POTENTE Y DELICADO

JOHNATHAN BLAKE, Trion (Giant Steps Arts, 2019)

El sello Giant Steps Arts, proyecto non-profit del fotógrafo Jimmy Katz que pretende producir discos donde "los mejores músicos de la generación" puedan expresarse con total libertad, ha editado su segunda producción. Bajo el título de Trion, el batería Johnathan Blake presenta un proyecto potente y lleno de solos en un trío con el tenor Chris Potter y la contrabajista  Linda Oh. Jazz a la máxima potencia.


Johnathan Blake (Philadelphia, 1976) es un baterista aclamado por la crítica americana. Hijo del violinista de jazz John Blake, Jr., su biografía dice que estudió en la William Paterson University con, entre otros, Rufus Reid, John Riley, Steve Wilson y Horace Arnold; que comenzó profesionalmente con la Oliver Lake Big Band, Roy Hargrove y David Sanchez; y que, en 2006, fue reconocido con el premio Young Jazz Composers Award. Aparece en numerosas grabaciones de la Mingus Big Band y ha sido miembro del trío de Kenny Barron... 


De estilo poderoso y delicado al mismo tiempo, versátil y colorido, este disco nos permite conocerle en directo y sin reglas, con un trío de saxo-contrabajo-batería que es todo un desafío. Tanto en sus composiciones como en las de Potter o Linda Oh, es capaz de desplegar una cantidad innumerable de recursos al tiempo que improvisa. Por poner un ejemplo, el álbum comienza con un solo de batería, dos minutos que muestran un catálogo de ritmos y una declaración de intenciones: éste es un trío de solistas, no en vano el segundo tema comienza con un solo de saxo, una intensa intro que da paso a la sección rítmica con una brutal versión de "Synchronicity I" (Sting) de casi 17 minutos. 

Desde ahí, el oyente ya puede percibir que  Blake, Potter y Oh tienen en sus manos un poder tremendo. Las casi dos horas del álbum están grabadas en directo en dos sets en The Jazz Gallery de Nueva York y presentadas en 2 CD's llenos de solos y intensas intervenciones del trío, que Blake define en el libreto como trion
Trion (en física) es un estado singlete formado por tres átomos de diferentes colores. Al igual que esta definición, Trion está formado por la idea de unirnos como uno solo para crear diferentes colores dentro de la música.
Sin meternos en laberintos para comprender qué es un estado singlete, lo cierto es que el disco está lleno de coloraturas, texturas, experimentos singulares y grupales, un esfuerzo enciclopédico sobre qué se puede llegar a construir con fuerza, imaginación y en directo.


Temazos como "Trope" (y su correspondiente "Trope (Linda Intro)") son ejercicios de ritmo en estado puro. Este, en particular, se sostiene casi al 100% por la fuerza del contrabajo, con un baterista acompañante de una sensibilidad y generosidad notables. El saxo tenor de Potter se suma al ejercicio convirtiendo su instrumento en ritmo, casi solo ritmo, con un resultado muy vanguardista. Sería inútil intentar catalogar todos los solos de batería del álbum (algunos tremendos como el de "One for Honor") porque, como en todo buen disco de jazz, los músicos se mueven en solitario (a menudo sin acompañamiento) para volver a unirse al trío y porque (también a menudo) los temas parecen competiciones de fuerza que dejan al oyente exhausto, pero complacido. 


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* Fotografías: Jimmy Katz.

* Web oficial: www.johnathanblake.com

* Más sobre el proyecto Giant Steps Arts (y cómo contribuir): www.giantsteparts.org

BELLAVISTA SOCIAL CLUB

...y una breve historia del jazz con fines solidarios.

No suelo hacer reseñas de conciertos porque nunca he sido partidario de los diarios y porque los conciertos hay que vivirlos. El jazz es efímero y lo que hoy suena mañana sonará a otra cosa. Pero anoche tuve la ocasión de vivir uno de esos conciertos en los que no hay ni un compás de desperdicio. Cuatro músicos (cinco en algunos temas) que venían de distintos puntos de la provincia de Huelva y que nunca habían tocado juntos, se juntaron una hora antes del concierto y convirtieron luego una pequeña colección de standards ("Cherokee", "Four", "My Funny Valentine" entre otros) en una noche memorable.



Los músicos: Antonio Olivo al saxo alto, todo un prodigio de fuerza e imaginación, con solos enormes y muy imaginativos; Pablo Báez (bajista de Jorge Pardo, entre otros proyectos), sonando aquí muy mainstream, capaz de conseguir cualquier cosa de su contrabajo en los solos; Juanki Silva a la guitarra, con un estilo sorprendentemente limpio tanto en single line como en los acordes; el jovencísimo Martín Regañá, que a sus 18 años parece dominar la batería y todos sus recursos, sólido en el acompañamiento y nunca aburrido; y, finalmente, Israel Lino, trombonista muy personal y potente. Después, jam session... 



La excusa del evento era la presentación de una breve Historia del Jazz desarrollada por Rubén García López y que viene a sumarse a una larga lista de eventos (conciertos, presentaciones, jams, visionado de documentales...) con los que la asociación Bellavista Social Club pretende fomentar la pasión por el jazz. El club, ahora constituido como asociación cultural, tiene su base (no podía ser de otra forma) en el bar donde realizan los conciertos. La edición de esta Historia del Jazz, muy breve, de apenas 70 páginas y profusamente ilustrada, se ha realizado en colaboración con la asociación de músicos de Huelva Onujazz y con la Asociación "Lazos de Familia", que realiza todo tipo de labores solidarias con niños saharauis. Al fin solidario del libro se unen los conciertos benéficos Sahajazz que cada Navidad el club realiza. Casi nada.

 

A LOS MAESTROS DESCONOCIDOS

SEBASTIÁN CHAMES, Reminiscing the Unknown Masters 
(Youkali Music, 2019)

Grabado en Brooklyn, el nuevo disco de Sebastián Chames muestra esa serenidad del artista que ha alcanzado la excelencia y sigue su camino sin prisas. Con cinco temas originales de Chames, dos versiones ("Laura" y "Every Time We Say Goodbye") y tres composiciones escritas por sus sidemenSteve Nelson (vibráfono), Greg Tardy (saxo tenor) y Curtis Lundy (contrabajo), su flamante Reminiscing the Unknown Masters rinde homenaje a los olvidados y a los ignorados del jazz con una elocuente dedicatoria en el libreto del disco:
Those who really master the music and are not necessarily so well known to big audiences, and that makes their music more personal, more profound. You may know some, I know others...
Sebastián Chames no es un maestro desconocido. De origen argentino, tras su paso por Nueva York (donde suele grabar y donde se formó con genios como Fred Hersch, Rodney Kendrick, Bruce Barth, Aaron Goldberg...), lleva años afincado en Madrid, donde fue responsable durante cierto tiempo de las jams de La Fídula y ahora de las del Bogui Jazz. Pianista de digitación elegante y llena de recursos, Sebastián Chames mira a la tradición con oído analítico y sensibilidad moderna. Si en su anterior Pick Up The Phone (Youkali, 2015) nos impresionó su interpretación personal del bebop en el siglo XXI, en su nuevo álbum nos demuestra que se puede sonar a Modern Jazz Quartet o a McCoy Tyner (ambos en según qué momento) y sonar moderno y personal al mismo tiempo.
Fotografía de Anna Yatskevich
Los diez temas del álbum, interpretados en distintos formatos (quinteto, cuarteto de piano y vibráfono, cuarteto de saxo, trío de piano) tienen en común una sobriedad rítmica que resulta estimulante, sin artificios, resultando un jazz intemporal, moderno pero con un oído puesto en el hardbop y en el camino que lo separa de su nacimiento hasta hoy. Hay que destacar la compenetración de los músicos (en todas sus formaciones) del disco pero, sobre todo, el duelo rítmico y estilístico entre piano y vibráfono, entre Chames y Steve Nelson, un músico enorme que aparece en nueve álbumes de Dave Holland y que ha trabajado también con pianistas como Cyrus Chesnut, Mulgrew Miller, Kenny Barron... además de contar en su haber con una decena de discos como líder. 

Lo mejor del álbum, sin duda, es la abundancia de solos y puedo asegurar que pararse a escuchar un solo de Chames (o de Nelson o de Tardy o de Lundy...) en este disco es detenerse en un momento sin tiempo ni lugar donde el jazz es puro, accesible y, por encima de todo, gratificante. Recomendable cien por cien.

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* Web: sebastianchames.com

* Más sobre el disco en: www.youkalimusic.com

EL CONTRABAJO COMO MOTOR

XACOBE MARTÍNEZ ANTELO, Capturas (2019)

Con la economía sonora propia del trío de saxo, el prolífico contrabajista gallego Xacobe Martínez Antelo presenta su nuevo trabajo titulado Capturas, una colección de 8 temas a trío inspirados en la realidad que nos rodea, esas realidades cotidianas que, según expresa la nota de prensa, "nos atacan, nos acompañan o que forman parte de nuestro contexto vital". Un disco para disfrutar compás a compás. Xosé Miguélez al saxo tenor y Max Gómez a la batería completan el trío.

Desde el arranque del álbum, con ese "A política lingüistica de Alberte", percibimos dos premisas: la primera, que los títulos ilustran no sólo la inspiración sino también una preocupación directa por la realidad social de una manera casi periodística, fotográfica, testimonial... hecha música, y esto lo hace con un estilo directo y apasionado sin artificios; la segunda, que el contrabajo es el motor del trío, muy por encima, incluso, que la batería, con una digitación poderosa que empuja a las composiciones y que engancha al oyente, en distintos ritmos y en distintas inspiraciones estéticas según el tema, pero siempre presente. El juego del ritmo, desde los grooves más jazzísticos a los más oníricos (onírico como en "O cube de fans do último cadáver") resulta en todo momento hipnótico, porque arrastra al oyente sin posibilidad de escape. 


Creador inquieto, el compostelano Martínez Antelo es uno de esos músicos esenciales en el panorama peninsular. Mientras sigue activo con Sumrrá tras casi dos décadas de jazz especulativo e inspirador, mantiene otros proyectos como Martelo o sus actividades docentes y de divulgación (como su proyecto de improvisación dirigida y soundpainting) o este trío, con el que debutó en 2009 y donde sigue dando vueltas de tuerca a su visión personal del jazz contemporáneo. 

En resumen, un músico en constante evolución, Xacobe Martínez Antelo, que siempre tiene algo que decir y que presenta en Capturas un álbum interesante de escuchar, que hace pensar, jazz contemporáneo con ideas y con un gran interplay entre los músicos.

Pueden escucharlo aquí en "Planeta Teo", un tema recuperado de una década atrás (lo tocó con A Tribu) y que está incluido en el nuevo álbum. La grabación es de hace un año y en ella pueden disfrutar de XMA con otro look pero con los mismos músicos.


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* Web oficial: www.xacobemartinezantelo.com

ACORDES Y DESACUERDOS (XXVII)

Sobre free jazz, libertades y libertinajes

Ornette Coleman
(foto de William Claxton para el disco
The Shape of Jazz to Come)
Si hay una corriente (algunos prefieren llamarlo estética) del jazz que haya generado más controversias ésa es el free jazz. Su (en muchos momentos) mal entendida libertad de expresión ha generado más opiniones en contra que el bebop en su eclosión o el jazz moderno en su momento o incluso el mismo nacimiento y expansión del jazz primigenio, que supuso una ruptura radical con las músicas conocidas e incluso con los conceptos de música popular y masiva que se entendían en aquella época. 

¿Música o cacofonía? Recogemos en las citas siguientes algunas opiniones o fragmentos de textos con la intención, como siempre, de convertir este espacio en un detonador de acordes y desacuerdos. Que ustedes lo disfruten (o no).


I.
Cuando se habla de free siempre aparece en primer lugar el nombre de Ornette Coleman. Si bien es cierto que su The Shape of Jazz to Come (Atlantic, 1959) fue un documento tan relevante para la música como la Declaración de los Derechos Humanos para el resto del mundo, yo siempre pienso en Tristano (y su prematura visión de la atonalidad) o en Mingus (oh, sus Jazz Experiments y su Pithecanthropus Erectus) como verdaderos precursores de la libertad que permitió a los músicos traspasar esa frontera que aún no tenía nombre. En la edición de 1992 de The Penguin Guide to Jazz on CD, LP & Cassette, los autores Richard Cook y Brian Morton describen la esencia temática del álbum Pithecanthropus Erectus como:
La lucha de la especie humana por salir del caos, arriba y abajo en la Pirámide de Freytag, y vuelta al caos.  
y su filosofía musical de este manera:
Técnicamente, todo el ensemble trabaja en una agresiva sección C, que es realmente B, una versión modificada de la armónicamente estática sección segunda, algo absolutamente crucial para el desarrollo de la improvisación libre colectiva en la siguiente década.


II.
En su libro Jazz en la boca, que reseñamos hace algunas semanas, el poeta y músico Ildefonso Rodríguez, escribiendo sobre improvisación, cita a Ornette Coleman afirmando esto:
Que puedas oír a los demás tocando juntos de tal manera que la libertad llegue a ser impersonal. 


III.
El free nunca ha sido del gusto general y ha provocado controversias, disputas y recriminaciones entre músicos, críticos y aficionados. En el mismo libro, Rodríguez cita a André Breton, a quien atribuye esta frase:
Jamás libertad nada más que para la libertad.


IV.
Pero, pienso a menudo, ninguna vanguardia es estéril. Toda investigación y toda ruptura se consolida finalmente como estética, como principio o, simplemente, como inspiración. Revista de Occidente en un número monográfico dedicado al jazz y aparecido en 1989, publicaba un artículo de Javier de Cambra donde el crítico sentencia:
La rebeldía de los años sesenta está hoy en mucha de la música de la corriente principal; su radicalidad ha, finalmente, prendido.
Pero añade:
Del mismo modo, hay un renacer del swing, músicos del nuevo free siguen descubriendo, y con fortuna, Nueva Orleans y también África.


V.
De acuerdo con Cambra puede estar Chris Cracker, quien afirma mi filosofía de que no hay nada nuevo bajo el sol, algo que los filósofos saben desde el principio de los tiempos (pero ocultan). Bajo el prisma de la novedad se nos suele ocultar que todo ya está escrito y que lo que los jóvenes y los novatos consideran nuevo a los veteranos nos suena a vivido. En su libro Get Into Jazz (breve, didáctico y apropiado para neófitos), Cracker intenta desmitificar el carácter rompedor del free de esta manera: 
Históricamente hay un interesante paralelismo entre este nuevo movimiento de "jazz libre" y la ruptura con el ragtime tradicional hacia el estilo Dixieland de Nueva Orleans, donde a los músicos se les daba espacio para improvisar e interpretar líneas cruzadas con complejos resultados contrapuntísticos. 


VI.
Hablando de guías, hay una muy interesante, concisa y escrita para adolescentes, titulada Jazz, The Great American Art, de la que es autor el periodista y crítico Gene Seymour. En ella, afirma lo siguiente:
La gente aún discute los méritos de esta música. Pero no hay duda de que Ornette Coleman y sus seguidores abrieron una puerta que no podrá cerrarse de nuevo.

Grabado está.

ON THE OUTSIDE

MARCO BOI TRÍO, Outsider (Discos Redondos, 2018)

Proliferan los discos de contrabajistas y eso me gusta. El contrabajo es uno de los instrumentos que aportan más a la rítmica del jazz y, sin embargo, suelen pasar desapercibidos en muchas ocasiones salvo que, como aquí, los temas estén pensados desde el ritmo. Marco Boi es un sólido bajista que nos ha sorprendido con un disco lleno de inventiva y recursos, 5 temas a trío que se mueven en ese territorio outsider que va desde el jazz rock hasta el funk, un territorio fronterizo donde las líneas del mapa son sólo espejismos. Un viaje ecléctico que resume la frase de la portada: un viaje al Infierno y vuelta.

El disco se presenta en LP, algo cada vez más usual (de nuevo) y que el sello Discos Redondos felizmente promueve (el disco anterior de Marco Boi fue un 12" titulado Hymnosis). Outsider, por tanto, es su primer álbum como líder y, si el anterior trabajo era un quinteto, ahora este barcelonés del Taller de Músics se presenta con un trío de guitarra formado por un camaleónico Ignasi Cussó, que presenta la cara más cercana al rock progresivo (léase del mismo modo jazz rock), capaz de sonar rockero y distorsionado ("Friday the (Lucky) 13th"), experimental o incluso swingueante según el tema. Al mismo nivel, en la batería, escuchamos a Ramón Díaz, potente y efectista, con todo el peso de la sección rítmica sobre sus parches. Y todo ello es un plano amplio, con mucho espacio para los músicos.

La cara B del disco (¡qué bien suena volver a decir esto!) comienza con "Retox", un tema que viene a confirmar la filosofía del álbum: como compositor y como arreglista, Marco Boi es un ejemplo mestizo de cómo el jazz sortea las fronteras con naturalidad. Los temas, especulativos y cambiantes, pasan de lo abstracto a lo estándar (y vuelta) con una sencillez pasmosa. Como contrabajista, introduce toques funk dentro del rock ("Outsider", "Del revés"), inspirados solos de contrabajo que parecen hablar ("Retox"), atmósferas in crescendo, momentos intensos, líricos solos de arco ("El millor del mons")...; todo un abanico de recursos y un universo sonoro que estoy seguro de que valdrá la pena seguir explorando en próximos trabajos.


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* Web oficial: discos-redondos.es

* Foto: Facebook.

CONTEMPORÁNEO Y SIN ETIQUETAS

SERGI  FELIPE  & WHISPER  SONGS,  Last  Whisper 
(Underpool, 2019)

Acaba de aparecer Last Whisper, un trabajo del saxo tenor Sergi Felipe y su cuarteto Whisper Songs que es el tercer disco de una serie que comenzó con Whisper Songs (2011) y continuaba con Bambú es libre en el espacio (2013), tres discos con un ideario común y que, con las sucesivas grabaciones, avanza sobre distintos ritmos con una estética contemporánea, especulativa y sin etiqueta, con plena libertad, tres discos que muestran a un saxofonista y, sobre todo, a un compositor con una voz personal y abierta. Hay un tono crepuscular en las melodías, pero, ¿estamos ante el final de una trilogía? Ahora están de moda las series con final abierto... Le preguntamos directamente a su protagonista, Sergi Felipe, que es, además de saxo tenor y compositor, productor y también fundador del sello Underpool.

JAZZ, ESE RUIDO: Para empezar, ¿cómo definirías el proyecto Whisper Songs?

SERGI FELIPE: Es un proyecto con una clara voluntad de sonar a grupo con sonido propio. Whisper Songs lo definen los 5 músicos que somos y la música que escribo para ellos.

J,ER: ¿Cree Sergi Felipe en las etiquetas?

SF: Las etiquetas muchas veces las usamos como adjetivos simplemente y para definir muchos conceptos musicales ayudan. Me cuesta más en cuanto a etiquetas musicales estilísticas. Intento no usarlas ni tan solo pensar en ellas cuando escucho música. Poner una etiqueta/estilo a la música de un grupo o artista me parece pobre, ya que lo defines con una sola palabra, pero entiendo que existan y sean necesarias.

J,ER: En los dos primeros álbumes de Whisper Songs encontramos una intención más rítmica y una concepción contemporánea más fácil de escuchar (quizás más heredera de la tradición) que en este nuevo disco, que muestra un jazz más especulativo, con una estética más oscura, más intimista. ¿Qué hay de evolución en Sergi Felipe como músico y como compositor?

SF: Supongo que del segundo a este tercero han pasado 5 años. entre el primero y el segundo apenas pasó año y medio. Creo que este cambio se nota del primero al tercer disco, pero el segundo realmente queda a medio camino de los otros, dos con lo que es una evolución escalonada. Todo tiene su proceso. La mezcla que creo que también ha ayudado en este cambio, al igual que los 8 años que llevamos tocando juntos. La música de este tercero está escrita de forma muy instintiva y quizá sí que se aleje de los otros en cuanto a algunos aspectos formales más ortodoxos.

J,ER: Además de Sergi Felipe al saxo tenor, podemos escuchar en estos discos a Hugo Astudillo en el alto, a Alfred Artigas a la guitarra, a Marc Cuevas en el bajo y a Oscar Domènech a la batería (con la colaboración en algunos temas de Dídac Ruiz en la percusión). Háblanos de estos músicos y de su papel en Whisper Songs.

SF: Pues son pieza fundamental del sonido del grupo que ha ido desarrollándose en este tiempo a la vez que se dessarollaba la carrera de cada uno de estos grandes músicos. Algunas veces nos hemos encontrado con sustituciones, ya que Alfred pasa mucho tiempo en Cuba y Hugo ahora vive en Madrid, siempre con grandes resultados, ya que hemos contado con Jordi Matas a la guitarra o Joan Mas al saxo alto, pero en esencia el sonido Whisper se encuentra en sus 5 miembros.

J,ER: ¿Es Last Whisper el final de una trilogía? 

SF: Como el nombre anuncia sí que és el último disco que publicaremos, aunque nunca se sabe. Digamos que el último de una etapa, seguro. De todas formas, lo bueno viene ahora con los conciertos de presentación, donde vamos a disfrutar, como siempre hacemos.

J,ER: ¿Cómo ves la escena actual del jazz a nivel global y en Barcelona en particular?

SF: Cambiante, y rápida, y por otro lado muy estática, como el mundo en que vivimos. En Barcelona nos pasa lo que en muchas capitales, pocos locales y mucha calidad musical. Aparte de esto, veo la escena local y la global muy viva, rica en propuestas y con mucha variedad en ellas, me parece que el secreto es crear un público y trabajar en una audiencia. Podría ser un tema de largo debate.

J,ER: Una última pregunta. ¿Quién es Bambú? 

SF: Ha ha hah. Bambú es un conejo que teníamos de mascota en el Estudio Underpool, donde vivo. Nos llegó de una familia que no podía tenerlo más y lo adoptamos. Estuvo con nosotros mucho tiempo. En el disco le dimos un pequeño homenaje, ya que pasó a mejor vida en los días posteriores a la grabación del segundo álbum, Bambú es libre en el espacio.

J,ER: Gracias,Sergi, por tener la paciencia de contestar a nuestras preguntas. 

Escuchemos un poco de este proyecto.

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* Web: www.underpool.org/lastwhisper