HOT JAZZ CALLEJERO

BARBA DIXIE BAND, Original Jazz (2016)

Seguimos persiguiendo y constatando la delicia de encontrar jazz por las calles de Madrid. ¿Han quedado atrás aquellas prohibiciones y aquellas restricciones impuestas por anteriores ayuntamientos? No. Pero lo cierto es que no hay mañana que pasee por el rastro y no tenga que dejarme arrastrar por la dirección que marcan unos compases de hot jazz. Hace unos domingos me encontré con la Barba Dixie Band, tocando bajo el gélido sol de enero en la calle Embajadores.

A los que no somos músicos nos cuesta entender que los instrumentos (especialmente los de madera y metal) no suenan siempre igual. Las condiciones de frío o calor influyen en el timbre por una simple cuestión de física: la expansión o contracción debido a la temperatura. Por eso, se agradece encontrarlos haciendo el esfuerzo en medio de la calle, alegrando a los transeúntes y vendiendo sus CD's, especialmente cuando se les puede ver también en clubs como Clamores, con más comodidad.


Me hice con su disco (soy un fetichista de lo tangible... Lo digital se me escapa de las manos aún) para poder revivir en la soledad de mi estudio lo que en la calle helada sonaba tan hot. El sonido del álbum, un disco con 8 standards, suena tan cálido y tan vital como el directo. Sí, pensarán, el disco debe estar grabado en directo, como se deben grabar los discos de jazz en estudio, pero el sonido es tan "auténtico" que conmueve. 

Con temas clásicos como "New Orleans" o "Charleston" y el melancólico final de "Do You Know What It Means to Miss New Orleans", el álbum fue grabado en La Casa Naranja en noviembre de 2016 y es una estupenda carta de presentación para un combo como éste. En el disco aparecen Mario Siles (banjo y voz), Anxo Martínez (corneta), Yazu (trombón), Stefano Giordani (contrabajo, sustituido aquel domingo de rastro por la tuba de Víctor Correa, de quien hablamos hace unas semanas a propósito de In Lak ' Ech, Hala Ken), y Andres Freites (tabla de lavar).

Es un combo que funciona con la complicidad de una fiesta entre amigos, sonidos clásicos hasta la raíz que flotan con la vitalidad de lo nuevo y la calidez de la música sin complejos, música con intención lúdica pero con una base seria y bien construida. La tuba ofrece, quizás, una sensación rítmica más tradicional que el bajo, pero la diferencia no es discutible; la washboard nos lleva a otros tiempos donde lo sencillo sonaba grande; y la corneta, bueno, la corneta es Nueva Orleáns...

De propina, este "Corrine, Corrina" que no está en el disco.

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* Info: http://www.producciones1920.com/?fw-portfolio=barba-dixie

NICK FINZER Y SU VIAJE DEL HÉROE

NICK FINZER, Cast of Characters (Outside in Music, 2020)

No puedo evitar deshacerme en elogios cada vez que me llega un disco del neoyorquino Nick Finzer, trombonista, compositor y educador que posee un don único para manejar melodía y armonía hacia un jazz narrativo y elocuente. Su nuevo disco Cast of Characters es un álbum conceptual en el que explora etapas vitales a través de los personajes que marcan el crecimiento personal, algo así como El Viaje del Héroe en versión jazz.

Basándose en los estudios del filósofo Joseph Campbell en los años 40 sobre el monomito, el guionista y asesor  de Hollywood Christopher Vogler plasmó en un libro de culto la estructura del Viaje del Héroe, según la cual toda historia (real o ficticia) se estructura en una serie de etapas y personajes que hay que recorrer o conocer. Siguiendo esta teoría, el disco de Nick Finzer está compartimentado en 14 temas repartidos en pequeñas "suites" inspiradas libremente por el concepto de que nosotros (y la vida) somos más que la suma de las influencias de los personajes que nos vamos encontrando: "A Sorcerer (Is A Mith)", "Brutus", etc. 

Así, cada parte del álbum refiere a uno de esos personajes que nos han influido en la vida (positivamente o no pero influido) y lo hace a través de una experiencia sonora original y viva, donde el jazz adquiere carácter de banda sonora, narrando de alguna manera este tipo de influencias. A menudo, cada tema lleva una intro que aporta un punto de partida "cinematográfico" a la exposición del tema principal, que normalmente corresponde a un personaje ("The Guru", "A Duke", "Venus", "The Weatherman"...) mientras que el viaje en sí está contado a través de temas secundarios y con títulos más explícitos ("Patience, Patience", "Evolution of the Perspective"...). 


Con un sentido ellingtoniano de la composición, Finzer escribe con un objetivo pero dejando espacio a los solistas, algo que se nota y se agradece. Su swing con el trombón de varas es limpio y elocuente, unísonos como los de "A Duke" nos recuerdan a la época dorada del bebop sin buscar el estruendo ni los fuegos artificiales; las intrigantes intros nos llevan a temas rítmicos y energéticos que suenan a hardbop ("Evolution of Perspective") o a baladas con un trasfondo neoclásico y elegante ("You'll Never Know The Alternative"). Y jugando con la atonalidad, el acercamiento a las fórmulas de la música incidental y ese toque de cine del que hablaba, nos invita a caminar a través de su "autobiografía" con un jazz que, especulativo unas veces y narrativo otras, no deja nunca de ser bop.

Y eso es precisamente lo que nos gusta de Nick Finzer: haga lo que haga, suena a bop. El equipo del que se ha rodeado contribuye también a esto. Además de Finzer al trombón, están Lucas Pino en el saxo tenor y el clarinete bajo, Alex Wintz a la guitarra, Glenn Zaleski al piano, Dave Baron en el contrabajo y Jimmy McBride en la batería. 

Un disco para escuchar despacio y disfrutar a fondo. Más que recomendarlo, recomiendo seguir la carrera de este joven trombonista y su viaje. Vale la pena.


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* Web oficial: www.nickfinzermusic.com

BLUES, POR FAVOR

BLUET, Look At Me (2019)

No solo de jazz vive el hombre, y a veces apetece un poco de blues, esa esencia amarga de la que se alimenta el jazz desde su raíz. No soy de aplicar etiquetas y el blues es un estilo (o sentimiento) que ha evolucionado durante el siglo XX como el mercado, en muchas direcciones. La música que nos ofrece el dúo Bluet es una fusión honesta entre el blues, el rock y el soul en el sentido más asequible de estos términos, blues para todos los públicos y con un sonido limpio y elegante.

Bluet (juego de palabras entre blues duet) es una formación de Castellón compuesta por Nuria Pallarés (voz) y Joaquín Pinilla (guitarra). Fogueados en los escenarios y en las versiones de jazz y blues en formato de dúo puro y duro, se percibe la esencia que estos sonidos negros han dejado en la voz de Nuria (que puede sonar muy sureña en "Niña  brava" y con toques de rock suave en "The Way", por poner ejemplos alejados entre sí) y en la guitarra de Joaquín (en cuyos dedos el blues gana más cuanto más lento es el tempo). Ambos, en conjunto, aportan una elegancia sobria y equilibrada al sonido de los standards que aparecen en el álbum. 

Pero aquí aparecen acompañados por una banda, buena elección porque en un disco es más difícil transmitir la energía del directo y el oyente en casa suele exigir otro tipo de sonido. Por eso, algunos temas han sido grabados en sesiones en directo en el estudio con la complicidad de una buena cantidad de músicos en distintas formaciones: Vicent Colonques en el Rhodes y el Hammond, José Galindo a la armónica, Simon Taylor al saxo, Héctor Tirado en guitarra eléctrica y acústica, José Luis Bertomeu 'Bertus' al contrabajo y bajo eléctrico, Diego Barberá al contrabajo (solo misterioso y breve en "Tell Me Why") y bajo eléctrico, Jesús Gimeno y Tico Porcar en la batería, y los coros de Bárbara Breva, Helena Pallarés, Laura Redon y Carlos Vidal. Con todo este potencial, el dúo consigue convertirse en una banda potente de rhythm & blues con momentos de soul contenido y rock urbano.

Foto: Paula Salas (Facebook)
Mención especial merece el tema que cierra (formalmente) el disco, una versión desgarrada de "Ain't No Sunshine (When She's Gone)" de Bill Whiters cuya energía hace honor a la letra, un tema que crece a partir del solo de Joaquín Pinilla y que alcanza (casi) las cuotas eléctricas de una Janis Joplin contenida (si fuera posible una Joplin en los tiempos que corren).  

Y he dicho que cierra formalmente el disco porque hay un tema extra oculto al final que es una versión del "Don't Cry Baby" que cantaba Bessie Smith y que aquí, con el acompañamiento de la guitarra, suena más en el estilo de Madeleine Peyroux pasado por la voz personal de Nuria Pallarés. Después de oír la banda al completo, es un buen final, respetando al final el formato original de dúo, es decir, recuperando de algún modo lo que es la esencia de Bluet.

Les dejo con una versión muy bluesy de "I Put A Spell On You" (Jay Hawkins).


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* En Facebook: https://www.facebook.com/bluetband/

EXPLORANDO CULTURAS Y SONIDOS

VÍCTOR CORREA, In Lak ' Ech, Hala Ken (Underpool, 2019)

  
La inquietante portada del álbum, un fotograma de la película Sittin' Pretty (Leo Carey, 1924) nos anuncia ya un proyecto original. El título lo confirma: In Lak ' Ech, Hala Ken ("Yo soy otro tú, tú eres otro yo" en lengua maya). El trombonista Víctor Correa basa su inspiración en su experiencia mexicana y lo define como su proyecto más personal. En muchos aspectos, se sale de convencional, y esto, en el jazz, es decir mucho.


In Lak ' Ech, Hala Ken comienza y termina a ritmo de bebop, a toda máquina pero, para llegar al final, hemos de pasar por un laberinto musical no exento de originalidad y audacia en el que la atonalidad, el ruido y la expresión sin cortapisas están permitidas. Tras varios años tocando y conectando con escenarios (a priori) muy diferentes en México, Correa volvió y grabó este disco en Barcelona, y lo hizo rodeado de jóvenes y conocidos músicos (Toni Saigi al piano, Jaume Llombart a la guitarra, Marc Cuevas al bajo y Ramón Prats en la batería) que, como en el título, se reflejan unos en otros en buena compenetración.


Víctor Correa sale de la zona de confort (ese bebop moderno pero bebop al fin y al cabo) del primer tema ("Carballiño Blues") enseguida, construyendo una balada ecléctica que aúna elementos ajenos al jazz. Mayte Alguacil pone la voz buscando un impresionismo que rompe lo que conocemos como balada. El sonido del trombón aumenta la teatralidad del tema. Desde un punto de vista más purista, vale la pena escuchar el solo de contrabajo a cargo de Marc Cuevas. "Alalma (Felicidad)" suena a continuación, un experimento que juega a retener el ritmo y donde Correa experimenta con las sonoridades menos musicales del trombón, unísonos juguetones y un ambiente enrarecido y expresionista. Un inesperado solo de guitarra (Jaume Llombart) aporta un lirismo exótico al tema, explorando también sonoridades inusuales. "Paranoia" podría servir para definir el espíritu especulativo del álbum. Ritmos sincopados, libertad atonal y melódica, ruido, efectos... "Solo" es un ejercicio de expresión personal y sin límites, donde el trombonista explora todas las posibilidades sonoras (musicales o no) del instrumento. El resultado es un tour de force donde instrumento e instrumentista se ponen a prueba. Nos recuerda experimentos igualmente originales y personales como los del saxofonista Marcel·lí Bayer. El final del álbum es una vuelta al principio. "Used Twice", puro bop. Vuelta a la raíz.

Les dejo con dos ejemplos del disco que van del bop al free; para algunos, el yin y el yan.



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UN CANTO A LA HERMANDAD

XIMO TÉBAR, A-Free-Kan Jazz Dance Big Band (Omix, 2019)

Pionero en muchos sentidos, formado en Valencia y Nueva York, investigador constante... el guitarrista y compositor Ximo Tébar  ha explorado a lo largo de su enorme carrera el bop, el flamenco, el funk, el impresionismo de Satie, los ritmos latinos y la música negra en general. Su estilo personal y su eclecticismo explotan en su último álbum como un gran fin de fiesta (es un decir porque parece tener cuerda para mucho) en el que pone toda la carne el asador: big band, bailarines y cantantes traídos de distintos puntos del planeta, entre los que se incluye Vinx (Cassandra Wilson, Sting, Herbie Hancock).

Pero el proyecto va más allá del álbum. Un gran espectáculo con 30 personas sobre el escenario (entre músicos y bailarines) celebra la raíz africana del jazz. Lo podemos ver en el DVD que acompaña al disco. Un setlist heterogéneo reclama este vínculo entre la tradición africana y la exploración implícita en la esencia del jazz, una idea que nació hace diez años en el IVAM, de donde surgió una "orquesta de jazz interétnico residente del museo". Retomada para celebrar en Alginet el Día Internacional del Jazz de 2019, Ximo Tébar decidió grabar el concierto en audio y vídeo para inmortalizar lo que define como "un canto a la hermandad".



Entre los temas, himnos del African pop como "Pata Pata" de Miriam Makeba, versiones de standards como "Summertime" o "Peter Gunn" (qué potente versión y qué bien traída al contexto de este proyecto), temas que, de repente, reciben un acercamiento a las raíces africanas, y también hitos de la carrera de Tébar, como su visión de "Footprints" (Wayne Shorter), que aquí toma una nueva dimensión, más profunda y racial, algo que, por otro lado, ya buscaba Tébar en su A Jazzy World Christmas de 2010.


Mención especial merecen los standards presentes en el disco. Como "Caravan Nazarí", donde las armonías orientalizantes de Ellington reciben una vuelta de tuerca con aires árabes más auténticos. Los arreglos los fusionan con ritmos africanos con un resultado excitante y sin perder de vista las posibilidades de tener detrás una big band. Los solistas tienen también un papel destacado en este tema. David Pastor hace un poderoso solo a la trompeta que construye de una manera original y rabiosa, casi racial. 

El otro estándar más que recomendable es "Con Alma". El tema de Dizzy Gillespie, que ya aparecía en el anterior trabajo de Tébar, Con Alma & United (Omix, 2018). Anunciado en el libreto como "pseudo-bulería", mezcla ritmos de aquí y allá con un resultado inesperado pero coherente. Por destacar, el mejor solo de Ximo Tébar y, aparte de la guitarra, la percusión (y, dentro de la gran sección rítmica, a Nathaniel Townsley). Si Dizzy llegó a África a través de Cuba, este es el tema que justificaría todo el proyecto: las múltiples y complejas relaciones del jazz con sus raíces nos devuelven, con A-Free-Kan Jazz Dance Big Band, una mirada nueva y personal a estos vínculos, un acercamiento necesario  y que sirve, además, para reafirmar una carrera, la de Ximo Tébar, como la de un músico y un investigador incansable. Que no pare el jazz.

Algunos temas del disco fueron grabados en vivo en el LXIV Festival de Jazz de Albacete y del Día Internacional del Jazz de Alginet. Que ustedes lo disfruten.


El personal del disco es el siguiente: 
Ximo Tébar, guitarra, arreglos y director; 
Baterías: Héctor Gómez, Nathaniel Townsley, Vicente Climent, Donald Edwards.
Bajos: Xavi Alaman, Nacho Mañó, Luis llario.
Piano: Mariano Díaz
Piano/órgano/teclados: Will Martz.
Saxos: José Luis Granell, Víctor Jiménez, Roque Martínez, Pepe Calatayud, Javi Forner, Lara Canet, Carmen Calatayud, Mari Cruz Lozano, Aure Company, Jaime Pérez.
Trompetas: David Pastor, Juan Luis Crespo, Ángel Girón, Lorenzo Atencia, Ferrán López, Voro López, Richar Aguado.
Trombones: Ferrán Verdú, Israel Soriano, Frank Liza, Dimas Rubio, Salva Sánchez, Aron Beltrán.
Flauta: Andrés Belmonte.
Cello: Matthieu Saglio.
Voces: Vinx, Kwamy Mensah.
Percusión y coros: David Gadea, Mortalla Gueye, Dauda, Ibu, Aboo Zeze, Samuel, Harol Martínez.
Bailarines y coros: Mohammed Senne, Adama Dieng, Diakhere Samb, Julie Abitol, Magat Sene, Adji, Moussa.

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* Más info: www.afreekanjazz.com

UN SEPTETO ATEMPORAL

ALFONSO CALVO SEPTET, Monday Mood 
(Tiny Moon Records, 2019) 

En la misma línea de su anterior See Ahead (Free Code, 2016), el contrabajista y compositor gallego Alfonso Calvo nos trae una nueva colección de temas originales con un sonido calmado, limpio, muy cool y placentero de escuchar, seis enormes composiciones con las que Calvo sorprende y, al mismo tiempo, consigue que suenen familiares al oído del aficionado.


Su septeto está formado por Pablo Castanho (saxo alto y soprano), Diego Alonso (tenor), Xabier "GdJazz" Pereiro (trompeta y fliscorno), Luis Miranda (trombón), Iago Mourinho (piano) y Miguel Cabana (batería) y cuenta también con invitados como Ton Risco (vibráfono y melódica), Pablo Pascual (clarinete bajo) y Paola Kianda (pandeiro), todo un despliegue para sacar partido a unos arreglos que complacerán tanto a los oídos modernos como a los más apegados a la tradición, donde Calvo encuentra referencias claras para hacer un jazz sin prisas, deleitándose en las dinámicas y, sobre todo, en el sonido de los metales y maderas. 

En algunos temas donde el septeto se amplia (con Risco, Pascual y compañía) aumenta la "paleta" de colores del combo y Calvo consigue nuevas atmósferas, más brillantes ("Mary-Go-Round", por ejemplo), sin buscar la espectacularidad: no hay vibratos gratuitos ni grandes unísonos ni abuso de la sección rítmica, por ejemplo, pero sí un uso constante del ritmo como elemento fundamental y, lo que es mejor, mucho espacio para los solistas



Sin ánimo de comparar, hay momentos que nos recuerdan a dos referencias personales: por un lado, los arreglos de Calvo me traen a la mente las aportaciones de Gil Evans al jazz de Miles Davis, por sus arreglos brillantes, que buscan una pureza dentro de la complejidad de empastar la diferente tímbrica de todos los instrumentos; por otro lado, y por citar otra referencia que nos viene a los oídos, la manera de sacar partido a los arreglos de Maynard Ferguson con su big band, sin la espectacularidad explosiva del trompetista pero con un resultado igual de excitante.

Monday Mood es el segundo disco como líder de Alfonso Calvo, quien, sin embargo, ha participado en un buen número de formaciones (No Name Quartet, Marcos Pin, Aló Django, Valentín Caamaño Trío, Marcos Teira Trío...), combos en los que siempre hay músicos en común, algo que propicia un interplay orgánico, natural, con esa complicidad de los directos que funciona tan bien y que hace este disco muy recomendable. Lo mejor: dentro de unos años, hagan una escucha a ciegas (antes lo llamaban "blindfold tests") y nadie sabrá decirles a qué época pertenece este álbum. Y esta atemporalidad le augura una larga vida. 



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* Web oficial: www.alfonsocalvo.com

UN TRIBUTO A DIZZY

JOHN BAILEY, Can You Imagine? (Freedom Road, 2019)

En 1964, Dizzy Gillespie se presentó como candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Lo que empezó con una broma de su departamento de marketing, que hizo unas chapas en las que se leía Dizzy For President, continuó con una campaña real a la presidencia y terminó en un concierto memorable en el Festival de Jazz de Monterrey. Hay un disco que recoge aquel concierto y que se llama, precisamente Dizzy For President (Knits Classics, 2004, reeditado). En este disco podemos escuchar la canción "Salt Peanuts" rebautizada como "Vote Dizzy" con una letra que decía así: 

Your politics ought to be a groovier thing.
Vote Dizzy! Vote Dizzy!

So get a good president who’s willing to swing.

Vote Dizzy! Vote Dizzy!

El trompetista John Bailey, "hijo" musical de Dizzy, lleva en su coche la matrícula DIZ4PREZ. Si esto no les sirve de pista, escuchen su nuevo disco, un homenaje en toda regla a aquella campaña medio en serio medio en broma de Dizzy para presidente. El álbum se llama Can You Imagine? (Freedom Road Records, 2019) y reúne en este álbum una serie de temas inspirados por ella, desde temas originales como "The Blues House" (sí, Dizzy quería rebautizar la Casa Blanca con este nombre), un blues que termina con un brillante juego de llamada y respuesta; "Peebles in the Pocket" o una suite titulada "President Gillespie Suite" que juega con los eslóganes de aquel momento y es, a la vez, homenaje a lo que podría haber sido ("The Humanitarian Candidate") y una broma por lo que en otros ámbitos fue ("President Gillespie's Birthday Song"). Esta suite está llena de nostalgia, notas tristes y también un sinfín de guiños musicales a Dizzy, tanto en el uso de esos acordes que le hacían distinguible como en citas explícitas y muy reconocibles de sus temas más conocidos. 

Foto: Matt Dine
En lo estrictamente jazzístico, hay que reconocer que John Bailey es un trompetista desconocido en nuestro país pero que merece la pena conocer y escuchar con atención. Tiene esa desfachatez de Dizzy al improvisar, explosiva y, a la vez, limpia, natural. Su sentido del ritmo está patente en todo el proyecto, con un swing incansable que está lleno de bebop, latin, soul..., más elocuente incluso cuando toca el fliscorno. Con una gran experiencia como músico y docente a sus espaldas, este trompetista de Nueva York formó parte de la banda de Buddy Rich cuando aún estaba estudiando, y ha trabajado y grabado con artistas como James Moody, Kenny Burrell, Dr. Lonnie Smith... hasta en 75 álbumes de jazz, entre los que se cuentan dos discos ganadores del Grammy: The Offense of the Drum (2014) y Cuba - The Conversation Continues (2015), dos discos de Arturo O'Farrill. La influencia latina está patente en dos temas de este disco ("Valsa Rancho" de Chico Buarque y "Ballad For Oro, Incienso y Mirra" de Chico O'Farrill), una afinidad electiva heredada, claramente, de Diz.


Su sexteto está formado por Stacy Dillard (saxos soprano y tenor), Stafford Hunter (trombón), Edsel Gomez (piano), Mike Karn (contrabajo) y Victor Lewis (percusión), a los que se suman, en algunos temas, Janet Axelrod  (flauta) y Earl McIntyre (trombón bajo y tuba). Entre todos construyen un disco de bebop, cubop y músicas cercanas con elegancia y un sonido limpio y bien trabajado que redunda en un disco recomendable para descubrir a un veterano trompetista desconocido en España, un disco en el que hay muy buen jazz y una buena cantidad de homenaje sonoro a Dizzy pero, sobre todo, intelectual, a su forma de pensar, de enfocar el mundo y, por supuesto, el jazz; un homenaje que nos hace pensar en lo imposible (¿un trompetista presidente?), pensar que podríamos estar gobernados por gente más humana, más digna y con más sentido del humor. En todo caso, ¿se imaginan que Dizzy Gillespie hubiera ocupado la Casa Blanca en 1965? Can you imagine?


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* Web oficial: www.johnbailey.com

JAZZ SENSORIAL

ÁLVARO VIEITO, Devayu (Tiny Moon Records, 2019)

Devayu es el nuevo trabajo del guitarrista Álvaro Vieito, una sesión de estudio para la que se han compuesto y grabado ocho temas con una inspiración curiosa: en palabras de Vieito, "evocan olores, gamas de colores y sensaciones difíciles de expresar con palabras pero quizás no tanto con música". Este juego de evocación, que apela a nuestra memoria sensorial, a nuestros déjà vu, comienza con el juego de palabras del título.

Este anagrama enlaza con la esencia jazzística, que cambia de posición ciertos valores tradicionales para crear esta música metamórfica e interminable que nos gusta. Álvaro Vieito lo hace con un cuarteto formado por Javier Ortí al saxo tenor (ya hemos hablado en otras ocasiones de este saxofonista y su relación los guitarristas), el contrabajista Javier Delgado y uno de nuestros bateristas preferidos, Nacho Megina. Entre todos, despliegan un jazz moderno lleno de referencias a la tradición (hardbop, cool...) y a la vanguardia (Third Stream, fusión), con temas principalmente exentos de tensión, desarrollados con calma para disfrutar oyéndolos y (supongo) tocándolos.

Foto: Asejazz

Formado en Santiago de Compostela y Nueva York, Álvaro Vieito tiene una amplia carrera en distintas formaciones y como sideman (con Javier Delgado, Arturo Serra, Javier Ortí, Cuarteto Fuerte...) y también como docente (Asejazz, INJEX, Estudio Escola de Música de Santiago de Compostela). Debutó como líder con Introducing (Asos Jazz, 2010) y nos sorprendió en 2017 con Boreas, un cuarteto en el que hacía una interesante revisión de los temas de The Beatles. 

Con un estilo personal y contemporáneo, lleno de múltiples referencias externas al jazz (rock, pop) o cercanas (Third Stream), Vieito compone melodías fáciles de seguir, single lines interesantes y progresiones armónicas bien desarrolladas que dotan de emoción a los temas. Como líder, comparte protagonismo con el saxo de tú a tú en un interplay muy natural. Esto convierte el álbum no solo en un proyecto innovador y personal sino en una experiencia musicalmente apasionante.



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JAZZ PARTY, PARTY JAZZ

DELFEAYO MARSALIS & UPTOWN JAZZ ORCHESTRA,
Jazz Party (Troubadour Jass Records, 2020)

El séptimo disco de Delfeayo Marsalis como líder llega, como los anteriores Make America Great Again! (2016) y el álbum en vivo Kalamazoo (2017), de la mano de la Uptown Jazz Orchestra. Con el eclecticismo propio de Nueva Orleáns y su intrínseca mescolanza sonora, nos trae una serie de temas originales, escritos en su mayoría por Marsalis para esta enorme orquesta. Con un sonido ambicioso (vean, por ejemplo, que suenan 4 trombones, 4 saxos, 5 trompetas...), con mucho color, dinámicas cambiantes y esa preocupación de Marsalis por el sonido puro del contrabajo, consigue que nos sintamos dentro de una gran fiesta al más puro estilo de la ciudad. 

En las notas del disco, el propio Marsalis, a través de dos anécdotas, relaciona el jazz tradicional con la felicidad. Supone, dice, que es porque el hot jazz se toca en modo mayor y los músicos lo interpretan con mayor carga de optimismo. Modo mayor contra jazz moderno. Lo que para otros es neo-tradicionalismo o, simplemente, revival, para la UJO es tradición, raíz, una música que late tras cada puerta y tras cada esquina, porque es música que suena a calle, a second line, a funeral y a celebración. Me gusta lo acertado del título, que tiene mucho que ver con lo escrito por Marsalis: suena a música feliz. Y es un gran homenaje a la idiosincrasia de Nueva Orleáns.

El disco comienza con una fusión de funk, gospel y rhythm & blues muy sureña con la semifinalista de The Voice (en España, La Voz) Tonya Boyd-Cannon, que pone un toque lírico en el tema. Sigue un clásico de The Dirty Dozen Brass Band ("Blackbird Special") es puro ritmo, energía propulsada por la enorme sección de vientos y percusiones de la UJO, una partitura que serviría por sí sola para definir el ritmo de Nawlins. El sonido criollo de la ciudad aparece en "7th Ward Boogaloo". El sugestivo tema "Raid on the Mingus House Party" está inspirado en la televisión y las crecientes tensiones que dominan la opinión pública americana. Esto, mezclado con la idea de ¿Cuál es el número máximo de ideas melódicas que se pueden tocar a la vez de manera coherente? consigue una especie de caos controlado que serviría para ilustrar todas esas corrientes éticas y las tensiones existentes entre ellas. Por cierto, la respuesta es diez. 


Mboya K. Marsalis, hermano menor de Delfeayo, padece un trastorno del espectro autista. El trombonista se ha inspirado en él para construir esta fantasía en forma de blues, un blues que, apoyado en una big band tiene un sonido potentísimo. En el rap "So New Orleans", son otros sonidos de la ciudad los que escuchamos. Con un toque funk muy neoorleano y haciendo un juego de palabras, "Dr. Hardgroove" rinde homenaje a la vida y al sonido del difunto Roy Hargrove, uno de los Young Lions que Marsalis producía en los 80. Sigue otra versión, "Let Your Mind Be Free" de los Soul Rebel Brass Band, más funk autóctono con toques de desfile callejero, una delicia que tiene su continuación en "Caribbean Second Line" (donde aparecen sonidos caribeños). Pero antes suena "Irish Whiskey Blues", que mezcla la inspiración de canciones irlandesas con un contrafact de "Chambers of Tain" de Kenny Kirkland. El disco termina con un instrumental de "Mboya's Midnight Cocktail", donde la fuerza del blues orquestado se hace más patente.

Un disco, en resumen, con un sonido potente, atemporal, con la esencia de Nueva Orleáns en cada músico y en cada arreglo, y con algo que me ha gustado (y que está reapareciendo en muchos discos últimamente): está reseñado al lado de cada título quién o quiénes hacen los solos. Cuando tienes un solo trompetista parece obvio citarlo pero, cuando tienes tantos músicos en la misma cuerda, se agradece. Un punto más a favor de este disco que ilustra y disfruta de la rica cultura musical de la que llama The Big Easy. Por eso, voy a terminar esta reseña con una frase del propio Marsalis en las notas del disco: "La esperanza de vida de cualquier innovación es directamente proporcional a su relación con la tradición."

Escúchenlo y disfruten.

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* Delfeayo Marsalis: www.dmarsalis.com

* Uptown Jazz Orchestra: www.facebook.com/uptownjazzorchestra



FELIZ NAVIDAZZ

UN AÑO MÁS (Y VAN 12), FELIZ NAVIDAD A TODOS

Puede que, para algunos, las navidades sean épocas tristes que les hacen recordar tiempos mejores. Nostalgias aparte, ¡que nos quiten lo vivido! Los que ya no están nos dejaron lo mejor que tenemos, al menos en mi caso, y toca disfrutar de los que están. La Navidad es, también, una época para dar. Regalar es una de las cosas que más endorfinas produce. Ver la felicidad (o la sorpresa) en la cara del otro no tiene precio. y si lo que regalamos es un disco de jazz, bueno, ¿qué les voy a decir? Que regalen, que regalen, y no solo discos, también entradas, momentos, swing...

Para celebrar estos momentos y no salirnos de la filosofía de este blog, suelo recomendarles cada año un disco de jazz relacionado con la Navidad, pero este año será un concierto. Para poner banda sonora a esos momentos que las fiestas les dejen libres, vean y escuchen este concierto de la Jazz at Lincoln Center Orchestra dirigida por Wynton Marsalis que no tiene nada que envidiar al de Viena en Año Nuevo (que, por cierto, tampoco me lo pierdo).

Grabado en 2015, incluye swingueantes standards clásicos de Navidad como "Jingle Bells" (con los arreglos de Count Basie), el ineludible "White Christmas", "Sleigh Ride"... con toda la potencia de la big band y, en algunos temas, vocalistas como Denzal Sinclaire (ganador del National Jazz Award) y la vocalista de bebop Audrey Shakir, y solos, muchos solos que el realizador ha tenido la coherencia de nombrar con subtítulos, lo que es de agradecer.

Que ustedes lo disfruten. ¡Feliz Navidad!