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JAZZ PARA ORQUESTA DE CÁMARA

MARK MASTERS ENSEMBLE featuring TIM HAGANS,
Sui Generis (Capri Records, 2024)

Poner el disco y que suene a orquesta de jazz clásica, sin aditivos y con un sonido limpio, es un sueño para todo aficionado. Los proyectos y arreglos de Mark Masters para su Ensemble, como ya hemos escuchado en otros discos suyos, tienen este poder de sugestión con arreglos brillantes, un sonido atemporal... En su nuevo álbum, nos propone una especie de "orquesta de cámara", un octeto que suena como una orquesta completa y donde destaca un invitado especial, el trompetista Tim Hagans, a quien Masters admira desde que, siendo un aspirante a trompetista, le escuchó tocar en la orquesta de Stan Kenton. 

Cintuenta años después, ha contado con él para este disco titulado Sui Generis. Tim Hagans, que ha evolucionado a lo largo de todas estas décadas por estilos tan distintos como el swing, big bands, jazz electrónico, post-bop, funk, contemporáneo... (aparece en más de 600 referencias en Discogs) aporta en esta grabación un conocimiento casi universal del jazz, y podemos escucharle con un dominio y una calma memorables (¡escuchen "Pebbles"!) que encajan perfectamente con la serenidad y solidez de la música compuesta por Masters, que ejerce, como siempre, de compositor, arreglista, productor y director.

Mark Masters por Shawna Sarnowski
En cuanto a los temas, habría mucho que destacar, pero nos quedamos con la entrada del álbum, ese "Doyle Hud's Two Step", que arranca con vientos melódicos, esa respuesta del piano, y los solos de Hagans y Dave Woodley al trombón, dos tímbricas distintas pero con la misma energía contenida a la hora de atacar una improvisación; "The Stoic", o cómo se puede hacer un jazz espectacular a un tempo medio; "Pebbles", del que ya hemos hablado; "Meet Me At Sal & Angie's", otro 
downtempo con un swing delicioso y solos de Jeff Colella al piano (delicado, swingueante, protagonista), Chris Colangelo al contrabajo (preciso y clásico) y, por supuesto, Tim Hagans a la trompeta (muy alto, brillante), con toda esa orquesta llena de color respaldándoles.

Otra delicia más de esas a las que nos tiene acostumbrados Mark Masters con sus partituras.



* Más info: caprirecords.com

* Web oficial: www.markmastersmusic.com

SWINGING TENERIFE

FILIPPO DALL'ASTA, The Hot Club of Tenerife (2024)

El título es un guiño a los nostálogicos que añoramos a Django Reinhardt y su Quintette du Hot Club de France. Solo por eso merece una escucha. Pero el guitarrista italiano Filippo Dall'Asta va más allá porque da una nueva dimensión al Gypsy Jazz fusionando otras culturas musicales (rock, pop, folk...) para que suenen con la estética del swing gitano. Estas atrevidas fusiones y un potente sonido hacen que este disco no deje indiferente al oyente. 

Filippo Dall'Asta es un músico italiano nacido en Parma, donde comenzó a tocar la guitarra a los 5 años, para después estudiar en Alemania, Francia, Holanda y la India, de donde se trajo ideas para su primer álbum, Mediterasian, donde hacía Gypsy jazz con influencias de música hindú. En 2022 toma la decisión de trasladarse a Tenerife, lo que explica el carácter aventurero del álbum y su título. Grabado en los Estudios Manzana, de San Cristobal de La Laguna, el lanzamiento de The Hot Club of Tenerife no hace sino recordarnos que Las Islas Canarias vuelven a ser foco de inspiración para el gypsy jazz, como ya escuchábamos hace unos meses en el disco de Marion & Sobo Band inspirado en la isla de la Gomera. Naturaleza, aire cálido y mar; inspiraciones para un estilo tan salvaje y placentero como el de Dall'Asta. 

El guitarrista está rodeado en este disco por una potente banda formada por Kepa Martínez tocando el clarinete, Yeray Herrera a la guitarra rítmica, Agustín Buenafuente al contrabajo y Fernando Angulo en la batería. A ellos se suma un cuarteto de cuerdas en uno de los temas. La sincera interpretación de la guitarra de Dall’Asta y la fluidez melódica y festiva del clarinete ("After You've Gone"), nostálgica en temas más lentos ("Not Yet, Sofia!"), mantienen el foco en todo momento. Los punteos de Dall'Asta tienen esa síncopa del buen swing y juego con los cambios de armonía de una manera sutil y juguetona. 

En cuanto al repertorio, encontramos sorpresas y más sorpresas. El toque pop de "Lonely" (una versión del "Mr. Lonely" de Bobby Vinton cantada en español con un aire naif y pegadizo) es el vehículo perfecto para un solo breve pero bellísimo de guitarra. Más canalla es la versión de "Cherokee", donde trae el bebop a su propio terreno con virtuosismo y un ritmo endiablado. El clásico "The Man I Love" de Gershwin suena aquí a un tempo más rápido que el habitual y eso le confiere un aire aun más melancólico. El enfoque de la melodía en los dedos de Dall'Asta y el solo de contrabajo aumentan esta sensación. A un ritmo alto suena también "Softly As In A Morning Sunrise", lleno de buenos momentos individuales y con un guiño a Nirvana en la coda...

Pero también hay cinco temas originales escritos por Dall'Asta en los que da rienda suelta a su virtuosismo con ritmos acelerados ("Mona Lee") y a su expresividad en melodías inspiradas o en baladas que son como nanas, como esa dulce "Nico's Dream", que comienza con la vieja melodía francesa atribuida a Mozart "Twinkle Twinkle" (la que en España llamamos "Campanitas del lugar"). 

Filippo Dall'Asta presenta en este álbum un sonido homogéneo dentro de un repertorio variado y entretenido, lleno de sorpresas y momentos musicalmente originales, una saludable perspectiva contemporánea para disfrutar de este estilo que ya es centenario, el Gypsy jazz. Muy recomendable. 






LA ISLA DEL GYPSY JAZZ

MARION & SOBO BAND, Gomera (GLM, 2024) 

La isla de La Gomera ha sido la inspiracion de Marion Lenfant-Preus y Alexander "Sobo" Sobocinsky para su tercer disco.  Ambos son músicos y viajeros, y han pasado por Colombia, Cuba... para recabar en varias ocasiones en las Islas Canarias. El particular colorido de su naturaleza agreste inspira una colección de 13 temas que incluyen composiciones originales a la vez que repasan algunos clásicos del jazz manouche e incluso alguna habanera... La banda completa son Marion Lenfant-Preus (voz), Alexander "Sobo" Sobocinski (guitarra), Frank Brempel (violín), Stefan Berger (bajo) y Jonas Vogelsang (guitarra).

La voz de Marion tiene esa dulzura juguetona (llamémosle traviesa) que se adapta tan bien al swing y aporta esa personalidad típica del gypsy jazz, tanto cuando juega con los versos como cuando hace scat. En cuanto a la guitarra, protagonista indiscutible de la estética manouche, habría que destacar la versatilidad de Sobo. Puede hacer swing divertido y salvaje con un virtuosismo arrollador y pararse a acompañar una chanson con la delicadeza que merece ("Amour Supreme" o "Que reste t-il de nos amours?") con un estilo casi pop pero nunca exento de swing. 


Foto: Alessandro de Matteis

En este sentido, el disco es (afortunadamente) muy heterogéneo y alterna temas muy al estilo de Django Reindhart (versiones como la loca y clásica "Puttin' On The Ritz" o la chanson convertida en swing "Les Listes") con otros de influencias balcánicas, como "Opa Cupa" (qué bien encaja el folklore balcánico en el jazz manouche) o brasileñas ("Promesse") e incluso una versión a ritmo de gypsy jazz de una habanera (la clásica "Veinte años", que escribieron Guillermina Arambury y María Teresa Vera, que la popularizó mucho antes de que la versionaran Omara Portuondo o Buena Vista Social Club). Habría que destacar en "Veinte años" no solo la apasionada interpretación vocal sino también los solos, en especial el de violín (Brempel) y el del bajo (Berger). 

Con continuos homenajes a la isla ("Epina Swging", "Playa de vueltas"), el disco termina con "Les yeux noires", versión peculiar de la versión que en su día hizo Django Reindhart de la vieja canción rusa. Comienza como un poema, lenta y dulce, para transformarse en una apasionada locura a ritmo de swing manouche y dejando al oyente la sensacion de necesitar volver a empezar para capturar toda la amalgama que ha pasado por sus oídos. Un disco muy recomendable, tanto para aficionados al jazz manouche (se atrevan a bailarlo o no) como para quienes busquen un jazz complejo, inteligente, pero fácil de escuchar.



* Más info: marionandsobo.com

HOY ENTREVISTAMOS A IRATI BILBAO

IRATI BILBAO, Begin (Errabal Jazz, 2020) 

Que la voz es un instrumento es algo que nadie discute. También uno de los más exigentes y de los más difíciles de afinar. La cantante duranguesa Irati Bilbao posee uno de esos instrumentos bien calibrados capaces de hacernos vibrar. En Begin, su primer álbum, publicado en 2020, mostraba ya ese don para el scat y la improvisación que tanto nos gusta a los aficionados a las cantantes de jazz (y que pocos hombres dominan). Una voz con una madurez inusual y los arreglos (también de la cantante) nos llevan a los tiempos de las grandes divas, a la vez que aúnan delicadeza y técnica de una manera seductora. 

Irati Bilbao nació en Durango. Se graduó en Canto Jazz en Musikene. Ha participado en varios proyectos en el País Vasco (Ekuru, Reunión Big Band, Manixa Jazz Choir, Bilbao Lindy Band...) hasta encontrar su formación ideal, con compañeros de Musikene, una formación con la que resultó ganadora del concurso de bandas de Jazz del festival Deba Jazzez Blai en 2019. En 2024 la hemos encontrado preparando nuevos proyectos y con ganas de charlar sobre jazz. Esta es nuestra entrevista:


Jazz, ese ruido: Para empezar, una pregunta sencilla. ¿Quién es Irati Bilbao y por qué eligió el jazz como forma de expresión?

Irati Bilbao: Soy una cantante vizcaína de 31 años que lleva toda la vida estudiando música, la verdad. Empecé a cantar en la adolescencia y por casualidad en grupos formados con amigos. Hasta entonces mi formación siempre había estado ligada a un instrumento, y en pocos años cantar se convirtió en lo que más me llenaba. Me interesé por el jazz escuchando un disco de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong que regalaban con el periódico y fui indagando, tirando del hilo, escuchando... y me enamoré. En cuanto empecé a cantar standards supe que el jazz permitía una libertad de expresión como ningún otro estilo y eso me atrapó y me sigue atrapando hoy en día. Es un tipo de música en el que sientes que tu voz, tu creatividad, tu personalidad, tu sonido... es realmente lo que importa, donde el intérprete es verdaderamente intérprete al hacer suya cualquier canción. Pero todo superpoder requiere de una gran responsabilidad y el jazz es también exigente, inquieto, cambiante, indisciplinado... ¡y hay que estar al día!

J,ER: ¿Qué sientes cuando te subes al escenario con un arma tan libre y versátil como es el jazz?

IB: Siento que verdaderamente esa noche voy a contar una historia de una forma única, que voy a comunicarme con ese público de una manera que no se va a repetir jamás. Nunca hay dos conciertos iguales, y ahí está la magia. Mi estado de ánimo afecta de manera directa a mi interpretación, y aunque la desnudez que experimentamos al cantar siempre está ahí, esa inseguridad, esa exposición es algo con lo que hay que trabajar.Me gusta pensar que esa vulnerabilidad también es positiva. El público es también muy agradecido conmigo y me emociona mucho descubrir cada vez lo que la música les ha hecho sentir.



J,ER: Begin fue un descubrimiento para todos los que creíamos que el jazz vocal tenía que ser  o contemporáneo y rompedor o decididamente clásico, pero encontramos tu sonido fresco y moderno sin renunciar a lo clásico. ¿Cuáles son tus influencias y cuáles tus objetivos?

IB: ¡Muchas gracias por esas palabras! Mi objetivo cuando grabé el disco no era otro que plasmar quién era yo en ese momento como cantante de jazz, y en mí conviven esas dos vertientes, una muy ligada a lo clásico, al swing más tradicional y otra más apegada a su tiempo, a una creación más de autor, más contemporánea por así decirlo. Cantantes como Ella Fitzgerald, Anita O'Day, o Nancy Wilson han sido y siguen siendo grandes referencias para mi, son fuente inagotable de sabiduría y buen hacer pero otras voces como las de Sarah Gazarek, Veronica Swift, Esperanza Spalding o Michael Mayo también me inspiran continuamente. Unir todo esto, ir hacia nuevos horizontes sin dejar de lado la tradición es esencial y uno de mis objetivos. Los clásicos son clásicos por algo, y la mayoría de veces esas canciones de siempre pueden reinventarse eternamente, y trabajarlas es divertido, pero a su vez me gusta también encontrar mi propia perspectiva, mi propia voz ya sea interpretando canciones escritas por otros o cantando mis canciones.  

J,ER: ¿Por qué nuevas composiciones cuando la mayoría de cantantes eligen standards? ¿Qué quieres expresar con tu música y, por supuesto, con tus letras? 

IB: A mi me encanta cantar standards y me da cierto pudor escribir canciones propias y cantarlas, pero la necesidad de comunicación, el deseo por contar mis historias más personales es mayor que ese pudor. Además componer es una terapia muy gratificante. Cuando escribo canciones lo hago para mí, pero cuando decido cantarlas en público y siento que esas canciones tocan las emociones de quien las escucha es un regalo aún mayor.

J,ER: Por último, la curiosidad: ¿cómo es tu siguiente proyecto?

IB: Actualmente sigo cantando con mi banda y este año está siendo muy emocionante porque por primera vez estamos tocando fuera de Euskadi y tengo la bonita sensación de que Begin tiene mucho que decir, pero ya estamos trabajando temas nuevos y me encantaría poder grabar algo nuevo este año.Me apetece mucho.

J,ER: Muchas gracias, Irati, por tus palabras y por la enorme creatividad que despliega tu música. Suerte con tus proyectos.


Y nosotros, mientras, esperamos con muchas ganas nuevos temas de Irati Bilbao. Hasta entonces, una muestra de su primer álbum: 




* Más info: www.iratibilbao.com

DOS DE CHEMA

CHEMA PEÑALVER, Stretchin' Out (2022)
CHEMA PEÑALVER, Bunker Sessions (2023)


Hace tiempo que seguía a distancia la carrera de Chema Peñalver, clarinetista, compositor y docente que ha desarrollado su carrera en los últimos años a orillas del Mediterráneo, costa por donde se viene extendiendo en las últimas décadas, como una bendición, una corriente de músicos que, desde Murcia hasta Castellón, renuevan y revitalizan con su música el gusto por un jazz que podríamos llamar neoclásico. Peñalver es profesor en la Universitat Jaume I, compositor, arreglista y clarinetista. Ha grabado 8 discos como líder y una veintena más como acompañante. Su técnica al clarinete es precisa y llena de color y su forma de atacar la melodía es, además, excitantemente contagiosa.

Un sonido neoclásico, puro y limpio es su seña de identidad. Basta pinchar su penúltimo disco (Stretchin' Out, 2022) y escuchar sus fraseos al clarinete y sus arreglos para comprender que Chema Peñalver es uno de esos músicos que se toma en serio el jazz clásico. No es un músico de revival sino un compositor con ideas originales y frescas que asume el peso de la tradición, lo cual hace que doble su valor. Grabado a cuarteto con Eduard Marquina al piano, César Cortés al bajo y Jeff Jerolamon en la batería, Stretchin' Out es una tremenda colección de temas desarrollados a toda marcha con un clarinetista al frente. Sin ánimo de comparar a estos dos virtuosos, en cuanto a fraseos de vértigo, Peñalver podría competir en velocidad con Woody Herman como dos pilotos de Fórmula 1. 

Habría que retroceder más allá de ese disco de 2022 para entender que esta dimensión no es casual sino que se trata de una filosofía musical propia, pero nos vamos a centrar en su último álbum, recién grabado en Bunker Productions, el estudio del saxofonista Celso Sorribes, y titulado Bunker Sessions, Aquí Peñalver llega con una formación que incluye seis instrumentos de viento: clarinete, trompeta (Toni Porcel), saxo alto (Celso Sorribes Alberto Martín), saxo tenor (Fernando Serra) y trombón (Javier Llopis), a los que se suma una sección rítmica compuesta por Carlos Mercado (batería), J.M. Parreño (bajo eléctrico) y Dani Fernández (contrabajo y bajo eléctrico). Con tan tremenda formación, Bunker Sessions comienza con un contundente tema, con toda la brass band resonando por encima del ritmo funky del bajo eléctrico y un Peñalver pletórico improvisando. Le siguen los solos de saxo, trombón... 

El disco muestra desde el principio una estética más funk, con temas sosegados ("Flowing in the Morning"), bailables ("Forward and Upward") o sugerentes ("Clarinet a la Smooth"), aprovechando siempre toda la potencia de la banda al nivel que Maynard Fergusson hacía explotar su big band (ah, ese "Jazz Noir") pero con un claro y delicioso protagonismo del clarinete en una mezcla de nostalgia y modernidad que es de agradecer. Un disco muy diferente estéticamente del anterior, pero igualmente disfrutable. 

Chema Peñalver es ese tipo de músico serio que hace música divertida. Su último disco, como su discografía reciente, es más que recomendable. Abstenerse eremitas que buscan sonidos atmosféricos, líricamente intelectuales y vagamente jazzísticos, porque la erudición y la frenética generosidad en los arreglos de Chema Peñalver apabullan.



EL PLACER ES MUTUO

DAVID REGUEIRO TRIO feat. ALEXANDRE CAVALIERE,
Perfect Match (2023)

El guitarrista gallego David Regueiro es de esos músicos incombustibles que parecen estar siempre ahí, al pie del cañón, y suponemos que esto se debe a que, aunque virtuosismo y cultura musical no le faltan, lo que busca en sus discos es divertirse y hacer que el público se divierta. Todo comienza en el título, un juego de palabras donde se puede entender Perfect Match como "la combinación perfecta" (los cuatro músicos funcionan como un reloj suizo) o como "la cerilla perfecta" (guiño en la ilustración del booklet) entendiendo que match significa también "cerilla" y que aquí parece bastar una chispa para crear música. Con su trío (dos guitarras y bajo) o con ese Swingtet con el que se atrevió a versionar a Charlie Parker, su música destila tanta calidad como placer. Imposible no disfrutarla. Y si él se divierte, el placer es mutuo. 

Antes de convertirse en un referente de la guitarra manouche en España, David Regueiro cursó estudios de Guitarra, Educación Musical, Historia y Ciencias de la Música en diferentes conservatorios (Ourense, Salamanca y La Coruña) y universidades (Complutense de Madrid, Salamanca y Royal Holloway de Londres), siendo alumno de, entre otros, Samson Schmitt, Brady Winterstein, Mozes Rosenberg, Adrien Moignard, Joaquín Chacón, Abe Rábade, Paco Charlin, Albert Sanz, Peter Bernstein... Ha grabado 15 discos, como líder o como acompañante, entre los que destacaría su personal Areal del año 2020.


Perfect Match es una colección de temas originales, compuestos y arreglados por Regueiro, donde expresa su pasión por el gypsy jazz y sus posibilidades. Viene respaldado por su trío (Gonçalo Mendonça en la guitarra rítmica y Juyma Estévez al contrabajo) y por Alexandre Cavaliere, un invitado de lujo y un referente del violín en el jazz manouche. 

Juntos, los cuatro despliegan todas esas posibilidades del gypsy jazz de las que hablábamos: ritmo contagioso ("Octopus Blues"),  humor ("Tone It Down, Turn It Up!"), armonías, contrapuntos, swing y nostalgia, mucha nostalgia, como en el maravilloso "The Seagull and the Frog" o el conmovedor bolero a ritmo de swing titulado precisamente "Bolero desesperado". En resumen, un disco muy completo, donde el oyente con inquietud encontrará mucho más que solo ritmo y donde cada momento y cada arreglo cuenta. Recomendable. 




* Más info: davidregueiro.gal

SWING! SWING! SWING!

THE ENRIC PEIDRO-JONATHAN STOUT QUINTET,
Live at Big Mamma Ballroom (Snibor Records, 2022)

Si uno dice en Madrid la palabra swing, piensa inmediatamente en Big Mamma Ballroom, un lugar que nació para revivir el ambiente swing de los años 30 en América y que, tras la pandemia, ha reabierto como local de jazz, manteniendo ese calor de la música en directo, tan necesario. Y si hay otro nombre que nos lleve directos a pensar en swing, ese es el saxofonista Enric Peidro, de quien hemos hablado aquí en tantas ocasiones a causa de su prolífica carrera, tanto discográfica como en actuaciones. Ambos nombres están ligados por actuaciones en directo del saxofonista en el local y por una grabación publicada por Snibor Records donde participa uno de los amigos habituales de Enric, el guitarrista californiano Jonathan Stout. Dos nombres que son referencia de este estilo.


¿Qué más podemos decir de Enric Peidro que no hayamos escrito antes? Peidro es un músico alicantino que comenzó a tocar de manera autodidacta, influenciado por las voces de saxofonistas clásicos como Chu Berry, Coleman Hawkins, Don Byas, Ben Webster, Lester Young, Benny Carter y todos los que recogieron esta herencia (Paul Gonsalves, Illinois Jacquet, Zoot Sims, Al Cohn...) para luego formarse con en seminarios y master classes con músicos de la talla de Larry McKenna, Scott Hamilton, Red Holloway o Barry Harris. Casi nada. Su estilo, tan personal como anclado a la tradición, está en constante evolución, como se puede escuchar en su abundante discografía, con una veintena de discos como líder o co-líder y en formaciones tan variadas como dúos, cuartetos o su celebrado Swingtet, del que ya hemos hablado en otras ocasiones, y que es la máxima expresión, en sexteto, de su concepto de jazz swingueante, inconformista y vitalista, imprescindible para mover los pies y elevar los ánimos. 

Enric Peidro y Jonathan Stout ya grabaron juntos dos álbumes (Groove at First Sight en 2020 y Sweet as Bear Meat en 2021). Y es que son un dúo de solistas perfecto: Stout da la réplica rítmica al lenguaje melódico de Peidro; a veces, dialogando y a veces como solista, confrontando dos personalidades que se complementan con esa fluidez que hace bailar. Stout aporta también temas escritos por él ("Mill House Stomp", "Hal's Hop", "Cookin' with Gas", "Jumpin' with M.G.") que parecen creados en la época dorada de las Big Bands, con arreglos excitantes y divertidos, que nos llevan a estilos aparentemente extintos (stomp, hop). 

El disco, grabado en riguroso directo en la sala, se lanzó gracias a un crowfounding y gracias a que cada vez son más los aficionados al swing, un estilo, denostado por la modernidad, que cada vez demuestra con más fuerza que no es solo música de baile (si no te hace mover los pies no es jazz, decía Miles Davis) sino que también ofrece espacio para la improvisación y para la expresión de los solistas, como demuestra todo el quinteto, con solos como el del pianista Richard Busiakiewicz en "I Can't Believe that Your're in Love with Me" o la divertida versatilidad de la sección rítmica, formada por Michael Keul (batería) y Andrés Lizón (contrabajo).

El vídeo que sigue es un ensayo y se utilizó como reclamo para el crowfunding de la grabación del álbum. 



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* Web de Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Más reseñas de Enric Peidro en este blog siguiendo este enlace

* Agenda de Big Mamma Ballroom: bigmamaswing.com

* Fotos: Miranda Barrón (www.instagram.com/mirandabarronq)

HOMENAJE A JOHNNY HODGES (VOL. 1)

OWEN BRODER, Hodges: Front and Center, Vol. 1 
(Outside In Music, 2022)

La sombra de Johnny Hodges es alargada. Su forma de tocar es distinguible, además de elegante y excitante al mismo tiempo. Dice la leyenda que este alto de la orquesta de Duke Ellington tocó delante de Sidney Bechet con 14 años y que, cuando se mudó a Nueva York con 17, ya se había hecho un nombre en Massachusetts y otros lugares de su Boston natal. Cincuenta años después de su desaparición, el saxofonista Owen Broder publica Hodges: Front and Center, Vol. 1, un álbum con nueve temas que siguen en la mente de todos los aficionados y lo hace reinterpretando (toca el alto y el barítono) la forma de tocar de Hodges, su lenguaje claro, dando importancia a las melodías, su vibrato... Lo primero que deberíamos destacar es el respeto por las composiciones originales. Broder no ha alterado los temas pero sí ha incluido inteligentes arreglos que hacen más profundos los temas, cambios sutiles que acercan a oídos del siglo XXI estos temas grabados hace seis décadas. 


Owen Broder es un saxofonista de Nueva York que publicó su primer álbum como líder en 2018 (Heritage), un disco donde exploraba el folklore apalache, el blues más primitivo, blue grass, espirituales... Es profesor de saxofón en la Pacific University e imparte clases de Teoría del Jazz y de Arreglos de Jazz en la Portland State University. En este disco, viene con un quinteto del que debemos destacar, en primer lugar, al trompetista Riley Mulherkar (The Westerlies, Gil Evans Project), con quien el saxo dialoga de una manera brillante y clásica en algunos temas (¡"Viscount"!). En la formación están también Carmen Staaf, (pianista de Dee Dee Bridgewater), el bajista Barry Stephenson (Jon Batiste, Stay Human, Jamison Ross) y el baterista Bryan Carter

Broder afirma que conoció la música de Hodges cuando aún estaba en el insittuto en Jacksonville, Florida. Naturalmente, comenzó tocando los temas de Hodges en la orquesta de Duke Ellington (donde tantas veces se discutió al saxofonista su liderazgo) para luego encontrarse con el Hodges más pleno en sus discos como líder, especialmente en dos discos muy significativos: Back to Back y Side by Side, ambos con Hodges y Ellington como líderes y ambos de 1959.

Hodges y Broder, a 60 años de distancia

Pero este álbum no es solo un experimento nostálgico. Es una restauración cariñosa y hábil de unos clásicos que hemos escuchado tantas veces y que siguen vivos. El disco comienza con el swing excitante de "Royal Garden Blues", una declaración de intenciones (estaba originalmente en Back to Back) que marca la tónica del disco: elegancia y respeto. Hay en el repertorio clásicos memorables, como "118 Carrots for the Rabbitt" (rabbitt era el apodo de Hodges) o "I'm Gonna Sit Right and Write Myself a Letter"; la inconmensuable "Ballad for the Very Sad and Very Tired Lotus Eaters", que suena aquí con una lírica distinta, profunda, conmovedora, en el saxo barítono; y, por supuesto, está "Take the 'A' Train", con un espectacular arreglo que juega sutilmente con la melodía todo el tiempo y que se guarda la melodía principal y archiconocida para los últimos compases.



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* Más info: www.owenbroder.com


JAZZ CON SABOR A PARÍS

MARTA SIERRA, Paris Connection (Temps Records, 2022)

El violín es siempre un instrumento sorprendente en el jazz, por su fluidez, su cadencia y ese aire de bohemia. Quizás sea porque hemos conocido los mejores violinistas de jazz tocando en la orilla izquierda (Stéphane Grappelli nació en París, la misma ciudad donde murió Didier Lockwwod), por lo que no es extraño que las referencias que arman Paris Connection, el disco de la barcelonesa Marta Sierra tengan que ver con todo esto.
Marta Sierra lleva varios años recorriendo con éxito los escenarios de Barcelona y París (incluyendo La Chope des Puces, icónico local para los amantes del gypsy jazz), teniendo la oportunidad de tocar con nombres como Dorado Schmit y Costel Nitescu. Hace un jazz manouche lleno de nostalgia pero también de técnica. No es un estilo que exija mucha limpieza pero la ejecución de esta violinista es tan impecable que añade una belleza especial a las melodías gitanas de standards como "I Can't Give You Anything but Love" o el ineludible "All of Me". 


El disco, grabado en Barcelona y en Les Sables d'Olonne (Francia), muestra a un cuarteto bien engranado y que suena sin estridencias ni artificios inútiles, un cuarteto donde acompañan a la violinista el clarinetista Fredrik Carlquist (al que tuvimos el enorme placer de escuchar en directo acompañando a Sharon Clark), el americano Stuart Grant (ambos afincados en España) y el guitarrista Maxime Bousquet, en quien Marta Sierra puede decir que tiene su propio "Django", porque tiene el swing, tiene esa soltura traviesa y el color necesarios para construir esos acompañamientos manouche y esos solos excitantes.

A la hora de destacar un tema, hemos dudado entre el delicioso vals manouche con el que arranca el álbum ("Indifférence") o este "Exactly Like You", escrito por Jimmy McHugh y que, con la letra de Dorothy Fields cantaron, entre otros, Nina Simone y Diana Krall. Aquí, en la versión instrumental de Marta Sierra, tiene un swing delicioso, adictivo, que crece con los solos de Carlquist, Sierra y Bousquet, otra vez Carlquist y el clímax final de Sierra.

Una violinista y un disco recomendables para todos los oídos. 



* El disco está disponible en todas las plataformas: https://orcd.co/n37vq82

DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ 2021

En noviembre de 2011, la Conferencia General de la UNESCO decidió proclamar el 30 de abril como Día Internacional del Jazz, en atención a las características musicales y extramusicales de una filosofía que, en palabras de Wynton Marsalis, produce la música más democrática que existe, donde todos los músicos tienen su voz y, al mismo tiempo, la obligación de escuchar a los demás, como explica en su libro El jazz en el agridulce blues de la vida.  Pero el jazz es mucho más. Desde su nacimiento, ha fomentado el mestizaje en un siglo que no conseguía quitarse de encima el racismo. Es una música de raíces africanas que se ha fusionado con folklores de todo el mundo, desde los ritmos tropicales y de herencia española que llegaron a Nueva Orleáns desde el Caribe hasta las armonías judías del klezmer, los ritmos árabes del jazz flamenco o los instrumentos del cercano Oriente que predominan en el jazz mediterráneo.


Es momento de celebrar el jazz, especialmente tras este año y pico en el que las artes escénicas han estado tan castigadas por las restricciones y olvidadas por la Administración, y en la que solo algunos promotores valientes (y sin ayudas) han sacrificado aforo (y con el aforo su propia inversión) para volver a abrir las puertas y devolver al público la panacea del arte en directo

Madrid, escenario lleno de escenarios, vuelve a abrir las puertas de clubs y auditorios con una completa programación que va del 29 de abrl al 2 de mayo y que incluye propuestas modernas (Raynald Colom & Juan Sebastián Quartet), de fusión (Antonio Lizana) impovisación (Pecesquelaguarechaza) o que regresan a los orígenes (Tara & The Jazz Bombs, Lady & The Tramps). Conciertos, exposiciones, sesiones de DJ`s y talleres de baile, toda una celebración que devuelve a Madrid el título de capital del jazz nacional. 

Así que, estén en Madrid o en cualquier parte del globo, salgan a celebrar el Día Internacional del Jazz, con mascarilla, distancia y prudencia, pero salgan y vuelvan a sentir la emoción de la música en directo, por favor.


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* Más información en internationaljazzdaymadrid.com

UN ABRAZO EN TIEMPOS COMPLICADOS

MATT WILSON QUARTET, Hug! (Palmetto Records, 2020)

Matt Wilson ganó en 2018 los premios Musician of the Year y Record of the Year otorgados por la Jazz Journalist Association por su disco Honey and Salt: Music Inspired by the Poetry of Carl Sandburg, del que hablamos aquí en su momento. Su jazz divertido, tan elaborado y tan ausente de complejos, nos cautivó; tiene una vitalidad contagiosa. Su filosofía jazzística, llena de cambios de ritmo, recursos y naturalidad, se nutre de las raíces del jazz y de su misma libertad estética. Ahora vuelve a sorprendernos con su nuevo disco, Hug!, también lleno de humor y energía, algo que se debería exigir a todo baterista. Y lo hace con su cuarteto de siempre, que incluye al saxofonista Jeff Lederer, el cornetista Kirk Knuffke y el bajista Chris Lightcap.

Hug! incluye versiones de Gene Ammons ("The One Before This"), Abdullah Irahim ("Jabulani"), Charlie Haden ("In The Moment") o el universal "King Of The Road" de Roger Miller, todos adaptados al espíritu festivo del cuarteto de Wilson, con arreglos sincopados, efectistas y esa vitalidad que dan ganas de bailar como si nadie nos viera. Buenos ejemplos de esto son la desenfadada "Joie de vivre" de Dewery Redman y la composición del baterista "Hug!", con una felicidad casi pop en las melodías. También hay una ácida versión de la "Interplanetary Music" de Sun Ra que Wilson mezcla con un tema propio ("Space Force March") y con ¡un discurso de Donald Trump! llevando a la categoría de esperpento sus palabras y consiguiendo que algo tan demencial suene divertido.


Una idea de lo complejo que es hacer música divertida es la cantidad de instrumentos que aparecen en el disco: Jeff Lederer, por ejemplo, toca los saxofones tenor, alto y soprano, además del clarinete y la flauta (y canta), Kirk Knuffke toca la corneta y la corneta soprano (también canta), Chris Lightcap toca el bajo acústico, eléctrico y el de 8 cuerdas (canta) y Wilson toca batería y xilófono (y canta, claro, como todos aquí) .

Desde el primer tema, con ese solo espléndido de Lederer (sobre la inspiración de Ammons), percibimos que estamos ante una fiesta de jazz. El cuarteto pone la música sobre la mesa como un banquete, derrochando arreglos, recursos, sospresas. Imposible no engancharse. Por destacar, destacaría "Sunny And Share", un homenaje a Sonny & Cher donde toma patrones de dos temas pop ("The Beat Goes On" y "I Got You Babe") y los pasa por el tamiz de Ornette Coleman, con un Lederer brutal haciendo chillar al saxo alto y unos cambios de ritmo sorprendentes. Otro tema a destacar es "Man Bun", donde utiliza una melodía aparentemente sencilla para jugar, escribiendo la métrica para construir una marcha como si todos los instrumentos fueran de ritmo o percusión. 

En resumen, un disco para jugar, para explorar posibilidades sin miedo a la complejidad y, lo mejor, que parece sencillo porque suena amable, ya que no busca la atonalidad ni el ruido. En consecuencia, suena optimista, dentro de la filosofía wilsoniana. El propio baterista admite que lo grabó en estos tiempos de confinamiento obligado con la intención de mostrar la felicidad de estar en compañía (el cuarteto lleva muchos años compartiendo escenario), una especie de abrazo en tiempos complicados.


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* Web: mattwilsonjazz.com


DOS CIGARRILLOS EN LA OSCURIDAD

KEITH OXMAN, Two Cigarettes in the Dark 
(Capri Records, 2020)

Keith Oxman, últimamente muy prolífico, se une a Houston Person en Two Cigarettes In The Dark sin más pretensiones que deleitarnos con buen jazz, clásico y sentimental, poniendo el foco no en la innovación sino en una interpretación llena de alma y sentimiento, ese sentimiento que solo el saxo tenor es capaz de compartir. Durante toda la Historia del Jazz han sido muchos los saxofonistas que han destacado por saber explotar esa sentimentalidad que solo es posible en el tenor y en la suavidad de sus graves (Webster, Young, Rollins, Gordon...), cualidad que Oxman y Person comparten.

El año pasado fui a un concierto de Houston Person en la Universidad Iberoamericana de La Rábida pero, a última hora y por motivos de salud, Person no llegó. Lo sustituyó Jesse Davis, que dio un concierto magnífico... pero tengo la espina clavada de no haber escuchado al tenor de Carolina del Sur. Ahora, Keith Oxman nos lo trae en este formato ya tan clásico de two-tenors-album del que hablamos no hace mucho cuando hablábamos del álbum de Enric Peidro y Ray Gelato.

Desde el swingueante "Voss Is Boss" hasta el blues de "Sweet Sucker" pasando por el soul jazz ("Wind Chill"), el álbum explota este formato con un repertorio de temas clásicos y también originales, y lo hace sobre una sección rítmica muy clásica y eficaz formada por Jeff Jenkins al piano (un contrapunto excitante a las melodías de ambos tenores), Ken Walker al contrabajo y Paul Romaine a la batería. La cantante Annette Murrell se suma en dos canciones ("Everything Happens To Me" y "Crazy He Calls Me"), aportando un tono aún más anacrónico, atemporal.

A toda esta intención clasicista hay que sumar la gentileza de indicar en la contraportada en qué canal suena cada saxofonista, algo que se agradece (y que ya se hacía en los discos clásicos de principios del estéreo) para que el aficionado escuche y disfrute de la diferencia, con esa calidez llena de sentimentalidad de Person y esos fraseos largos, inspirados, sentidos, de Oxman.


El tema más estimulante del disco es, sin duda, el que le da título. "Two Cigarettes In The Dark" fue escrita para el musical Kill That Story en 1934 por Lew Pollack con una letra de Paul Francis Webster que luego cantó Betty Carter y que aquí no aparece, pero la versión instrumental cantada por ambos tenores a dúo es fabulosa al tiempo que delicada. Sobre la base rítmica del piano, con sus acordes a tempo medio, complacientes, Oxman despliega la melodía clásica en toda su extensión para ofrecer a Person, mediado el tema, la oportunidad de replicar con elegancia. El piano hace de árbitro con un solo central bien desarrollado y lleno de recursos. Oxman, respondido por Person, culmina el tema con esa atmósfera que solo el jazz clásico puede ofrecer.

El álbum ha sido lanzado en marzo pero fue grabado el 14 de diciembre de 2018 en los estudios Mighty Fine Productions, en Denver, donde vive Keith Oxman.


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* Más artículos sobre Keith Oxman:
   http://jazzeseruido.blogspot.com/search/label/Keith%20Oxman

* Fotos: Daniel James.

BIG BANDS & CLUBS

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Live at Jazzazza 
(Snibor Records, 2019)

Si hay un jazz que se escuchaba hace 90 años y se sigue escuchando ahora es el swing, con sus riffs pegadizos, sus vientos poderosos o blandos pero siempre fluidos, sus solos bien engranados en el conjunto... Y si hay alguien que sigue abanderando el swing en el territorio nacional (y exportándolo cada vez que hay ocasión) ese es Enric Peidro. En su grabación más reciente (Live at Jazzazza) nos regala un puñado de temas deliciosos, brillantes, complacientes, amparado en esa mini big band (es un octeto) de la que ya hemos hablado en otras ocasiones y que él llama con justicia Swingtet

De alguna manera, este álbum es la prueba de fuego del Swingtet, un disco en directo después de tres álbumes en estudio, una demostración grabada en vivo, a sangre y sin segundas tomas, en la que mostrar todo su potencial. El desafío no es poco: un repertorio de grandes bandas como las de Duke Ellington, Don Byas, Lester Young, Benny Carter, Count Basie, Fats Waller... tocadas con alma y sinceridad por unos músicos sin complejos de modernidad que son capaces de dotar de alma este jazz atemporal, el jazz del que se ha alimentado el jazz (directa o indirectamente) en las décadas posteriores.


En cuanto a los músicos, como no podía ser de otra forma, actúan con solos bien colocados para que brillen y hagan brillar el poderío de la orquesta completa. Un ejemplo perfecto de cómo se hace un tema de swing podría ser el acelerado "The King" (Count Basie, con arreglos de Peidro), en el que la sección rítmica marca un tempo alto y donde se suceden estos solos, comenzando por el tenor, que marca la pauta para después dejar espacio para la trompeta (Paul Evans). El guitarrista Glenn Crytzer aquí tiene una buena ocasión de hacer un solo frenético, un ejercicio de digitación y velocidad que continúa (como si de una carrera de relevos se tratara) con el solo de saxo alto (Simon Taylor) y el del trombón (Pedro Ortuño). El piano (Richard Busiakiewicz) pone el punto culminante de la serie con un solo muy sincopado, lleno de energía, que rompe con el diálogo final: un juego de llamada y respuesta entre la batería (Simone Zaniol) y la banda, con una fugaz y efectiva intervención del contrabajo (Andrés Lizón). Un gran tema que justifica la filosofía del disco.

Live at Jazzazza es también un homenaje a unos emprendedores que fundaron un club de jazz en Murcia y que, después de 15 años, han consolidado un proyecto de local con música en vivo que es de los más activos de España (si exceptuamos, claro, Madrid y Barcelona). En Jazzazza Jazz Club han tocado músicos de la talla de Mark Turner, Jason Palmer, Greg Osby, Jorge Pardo, Perico Sambeat, Scott Hamilton... No es poco para una ciudad tan pequeña como Algezares, en Murcia, que es tierra de artistas. No hay duda de que detrás de esta intensa programación hay un enorme trabajo de gestión y una buena dosis de amor por el jazz.  De alguna manera, Live at Jazzazza consolida esta labor con su nombre en la portada, siguiendo la tradición de los grandes clubs americanos.

Les dejo al Enric Peidro Swingtet versionando a la Don Byas Orchestra, con un tema que titulado "You Can't Make Up My Mind (1944 Stomp)", compuesto por Byas y aquí con arreglos de Diego Barberá.




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* Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Jazzazza Jazz Club: www.jazzazza.com

SWING EN EL ALMA

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Keep That Swing in your Soul
(Snibor, 2018)

El tenor Enric Peidro sigue afirmándose como uno de los baluartes del jazz mainstream en España. Con una evolución de su sexteto (al que llama swingtet), nos trae ahora una colección de standards de esos que te hacen amar el jazz, y lo vamos a escuchar por partida doble, con su Swingtet en el álbum Keep That Swing In Your Soul (2018) y en quinteto, compartiendo liderazgo con Dan Barrett en el disco And The Angels Swing (2019).

Ya lo comentamos en su anterior trabajo, ajeno a la moda y proyectando su filosofía no en la ruptura sino en la personalidad de sus fraseos y de sus arreglos, el jazz mainstream de Enric Peidro tiene un sonido tan perfecto, tan armónico, tan fácil de escuchar, que puede herir sensibilidades entre los modernos y modernizantes. Como otros conservadores de ese jazz clásico que nunca dejaremos de escuchar (léase Scott Hamilton, por ejemplo), Peidro se mueve con comodidad por el American songbook, aunque esta vez se trate de standards contundentes pero no muy conocidos firmados por VIPs como Illinois Jacquet, y otros que no son tenores, como Benny Carter, ni músicos de jazz, como Johnny Mandel. Pero lo que más encontramos son temas compuestos por trombonistas, como Dicky Wells y Trummy Young, aunque esto último no es de extrañar dado el (afortunado) protagonismo del trombón (Pedro Ortuño) en este disco.


Este remodelado Swingtet, con Paul Evans a la trompeta, Pedro Ortuño al trombón, Richard Busiakiewicz al piano, Andrés Lizón al contrabajo y Simone Zaniol a la batería, y con arreglos de Peidro en casi todos los temas (también de Dan Barrett y Diego Barberá), que dejan espacio para el lucimiento de todos los músicos, el sexteto funciona como una pequeña big band en sus planteamientos (legato potente, ritmo continuo, juegos de llamada/respuesta entre solista y banda...), haciendo de la escucha una experiencia estimulante y muy, muy entretenida. Lo cierto es que hoy en día un sexteto puede considerarse (casi) una orquesta. Y así funciona, lleno de swing, armonías en los vientos y solos que se suceden gozosamente y a todo ritmo. En medio, co-protagonizando generosamente, el líder, Enric Peidro, un saxo tenor de los clásicos, con un fraseo limpio, que se expresa como un swing contenido y medido o, como diría el Duke, in a mellow tone, más afilado en algún blues como "The Blues I Like to Hear" (qué titulo tan fantástico) o cuando hace un homenaje a Coleman Hawkins en "Thru For The Night".

Por destacar, destacaría "Flying Home", que es uno de mis standards favoritos de siempre de Benny Goodman. Fue compuesto por el clarinetista y Lionel Hampton pero podría jurar que Peidro tiene como referencia ineludible la versión que grabó Lionel Hampton con su orquesta, en la que se puede escuchar un solo de saxo tenor a cargo de un jovencísimo Illinois Jacquet. Con la diferencia de años, la grabación de Peidro, sin superar la frescura del original, añade más fuerza gracias a los arreglos del sexteto y a un sonido brillante que con los medios de 1942 era impensable... En resumen, así es la Historia del Jazz, un continuo ir y venir de sonidos personales y únicos que van haciendo resucitar el espíritu del jazz una y otra vez. Y para eso nada mejor que un buen grupo con las ideas claras como el Swingtet de Enric Peidro.

Este es uno de los bonus tracks del álbum, una versión de "How Can You Lose" de Benny Carter grabada en Denia con David Herrington a la trompeta y Paco Soler al trombón.




The Dan Barrett-Enric Peidro Quintet, And The Angels Swing
(Snibor, 2018)

La segunda grabación que nos llega del prolífico Enric Peidro es And The Angels Swing,. Si en el anterior disco el trío tenor-trompeta-trombón tenía protagonismo, en este Peidro comparte liderazgo con el trombonista Dan Barrett (Benny Goodman, Buck Clayton, Woody Herman). Nueve temas dura el fascinante diálogo entre estos dos músicos cargados de experiencia, un diálogo que versa sobre temas clásicos (Ellington, Donaldson, Getz...) con una fluidez hipnotizante favorecida por el lenguaje cool de ambos músicos y por la electrizante sección rítmica presidida por el piano británico Richard Busiakiewicz, habitual de Peidro, con Lluis Llario al contrabajo y con nada más y nada menos que Carlos 'Sir Charles' González en la batería.

Tras todo lo reseñado más arriba acerca de Keep The Swing In Your Soul, sobra hablar sobre las motivaciones de este otro disco. La diferencia entre este tándem y el combo anterior es, a mi parecer, la libertad que tienen ambos líderes para expresarse. Hay menos solos de los sidemen y más diálogo de tú a tú, fluido y afable por la cercanía de ambos lenguajes pero, aún así, lleno de momentos coloridos, de citas y de complicidad. Mainstream, buenas ideas, fraseos elegantes y seductores... todo ello en una dialéctica de la que se podría deducir que ambos músicos llevan toda la vida tocando juntos...


Repasando el panorama actual, resulta paradójico que el Mediterráneo, desde Murcia hasta Valencia, genere más músicos mainstream o, por decirlo de alguna manera, anclados a la tradición, que el resto de la Península, donde el jazz moderno, las vanguardias y el free (que dejó de ser vanguardia hace mucho) es más habitual. Dicho esto, es fantástico que dos músicos tan tradicionales como Dan Barrett (Pasadena, 1955) y Enric Peidro (natural de Alcoy) se unan en un estudio para dejarnos este regalo que suena a swing pero tocado con una frescura tal que parece actual. 

Les dejo con un vídeo en directo grabado en un bar de hotel (¿qué hay más clásico?) con un sonido directo aceptable y el mismo quinteto del disco. Es el tema que cierra el álbum, "Sultry Serenade". Que ustedes lo disfruten.


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* Web oficial de Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Web oficial de Dan Barrett: www.danbarrettmusic.com