UN PASO ADELANTE, HERMANAS

O SISTER!, Stompin' in Joy (Discóbolo, 2016)

La carrera del grupo sevillano O Sister! está cimentada sobre la calidad y la emoción. Su amor por la música de Nueva Orléans y su afán por investigar en las raíces, en las canciones originales y en la perfección vocal hace de este grupo un referente. Fruto de la experiencia y la investigación surgen las seis canciones escritas por miembros del grupo para su nuevo disco, siguiendo los esquemas de los Roaring Twenties y de los Flirty Thirties.

Stompin' in Joy, su cuarto disco (tercero de larga duración) supone así un paso adelante. Los nuevos temas están tan trabajados que resulta difícil para el oyente diferenciarlos de los clásicos que aparecen en el álbum, lo que demuestra que la faceta compositiva del sexteto está a la altura de lo interpretativo.


Las letras, respetando los cánones de esas décadas (brillante "The Dances I Owe You"), son asépticas y convincentes, con mensajes divertidos sobre las dificultades de la paternidad ("The Baby Rag") o los conflictos de comunicación antes del primer café de la mañana ("Please, Don't Talk To Me Before My Morning Coffee"). Su tema "I Fell In Love with New Orleans" es un canto apasionado a la ciudad del Mississippi, The Big Easy. Habría que destacar que el espíritu en todos estos temas es optimista y brillante. Incluso en el alegato feminista "Keep Your Head Up, Sister!" el mensaje es positivo. Parece que, en su visita a Nueva Orleans, caminaron por el lado soleado de la calle.
Stay away from me before my 
morning coffee,
it's the most important rule.
I can't have a conversation with you,
I'm dozy, woozy, clumsy, still asleep!
(Oh, honey...) 
En cuanto a la música, los arreglos, tanto vocales como instrumentales (y en este álbum los vientos), siguen estando a una altura notable. El disco incluye, además, una nómina brillante de músicos invitados en la grabación, incluidos coros, claqué (Samuel Rigal), cuarteto de cuerda (en "Moonglow") y una pequeña brass band (Juli Aymí al clarinete y saxo alto; Julien Silvand, trompeta, y Josep Tutusaus, trombón). A estos no sé si llamarlos artistas invitados o no, pero están ahí: Amalia Comino, Daniela Huertas y Abril Cabra son los bebés que ponen voz a "The Baby Rag" (Matías Comino), uno de los temas originales del álbum, con una letra muy divertida que recuerda las de Fats Waller.

En resumen, el trabajo más completo y complejo de O Sister!



Y así es como suena en vivo su "Nowzah! (I Don't Accept Your Rules)":

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* Web oficial: osister.es
** Fotografía: Juan Luis Morilla.

http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

THE NEW GUTBUCKET ACADEMY

Impresiones del concierto de David Defries' Band

Las luces se apagan y se hace el silencio. El cartel anuncia 2º Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz. Las tablas del Gran Teatro de Huelva han presenciado pocos pero muy buenos conciertos de jazz (Chick Corea, Dizzy y su United Nation Orchestra...) y el público (media entrada) es entendido en un buen porcentaje. 

David Defries es un músico que domina trompeta, fliscorno, bombardino, percusión... Ha tocado con grandes como Chris McGregor (Brotherhood of Breath), Archie Shepp, Don Weller, George Russell... y formado parte de innumerables grupos (Major Surgery, Penguin Café Orchestra, Charlie Watts Orchestra...). Nacido en Londres, está afincado en Granada, donde toca, investiga y enseña con los músicos locales. Su banda, The New Gutbucket Academy (nombre donde resuena Platón y el sentimiento de tocar con las entrañas) no es producto de un encuentro puntual para un bolo (como explica en el vídeo más abajo) sino que lleva consolidándose desde 2013, investigando juntos nuevas formas de improvisación, el arte de la sorpresa. Pero para un concierto de jazz uno debe llevar preparada la capacidad de asombro, no el nombre de los músicos que van a tocar.

Volvamos al principio. Un momento antes de que las luces se apaguen, durante la presentación, se oye al grupo entre bambalinas. Aúllan como un equipo de fútbol abrazado en una piña (o como una legión de espartanos). El público sonríe. Continúa la presentación. Entonces sí, las luces se apagan y suena el piano.

En su intro, Jaume Miquel deja clara la primera premisa: no vamos a escuchar un jazz trillado ni estándar. Tal como nos avisaba David antes de la actuación, no habrá estereotipos ni esquemas de los que se aprenden en las escuelas de música. El planteamiento es original y las armonías también. Cuni Matilla entra con su contrabajo a cuestas y comienza golpeando las cuerdas con el arco en un ejercicio que sobrepasa el staccato y que convierte el contrabajo en un instrumento de percusión (la percusión será la base del concierto). El resto del septeto entra en escena y, como un mecanismo, el jazz híbrido de David Defries explota en el escenario.


El ritmo es brutal y, al mismo tiempo, tiene lógica. Hay mucho momento atonal, mucha explosión, todo un catálogo de recursos en la percusión (el contundente Alfredo Sarno en la batería, Jesús Santiago en las percusiones y hasta el mismo Defries en muchos momentos). Hay pasajes en los que el septeto está tan arriba que parece que no van a poder resolverlo. Pero lo hacen.


No hay descanso. No se presentan los temas. Sólo cuando el trompetista anuncia un homenaje al que fuera su maestro durante diez años, el sudafricano Chris McGregor, y suena una balada, el ambiente se relaja, pero es un espejismo. La tensión emocional del piano mantiene al público en un estado de shock.

Todos los temas son composiciones y arreglos de Defries, pero hay un homenaje a Duke Ellington. Como él nos explicaba luego no usan el típico esquema chrorus-solo-solo-solo, etc., obligando al público a cambiar de punto de mira cada dos minutos y a aplaudir constantemente, para no hacer que el ritmo decaiga. Esto, admite, lo aprendió de Duke. En cambio, nos ofrece números espectaculares donde investiga sobre el ritmo, sobre todo sobre el ritmo, con una línea de vientos que incluye a Miguel Fernández (que toca el soprano y el alto con brillantez, con precisión... y sin zapatos) y a Víctor Colomer (que se marca un solo de trombón que arrastra una nostalgia subrayable).

El concierto se hace corto incluso con el bis, con un público entregado que pedía más. El bis es un arreglo de Defries de un tema Dinah Washington que dice (medio en broma, medio en serio) que se acerca al pasodoble. La especulación rítmica aquí nos lleva a un ritmo sincopado cercano al reggae. Nuevamente el Caribe. Intenso y adecuado final para una propuesta memorable.


Puede parecer una reseña demasiado poética, pero la noche ha sido espectacular y emocionante, además de inusual. Cuando se le pregunta por el tema, Defries responde, abriendo mucho los ojos, que él enseña técnica, que la emoción la lleva dentro cada uno. Y eso, pienso, también incluye al público.





El próximo concierto, por cuestión de agenda, se ha cambiado. El 23 de marzo veremos a Pablo Báez Quartet en el Gran Teatro de Huelva. Lo contaremos aquí.


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* Fotografías de Manolo Martín

DISPONIBLE EN eBOOK

Portada del ebook

Por fin podemos anunciar que está disponible en ebook la primera edición de Noche de jazz en la tienda Amazon.

El libro electrónico se puede adquirir en todas las plataformas de Amazon, convirtiendo en fenómeno Noche de jazz en un libro sin fronteras.

Los amantes del libro en papel pueden seguir adquiriéndolo a través de esta misma web (sin gastos de envío dentro del territorio español) en los enlaces que hay más abajo. 









188 páginas
Rústica con solapas  
15x21cm
ISBN: 978-84-9126-360-9


ESPAÑA: 15€ (gastos de envío gratis)



   
AMÉRICA: 15€ (+7,95€ de gastos de envío)

    
ebook: 4,25€ (en tienda Kindle)   .
https://www.amazon.es/Noche-jazz-relatos-F%C3%A9lix-Amador-ebook/dp/B06XHKR4TD






SINOPSIS
Los 13 relatos que se incluyen en Noche de jazz son fantasías, improvisaciones, standards, temas nuevos y temas clásicos acerca de la naturaleza humana y de su debilidad o su fortaleza en el momento de la creación artística; relatos basados en la Historia del Jazz, ficciones que se pueden “escuchar” en silencio mientras se leen. En Noche de jazz Félix Amador, ganador de numerosos premios de narrativa breve, ha compuesto trece ficciones que van desde el crudo realismo hasta el relato fantástico, desde la especulación musical hasta el análisis del comportamiento humano; trece ficciones en las que el catalizador fundamental es, siempre, el jazz.

Cada capítulo lleva el título de un standard ("Body and Soul", "It's Monk's Time", "Solitude", "Drum Boogie"...) o un álbum (Chet Baker Sings, Kind of Blue) con el objetivo de ilustrar a modo de banda sonora estos relatos.


EL AUTOR
Félix Amador (Moguer, 1965) es narrador, poeta, pintor, traductor, letrista, dramaturgo, crítico musical, bloguero... Desde 2007 publica el blog Jazz, ese ruido, donde comparte su pasión por el jazz a través de críticas y reseñas de discos, libros y películas relacionadas con la música de Nueva Orleáns. En el plano literario, ha publicado las novelas Las palabras mágicas (2007), la trilogía de Diario de un feo recién divorciado (2007-2009), La muchacha con nubes en los ojos (2014) y la novela corta Los hilos del aire (2014), finalista del Premio Internacional La Esfera Cultural. También es autor del ensayo El Moguer de Juan Ramón Jiménez, breve guía para el viajero pasional. En el ámbito musical, ha escrito el libreto y las letras del musical Germinal.


HEAR & NOW

NICK FINZER, Hear & Now (Outside in Music, 2017)

Con un fondo cool, moderno, intimista en algunos momentos. Así es el tercer álbum del joven y premiado trombonista Nick Finzer, alumno de Steve Turre en Juilliard y una de las piezas que promete unir la tradición con el jazz que ha de venir. El álbum se titula con un juego de palabras, Hear & Now, y es un disco en el que el activismo político aflora en unas composiciones y unos títulos que su sexteto aborda con una energía fabulosa. 

Ocho composiciones originales y una de Duke Ellington ("Single Petal of a Rose") nos permiten conocer a este trombonista de Rochester, Nueva York. Su estilo es brillante a la primera escucha pero se nos descubre más profundo en la segunda, con un gran uso de la técnica y un gran repertorio de recursos. La escucha nos trae ecos de jazz clásico (bop, cool, algún momento atonal inesperado) pero con una estética moderna y de vuelta. Es el jazz que mira al futuro. 

Transformation can only take place inmediatly. 
The revolution is now, not tomorrow.
Nick Finzer

No tan cerca del cinismo de Delfeayo Marsalis, que se preguntaba en su último álbum cuándo ha sido América grande, Finzer esboza un sentimiento de alerta frente a los tiempos que vivimos (y que él especialmente vive en Estados Unidos, con la fractura social creada por las recientes elecciones) pero lo hace con una música brillante y esperanzadora que enlaza tradición con modernidad y, como dice su nota de prensa, "un desafiante optimismo que enfrenta el amor contra las fuerzas de la opresión". El tema "The Silent One" habla de la frustración silenciosa mientras que "Dance of Persistence" y "New Beginnings" hablan de esperanza, como el poético final, materializado en la balada "Love Wins".

El sonido del sexteto, en general, es brilante y cuidado, con interesantes solos de piano (en la melancólica "Lullaby for an Old Friend") y muy recomendables de escuchar los de guitarra (un inspirado Alex Wintz en "Again and Again", por ejemplo). Especialmente remarcable es el tema "Race To The Bottom", un vertiginoso tema en el que el sexteto lo da todo. Suena energético, orgánico, vibrante y, sobre todo, nos devuelve recuerdos de la época en que nació el West Coast Jazz. Me gusta imaginar a Finzer como una versión moderna de Bob Brookmeyer o Frank Rosolino, pero con más madera de líder y en una época en la que tiene más libertad para innovar. El tema habla, dice Finzer, de que en América debes ser el mejor o el más barato, o emprenderás una carrera hacia el fondo que sólo puedes esquivar creando algo significativo.

Además del trombonista, el sexteto lo componen Lucas Pino (saxo tenor y clarinete bajo), Alex Wintz (guitarra), Glenn Zaleski (piano), Dave Baron (bajo) y Jimmy Macbride (batería), y está producido por Ryan Truesdell, líder del renovado Gil Evans Project y productor de, entre otros, Maria Schneider.

Este es el tema que abre el álbum: We, The People (Nosotros, el pueblo):


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* Web oficial: www.nickfinzermusic.com

** Fotografía 1: Ricardo Nelson.

*** Fotografía 2: Origin Records.

GREEN WITH ENVY

Sincero y complejo homenaje a Grant Green

Ya en su primer álbum (The Joy), el guitarrista Valentín Caamaño demostró no sólo un patente amor por la tradición sino un gran respeto. Bebop y hardbop daban solidez a su jazz. Su segundo álbum, Green With Envy (Free Code, 2017), es un sentido homenaje a Grant Green, desde la portada, con ese filtro verde que recuerda al álbum Green Street (Blue Note, 1961), hasta el profundo trabajo de investigación que hay detrás de la grabación.

Grant Green (1935-1979) fue un guitarrista que pasó por el bop, el soul jazz, el jazz funk... y terminó su carrera profundamente influenciado por el blues. En su estilo de tocar domina la técnica llamada single line (una nota, una cuerda), que le hace sonar sencillo y directo, con escaso uso de cromatismos, articulando de manera clara y brillante cada nota, como dice Caamaño en el libreto del disco, "como si fuera la última nota que va a tocar en su vida".

En su homenaje, Caamaño reproduce la técnica de Green y su sentido del blues con fidelidad, y lo hace también a trío, una arriesgada fórmula para los guitarristas, que sólo se sostienen con bajo y batería, aún a riesgo de caer en el silencio. Caamaño resuelve el problema llevando el peso de los temas y dotándolos, en su mayoría, de gran intensidad rítmica, algunos a tempo que debe dejar sin respiración a los músicos (como "Jean De Fleur" o el solo de contrabajo de "Oleo"), 

El álbum comienza con "Matador", quizás el tema más cool de los elegidos de Green, un tema donde los músicos ya se presentan con sus solos (Juyma Estévez, al contrabajo, toma el relevo de Caamaño con un solo ágil y divertido, que es casi de guitarra, para que después Andrés Rivas, a la batería, desarrolle su solo con un brillante juego de llamada y respuesta) y termina con un tema de blues, un sonido al que Green se dedicó al final de su carrera y por el que suele ser más reconocible (al menos para este que escribe). El tema se llama "Blues for Lou", dedicado naturalemente a Lou Donaldson, el amigo que le presentó a Alfred Lion y lo introdujo en Blue Note.

Sólo la mitad del repertorio del disco esta escrita por Grant Green. El resto de los temas pertenecen a (¡sí!) saxofonistas, algo que ya apreciamos en el disco anterior de Valentín Caamaño, cuando hablamos de la dificultad de transportar las partituras de saxo a las seis cuerdas, una predilección que en este homenaje cobra especial significado porque Green solía dejar patente que sus principales influencias no eran otros guitarristas sino (principalmente) saxofonistas. Charlie ParkerSonny Rollins y Joe Henderson estaban en la lista y de estos dos últimos hay versiones en este álbum que tenemos en las manos. 

Entre lo poco que hemos encontrado en Youtube sobre este trío, está este video (grabado en directo y con no muy buen sonido) donde se puede escuchar el "Ain't Necessarily So" de Gershwin a la manera en que lo tocó Grant Green. Déjense arrastrar por la intensidad del trío:

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Web: www.valentincaamano.com

  
http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html
  

DISPAR-ARTE

El próximo jueves 9 de marzo estaré en el bar Trastero de Huelva presentando Noche de jazz ante los amigos de la Tertulia Dispar-Arte y todo el que quiera estar. Los miembros de esta tertulia (a quienes agradezco el honor de estar invitado) debaten cada semana sobre distintas ramas del arte, desde el arte urbano hasta la música renacentista. El jueves debatiremos sobre la siempre escabrosa definición de qué es el jazz

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* Más info en Facebook y en el blog de la tertulia:
tertuliadispararte.blogspot.com.es

TAMAL HOT BAND

El divertido ritmo del pantano

La palabra es hot. Hot jazz heredado del amor por Nueva Orleáns y por sus bandas callejeras; hot en el sentido salvaje, rabioso y divertido del asunto. La banda sevillana Tamal Hot Band recupera estas sonoridades en un álbum que suena natural, con alguna balada y algún momento que suena bop pero, en líneas generales, un revival sincero y honesto magnifícamente instrumentado.


Parece que la idea del álbum surgió en la misma NOLA, cuando dos de los miembros del grupo (Matías Comino y Pablo Cabra) visitaban la ciudad con O Sister! (de cuyo nuevo disco hablaremos pronto). Se trajeron el ambiente de las calles, de los bares y de las bandas y crearon Tamal Hot Band junto a Nacho Botonero (clarinete, corneta y bombardino), Matheus Prado (contrabajo) y Antonio Albanés (saxo tenor), personal que contó también con invitados en ciertos temas: el saxo soprano Bernardo Parrilla y las voces de Paula Padilla y Marcos Padilla (“Basin Street Blues”) y Cinthya C. Lucas (“New Orleans”). 
Fotografía de Guille García
El disco comienza con "Phoenix Bird Blues", compuesto, como casi todos los temas, por el guitarrista Matías Comino. Tras el festivo comienzo, con metales y maderas muy en la línea de las brass bands de Nueva Orleáns, hay un solo muy de raíz, a cargo de Nacho Botonero a la corneta, al que sigue el solo de saxo (Antonio Albanés), otro de guitarra (Comino)  y una explosión de ritmo y vientos que nos traslada (en espíritu) a la mismísima orilla del Mississippi. El tema que sigue es "Soleil Swing", con un sonido algo más europeo, más manouche pero igualmente festivo. Ya lo habíamos escuchado a otra formación de Comino (Très Bien!). Aquí las cuerdas son las protagonistas. "Basin Street Blues" es un clásico y sobran las explicaciones. Paula y Marcos Padilla cantan sentidamente y los vientos aportan un aire mezcla de blues y cabaret que es, en definitiva, una de las fusiones que dieron origen al jazz. Cantado a tempo medio, tiene un final explosivo, con exhibición de batería y banjo y una banda que parece arrancada de los Roaring Twenties.

El disco está lleno de temas marcadamente hot que funcionan como una gran brass band con sólo cinco miembros y un instrumentista invitado. Hay dos excepciones, la balada "Nano" y el tema "La Gran Ciudad", con elegantes toques bebop. La coda del álbum es el pegadizo "New Orleans", un tema explosivo, con un ritmo trepidante y solos que se suceden con naturalidad contagiosa. Recomendable para nostálgicos y para los que aún no crean que el jazz es una música divertida y bailable. 

Les dejo con un vídeo resumen con fragmentos de la presentación del disco en CICUS (Sevilla).