MIENTRAS, EN UN CLUB DE NUEVA YORK...

STRANAHAN · ZALESKI · ROSATO, Live at Jazz Standard 
(Capri Records, 2019)

No se me ocurre mejor lugar para grabar un disco en directo que Nueva York. El ambiente es cálido y los clubs pequeños (en su mayoría), lo que produce un cálido interplay entre los espectadores y los músicos. Además, el público suele ser entendido y, en su mayoría, crítico, lo que redunda en un mayor esfuerzo por parte de los músicos. El trío de piano formado por el batería Colin Stranahan, el pianista Glenn Zaleski y Rick Rosato al bajo (se presentan en el disco en este orden), ha elegido el Jazz Standard de Nueva York para grabar su tercer álbum juntos. El nombre del trío, Stranahan / Zaleski / Rosato ya indica claramente un protagonismo compartido. Escuchándolos, se deduce lo mismo: es un organismo vivo que funciona con todas sus partes en una muy buena sincronía.

Pero de los tres, cabría destacar la sofisticación rítmica (y, sobre todo, armónica) del pianista Glenn Zaleski, una joven promesa destacada de la escena neoyorquina que ha tocado en los combos de Ravi Coltrane, Lage Lund, Ari Hoenig... Claro que, si hablamos de ritmo (y estando frente a tres instrumentos de ritmo), habría que destacar el estimulante despliegue de recursos del baterista Colin Stranahan, un músico que lleva grabando desde los 17 años (dicen que fue un niño prodigio) y que ha tocado junto a estrellas como Kurt RosenwinkelFred HerschHerbie Hancock, Wayne Shorter... Si el oyente es capaz de sustraerse al sonido del trío y se concentra únicamente en el trabajo de la batería, escuchará a un músico extraordinario que no solo mantiene el groove todo el tiempo, que no solo permite una cohesión fácil del trío sino que tiene la capacidad de sorprender. Por su parte, el contrabajista Rick Rosato es uno de esos músicos jóvenes que hace de puente entre el jazz clásico y el moderno, un "fabricante de ritmos" que enlaza un sonido tradicional, fácil para el aficionado pero con una personalidad que apunta a lo nuevo.

De izquierda a derecha:
Rick Rosato, Colin Stranahan y Glenn Zaleski
(Foto de Christopher Drukker) 
Entre los tres, ofrecen un concierto de 6 temas entretenido, fácil de escuchar pero que se hace más interesante cuantas más veces se escucha, por lo que es una ventaja tenerlo en disco y no en directo (nunca pensé que escribiría algo así). 

El disco fue grabado en directo en el club Jazz Standard de Nueva York en dos sesiones, los días 7 y 8 de agosto de 2018. Sobre los temas, podríamos decir que es un setlist para descubrir al trío, con cinco composiciones originales (cuatro son de Zaleski y una de Rosato), lo que nos permite apreciar hacia dónde miran estas tres rising stars musicalmente. El tema restante es el standard de Jerome Kern "All The Things You Are". Para no describir tema a tema, podríamos destacar el poderoso riff de contrabajo con el que comienza el álbum, un bajo que se templa para engranar el trío con unos acordes de piano y ritmo, mucho ritmo en todas sus facetas, tanto exploradoras ("Sullivan Place") como baladas. Esta es la manera en que está construido el álbum y el trío, como una poderosa máquina rítmica sin líder


_________________
* Más info: https://www.caprirecords.com

* Web de Zaleski: www.glennzaleski.com

INSTINTO E INTUICIÓN MUSICAL

MARK WINGFIELD & GARY HUSBAND, 
Tor & Vale (Moonjune Records, 2019)

Según el libreto del disco, Mark Wingfield toca aquí la guitarra y los paisajes sonoros (soundscape, se lee). El término no deja lugar a dudas acerca de la intención atmosférica de las composiciones, con la recreación de ambientes musicalmente originales. El pianista Gary Husband aporta la otra mitad de esta sesión de grabación plagada de un impresionismo sonoro que poco tiene que ver con el jazz pero sí con la libertad creativa, una libertad creativa que queda aquí plasmada en temas extensos que el dúo presenta en un doble LP vía Moonjune Records.

Muy lejos de proyectos tan interesantes de Gary Husband como sus dos volúmenes de Dirty and Beautiful (Abstract Logix, 2010 y 2012) y en una línea muy diferente a la de los discos más recientes de Gary Husband, especialmente de la fuerza de Tales From The Dreaming City (Moonjune Records, 2018), guitarrista y pianista se reúnen aquí tocando a dúo y sin percusiones, lo que hace que este Tor & Vale resulte mucho más impresionista, etéreo, intimista si se quiere... y difícil de entender. Para aquellos a quienes gusten los paisajes abstractos, encontrarán en estos temas armonías y melodías en apariencia aleatorias, pero capaces de sugerir sensaciones.


Grabado en España, en los estudios Casa Murada de Banyeres del Penedés y mezclado en Inglaterra en Heron Island Studio, el álbum está lleno de sonidos y referencias a todo tipo de estéticas musicales. Todas las composiciones son de Mark Wingfield con tres excepciones que son improvisaciones en el estudio con resultados (quizás) más interesantes que el resto del álbum por su expresividad en ciertos pasajes y por los cambios y el color de ciertos momentos. Los temas son "Shape of Light", "Silver Sky" (con compases realmente delicados) y el que da título al álbum, "Tor & Vale". En esta sesión de improvisación se entiende mejor el interplay entre los dos músicos, su capacidad para eso que nos gusta tanto del jazz: crear en el momento. 

A este respecto, podemos leer comentarios de Mark Wingfield: "Comenzamos la sesión con las piezas compuestas y las cosas salieron tan bien que, cuando llegamos a las piezas improvisadas, sentimos que no había necesidad de discutir cómo abordarlas". Y las que siguen son palabras de Gary Husband acerca de la improvisación: "Realmente tengo el hábito exasperante de escuchar la instrucción inicial o algún tipo de plan, solo para ignorarla por completo y dejar que el instinto y la intuición se hagan cargo"


__________________________
* Web de Gary Husband: www.garyhusband.com

* Web de Mark Wingfield:
 El álbum: markwingfield-moonjune.bandcamp.com/album/tor-vale-hd

JAZZ EN GLORIOSO VINILO

Planeta DeAgostini, Lo mejor de Blue Note en vinilo (2019)

En esta época de sabia nostalgia que vivimos (quizás porque lo actual deja mucho que desear), nada tan fantástico como leer la noticia de que Planeta DeAgostini anuncia una colección de discos de jazz, pero no una cualquiera sino una colección con lo mejor de Blue Note en vinilos de 180 gramos (los que amamos los vinilos sabemos lo que significa 180g), con sus diseños originales (portada, contraportada, etiquetas...), un lujo que ya he tenido el placer de probar y que me devuelve el sabor del primer disco de jazz que compré (otro día contaré cuál fue), sensación que volví a tener cuando reemplacé mi tocadiscos (había muerto diez años antes y lo había enterrado en la buhardilla) por un giradiscos Sony con salida USB que permite lo mismo escuchar los vinilos por los altavoces que conectarlos al PC para grabar música o escucharla en el ordenador (el mío está conectado a unos enormes bafles Pioneer heredados de un equipo que poseí en los 90, aunque haber hay muchos más modelos en el mercado, incluyendo uno en maletín que algunos amigos más mayores que yo tenían en los años 80 (heredados de los 70)

Sean o no de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, estarán de acuerdo conmigo en que nada es igual desde que el vinilo dejó su reinado a los nuevos formatos. Nada como ese placer de poner la aguja sobre el disco, con ese ronroneo previo al primer tema, el sonido peculiar (y nunca igualado) del vinilo... y, sobre todo, ese gustazo de tener en las manos una portada de 12 pulgadas, con su foto en gran formato, su diseño... artes que estandarizaron de alguna manera los genios de Blue Note Reid Miles con sus revolucionarios diseños y Francis Wolff con sus fotografías para las portadas (de ambos hablamos cuando apareció el documental sobre Blue Note).

Interior del fascículo de presentación
Respecto a los fascículos, los que he tenido la oportunidad de ver están llenos de las fotografías de Francis Wolff, quien no solo fundó la discográfica sino que con sus fotos, como todo aficionado al jazz sabe, revolucionó las portadas y conttribuyó a crear ese arte único que es la Fotografía de Jazz. Sus fotos, además, documentan buena parte de la Historia del Jazz al inmortalizar las sesiones de grabación en las que los artistas de Blue Note crearon estos 80 años de buenos discos que ahora se pueden recuperar en glorioso vinilo. De esto hay mucho en los fascículos de la colección de Planeta.


Sobre la colección, he estado viendo que contiene joyas como el Speak No Evil de Wayne ShorterOur Man In Paris, la joya del exiliado Dexter GordonSpeak Like A Child de Herbie Hancock, Genius of Modern Music vol.1, que muestra los inicios del genio  Thelonius Monk o el provocador Let Freedom Ring de Jackie McLean... comenzando por el imprescindible Blue Train de John Coltrane... Vamos, lo mejor de lo mejor de Blue Note, lo esencial. Casi nada.


Así es la taza de la colección
Además, como soy un adicto a las tazas decoradas (tengo Beatles, Star Wars, Astérix...), me he enterado que existe la taza con el logo de Blue Note que ofrecen por suscribirse (hay que usar el código PROMOJAZZ al hacer el pedido en este enlace) y me ha parecido muy oportuno que, entre los regalos de la colección, incluyan algo tan imprescindible (y olvidado) como es un cepillo electrostático para tener los vinilos como el primer día. Qué recuerdos.


______________________________
* Toda la info aquí: www.planetadeagostini.es/coleccionismo/jazz-blue-note

NEW ADVENTURES OF KILLER B3

AKIKO / HAMILTON / DECHTER, Equal Time (Capri, 2019)

Hay dos instrumentos que aportan una especial vitalidad al swing. Uno de ellos es el vibráfono; el otro, el órgano. El Hammond B3, llamado a veces Killer B3 y también La Bestia (The Beast), además, tiene ese vibrato que da una emoción única a los solos, añadiendo intensidad en alto grado. Pero para tocar el Hammond hay que tener todo eso (vitalidad, emoción, destreza para sus dos teclados y todos sus pedales) y la organista Akiko Tsuruga lo tiene. Si además, la escuchamos en el trío clásico de órgano, con un guitarrista comprometido con el ritmo como Graham Dechter y una máquina rítmica como es Jeff Hamilton, tenemos jazz al mejor nivel y, por supuesto, el placer está asegurado.

Es un trío compacto. Creo que con esto lo podríamos decir todo, pero un álbum para disfrutar tema a tema, moviendo los pies sin querer y disfrutando de cada momento. ¿Qué pueden esperar de Equal Time? Improvisación y ritmo. El trío de órgano es una formación que no necesita contrabajo y que tiene en la mano izquierda del teclista todo el poder para arrastrar a la banda y elevar el groove. En las manos de Akiko hay temas que fluyen como si llevaran años tocándolos juntos.


Por ejemplo, la versión del "Moment's Notice" de Coltrane suena más compleja si cabe que la original, con ese toque de blues que tiene el Hammond B3, con un empuje enorme pero tan fresca como hace 62 años, cuando apareció, quizás gracias a la velocidad de Hamilton en los platos y la manera en que Dechter lleva la melodía en la guitarra cuando le toca. Podría ser un buen tema para definir el álbum completo.

Pero hay otros temas que justificarían también un listado de elogios importante. Nos paramos a escuchar, por ejemplo, "Osaka Samba", una composición donde la japonesa (natural de Osaka) recurre a influencias ¡brasileñas! con solvencia, con un Hamilton fantástico en las escobillas, un temazo con un ritmo festivo que también tiene la versión de "I Remember You", con una Akiko claramente influenciada por el que fue su maestro, Dr. Lonnie Smith.

En general y aunque el ritmo mande en todo momento, hay un liderazgo evidente del Hammond en todo el disco (desde el blues inicial "Mag's Groove", compuesto por Akiko) y, en consecuencia, de toda la experiencia previa de la organista con Dr. Lonnie Smith y con Lou Donaldson, por citar dos grandes en la carrera de la japonesa. Ritmo, ritmo, ritmo. Sin embargo, deteniendo el tempo (los tiempos lentos también son ritmo), escuchamos la balada "Lion's Gate", donde Dechter modela la melodía con sensibilidad alternándose en una poética conversación con el órgano llena de delicadeza y notas puestas en su sitio exacto, algún retazo de blues y mucha, mucha emoción. El trémolo del Hammond es aquí estremecedor.

El final del álbum es una frenética versión del estándar de Steve Allen "This Could Be the Start of Something Big", donde el trío arma a toda velocidad melodía y ritmo, con solos que se suceden sin intervalo y dejan la sensación de que los músicos llevan más tiempo tocando juntos del que realmente llevan.

Les dejo esta versión en vivo (ligeramente más acelerada que la del disco) de "Moment's Notice". Que ustedes lo disfruten.


________________________________
* Web: https://caprirecords.com

BALLADS WITH STRINGS (AND JAZZ TRIO)

PETER ELDRIDGE & KENNY WERNER, Somewhere 
(Rosebud Music, 2019)

Podría sonar antiguo si sugerimos el término jazz a la luz de las velas, pero esa es la primera sensación que fluye de este disco cuando empieza a sonar. Hubo en cierta época olvidada una moda de poner a los crooners delante de grandes orquestas de cuerda en lugar de las, hasta entonces, habituales big bands. Incluso Charlie Parker, desesperado por ingresar dinero para pagarse los vicios, tocó versiones con orquesta de cuerda en las sesiones que dieron lugar a Charlie Parker With Strings, un trabajo denostado en su tiempo y amado ahora. Así es el trabajo que presentan conjuntamente Peter Eldridge y Kenny Werner. A esta orquesta de cuerda se añade un trío de jazz aunque, de igual manera, puede que este dulce maridaje entre swing y cuerdas resulte indigesto para los más radicales vigilantes del jazz moderno pero es, ciertamente, una delicia.

Peter Eldridge
Peter Eldridge es la voz en este proyecto. Un barítono, para ser más concretos. Ganador de un Grammy con las New York Voices, es un reconocido cantautor de jazz con ocho álbumes publicados,  además de pianista y arreglista, y miembro fundador de la orquesta de voces MOSS.

Seis de los once temas del álbum están escritos por Eldridge, música o letra y música, incluyendo una letra para el tema de Ivan Lins "Minds of Their Own". Un repertorio muy elegido donde funde su propia personalidad con la de compositores como Lins, Stephen SondheimJohnny Mandel, porque aunque casi todos los temas son originales (algunos también son de Werner), Eldridge intenta traernos al siglo XXI el romanticismo de aquellas canciones sobrecargadas de violines que sonaban en la radio en las décadas anteriores al jazz moderno. Para ello busca no una sensibilidad moderna sino un sonido intemporal. Quizás lo haya conseguido.

Un proyecto que se presenta como un sueño largamente acariciado tanto por Eldrigde como por Kenny Werner. 

Escuchemos "Autumn In Three", que incluye un solo de piano a cargo de Werner. La orquesta, de 20 músicos, está dirigida por Eugene Friesen.



Aquí escuchamos los arreglos de Kenny Werner, el otro nombre de la portada. De Werner hemos hablado antes en el blog a propósito de proyectos más alejados del jazz tradicional, pero aquí nos ofrece unos arreglos suntuosos, fluidos, utilizando en la orquesta ese swing contenido que fluye sobre una etérea partitura de violines y encuentra su eco siempre en un acompañamiento muy libre del piano.

Kenny Werner
En la heterogénea carrera del neoyorquino Kenny Werner aparecen nombres como Joe Lovano y Toots Thielemans. Conocido por sus métodos de Maestría sin esfuerzo, populares en Internet, muestra en este disco una capacidad enorme para evocar atmósferas de otros tiempos y, al mismo tiempo, sorprender. Sus intervenciones en los solos de piano justificarían un párrafo más largo, pero solo vamos a recomendar escuchar el tema citado más arriba ("Autumn In Three" está compuesto por Werner con letra de Eldridge) y también el que se titula "I'm So Glad You're Mine", con letra de Donnie Demers, donde el piano hace la intro y está presente en todo el tema de una manera delicada mientras la orquesta estira y afloja la tensión continuamente.

El título del disco viene del musical West Side Story, del cual aparece aquí un tema ("Somewhere") en una especie de medley en el que se funde en un solo corte con "A Time For Love" de Johnny Mandel. Como curiosidad, George Garzone participa en un tema escrito por Werner con letra de Douglas Worth que es un homenaje a John Coltrane ("Ballad For Trane") y donde tiene la difícil tarea de tocar el saxo tenor sin imitar al maestro.

Un álbum para escuchar sin prisas. Publicado por Rosebud Music. 

_________________________
* Web de Peter Eldridge: petereldridge.com

* Web de Kenny Werner: kennywerner.com

UN JAZZ ESTIMULANTE Y EVOCADOR

LORENZO AZCONA, Soplo de vida (2017)

Traemos al blog este álbum de Lorenzo Azcona de 2017 en pleno verano para poner banda sonora a la euforia del horizonte en la playa, del tiempo libre y de los festivales de jazz, cualidades del verano que encajan a la perfección en las melodías festivas y (en apariencia) sencillas que compone este multiinstrumentista que lleva años llenando los escenarios con su sonido, ya sea como acompañante en grupos de rock o como músico de jazz (África Tama, África Kuntak, Al-Mansur, Urubú, Batá-Kum-Tum...). Digamos aquí que Soplo de vida es su tercer álbum como líder, tras Bajo la piel (2003) y 1+1=4, su álbum de debut en 1996, calificado por ABC como el mejor disco de jazz de aquel año.

Podríamos decir que Azcona toca en este álbum casi todo (saxo barítono, tenor y soprano, flauta, clarinete bajo, cello, percusión y teclados) pero, mérito aparte, está su grupo (Rubén Rebolleda al piano, Peter Oteo al bajo y Jonatan Temprano en la batería), y hay que sumar una enorme lista de colaboraciones: Nacho Muñoz (fliscorno y trompeta), Carlos Hipólito (trombón), Alexis Fernández (piano y teclados), Fidel Cordero (melódica y teclados), Josete Ordóñez Antonio Toledo (guitarra), Alberto Torres (violín), Luis Pérez Escribano (contrabajo), Carlos Beceiro (bajo), Sebastián Rubio Sergio Urquía (percusión), Toni Vázquez (platos) y Benjamín Prado (voz).

Rubén Rebolleda, Peter Oteo,Lorenzo Azcona, Jonatan Temprano y Sebastian Rubio Caballero
(foto de Fernando Bodalo Morales)
Es difícil calificar a un multiinstrumentista y sus capacidades, que evidentemente deben ser muchas y versátiles, de modo que nos centraremos en la manera que toda esta experiencia encaja en sus composiciones. 

Lorenzo Azcona profundiza en el sentido más festivo de la palabra jazz, utilizando a su favor en las composiciones los elementos del funk, el jazz latino ("Paciencia") y esos ritmos caribeños ("D'Abuty", "El capricho de un minuto") que recuerdan a Sonny Rollins y que aquí, transportados a menudo a las notas altas del soprano contagian una especie de euforia bailable. El eclecticismo es la nota predominante. Nada está circunscrito a un solo estilo. Hay efusiones de second line, de desfile callejero, en "El influjo del 31", con un solo de Azcona frenético y un bajo eléctrico absolutamente funky, esencias de Nueva Orleáns que contrastan con temas más poéticos donde encontramos esas raíces flamencas derivadas de la música árabe ("Tiempo sanador"), primero a través de la guitarra (Josete Ordóñez) y luego en el violín de Alberto Torres, que nos transporta más allá del Mediterráneo... Azcona en clarinete bajo y saxo soprano (incluso chelo y percusión) complementa estas influencias en un tono poético.

Hay mucho ritmo e intensidad, con pocos momentos para la reflexión, como la balada a tempo medio "Paciencia", de aires latinos en la que el saxo recita la melodía sin prisas, entre arreglos de viento y percusión, y una melódica (Fidel Cordero) que da un toque absolutamente nostálgico al tema. El saxo de Azcona, sin salirse de la estética smooth, modela una intensidad contenida y evocadora. 

Mención aparte merece la versión del tema de Triana que Azcona incluye en este disco. "En el lago" comienza con una intro de piano que da paso a un saxo que sugiere aires andaluces con toda la emoción de la versión original. Azcona va acumulando esta tensión en los fraseos del soprano hasta derivar en un final intenso en el que el rock se fusiona con la improvisación.

El álbum termina con el juguetón "El capricho de un minuto", donde Azcona toca todos los instrumentos excepto la guitarra, y que es eso, un minuto de virtuosismo y placer por tocar. Como si dijéramos jazz.


__________________________
* Foto: Fernando Bódalo Morales (via Facebook de Lorenzo Azcona)

CANCIONES SIN PALABRAS

JORGE ABADÍAS, Retrato (Underpool, 2019)

Cada composición del álbum de Jorge Abadías Retrato es un cantabile que permite la expresión de los solistas (su guitarra o los saxos) como si fueran cantantes, de ahí el título que nos hemos permitido darle a la reseña, pero en estos temas en apariencia líricos pervive una esencia libre, no anclada en el free, pero con momentos de libertad armónica y rítmica, baladas modernas difíciles de clasificar que nos presentan a un guitarrista muy personal, de espíritu ecléctico.

A Jorge Abadías (Zaragoza, 1977) lo escuchamos por primera vez en este blog participando en el disco Runner del teclista Marcos Sánchez, y descubrimos lo que aquí se muestra en toda su extensión: un guitarrista sin prisas, con una capacidad innata para cantar con su guitarra, con mucho color. Abadías se mueve entre el liricismo de ese John Scofield que se aleja del swing y la cualidad de inclasificable de Pat Metheny.



Escuchando el disco en conjunto, resulta complicado encajar en un mismo álbum de un mismo compositor temas rudos como "Voladora" con otros como "Botoncico", donde la expresividad de la guitarra convierte en complicada y virtuosa la ejecución de una melodía de aires infantiles o folk, una de esas melodías que parecen que han estado siempre en nuestra mente. Combinar el preciosismo de estas canciones con el límite atonal o las libertades rítmicas de algunos momentos ("Aparental Mad" sería otro ejemplo claro) es difícil de explicar, pero expresa una gozosa rebeldía que debería ser innata a todo músico de jazz.

Jorge Abadías
En otro mapa estilístico, la guitarra distorsionada en "Error humano", más cercana al rock que a la fusión, crea un ambiente desolador y, al mismo tiempo, prueba la teoría de que las composiciones de Retrato son canciones (canciones sin palabras) que expresan ideas, historias, y permiten tanto al compositor como al músico, expresarse en un amplio abanico de recursos. Esto hace que el álbum, de escucha plácida pero profunda, resulte, al cabo, muy intensa. Destacaría especialmente la manera en que las voces de guitarra y saxo juegan al unísono o en diálogos que resultan muy interesantes de escuchar.

Suena complicado montar un disco así a menos que cuentes con músicos que se muevan en muchas disciplinas y sepan adaptarse a las composiciones ajenas con versatilidad. Esta heterogeneidad de los temas viene también acompañada por las distintas formaciones que han grabado los temas: en el saxo tenor podemos escuchar a tres músicos (Miguel "Pintxo" Villar, Miquel Fernández y Sergi Felipe), en el bajo a cuatro (Pedro Campos, Manel Fortià, Juan Pablo Balcazar y Esteban Tempe Hernández) mientras que en la batería está Oscar Domènech, diversos cuartetos con perfiles diferentes para las composiciones de Abadías.


_____________________________
* Más info: www.underpool.org/retrato