock y el world jazz (aunque estas etiquetas, como todas las etiquetas, se le quedan cortas), configurando un estilo personal que ha consolidado a lo largo de una docena larga de álbumes que incluye, entre otros, discos muy potentes grabados en directo, en el Festival de Jazz de Viena o en el Baked Potato de Los Angeles, por ejemplo.



De los 8 temas que componen álbum, dos conforman la "Rumah Batu Suite", que ocupa casi 27 minutos del disco. La primera parte (titulada "Kaili") tiene una intro basada en una melodía tradicional y un desarrollo fascinante, con toques funk y cercanos al rock progresivo. La segunda ("Perjalanan") aparece acreditada como una composición coral de los cuatro músicos (Dharmawan, Lê, Benavent, Stavi y Sirkis), lo que apunta más a una improvisación colectiva que a una composición. El resultado es un tema cambiante y lleno de detalles. Resulta fascinante, dentro de todos los momentos fascinantes del álbum, escuchar esta suite con dos bajistas, uno sin trastes (Benavent) y un contrabajo (Stavi).

Dharmawan es un músico para conocer más a fondo. La voz étnica que sobrevuela la inspiración del jazz de Dharmawan se acerca por momentos a armonías árabes concomitantes con el jazz flamenco, donde Benavent es maestro, pero aporta también una paleta sonora inaudita, de armonías desconocidas para los aficionados occidentales, gozosa de escuchar y que liga con facilidad con la síncopa y con la improvisación, por lo que resulta un disco recomendable para aficionados de mente abierta e inquieta. Rumah Batu es la prueba de que el jazz sigue vivo, evolucionando, absorbiendo con cada músico y en cada rincón del mundo todas las influencias que puedan resultar enriquecedoras, como ocurrió en el principio de los principios, incluso antes de Congo Square.

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Los músicos invitados son: Sa'at Syah, flauta de bambú; Ade Rudiana, percusión kendang; Dewi Gita, voz; Teuku Hariansya & Indra Maulana Keubitbit, percusiones; Smit, voz y flauta sulawesi; y la orquesta gamelan Nyoman Windha's Gamelan Jass Jegog


EL PIANISTA INAGOTABLE

Fred Hersch Trio '97 @ The Village Vanguard (Palmetto, 2018)

Se edita ahora en 2018 este concierto del trío de Fred Hersch en el mítico Village Vanguard de Nueva York. Hersch parece incombustible. Aún recuerdo el primer disco suyo que adquirí, un disco a trío con los mismos músicos que este del que hablamos hoy. Plays (Chesky Records, 1994) me pareció aburrido. Todas aquellas versiones de Monk, Gillespie, Ellington... eran demasiado distintas, inesperadas. Tardé muchas escuchas en comprender que Hersch no es Monk ni Gillespie ni Ellington, y que aquellas melodías y armonías sublimadas hasta lo impensable eran fruto de una técnica y de una personalidad únicas. Hoy es uno de mis pianistas favoritos. Con los años sigue inagotable, con su inagotable abanico de recursos, tan llenos de imaginación Ahora, en 2018, con alrededor de 50 discos como líder y tras su inspirado Open Book (Palmetto Records, 2017) a piano solo, vuelve la vista al pasado con su trío de los '90, que incluye a Drew Gress al contrabajo y Tom Rainey a la batería. Y la emoción también vuelve la mirada atrás. 

El álbum contiene momentos únicos, como el homenaje a Bill Evans, icono entre los iconos del Village Vanguard, con este tema titulado "Evanescence":



Porque el club, el más emblemático de Nueva York  es uno de los protagonistas de álbum: aunque llevaba tocando allí como sideman desde 1979 acompañando a grandes como Joe Henderson, Art Farmer, Lee Konitz, Ron Carter..., el 18 de julio de 1997 fue la primera ocasión en que Hersch tocó en el Village Vanguard como líder.
Para mí, lo significó todo. Para mí, fue el equivalente a la primera vez que un músico clásico toca en el Carnegie Hall. Es el más grande club de jazz del mundo. (Fred Hersch sobre el Village Vanguard)
Por suerte, los tres pases de aquel viernes noche fueron grabados y ahora se edita una selección de los temas, que incluye tanto standards como composiciones originales que sirven para mostrar el peso del trío ya en aquel momento y que, en la selección que se edita y que sale a la venta mañana, 7 de diciembre, 21 años después, comienza con una explosión de ritmo ("Easy To Love"), donde Hersch va creciendo hasta mostrarse arrollador, eso sí, con el sólido apoyo del colchón rítmico. Un tema soberbio de los que merece escuchar en vivo. 

El trío en 1997
El álbum incluye también un delicado "My Funny Valentine" donde la sección rítmica aprovecha la ocasión de mostrar la sensibilidad que el tema requiere y donde el piano alcanza algunos pasajes de grandilocuencia en el chorus. Pasajes de mucho swing ("Three Little Words") se combinan con momentos líricos que rozan lo sublime ("Evanessence"), deliciosos tiempos medios ("I Wish I Knew") o experimentos rítmicos como "Swamp Thang", un tema con un tratamiento muy monkiano en el que Hersch usa el trío (el todo) como instrumento de percusión.

Aunque esté editado y el setlist no se corresponda a un solo pase, resulta un concierto ideal a cargo de uno de esos tríos de piano que podríamos calificar como el trío ideal. Y a la altura de un lugar como el Village.
Tener mi foto en la pared del Village Vanguard significa más para mí que un Grammy. Es uno de los logros de los que estoy más orgulloso, porque representa mi larga y profunda relación con el club. hay magia allí. (Fred Hersch)

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* Web oficial: fredhersch.com

* Palmetto Records: www.palmetto-records.com/artists

IMPROVISACIONES SOBRE UN LIBRO DE JAZZ

Ildefonso Rodríguez, El jazz en la boca (Dos Soles, 2007)


Gracias a mi amigo, Sebastián Mondéjar, jazzista, percusionista, poeta y hombre de espíritu polifacético al estilo de los renacentistas (lo cual no sé si es positivo en los tiempos que corren, tan malos para la cultura no-fácil) acabo de leer El jazz en la boca (Editorial Dos Soles, 2007), un libro de Ildefonso Rodríguez lleno de textos inclasificables (en el más positivo sentido de la palabra), donde analiza, revive, interpreta y hace lírica sobre dos cosas tan controvertidas como el jazz y la vida. 

La vida propia es, quizás, una de las peripecias más difíciles de entender para los demás y, en especial. por quien la vive. Ildefonso Rodríguez se sumerge en sus experiencias, que no son de tiempos sino de sensaciones y sentimientos, y elabora con estos ingredientes una prosa poética que es, por momentos, analítica, apasionada, escéptica o incluso ensayística, pero que es, sobre todo, emocional. Y en esto contribuye su pasión por el jazz. Músico desde siempre, saxofonista de muy diversa experiencia, escribe desde lo vivido, pero también sobre lo leído, sobre lo escrito... y sobre ese eterno diálogo de hermanas, socias o amantes entre jazz y poesía, del que hemos hablado en más de una ocasión. Literatura y jazz. El jazz en la boca como palabra, como música soplada pero también como sabor, experiencia culinaria porque, al final, los placeres se unen y se disfrutan unos a otros.


Mientras escribo esto, vuelvo a escuchar a Duke y a Johnny Hodges. A Ildefonso Rodríguez hay que leerlo con la vehemencia con que se vive la poesía y con el ritmo poético de las especias rítmicas, armónicamente exóticas del jazz. Aunque no es un diario, la sucesión de textos personales a modo de almanaque de la memoria, me devolvió sensaciones parecidas a las vividas en la lectura del Dietario voluble de Vila-Matas publicado por Anagrama un año después que el de Rodríguez. De manera similar, episodios de vida o de memoria se traladan al papel con la sensibilidad del artista-persona como experiencia musical, poética, existencial. No caben las comparaciones. La prosa de El jazz en la boca es prosa poética, escrita con la autoridad del poeta y con el criterio del músico. 
SEGUNDA TOMA
Si me pidiesen que describiera la música de aquel instrumento soñado, respondería: era como ésta que suena ahora. ¿Por qué? Porque suena, porque es.
El jazz es, sin duda, la música más inspiradora de cuantas puede uno tener en su discoteca. Ni la música clásica en los siglos que tiene de vida ha inspirado tantos textos, pinturas o películas como el jazz. El autor cita a Kafka y a Joyce cuando habla de fraseo, enlaza anécdotas de Dexter Gordon y Ben Webster, cita a los griegos para explicar la ligazón (Simploké) entre lo escrito y lo interpretado, pone a Monk al lado de Horowitz ("No comparo, analizo"), cita a Wallace Stevens para explicar lo lejos que puede llegar el silencio como expresión, y es capaz de relacionar cualquier aspecto vital con el más puro y libre ejercicio de la música. 

Recuerda (y reconstruye un momento casi vivido) con Al Cohn y Zoot Sims, y, entre ambos, Kerouac, "que dice los versos como si tocara la batería", algo que Rodríguez describe de manera categórica y apasionada:
No es posible comprender la escritura de esa generación sin relacionarla con el jazz, no sólo como música, sino como modo de vida. Las páginas torrenciales, las insignificancias, los descuidos, el dar entrada a todo lo que va llegando: automatismos de un stream of conciousness guiado por los pulsos de la improvisación. Se vive, se escribe improvisando, ése es el surrealismo norteamericano.
El libro es una experiencia transmitida, la vida sobre la experiencia del jazz y la improvisación, escrita desde la óptica del improvisador con un saxo en las manos, del lector impactado, del poeta sobre el papel en blanco y también sobre el amarillento papel de los poemas escritos donde el tiempo pierde casi su memoria. Un autor que uno lamenta no haber descubierto antes y un libro que, citando al autor, "Como el poema, no puede ser contado.".



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* Más artículos sobre jazz y poesía en este enlace.

* Editorial Dos Soles: editorialdossoles.es/el-jazz-en-la-boca/

POESÍA, ACORDEONES Y OTROS IMPOSIBLES

JAVIER LÓPEZ JASO & MARCELO ESCRICH QUARTET

Según el Diccionario de la Real Academia, aporía es un término filosófico que define como "Enunciado que expresa o que contiene una inviabilidad de orden racional". Sabemos que lo que, en apariencia parece inviable en música es muchas veces posible en ese milagro de integración que es el jazz, por eso no nos extraña que el acordeonista Javier López Jaso eligiera este término para uno de sus temas. 


Aporía es, también el título de su segundo trabajo con el contrabajista argentino Marcelo Escrich. Aporía, que viene avalado por el sello Errabal Jazz, es una colección de 9 temas que mezclan con inteligencia la vibrante sonoridad del acordeón con la inquietud de un cuarteto de jazz. Junto al guitarrista Luis Giménez y al batería Dani Lizarraga, el cuarteto crea paisajes cambiantes que fluyen a medida que pasan los temas, como paisajes en un largo viaje, construyendo imágenes distintas de ritmos distintos y que, a la vez, nos traen a la memoria influencias muy diversas. El resultado es erudito y, a la vez, inusual, ya que el uso del acordeón obliga a armonizar de una manera poco usada en el jazz. 


Pero que nadie se asuste. El resultado es tan cálido, los solos muy interesantes y el sonido brillante. No pierde intensidad ni en las baladas. No esperen melodías tradicionales ni desviaciones que les saquen del camino del jazz. Los temas fluyen y son fáciles de escuchar porque las melodías llegan, aunque son tan elaboradas que es difícil saber dónde acaban los arreglos y comienza la improvisación. 

El único elemento ajeno al jazz que aparece en el álbum es la poesía, pero ya nos hemos detenido muchas veces en este espacio para hablar de la fascinante relación entre las métricas del jazz y de la poesía y, en este caso, es muy acertada la intervención de la voz de Gerardo Fitanovich recitando en homenaje al poeta argentino Hugo Tabachnik y a su obra Volviendo a casa en el tema "Hugo vuelve a casa", donde también aparece otro invitado: Alberto Arteta en el saxo tenor. Me gustaría destacar también que Arteta tiene un solo muy clásico en el último tema del álbum ("Diálogos y secuelas"), un tema que comienza con un diálogo bastante interesante entre el acordeón y la guitarra eléctrica a ritmo de jazz rock.


Resulta fascinante la manera en que el acordeón se integra en la base rítmica, comandada eficazmente por Escrich, con un sentido de la síncopa muy moderno y a la vez jazzístico, en especial cuando existe un contrapunto entre acordeón y guitarra. También fascina escuchar cómo López Jaso es capaz de tanta versatilidad. Sin enmarcarse claramente en el tópico fácil de estilos que la cultura popular asocia al instrumento, su  lenguaje deja traslucir la melancolía de músicas argentinas, francesas o del folkore vasco y, a la vez, es jazz, es improvisación. Es delicado y muy cantabile en temas como "Nene", dedicado a su hijo, lírico ("Aporía") o tremendamente rítmico y expresivo, como en el caso de "Donostia-Pamplona, Iruñea-San Sebastián", un tema compuesto por el acordeonista donde, paradójicamente, parece mandar el contrabajo, que marca el ritmo desde el primer compás y que tiene un solo hipnótico. 

Son músicos (y también compositores y profesores) que llevan años tocando juntos y eso se nota en la escucha de este trabajo donde vanguardia y tradición se mezclan con frescura. Un disco muy recomendable.

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* Javier López Jaso: www.javierjaso.com

* Marcelo Escrich: www.marceloescrich.com