FRED HERSCH EN SEIS PUNTOS DE VISTA

THE FRED HERSCH TRIO, 10 Years / 6 Discs (Palmetto, 2019)

Este mes, el pianista Fred Hersch está de gira por España. Incluso sin leer su intimista autobiografía titulada Good Things Happen Slowly, A Life In and Out of Jazz, es fácil entender que Hersch es un ejemplo de músico luchador y un innovador incansable. Con sus problemas de salud a cuestas, que le mantienen con un tratamiento de por vida y que le llevaron a un coma que inspiró su suite para 11 músicos llamada My Coma Dreams, sigue publicando sin parar discos que siempre van más allá. En Jazz, ese ruido hemos reseñado sus últimas grabaciones, tanto con su longevo trío con John Hébert y Eric McPherson, (nombrado Jazz Group of the Year en la edición 67ª de la Annual DownBeat International Critics Poll) como en sus fascinantes aventuras en ese género tan complicado como es el piano solo

Foto: John Abbott
El lanzamiento de esta caja con 6 CD's no solo conmemora una década de gloriosas grabaciones del trío en Palmetto Records sino que sirve para consolidar y rendir homenaje a la imagen de esa formación ideal que es el trío de piano, un formato que con Hersch, Hébert y McPherson alcanza un nivel enorme, ese tipo de jazz que nos gusta, en el que los músicos se comprometen (especialmente en las grabaciones en estudio, donde es mucho más difícil "entrar en calor") y surgen momentos delicados, excitantes o espectaculares alimentados por ese interplay que solo es posible en las pequeñas formaciones.

En el libreto, Hersch define así a sus músicos: 
John tiene uno de los mejores sonidos de bajo del jazz actual. Suena profundo y a madera, aunque súper flexible. Es un improvisador sin miedo. [...] Eric está buscando siempre una manera sin clichés de interpretar toda clase de sentimiento rítmico, y puede tocar con una intensidad emocionante sin ser abrumador. Está lleno de recursos y es creativo en la elección de las herramientas que usa para cada pieza. Realmente piensa como un percusionista.
La caja contiene las grabaciones del trío a lo largo de una década, comenzando por el potente Whirl de 2010 e incluyendo discos grabados en directo como el doble Alive at the Vanguard (2012), Sunday Night at the Vanguard (2016) o mi preferido, Live in Europe (2018), en los que se percibe un trío tan cómodo en vivo como en la serenidad del estudio. Un box set que se hace enorme a medida que el oyente disfruta de los recursos estilísticos y tonales del trío, especialmente la forma en que Hersch mira siempre al futuro a la vez que profundiza en la tradición más gozosa del jazz, una tarea complicada en la que se aventuran algunos pianistas y de la que Hersch es la máxima expresión en el piano de jazz actual.

Las fechas de su gira otoñal por España son las siguientes:

*Málaga, 29 de Octubre. Museo Picasso. https://www.museopicassomalaga.org/en/cultural-programme/fred-hersch-trio-jazz-2019-eng.

*Sevilla, 30 de Octubre. Teatro Central. https://www.juntadeandalucia.es/cultura/teatros/teatro-central/evento/fred-hersch-trio.

*Puerto Real (Cádiz), 31 de Octubre. Campus Puerto Real https://extension.uca.es/evento/el-trio-del-pianista-fred-hersch-visita-campus-jazz-puerto-real/.

Que ustedes lo disfruten.


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* Web oficial: fredhersch.com

* Más reseñas sobre Fred Hersch en el blog pulsando aquí.

DE LA TRADICIÓN A LA VANGUARDIA

MIGUEL ZENÓN, Sonero (Miel Records, 2019)

A finales de los 50 fueron muchos los músicos de jazz americanos que comenzaron a buscar inspiración en sus raíces más lejanas (África). Lo hicieron desde pianistas como Randy Weston hasta percusionistas como Max Roach o Art Blakey ("Obirin African"). Y, aunque se podría asegurar que este interés venía desde Duke Ellington (desde su "Black and Tan Fantasy"), su importancia dentro de la Historia del Jazz está ligada a la lucha por los derechos civiles. En España costó un poco más que los músicos de jazz perdieran sus complejos y miraran hacia dentro, hacia el flamenco y hacia las raíces árabes de esta música. La reinvención de las músicas populares según las reglas del jazz forma parte de su esencia. Todo artista auténtico encuentra su inspiración primera en su propio pasado. El saxofonista Miguel Zenón lleva años investigando alrededor de la música de su Puerto Rico natal, pero no solo del folklore sino también de toda la tradición musical popular del último siglo. En su nuevo trabajo, Sonero, se centra en Ismael Rivera, cuya música, como toda la de Puerto Rico, tiene también raíces africanas. 

Miguel Zenón es uno de los saxofonistas altos más personales del panorama actual. Aclamado habitualmente por la crítica, Zenón ha publicado una docena de discos como líder, además de tocar en infinidad de grabaciones y conciertos con músicos como Fred Hersch, Danilo Pérez, The Village Vanguard Orchestra, Jerry Gonzalez & The Fort Apache Band, Ray Barreto, Charlie Haden, The Mingus Big Band... Pero, volviendo a Puerto Rico, el saxofonista mantiene un proyecto llamado Caravana Cultural que lleva el jazz a las zonas más apartadas de su país para ofrecerles la posibilidad inédita de conocer y sentir el jazz. También organiza jam sessions en la zona de San Juan con el propósito de fomentar la estabilidad de la escena jazzística local. 

Miguel Zenón
Si en su trabajo anterior, Yo soy la tradición (2018), se alejaba de alguna manera del jazz trabajando con un cuarteto de cuerda para investigar (e improvisar) sobre las músicas tradicionales y religiosas de su país, en este flamante Sonero realiza una revisión del canciones de Ismael Rivera, conocido como Maelo, un cantante portorriqueño popular desde los años 50 hasta su muerte en los años 80, un cantante que inspiró a Zenón cuando era niño, quizás porque Ismael Rivera fue un auténtico sonero, concepto que implica no solo cantar e interpretar sino la capacidad para improvisar, jugar con el ritmo y 'no perder la clave'.

Ismael Rivera 'Maelo'
Aunque Maelo fue un cantante de salsa, el jazz que presenta Zenón en su disco es una vuelta de tuerca al concepto. Saltando a un lado y a otro de las fronteras del llamado latin jazz, el saxofonista revisa, reescribe y revive los temas de Maelo con su habitual sensibilidad para los arreglos, convirtiendo estas canciones en sólidos temas de jazz en los que sigue presente el mensaje original de las letras pero en los que la improvisación y la síncopa aportan una nueva dimensión, más profunda, quizás más espiritual, de la obra del Sonero Mayor de Puerto Rico, temas que allí son standards y que, para la mayoría de nosotros, son desconocidos, por lo que tenemos la posibilidad de descubrirlos en una forma especialmente excitante, a través del jazz progresivo y personal de Zenón, que aprovecha las peculiaridades rítmicas de las canciones para sumarles la sofisticación armónica de sus arreglos, siempre originales y arriesgados, con su habitual rebeldía hacia lo concreto y lo predecible. El disco contiene constantes momentos de especulación, libertad y otros donde recrea los ritmos populares portorriqueños con audacia y esa libertad que caracteriza toda la carrera de Zenón, música arriesgada pero asequible. 

Naturalmente, con su  lo hace con su cuarteto habitual: el pianista Luis Perdomo, el bajista Hans Glawischnig y Henry Cole en la batería.



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* Web oficial: miguelzenon.com





UN JAZZ ORGÁNICO

ALBERT CARRIQUE, Aortae (Underpool, 2019)

Hay en el jazz contemporáneo una estimulante tendencia a mezclar géneros y estéticas. Esto, que a veces despista a los aficionados, forma parte de la esencia liberal del jazz.  En su recién publicado disco Aortae, el saxofonista Albert Carrique nos propone un repertorio basado en el hardbop, pero en una versión más orgánica, con normas más relajadas, del hardbop en un contexto contemporáneo donde cabe desde el chorus más festivo hasta la improvisación y el free jazz.

El catalán Albert Carrique procede del Taller de Músics y de la ESMuC. Llega hasta este disco como líder tras pasar por muchos y muy diferentes proyectos, algunos potentes y originales como el homenaje The Django Orchestra o interesantes campos de exploración como Eos Quartet o sonidos más complejos como la Punch Big Band, ejemplo este último quizás algo estereotipado si lo comparamos con la necesidad de dar pasos adelante que suponen las 8 composiciones de este Aortae

El álbum comienza con un chorus fácil de tararear y el acompañamiento del scat. Es un engaño. Cuando llega el solo de piano (Toni Saigi), intenso, rompedor, y el saxo de Carrique expresa su personalidad, vemos que estamos ante algo distinto. Aquí es difícil separar al compositor del músico, pero explorando lo compuesto, encontramos otros temas del mismo corte: post-bop muy libre, con unos buenos coros de los vientos, temas juguetones, muy al estilo de Mingus, como "Horus" (ver vídeo más abajo) o "Head Out". "Palo Alto", por ejemplo, contiene un ritmo hipnótico, también muy mingusiano, que va deformándose, deshaciéndose en disonancias hasta convertirse en free para, finalmente, terminar (como un buen tema de hardbop) en el chorus inicial. 

Temas más lentos hay pocos. "Aortae" es una balada inteligentemente deconstruida, con un saxo especulativo en el que Carrique mantiene la tensión de una manera portentosa, encontrando un contrapunto muy moderno en el piano y en la delicada voz de Núria Balaguer, quien suena en algunos temas como un instrumento más, especialmente cuando hace scat, ya que cuando canta letras ("Lluna Blanca"), nos sustrae un poco del universo del jazz arrastrándonos a un escenario más localista, más poético, más folk, pero menos jazzístico. La sensación es que las composiciones usan la voz (cuando la usan) como parte del sexteto como si, en lugar de ser un quinteto con cantante, fuera un sexteto clásico de hardbop con tres vientos: saxo, trompeta ¡y voz! Y el resultado es muy bueno. 


Quizás pueda resultar un tanto desconcertante la alternancia de unos temas más "fáciles de escuchar" (solo en apariencia) de otros más libres donde predomina lo atonal, la libertad, pero el conjunto resulta un interesante ejercicio de expresión y un buen primer álbum como líder, si bien es cierto que, a pesar de su juventud, Albert Carrique es un músico con una dilatada trayectoria como acompañante y como educador, y aquí demuestra una visión original como compositor, con guiños a la tradición (qué bueno "Quuer Blues"), sin complejos pero también sin amarres. 


Los músicos del sexteto son: Albert Carrique (saxo alto y soprano), Òscar Latorre (trompeta, fliscorno), Núria Balaguer (voz), Toni Saigi (piano), Martín Leiton (contrabajo) y Roger Gutiérrez (batería). 


Por cierto, el diseño de la portada (de Laura Carrique y Pepon Meneses) es una aorta de ratón vista en el microscopio.

DISONANCIAS

CUARTETO FUERTE (Titanical Records, 2019)

Grabado en Sevilla por músicos radicados en Sevilla, este proyecto nace empujado por el bajista Juan Miguel Martín (Nat 'n Jazz Quartet, Malheur), con sus composiciones y con otros tres músicos de nivel y sólida experiencia en el jazz moderno: el guitarrista Álvaro Vieito (Boreas, Vieito-Delgado Dúo), el clarinetista Gustavo Domínguez (Proyecto Ocnos) y uno de mis bateristas favoritos, Nacho Megina. Jazz moderno, free jazz con influencias del cine y del rock, es una propuesta original que desborda cualquier expectativa... desde su carnívora portada hasta el último tema.

Todo ello arreglado para un original cuarteto liderado por ¡guitarra y clarinete bajo!, dos solistas cuya tímbrica se mezcla con el sonido del bajo eléctrico con resultados inesperados, experimentos que nos remiten, inexorablemente, a aquellos tiempos en que el jazz se libró por fin de los estereotipos y decidió ser cualquier cosa, como definió Miles Davis su tema de 45 minutos en el concierto de la Isla de Wight. Porque a pesar de su modernidad, de su sonido original (se pueden percibir influencias pero todo suena a algo nuevo), hay cierto sabor a aventura en los temas de Cuarteto Fuerte, ese sabor de los pioneros, el que percibíamos con la evolución de Max Roach hacia lo salvaje, o de Art Blakey, Sun Ra, Wayne Shorter, un regusto al jazz de los 70 con el sonido de unos estudios de 2019. 

Domínguez, Martín, Megina y Vieito
Imposible reseñar cada influencia que se puede escuchar en este disco. Desde pasajes de rock ("Sofocos" o la intro de "Hola, ¿qué tal estás?") mezclados con la libertad creativa, armonías de instrumentos reales que recuerdan a la música electrónica ("Spectrum"), y el lenguaje del clarinete bajo, que pensamos que podría sonar de conservatorio pero que, en cambio, aporta un toque estimulante (o introspectivo, como en "El trabajo"), incluso innovador, aportando su timbre en un paseo entre mundos, cercano a las travesuras de John Zorn.

Zorn es una de las influencias manifiestas del bajista y compositor, pero debo admitir que este cuarteto va mucho más allá del ansia rupturista de Zorn. Cuarteto Fuerte parece tener más una voluntad de construir que de destruir, una voluntad basada en lo atonal y las disonancias, es cierto, pero sus temas tienen sentido. ¿Free con sentido? Hay estructura, tema, coda... y cierta épica en algunos solos, lo que demuestra la intención de gustar, no de disgustar. Y ahí es donde creo que se diferencian de Zorn, a quien espero no nombrar más en este blog.

Tanta influencia (vertebrada hacia lo personal) convierte el disco de Cuarteto Fuerte en una especie de disco homenaje, una declaración de filias por parte del Juan Miguel Martín compositor, un disco de cultura musical.


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* Más info: https://www.facebook.com/CuartetoFuerte/


DELICADO HERBIE HANCOCK ACÚSTICO

HERBIE HANCOCK, Speak Like a Child (Blue Note, 1968)

Mientras la aguja del giradiscos desgrana tema tras tema, sigo redescubriendo uno de los mejores álbumes de Herbie Hancock, Speak Like a Child (Blue Note, 1968), ese disco enorme, redondo, que ha quedado para la Historia del Jazz como un delicado eslabón entre su glorioso Maiden Voyage (1965) y el reivindicativo The Prisoner (1969), donde ya introducía el piano eléctrico como arma de innovación, ambos con Blue Note Records.

¿Por qué hablar hoy de una "novedad" de 1968? Porque he vuelto a escuchar este disco después de muchos años en vinilo. Yo lo tenía en cassette y ahora, editado en la colección de Planeta DeAgostini con lo mejor de lo mejor de Blue Note, puedo percibir ese placer de escucharlo en vinilo, de apreciarlo con su carpeta original doble, vinilo de 180 gramos, las notas... es una delicia.


Cuando grabó Speak Like a Child, Hancock ya formaba parte de el segundo gran quinteto de Miles Davis (el que el trompetista había formado con Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams), incluso había pasado del piano acústico al Fender Rhodes por exigencias de Miles (se cuenta la anécdota en el documental Miles Electric: A Different Kind of Blue) pero aquí reúne un sexteto acústico, una formación (casi típica) del hardbop donde cambia saxofones por flautas para jugar con texturas inéditas, una formación que nos permite escuchar a un pianista (y, sobre todo, a un compositor y arreglista) más allá del hardbop comercial, un artista joven con una sensibilidad extrema, capaz de ser lírico sin abandonar el ritmo en ningún momento, arriesgando sin utilizar pólvora.

Speak Like a Child y Miles in The Sky fueron lanzados casi a la par y, aunque el álbum de Hancock contenía tres temas originalmente escritos para Miles: "The Sorcerer", que dio título a un álbum, "Riot", que apareción en Nefertiti ese mismo año, y "Speak Like a Child", que Miles nunca llegó a tocar, aquí aparecen arreglados con una estética diferente, con una instrumentación claramente distinta pero, sobre todo, marcando una diferencia absoluta en el uso del color y las texturas, más interesado en las armonías que en los acordes, como se explica en las notas del disco (en declaraciones recogidas por Nat Hentoff). Hay otros tres temas en el disco, uno firmado por Ron Carter ("First Trip") y dos nuevos temas de Hancock cuyos títulos hablan también de la niñez, convirtiendo (quizás) el repertorio en un álbum conceptual. Hablo de "Goodbye to Childhood" y "Toys".



La formación a la que me he referido es una sección de viento donde están Thad Jones (fliscorno), Jerry Dodgion (flauta) y Peter Phillips (trombón bajo), mientras que, en la sección rítmica, podemos escuchar a Ron Carter en el contrabajo y a Mickey Rouker en la batería. Además, el disco tiene, como era de esperar, al perfeccionista Rudy van Gelder como ingeniero de sonido (las sesiones se grabaron en su estudio de Englewood Cliffs, en New Jersey, el 6 y el 9 de marzo de 1968) y la firma de Nat Hentoff en las notas del disco. 

Hace unas semanas hablamos de esta colección de vinilos de Planeta DeAgostini que está en los kioskos (y por suscripción) y que resulta un gustazo no solo para el oído sino para el tacto y la vista, con las carpetas originales, tal como se vendieron en su década, y un cuidado vinilo de 180 gramos, una garantía de sonido y durabilidad que solo los que hemos sentido y cuidado de nuestros vinilos (cuando eran el formato más vendido) podemos apreciar.

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* Más info: http://bit.ly/2YQmt9a


EL FANTASMA DE MILES DAVIS

MILES DAVIS, Rubberband (Rhino, 2019)

Este mes el mundo del jazz se ha visto sorprendido por la noticia de que Rhino, a través de Warner Records, lanzaba al mercado un álbum inédito de Miles Davis. Los que escuchamos a Miles sabemos (o imaginamos, pero con cierta lógica) que debe haber mucho, mucho material de Miles grabado y desechado a lo largo de su carrera. Sin embargo, no deja de ser una grata noticia, especialmente en un mercado como es el de las discográficas, cada vez más temeroso a publicar. Porque la historia del lanzamiento de este "flamante" Rubberband viene de largo...

La historia comienza en 1985, cuando Miles, tras abandonar Columbia Records, donde había grabado durante 30 años, para pasarse a Warner, graba unas sesiones en los estudios Me Ray de Los Ángeles con los productores Randy Hall y Zane Giles, para luego abandonar este trabajo y archivar las cintas. ¿Por qué Miles comenzó su carrera con Warner dejando estos temas abandonados para irse a Nueva York a grabar con Tommy Lipuma y Marcus Miller, con nuevos temas y, prácticamente, el mismo enfoque?

El EP de 2018
El tema "Rubberband", que da título a este álbum póstumo, apareció en la antología Perfect Way (Warner, 2010), como rarity, un tema desechado que suponía una curiosidad. En 2011, Warner France lanzó otra antología de 5 discos que incluía dos temas de estas sesiones ("Rubberband" y "See I See"). Pasarían años hasta que en 2017, los productores Randy Hall, Zane Giles y Vince Wilburn Jr. recuperaran las cintas de 1985 y remezclaran el tema "Rubberband" en distntas versiones que aparecieron en 2018 en un EP con cinco versiones.

En la línea de los misterios y caprichos habituales de Miles Davis, el príncipe de las tinieblas aficionado a la controversia, este álbum recién terminado por los productores originales, complacerá a los amantes de Tutu, porque tiene un sonido muy similar (trátese como un experimento), con destellos funky, efectos electrónicos ("Maze"), intervenciones de cantantes soul (aquí Ledidi, Medina Johnson y Lala Hathaway) y ese sonido limpio, económico, de la sordina de Miles en sus discos postreros que tantos adeptos y detractores ganó. "So Emotional", por ejemplo, podría ser calificada como una balada vocal con un trompetista invitado. Así de tacaño era Miles con la trompeta en los 80 (y también en directo).


Como curiosidades o experimentos de ese Miles que siempre buscaba un camino nuevo, encontramos toques tropicales, como la percusión de "Paradise" y mucho rhythm and blues y soul al estilo de aquellos 80, acercándose a temas vocales de Prince y Chaka Khan, con quienes había querido trabajar Miles y cuya colaboración se frustró por temas de fechas y contratos (aunque hay curiosidades grabadas, como hablamos en su día, cuando Prince falleció). "Give It Up" es un tema funk muy, muy Prince. Pero quizás el mayor interés (si no el único) de Rubberband sea lo que significa (o debió significar en su momento): el eslabón perdido entre el funk experimental de You're Under Arrest (Columbia, 1985) y el Miles definitivamente electrónico de Tutu (Warner, 1986), el eslabón que explica la última vuelta de tuerca de Miles antes de desaparecer.

Los que amamos la música de Miles, hemos sobrevivido a su pérdida en 1991 alimentándonos a base de nostalgia, reediciones y recopilaciones, pero también de grabaciones no autorizadas de conciertos, programas de televisión, material que, muchas veces, supera en calidad e interés a este fenómeno llamado "álbum perdido"; dicho lo cual, este "nuevo" álbum firmado por el fantasma de Miles Davis no deja de ser una buena noticia, especialmente sabiendo que el primer día de venta ya era número 1 en Amazon...

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* Más info: https://rhino.lnk.to/Rubberband19

MIENTRAS, EN UN CLUB DE NUEVA YORK...

STRANAHAN · ZALESKI · ROSATO, Live at Jazz Standard 
(Capri Records, 2019)

No se me ocurre mejor lugar para grabar un disco en directo que Nueva York. El ambiente es cálido y los clubs pequeños (en su mayoría), lo que produce un cálido interplay entre los espectadores y los músicos. Además, el público suele ser entendido y, en su mayoría, crítico, lo que redunda en un mayor esfuerzo por parte de los músicos. El trío de piano formado por el batería Colin Stranahan, el pianista Glenn Zaleski y Rick Rosato al bajo (se presentan en el disco en este orden), ha elegido el Jazz Standard de Nueva York para grabar su tercer álbum juntos. El nombre del trío, Stranahan / Zaleski / Rosato ya indica claramente un protagonismo compartido. Escuchándolos, se deduce lo mismo: es un organismo vivo que funciona con todas sus partes en una muy buena sincronía.

Pero de los tres, cabría destacar la sofisticación rítmica (y, sobre todo, armónica) del pianista Glenn Zaleski, una joven promesa destacada de la escena neoyorquina que ha tocado en los combos de Ravi Coltrane, Lage Lund, Ari Hoenig... Claro que, si hablamos de ritmo (y estando frente a tres instrumentos de ritmo), habría que destacar el estimulante despliegue de recursos del baterista Colin Stranahan, un músico que lleva grabando desde los 17 años (dicen que fue un niño prodigio) y que ha tocado junto a estrellas como Kurt RosenwinkelFred HerschHerbie Hancock, Wayne Shorter... Si el oyente es capaz de sustraerse al sonido del trío y se concentra únicamente en el trabajo de la batería, escuchará a un músico extraordinario que no solo mantiene el groove todo el tiempo, que no solo permite una cohesión fácil del trío sino que tiene la capacidad de sorprender. Por su parte, el contrabajista Rick Rosato es uno de esos músicos jóvenes que hace de puente entre el jazz clásico y el moderno, un "fabricante de ritmos" que enlaza un sonido tradicional, fácil para el aficionado pero con una personalidad que apunta a lo nuevo.

De izquierda a derecha:
Rick Rosato, Colin Stranahan y Glenn Zaleski
(Foto de Christopher Drukker) 
Entre los tres, ofrecen un concierto de 6 temas entretenido, fácil de escuchar pero que se hace más interesante cuantas más veces se escucha, por lo que es una ventaja tenerlo en disco y no en directo (nunca pensé que escribiría algo así). 

El disco fue grabado en directo en el club Jazz Standard de Nueva York en dos sesiones, los días 7 y 8 de agosto de 2018. Sobre los temas, podríamos decir que es un setlist para descubrir al trío, con cinco composiciones originales (cuatro son de Zaleski y una de Rosato), lo que nos permite apreciar hacia dónde miran estas tres rising stars musicalmente. El tema restante es el standard de Jerome Kern "All The Things You Are". Para no describir tema a tema, podríamos destacar el poderoso riff de contrabajo con el que comienza el álbum, un bajo que se templa para engranar el trío con unos acordes de piano y ritmo, mucho ritmo en todas sus facetas, tanto exploradoras ("Sullivan Place") como baladas. Esta es la manera en que está construido el álbum y el trío, como una poderosa máquina rítmica sin líder


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* Más info: https://www.caprirecords.com

* Web de Zaleski: www.glennzaleski.com

INSTINTO E INTUICIÓN MUSICAL

MARK WINGFIELD & GARY HUSBAND, 
Tor & Vale (Moonjune Records, 2019)

Según el libreto del disco, Mark Wingfield toca aquí la guitarra y los paisajes sonoros (soundscape, se lee). El término no deja lugar a dudas acerca de la intención atmosférica de las composiciones, con la recreación de ambientes musicalmente originales. El pianista Gary Husband aporta la otra mitad de esta sesión de grabación plagada de un impresionismo sonoro que poco tiene que ver con el jazz pero sí con la libertad creativa, una libertad creativa que queda aquí plasmada en temas extensos que el dúo presenta en un doble LP vía Moonjune Records.

Muy lejos de proyectos tan interesantes de Gary Husband como sus dos volúmenes de Dirty and Beautiful (Abstract Logix, 2010 y 2012) y en una línea muy diferente a la de los discos más recientes de Gary Husband, especialmente de la fuerza de Tales From The Dreaming City (Moonjune Records, 2018), guitarrista y pianista se reúnen aquí tocando a dúo y sin percusiones, lo que hace que este Tor & Vale resulte mucho más impresionista, etéreo, intimista si se quiere... y difícil de entender. Para aquellos a quienes gusten los paisajes abstractos, encontrarán en estos temas armonías y melodías en apariencia aleatorias, pero capaces de sugerir sensaciones.


Grabado en España, en los estudios Casa Murada de Banyeres del Penedés y mezclado en Inglaterra en Heron Island Studio, el álbum está lleno de sonidos y referencias a todo tipo de estéticas musicales. Todas las composiciones son de Mark Wingfield con tres excepciones que son improvisaciones en el estudio con resultados (quizás) más interesantes que el resto del álbum por su expresividad en ciertos pasajes y por los cambios y el color de ciertos momentos. Los temas son "Shape of Light", "Silver Sky" (con compases realmente delicados) y el que da título al álbum, "Tor & Vale". En esta sesión de improvisación se entiende mejor el interplay entre los dos músicos, su capacidad para eso que nos gusta tanto del jazz: crear en el momento. 

A este respecto, podemos leer comentarios de Mark Wingfield: "Comenzamos la sesión con las piezas compuestas y las cosas salieron tan bien que, cuando llegamos a las piezas improvisadas, sentimos que no había necesidad de discutir cómo abordarlas". Y las que siguen son palabras de Gary Husband acerca de la improvisación: "Realmente tengo el hábito exasperante de escuchar la instrucción inicial o algún tipo de plan, solo para ignorarla por completo y dejar que el instinto y la intuición se hagan cargo"


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* Web de Gary Husband: www.garyhusband.com

* Web de Mark Wingfield:
 El álbum: markwingfield-moonjune.bandcamp.com/album/tor-vale-hd

JAZZ EN GLORIOSO VINILO

Planeta DeAgostini, Lo mejor de Blue Note en vinilo (2019)

En esta época de sabia nostalgia que vivimos (quizás porque lo actual deja mucho que desear), nada tan fantástico como leer la noticia de que Planeta DeAgostini anuncia una colección de discos de jazz, pero no una cualquiera sino una colección con lo mejor de Blue Note en vinilos de 180 gramos (los que amamos los vinilos sabemos lo que significa 180g), con sus diseños originales (portada, contraportada, etiquetas...), un lujo que ya he tenido el placer de probar y que me devuelve el sabor del primer disco de jazz que compré (otro día contaré cuál fue), sensación que volví a tener cuando reemplacé mi tocadiscos (había muerto diez años antes y lo había enterrado en la buhardilla) por un giradiscos Sony con salida USB que permite lo mismo escuchar los vinilos por los altavoces que conectarlos al PC para grabar música o escucharla en el ordenador (el mío está conectado a unos enormes bafles Pioneer heredados de un equipo que poseí en los 90, aunque haber hay muchos más modelos en el mercado, incluyendo uno en maletín que algunos amigos más mayores que yo tenían en los años 80 (heredados de los 70)

Sean o no de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, estarán de acuerdo conmigo en que nada es igual desde que el vinilo dejó su reinado a los nuevos formatos. Nada como ese placer de poner la aguja sobre el disco, con ese ronroneo previo al primer tema, el sonido peculiar (y nunca igualado) del vinilo... y, sobre todo, ese gustazo de tener en las manos una portada de 12 pulgadas, con su foto en gran formato, su diseño... artes que estandarizaron de alguna manera los genios de Blue Note Reid Miles con sus revolucionarios diseños y Francis Wolff con sus fotografías para las portadas (de ambos hablamos cuando apareció el documental sobre Blue Note).

Interior del fascículo de presentación
Respecto a los fascículos, los que he tenido la oportunidad de ver están llenos de las fotografías de Francis Wolff, quien no solo fundó la discográfica sino que con sus fotos, como todo aficionado al jazz sabe, revolucionó las portadas y conttribuyó a crear ese arte único que es la Fotografía de Jazz. Sus fotos, además, documentan buena parte de la Historia del Jazz al inmortalizar las sesiones de grabación en las que los artistas de Blue Note crearon estos 80 años de buenos discos que ahora se pueden recuperar en glorioso vinilo. De esto hay mucho en los fascículos de la colección de Planeta.


Sobre la colección, he estado viendo que contiene joyas como el Speak No Evil de Wayne ShorterOur Man In Paris, la joya del exiliado Dexter GordonSpeak Like A Child de Herbie Hancock, Genius of Modern Music vol.1, que muestra los inicios del genio  Thelonius Monk o el provocador Let Freedom Ring de Jackie McLean... comenzando por el imprescindible Blue Train de John Coltrane... Vamos, lo mejor de lo mejor de Blue Note, lo esencial. Casi nada.


Así es la taza de la colección
Además, como soy un adicto a las tazas decoradas (tengo Beatles, Star Wars, Astérix...), me he enterado que existe la taza con el logo de Blue Note que ofrecen por suscribirse (hay que usar el código PROMOJAZZ al hacer el pedido en este enlace) y me ha parecido muy oportuno que, entre los regalos de la colección, incluyan algo tan imprescindible (y olvidado) como es un cepillo electrostático para tener los vinilos como el primer día. Qué recuerdos.


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* Toda la info aquí: www.planetadeagostini.es/coleccionismo/jazz-blue-note

NEW ADVENTURES OF KILLER B3

AKIKO / HAMILTON / DECHTER, Equal Time (Capri, 2019)

Hay dos instrumentos que aportan una especial vitalidad al swing. Uno de ellos es el vibráfono; el otro, el órgano. El Hammond B3, llamado a veces Killer B3 y también La Bestia (The Beast), además, tiene ese vibrato que da una emoción única a los solos, añadiendo intensidad en alto grado. Pero para tocar el Hammond hay que tener todo eso (vitalidad, emoción, destreza para sus dos teclados y todos sus pedales) y la organista Akiko Tsuruga lo tiene. Si además, la escuchamos en el trío clásico de órgano, con un guitarrista comprometido con el ritmo como Graham Dechter y una máquina rítmica como es Jeff Hamilton, tenemos jazz al mejor nivel y, por supuesto, el placer está asegurado.

Es un trío compacto. Creo que con esto lo podríamos decir todo, pero un álbum para disfrutar tema a tema, moviendo los pies sin querer y disfrutando de cada momento. ¿Qué pueden esperar de Equal Time? Improvisación y ritmo. El trío de órgano es una formación que no necesita contrabajo y que tiene en la mano izquierda del teclista todo el poder para arrastrar a la banda y elevar el groove. En las manos de Akiko hay temas que fluyen como si llevaran años tocándolos juntos.


Por ejemplo, la versión del "Moment's Notice" de Coltrane suena más compleja si cabe que la original, con ese toque de blues que tiene el Hammond B3, con un empuje enorme pero tan fresca como hace 62 años, cuando apareció, quizás gracias a la velocidad de Hamilton en los platos y la manera en que Dechter lleva la melodía en la guitarra cuando le toca. Podría ser un buen tema para definir el álbum completo.

Pero hay otros temas que justificarían también un listado de elogios importante. Nos paramos a escuchar, por ejemplo, "Osaka Samba", una composición donde la japonesa (natural de Osaka) recurre a influencias ¡brasileñas! con solvencia, con un Hamilton fantástico en las escobillas, un temazo con un ritmo festivo que también tiene la versión de "I Remember You", con una Akiko claramente influenciada por el que fue su maestro, Dr. Lonnie Smith.

En general y aunque el ritmo mande en todo momento, hay un liderazgo evidente del Hammond en todo el disco (desde el blues inicial "Mag's Groove", compuesto por Akiko) y, en consecuencia, de toda la experiencia previa de la organista con Dr. Lonnie Smith y con Lou Donaldson, por citar dos grandes en la carrera de la japonesa. Ritmo, ritmo, ritmo. Sin embargo, deteniendo el tempo (los tiempos lentos también son ritmo), escuchamos la balada "Lion's Gate", donde Dechter modela la melodía con sensibilidad alternándose en una poética conversación con el órgano llena de delicadeza y notas puestas en su sitio exacto, algún retazo de blues y mucha, mucha emoción. El trémolo del Hammond es aquí estremecedor.

El final del álbum es una frenética versión del estándar de Steve Allen "This Could Be the Start of Something Big", donde el trío arma a toda velocidad melodía y ritmo, con solos que se suceden sin intervalo y dejan la sensación de que los músicos llevan más tiempo tocando juntos del que realmente llevan.

Les dejo esta versión en vivo (ligeramente más acelerada que la del disco) de "Moment's Notice". Que ustedes lo disfruten.


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* Web: https://caprirecords.com