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UN JAZZ PRIMITIVO

RASPA GARCÍA TRÍO, Standards Session Vol. 1 
(Gaztelupeko Hotsak, 2024)

Estándar pero no tan conocido es, por ejemplo, "Mamanita" de Jelly Roll Morton o el "Honky Tonk" de Bill Doggett, temas menos habituales en los discos de standards, pero tan disfrutables como todo el disco de Raspa García Trío, que contiene una selección de clásicos que van desde Jelly Roll hasta Mingus pasando por James Booker, todo un repertorio que profundiza en el blues y en los estilos más primitivos del jazz.

Jorge "Raspa" García
es un pianista madrileño formado en la escuela de música IMT que ha desarrollado su carrera dentro del espectro de músicas negras, especialmente en el blues y en los ritmos de Nueva Orleáns con bandas como The Tremendous o The Cawfish, con quienes grabó en 2015 Boogie Woogie Voodoo. Su estilo abarca todo el espectro del blues, desde las notas más ásperas del blues del Delta hasta su capacidad para integrarse en los ritmos más jazzy, convirtiendo cada tema en una fiesta.


El repertorio se sostendría solo con el trabajo de Raspa García, sin duda. Su capacidad de llenar con ambas manos ritmo y melodía es brutal, como deja claro desde el comienzo con los compases hispanos de la "Mamanita" de Jelly Roll Morton, de modo que el trío es casi un extra, un extra fantástico, porque tanto Francisco López "Loque" al contrabajo como Antonio Álvarez "Pax" a la batería aportan su inestimable creatividad y una buena dosis de frescura para que fluya el groove de estos sonidos injustamente olvidados por los músicos modernos.

Difícil elegir un tema. Nos queda en el oído la seductora cadencia de la sección rítmica en "Slow Time" (Clarence 'Gatemouth" Brown) sobre la que se apoya un inconmensurable Raspa García, que aporta síncopa y sentimiento a cada compás del tema. El trío está arrollador en la versión de "Boogie Stop Shuffle" (Mingus) con un gran trabajo rítmico y un Raspa que roza el virtuosismo a toda velocidad pero sin esfuerzo. El blues más tradicional aparece en una versión a media voz de "Careless Love", tocada con una sensibilidad fabulosa, una gran conclusión del disco, pero antes nos encontramos con clásicos como "Honky Tonk" (Bill Doggett), "Blues Minuet" (James Booker) o "Black Brown and White" (Bill Big Bronzy), y mucha improvisación, sonidos puros sin complejos, rhythm and blues con descaro... Todo un repertorio pensando para disfrute de los aficionados al sonido tradicional pero no exento de un virtuosismo indispensable para que estos temas tan antiguos suenen espectaculares y vivos. 



* Más info: https://hotsak.eus/es/artistas/raspa-garcia-trio/

JAZZ SUAVE Y CALEIDOSCÓPICO

MASHA OCEAN QUARTET, Kaleidoscopic Realities (2023)

Con una voz identificable y camaleónica al mismo tiempo, la cantante Masha Ocean se presenta, disco-gráficamente hablando, con un cuarteto que lleva construyendo desde 2019. En la formación actual, encontramos a tres músicos locales: Isaac Pascual (pianista, compositor y arreglista), Francis Posé (contrabajista y compositor) y Ramón López (batería). El repertorio, tres standards y seis temas originales que van del blues al scat pasando por influencias brasileñas y alguna balada, una amalgama que utiliza para mostrarnos todos sus registros y recursos. 

Masha Ocean es una cantante y compositora de origen ruso nacida en España (en el disco canta en tres idiomas, incluyendo un tema en ruso llamado "Ocean Wave (Волна Океана)"). Formada musicalmente en Moscú y Londres, primero en violín y luego en canto de jazz. Ha sido alumna de Roberta Gambarini, Maria João, Salvador Sobral, Sara Dowling y Jose Carra. Fue ganadora del concurso de jazz vocal internacional «Gnesin Jazz Voice» en 2017, y quedó segunda en el III Concurso Internacional de Jóvenes Intérpretes «Fémina 2021», cuya final se celebró en la sala Clamores.

A lo largo del disco, Masha usa sus recursos para llevarnos a su terreno, un jazz suave, fácil de escuchar, seductor y donde su voz se siente cómoda para expresarnos su amor por distintas estéticas del jazz, desde suaves baladas a las que pone swing con una voz cristalina que se adapta a los cambios de ritmo ("That Night It Was Lightly Raining", un temazo que contiene también varios buenos solos), pasando por una versión soul (sobre un fondo drum'n'bass) de "Take Five". Hay momentos menos profundos, como la samba "Tolox", donde la velocidad y el tono naive de la letra hacen perder seriedad a su voz. En este tema colaboran varios músicos, como el saxofonista Daniel Torres (que hace los arreglos), el trompetista Félix Rossy, el trombonista Moisés Gallego, el percusionista Manolo Toro Robert Banerjee (guitarrista de Amy Winhehouse), que participa en varios temas. 

Habría que destacar el apasionado despliegue vocal del "Godbye Pork Pie Hat" de Mingus, o un tema que destaca por su singularidad: "Darkness", montado sobre un quinteto de cuerda con Masha como primer violín, Patricia Pascual como segundo, Constantin Merezhnikov a la viola, Mauricio Gómez al violonchelo y Francis Posé en el contrabajo. Curiosamente, esta formación atípica, que comienza con un enfoque camerístico, acaba llevándonos a una dramática balada que arrastra nuestra memoria hasta aquellos discos en los que incluso Billie grabó con cuerdas. 



*Web: www.mashaocean.com

BELLEZA

DOUYÉ, The Golden Sekèrè (Rhombus Records, 2023)

Creo que la palabra belleza se queda corta para describir la maravilla que va desplegándose alrededor de nuestros oídos cuando escuchamos el álbum The Golden Sèkèrè de la cantante nigeriana, establecida en Los Angeles, Douyé. El álbum, a priori, no es más que otra colección de standards, pero la voz de Douyé hace milagros con las melodías del Great American Songbook, convirtiendo en un asunto personal cada tema. Sus fraseos, su timbre y el color con que interpreta las canciones convierten un repertorio conocido en algo realmente nuevo.

Tras la sorpresa inicial, una versión cantada de "Cherokee", algo que pocas veces se escucha, asistimos a una re-invención de unos temas que conocemos y reconocemos, pero que vienen cargados de polirrítmias que delatan el origen africano de Douyé y que aportan muchos niveles de interés. "Speak Low" o "Green Dolphin Street" son buenos ejemplos. Incluso la lacónica "The Very Thought of You" contiene en su lentitud ritmos inéditos. 

Merece una mención aparte la versión con big band de "I've Got You Under My Skin", donde festivas cadencias africanas dan a la canción un ambiente mestizo que nos recuerda que estos ritmos llegaron (distorsionados) a los músicos de jazz (Sonny Rollins podría ser un buen ejemplo) a través de la música caribeña, que había sintetizado estas tradiciones de manera secular.  




El guitarrista Lionel Loueke interviene en dos temas, aportando esa sutil fluidez de su guitarra. Dapo Torimiro, cantante y multi-instrumentista nigeriano nacido en Lagos (Douyé hizo el camino inverso, naciendo en Nigeria y estudiando en Lagos) interviene en el original enfoque de "Afro Blue", que aquí suena más afro que nunca gracias a los arreglos en las percusiones. Los arreglos del disco son de Bada Ken Okulolo, Tosin Aribisala y Zem Audu. Entre los músicos, el guitarrista Dokun Oke y el percusionista  Najite Agindotan. Como invitados, los citados Loueke y Torimiro, además del trompetista Sean Jones, que pone un toque más cercano a Miles que a Chet en “My Funny Valentine”. Destaca el contrabajista Buster Williams en "Devil May Care", donde la voz de Douyé juega con los ritmos que le proponen percusión y bajo y reinventa así, de esta manera excitante, la seductora melodía de esta canción.

The Golden Sèkèrè (el sèkèrè es un instrumento) es el quinto álbum de Douyé, y una buena excusa para conocer su perculiar y bella manera de hacer jazz. En este caso, sobre standards a los que aporta su sello personal. Muy recomendable.




* Más info: douyemusic.com

¡MUSICALES, MUSICALES, MUSICALES!

JOHN PIZZARELLI, Stage & Screen (Palmetto, 2023)

Todo el mundo sabe que los musicales están de moda. Cada vez más. Madrid, sin ir más lejos, es la tercera ciudad (después de Nueva York y Londres) con más producciones en cartel y más espectadores. Pero si hay un lugar donde nunca han pasado de moda los musicales es en el jazz: hay tantos standards que fueron, en su nacimiento, números de Broadway que la lista sería inacabable. "My Favourite Things" (de Sonrisas y lágrimas) sería el ejemplo perfecto. Quizás se haya interpretado más en clubs de jazz que en teatros. Pero también están otros temas cuyos musicales se han olvidado y han sobrevivido en la voz de músicos de jazz: "Night and Day" (La alegre divorciada), "Easy To Love" (Born to dance), "Just One of Those Things" (Jubilee), "If I Were A Bell" (del musical Guys and Dolls), "New York, New York" (Un día en Nueva York)... La lista sería interminable.

Y el cantante y guitarrista John Pizzarelli parece empeñado en hacerla más larga con su nuevo disco, donde repasa y hace suyos, con su personal y espectacular estilo, 12 standards sacados de otros tantos musicales (y alguna película). Estos doce temazos conforman un curioso e interesante repertorio donde encontramos a un músico no solo en plena forma a sus 63 años sino en estado de gracia, que aporta a casi todos los temas una sobrecarga de energía marca Pizzarelli que no poseían en su versión original, pero ¿quién no prefiere una versión personal a una original? El resultado es fantástico en tanto que aporta su peculiar personalidad a estos temas, tanto en la guitarra (algunos son pura diversión) como cantando... o haciendo las dos cosas a la vez, en uno de esos solos en los que cantan al unísono Pizzarelli y su guitarra (espectacular en el tema final, "Coffee In A Cupboard Cup"), uno de los detalles que más nos gusta de él.
“La idea de sacar estas canciones del contexto de sus musicales o de sus películas me parecía interesante", afirma Pizzarelli. "Con un nuevo arreglo puedes cambiar el significado de una canción. Eso es lo que hemos estado haciendo toda nuestra vida como músicos de jazz, intentar descubrir cómo hacer estas canciones diferentes, ya sea un estándar o un éxito de los Beatles. Y siempre es divertido."

El disco comienza arrollador, con una guitarra vertiginosa, en "Too Close For Comfort" y va recorriendo sin concesión a la pausa temazos como "I Love Betsy" (de la película y luego musical Honeymoon in Vegas), que sería un perfecto exponente de cómo letra y música, mensaje y forma, aportan espectáculo en Broadway. No faltan esos solos voz/guitarra al unísono, ni otros temas que hemos escuchado en escenarios de jazz y provienen del teatro musical, como "Tea For Two" (una de las pocas baladas del álbum), "Some Other Time" o "Time After Time" (que, indefectiblemente, nos trae a la memoria a Miles Davis) del musical It Happened In Brooklyn, que protagonizó Frank Sinatra. 

Un disco al más puro estilo Pizzarelli, perfecto para celebrar el 40º aniversario de su debut discográfico con aquel I'm Hip (Please Don't Tell My Father de 1983) y para entrar en su universo (o en el de los musicales) si aún no lo conoces.





* Web de John Pizarelli: www.johnpizzarelli.com

HOMENAJE A JOHNNY HODGES (VOL. 1)

OWEN BRODER, Hodges: Front and Center, Vol. 1 
(Outside In Music, 2022)

La sombra de Johnny Hodges es alargada. Su forma de tocar es distinguible, además de elegante y excitante al mismo tiempo. Dice la leyenda que este alto de la orquesta de Duke Ellington tocó delante de Sidney Bechet con 14 años y que, cuando se mudó a Nueva York con 17, ya se había hecho un nombre en Massachusetts y otros lugares de su Boston natal. Cincuenta años después de su desaparición, el saxofonista Owen Broder publica Hodges: Front and Center, Vol. 1, un álbum con nueve temas que siguen en la mente de todos los aficionados y lo hace reinterpretando (toca el alto y el barítono) la forma de tocar de Hodges, su lenguaje claro, dando importancia a las melodías, su vibrato... Lo primero que deberíamos destacar es el respeto por las composiciones originales. Broder no ha alterado los temas pero sí ha incluido inteligentes arreglos que hacen más profundos los temas, cambios sutiles que acercan a oídos del siglo XXI estos temas grabados hace seis décadas. 


Owen Broder es un saxofonista de Nueva York que publicó su primer álbum como líder en 2018 (Heritage), un disco donde exploraba el folklore apalache, el blues más primitivo, blue grass, espirituales... Es profesor de saxofón en la Pacific University e imparte clases de Teoría del Jazz y de Arreglos de Jazz en la Portland State University. En este disco, viene con un quinteto del que debemos destacar, en primer lugar, al trompetista Riley Mulherkar (The Westerlies, Gil Evans Project), con quien el saxo dialoga de una manera brillante y clásica en algunos temas (¡"Viscount"!). En la formación están también Carmen Staaf, (pianista de Dee Dee Bridgewater), el bajista Barry Stephenson (Jon Batiste, Stay Human, Jamison Ross) y el baterista Bryan Carter

Broder afirma que conoció la música de Hodges cuando aún estaba en el insittuto en Jacksonville, Florida. Naturalmente, comenzó tocando los temas de Hodges en la orquesta de Duke Ellington (donde tantas veces se discutió al saxofonista su liderazgo) para luego encontrarse con el Hodges más pleno en sus discos como líder, especialmente en dos discos muy significativos: Back to Back y Side by Side, ambos con Hodges y Ellington como líderes y ambos de 1959.

Hodges y Broder, a 60 años de distancia

Pero este álbum no es solo un experimento nostálgico. Es una restauración cariñosa y hábil de unos clásicos que hemos escuchado tantas veces y que siguen vivos. El disco comienza con el swing excitante de "Royal Garden Blues", una declaración de intenciones (estaba originalmente en Back to Back) que marca la tónica del disco: elegancia y respeto. Hay en el repertorio clásicos memorables, como "118 Carrots for the Rabbitt" (rabbitt era el apodo de Hodges) o "I'm Gonna Sit Right and Write Myself a Letter"; la inconmensuable "Ballad for the Very Sad and Very Tired Lotus Eaters", que suena aquí con una lírica distinta, profunda, conmovedora, en el saxo barítono; y, por supuesto, está "Take the 'A' Train", con un espectacular arreglo que juega sutilmente con la melodía todo el tiempo y que se guarda la melodía principal y archiconocida para los últimos compases.



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* Más info: www.owenbroder.com


STANDARDS, STANDARDS, STANDARDS...

VÍCTOR ANTÓN, Standards Session (Errabal Jazz, 2022)


La guitarra es un instrumento que sí o sí, siempre suena a directo. Sea por la dinámica de las cuerdas o por su tímbrica, siempre suena a directo. Esta frescura y naturalidad, tan propia del jazz, es lo que debió buscar Sonny Rollins cuando inventó el cuarteto sin piano. Hoy escuchamos un cuarteto con guitarra y piano, dos instrumentos que no suelen compenetrarse muy bien y que en el nuevo álbum de Víctor Antón, sin embargo, se complementan de una manera fluida y natural. 

Standards Sessions reúne en cuarteto al pianista Pablo Gutiérrez Calvo (Bob Sands Quintet), al contrabajista Pablo López "Loque" (Antonio Serrano, Bob Sands Big Band, Albert Bover) y al baterista Daniel García Bruno (Jorge Pardo, Jerry González, Benny Golson) bajo el liderazgo del zamorano Víctor Antón, un guitarrista con título profesional de piano que se ha formado con profesores como Pat Metheny, Peter Bernstein, Jorge Rossy, Chris Cheek o Michael Kanan. Es compositor y docente en la Escuela de Música Creativa de Madrid. Ha grabado dos discos bajo el nombre de Víctor Antón Group y colabora con el Proyecto MEI (Músicas Étnicas Improvisadas), que fusiona el repertorio tradicional castellano-leonés y con el jazz contemporáneo.

A lo largo del álbum, vamos encontrando standards de distintos compositores con distintas manera de escribir, a los que Antón versiona con respeto pero también con inventiva, desarrollando toda una serie de recursos acordes a la filosofía de cada tema. Tanto como arreglista/improvisador o como intérprete, nos gusta su manera personal de atacar la melodía y de desarrollarla. Su revisión de "Alone Together", por ejemplo, tiene algo de Jim Hall y también algo de Grant Green pero, al terminar la escucha, no queda nada de ellos sino la sensación de algo distinto, ese toque personal, la fusión quizás. 

En general, es un disco lento y sosegado. Su manera de contener el tempo es fascinante, por momentos hipnótica, pero a ritmos más rápidos, nos ha gustado,por ejemplo, escuchar cómo hace cantar a la guitarra la melodía de Cole Porter "From This Moment On", tan optimista. Pardójicamente, la escucha parece más divertida cuando re-interpreta a pianistas como Monk (su versión de "In Walked Bud" es adictiva) o saxofonistas ("Stablemates" de Benny Golson suena aquí bop y moderna al mismo tiempo). No debe ser fácil transportar algo de piano o saxo a la guitarra, y eso lo hace más interesante.

Un disco de standards que respeta la tradición pero que presenta, al mismo tiempo, una voz personal. La revisión que Víctor Antón hace de estos ocho standards es una especie de (como dice él mismo en el libreto del disco) "fotografía personal", ya que deja expuestas las influencias del músico. Pero también es (¿por qué no?) una medida de hasta dónde llega su creatividad, su aportación a temas que hemos escuchado un millón de veces, y lo que aporta claramente Víctor Antón a estos standards es, sobre todo, frescura y enlace a otras influencias no declaradas que suma en cada compás. Porque todo suma.

El disco termina con un tema de soul jazz, un tema original pero inspirado en los clásicos, y que también suena a estándar, aunque no lo sea. Por eso, les dejamos escuchando este renovado "Alone Together".



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BERNSTEIN REVISITED

PETE MALINVERNI, On The Town (Planet Art, 2022)

La historia de este álbum comenzó hace 25 años, cuando el pianista Pete Malinverni conoció a Leonard Bernstein. Malinverni estaba tocando en un restaurante cuando entró el compositor. Al reconocerle, comenzó a tocar "Lucky To Be Me" (del musical On The Town). Bernstein apreció al momento el improvisado homenaje. Un amigo de Malinverni y una conversación en el baño, y Bernstein volvió a la sala para besar en la mejilla al pianista diciéndole: "Malinverni, lo sé todo de ti.". Aquella noche tuvieron oportunidad de compartir algunas opiniones y Malinverni, fan del compositor, titula ahora su nuevo disco On The Town, volviendo a rendirle homenaje con versiones de algunos de sus temas y escribiendo otro inspirado en su forma de componer.

El pianista Pete Malinverni es un habitual de la escena neoyorquina desde los años 80, donde ha compartido escenario con Joe Lovano, John Faddis... Compositor y educador, ejerce como Director de Estudios de Jazz en el conservatorio del Purchase College. Ha grabado más de una docena de discos como líder y con este nuevo disco vuelve la vista a una de sus influencias, Leonard Bernstein. 

Foto: Sally Green
Bernstein es quizás uno de los compositores más cantados del siglo XX. De sus partituras nacieron musicales como West Side Story, Peter Pan y On The Town, que da título a este álbum y que en 1949 se convirtió en una película (Un día en Nueva York, con Gene Kelly y Frank Sinatra, que convirtió así la canción "New York, New York" en el icono universal que es). Malinverni ha elegido 9 temas suyos, reimaginados con su propia personalidad, temas que aparecieron en musicales y que, como tantos temas de musicales, han pasado a convertirse con el tiempo en standards de jazz.

Bernstein en 1947, siempre fumando.
Bernstein sentía simpatía por la improvisación, algo no habitual en el mundillo clásico, y los músicos de jazz se han acercado en muchas ocasiones a su música, algunos centrados exclusivamente en West Side Story, como Stan Kenton, y otros yendo más allá, como Dave Brubeck en el interesante Bernstein Plays Brubeck Plays Bernstein (Columbia, 1960). Lo de Pete Malinverni va más allá. Deconstruye y hace suyos de una manera muy imaginativa canciones de sus musicales inspirados en Nueva York: On the Town (“Lucky to Be Me”, “New York, New York”, “Lonely Town", "Some Other Time”), Wonderful Town ("It's Love") y West Side Story (“I Feel Pretty”, “Somewhere”, “Cool”)... Cabría destacar que Malinverni sigue las huellas de Bill Evans, y su forma de interpretar "Some Other Time" pero hace algo más: simplemente cambiándole la métrica, sin alterar los acordes ni la melodía, consigue una obra nueva, excitante.  

El disco se grabó en los estudios Van Gelder por Maureen Sickler en una única sesión, con nuestra formación favorita: un trío de piano, en el que están Ugonna Okegwo al contrabajo, un músico que no conocíamos y que tiene un groove fabuloso, que encuentra siempre el contrapunto al ritmo, y Jeff Hamilton a la batería, purista y personal a la vez, como siempre, infalible. El sonido del trío es fresco dentro de lo artificial (deconstruir temas tan conocidos que resuenan en el recuerdo obliga al oyente a un esfuerzo intelectual) pero la intención es renovadora y el resultado gratificante.

El tema final ("(A Night) On the Town"), compuesto por Malinverni, cuenta quizás esa historia donde coincide con Bernstein en un restaurante mientras toca arias al piano, y la juventud y la maestría se mezclan como en estas versiones. Malinverni construye este tema usando el patrón sol-do, sol-do que Bernstein utilizaba a menudo (con el que comienza, por ejemplo, "New York, New York") y con el que admite que suele improvisar a menudo.



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* Web: www.petemalinverni.com

EL MÚSICO Y SUS INFLUENCIAS

DANI PÉREZ, Contrafacts (Underpool, 2021)

Jugar con el pasado es una constante en el jazz. El músico es técnica y personalidad, y toda personalidad se forma, entre otras cosas, a raíz de las influencias. Sobre esta base, el guitarrista Dani Pérez ha compuesto una serie de experimentos basados en temas, armonías y esquemas que le han influido. El resultado es Contrafacts, un disco donde juega a reconocerse, buscando una complejidad rica en recursos que lo hacen muy interesante.

Dani Pérez construye estos contrafacts con un sonido personal donde subyacen estas influencias. Desde el inicio, con ese "Clouds" inspirado en "Stella By Starlight", comienza con un chorus muy monkiano, uno se da cuenta de que aquí se derrocha creatividad. "Glucossa" es una bossa, más concretamente "Blue Bossa" (Kenny Dorham, popularizado por primera vez por Joe Henderson), armonizado en modo mayor y donde los solistas (todos) juegan con medias frases e improvisaciones que dan una gran sensación de complicidad. Y así en general, material para escuchar, descubrir, sorprenderse y aplaudir.

Los solistas (porque es un disco compuesto para solistas) son Benet Palet a la trompeta, David Mengual al bajo y David Xirgu a la batería, un supergrupo donde la experiencia se puede escuchar. En dos temas ("Mate" y "Wine") aparece Txema Riera tocando el Fender Rhodes. 


Por destacar, destacaría dos temas. El primero es "Leaves", donde, como apunta Josep Mestres en los créditos del disco, sobre la base rítmica de "Poinciana" (tema estrella de Ahmad Jamal, que fue compuesto por Nat Simon basándose en un tema folk cubano llamado "La Flor del Árbol"), Dani Pérez versiona a su manera la melodía de "Autumn Leaves". El otro tema es "Mate", título que bromea con el de "Tea For Two", en el que está inspirado, y donde aparece Txema Riera al Rhodes con una sutileza brillante, onírica, para aportar una capa más de profundidad al álbum. 

Con un estilo en la guitarra sutil, pasando como un camaleón de solista a acompañante, lo que más nos gusta de la forma de tocar de Dani Pérez es que siempre tiene una buena réplica para el solista que en ese momento está llevando la melodía. Su manera de dialogar con el resto de los instrumentos deleita. Y no necesita fuegos artificiales para ello. Su mejor solo del disco lo deja para el final, en "Wine" (contrafact de "Days of Wine and Roses" (Henry Mancini), donde se expresa de una manera muy personal y sin prisas, redondeando un disco lleno de creatividad.


 
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EL RITMO DE LOS '60

DAVID VIÑOLAS, David Viñolas 5et (2021)

El panorama del jazz en España se mueve. No dejan de llegarnos discos y nombres nuevos que no conocíamos, unos por novedad o por juventud y otros por falta de promoción. Hace unas semanas escuchábamos el original proyecto de Nucli Trío y hoy andamos disfrutando del nuevo disco de su batería, David Viñolas, un percusionista catalán formado en el Taller de Músics, ciego de nacimiento, un espíritu inquieto que ha creado formaciones tan originales como un trío de baterías llamado Stick in Trio y que ha experimentado con grupos de jazz, reggae, rock, flamenco, funky... Después de grabar a trío (Cap al capvespre, Quadrant Records, 2014) y pasar por diversas formaciones, colaboraciones y experimentos, acaba de publicar un disco a quinteto que refleja esa esencia divertida y fresca de los grupos de los '60, con sonidos hardbop, cool...

El quinteto es un quinteto clásico: trompeta (Pol Omedes), saxo tenor (Miguel Fernández), piano (Joan Monné), contrabajo (Manuel Fortià) y batería (el propio Viñolas). También hay una colaboración de Rita Payés en el estándar "Ruby My Dear". 


Con estos músicos, Viñolas reconstruye ese jazz estimulante y atemporal que nos hizo enamorarnos de esta música, y lo hace con temas originales y también con clásicos, que no están exentos de ideas nuevas y frescas. "Falcó pelegrí", que abre el álbum, o "Pols oposats s'atrauen", son temas que podríamos haber escuchado en cualquier álbum de west coast. El sonido es fluido y preciso, con todas las tímbricas funcionando de manera precisa para dar un sonido natural y brillante. Los solistas tienen espacio y eso nos gusta. Viñolas, por su parte, es como una máquina, preciso, con una rítmica que agrupa, sin romper ni sobresalir, juguetona y llena de recursos. Un ejemplo claro es el solo de trompeta en "Cercant Camins", donde la sección rítmica, muy picada, sobresale (casi) sobre el solista. 


Es evidente que Viñolas ha bebido mucho de los bateristas clásicos pero, de entre todas sus influencias, en este disco rinde homenaje a Jordi Rossy, uno de los bateristas locales más solicitados en toda Europa (le hemos escuchado recientemente con Miguel Zenón, Sam Braysher, Martín Leiton, Yuri Storione...), y lo hace versionando un tema de Rossy titulado "MR Smiles".

Resumiendo, es un disco moderno que mira a la tradición sin complejos, con buenos arreglos, que adaptan de una manera muy personal los dos standards del disco ("Ruby My Dear" y "Days of Wine & Roses") y aportan una personalidad que da homogeneidad a todo el álbum y que hace que la escucha fluya de tal manera que apetezca repetir. 



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* Web: davidvinolas.com

* Fotografías: Diana Martín Lapeña

LA INFLUENCIA DEL JAZZ CLÁSICO

En esta época en que no hay una estética de jazz dominante, el aficionado encuentra, en consecuencia, una oferta tan variada como apabullante. ¿Qué escuchar? La calidad, sin duda. Calidad, creatividad y virtuosismo garantizan siempre el placer. Sin embargo, todos volvemos de vez en cuando la mirada al pasado, a aquellos clásicos del jazz que rompieron moldes. ¿Por qué? Probablemente porque la síncopa, el blues y el swing inherente a aquellas improvisaciones son lo que nos hicieron enamorarnos del jazz. Hoy escuchamos varios discos de músicos actuales que reviven esos sonidos con temas nuevos o versiones de standards

GRAHAM DECHTER, Major Influence (Capri Records, 2021)

El primer álbum que ponemos es Major Influence y, como su nombre indica, está fuertemente influenciado por los Grandes. El guitarrista de Los Angeles Graham Dechter ha compuesto 7 de los 8 temas del disco abducido por la influencia palpable de guitarristas clásicos (Charlie Christian, Kenny Burrell, West Montgomery), pianistas (Monk) o saxofonistas (Bird). Este es su tercer álbum como líder.  

Dechter es un joven virtuoso de las seis cuerdas que se mueve con facilidad entre estilos, desde el bop ("Billy's Dilemma") a la bossa ("Coracao Brasileiro"), que sabe mantener el ritmo y el interés del oyente durante todo el álbum con recursos inagotables y frases que parecen hacer cantar a la guitarra y es capaz de hacer riffs vertiginosos, como ese juego final de llamada-respuesta en "Orange Coals", es una montaña rusa. 


En este, su tercer álbum, el primero en diez años, le acompañan Tamir Hendelman al piano, John Clayton al bajo y Jeff Hamilton en la batería. Desde su anterior disco hasta ahora, ha estado involucrado en proyectos como The Clayton-Hamilton Jazz Orchestra o The All Saints Church Jazz Vespers, aparte de sus colaboraciones con Michael Bubblé, John Pizzarelli... Major Influence contiene un repertorio que presenta a un guitarrista inefable, con una voz personal y que apunta a una larga carrera. No se lo pierdan.
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ALEXANDER BEETS, Big Sounds (Maxanter Records, 2021)

Otro "monstruo" que estamos escuchando con pasión es el saxofonista holandés Alexander Beets, que hace honor a su apodo (The Hurricane) en su nuevo disco, titulado Big Sounds y donde interpreta a un ritmo devastador grandes temas clásicos. Swing demoledor, armonías en los vientos y ritmo, ritmo, ritmo, todo ello con un estilo en el tenor que recuerda a los grandes colosos de la época dorada del jazz. Este álbum llega después de otros trabajos de Beets donde homenajeaba a sus héroes (Tribute to Stanley Turrentine y Sandborn Sound) y viene acompañado por Ellister van der Molen a la trompeta, Miguel Rodríguez y Sebastiaan van Bavel al piano, Marius Beets al bajo y Tim Hennekes a la batería. 

Desde que abre el álbum con un apropiado "Blues For The Legends" Beets muestra su predilección por los sonidos mainstream que van del cool al hardbop, con constantes guiños a los grandes del tenor, todo ello a todo tren, en composiciones nuevas y en clásicos como "The Look Of Love" o "The Man I Love", para terminar con un vitalista "What Happened To The Days?" que podría interpretarse como una pregunta filosófica sobre hacia dónde camina el jazz.

Hasta que llegue un vídeo de su nuevo álbum, les dejo este testimonio de su virtuosismo junto a la New York Round Mignight Orchestra.

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MARTIN WIND, My Astorian Queen (Laika Records, 2021)

El bajista alemán Martin Wind celebra sus 25 años en Nueva York con un álbum dedicado a la ciudad que le acogió y en cuya escena jazzística consiguió integrarse de una manera estable. Fue el pianista Bill Mays, al que conoció en el North Sea Jazz Festival de Rotterdam en 1992, quien le animó a mudarse y se convirtió en su mentor. Después de una veintena de grabaciones como líder o co-líder, y de experimentar con nuevos sonidos en sellos como ACT o What If? Music, Wind mira hacia el jazz clásico para homenajear a Nueva York.

Con su cuarteto: Bill MaysScott Robinson (saxo tenor, saxo bajo, clarinete y trompeta) y el baterista Matt Wilson, Wind presenta My Astorian Queen como un álbum conceptual en el que nos cuenta su historia en la ciudad, comenzando con "Mean What You Said" de Thad Jones para contarnos la primera vez que entró en el mítico Village Vanguard:


Pero el tema de Thad Jones no es la única versión que podemos escuchar. Aparte de los temas originales (tres de Wind y uno de Bill Mays), escuchamos "Broadway" (Wilbur H. Bird) con el que recuerda su paso por las orquestas de musicales, un tema donde Scott Robinson toca el saxo bajo, con un rudo sonido que desafía, con una voz potente y casi humana, la versión de Stan Getz (In Paris 1958). Getz hizo famoso junto a Joao Gilberto "E Preciso Perdoar", un tema que aquí adquiere una personalidad única con el liderazgo del bajo. Con el enorme "There’s a Boat that’s Leaving Soon For New York" de George Gershwin (Porgy & Bess) como metáfora de su llegada a la Gran Manzana, y el inevitable "New York, New York" (Fred Ebb & John Kander) popularizado por Sinatra, Martin Wind redondea un álbum que es un homenaje al regalo musical e inspirador que es la ciudad de los rascacielos y, de paso, nos devuelve una parte considerable de la magia que esta ciudad infundió al jazz a partir de los años 20.
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EL SONGBOOK DE UN SIGLO

REBEKAH VICTORIA, Songs of the Decades (Patois, 2019)

La vocalista Rebekah Victoria es, en su filosofía, una cantante de la vieja escuela. En su segundo álbum, titulado Songs of the Decades, presenta una colección de standards que recorren todas las décadas del siglo XX. Su intención es traer estos clásicos del jazz a una estética fácil de escuchar, a una musicalidad que los oídos del siglo XXI puedan (digamos) aceptar. Lo consigue con los arreglos del trombonista Wayne Wallace, que también ejerce aquí como productor, y una sólida big band de 24 músicos a la que se incorpora, en algunos temas, el vocalista e improvisador Kenny Washington.

Descubrir a Rebekah Victoria es descubrir una cantante elegante y con un fraseo limpio y dulce, nada pretencioso, una cantante que no abusa del scat ni pierde el tiempo en lucimientos innecesarios. Radicada en el área de San Francisco, donde creció en un club de jazz propiedad de su familia, tiene lo que tienen que tener las voces del jazz: personalidad, un color distintivo y único. A pesar de interpretar temas que nos han traído durante décadas grandes como Nina Simone, Ella Fitzgerald, Joni Mitchell... no intenta en ningún momento imitarlas, y, por supuesto, no intenta imitar ni a Cab Calloway, ni a Frank Sinatra, ni a Louis Armstrong. Victoria sabe traer a su propio terreno todos estos temas y eso dota al disco de una homogeneidad agradable de escuchar. 

Algo más variados son los arreglos. Como hemos dicho, el setlist del álbum contiene 10 temas, uno por cada década del siglo pasado, comenzando por 1909 con "Some of These Days" de Shelton Brooks y terminando en 1996 con una canción menos jazzística escrita por Diane Warren ("Un-break My Heart"). Las canciones no siguen un orden cronológico pero sí han sido tratadas de manera distinta según la década. Así, a pesar del interés por "actualizar" el sonido de los standards, cada "década" tiene un tratamiento musical distinto. Por ejemplo, "These Boots Are Made for Walking" tiene un tratamiento peculiar con unos arreglos para Hammond y guitarra (Frank Martin y Rick Vandivier, respectivamente) mientras que "Twisted" tiene el toque naif de las cantantes y las potentes orquestas de los años 50, que habían asimilado ya el toque latino en el jazz comercial (nada que ver con la versión posterior de Joni Mitchell). 

Las canciones, en la voz limpia e infantil de Rebekah Victoria, consiguen su objetivo de hacer versiones frescas como si las canciones estuvieran recién escritas. Y esto es lo mejor y lo peor del disco. No hay riesgo. Los arreglos gustarán a los amantes del jazz clásico, el sonido es limpio pero les faltará improvisación y atrevimiento. A pesar de ello, vale la pena conocer a esta cantante que no quiere ser Nina Simone ni Joni Mitchell, que no imita, que tiene su voz propia y que conoce sus limitaciones, por lo que trae todos estos standards a su terreno con una sencillez y una naturalidad que parecen escritos para su voz.



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* Web oficial: rebekahvictoria.com

VALENTINE

TRES HISTORIAS DE AMOR ALREDEDOR DEL JAZZ

Foto: Chuck Stewart
"Mi madre, Alice McCloud en esa época, estaba tocando con un vibrafonista llamado Terry Gibbs, y estaban haciendo un programa doble con el cuarteto de John Coltrane en el Birdland original de la calle 52, en Nueva York", explica Ravi Coltrane en el documental Chasing Trane (John Scheinfeld, 2016). Su hermanastra Michelle añade en el mismo documental: "Se vieron el uno al otro, y hubo un poco de... ya sabes. Hay una mujer joven aquí y ¡oh! es una pianista. John se quedó a escuchar un poco de su interpretación, y la admiró." Ravi sigue contando la historia desde el punto de vista de Alice: "Algo en ese saxo tenor cautivó su oído y, en algún momento entre los descansos de la banda, mi padre comenzó a perseguir a mi madre por todo el club con su saxo, así que le dio una serenata por todo el club".

La historia de cómo Coltrane y Alice se enamoraron nos viene al recuerdo para ilustrar un cuento en el que el Día de los Enamorados es algo más que "My Funny Valentine"... aunque al final terminemos escuchando por enésima vez la canción porque vale su apelativo de la Canción del Siglo XX. 

Las historias de jazz están llenas de paradojas, drogas, rabia, racismo, superación... y también amor. Historias más escabrosas que la de Coltrane nos muestran a un Lee Morgan asesinado a disparos por una mujer celosa, 19 de febrero de 1972. El lugar, el en el Slug Club de Nueva York. Entre pase y pase, Morgan discute con una novia a la que acaba de dejar. Al final de la noche, Morgan toca el último tema. La mujer vuelve a entrar en el club y camina con paso firme hacia el escenario, donde Morgan está tocando la trompeta, algo que hacía cada noche desde que grabó su primer disco con 18 años. La mujer se acerca al escenario y, sin pensárselo, dispara su 32 hasta que el trompetista cae muerto sobre las tablas.

Billie Holiday and Lester Young: 
A Musical Romance (1937-1941) 
(Columbia Records, 2002)
En una ocasión hicimos una (triste) lista de los hombres a los que amó Billie Holiday, una mujer pasional que nunca fue amada. Quizás el único hombre que la quiso de verdad fue Lester Young,  quizás la persona que mejor comprendió a Billie, y su más íntima y duradera relación. Se conocen durante una jam session con la orquesta de Fletcher Henderson y Young se queda a vivir en casa de la madre de Billie. Allí se conocen y surgen sus apodos. Lester la llama Lady Day y ella le pone el sobrenombre de Prez, alegando que es el Presidente del Saxo. Más tarde, en el tiempo libre que le deja la orquesta, Young acompaña a Billie en sus actuaciones, descubriendo que su tenor es la voz perfecta para acompañar a la cantante. Una de esas historias sin final. Porque Billi y Prez nunca llegaron a ser parejas.

Hay muchas más historias de amor en el jazz pero en esta música nacida de pasiones, los romances no son siempre pacíficos ni terminan bien. Por eso, mejor corramos un tupido velo y escuchemos algo de música. La melodía adecuada es...

Sí, Chet Baker interpretando "My Funny Valentine", un tema compuesto en 1937 por Rodgers & Hart para el musical Babes in Arms y que se ha convertido en un estándar de jazz por derecho propio (gracias a Chet, no a Sinatra). Que ustedes lo pasen bien este Día de los Enamorados (si es de los que guardan todo el amor para un solo día al año). 


My funny Valentine, sweet comic Valentine 
You make me smile with my heart
Your looks are laughable, unphotographable
Yet you're my favorite work of art 

Is your figure less than Greek? 
Is your mouth a little weak? 
When you open it to speak
Are you smart? 

But don't change a hair for me
Not if you care for me
Stay little Valentine, stay 
Each day is Valentine's Day

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* Hablamos de Chasing Trane hace unos meses:

* El (terrible) elenco de los hombres a los que amó Billie Holiday está en este artículo:

ERNESTO AURIGNAC TRÍO Plays Standards Vol.1

Viejos amigos, caras nuevas

Es sorprendente que un músico despegue con una obra tan compleja y vibrante como el concierto en DVD Ernestro Aurignac Orchestra live in Málaga Jazz Festival (2014) o la galáctica Anunnakis (2015), tan sorprendente como que, después de tan originales trabajos, nos regale un humilde homenaje (cualquier homenaje debe ser humilde) a los standards que le han inspirado. Ya habíamos escuchado a Ernesto Aurignac en su concierto Charlie Parker with strings y es cierto que el nombre de su orquesta (UNO) tiene reminiscencias gillespianas, pero standards o no, lo que esperamos de este saxofonista son sorpresas, originalidad, y con estas expectativas hemos escuchado su último álbum, Plays Standards Vol. 1 (Blue Asteroid Records, 2017).

No sorprende, por supuesto, encontrar el mismo perfeccionismo, el mismo afán por lo complejo y lo sutil en este Standards que en sus composiciones propias pero, como es natural, hay un salto de tocar con orquesta a pasar a trío. A pesar de ello, Aurignac parece sentirse cómodo jugando sin instrumento armónico. Pedro Campos al contrabajo y Santi Colomer a la batería son sus compañeros, un trío sin piano donde el riesgo es el silencio. Según Aurignac, "un disco sencillo, fácil de escuchar y dinámico" donde nada estaba pensado, cuestión de llegar al estudio y preguntar: ¿Qué tocamos? Así de simple lo expresa en el libreto del álbum. El resultado es fácil de escuchar y sirve para confirmar la versatilidad de este saxofonista, más allá de su labor como compositor. 


El fantasma de Charlie Parker sobrevuela el disco y se nota que es uno de los ídolos de Aurignac, aunque en su estilo se perciben otras influencias porque él, al contrario de Parker, tiene una perspectiva histórica posterior. Pero, ¿qué hay de interesante en estos standards? Aquí, Parker no suena sólo a Parker: tiene algo del malagueño. más matices... y menos rabia (si exceptuamos el trepidante "On Green Dolphin Street"). En cambio, la versión de "Just Friends" suena en el saxo de Aurignac mucho más Bird que la que escuchamos por el propio Parker grabada with strings.

Repasado todo el setlist, encontramos en general un bebop complejo pero sin estridencias inútiles, el bop que habría hecho (quizás) Bird si hubiera evolucionado más allá de frenetismo de la juventud y las drogas: el "Night anda Day" que aparece en este álbum es quizás el más bop que he escuchado y podría seguir desmenuzando el álbum pero me quedo con "Struttin' With Some Barbecue", el clásico de Louis Armstrong, que se convierte aquí en una melodía elegante, más cerca de la West Coast que el bebop, casi de baile, sin perder sus reminiscencias neoleanas.

Para terminar, destacar el peso que tiene el contrabajo (Pedro Campos) en todos los temas, con un sentido del ritmo que da sentido a todo. Por cierto, según las noticias, habrá volumen 2.

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* Enlace: blueasteroidrecords.com/producto/ernesto-aurignac-trio-plays-standards

** Web oficial: www.ernestoaurignac.com 

GLOOMY SUNDAY

Standards vol. 6

Según la leyenda urbana, "Gloomy Sunday" es la canción del suicidio. Si un amante no correspondido oye la canción, buscará la ventana más cercana para despeñarse en busca de la muerte... Si bien es cierto que su autor, el húngaro Rezső Seress se suicidó en 1968, no fue él quien compuso la letra sino László Jávor y la oscura fama de este tema proviene de mucho antes de su suicidio: de los años 30, cuando llegó a Estados Unidos y una campaña de marketing la instaló en el subconsciente colectivo como "La Canción Húngara del Suicidio".
Ven un último domingo, querida, 
por favor ven,  
incluso habrá sacerdote, ataúd, 
catafalco, mortaja. 
Incluso las flores te esperan,  
flores y ataúd
Las flores y los árboles  
verán mi viaje al pasado.
(fragmento de la letra original en húngaro)

Reseña del suicidio de Rezso Seress
Fue grabada por primera vez en húngaro por Paul White en 1935. Su impacto fue tal en la juventud del país que el índice de suicidios se disparó, sobre todo cuando comenzaron a aparecer en los periódicos las historias de jóvenes que se arrojaban al Danubio con su partitura en las manos. Las autoridades prohibieron la difusión radiofónica de la canción pero esta publicidad consiguió el efecto contrario: la canción se hizo popular en otros países. Fue grabada en francés, en ruso, en japonés y, finalmente, en inglés. Corría 1936.

"Gloomy Sunday" fue traducida al inglés por Sam M. Lewis para que la grabara Hal Kemp. La letra en inglés hablaba más claramente de suicidio y más tarde, cuando Billie Holiday la grabó en 1941 con el tempo lento que la ha convertido en un standard, la compañía discográfica montó una campaña para venderla inventando el mencionado y controvertido título de "La Canción Húngara del Suicidio". 

Desde entonces, se ha convertido en un icono gótico o macabro, según se quiera entender. Ando buscando una película inspirada en el mito de la canción, la película germano-húngara Ein Lied von Liebe und Tod titulada en inglés Gloomy Sunday, A Song of Love and Death (Rolf Schübel, 1999), pero resulta difícil de encontrar. Otra película, ésta dirigida por Daniel Monzón en 2006 (La caja Kovak) plantea el argumento de un microchip que, instalado en personas, las induce al suicidio al escuchar esta canción. "Gloomy Sunday" ha sido versionada por estrellas del pop (Björk, Sinéad O'Connor) y, como standard de jazz sería innumerable el elenco a nombrar. Destacaremos las que tenemos a mano: las de Saori Yano, Sarah Vaughan, Carmen McRae, Paul Whiteman, aunque, sin duda, uno nunca podrá quitarse de la cabeza la voz de Billie Holiday en este tema.



GLOOMY SUNDAY
(Rezso Seress / Laszlo Javor-Samuel M. Lewis)

Sunday is gloomy,
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coach of
Sorrow has taken you
Angels have no thought
Of ever returning you
Would they be angry
If I thought of joining you?

Gloomy Sunday

Gloomy is Sunday,
With shadows I spend it all
My heart and I
Have decided to end it all
Soon there'll be candles
And prayers that are said I know
Let them not weep
Let them know that I'm glad to go
Death is no dream
For in death I'm caressin' you
With the last breath of my soul
I'll be blessin' you

Gloomy Sunday

Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart, dear
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin' you
How much I wanted you
Gloomy Sunday