CUATRO A SEIS

MARCOS PIN FOUR ON SIX, Triangle and Square (2018)

El guitarrista gallego Marcos Pin es una de las mentes más inquietas del jazz ibérico. Sus anteriores discos se caracterizan por la no complacencia, siempre buscando nuevas formas de expresión, como las fusiones (Organic Collective), grandes formaciones (Factor E-Reset) o su atrevida serie Duology, donde experimentaba con dúos (guitarra/piano, dos guitarras). Ahora nos presenta un álbum con dos suites originales con una formación no menos original: cuatro guitarras.

Junto a Pin, el danés Jens Larsen, el gallego Virxilio da Silva y el portugués Alfonso Pais, guitarristas versátiles y grandes improvisadores que hacen difícil definir dónde acaban los siempre coloridos y eruditos arreglos de Pin y dónde comienza la personalidad improvisadora de cada uno. No es trabajo fácil. Antes de escucharlo, uno piensa que guitarras y más guitarras de principio a fin va a sonar de todo menos entretenido, pero no es así. El repertorio discurre a través de siete temas que recrean ambientes íntimos, con melodías inspiradas y armonías a la medida de los cuatro músicos, un curioso cuarteto de cuerda en el que las personalidades de los músicos encajan con la partitura.

Foto: Rafa Pasadas
El disco, grabado en noviembre de 2015 en los estudios BruaR de La Coruña, ve la luz ahora y está disponible en la web de Marcos Pin. Está dedicado a las dos abuelas del músico y a Lugo, ciudad a la que se mudaron en busca de oportunidades. La ciudad es, precisamente, la inspiración de ambas suites, que llevan por título Suite Triangle y Suite Square atentiendo al número de movimientos que contienen (tres y cuatro, respectivamente). Es curioso que todo el disco gire en torno a los números, con ese fabuloso título que hace referencia a los 4 músicos con 6 cuerdas y que nos trae a la memoria el tema de Wes Montgomery. Triángulos y cuadrados son también los polígonos básicos para dibujar el boceto simple de una casa (maravillosa portada diseñada por Rocío Alén), un guiño más a la infancia y al hogar, motivos inspiradores del álbum. Como en anteriores discos, Marcos Pin sigue intentando contar historias con sus temas.

La Suite Triangle, por ejemplo, hace un recorrido sentimental por la ciudad de Lugo, sus características norteñas reconocibles ("Lugo's Cold"), sus impresiones en el recuerdo del artista (en el íntimo "Streets at Night After The Rain", también titulado "Smell of Wet") y su adolescencia hacia el jazz con un tercer movimiento con mucho swing llamado "On a Bop Night" en el que recuerda, según las notas de Kabir Seghal en el libreto, el movimiento jazzístico en Lugo a finales de los 80, con referencias a los músicos que pasaron por allí, como Tete Montoliu y Gary Bartz, momentos que probablemente marcaron la vida del guitarrista.

Marcos Pin (foto: Isabel González)
El título de la segunda serie, Suite Square, es un nuevo juego de palabras: hace referencia a los 4 movimientos y a su temática, ya que están dedicados a plazas de la ciudad, como "The Eagle Flight (Santo Domingo Square", "San Marcos", "Soledad (Loneliness)" y "Red Wine Fountain", esta última dedicada a una fuente en la Praza do Campo donde, una vez al año, en lugar de agua fluye vino tinto, dato que desconocía y que me anima a programar un viaje a la ciudad gallega.

Curiosidades aparte, el disco rezuma inspiración y motivación, con un guitarrista que, como compositor y arreglista, se muestra siempre inquieto, estudiando y explorando sin descanso nuevas formas de jazz, enseñando (es también educador) y demostrando que el jazz, en cualquiera de sus formas, es una música viva y emocionante. 

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* www.marcospin.com

** www.jenslarsen.nl

*** www.alfonsopais.com


ATSUKO SHIMADA QUARTET

Una peculiar poética bop

Apenas una treintena de personas en el patio de butacas. Noche lluviosa. Gran Teatro de Huelva. La pianista Atsuko Shimada es una delicia para los oídos. Se expresa de una manera delicada y con un ritmo particular. Su juego es mensaje y pausa: ataca una serie de notas con una expresividad urgente y después espera. Parece buscar la siguiente frase. Y lo hace con una delicadeza fabulosa. Por momentos, abusa de las notas altas, como hacía Errol Garner, pero no en esta versión de "Second Impression" de Eric Alexander. El saxo alto del granadino Antonio González protagoniza un solo enorme. Los espectadores que están sentados en la fila de delante se miran cuando González estira y repite unas notas altas inesperadas. Es expresivo y versátil. Parece que gusta. Oye ese piano, qué fluidez. Es el momento del algecireño José Luis Gómez. Atsuko observa la intervención del batería moviendo la cabeza y esperando el momento de volver al chorus. Se ha quedado detrás en la descripción el contrabajista Rafa Sibajas, que tendrá varios solos durante el concierto, con un sonido muy particular y expresivo. 

El concierto comenzó media hora antes con "Vera's Waltz", una delicada balada ternaria compuesta por Shimada donde ya se podía apreciar la mano derecha de la pianista, para después dar paso a una manifestación más rítmica del potencial del cuarteto con una versión de "Isotope" de Joe Henderson, consolidando así al saxo alto Antonio González como colíder del grupo. La versión de González es menos monkiana que el original y la de Shimada es más limpia, más calmada que la del McCoy Tyner que grabó este tema con Henderson en el 64. A partir de ahí, el concierto fluye a dos tiempos, con baladas de una belleza inquietante y temas bop de ritmo contenido, elegante. El cuarteto funciona con fluidez y se intuye que llevan tiempo tocando juntos, por lo que resulta extraño verles con partituras delante. Incluso los solos se suceden con naturalidad. 


Hay también un par de temas en los que el cuarteto se queda en trío de piano. En esos momentos, la pianista se muestra más rítmica, más salvaje, el ritmo fluye más acelerado sin la lírica del saxo y el bebop recorre las ochenta y ocho teclas de una manera frenética, con repeticiones y sorpresas pero, como he dicho, de una manera frenética. 

A la pianista japonesa afincada en Cádiz Atsuko Shimada la disfruté por primera vez en 2016 como acompañante en la formación del vibrafonista Javier Navas. Ya entonces me sorprendió su estilo brillante y su manera peculiar de atacar las frases. Tiene un toque bop que va más allá de Wynton Kelly, y algo de Herbie Hancock en las baladas, por intentar compararla con algunos de mis preferidos. Lo sugieren su versión de "My Ideal" o los arreglos que presenta para "Girl's Day". Tanto en la lírica de sus composiciones originales como en su manera de tocar, con esa poética suya que juega con el ritmo y las pausas, Atsuko Shimada se muestra como una jazzista original y recomendable, aspectos que debería plasmar en un disco ya.



Este concierto estuvo organizado por:

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http://andajazz.es/ 

INNOVACIÓN VINTAGE

RAFAEL BARRERA, Amser (2017)

Quizás un comienzo electrónico no parezca lo más adecuado para un disco de jazz, pero el "Galactic Blues" con el que comienza Amser, el álbum de debut como líder del pianista mexicano Rafael Barrera, resulta un sorprendente ejercicio de nostalgia de aquellos experimentos  electro-acústicos del jazz de los 70, un experimento que salva con nota el pianista con una melodía efusiva, cantable, que hace que el ruido redunde en belleza.

Dentro del jazz de Barrera, fluido, elocuente, orgánico, el elemento más sorprendente es la utilización de un sintetizador de vientos (EWI), que complementa al trío de piano y le da ese tono vintage o atemporal. Aunque la parte electrónica es mínima, esta es la filosofía con la que se podría definir casi todo el álbum: novedad, experimentación electrónica y rítmica, y una búsqueda de lo bello por caminos poco trillados.

Daniel Newberry se encarga del instrumento electrónico, Will Joy está en el bajo y James Edmunds a la batería. Con este disco grabado en el Reino Unido, el pianista Rafael Barrera se presenta como líder, solista y compositor de todos los temas (seis), en los que prima la expresión del piano como elemento rítmico, consiguiendo con los cambios de tempo y las repeticiones ambientes líricos y emocionales para el oyente, navegando en un territorio intermedio entre Wynton Kelly y algún ejemplo de música contemporánea y popular como Suzanne Ciani, cuyo lirismo está patente, por ejemplo, en "Relative Light", o Michael Nyman, quien también utiliza este tipo de estructuras repetitivas, obsesivas, que toca Barrera en temas como "Settling In" y "Van Gogh's Way To Madness", por ejemplo. Ecos de espíritus más libres (como Sun Ra o Chick Corea) y más cercanos al jazz (como Esbjörn Svensson o Brad Mehldau) también están presentes en la forma de tocar de Barrera. De este modo, crea un todo que es un jazz moderno, original, inspirado por la música contemporánea y también por el concepto pop de música contemporánea que hizo famosos a los músicos citados.

Hemos hablado con Rafael Barrera y ha tenido la cortesía de responder a nuestras preguntas. Transcribimos la entrevista. Como banda sonora, pueden escuchar el tema que abre el disco: "Galactic Blues".



ENTREVISTA

Jazz, ese ruido: ¿De dónde viene y a dónde va Rafael Barrera?
Rafael Barrera: Rafael Barrera es un artista que, a pesar de no venir de una familia de músicos, desde muy niño tuvo una conexión muy fuerte con la música, y sobre todo con la improvisación. Al descubrir el jazz como lenguaje y medio para expresar ideas de manera espontánea y libre, éste se volvió el vehículo - junto con el piano - para expresar la manera de cómo percibe la realidad y lo metafísico. Lo real y lo impalpable. Lo físico y lo abstracto. Ahora busca empaparse de experiencias que puedan enriquecer la música que interpreta y darle un sentido y un valor más amplio al poder empatizar con la vida desde ángulos distintos. 


J,ER: "Amser" es el término galés para "tiempo". ¿Se refiere al concepto temporal o se puede aplicar también al tempo en la música?
RB: "Amser" sobre todo hace alusión al concepto temporal sin dejar de considerar el tempo de la música misma. También es un juego de palabras que me parece interesante: "Am" del verbo ser o estar en inglés, y "-ser" del verbo ser en español. Esto, sin perder su significado en galés. 

J,ER: Háblanos de los músicos que han participado en Amser.
RB: El trio se conforma por Will Joy en el bajo de seis cuerdas, y James Edmunds en la batería. Will Joy es un joven músico inglés quien continua sus estudios universitarios en la universidad de Guildhall en Londres. James Edmunds, es un músico de Británico, que a pesar de su corta edad, tiene ya varios créditos en Nueva York y Londres. Como invitado especial en el EWI está Daniel Newberry, músico galés que continua sus estudios de jazz en el Royal Welsh College of Music and Drama y ha participado en festivales como el Brecon Jazz Festival. 

J,ER: El uso de un EWI en un disco de jazz es algo atrevido, si no rompedor... ¿Por qué lo elegiste?
RB: Si bien no es un instrumento común aún en el jazz contemporáneo, decidí elegir el EWI como un instrumento que aportara la textura galáctica, y ayudara a crear la atmósfera que buscaba concebir en la pieza "Galactic Blues". 

J,ER: ¿Cuáles son las influencias musicales de Rafael Barrera?
RB: Cuando descubrí el lenguaje del jazz algunos de los pianistas que más me inspiraron fueron Thelonious Monk y Chick Corea. Con el tiempo descubrí nuevos músicos que influencian mucho mi percepción y la creación de ideas como Alex Mercado, Hiromi, Tigran Hamasyan y Brad Mehldau. Estoy en un punto donde busco que no solo sean personas las que me inspiren, si no la vida misma. 

J,ER: Ahora que puedes mirar desde la distancia, estando afincado en el Reino Unido, ¿cómo ves la escena jazzística mexicana?
RB: Veo a la escena del jazz en México creciendo rápida y exponencialmente, haciendo propuestas sobre todo originales, lo cual siempre es bienvenido. Veo también que hay una audiencia ávida de escuchar este género que cada vez es más común en el país. Sin embargo, algo que puede mejorar dentro de la escena es estar más abierto a las nuevas propuestas musicales y entender que el jazz es un lenguaje en desarrollo y que tiene la habilidad y responsabilidad de expresar el "hoy". 


Agradecemos a Rafael Barrera sus respuestas. Les dejamos con un clip donde se aprecia lo innovador de su estilo y la visión avanzada del jazz que presenta en su álbum Amser. Que ustedes lo disfruten.


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RITMO PAN-EUROPEO

LÓPEZ & KADZIELA, Augmentation (Jazz Activist, 2017)

Carlos López es uno de los bateristas más modernos e interesantes del panorama nacional. Ex-alumno del European Jazz Master, ha recorrido los conservatorios de París, Copenhague, Amsterdam y Berlín y, al igual que en su anterior Letters From København de 2015, en el que ya estaban el polaco Maciej Kadziela y el pianista Xan Campos, nos presenta, bajo el nombre de López & Kadziela, un nuevo cuarteto pan-europeo que completa el bajista Johannes Vaht. 

En la mismo línea y grabado también en la capital danesa (más concretamente en la Royal Danish Academy of Music en octubre de 2016), Augmentation es una colección de temas de corte moderno donde podemos escuchar la confrontación entre dos personalidades distintas: la compleja fluidez del saxo alto de Kadziela y las tensiones rítmicas creadas por este batería tan intenso que es López. Dos músicos, uno gallego y otro polaco, que llevan varios años explorando sus propias fronteras y las de los escenarios de media Europa y que, en la grabación que tenemos en las manos dibujan una amalgama de colores musicales distintos donde podemos escuchar vestigios de folk del norte, groove inspirado en el rock, influencias del jazz europeo de la última década y a cuatro músicos de diferentes culturas tratando de construir un jazz global (o universal, si prefieren el término).

Foto: Antonio Porcar
Destacan temas intensos donde la batería manda, imbuyendo al grupo de una intensidad tremenda (qué vehemente Campos en "Buenos Aires", empujado por López), otros más introspectivos pero también llenos de momentos intensos (como "October" o "June") o más especulativos ("Augmentation"), donde ritmo y melodía (batería y saxo) se encuentran y se divorcian constantemente, y otros como "Konsternacja" donde el compositor (Kadziela) juega a engañar al oyente con un aparente esquema hardbop que se quiebra en excitantes experimentos rítmicos.

Los temas, todos originales, pertenecen la mitad a López y la mitad a Kadziela, salvo el último corte del disco, que está escrito por el contrabajista. Es la composición más breve del álbum, un tema titulado "Opop" donde Johannes Vaht desarrolla un vertiginoso y temprano solo que da paso a un tema alegre, vital, de ritmos que se rompen y reconstruyen, donde el piano y la batería juegan a desacoplarse y donde el saxo hace de elemento cohesionador en un final repentino.

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* Carlos López: www.carloslopez.info

* Jazz Activist Records: http://jazzactivist.com

JEFF HAMILTON TRIO

Live From San Pedro (Capri Records, 2018)

No puedo expresar lo bien que lo he pasado escuchando este disco. Está lleno de swing, de improvisación, de un ritmo contagioso, de sabor a club, de puro jazz. La primera vez que recuerdo haber visto/escuchado a Jeff Hamilton fue como baterista de Diana Krall. Recuerdo que pasé buena parte del tiempo esperando a que alguien dijera su nombre, esperando a que lo presentaran. Y me quedé con su cara.

Lo que más me gusta de Hamilton es que maneja todos los registros en todos los elementos de la batería con absoluta solvencia. Es tan entretenido oírle que es casi enciclopédico. Y en trío, más.

Jeff Hamilton empezó en 1975 con el pianista Monty Alexander, pasó por la orquesta de Woody Herman, grabó con Diana Krall, entre otros muchos, y es co-líder en el Clayton-Hamilton Jazz Orchestra, junto a los hermanos Jeff y John Clayton. Pero desde 1997 mantiene un interesante trío con el pianista israelí-americano Tamir Hendelman y el bajista Christoph Luty. Con ellos ha grabado ocho álbumes, algunos de los cuales han recibido una buena cantidad de premios. La experiencia acumulada por el trío a lo largo de los años se nota en la conjunción, en esa comunicación que se da de manera natural entre los instrumentos y que aquí, en un disco en directo, brilla de manera especial.

Hace tiempo tuve una discusión (por llamarlo de alguna manera interesante) con un músico local sobre los discos de jazz y los discos en directo en particular. Según su postura, no tiene sentido grabar discos de jazz porque el jazz es una música del momento, irrepetible, y cualquier sonido grabado es tan efímero que mañana se tocará de otra manera. ¿Por qué perpetuar una interpretación en concreto?, exponía. Yo, que soy mitómano y adoro las anécdotas, le respondí que debían grabarlas todas, como en esas reediciones históricas en las que aparecen diez tomas del mismo tema... Es cierto que en el jazz no tienen sentido los discos mezclados o grabados con cada músico en un estudio distinto. La interpretación caliente, con todos los músicos tocando al mismo tiempo, es el hecho natural. ¿Por qué entonces un disco en directo? Si en un estudio se puede conseguir esa frescura de los músicos tocando juntos (con las prisas del productor, que cuenta las horas de alquiler), improvisándose, escuchándose y mirándose, y sumemos el calor del público, la presión de las miradas de cientos (o una docena) de exigentes aficionados, y tendremos un jazz más vivo y cálido que el del estudio. ¿Por qué no perpetuar ese momento para los que no estuvimos ahí?

Ese calor y esa tensión orgánica del directo es lo que tiene este Live From San Pedro grabado en Alvas Showroom en San Pedro (California) el 8 de enero de 2018 y a la venta el 16 de febrero. ¿La inmediatez de la tecnología o la ausencia de mezclas y trucajes que pudieran alargar el lanzamiento? Lo cierto es que es un disco/concierto donde el trío rítmico se muestra muy natural, pero también complejo y dinámico, explorando diversos ritmos, con composiciones originales tocadas y reelaboradas durante años ("I Have Dreamed", "Bennissimo"), homenajes a otros bateristas como Joe LaBarbera ("Hoosier Friend") o pianistas, como en "In Walked Bud", donde el trío da una nueva dimensión al tema enlazando las notas de Monk en un todo fluido que es (casi) la antítesis del original.

"Sybille's Day" es el explosivo tema con el que comienza el álbum. El siguiente vídeo está grabado en otro lugar (The Memphis Drum Shop) pero muestra toda la fuerza que desprende el trío. Que lo disfruten.


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* Web oficial: hamiltonjazz.com

FOUR CORNERS QUARTET

Del American songbook a la estética personal

Four Corners son cuatro puntos cardinales, cuatro esquinas de España (Málaga,  Almendralejo, Tarragona y Cádiz) representados por cuatro músicos que coinciden en un escenario y en un proyecto jazzístico conjunto y que, haciendo honor a su nombre, muestran cuatro maneras de tocar, cuatro enfoques diferentes y, sin embargo, compatibles, demostrando que el jazz es algo orgánico donde la simbiosis no es sólo posible sino obligada. Dentro de ese mismo concepto orgánico del jazz, el repertorio de Four Corners procede de páginas muy distintas del cancionero americano, standards más que conocidos a los que el grupo aporta esa estética simbiótica y personal de la que hablamos. 


Los hemos visto en concierto en el Gran Teatro de Huelva, dentro de ese enorme esfuerzo por difundir el jazz que es el Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz, un concierto que comenzó de una manera trepidante, con el cuarteto a todo gas interpretando "Smog Eyes" de Ted Brown: en la sección rítmica, el sólido José López al contrabajo y su compañero en otros proyectos, Javier del Barco a la batería. A Javier del Barco lo habíamos visto acompañando a Daniel Cano, pero dentro del esquema polirrítmico de Four Corners demuestra de una manera más fehaciente que es una especie de hombre-máquina incansable. En el mismo inicio dinámico del concierto, los dos líderes o solistas (donde hay un líder, suele haber un co-líder) presentan el tema tocando al unísono, lo que resulta tanto o más espectacular porque son un tándem inusual: guitarra (Joan Fort) y flauta (Fernando Brox) y porque ver tocar a Fort es todo un espectáculo. Nunca he visto a ningún guitarrista mover los dedos de la mano izquierda a esa velocidad y con esa facilidad. El primer tema son 9 minutos de virtuosismo y un final de esos mágicos, con el juego de llamada respuesta y una coda que se hace esperar.

Aunque Joan Fort desarrolla unos solos enormes a la guitarra, el peso de los temas lo lleva sin duda la flauta. Los temas y los solos de Brox son muy desarrollados, intensos y deben ser agotadores para el músico. A este flautista, procedente del Taller de Músic y de Clasijazz, lo habíamos visto en este mismo escenario acompañando a Pablo Báez, contrabajista de evidentes influencias flamencas, comparación que sirve para demostrar la versatilidad de Brox. 

El cuarteto, por suerte, funciona. La abundancia de solos permite disfrutar de todos los músicos y, a medida que avanza el concierto, el espectador va asimilando la estética: instinto clásico (Monk, Chet, Golson, Evans), enfoque moderno, agresivo en los tempi pero bien cuidado, homenajes constantes a los grandes (especialmente bop), con mucho guiño en los solos, complicidad y, sobre todo, honradez al presentar los temas, sin efectismos absurdos ni puestas en escena.

El mejor momento, sin duda, "Polka Dots and Moonbeams", esa balada enorme de Jimmy Van Heusen que Chet Baker explotó al máximo y que el trío de Bill Evans convirtió en eterna. "Polka Dots and Moonbeams" comienza con una larga e inspirada introducción de flauta a cappella. Cuando la balada explota, lo hace con una delicadeza conmovedora. Después, repaso a standards de Benny Golson ("Fair Weather"), de nuevo Thelonius Monk, Wes Montgomery ("S.O.S.", donde Fort demuestra que tiene una digitación casi tan rápida e imaginativa como la de Wes)...

Durante la hora y algo del concierto hay mucho más de esto. Luego, el concierto termina con la misma naturalidad con que el cuarteto ha desglosado todas sus capacidades. El público pide un bis y lo hay. ¿Quedan aún conciertos sin bises preparados? Lo cierto es que yo hubiera pagado por media hora más de concierto.

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* Pido disculpas por la calidad de las fotos de mi móvil. Otra vez será.



Concierto organizado por:


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http://andajazz.es/ 




JAZZ COMO EXPRESIÓN DE LOS SENTIMIENTOS

DESIDÉRIO LÁZARO, Moving (Sintoma Records, 2018)

Después del fantástico Subtractive Colors de 2015, con su enfoque original y aquella formación en sexteto tan singular, el saxofonista portugués Desidério Lázaro vuelve al cuarteto para presentar un álbum de temas propios que se mueven en el territorio del jazz contemporáneo con guiños mestizos al jazz-rock, un catálogo de composiciones muy libres (ocho en total) que apelan a lo visceral como fuente de inspiración.

Porque Moving es un disco de sentimientos, cambiante, ciclotímico podríamos decir si no fuera porque todos los sentimientos son válidos y su expresión lo que justifica el arte en todas sus manifestaciones. A nuestra pregunta, Desidério Lázaro justifica el título así: "Moving podria traducirse de varias maneras: moving de moviéndose para otra parte (emocional o física) moving de comovedor, moving porque mi hijo (a quien dediqué el álbum) me hace mover aunque yo le ayude a moverse también (simbiosis)".

Tanto los títulos como el enfoque jazzístico de cada tema ilustran situaciones espirituales, gozosas o conflictivas, reflejo de contingencias vitales que encuentran su correspondencia en la música: "Burned Conscience" es un ejercicio casi místico de jazz moderno, mientras que "Moving" es pura energía, ritmo desatado, jazz-rock o rock progresivo según el punto de vista, que utiliza la distorsión y lo atonal como forma de expresión, con un Joāo Firmino espectacular. Según las notas del autor, Moving es "un disco sobre viajes, una mezcla ecléctica de géneros musicales, y logros emocionales".
Foto: João de Barros
Es inútil el arte que no conmueve y, en el mismo sentido, el que no nace a su vez de un sentimiento. Lázaro admite: "No escribo música solamente como ejercicio, creo que la música sin relación emocional no es tan rica. Por lo menos para mis oídos".

Pero los sentimientos pueden esconderse en el interior ("Introspective") como una balada moderna, con un saxo lacónico, casi lírico, o hablar de valor ("Courage") con ecos de jazz europeo, blues y free de una manera tan teatral que inspira más terror que valor. "Lullaby" nos recuerda que el disco está dedicado al hijo del músico, Mário. Es una balada que comienza con unas notas dispersas de la guitarra y unos balbuceos infantiles para desembocar en (quizás) el tema más jazzístico del álbum, una balada a tempo medio donde el saxo canta y que, según avanza, se convierte casi en un himno. Otra balada que habla de dolor ("Hidden Pain"), dedicada a su padre, habla de dolor con una delicadeza absoluta, con un contrabajo que habla en voz baja (Francisco Brito) y un conmovedor Lázaro al saxo. "Memories of a Forgotten Past" vuelve al rock con una guitarra que entabla un interesante pero breve diálogo con el saxo. La conclusión del disco, "Reconciliation" retoma el aire místico e introspectivo de los primeros temas, con un saxo muy rockero, que me trae a la memoria buenos momentos con buenos discos de rock progresivo de aquellos olvidados 70... Con la sólida base rítmica de Firmino en la guitarra eléctrica, Desidério Lázaro se expresa enérgico pero melódico. Joel Silva en la batería da mayor dimensión rockera a la fusión. Un breve interludio entre tanto ritmo permite a Brito volver a hacer un solo elocuente. El final es tan eléctrico que escapa a las calificaciones. Hay que escucharlo.


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* Web; https://sintomarecordsmusic.bandcamp.com/album/moving