HISTORIAS DE NUEVA YORK

STÉPHANE SPIRA, New Playground (Jazzmax, 2018)

Afincado en Nueva York, el francés Stéphane Spira presenta en su quinto álbum como líder, una colección de temas inspirados por la ciudad de los rascacielos, temas que suenan modernos pero que tienen su raíz indudable en saxofonistas sopranos de la vieja escuela como Sidney Bechet, Steve Lacy..., eso sí, sin ataduras, como otros de la Vieja-Moderna Escuela, como Ravi o John Coltrane. Comparaciones aparte, Spira destila un sonido personal y vitalista.

Quizás habría que buscar el origen de su personal estilo en su recorrido profesional. Autodidacta, Spira comenzó a tocar el saxo a los 22, enrolándose en las jam sessions de los sótanos de París, donde colaboró con músicos de la escena francesa como el pianista Giovanni Mirabassi y el trompetista Stéphane Belmondo, convirtiéndose en protegido del pianista Michel Graillier, que había acompañado al piano a Chet Baker durante más diez años. De ahí, se mudó a la vanguardia del jazz neoyorquino. Bien tratado por la crítica en sus cuatro álbumes anteriores, presenta ahora un disco en cuarteto con el pianista (también usa el Fender Rhodes) Joshua Richman, el bajista Steve Wood (ha tocado con Herbie Hancock, Wynton Marsalis, Melissa Aldana...) y el joven batería Jimmy McBride.

Foto: Nicolas Guillemot
El repertorio muestra un jazz moderno donde alternan baladas delicadas (pero sin amaneramiento)  como "Nocturne (Song For My Son)" y temas más rítmicos donde se crean ambientes, atmósferas, de una sonoridad original. Hay algo de París y algo de Nueva York en el estilo de Spira. Los temas (casi todos son composiciones suyas) destilan un jazz amable, juguetón, con recursos pero sin prisas, recreándose en el juego rítmico y armónico, ya sea en partituras movedizas ("Peter's Run", "Solid Wood") o en momentos en voz baja ("Underground Ritual").

New Playground es, por encima de todo, una declaración de intenciones. Spira se siente cómodo en Nueva York (quizás por eso use la palabra "playground"), donde ha encontrado músicos a su medida y un lugar donde jugar y experimentar. El álbum está lleno de referencias a la Gran Manzana, como "New York Windows" (que, sin embargo, está inspirado en una canción rusa que era la favorita del padre de Spira, quien, por cierto, adoraba el jazz de Django Reindhart) o "Underground Ritual" (que hace referencia a una tienda en un sótano donde gente como Wayne Shorter, Mark Turner o incluso Ravi Coltrane solían ir a comprar sus boquillas y reunirse... como en un ritual). Un homenaje a Nueva York que está firmado, como casi siempre, por alguien que ha llegado de fuera para enamorarse de la ciudad... y de su jazz.

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* Web oficial: www.spirajazz.com

A-LA-LÁA LAND

PABLO CASTAÑO QUARTET, A-la-láa (aCentral Folque, 2018)

En su primer disco como líder tras más de 20 como sideman, el saxofonista gallego Pablo Castaño presenta una colección de temas originales inspirados en los cantos tradicionales del norte de Galicia, influencias que pueden pasar desapercibidas para los que no conocemos estas músicas ancestrales ni sus patrones rítmicos o armónicos porque consigue integrarlos completamente en el esquema jazzístico. Sólo los dos temas donde aparece la cantante Ugia Pedreira delatan al profano el origen conceptual de los temas. Influencias. Pablo Castaño ha escrito en A-la-láa un gran blues a la tierra gallega.

Dentro de la rica tradición musical de Galicia, el alalá es un canto montañés a cappella al que se supone un origen ancestral, quizás en el gregoriano. El alalá suele tener un estribillo onomatopéyico, del tipo "a-la-lá" o "a-la-lei", un canto libre que enlaza de manera paralela con la filosofía del jazz y más directamente con el sentimiento lastimero del blues. Ese punto en común con el jazz lo explica muy bien este artículo en el blog de los Asociación Amigos de la Gaita Gallega en Extremadura"El alalá es arrítmico, por lo que, aunque han sido muchas las recopilaciones de alalás en los diversos cancioneros, lo cierto es que recogen la versión de esa persona en ese mismo momento".

Con este enfoque, Pablo Castaño construye una decena de temas que van desde el blues pasando por el hardbop, cool jazz, blues... hasta baladas intimistas.


Tanto las composiciones del guitarrista Marcos Pin, que ha escrito una suite en tres movimientos titulada Dia de Seitura especialmente para este disco, como las de Castaño han utilizado como base para sus composiciones en clave de jazz los documentos recopilados por folkloristas (el disco incluye información muy concreta sobre el tema), aunque también hay algún estándar; por ejemplo, "Shiny Stockings" de Frank Foster se mezcla con el "Alalá do Pindo", recogido por Casto Sampedro en 1892, para construir un contrafact delicioso, una balada desnuda (piano y saxo) y con mucho swing en la que el pianista Yago Vázquez establece un diálogo lleno de buenas frases con el saxo de Castaño, mostrando ambos una gran riqueza expresiva. "Castaño in Brown" es un caso aparte, un tema para cuarteto inspirado en el bop cálido de Clifford Brown.

El cuarteto lo completan el contrabajista argentino Demian Cabaud y el baterista Iago Fernández.


Mención aparte en este maridaje merece la cantautora Ugía Pedreira, ahora directora del Centro Galego de Música Popular, cuya intervención pone el punto claramente folk en los temas "Alalá do vento" y "Alalá da estrela e da lúa". Su voz aporta una dimensión altamente emocional que enlaza, como decíamos más arriba, con la misma esencia del blues, dos músicas que pueden considerarse himnos de la tristeza, lamentos anclados a una dimensión racial, profunda.

Para los profanos, los temas del álbum de Pablo Castaño pasarán por temas originales de jazz; para los musicólogos, supone una maravillosa vuelta de tuerca al concepto mestizo del jazz y también a la música tradicional, un nuevo ejemplo de la siempre proactiva e interesante escena jazzística de Galicia, la Tierra de los Alalás (disculpen el título fácil de este artículo) que merece la pena escuchar. 

Les dejo otro ejemplo para que juzguen por sí mismos. Que lo disfruten.


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FREE BEATLES

PHIL HAYNES & FREE COUNTRY, My Favourite Things 60/69 
(Corner Store Jazz, 2018)

Grabado los días 12 y 13 de diciembre de 2014, ve ahora la luz este trabajo del baterista Phil Haynes y su formación Free Country, con la que completa una trilogía que comenzó con un álbum de canciones anteriores a 1900, continuó con un disco de temas de los años '20 y concluye con este homenaje a los músicos  de los '60 que cambiaron la Historia del Rock. 60/69 es absoluta libertad a la hora de grabar y un jazz rock que enlaza con las raíces bluegrass de la Americana music.

Habituales en los escenarios pero inusuales como formación: violonchello, guitarra eléctrica, contrabajo y batería, Free Country es un cuarteto original que está formado, además de Haynes en la batería, por Hank Roberts (violonchelo y voces), Jim Yanda (guitarra) y Drew Gress (contrabajo). Roberts aporta su voz de barítono y el tono lacónico de su manera de interpretar los temas en los que canta.


Mitos del pop y del rock (The Beatles, Jimi Hendrix), del soul (Aretha Franklin, Marvin Gaye) o del jazz (tan dispares como el Louis Armstrong de "What A Wonderful World" y el Coltrane de A Love Supreme) son los autores originales de este repertorio que abarca un CD doble, una reinterpretación de la Historia dominada por la maestría y la versatilidad rítmica de Phil Haynes, capaz de crear múltiples colchones rítmicos en cada tema, un baterista tan versátil como Elvin Jones, experimentador incansable como DeJohnette, y siempre protagonista indiscutible del tema.

Bucknell Archive, 2010
La interacción entre los músicos y esa libertad a la hora de grabar derivan en creatividades como "California Dreaming", que se convierte en una pieza lenta, minimalista, muy free, con aires de América Profunda; "R.e.s.p.e.c.t." es un swingueante tema de soul un groove tenso y un solo de guitarra muy interesante a cargo de Yanda y otro brutal a cargo del cello; la voz de barítono de Roberts pone el tono distintivo a un "Hey Jude" lacónico, muy especulativo, donde el ruido es parte de la libertad (en las cuerdas, en la percusión...). 

A "Hey Jude" le sigue un "Sex Machine" más que cuestionable pero el disco doble tiene más mapas rítmicos que explorar y, cuando llega a Coltrane, el experimento cobra sentido. Incluso el poema recitado viste la piel del free, una oración a cappella que la batería enlaza directamente con un "Resolution" intenso, rítmicamente swing pero dramático, más intenso en el solo de cello que en el de guitarra, menos rudo y más clásico. "Resolution" termina con un solo de bajo que nos envía a "My Favourite Things"


Otro día hablaremos de otro de los proyectos de Haynes, No Fast Food, un trío de free jazz con el que también acaba de lanzar disco.

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* Web oficial: www.philhaynes.com

* Web discográfica: www.cornerstorejazz.com

MEZCLADO, NO AGITADO

BRUNA SONORA, Tarareando (2018)

¿World jazz? ¿Fusión folk? ¿Klezmer? ¿Música de cine? Cuando comienza a sonar el disco de Bruna Sonora, comienza a sonar todo esto y más. Tarareando es uno de los discos más originales e interesantes que nos han llegado en mucho tiempo, un álbum transgresor, pero no en lo atonal ni en lo ruidoso sino en la mezcla, ese ingrediente esencial del que nació el jazz y del que se ha alimentado a lo largo de más de un siglo.

El título del álbum hace un juego de palabras con el tema "La Tarara", casi un leitmotiv en el álbum. Además, temas que pertenecen a la tradición y que sobreviven en la memoria al paso del tiempo: "El Vito", "El burro de la tía Vinagre"...

No todas las fusiones que nos llegan de jazz made in Spain iban a ser flamencas. Las composiciones (todas de Javier Bruna) se mueven por muchas influencias, desde esencias turcas o bereberes (percusiones como udu o bendir, o la voz de Karim Kerchit) hasta los instrumentos más olvidados del folklore español (mortero con dedales). Confieso que muchas influencias se me escapan porque se mueven en terreno desconocido para mí, pero es indudable que el resultado es creativo y apabullantemente extenso en detalles, tan erudito y debe haber tanta investigación detrás que el lector podrá pensar que es aburrido pero, en realidad, es más entretenido y excitante en cada compás.

Javier Bruna (saxo tenor)
y Víctor Bruna (flauta travesera)
Hay un gran protagonismo de los solistas pero lo más llamativo es la composición, un gran trabajo de arreglos e instrumentación, con temas construidos como si de música clásica se tratara, en la estructura, pero con un tratamiento de las armonías y de la libertad que es la esencia del jazz. En algunos temas, la orquestación recuerda a Ellington, pero el conjunto es más Gershwin... con la diferencia de que el viejo George introdujo el blues y el jazz en la música clásica y Bruna utiliza el jazz y sus principios para revivir unos temas tradicionales (folk, si se prefiere) de distintas culturas, eternos, convirtiéndolos en piezas vivas, jazzísticas, una especie de rapsodia entre la Tercera Vía y el jazz étnico, con temas cambiantes donde cada minuto es un punto extra. Por poner un ejemplo, "Danza Sonora" comienza con un piano muy lírico, jazz moderno, impresionista, que crece como una banda sonora cinematográfica (no olvidemos el otro proyecto de Bruna, Cinesaxcope) para evolucionar al cabo de 3 minutos como una bossa cantada, con unos deliciosos arreglos de viento que nos recuerdan los primeros pasos de Stan Getz introduciendo la música brasileña entre los puristas del jazz... 


Este tipo de estructuras cambiantes y llenas de sorpresas están en todo el disco, todo un derroche de creatividad al que hay que sumar un segundo CD en el pack con 9 temas. El disco, titulado Miniaturas, sublima de una manera delicada e íntima el concepto del otro CD, mostrando en temas muy breves la misma filosofía musical pero en pequeño formato (dúos, tríos, cuartetos, cappella...).

En resumen, un disco altamente recomendable para cualquier amante de la música y, en especial, de las fusiones, un álbum que podría muy bien definirse con la frase eterna de James Bond, "shaken, not stirred".


La banda:

Javier Bruna, saxo tenor y composición
Víctor Bruna, flauta travesera
Carlos Blázquez, clarinete
Estrella Serrano, saxo alto
Jorge Rois, saxo barítono
Antonio Garcia, trompeta y fliscorno
Luis Zenner, trombón y bombardino
Bea Montero, piano y voz
Karim Kerchit, mandol, bendir y voz
Gerardo Ramos, contrabajo
Matías López, percusión
Cochán Martínez, batería
Vera Garrido, marimba y lira en "Zorongo Gitano" y "El Burro"
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* Página oficial: brunasonora.com

EL ESPÍRITU DE COLTRANE SIGUE VIVO

Chasing Trane (John Scheinfeld, 2016)

Con unas metafóricas imágenes estelares creadas por ordenador, la batería de Rashied Ali y un conato de "Mars" (del álbum Interstellar (Impulse!, 1974) comienza una especie de medley, un breve intento de contagiarnos la nostalgia necesaria para ver este documental sobre John Coltrane. La aparición de este documento no es una revelación ni aporta excesivos nuevos datos sobre la música o la vida de este enorme saxofonista, pero nos recuerda que conviene revisitar a ciertos tótems de vez en cuando para no olvidar que el jazz es un camino y Coltrane una señal de tráfico imprescindible. Por si estas razones no fueran suficientes, aficionados y coleccionistas están de enhorabuena porque acaba de anunciarse la publicación de un disco inédito de Coltrane... 50 años después de su muerte.


Siempre he sostenido que la sombra de Trane ha aportado tanto al jazz como le ha perjudicado. Son muchos los saxofonistas (y no saxofonistas) que han malentendido el mensaje teórico de su música, del que sólo se les quedó grabada la extensión de sus improvisaciones, no el argumento que las motivaba. Me he encontrado en conciertos con tantos músicos que pensaban que hacer solos de 20 minutos era emular a Trane cuando, en realidad, improvisaban con una incoherencia que uno podía preguntarse si realmente habían estudiado música... Pero no hay que ser tan negativo porque, pensando en positivo, el jazz que escuchamos hoy día no sería el mismo sin la revolución coltraniana.


El documental, dirigido y escrito por John Scheinfeld, profundiza en esta revolución. Como todo buen documental, lo hace con abundancia de imágenes, entrevistas y opiniones, de familiares y músicos (Jimmy Heath, Benny Golson, Sonny Rollins, SantanaKamashi Washington...), como es natural, pero también de escritores, críticos y de saxofonistas (sí) como el ex-presidente Bill Clinton. Y también las del propio Coltrane (en la voz de Denzel Washington). 

Comienza por 1957, cuando el quinteto de Miles Davis representaba lo más nuevo, explorando la influencia de Miles en el un joven Trane recién casado con Naima, que ya tenía una hija, un Coltrane que intentaba ser padre en un mundillo, el del jazz, donde se suponía que las drogas eran el camino hacia la perfección. A pesar del alcohol y las drogas inyectadas, siempre fue muy espiritual, desde niño, ya que era nieto de dos pastores. El documental explora también esta faceta, imprescindible para entender sus motivaciones al componer. Como dice Sonny Rollins en el video, "Coltrane era celestial".


Ese era John Coltrane, el hombre que rezaba con el saxo, el músico que escribió esa oración enorme que es A Love Supreme. En este aspecto, recomiendo también (por interesante y por peculiar) el documental titulado Saint John Coltrane, en el que Alan Yentob, tomando como excusa el 40º aniversario de la edición del disco, explora la relación entre música y religión y su impacto en ciertas comunidades americanas, donde se considera a Trane como un santo, aunque como curiosa-curiosa y más enfática, la historia de La iglesia de John Coltrane, disponible en Youtube. Otra de las facetas imprescindibles para entender su música es la coincidencia de su discografía con el momento en que la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos se convierte en algo real.


Parece que Coltrane no fue un niño prodigio. Tardó en encontrar su camino. El documental recorre sus primeras formaciones (acompañó a  todo tipo de grupos, ganándose la vida y aprendiendo). Pero no fue Dizzy, su primer jefe en una formación con intenciones  quien tuvo más influencia en el desarrollo de su estilo personal, sino Miles. Quizás, más importante que un mentor, fue su capacidad de sacrificio, "espartana", según la descripción de Benny Golson... Pero, en mi opinión, el momento en que descubrió su verdadero camino fue cuando comenzó a componer, es decir, en la época de Giant Steps (Atlantic, 1960), estando aún en el quinteto de Miles.

Como muchos de los mejores músicos de jazz, Coltrane murió joven, a los 40, en 1967, lo que podríamos definir como la cima de su carrera si no fuera porque, en nuestro interior, sabemos que, de haber continuado con nosotros, habrían existido muchas más cimas.

Por último, me gustaría reseñar que el juego de palabras que sugiere el título (suena en inglés como "persiguiendo el tren") queda justificado en la última parte del documental, cuando conocemos a un japonés que lleva cuarenta años coleccionando discos y memorabilia de Coltrane. Dice que, cada año, emplea unos meses de su vida recorriendo el mundo, buscando recuerdos y comprándolos, "persiguiendo a Trane". En el fondo, todo aficionado serio (y también todo músico serio) persigue eso, la sombra de un creador infinito que, cosas del destino, muere joven y es, cincuenta años después de su muerte, más popular que nunca. Hay que ver este documental para entender por qué el espíritu de Coltrane sigue (y debe seguir) vivo en estos días de jazz convulso. 


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* Sitio oficial: www.coltranefilm.com

Para los coleccionistas (y para los coleccionistas perezosos) también se ha editado un CD que supone una recopilación de temas claves de Coltrane.

UN TROMPETISTA ENTRE AMIGOS

VORO GARCÍA, Roommates (Jazz Activist, 2016)

"Begues Blues" es el tema con el que comienza en álbum Roommates del valenciano Voro García y Begues también es el topónimo llobregatense de uno de los lugares donde los músicos del disco han sido compañeros de habitación ("room mates"). El otro es Boston. Y esa estética norteamericana, urbana, que ya se aprecia en la portada del álbum, fluye en cada uno de sus temas de una manera elegante y contagiosa.


Voro García publicó Roommates en 2016, después de su celebrado homenaje a Woody Shaw junto a Toni Belenguer (Reality Shaw, editado por Sedajazz en 2015), pero fue grabado mucho antes, en 2011, en Barcelona, con un quinteto de esos que uno pediría que durara siempre: Leo Genovese al piano, Enrique Oliver en el saxo tenor, Dee Jay Foster al contrabajo y Jorge Rossy a la batería, músicos amigos y radicados en España pero con muchos festivales internacionales a sus espaldas, un combo que va más allá de la compenetración y de la comunicación orgánica propia de los grupos de jazz, un jazz que fluye aquí con fuerza y personalidad, con un repertorio de temas originales compuestos por todos los miembros del grupo de manera individual.

El álbum se abre con un hardbop de estética moderna compuesto por Voro García, autor también de otros temas más introspectivos como la balada "Habitació d'Aigua" (donde se muestra tan expresivo como lacónico) o más heterodoxos como la bossa "Borero". Otro tema de inspiración latina ("Kalipso", compuesto por Jorge Rossy) nos trae recuerdos de Sonny Rollins en las intervenciones del tándem García/Oliver y, sobre todo, en los solos del tenor. 

El disco es homogéneo en su estilo pero no en estilos. En "Adelphi's Nest", compuesto por Oliver, acompañado de una manera sutil y muy cinematográfica por el piano de Genovese, García hace poesía en sus fraseos ofreciendo un contrapunto al lánguido solo de Oliver. Melancólico (no confundir con Chet en absoluto) también en "Habitació d'Aigua", melancólico y elocuente, muy diferente del groove de "Merken" (Genovese) o del bop de "Los superfluos". 

Voro García demuestra en Roommates que sigue siendo ese trompetista serio, envolvente, con momentos brillantes y el don de la improvisación que nos gusta. Se manifiesta adepto a Woody Shaw pero ofrece momentos que recuerdan a Freddie Hubbard y a Fats Navarro, eso sí, en un tono personal y más sosegado. 


Como muestra, les dejo con el tema que abre el disco, "Begues Blues", una grabación en vivo en el Jimmy Glass con algunos cambios en la formación, entre los que destaca la presencia de Perico Sambeat en el alto y la adición de otro trompetista, Jim Rotondi. Que lo disfruten.

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* Fotos de la web: vorogarciajazz.com

JAZZ QUE HACE SONREÍR

MIKES JONES & PENN JILLETTE, 
The Show Before The Show (Capri Records, 2018)

Hay veces que escuchas a un músico tocar y no puedes evitar exclamar: "¡Ese tío tiene swing!". En el caso del disco que tengo entre manos, los dos tíos tienen un swing espectacular. Nada como la sensación de sentir que se te mueven los pies y eso ocurre cuando uno escucha al dúo de Mike Jones (que parece tener más de dos manos) al piano y Penn Jillette al contrabajo, empujando a Jones con su swing.
Mikes Jones es el director musical del show que los ilusionistas barra humoristas Penn, verborreico y divertido, y el silencioso Teller, que tiene un nombre artístico cargado de genial ironía y que aparece al fondo en la portada del álbum. Penn & Teller, famosos por sus apariciones en la televisión americana y su paso por Broadway, tienen un show en Las Vegas y, antes del show, como reza el título del álbum, Mike Jones y el propio Penn ofrecen un concierto de jazz a dúo. Por suerte para los que no hemos estado en Las Vegas (y los que no soñamos con ir) es este excitante álbum que acaba de publicar Capri Records.


El repertorio, como no podía ser de otra manera, son un puñado de standards tocados con desenfado y una técnica alegre y fresca que recuerda el ritmo charlatán de Penn, sobre todo en la vertiginosa (y, sin embargo, limpia) ejecución del piano. 

Mikes Jones en Broadway
(foto de Kris Jarrett)
Grabado en vivo en el Penn & Teller Theater del Rio All-Suite Hotel & Casino de Las Vegas, es un repaso por el Cancionero Americano, como en el resto de los discos de Mike Jones, que no son pocos, ya que acumula cuatro décadas de profesión. Lo sorprendente, para los que conocemos a Penn como ilusionista, es su capacidad para acompañar de manera solvente el swing (qué gran versión de "On the Sunny Side of the Street") de su pianista, porque en los dedos de Mike Jones se acumulan la experiencia (qué tremenda "Manha de Carnaval") y una buena cantidad de energía ("Exactly Like You", "Box Viewing Blues"). En su web se compara con Usain Bolt, y no es para menos, pero también hay que recalcar que tiene una gran calidad improvisando que desarrolla en esa escala de velocidad, con elegancia y, al mismo tiempo, delicadeza ("Tangerine" es un gran ejemplo). Sería fácil improvisar jazz haciendo humor pero en esta ocasión, el show nos hace sonreír por su calidad.

Jones y Teller (Foto: Michael Jackson)

En resumen, jazz edificante y apto para modernos y nostálgicos, jazz que hace que se te muevan los pies y que se te ponga esa sonrisa que podría decir: "Esos tíos tienen swing!" pero que, en realidad, dice: "Hace tiempo que no escuchaba un jazz así.". Les dejo un vídeo para que lo disfruten.

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* Web de Mike Jones: jonesjazz.com

** Web de Penn & Teller: www.pennandteller.com/wordpress/