FUERZA BALCÁNICA

NIKOLOV-IVANOVIC UNDECTET feat. MAGIC MALIK,
Frame and Curiosity (Coolabel, 2019)

Decir fusión es decir jazz. Por ello, intentar definir este proyecto del pianista macedonio Vladimir Nikolov y el baterista bosnio Srđan Ivanović es tan sencillo como complejo. Es jazz, pero es mucho más. Influencias de big bands clásicas, música balcánica, aires orientales, rock, funk... hacen de este "undectet" (son 11 músicos) un proyecto tan original como lógico. Estos dos antiguos compañeros de conservatorio firman composiciones y arreglos con una filosofía que se mueve en el amplio arco que existe entre Gil Evans y Maria Schneider. 

Hay en los temas de Frame and Curiosity una base musical clara, nítida, estructurada como si fuera música clásica, pero es solo una base culta sobre la que se construyen los temas, que suenan a jazz con influencias pero a jazz con mayúsculas, entre las que destacan los saxos y sus solos, muy clásicos y envolventes, acompañados por ritmos complejos e instrumentos inusuales como el acordeón o la flauta de Magic Malik (Maliz Mezzadri), que fue invitado como colaboración pero que es el instrumento reconocible del álbum, por encima del piano y a la percusión que, como he dicho más arriba, cobra aquí un protagonismo enorme, con los cambios de ritmo y estética que vertebran los temas.


A la complejidad rítmica hay que sumar la complejidad armónica de las composiciones, que siempre van más allá. El uso de los vientos es tan intenso y provocador que resulta difícil de encuadrar estilísticamente. ¿World music? ¿Jazz pan-europeo? Lo dejamos para los amantes de las etiquetas. Para simplificar, diré que, si a alguno de ustedes les gusta el jazz moderno con influencias étnicas y sin barreras, encontrará en Frame and Curiosity temas que aúnan todo esto y pasajes con tantas texturas (y lecturas) que incitan siempre a una nueva escucha. 

Once temas y once jóvenes músicos balcánicos y franceses que son: Vladimir Nikolov (piano, composición y arreglos), Srđan Ivanović (batería y composiciones), Luka Ignjatović (saxo alto), Kristijan Mlačak (saxo tenor), Đorđe Kujundžić (saxo barítono), Marko Đorđević (trompeta, fliscorno), Teodor Blagojević (trompa), Vladimir Vereš (trombón), Miloš Budimirov (tuba), Mihail Ivanov (bajo), Noé Clerc (acordeón) y como invitado, Magic Malik (flauta). 

Les dejo con este "Anonymous" para que aprecien la fuerza de los vientos, el solo de acordeón y el original juego de voz y flauta que hace Magic Malik. 


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* Vladimir Nikolov: vladimirnikolov.com

* Srđan Ivanović: www.srdjanovic.com

INTERLINGUA

Shashank SUBRAMANYAM, Mike HERTING, Paul SHIGIHARA
The Language of Music (Eden Records, 2020)

En la película Blade Runner (Ridley Scott, 1982), aparecía un policía que hablaba una mezcla de lenguas que se llamó interlingua en la versión española (cityspeak en el original). Algo parecido es lo que se puede escuchar en este álbum, una extensa y agradable conversación entre tres instrumentos y tres músicos de muy dispar origen y con muy distintos lenguajes que se comunican con fluidez y naturalidad.

El hindú Shashank Subramanyam es un reconocido intérprete de flauta de bambú que aúna el clásico con lo étnico, aportando sonidos ancestrales que van desde la India hasta inflexiones árabes muy reconocibles, y llevando la improvisación a sonoridades que parecían imposibles en este instrumento. Por su parte, el alemán Mike Herting (piano, Rhodes, teclados), aporta su experiencia en la fusión con músicas del mundo y una base de jazz moderno, ecléctico, muy lírico, que marca la pauta del álbum. El músico de origen japonés afincado en Alemania Paul Shigihara se mueve con su guitarra en la frontera de lo clásico, el blues, la fusión... creando solos y acompañamientos de gran intensidad. Los tres desarrollan a lo largo de los siete temas del álbum una conversación fluida, apacible y casi poética, como dice el título del álbum, en el lenguaje de la música.


El pianista, compositor y arreglista Mike Herting es conocido por sus eventos interculturales, en especial con músicos de la India, y por sus originales colaboraciones con la WDR Big Band. Este disco, fruto de las actividades del Atelier des Cultures, nace con un concierto el 5 de abril de 2019 en los estudios Riverside de Colonia (Alemania), el que se reúne con el flautista Shashank Subramanyam y con el guitarrista Paul Shigihara. Su lanzamiento en CD nos permite apreciar este experimento con calma y saborear todas las texturas que las diversas influencias culturales y el virtuosismo de los tres músicos son capaces de convertir en una mezcla única.

Desde el primer tema ("Raga Sri") se aprecia la fusión de jazz moderno con influencias étnicas. Alguna reminiscencia de blues adorna las frases de la guitarra. En "Raga High" encontramos una influencia árabe más nítida. También más inspirada, con un Shashank que lleva la melodía a extremos increíbles con sus improvisaciones. El diálogo es constante entre los dos instrumentos, que se alternan acompañando o llevando la melodía con naturalidad, como si no hubiera dos conceptos más alejados entre sí que un piano de cola, una flauta de bambú y una guitarra de jazz. 

Pero, como pueden escuchar, todo es posible.


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* Mike Herting: www.mikeherting.de

* Shashank Subramanyam: www.shashank.org

* Paul Shigihara: www.facebook.com/shigihara.official

LA LÍRICA DEL BARÍTONO

BRIAN LANDRUS, For Now (BlueLand Records, 2020)

Brian Landrus es un compositor y multi-instrumentista nacido en Nevada y establecido en Brooklyn que se ha hecho un puesto en los registros graves, habiendo conseguido un meritorio número 3 en la Readers Poll de la revista Jazztimes en la categoría de saxo barítono. En su nuevo For Now profundiza en la expresividad de su sonido con un cuarteto de lujo formado nada menos que por Fred Hersch (piano), Drew Gress (conntrabajo) y Billy Hart (batería).

For Now es el décimo álbum como líder de Landrus, algunos con su propia orquesta, pero, además, ha trabajado como sideman con músicos de la talla de Esperanza Spalding, Bob Brookmeyer, Nicholas Payton, Maria Schneider, Jason Palmer... Su estilo, que se podría clasificar como mainstream, adopta formas modernas y transgresoras por momentos, sin dejar de lado una seriedad que deja patente en su forma de tocar y de componer (todos los temas son originales de Landrus excepto dos temas que pertenecen a Monk, "Ruby My Dear" y "Round Midnight", e "Invitation" de Bronislaw Kaper y Paul Francis Webster).

No es fácil sacar la delicadeza que Landrus extrae del saxo barítono o del clarinete bajo. Son instrumentos con una expresividad en exceso seria, oscura si se quiere, por lo que la lírica que destila este disco supone una singularidad. Y dentro de esta singularidad, Landrus tendrá sus influencias entre los barítonos pero a mí me recuerda a tenores grandes como Dexter Gordon, que era capaz de soplar con una fuerza enorme su tenor (otro instrumento que necesita aire y un gran soplador) y que, sin embargo, conseguía resultados de una delicadeza estremecedora. "Round Midnight", interpretado aquí solo, sin acompañamiento, podría ser un ejemplo de todo esto. La sonoridad del clarinete bajo aparece en “For Now,” “The Wait y “For Whom I Imagined”, mientras que Landrus salta a tonalidades más altas sin perder el sentido melódico, tocando la flauta en "The Night of Change". Toda una paleta de colores que el músico maneja con una soltura y una expresividad que lo validan como un compositor y un instrumentista único en el panorama actual. 

En otra línea, temas a tempo mediio como "Clarity in Time" o "Invitation" muestran a un músico integrado en un cuarteto con un foco que apunta a algún lugar intermedio entre el jazz más clásico y una visión moderna que no busca rupturas abruptas. Siempre apoyado en la sección rítmica y en la magia de Fred Hersch, en algunos temas, el grupo se convierte en quinteto con la intervención de Michael Rodriguez a la trompeta. Y en otros, suena aún más clásico con la utilización de un cuarteto de cuerda en algunos temas (qué maravilla "For Whom I Imagined"), un elemento que supone un contrapunto muy interesante y que aporta aún más lírica al proyecto. Los arreglos de cuerda son del compositor de ópera Robert Aldridge, que también ejerce como productor del disco junto a Herschel Garfein, ambos compositores y ambos ganadores del Grammy. El cuarteto de cuerdas está formados por jóvenes músicos (Sara Caswell y Joyce Hamman a los violines, Lois Martin en la viola y Jody Redhage-Ferber en el chelo.



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* Web oficial: brianlandrus.com

PAZ EN MOMENTOS DIFÍCILES

Rubén Reinaldo & Kely García Guitarra Jazz Dúo, 
Acuarel (Free Code Jazz Records, 2020)

Los guitarristas Kely García y Rubén Reinaldo se han metido en el estudio para grabar este disco cuyo título, Acuarel, presenta un álbum conceptual en el que el agua sirve de leitmotiv para unos temas que fluyen sin prisas, como un arroyo tranquilo, como una conversación entre los dos guitarristas, sin ningún otro instrumento que interfiera en este diálogo amable entre dos guitarras lleno de lírica, pausa, paz, ideal para escuchar en estos momentos llenos de tensión y malas noticias que estamos viviendo en 2020.

Reinaldo y García utilizan dos clásicas Gibson (ES-335 y ES-165), grabadas, según declaran, "con microfonía de alta sensibilidad directa a los amplificadores con una delicada Reverb Plate que enfatiza el bonito efecto "agua" que queríamos conseguir en el álbum". Esto permite apreciar las dinámicas naturales de las guitarras, sin ningún filtro. El álbum fue grabado "a la antigua usanza", en tomas directas sin cortes ni remezclas, en los estudios Galicia Música de Vigo. El proceso de grabación llevó 6 meses en los que ambos guitarristas pudieron expresarse sin prisas y con total libertad en temas largos, fluidos, sin corsés estilísticos. Todo esto se nota en la escucha.

El agua es el leitmotiv de este disco conceptual
Ambos guitarristas son también compositores y docentes, dato que justifica la continua creatividad que derrocha el álbum dentro de su (aparente) calma, de esa serenidad en la que fluye y donde parece que no pasa nada, pero que aporta detalles armónicos, líricos y rítmicos nuevos en cada escucha. Los dos se alternan de una manera natural como solista o acompañante, o fundiendo sus voces. Los fraseos de Reinaldo y García son limpios, precisos, de escuela pero colmados de expresividad, como una extensa improvisación que se desarrollara (como en las novelas epistolares) en un periodo tan dilatado como los seis meses que ha ocupado la construcción de este disco. Sobra decir que las composiciones son todas originales.



Ocho temas que se mueven en tiempos lentos que van desde los aires descriptivos, de reminiscencias cinematográficas, de "Manchica" hasta los guiños sureños, casi cantables, en el tema final ("Beiramar Blues") pasando por el sabor a bossa de "5 A.M." o los momentos meditativos de "Acuarel", la balada que da título al disco. Jazz sin estruendos, susurrante, lleno de paz, ideal para escuchar en momentos como estos, difíciles.

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* Más info: rubenreinaldo.blogspot.com

* Fotografía: Óscar García

EL JAZZ ES MALO (Y, PARA ALGUNOS, UNA LATA)

ACORDES Y DESACUERDOS (XXIII)


En 1912, un desconocido fotógrafo llamado Ernest J. Bellocq decidió cambiar los paisajes y la fotografía industrial, a los que se dedicaba profesionalmente, por objetivos más excitantes. Se internó en el barrio rojo de Storyville y, durante un tiempo, estuvo realizando retratos y posados de prostitutas de la ciudad, donde el "negocio" era legal. En 1958, ochenta y nueve de estas fotografías salieron a la luz, desvelando algunos de los rostros de aquellos locales donde el jazz creció y se consolidó porque los clientes querían música en vivo, además de alcohol... y otras diversiones. Desde entonces, el nombre del jazz (incluidas algunas teorías sobre su etimología) está ligado a los bajos fondos, el erotismo y el crimen.
 
Siempre fue pecado, El jazz era algo malo, socialmente e incluso ahora, visto desde otros ámbitos musicales o profesionales, malo de lo más malo. Perdió puestos en la lista según la década, dejando paso a la satanización del rock and roll, del punk, del pop..., pero por encima de estas músicas afectas a la moda y a la mercadotecnica, el jazz ha sobrevivido porque supone un desafío intelectual para el músico y para el oyente, y siempre estaremos ahí nosotros, los que no nos conformamos con lo que pongan por la radio o la tele, mentes inquietas que sienten cosquillas (mentales) con la buena literatura, el buen cine, la buena música...

Como solemos hacer en esta sección de Acordes y desacuerdos, reproducimos algunas frases y opiniones sacadas de contexto que pueden arrojar luz (o algún motivo para el debate).


I.
Amy Farrah Fowler (interpretada por Mayim Bialik) en The Big Bang Theory confiesa esto:
Yo no he hecho pellas en mi vida. Mi madre dice que así es como las chicas acaban siendo adictas a la marihuana y al jazz.





II.
A todos nos ha pasado esto de hablar y hablar apasionadamente sobre jazz sin darnos cuenta de que a la otra persona le importaba un comino. Tras la ocupación soviética en la República Checa, Julio Cortázar, García Márquez y Carlos Fuentes viajaron a Praga invitados a dar una charla. Una maniobra de la inteligencia checa para dar sensación de normalidad. Carlos Fuentes recuerda: 
Viajamos en un tren nocturno desde París hasta Praga, pero no dormimos porque toda la noche nos la pasamos en el salón con Julio Cortázar, que se dedicó a recordar la historia del jazz. Sabía muchísimo de jazz Cortázar y entonces, entre la Gare de Lyon y la estación de trenes de Praga, nos contó la Historia desde los orígenes del jazz, capítulo por capítulo, trompetista por trompetista, cantante tras cantante... Sabía absolutamente todo. Estábamos muy impresionados Gabo y yo. Sabíamos que sabía pero no que sabía tanto. Y este es el secreto de Cortázar: que siempre sabía mucho más que los demás, pero tenía el pudor de no demostrarlo. En esta ocasión, sí lo demostró, quizás porque era de noche, porque íbamos en tren, porque íbamos a Praga... Y ya, casi al entrar en la estación, digo: "¿Por qué no cambiamos de tema y hablamos de cine?". Pero ya no había tiempo.
Cortázar y Gabo

III.
En la misma conferencia, cuenta Carlos Fuentes, que pensaba que el jazz era una pesadez de conversación, se queda con las ganas de ir a un club:
Yo estaba muy contento hasta un momento en que siento que me traicionaron mis amigos. Quedé muy descontento con ellos. Gabo me dijo: "La ópera es fantástica en Praga. Yo me voy a una función de ópera" y Cortázar me dijo: "He descubierto un club de jazz y tú, Carlos, vas a ir a hablar con los sindicatos". [...] Gabo escuchando ópera, Cortázar en el jazz y yo hablando con los sindicatos. Que eran troskistas, además. 
Cortázar soñando con ser jazzman

IV.
Boris Vian se enfrentó a la sociedad francesa de su época, que prohibía el jazz como "algo peligroso" ironizando (a su estilo) en un artículo que publicó en 1949 en Jazz Hot titulado El jazz es peligroso: Fisioterapia del jazz
Tan lejos como uno quiera remontarse hasta la antigüedad, pueden encontrarse ejemplos de la acción esclerosante y necrosante del jazz sobre la célula viva y las macromoléculas del citoplasma [...] Los trabajos del doctor René Theillier, relativos a las lesiones provocadas por la repetida agresión de una causa cualquiera, dilucidan igualmente el peligro de cualquier música de ritmo regular; el jazz es el ejemplo más típico, y por ello sería necesario que los poderes públicos se decidieran por fin a aplicar el bisturí en esta llaga y a encontrar un remedio para las psicopatías cada vez más grandes que parecen apoderarse por completo de nuestros jóvenes contemporáneos. 
Miles Davis y Boris Vian en París en 1950

V.
Más grave es cuando hay persecución. Los nazis prohibieron muchas facetas artísticas pero una lo fue por provocativa y por racial: el jazz. Desgraciadamente, aunque el ejército americano contraatacó "psicológicamente" enviando discos de jazz a los soldados (los llamados V-Discs o Discos de la Victoria), este rechazo se producía también dentro de los Estados Unidos, donde algunas minorías blancas (y no tan minorías) ignoraban el jazz como música popular. Por poner un ejemplo, la obra Porgy & Bess del judío George Gershwin tardó ¡80 años! en ser aceptada como ópera, mientras que, dentro de la propia Alemania, hubo una especie de resistencia músico-cultural por parte de los Swingjugend, a quienes Thomas Carter dedicó su película Rebeldes del Swing (Swing Kids, 1993). Ahí va un resumen  (obtenido de la web Idejazz) de cómo Hitler pretendía que funcionara la cosa con la Entartete Musik ("música degenerada") que era el jazz:

1. Las piezas en ritmo de fox-trot (o swing), no podrán exceder el veinte por ciento del repertorio de las orquestas y bandas musicales para baile;
2. En este tipo de repertorio llamado jazz, debe darse preferencia a composiciones en escalas mayores y a letras que expresen la alegría de vivir, en lugar de las deprimentes letras judías;
3. En cuanto al tempo, debe darse preferencia a composiciones ligeras sobre las lentas (los llamados blues); de todos modos, el ritmo no debe exceder la categoría de "allegro", medido de acuerdo al sentido Ario de disciplina y moderación. De ninguna manera excesos de índole negroide en el tempo (el llamado jazz) o en las ejecuciones solistas (los llamados "breaks") serán tolerados.
4. Las llamadas composiciones jazzísticas podrán contener hasta un diez por ciento de síncopa; el resto debe consistir en un natural movimiento "legato" desprovisto de histéricas inversiones de ritmo características de la música de las razas bárbaras y promotoras de instintos oscuros extraños al pueblo alemán;
5. Queda estrictamente prohibido el uso de instrumentos extraños al espíritu del pueblo alemán, como así también el uso de sordinas que convierten el noble sonido de los instrumentos de viento y bronce en aullidos judíos;
6. También quedan prohibidos los solos de batería que excedan la mitad de un compás en tiempo de cuatro cuartos, excepto en los casos de estilizadas marchas militares;
7. Queda prohibido a los músicos realizar improvisaciones vocales (scat).
 Ahí es nada.
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http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

HETEROMORFO

CHIP WICKHAM, Blue to Red (2020)

El saxofonista y flautista Chip Wickham presenta su nuevo disco con una estética evolucionada, llena de mensajes, tanto musicales como espirituales. En su nuevo disco, Wickham utiliza todos sus recursos improvisatorios, en permanente transgresión de géneros, inesperados, con toques funk y aditivos electrónicos que no impiden apreciar la calidad improvisadora de Wickham y sus músicos y que construyen un jazz grato y fácil de entender. 

Su nuevo Blue to Red recrea experimentos transgenéricos del jazz como los de los Coltrane (hace referencia directamente a Alice), quienes, en los cuatro años que estuvieron juntos antes de la muerte de Trane, formaron una unidad romántica y espiritual que se tradujo en un jazz de vanguardia pero también místico.  La referencia a Alice Coltrane no es gratuita. Y no solo por la colaboración de una arpista (Amanda Whiting) o porque aquí el órgano tiene también un papel de peso, sino porque el álbum destila un aire espiritual y especulativo en todo momento, muy filosófico. Porque estos planteamientos musicales llegan íntimamente unidos a pensamientos, dudas existenciales, reflexiones sobre el futuro del planeta (es decir, de nosotros) a través de una imagen poética (la de la portada) en la que especula con la posibilidad de que nuestro planeta azul se convierta en un planeta rojo, muerto, como (dicen algunas teorías) ocurrió con Marte. Este pesimismo (o mensaje aleccionador, según se mire) se traduce en un jazz heteromorfo, lleno de influencias que van del pasado más innovador (Alice Coltrane o el saxofonista Yusef Lateef) al futuro más probable, en el que electrónica e improvisación van de la mano.


Aparte de los citados, Wickham posee influencias de otros flautistas anteriores. Si en su último disco lo comparábamos con Roland Kirk, tenemos que admitir que hay una herencia de Herbie Mann en su  forma de atacar las frases.

Menos étnico y más funk que su anterior Shamal Wind (Lovemonk, 2018), su nuevo Blue to Red comienza muy ambiental, con el tema que da título al álbum. Ritmos electrónicos que subliman una bossa moderna y actualizada, con un Wickham muy contenido e impresionista con la flauta, con frases cortas y eficaces, casi dulce, si no fuera por la irrupción de la voz femenina en forma de provocadores gemidos que (sin abusar) nos traen a la memoria experimentos provocadores de finales los 60. El soul jazz, el estilo donde mejor se mueve Wickham, comienza con "Route One" sobre el ritmo de un intenso Jon Scott, con un Rhodes hipnótico (Dan ‘JD 73’ Goldman) que cobra protagonismo en "Interstellar" con un solo enorme apoyado en los envolventes arpegios de Whiting. Wickham, lírico en temas como este, muestra esa faceta que nos gusta más de él (virtuosismo, velocidad) en "Double Cross", donde toca absolutamente funk, alternando fraseos vertiginosos con el órgano, dando una lección de soul jazz moderno. 

Tras su paso por España, que tuvo una gran influencia en discos anteriores como La sombra (2017), el músico de Manchester se acompaña ahora de muy interesantes instrumentistas de la escena de jazz británica. Además de Wickham, aparecen en el álbum el citado Dan ‘JD 73’ Goldman (Nightmares On Wax) en los teclados, Amanda Whiting (Orquesta Gondwana) en el arpa, Simon ‘Sneaky’ Houghton, al contrabajo y chelo, Jon Scott a la batería y Rick Weedon en la percusión. 


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* Web oficial: www.chipwickham.com

* Otros artículos sobre Chip Wickham en Jazz, ese ruido:
   http://jazzeseruido.blogspot.com/search/label/Chip%20Wickham

IMPROVISANDO CERCA DEL JAZZ

NOAR, Ao vivo (2020)

Si Noar no es el proyecto más extraño que hemos escuchado en el blog, sí se acerca a lo más original. No hablamos propiamente de jazz, sino de una propuesta de rock transfronterizo apoyada en la improvisación donde no hay límites. En esencia, es un dúo de voz y guitarra, pero en sus temas se cruzan riffs, instrumentos electrónicos, scat, ruido, canciones, sonidos étnicos, cajón flamenco... creando ambientes inspiradores en unas ocasiones, inquietantes en otros. 

Sus autores son dos vigueses formados en Barcelona que comparten un punto de vista musical donde priman la improvisación y la fusión. Iago Marta es un guitarrista gallego establecido en Barcelona, donde se formó en jazz en el Conservatori del Liceu. Además de jazz, ha compuesto música para poesía, teatro y cortometrajes, trayectoria que muestra su capacidad para crear estos paisajes sonoros tan originales y, al mismo tiempo, tan expresivos. Además de la guitarra, en el disco se ocupa de loops y efectos. Rubén Fernández es un experimentado improvisador que ha grabado con numerosos combos de la escena catalana y ahora se dedica a la docencia. Ha sido profesor del Taller de Músics y en la Escola Estudo de Santiago de Compostela. 

Ambos músicos combinan minimalismo, letras llenas de existencialismo, influencias folklóricas... todo ello en unos temas con estructuras muy libres, donde la música y la voz fluyen y se expanden de una manera orgánica, permitiendo una libertad y una expresividad acordes con la filosofía del dúo. 

El álbum (o videodisco como lo definen) se grabó en vivo en el auditorio de Goián, en septiembre de 2019. Está lleno de una originalidad más cercana al rock progresivo o al folk que al jazz, pero llena de improvisación e ideas

Aprecien, por ejemplo, la extraña y oscura delicadeza de este "Horizonte de sucesos".



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* Pueden escuchar el álbum en Bandcamp: noar.bandcamp.com

* Web de Iago Marta: https://iagomarta.com

* Web de Rubén Fernández: hwww.rubenvoz.com

EL AÑO DE LOS CONCIERTOS DESDE CASA

Manolo León, "Stella by Starlight"

En estos días extraños en que la vida social se ha detenido en todo el planeta, son muchos los artistas (en especial músicos) que donan sus conciertos de manera solidaria y gratuita en Internet a aquellos que antes asistían a teatros o clubs (o, simplemente, a quienes ahora les sobra tiempo en casa). El parón de la actividad en la música, las artes escénicas y el arte en general ha provocado una crisis sin precedentes en el mundo cultural.

El pasado fin de semana se organizó un parón cultural y creativo en Internet para dejar las redes sin música gratis, a tenor de las declaraciones del gobierno, que no incluía el sector artístico entre los beneficiarios de ayudas económicas por la crisis. Este parón se suspendió por una promesa política que resultará complicado cumplir. Con todo, el sector ha continuado ofreciendo lo mejor que tiene en las redes a la espera de estas medidas.

Compartimos aquí este mini-concierto ofrecido por Manolo León, músico y profesor de piano en el Bellavista Social Club. Interpreta "Stella by Starlight" de Victor Young a piano solo, en una versión íntima y muy lírica. Disfrútenlo (y cuídense).




DOS CIGARRILLOS EN LA OSCURIDAD

KEITH OXMAN, Two Cigarettes in the Dark 
(Capri Records, 2020)

Keith Oxman, últimamente muy prolífico, se une a Houston Person en Two Cigarettes In The Dark sin más pretensiones que deleitarnos con buen jazz, clásico y sentimental, poniendo el foco no en la innovación sino en una interpretación llena de alma y sentimiento, ese sentimiento que solo el saxo tenor es capaz de compartir. Durante toda la Historia del Jazz han sido muchos los saxofonistas que han destacado por saber explotar esa sentimentalidad que solo es posible en el tenor y en la suavidad de sus graves (Webster, Young, Rollins, Gordon...), cualidad que Oxman y Person comparten.

El año pasado fui a un concierto de Houston Person en la Universidad Iberoamericana de La Rábida pero, a última hora y por motivos de salud, Person no llegó. Lo sustituyó Jesse Davis, que dio un concierto magnífico... pero tengo la espina clavada de no haber escuchado al tenor de Carolina del Sur. Ahora, Keith Oxman nos lo trae en este formato ya tan clásico de two-tenors-album del que hablamos no hace mucho cuando hablábamos del álbum de Enric Peidro y Ray Gelato.

Desde el swingueante "Voss Is Boss" hasta el blues de "Sweet Sucker" pasando por el soul jazz ("Wind Chill"), el álbum explota este formato con un repertorio de temas clásicos y también originales, y lo hace sobre una sección rítmica muy clásica y eficaz formada por Jeff Jenkins al piano (un contrapunto excitante a las melodías de ambos tenores), Ken Walker al contrabajo y Paul Romaine a la batería. La cantante Annette Murrell se suma en dos canciones ("Everything Happens To Me" y "Crazy He Calls Me"), aportando un tono aún más anacrónico, atemporal.

A toda esta intención clasicista hay que sumar la gentileza de indicar en la contraportada en qué canal suena cada saxofonista, algo que se agradece (y que ya se hacía en los discos clásicos de principios del estéreo) para que el aficionado escuche y disfrute de la diferencia, con esa calidez llena de sentimentalidad de Person y esos fraseos largos, inspirados, sentidos, de Oxman.


El tema más estimulante del disco es, sin duda, el que le da título. "Two Cigarettes In The Dark" fue escrita para el musical Kill That Story en 1934 por Lew Pollack con una letra de Paul Francis Webster que luego cantó Betty Carter y que aquí no aparece, pero la versión instrumental cantada por ambos tenores a dúo es fabulosa al tiempo que delicada. Sobre la base rítmica del piano, con sus acordes a tempo medio, complacientes, Oxman despliega la melodía clásica en toda su extensión para ofrecer a Person, mediado el tema, la oportunidad de replicar con elegancia. El piano hace de árbitro con un solo central bien desarrollado y lleno de recursos. Oxman, respondido por Person, culmina el tema con esa atmósfera que solo el jazz clásico puede ofrecer.

El álbum ha sido lanzado en marzo pero fue grabado el 14 de diciembre de 2018 en los estudios Mighty Fine Productions, en Denver, donde vive Keith Oxman.


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* Más artículos sobre Keith Oxman:
   http://jazzeseruido.blogspot.com/search/label/Keith%20Oxman

* Fotos: Daniel James.

BAMBOO JAZZ

ZAC ZINGER, Fulfillment (2019)

Lo que, a priori, parece una excentricidad, usar una flauta de bambú para hacer jazz, se convierte en una serie de composiciones e interpretaciones llenas de funk y virtuosismo, un proyecto de fusión muy original que deja de ser curioso para sonar interesante. Fulfillment está firmado por el compositor y experimentador Zac Zinger, que toca aquí, además del saxo alto, shakuhachi, dizi y la ayuda electrónica de un EWI.


Puede que, en algunos momentos, el estilo de Zinger suene demasiado limpio, comercial en el sentido en que triunfaban los saxofonistas crossover de los 90, pero su velocidad al interpretar, la cantidad de recursos que usa y su originalidad hacen que valga la pena una escucha. Galardonado con múltiples premios, sobre todo como compositor (Johnny Mandel Prize, cuatro veces Herb Alpert Young Jazz Composer Award y en dos ocasiones Herb Pomeroy Composition/Arranging Award, entre otros premios), este músico de Nueva York estudió en Japón, donde se especializó en sonoridades peculiares como la flauta china dizi o la japonesa shakuhachi, a pesar de lo cual, sus temas no suenan exóticos ni folklóricos, sino que consigue conjugar las posibilidades de estos instrumentos con el jazz.

Cierto que esta flauta de cinco agujeros empasta bien en el cuarteto de jazz fusión, pero la shakuhachi tiene sus propias reglas y peculiaridades. Para empezar, se toca en vertical (como una flauta dulce) pero se sopla de la misma manera que soplaríamos un cuello de botella. Esto, que parece simple, supone cierta dificultad. Por otro lado, su tímbrica es cercana a la flauta travesera pero con un sonido menos puro y, quizás por ello, más cercano a la rudeza que algunos aficionados piden al jazz. Sin embargo, el disco es muy limpio, de sonido muy comercial. Quizás abuse de la electrónica pero, como dije más arriba, es fácil de escuchar, especialmente las improvisaciones y todas las progresiones y recursos que se saca "de la manga" en cada tema. 

Zac Zinger vive en Nueva York, donde mantiene dos grupos, uno de jazz progresivo, Zac Zinger Group y otro llamado KAI en el que fusiona el jazz con la música tradicional japonesa. Fulfillment es su álbum número 28, entre los que se incluyen bandas sonoras para videojuegos, entre los que están Street Fighter V, Final Fantasy XV, Just Cause IV y curiosidades como Monster Hunter: The Jazz (2015). Y, tras toda esta discografía, debuta en el jazz con esta colección de temas que resume su carrera en pequeños combos, re-arreglando sus propias composiciones con minuciosidad para desarrollar todas sus facultades como instrumentista. Su cuarteto está formado por jóvenes músicos del jazz progresivo: Sharik Hasan (piano), Adam Neely (bajo eléctrico) y Luke Markham (batería).

Entre los invitados, los taiwaneses Min-Chin Kuo, que toca el sitar chino (guzheng),  Chia-kun Chen, en el violín chino, y el vocalista Yu-Wei Hsieh. Todos ellos ponen un tono exótico que sirve de homenaje a Taiwan. Por otro lado, la pianista japonesa Kana Dehara aparece como invitada en tres temas, incluyendo el fascinante dúo entre shakuhachi y piano que es “An American in Tokyo”, y toca el Fender Rhodes en "Metamorphosis".


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* Web oficial: zaczinger.com