UN MUNDO DUAL

MARIA SCHNEIDER ORCHESTRA, Data Lords (2020)

El último álbum de Maria Schneider cuenta (de acuerdo con las notas del álbum) una historia de dos mundos, aunque sería más adecuado decir que es la historia de un mundo (el nuestro) que camina en dos direcciones. Con su original dominio de ese formato peculiar que es la orquesta moderna de jazz, Schneider nos presenta en Data Lords un disco conceptual donde expresa sus preocupaciones por la importancia que está tomando el Mundo Digital sobre el real, el Mundo Natural. El uso de los datos, la dependencia de las pantallas y el pensamiento dirigido son algunas de sus preocupaciones. En el álbum hay un tema inspirado en Google (y en otras grandes compañías) por esta y otras cuestiones, pero no contra Internet como concepto porque lo paradójico es que su álbum Concert In The Garden de 2005 fue el primer álbum vendido solo en Internet que ganó un Grammy. 

Foto: Jimmy Katz
Formada académicamente en su Minnesota natal, pasó siete años como aprendiz de arreglista de Gil Evans, que no es decir poco. Su carrera posterior con The Maria Schneider Jazz Orchestra es aclamada a nivel mundial como innovadora y personal. Aquí, toda esa experiencia se trasluce en unas composiciones muy descriptivas, casi dramáticas, que divide en dos discos (el álbum es doble y con una edición muy cuidada). 

En el primer disco, subtitulado The Digital World, abundan las disonancias y los ritmos irregulares, y un protagonismo notable de la guitarra eléctrica (Ben Monder). Nos cuenta, de esta manera, su versión de un mundo de intenciones oscuras dominado por los Data Lords (los Señores de los Datos), aunque comienza con un recuerdo. En "A World Lost" expresa su nostalgia del tiempo en que los niños podían ser creativos con casi cualquier cosa, y lo hace con armonías que sugieren inocencia y, a la vez, pérdida. 

Quizás "CQ CQ Is Anybody There?" sea uno de los temas más interesantes en cuanto a su construcción. Está compuesto usando código Morse (el predecesor binario de ceros y unos) en todos los elementos rítmicos, no solo en la percusión (Johnathan Blake). El mensaje se traduce como: "¿Hay alguien ahí?", y le siguen otras palabras "telegrafiadas" como poder, codicia, IA (Inteligencia Artificial), ayuda, SOS, datos... a los que se suma el tenor de Donny McCaslin en una interpretación rota, desesperada, que parece pedir ayuda y que representa a la voz humana, una metáfora escalofriante de la incomunicación en este mundo tan conectado.

Ilustración del interior del disco (Aaron Horkey)

En el otro disco, Our Natural World, la música fluye como fluye la vida en la Naturaleza, con su compleja sencillez y de una manera más orgánica. Escuchamos armonías más clásicas y melodías más asequibles, todo esto dentro de la originalidad y complejidad de la música de Maria Schneider, siempre dando una vuelta de tuerca a lo que podría sonar previsible. Por ejemplo, la utilización del acordeón (Gary Versace) en "Sanzenin", donde consigue (como en toda esta segunda parte) algunos de los sonidos más bellos de su carrera buscando expresar la belleza de lo natural, lo que nos recuerda que el arte es búsqueda y es expresión, y que la búsqueda de la belleza solo genera belleza.

En resumen, si en la primera parte Maria Schneider usaba la disonancia para contarnos su versión de un mundo desestructurado por las corporaciones, en la segunda nos recuerda la belleza de lo natural, de lo tangible, del mundo que siempre ha estado ahí y que hemos desprestigiado y despreciado en pro de lo virtual. palabra que significa, entre otras acepciones, irreal.

Les dejo un vídeo con una presentación y otro más extenso donde Maria explica las ideas que le han llevado a este proyecto.



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* Web: www.mariaschneider.com

FAUNA JAZZERA

RAPHAËL PANNIER QUARTET, Faune (French Paradox,2020)

Faune es el álbum de debut del baterista y compositor francés afincado en Nueva York Raphaël Pannier, un disco plagado de composiciones en las que se mezclan los sonidos de la música clásica francesa y el jazz moderno que se hace al otro lado del Atlántico. Como director musical del cuarteto, el cada vez más versátil Miguel Zenón. Le acompañan también los pianistas Aaron Goldberg Giorgi Mikadze, que se alternan, y el bajista François Moutin.

Lo primero que sorprende (viniendo de un baterista) es la sensibilidad con que se tratan los temas. Abundan las polirritmias pero no hay estruendo ni fuegos artificiales. Las melodías, incluso en los momentos en que destilan pasión o rabia (como en sus arreglos de "Lonely Woman" de Ornette Coleman), están enfocadas desde la sensibilidad menos agresiva. Y las partes para piano son deliberadamente sutiles, composiciones como "Mildtown Blues" donde el ritmo es protagonista absoluto, con detalles al piano que recuerdan al principio al inolvidable Michel Legrand, y un uso del contrabajo (no solo en el solo) y del cuarteto, un arma que aquí exige de velocidad y destreza. 


Destacan otros temas originales, como "Fauna", cuyo lirismo pasa por todos los instrumentos, incluido el inspirado solo de contrabajo, y una versión de "ESP" (Wayne Shorter) en la que los arreglos contribuyen a hacer el tema más limpio, como si Pannier le hubiera sacado brillo, con una sección rítmica más ordenada (con perdón de Tony Williams), donde falta la genialidad de Hancock, pero donde se puede disfrutar del alma del tema, especialmente en los nuevos cambios y explosiones rítmicas en las que, en ningún caso, abandona su estética poética, contenida y sutil.

En cuanto a la parte que concierne a la música clásica, no es el primer francés que nos encontramos este año transportando música clásica a los cánones del jazz. Si hace unas semanas escuchábamos a Stéphane Spira versionando a Prokofiev y Satie, Pannier ha escogido a Ravel y a Olivier Messiaen. No son estéticas comparables, pero señalaremos que los arreglos de Pannier son mucho más jazzísticos y crudos que los de Spira. 

Foto: Jean-Baptiste Millot

“Le Baiser de l’Enfant Jésus” de Messiaen, interpretado aquí a trío (saxo alto, piano y batería) suena tan delicado como una nana (hay otro tema, original, que se llama "Lullaby", más especulativo y oscuro), con un Zenón especialmente inspirado y un Pannier que mantiene de fondo una tensión cambiante y muy expresiva hasta el final, bellísimo, etéreo. Si escuchan el original percibirán el mismo alma en el tema, aunque aquí hay más protagonismo del saxo (incluso de la batería) que del piano. Su Ravel en este disco (el subyugante "Forlane") tiene unos arreglos brillantes, con una mezcla de sonidos del primer impresionismo con notas de blues, de lo cual resulta una escucha hipnotizante. 

Como álbum de debut, debo decir que Raphaël Pannier ha encontrado, a pesar de su juventud, una voz peculiar y un enfoque del jazz muy original que encaja en las corrientes más modernas del jazz europeo que, curiosamente, suenan en Nueva York. Esperamos escuchar más y pronto.

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* Web oficial: www.raphaelpannier.com

BLUES DEL SIGLO XXI

JEFF COSGROVE, JOHN MEDESKI, JEFF LEDERER,
History Gets Ahead of the Story (Grizzley Music, 2020)

Lo que comienza sonando como un blues flotando sobre un trío de guitarra y órgano, deriva en momentos atonales y free. El que avisa no es traidor. El disco protagonizado por el trío del batería Jeff Cosgrove, con el gran John Medeski (Medeski, Martin & Wood) al órgano y Jeff Lederer  (Matt Wilson Quartet) en los saxos y la flauta, es un potente experimento en el que el pasado suena a través del tamiz del siglo XXI con grandeza y, sobre todo, como buen blues, con sentimiento. La excusa, un homenaje a su compañero, el compositor William Parker.

Cabe destacar que es la primera grabación de la música de Parker sin que suene su bajo. Cosgrove ha arreglado y rediseñado el sonido de estas composiciones para un trío de órgano, saxo y batería. Pero Parker no es un compositor del siglo XXI. Su carrera se extiende a través de varias décadas desde que en 1973 formó The Music Ensemble, pasando por su proceso como músico experimental, su evolución, y sus últimas grabaciones, como Flower In a Stained-Glass Window (Centering Records, 2018), escrita en homenaje a Martin Luther King Jr. para 35 artistas entre músicos, actores y cantantes.





Foto: Joe Crocetta
Como se puede escuchar, el álbum es una versión más accesible de la música de William Parker, pero también una versión no exenta de riesgos. El sonido del blues en el órgano de Medeski va más allá de lo que le hemos escuchado antes y en los saxos de Lederer sigue viva esa rabia de Parker. Es difícil repetir o reproducir lo experimental, pero temas como "Wood Flute Song", sería otro buen ejemplo del disco, con esa percusión intensa, (aparentemente) errática, obsesiva, que Cosgrove revive tan bien aquí, patrones móviles de un avant-garde que va más allá del jazz y de la fusión, porque forma parte del espíritu y conecta directamente con el de los que escuchan. Intensidad, expresión y un virtuosismo cercano a una belleza convulsa son las señas de History Gets Ahead of the Story

Una puerta a la música de un compositor desconocido en España pero que también se puede escuchar como una obra autónoma. Pruébenla, si se atreven, sientan, disfruten y entiendan.

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* Web: jeffcosgrovemusic.com

IMPROVISANDO CON PROKOFIEV

STÉPHANE SPIRA / GIOVANNI MIRABASSI, 
Improkofiev (Jazzmax, 2020)


El saxofonista francés Stéphane Spira se une al pianista italiano establecido en París Giovanni Mirabassi para este álbum de jazz lírico y moderno llamado Improkofiev, donde exploran la influencia de la música clásica (en especial Prokofiev y Satie) en el jazz, en un álbum delicado pero lleno de ritmo. Este Spirabassi Quartet lo completan Steve Wood al bajo y Donald Kontomanou en la batería.

Pero no comienza el disco con Prokofiev sino con un original de Spira ("Ocean Dance") lleno de ritmo y delicadeza para sacar partido al cuarteto. Una versión de Carla Bley ("Lawns") va llevando el disco hacia un jazz meditativo (Spira está muy expresivo) e impresionista (bellísimo solo de Mirabassi) que evoluciona en ritmo (otro original de Spira llamado "After Rain") para encontrar el clímax en el clásico de Erik Satie "Gymnopédie nº 1", esa pieza que en su tiempo desafió las normas de la música clásica y que aún hoy se interpreta con ese temperamento rompedor... quizás porque sigue sin encajar perfectamente en la clásica ni en el jazz ni en la música ambiental como intentó definirla John Cage, pero es toda una delicia de escuchar y, estoy seguro, de tocar.

Todo este comienzo de danzas e impresionismo es una declaración de intenciones. El cuarteto mira a la música clásica con interés. Y nosotros lo escuchamos con oídos de jazz.


Serguei Prokofiev sigue siendo uno de los compositores de música culta más influyentes. Su ruptura con los cánones, a través de piezas disonantes como sus primeros conciertos a piano, han influido en toda la música posterior. En el jazz es un nombre más raro pero el saxofonista soprano Stepháne Spira le rinde un homenaje en la segunda parte de este álbum con una reinterpretación de su Concierto para violín nº 1, en una suite de tres movimientos que explora las posibilidades de este concierto a través de la estética del jazz.

De estos tres movimientos, "Improkofiev" es quizás el tema que mejor cataliza estas ideas a través de los patrones rítmicos del jazz. Este tema en concreto funciona como un quinteto de hardbop, ya que se suma el fliscornista Yoann Loustalot, con el que el saxo de Spira encuentra las armonías precisas para llegar a este sonido calmado pero lleno de alma. Los otros dos movimientos también son reinvenciones más que versiones. "NY Dream" y "No Strings Attached" retoman pasajes de Prokofiev aquí y allá, jugando con las armonías y con los ritmos, pero respetando la delicada estructura del concierto original, que comienza de una manera frágil y etérea y termina de la misma manera.

Algo más que un curioso experimento. Si no conocen a Prokofiev, no se quedarán sin entender ni sentir el disco pero si lo han estudiado, disfrutarán sin que para ello el cuarteto haya tenido que declarar la guerra a la musicalidad.


Esta es una versión a dúo (obligados por el confinamiento) de "Lawns":


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* Web: www.spirajazz.com

PUNTO SIN RETORNO

MICHAEL THOMAS, Event Horizon (Giant Steps Arts, 2020)

En la terminología astronómica, horizonte de sucesos (event horizon) es un punto sin retorno. Esto es lo que debe suponer este segundo álbum para el joven Michael Thomas, un saxofonista que ha participado en más de 30 grabaciones (incluyendo a músicos tan imporantes como Miguel Zenón, Brad Meldhau, Nicholas Payton...) y que ha coliderado la Terraza Big Band junto al bajista Edward Perez, donde explora en las fronteras del jazz moderno con infuencias latinas. Con esta gran ensemble fue nominado a los Grammy.

En esta ocasión, ha tenido la oportunidad de grabar con Giant Steps Arts, el sello de Jimmy Katz que, como comentamos siempre, es un sello altruista que proporciona a los músicos espacio donde tocar y grabar un disco doble en directo y ejemplares para promoción. Una política encomiable en los tiempos que corren. Y en este álbum en directo, grabado en la neoyorquina Jazz Gallery los días 14 y 15 de agosto de 2019, está acompañado por un cuarteto en el que figuran el trompetista Jason Palmer, Hans Glawischnig al bajo y Johnathan Blake en la batería.

Michael Thomas

Con un estilo muy personal en el saxo, sin florituras, con un sonido crudo y, en ocasiones, rabioso ("Chant"),  construye con su cuarteto un bop moderno, de sonido directo y natural, con el que Michael Thomas reivindica la re-humanización de la música dando espacio a cada artista para la creación y la individualidad. En mi humilde opinión, esta filosofía es la que ha hecho desde el principio de los siglos que el arte conecte con lo más profundo del alma humana. Esto, aplicado a la música, alcanza una intensidad enorme.

Foto: Jimmy Katz

En directo, toda esta filosofía suena más visceral de lo que acostumbran a sonar las grabaciones actuales y proporciona al oyente esa reflexión sobre cómo la tecnología impacta en nuestra vida diaria, no tanto en la utilidad o inutilidad de la tecnología de consumo, como en el efecto colateral de distanciamiento social y cultural, que la música rompe.


Los solos y la dinámica que existe entre los distintos instrumentos ofrecen esa experiencia directa. No vamos a hablar de Jason Palmer, al que siempre llenamos de alabanzas, pero su papel y el de la sección rítmica empastan de una manera muy orgánica con el sonido de Thomas y hacen de este disco una experiencia casi-en-vivo del concierto en el que se grabó. Muy recomendable.

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* Web oficial: www.michaelthomasjazz.com

MÚSICA PARA TIEMPOS VIOLENTOS

THE MARK HARVEY GROUP, A Rite for All Souls 
(Americas Musicworks, 2020)

El sello Americas Musicworks edita ahora este concierto de 1971 del trompetista Mark Harvey en el que reivindica la paz y el entendimiento entre todos los seres humanos, un principio asumido en nuestra cultura y en nuestras leyes que queda en entredicho cuando ocurren hechos como los de Minneapolis o Atlanta y la violencia se multiplica. Tengo dos principios que nunca me planteé tener: el primero, no elijo a mis amigos (ni los juzgo) por su color ni por sus ideas políticas, sexuales o religiosas; el segundo, reniego de toda violencia y en toda situación (salvo, quizás en las películas). Nunca decidí pensar así pero pienso que es un sentimiento natural que fluye del alma y que ciertos estamentos (por ejemplo, las películas o la política) corrompen. Por eso juzgo duro el comportamiento de algunos policías americanos pero también el de los que piensan que con más violencia pueden evitar que el caso se repita. 

Mark Harvey en 1975
Discursos aparte, hablemos solo de música. Mark Harvey fue ministro de la iglesia metodista de Old West en Boston. Su grupo fue el ensemble residente de jazz de esta iglesia, primero como octeto, haciendo hardbop, jazz modal y jazz rock, para derivar a principios de los 70 en un cuarteto experimental influenciado por las grabaciones de Ornette Coleman, John Coltrane y la Art Ensemble of Chicago, quedando en la formación que podemos escuchar aquí: Mark Harvey, metales; Peter H. Bloom, madera; Craig Ellis y Michael Standish, percusiones. A esa época corresponde esta grabación, ahora rescatada de un sótano y que el propio Harvey consideró, cincuenta años después de registrarla, que "esto era algo especial que merecía ser escuchado", especialmente en los momentos convulsos que vive Estados Unidos a causa de los nuevos disturbios raciales. 

De izq. a derecha: Bloom, Standish, Harvey y Ellis
(Foto: Margot Niederland)

El concierto tuvo lugar el 31 de octubre de 1971 en la iglesia de Old West, en dos pases que se corresponden a los dos discos de esta edición y, para conservar la frescura del concierto, se edita en un doble CD con el sonido monoaural original. A la intro ("Invocation/Introit") sigue una especie de invocación contra los demonios ("Recitation: Spel Against Demons"). Tras este exorcismo vocal sigue todo un recital de sonidos experimentales que se mueven entre la serenidad y el tumulto, los sonidos rabiosos y el silencio más respetuoso, a través de sus 96 minutos de improvisación libre, sin partitura ni acordes escritos, alternados con discursos y digresiones que aportan significados a veces herméticos, otras explícitos, dando al álbum el sentido de ritual que tomaban sus peculiares conciertos. Estos epigramas recitados incluyen The Second Coming de W.B. Yeats. Sonidos étnicos traídos de Asia, percusiones arrítmicas y vientos atonales reflejan una época de las más interesantes en cuanto a improvisación y libertad se refiere, la frontera de los 70, un disco que es, además, un interesantísimo documento histórico que puede servir de faro a las mentes actuales. Y no estamos hablando solo de jazz.

TRÍO LIBRE

BALDO MARTÍNEZ, JUAN SAIZ, LUCÍA MARTÍNEZ, 
Frágil gigante (Leo Records, 2020)

Desde su ábum de debut (Soños e delirios, Nuba Records, 2008), la percusionista Lucía Martínez ha demostrado que es una exploradora nata. La mezcla de influencias (folk, rock) con sus dotes especulativas (improvisación, riesgo) la colocaban en un lugar muy interesante dentro del panorama jazzístico. .En esa línea, su última grabación, un trío junto al bajista Baldo Martínez y el saxofonista Juan Saiz, resulta un paso muy avanzado, con temas muy especulativos y rompedores donde el ruido y lo atonal se acompañan de un nivel emocional claramente perceptible. Lucía participó junto a Baldo en Proyecto Miño, mientras que este último formó junto con Saiz Nu2, quizás de ahí, de estas uniones, ese nivel emocional...

La experimentación es, quizás, la parte importante de este disco, lleno de temas arriesgados basados solo en el sonido natural del contrabajo en todas sus posibilidades, la versatilidad de la batería y en la presencia de Saiz (quizás el experimentador más arriesgado de los tres), que alterna flauta, piccolo y los saxos tenor y soprano. Esto da más color si cabe a los temas, que evolucionan uno tras otro en una gigantesca pero frágil partitura en la que cada momento cuenta. 


"X", por ejemplo, es un tema compuesto por Saiz donde el tempo cambiante y el riesgo forma una falsa estructura donde los instrumentos se desafían a seguir el ritmo para, al final, conseguir un equilibrio y una paz inesperadas. "Freaks" (Baldo Martínez) es otro ejercicio de ritmo. Basado en el poder del contrabajo como aglutinador en todos los combos de jazz, dirige desde las cuatro cuerdas una especie de ejercicio de contemplación, llamada y respuesta, muy original. 

De los temas escritos por Lucía Martínez, destacaría "Bloque nº1", donde destacaría la expresividad de un ritmo lleno de ansiedad, con una tensión estremecedora, y "Responso", que muestra a los tres músicos buscando sonidos imposibles a sus instrumentos, con ritmos desestructurados y una total ausencia de corsés para luego evolucionar hacia una melodía de aires celtas que enlaza con discos emblemáticos como Proyecto Miño, el proyecto de Baldo donde también ha participado Lucía. El último tema (una "Nana" compuesta por Baldo Martínez en la que una paz bucólica surge de las percusiones y unos vientos que casi suena a Grieg) es el destino de todo este viaje de especulación e improvisación. 

En resumen, un disco valiente, como suelen ser los de estos tres músicos, para quienes aprecian la especulación en el jazz. 

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* Baldo Martínez: baldomartinez.com

* Juan Saiz: www.juansaiz.es

* Lucía Martínez: lucimartinez.com


JUGANDO CON EL RITMO

ESTER QUEVEDO QUINTET, Trabalenguas (Underpool, 2020)

No pretendo restarle personalidad a esta joven pianista cuando digo que posee una notable herencia monkiana. Ester Quevedo tiene ese don de Thelonius para jugar con el ritmo y los intervalos, ese estilo de frases tan concisas, elocuentes, para el bop en definitiva. Ahora, esta pianista formada en la Esmuc y discípula de Ignasi Terraza y Albert Bover, presenta su primer disco como líder con sus propios temas y con un quinteto que encaja a la perfección en esta filosofía.

Esta filosofía bop se aprecia desde el primer tema, con composiciones propias que consiguen un sonido añejo y excitante de unos músicos muy bien elegidos (todos se mueven con soltura en estos cánones), músicos jóvenes de la escena jazzística barcelonesa, donde se mueve Ester Quevedo en distintas formaciones que compagina con su actividad docente. El quinteto lo forman Oscar Latorre a la trompeta, el trombonista Vicent Pérez, el contrabajista Pau Sala y Roger Gutiérrez a la batería.


Funcionando a veces como un quinteto de hardbop, con sus chorus y sus solos, percibimos libertad, espacio para todos los músicos. Sin embargo, el ritmo es el protagonista y el piano el líder indiscutible. El tema que deja esto más patente (y quizás uno de los mejores del álbum) es "Trabalenguas", la composición (todas son originales de Ester Quevedo) que da nombre al disco. Aquí, en formato de trío, Ester desarrolla todo su potencial rítmico y armónico, con un soberbio dominio de los intervalos, cambios de ritmo y un interplay perfecto con sus músicos en los solos de bajo y de batería.

Pulsen play y escuchen.



Ester Quevedo ha conseguido un sonido que nos retrotrae a una de las mejores épocas del jazz y que, al mismo tiempo, suena moderno y personal, algo que supone un soplo de aire fresco en el panorama jazzístico español. Y la promesa de un futuro muy interesante.

En el resto del álbum escucharán influencias de Monk, de Bud Powell, de Lennie Tristano, del bop en general, pero una fuerza y un estilo que tiene algo de personal y que esperamos que en el futuro se afiance con nuevas grabaciones. En los temas a quinteto, la tímbrica de los distintos instrumentos juega a favor de la filosofía del disco, con un sonido crudo y sincero. Los solos de trompeta (Oscar Latorre) son para degustarlos uno a uno y el trombón (Vicent Pérez), con su peculiar ritmo, aporta un sabor que nos lleva a los 40 y a los 50. La expresividad de Ester, ritmo aparte, es de una gran versatilidad, con momentos de improvisación muy interesantes donde encuentra a su paso frases, guiños, sorpresas, momentazos...

El maravilloso y visceral sonido directo se debe a que el disco fue grabado en el Teatre de L’Aurora de Igualada durante el Estival de Jazz de 2019, dentro de un programa que suena tan bien como Carta blanca, una idea que promueve cada año un concierto único donde los músicos tienen plena libertad para presentar sus propuestas sobre el escenario. El sello Underpool, también promotor de la iniciativa, ha publicado otras grabaciones de este festival (Terror de Txema Riera, Noninó de Toni Vaquer, Carta Blanca de Marc Cuevas...). Vale la pena disfrutarlo... aunque no estuviésemos en el directo


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* Más info: www.underpool.org/releases/trabalenguas-ester-quevedo-quintet/

FUERZA BALCÁNICA

NIKOLOV-IVANOVIC UNDECTET feat. MAGIC MALIK,
Frame and Curiosity (Coolabel, 2019)

Decir fusión es decir jazz. Por ello, intentar definir este proyecto del pianista macedonio Vladimir Nikolov y el baterista bosnio Srđan Ivanović es tan sencillo como complejo. Es jazz, pero es mucho más. Influencias de big bands clásicas, música balcánica, aires orientales, rock, funk... hacen de este "undectet" (son 11 músicos) un proyecto tan original como lógico. Estos dos antiguos compañeros de conservatorio firman composiciones y arreglos con una filosofía que se mueve en el amplio arco que existe entre Gil Evans y Maria Schneider. 

Hay en los temas de Frame and Curiosity una base musical clara, nítida, estructurada como si fuera música clásica, pero es solo una base culta sobre la que se construyen los temas, que suenan a jazz con influencias pero a jazz con mayúsculas, entre las que destacan los saxos y sus solos, muy clásicos y envolventes, acompañados por ritmos complejos e instrumentos inusuales como el acordeón o la flauta de Magic Malik (Maliz Mezzadri), que fue invitado como colaboración pero que es el instrumento reconocible del álbum, por encima del piano y a la percusión que, como he dicho más arriba, cobra aquí un protagonismo enorme, con los cambios de ritmo y estética que vertebran los temas.


A la complejidad rítmica hay que sumar la complejidad armónica de las composiciones, que siempre van más allá. El uso de los vientos es tan intenso y provocador que resulta difícil de encuadrar estilísticamente. ¿World music? ¿Jazz pan-europeo? Lo dejamos para los amantes de las etiquetas. Para simplificar, diré que, si a alguno de ustedes les gusta el jazz moderno con influencias étnicas y sin barreras, encontrará en Frame and Curiosity temas que aúnan todo esto y pasajes con tantas texturas (y lecturas) que incitan siempre a una nueva escucha. 

Once temas y once jóvenes músicos balcánicos y franceses que son: Vladimir Nikolov (piano, composición y arreglos), Srđan Ivanović (batería y composiciones), Luka Ignjatović (saxo alto), Kristijan Mlačak (saxo tenor), Đorđe Kujundžić (saxo barítono), Marko Đorđević (trompeta, fliscorno), Teodor Blagojević (trompa), Vladimir Vereš (trombón), Miloš Budimirov (tuba), Mihail Ivanov (bajo), Noé Clerc (acordeón) y como invitado, Magic Malik (flauta). 

Les dejo con este "Anonymous" para que aprecien la fuerza de los vientos, el solo de acordeón y el original juego de voz y flauta que hace Magic Malik. 


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* Vladimir Nikolov: vladimirnikolov.com

* Srđan Ivanović: www.srdjanovic.com

INTERLINGUA

Shashank SUBRAMANYAM, Mike HERTING, Paul SHIGIHARA
The Language of Music (Eden Records, 2020)

En la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), aparecía un policía que hablaba una mezcla de lenguas que se llamó interlingua en la versión española (cityspeak en el original). Algo parecido es lo que se puede escuchar en este álbum, una extensa y agradable conversación entre tres instrumentos y tres músicos de muy dispar origen y con muy distintos lenguajes que se comunican con fluidez y naturalidad.

El hindú Shashank Subramanyam es un reconocido intérprete de flauta de bambú que aúna el clásico con lo étnico, aportando sonidos ancestrales que van desde la India hasta inflexiones árabes muy reconocibles, y llevando la improvisación a sonoridades que parecían imposibles en este instrumento. Por su parte, el alemán Mike Herting (piano, Rhodes, teclados), aporta su experiencia en la fusión con músicas del mundo y una base de jazz moderno, ecléctico, muy lírico, que marca la pauta del álbum. El músico de origen japonés afincado en Alemania Paul Shigihara se mueve con su guitarra en la frontera de lo clásico, el blues, la fusión... creando solos y acompañamientos de gran intensidad. Los tres desarrollan a lo largo de los siete temas del álbum una conversación fluida, apacible y casi poética, como dice el título del álbum, en el lenguaje de la música.


El pianista, compositor y arreglista Mike Herting es conocido por sus eventos interculturales, en especial con músicos de la India, y por sus originales colaboraciones con la WDR Big Band. Este disco, fruto de las actividades del Atelier des Cultures, nace con un concierto el 5 de abril de 2019 en los estudios Riverside de Colonia (Alemania), el que se reúne con el flautista Shashank Subramanyam y con el guitarrista Paul Shigihara. Su lanzamiento en CD nos permite apreciar este experimento con calma y saborear todas las texturas que las diversas influencias culturales y el virtuosismo de los tres músicos son capaces de convertir en una mezcla única.

Desde el primer tema ("Raga Sri") se aprecia la fusión de jazz moderno con influencias étnicas. Alguna reminiscencia de blues adorna las frases de la guitarra. En "Raga High" encontramos una influencia árabe más nítida. También más inspirada, con un Shashank que lleva la melodía a extremos increíbles con sus improvisaciones. El diálogo es constante entre los dos instrumentos, que se alternan acompañando o llevando la melodía con naturalidad, como si no hubiera dos conceptos más alejados entre sí que un piano de cola, una flauta de bambú y una guitarra de jazz. 

Pero, como pueden escuchar, todo es posible.


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* Mike Herting: www.mikeherting.de

* Shashank Subramanyam: www.shashank.org

* Paul Shigihara: www.facebook.com/shigihara.official