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HARDBOP JOVEN Y JAPONÉS

NANAMI HARUTA, The Vibe (Origin, 2025)

Con una reivindicación femenina ("Girlie's World") comienza este álbum de la trombonista japonesa Nanami Haruta, un tema con fraseos que nos traen a la memoria a instrumentistas de la época clásica y un estilo que agradará a puristas y a profanos. Nacida en Sapporo y educada en Tokyo, el trombonista Michael Dease la descubrió en un festival cuando tenía 17 años y la convenció para ir a estudiar a la Universidad de Michigan, donde fue alumna de Dease y de Rodney Whitaker, que posteriormente la incluyó en su sexteto. En América también formó parte de la big band de Ulysses Owens Jr.

Ha grabado The Vibe en el sello Origin con su propio cuarteto, que incluye a Xavier Davis al piano y a dos de sus mentores: Rodney Whitaker al contrabajo y Ulysses Owens Jr a la batería. Otro mentor, Michael Dease, produce y toca el trombón y el trombón barítono en dos temas. Finalmente, hay una colaboración en el último tema ("Unchained Melody") del guitarrista Chris Minami, que pone un contrapunto bellísimo a las notas del trombón en este tema tan romántico y nostálgico.  

El disco contiene varias versiones, donde Nanami Haruta se muestra más netamente hardbop, algunas fantásticas como el tema "Algonquin", compuesto por el trombonista Curtis Fuller, o el "Sister Rosa" de Christian McBride, que puede ser muy clásico cuando quiere, un temazo donde el trombón muestra su swing con toques de blues, hipnótico y seductor (con un momentazo para un expresivo solo de contrabajo). Energía 
sin explosiones inútiles, con armonías y vientos al más puro estilo hardbop, con una intérprete que nos ha sorprendido por su lenguaje claro, sus fraseos nítidos, rotundos y expresivos. Como compositora podemos apreciarla también en tres temas: las baladas "Toshi" y "Heartstrings", que le permiten recrearse en la sonoridad más sentimental del instrumento; y  la divertida "Woodpecker", un tema pegadizo que es una delicia y que tiene un solo final muy New Orleans. 

En espera de más Nanami Haruta...




* Más info: www.originarts.com

FELICIDAD Y OPTIMISMO

DELFEAYO MARSALIS UPTOWN JAZZ ORCHESTRA, 
Crescent City Jewels (Troubador Jazz, 2024)

En una tierra como España donde cada ciudad tiene un carnaval y cada carnaval su propia idiosincrasia, no podemos escapar a la ironía, la música y la locura que rodean esta fiesta. Andamos en tiempos de carnavales, la gente de Cádiz lo vive de una manera y los de Nueva Orleáns lo viven de otra. A los que nos gusta el jazz, Nueva Orleáns nos enseñó que allí caben todas las músicas, y que esta, cuando sale a la calle, explota siempre como una fiesta. De todas nuestras formaciones favoritas de NOLA, quizás la Uptown Jazz Orchestra de Delfeayo Marsalis sea la imagen más potente, inspiradora y divertida de todas. ¡Todo lo que hace suena a Mardi Gras! 

"Lo que la comunidad jazzística necesita ahora mismo son bandas que puedan traer felicidad y optimismo" (Delfeayo Marsalis) 

Su disco más reciente, publicado a finales de agosto, resuena ahora en los auriculares cuando se acerca el carnaval. Su título es Crescent City Jewels y en él tiene invitados de lujo como el saxofonista (y hermano mayor) Branford Marsalis, el trompetista Kermit Ruffins (de quien hace tiempo que no hablamos),  el llamado “Piano Prince of New Orleans” Davell Crawford, el baterista Herlin Riley y el trombonista Maurice “Miracle Meaux” Trosclair.

Nos dejamos llevar por la dulce y pícara cadencia de la música de Nueva Orleáns y encontramos joyas (como sugiere el título) como "Ooh Poo Pah Doo" (imposible no bailar), la seductora "Basie Moods" con sus solos tremendos y esa orquesta detrás sonando a tope, "Inner Urge", el imprescindible "Basin Street Blues" (escrito por Spencer Williams en 1928, con la sombra eterna de la trompeta de Louis Armstrong, que aquí suena excitante, moderno y elegante) 
y momentos deliciosos como una versión del bolero "El último café", con solo de soprano de Brandford Marsalis, o "Sleepin' Bee" en la voz de la vocalista de la orquesta, Tonya Boyd-Cannon (también espectacular en el canto de iglesia "Valley of Prayers" y en la swingueante "Exactly Like You" o en la emocionante versión de "Round Midnight". Forzosamente escueto pero ¡con 16 temas!, el repertorio es un catálogo de piezas musicales de los últimos 300 años (según Marsalis) que la ciudad del Mississippi ha dado al mundo, un gozoso repaso a la diversidad musical de Nueva Orleáns. No tan desenfrenado como otros discos de Delfeayo, pero con unos arreglos y unos intérpretes impecables resulta, como siempre, muy recomendable.

Esta versión de "Valley of Prayers" es más potente en el nuevo disco:


*Más info: www.dmarsalis.com

JUAN TIZOL, GRANDE ENTRE LOS GRANDES

ENRIC PEIDRO, Tizol's Delicatessen (Snibor, 2024)

Para empezar, debería decir que me encanta volver a escuchar a Enric Peidro en una formación más íntima como es un cuarteto después de grabaciones a quinteto u octeto con su Swingtet. En esta ocasión se acompaña solo de Richard Busiakiewicz y Thilo Wagner (dos curtidos pianistas que se alternan en las grabaciones de este álbum), Queralt Camps en el contrabajo y Guillaume Nouaux a la batería, un combo internacional que encaja a la perfección en el canon del jazz clásico que le gusta a Peidro.

Juan Tizol Martínez nació en Vega Baja (Puerto Rico) en enero de 1900. En 1920 se marchó a Washington con una banda que tocaba en las películas mudas. Posteriormente se unió a pequeños grupos de jazz hasta recabar en la Orquesta de Duke Ellington en 1929. Este álbum, sustitulado The Musical Legacy of Juan Tizol Vol. 1 es un homenaje tardío pero merecido a este portorriqueño que fue un gran músico y un gran compositor en la época de Los Grandes del Jazz. Esta circunstancia, que nos ha dejado temazos inolvidables, fue, quizás, un handicap que le mantuvo a la sombra de otros nombres. El ejemplo más claro de esto es "Caravan", un clásico imprescindible que Tizol compuso para Ellington en 1936 y que aún hoy se interpreta regularmente. La mayoría de nosotros recordamos las versiones de Dizzy, de Monk, de Dee Dee Bridgewater o incluso de la de Hiromi... pero el nombre de Tizol queda siempre en un segundo plano. 

Enric Peidro recupera el nombre de este enorme compositor y lo trae al siglo XXI con un sonido impecable y arreglos que se amoldan al saxo tenor y al cuarteto sin perder la esencia de estas melodías que, dicho de paso, soportan el paso del tiempo sin perder brillo. Pongamos, por ejemplo, ese aire exótico y caribeño de "Zambu", que Peidro lleva a un plano casi sentimental con su tenor, o el bolero mambo "Moon Over Cuba", que supera en ritmo y brillantez al original. Es cierto que Tizol no componía para trombón (su instrumento) sino para orquesta, pero es una maravilla comprobar cómo Peidro ha transportado todo este material a la inmediatez del cuarteto. Tanto la sección rítmica (genial en "Jubilesta") como los pianistas (especialmente enorme Busiakiewicz en "Rainbow") son compañeros perfectos para este juego donde mambo, son cubano y cha cha cha vuelan hacia el swing y vuelven.

El saxofonista alicantino Enric Peidro es, desde hace años, un nombre imprescindible en el revival del jazz clásico, explorando los ritmos de baile de la primera mitad del siglo pasado y exportando su sonido más allá de nuestras fronteras. Con casi veinte discos a su nombre, Peidro dedica este homenaje a Tizol recuperando su obra como compositor, muy dispersa, tras un largo proceso de investigación en bibliotecas y archivos de diferentes países con la ayuda del profesor emérito dela universidad de Nueva York y biógrafo de Tizol Basilio Serrano. La gira de presentación comenzará en enero de 2025 coincidiendo con el 125º aniversario del nacimiento de Tizol. Cabe destacar que, en este primer volumen, se incluyen piezas que nunca antes habían sido grabadas, y seguirá un segundo volumen que promete también ser muy interesante. 




 

FUSIONES INESPERADAS

Nos encanta descubrir voces y sonidos nuevos. Hoy escuchamos tres álbumes de April Records que tienen algo en común: son fusiones inesperadas de instrumentos que nunca habíamos escuchado juntos o de estéticas que parecían imposibles de emparejar. En ellos las tímbricas de los instrumentos se adaptan al diálogo y en todos surgen sinergias que dan sentido a la música. 


LIS WESSBERG, Twain Walking (April Records, 2024)

Twain Walking  no es un disco de jazz electrónico sino un disco de jazz donde, en ciertos pasajes, la electrónica (Rhodes, Moog, sintetizadores) suma capas para favorecer la expresividad del trombón. Bajo y batería siguen formando una sección rítmica típica del jazz. La trombonista danesa Lis Wessberg resulta un gran descubrimiento con este álbum, donde mezcla con habilidad paisajes sonoros electrónicos con un jazz seductor e hipnótico, un paso adelante, una versión contemporánea del cool jazz que lleva tocando 30 años.

Como el cool, que se mueve entre lo salvaje del bop y lo sereno del pop, el jazz de Wessberg flota entre la tradición hot jazz y la frialdad nórdca. Llevando más lejos la metáfora, sus composiciones están a medio camino entre la experimentación de Miles Davis y la serenidad de la trompeta de Miles Davis.

Con composiciones propias y rodeada de los músicos Steen Rasmussen (Fender Rhodes, Moog, sintetizadores, piano), Lennart Ginman (contrabajo, electrónicas), Jeppe Gram (batería) y la voz de Karmen Rõivassepp, nos ofrece un valioso repertorio que va de los paisajes ambientales, casi cinematográficos, a otros donde el groove nos empuja sin remedio, como es el caso de "Trapestry of Life", donde los sintetizadores crean una energía cercana a las improvisaciones espirituales de Miles Davis al inicio de su época electrónica. Dicho sea sin ánimo de comparar.



* Web oficial: www.liswessberg.com


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EMIL DE WAAL, Fire Øjne (April Records, 2024)

El caso del percusionista danés Emil de Waal plantea una experimen-tación dentro de la experimentación. A sus singulares composiciones suma la complejidad de hacer un disco a dúo, pero no un disco a dúo con otro músico sino con uno distinto en cada tema. Concebido en principio como un disco en solitario (ya que afirma que en sus disco anteriores las decisiones fueron colectivas y aquí son personales), este Fire Øjne (literalmente, cuatro ojos) explora las posibilidades conversacionales con otros instrumentos, además de experimentar personalmente con ritmos y con electrónica, programación, flauta, agua y, por supuesto, percusión.  

Algunos de estos dúos a destacar son, por ejemplo, "Regnvejrssang", una vieja sintonía de dibujos animados de los años 70 que De Waal interpreta aquí junto con Fredrik Lundin en la flauta baja, reforzando una poderosa intención melancólica; "Paradigme", donde juega con el sonido del agua como si de un instrumento de percusión se tratara, mientras el piano electrónico crea ambientes inquietantes; "Generøs", en el que Cecilie Strange presenta un tema bastante libre al saxo, lleno de inquietantes giros que De Waal amplifica con la percusión... Aunque quizás la fusión más interesante sea la de "Halvfirs Ferms", donde la percusión obsesiva de De Waal se une a la guitarra de Rasmus Oppenhagen Krogh, que realiza un trabajo casi netamente rítmico, conformando un tema hipnótico. Dos temas con raíces menos experimentales son "Limbo Jazz" de Duke Ellington, donde establece un ritmo muy crudo mientras el saxo barítono de Lundin revive la festiva melodía elliingtoniana, y "Silence", una composición de Charlie Haden que ya interpretaron Chet Baker y Don Cherry, y que aquí, con el sonido que Susan Alcorn extrae de su pedal guitar, cuyos largos fraseos suenan casi a órgano, toma el carácter de un himno sagrado. El único tema en solitario es "Logistik", una enorme improvisación de batería que resulta más narrativa que explorativa. Tema contenido y sinuoso, deja la sensación de haber escuchado un tema completo, no un solo. 




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DAWDA JOBARTEH & STEFAN PASBORG, 
Live in Turku (April Records, 2024)

La kora es un instrumento de 20 o 21 cuerdas, pariente lejana del laúd y del arpa. Traída de Gambia y países limítrofes, no se nos ocurre un instrumento menos habitual en el jazz. Pero ahí está Live in Turku, un disco de música improvisada con tintes de world jazz cuyo principal responsable es Dawda Jobarteh, un músico gambiano, hijo y nieto de músicos, que vive en Dinamarca. Su cómplice es el percusionista Stefan Pasborg

Tras el seductor comienzo a tempo lento, con la percursión manteniendo un ritmo intrigante y la kora anunciando una melodía aparentemente plácida, el disco estalla en una explosión de energía más similar al jazz rock que al folklore africano o al afro jazz. De hecho, lo que toca Jobarteh en este inicio es una versión eléctrica del instrumento tradicional. No podemos eludir que el disco es pura energía, energía llena de melodías exóticas donde ambos músicos se complementan y suenan como si fuera una banda completa, gracias a las propiedades armónicas de la kora y al trabajo polirrítmico de Pasborg. 

El álbum, grabado en directo en el Festival de Jazz de Turku (Finlandia) en abril del año pasado, contiene cinco temas originales de Jobarteh y de Pasborg, una versión de un tema del baterista Ed Blackwell ("Togo") con un comienzo poético e improvisaciones tremendas, y alguna referencia clásica, como una versión de "Better Git It In Your Soul", que Charlie Mingus publicó en su Mingus Ah Um (Columbia, 1959) y que aquí suena más potente y más africana que nunca con las armonías de la kora. ¡Y con el brutal solo de batería de Pasborg!

En resumen, un disco singular, una inesperada fusión de armonías africanas con la energía de un jazz-rock hijo de Miles Davis, pero también de psicodelias herederas de Hendrix o McLaughlin con la Mahavishnu.



* Más info en aprilrecords.com/dawda-jobarteh-stefan-pasborg-live-in-turku/

DIÁLOGOS

KARIN HAMMAR Fab4 invites RITA MARCOTULLI,
Opening (Prophone Records, 2023)

Karin Hammar Fab4 es un cuarteto sueco formado en 2014. Está liderado por Karin Hammar, una trombonista con más de 25 años como líder en otras formaciones, co-liderando The Sliding Hammers (con su hermana Mimmi Hammar) y colaborando con artistas como Gary Burton o Maria Schneider. Los otros miembros del cuarteto son Andreas Hourdakis a la guitarra, Niklas Fernqvist al bajo y Fredrik Rundqvist a la batería. La estética que proponen es la de un jazz contemporáneo, cercano a la música clásica, donde la improvisación fluye con serenidad y con una naturalidad que parece escrita.



En 2020, el cuarteto liderado por la trombonista Karim Hammar invitó a un cuarteto de cuerda para su disco Strings Attached. Para este nuevo álbum, titulado Opening, han vuelto a invitar a un músico externo para extender las fronteras musicales del grupo: la pianista italiana Rita Marcotulli


Marcotulli tiene una dilatada carrera que incluye una docena de discos, además de su participación en giras de músicos enormes (desde Chet Baker hasta Pat Metheny). En cine ha colaborado con Nino Rota y con Ennio Morricone, y es también compositora de bandas sonoras, encajando de manera especial en la peculiar filosofía de Fab4. Reunidos en Estocolmo en abril de 2022, el resultado son estos nueve temas que exploran la relación del jazz con la música narrativa, creadora de atmósferas e historias. 

El fraseo limpio, elegante y casi lírico de Hammar al trombón, sostenido por la sección rítmica, dueña de los tempi con un groove alejado del ruido, y el vocabulario elegante de Hourdakis a la guitarra, son el contrapunto ideal para la dicción sincopada de Marcotulli, que convierte el diálogo cuarteto/pianista en un juego alternante de compenetración y enfrentamiento, de hablar el mismo idioma en algunos momentos y, en otros, de llamada y respuesta. Una delicia de disco para los amantes del jazz contemporáneo y exento de fuegos artificiales.



ECLÉCTICO Y DELICADO

RAFA M GUILLÉN & THE JAZZ WALKERS, 
Shining Forever (Sedajazz Records, 2020)

El segundo disco del trombonista Rafa M. Guillén es una colección de temas (originales y standards) que se mueven en distintas estéticas dentro de un mismo estilo, con un sonido ecléctico y delicado, sin estridencias ni fuegos artificiales. Guillén se muestra como un instrumentista versátil que mantiene su estilo personal en cualquier terreno, ya sea funk, flamenco jazz o latin jazz.


Formado en la clásica, Rafa M. Guillén entra en el jazz a través de Sedajazz y, más tarde, en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceu de Barcelona. Su combo, The Jazz Walkers, son un quinteto de hardbop formado por Ángel Andrés Muñoz al piano, Julio Fuster al contrabajo, Nacho Megina en la batería, Ramón González "El León" en las percusiones y el propio Rafa M. Guillén al trombón, al que se suman numerosos invitados para pasearse, dentro de su propio estilo, homogéneo, suave, de tiempos medios, por inspiraciones funk, en las que aparece el guitarrista Luis Casado y, ampliando la sección de viento, los tenores Ramón Cardo (en "Verde Mediterráneo") o Leandro Perpiñán (en "Pick Up The Pieces"), con quien el trombonista mantiene una conversación muy interesante como colofón a su solo. En este tema, Muñoz se pasa al órgano con un espíritu funky muy inspirado. 



También podemos escuchar una versión muy bien arreglada de "Mojo" (Monty Alexander) con el espíritu de las second line de Nueva Orleans, o jazz latino con temas como "My Dear Friend" de Ricky Rodriguez (donde los solos de David Pastor Francisco Blanco "Latino" a la flauta preceden al de  Guillén, que desemboca en un brillante solo de piano) y sambas ("O Bebado e a Equilibrista" y "Caipiniña", ésta original de Guillén).

El álbum incluye también temas donde elementos del flamenco (palmas, cajón) se integran con elegancia en el esquema tranquilo y fluido del quinteto, como "Rumba de la corredera" (Rafa M. Guillén), donde aparece, junto a músicos flamencos, el saxo alto de Perico Sambeat, o "Song For The Jazz Walkers" (Ángel Andrés Muñoz), una soleá por bulerías con arreglos de jazz en la que escuchamos el tenor de Pedro Cortejosa, ambos temas con arreglos del pianista Ángel Andrés Muñoz, cercanos y a la vez lejanos a aquellos primeros experimentos de jazz mediterráneo con fusiones flamencas del primer disco de Ximo Tébar (Son Mediterráneo de 1995), porque aquí todo suena a jazz, de esencia hardbop, funk, con vientos bien arreglados y aires tranquilos. 

Cambiando una vez más de estilo, el álbum termina con el nostálgico "Shining Forever", un bolero original, muy atmosférico, donde Guillén recuerda a su hermano desaparecido. 

El disco, editado por Sedajazz, fue grabado en directo en el estudio, concretamente en Córdoba, con pistas adicionales añadidas grabadas en Granada, Valencia y Gerona, consiguiendo un sonido fresco y natural, que refleja la filosofía del grupo de una manera homogénea a pesar de las influencias tan variadas, un estilo que se mueve dentro de canon a media voz, de una manera delicada, buscando más la perfección que el circo. Recomendable. 




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NICK FINZER Y SU VIAJE DEL HÉROE

NICK FINZER, Cast of Characters (Outside in Music, 2020)

No puedo evitar deshacerme en elogios cada vez que me llega un disco del neoyorquino Nick Finzer, trombonista, compositor y educador que posee un don único para manejar melodía y armonía hacia un jazz narrativo y elocuente. Su nuevo disco Cast of Characters es un álbum conceptual en el que explora etapas vitales a través de los personajes que marcan el crecimiento personal, algo así como El Viaje del Héroe en versión jazz.

Basándose en los estudios del filósofo Joseph Campbell en los años 40 sobre el monomito, el guionista y asesor  de Hollywood Christopher Vogler plasmó en un libro de culto la estructura del Viaje del Héroe, según la cual toda historia (real o ficticia) se estructura en una serie de etapas y personajes que hay que recorrer o conocer. Siguiendo esta teoría, el disco de Nick Finzer está compartimentado en 14 temas repartidos en pequeñas "suites" inspiradas libremente por el concepto de que nosotros (y la vida) somos más que la suma de las influencias de los personajes que nos vamos encontrando: "A Sorcerer (Is A Mith)", "Brutus", etc. 

Así, cada parte del álbum refiere a uno de esos personajes que nos han influido en la vida (positivamente o no pero influido) y lo hace a través de una experiencia sonora original y viva, donde el jazz adquiere carácter de banda sonora, narrando de alguna manera este tipo de influencias. A menudo, cada tema lleva una intro que aporta un punto de partida "cinematográfico" a la exposición del tema principal, que normalmente corresponde a un personaje ("The Guru", "A Duke", "Venus", "The Weatherman"...) mientras que el viaje en sí está contado a través de temas secundarios y con títulos más explícitos ("Patience, Patience", "Evolution of the Perspective"...). 


Con un sentido ellingtoniano de la composición, Finzer escribe con un objetivo pero dejando espacio a los solistas, algo que se nota y se agradece. Su swing con el trombón de varas es limpio y elocuente, unísonos como los de "A Duke" nos recuerdan a la época dorada del bebop sin buscar el estruendo ni los fuegos artificiales; las intrigantes intros nos llevan a temas rítmicos y energéticos que suenan a hardbop ("Evolution of Perspective") o a baladas con un trasfondo neoclásico y elegante ("You'll Never Know The Alternative"). Y jugando con la atonalidad, el acercamiento a las fórmulas de la música incidental y ese toque de cine del que hablaba, nos invita a caminar a través de su "autobiografía" con un jazz que, especulativo unas veces y narrativo otras, no deja nunca de ser bop.

Y eso es precisamente lo que nos gusta de Nick Finzer: haga lo que haga, suena a bop. El equipo del que se ha rodeado contribuye también a esto. Además de Finzer al trombón, están Lucas Pino en el saxo tenor y el clarinete bajo, Alex Wintz a la guitarra, Glenn Zaleski al piano, Dave Baron en el contrabajo y Jimmy McBride en la batería. 

Un disco para escuchar despacio y disfrutar a fondo. Más que recomendarlo, recomiendo seguir la carrera de este joven trombonista y su viaje. Vale la pena.


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* Web oficial: www.nickfinzermusic.com

EXPLORANDO CULTURAS Y SONIDOS

VÍCTOR CORREA, In Lak ' Ech, Hala Ken (Underpool, 2019)

  
La inquietante portada del álbum, un fotograma de la película Sittin' Pretty (Leo Carey, 1924) nos anuncia ya un proyecto original. El título lo confirma: In Lak ' Ech, Hala Ken ("Yo soy otro tú, tú eres otro yo" en lengua maya). El trombonista Víctor Correa basa su inspiración en su experiencia mexicana y lo define como su proyecto más personal. En muchos aspectos, se sale de convencional, y esto, en el jazz, es decir mucho.


In Lak ' Ech, Hala Ken comienza y termina a ritmo de bebop, a toda máquina pero, para llegar al final, hemos de pasar por un laberinto musical no exento de originalidad y audacia en el que la atonalidad, el ruido y la expresión sin cortapisas están permitidas. Tras varios años tocando y conectando con escenarios (a priori) muy diferentes en México, Correa volvió y grabó este disco en Barcelona, y lo hizo rodeado de jóvenes y conocidos músicos (Toni Saigi al piano, Jaume Llombart a la guitarra, Marc Cuevas al bajo y Ramón Prats en la batería) que, como en el título, se reflejan unos en otros en buena compenetración.


Víctor Correa sale de la zona de confort (ese bebop moderno pero bebop al fin y al cabo) del primer tema ("Carballiño Blues") enseguida, construyendo una balada ecléctica que aúna elementos ajenos al jazz. Mayte Alguacil pone la voz buscando un impresionismo que rompe lo que conocemos como balada. El sonido del trombón aumenta la teatralidad del tema. Desde un punto de vista más purista, vale la pena escuchar el solo de contrabajo a cargo de Marc Cuevas. "Alalma (Felicidad)" suena a continuación, un experimento que juega a retener el ritmo y donde Correa experimenta con las sonoridades menos musicales del trombón, unísonos juguetones y un ambiente enrarecido y expresionista. Un inesperado solo de guitarra (Jaume Llombart) aporta un lirismo exótico al tema, explorando también sonoridades inusuales. "Paranoia" podría servir para definir el espíritu especulativo del álbum. Ritmos sincopados, libertad atonal y melódica, ruido, efectos... "Solo" es un ejercicio de expresión personal y sin límites, donde el trombonista explora todas las posibilidades sonoras (musicales o no) del instrumento. El resultado es un tour de force donde instrumento e instrumentista se ponen a prueba. Nos recuerda experimentos igualmente originales y personales como los del saxofonista Marcel·lí Bayer. El final del álbum es una vuelta al principio. "Used Twice", puro bop. Vuelta a la raíz.

Les dejo con dos ejemplos del disco que van del bop al free; para algunos, el yin y el yan.



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BELLAVISTA SOCIAL CLUB

...y una breve historia del jazz con fines solidarios.

No suelo hacer reseñas de conciertos porque nunca he sido partidario de los diarios y porque los conciertos hay que vivirlos. El jazz es efímero y lo que hoy suena mañana sonará a otra cosa. Pero anoche tuve la ocasión de vivir uno de esos conciertos en los que no hay ni un compás de desperdicio. Cuatro músicos (cinco en algunos temas) que venían de distintos puntos de la provincia de Huelva y que nunca habían tocado juntos, se juntaron una hora antes del concierto y convirtieron luego una pequeña colección de standards ("Cherokee", "Four", "My Funny Valentine" entre otros) en una noche memorable.



Los músicos: Antonio Olivo al saxo alto, todo un prodigio de fuerza e imaginación, con solos enormes y muy imaginativos; Pablo Báez (bajista de Jorge Pardo, entre otros proyectos), sonando aquí muy mainstream, capaz de conseguir cualquier cosa de su contrabajo en los solos; Juanki Silva a la guitarra, con un estilo sorprendentemente limpio tanto en single line como en los acordes; el jovencísimo Martín Regañá, que a sus 18 años parece dominar la batería y todos sus recursos, sólido en el acompañamiento y nunca aburrido; y, finalmente, Israel Lino, trombonista muy personal y potente. Después, jam session... 



La excusa del evento era la presentación de una breve Historia del Jazz desarrollada por Rubén García López y que viene a sumarse a una larga lista de eventos (conciertos, presentaciones, jams, visionado de documentales...) con los que la asociación Bellavista Social Club pretende fomentar la pasión por el jazz. El club, ahora constituido como asociación cultural, tiene su base (no podía ser de otra forma) en el bar donde realizan los conciertos. La edición de esta Historia del Jazz, muy breve, de apenas 70 páginas y profusamente ilustrada, se ha realizado en colaboración con la asociación de músicos de Huelva Onujazz y con la Asociación "Lazos de Familia", que realiza todo tipo de labores solidarias con niños saharauis. Al fin solidario del libro se unen los conciertos benéficos Sahajazz que cada Navidad el club realiza. Casi nada.

 

SWING EN EL ALMA

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Keep That Swing in your Soul
(Snibor, 2018)

El tenor Enric Peidro sigue afirmándose como uno de los baluartes del jazz mainstream en España. Con una evolución de su sexteto (al que llama swingtet), nos trae ahora una colección de standards de esos que te hacen amar el jazz, y lo vamos a escuchar por partida doble, con su Swingtet en el álbum Keep That Swing In Your Soul (2018) y en quinteto, compartiendo liderazgo con Dan Barrett en el disco And The Angels Swing (2019).

Ya lo comentamos en su anterior trabajo, ajeno a la moda y proyectando su filosofía no en la ruptura sino en la personalidad de sus fraseos y de sus arreglos, el jazz mainstream de Enric Peidro tiene un sonido tan perfecto, tan armónico, tan fácil de escuchar, que puede herir sensibilidades entre los modernos y modernizantes. Como otros conservadores de ese jazz clásico que nunca dejaremos de escuchar (léase Scott Hamilton, por ejemplo), Peidro se mueve con comodidad por el American songbook, aunque esta vez se trate de standards contundentes pero no muy conocidos firmados por VIPs como Illinois Jacquet, y otros que no son tenores, como Benny Carter, ni músicos de jazz, como Johnny Mandel. Pero lo que más encontramos son temas compuestos por trombonistas, como Dicky Wells y Trummy Young, aunque esto último no es de extrañar dado el (afortunado) protagonismo del trombón (Pedro Ortuño) en este disco.


Este remodelado Swingtet, con Paul Evans a la trompeta, Pedro Ortuño al trombón, Richard Busiakiewicz al piano, Andrés Lizón al contrabajo y Simone Zaniol a la batería, y con arreglos de Peidro en casi todos los temas (también de Dan Barrett y Diego Barberá), que dejan espacio para el lucimiento de todos los músicos, el sexteto funciona como una pequeña big band en sus planteamientos (legato potente, ritmo continuo, juegos de llamada/respuesta entre solista y banda...), haciendo de la escucha una experiencia estimulante y muy, muy entretenida. Lo cierto es que hoy en día un sexteto puede considerarse (casi) una orquesta. Y así funciona, lleno de swing, armonías en los vientos y solos que se suceden gozosamente y a todo ritmo. En medio, co-protagonizando generosamente, el líder, Enric Peidro, un saxo tenor de los clásicos, con un fraseo limpio, que se expresa como un swing contenido y medido o, como diría el Duke, in a mellow tone, más afilado en algún blues como "The Blues I Like to Hear" (qué titulo tan fantástico) o cuando hace un homenaje a Coleman Hawkins en "Thru For The Night".

Por destacar, destacaría "Flying Home", que es uno de mis standards favoritos de siempre de Benny Goodman. Fue compuesto por el clarinetista y Lionel Hampton pero podría jurar que Peidro tiene como referencia ineludible la versión que grabó Lionel Hampton con su orquesta, en la que se puede escuchar un solo de saxo tenor a cargo de un jovencísimo Illinois Jacquet. Con la diferencia de años, la grabación de Peidro, sin superar la frescura del original, añade más fuerza gracias a los arreglos del sexteto y a un sonido brillante que con los medios de 1942 era impensable... En resumen, así es la Historia del Jazz, un continuo ir y venir de sonidos personales y únicos que van haciendo resucitar el espíritu del jazz una y otra vez. Y para eso nada mejor que un buen grupo con las ideas claras como el Swingtet de Enric Peidro.

Este es uno de los bonus tracks del álbum, una versión de "How Can You Lose" de Benny Carter grabada en Denia con David Herrington a la trompeta y Paco Soler al trombón.




The Dan Barrett-Enric Peidro Quintet, And The Angels Swing
(Snibor, 2018)

La segunda grabación que nos llega del prolífico Enric Peidro es And The Angels Swing,. Si en el anterior disco el trío tenor-trompeta-trombón tenía protagonismo, en este Peidro comparte liderazgo con el trombonista Dan Barrett (Benny Goodman, Buck Clayton, Woody Herman). Nueve temas dura el fascinante diálogo entre estos dos músicos cargados de experiencia, un diálogo que versa sobre temas clásicos (Ellington, Donaldson, Getz...) con una fluidez hipnotizante favorecida por el lenguaje cool de ambos músicos y por la electrizante sección rítmica presidida por el piano británico Richard Busiakiewicz, habitual de Peidro, con Lluis Llario al contrabajo y con nada más y nada menos que Carlos 'Sir Charles' González en la batería.

Tras todo lo reseñado más arriba acerca de Keep The Swing In Your Soul, sobra hablar sobre las motivaciones de este otro disco. La diferencia entre este tándem y el combo anterior es, a mi parecer, la libertad que tienen ambos líderes para expresarse. Hay menos solos de los sidemen y más diálogo de tú a tú, fluido y afable por la cercanía de ambos lenguajes pero, aún así, lleno de momentos coloridos, de citas y de complicidad. Mainstream, buenas ideas, fraseos elegantes y seductores... todo ello en una dialéctica de la que se podría deducir que ambos músicos llevan toda la vida tocando juntos...


Repasando el panorama actual, resulta paradójico que el Mediterráneo, desde Murcia hasta Valencia, genere más músicos mainstream o, por decirlo de alguna manera, anclados a la tradición, que el resto de la Península, donde el jazz moderno, las vanguardias y el free (que dejó de ser vanguardia hace mucho) es más habitual. Dicho esto, es fantástico que dos músicos tan tradicionales como Dan Barrett (Pasadena, 1955) y Enric Peidro (natural de Alcoy) se unan en un estudio para dejarnos este regalo que suena a swing pero tocado con una frescura tal que parece actual. 

Les dejo con un vídeo en directo grabado en un bar de hotel (¿qué hay más clásico?) con un sonido directo aceptable y el mismo quinteto del disco. Es el tema que cierra el álbum, "Sultry Serenade". Que ustedes lo disfruten.


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* Web oficial de Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Web oficial de Dan Barrett: www.danbarrettmusic.com

COMO UNA PELÍCULA

PETER NELSON, Ash, Dust and the Chalkboard Cinema (Outside in Music, 2018)

Con una intro emotiva en la que escuchamos trombón, un misterioso vibráfono y la voz sin palabras de Alexa Barchini, comienza el nuevo álbum de Peter Nelson, un trombonista afincado en Nueva York que trata de contar una historia en sus composiciones, una trama de superación, como en las buenas películas. Y lo hace a trío, cuarteto y septeto en un disco que se escucha con facilidad y se entiende con emoción.


Gusta descubrir un instrumentista así, con ese fraseo muy rápido y ágil, complicado en un instrumento como el trombón, elocuente, con un gran sentido del swing moderno y un don natural para la expresividad sin estridencias. Peter Nelson muestra una tendencia orgánica a atemperar los ritmos y centrarse en un tono melancólico, muy en la línea mainstream actual. En algunos momentos, el combo suena armónicamente como una pequeña big band moderna. "Behind My Kind Eyes (Thank You) podría ser un buen ejemplo, aunque no el único en el álbum, para evidenciar el vínculo de la música de Nelson con la tradición del jazz de Nueva York, sin que por ello deje de parecer moderno, original. Este es, quizás, el tema más vital y estimulante del disco, en especial en sus solos.

Natural de Lansing (Michigan), Nelson reside en Brooklyn, donde ha compartido escenario con luminarias como Orrin Evans o el baterista Matt Wilson, Este no es su primer álbum como líder. Su disco anterior se puede escuchar en spotify y en su web, pero sirva como referencia que ha tocado y grabado con muchos músicos (Verve Pipe, Rodney Whitaker, The Captain Black Big Band, Jamie Cullum, The Hudson Horns, Marianne Solivan, Dan Pugach...). Sin embargo, la verdadera historia de este músico comienza cuando, viendo cumplido su sueño de compartir escenario con los grandes de los clubs neoyorquinos, empieza a sufrir distintas patologías que afectan a los músicos, como hiperventilación crónica, dificultad para respirar hondo, dolor en los brazos y lumbalgia. Incluso un acusado signo de Chvostek; herencia de malas posturas y hábitos heredados de sus maestros. Porque enseñar música no es sólo enseñar a tocar. Una educación postural, respiratoria y técnica le habrían evitado todos estos males. Tras pasar por médicos y fisioterapeutas, parece que su expresividad vuelve a estar en forma y lo demuesta grabando este disco basado en sus experiencias personales.

Ahí está su personal forma de componer, ese jazz fácil de escuchar pero intenso rítmicamente, con interludios dramáticos que tienen hacia lo atonal o muy cinematográficos, como "Cyclical Maze (Round and Round We Go)", un emotivo tema a tempo medio que termina con un diálogo lleno de matices que el trombón mantiene al final del tema con la trompeta (Josh Lawrence), el saxo alto (Haily Niswanger) y el uno de mis instrumentos favoritos, el clarinete bajo (Yuma Uesaka), que aquí convierten el cuarteto en septeto. Su expresividad es más patente en los tiempos lentos (siempre lo más complicados). En el precioso "Peace, a Moment (You're Enough)", Nelson lleva el peso de la melodía acompañado solo por el contrabajo (Raviv Markovitz), con el sutil y casi etéreo apoyo de la percusión (Itay Morchi)

Dentro de este trío-cuarteto-septeto multinacional y multicultural formado en Nueva York, merece una mención especial para la participación del pianista Willerm Delisfort, que suena brutal en "State of Fear (That Lonely Nightmare)" con un swing demoledor, y de la vibrafonista Nikara Warren, nieta de Kenny Barron.

Como si de una película se tratara, las composiciones, con un gran sentido dramático, van descomponiendo y regenerando su jazz con sus argumentos armónicos y rítmicos de una manera narrativa, que comunica emocionalmente con el oyente...


...hasta un final que no deberíamos desvelar para no hacer spoiler (los títulos de los temas actúan a modo de subtítulos, con elocuentes nombres que narran la evolución del estado de ánimo que acompaña a la enfermedad), pero como esto es una crítica y no es cine, hay que decir que, como toda patología, el setlist tiene episodios de crisis, tensos como una pesadilla, y el hecho de que el desenlace nos devuelva al principio del álbum no deja de ser uno de esos finales abiertos y con incógnita. Vuelve el trío del principio: trombón, vibráfono y voz sin palabras. El título (algo así como "el final es una oración desperdiciada") deja una sensación amarga.

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* Web oficial: www.peternelsonmusic.com

UNA NOCHE CON...

DELFEAYO MARSALIS, Kalamazoo (Troubadour Jass, 2017)

Otra vez el trombón, ese viento metal que llama la atención de los niños por su tamaño y que normalmente no está entre los solistas, relegado a las big bands a pesar de que es ideal para ejecutar glissandos y que, en las manos adecuadas (es el caso), puede sonar tan potente como sutil, como un payaso que, justo después de provocar risas, es capaz de emocionarnos. Y otra vez Delfeayo Marsalis, que nunca defrauda, con un cuarteto que incluye al gran patriarca, Ellis Marsalis.


El álbum, grabado en abril de 2015 durante la gira de The Last Southern Gentleman en el  Dalton Center Recital Hall de la Western Michigan University, en Kalamazoo, es el primer disco grabado en concierto de Delfeayo Marsalis y contiene un puñado de clásicos que el trombonista tamiza con su particular sentido del blues, empezando por una versión soberbia de "Tin Roof Blues" en la que Marsalis demuestra que incluso en el trombón se puede frasear con rapidez. Creo que es un inicio fantástico para un concierto, desde abajo, un blues lento. El solo de piano de Marsalis padre sigue al de trombón, en la misma línea, haciendo brillar la tristeza del tempo. De fondo, Ralph Peterson elástico pero contenido, acompañando en la justa medida. Termina el solo con unas síncopas tan clásicas que después sólo puede seguir un crescendo que rompe definitivamente en el solo de bajo (Reginald Veal). Si uno empieza un concierto ahí, el segundo tema es siempre como un estallido, como un nuevo comienzo. El tema que rompe es "Autumn Leaves", un estándar infalible. La sección rítmica destaca por encima de todo, con un juego polirrítmico contagioso.

Padre e hijo 

El concierto continúa con "My Funny Valentine", que se convierte en una competición entre el piano, como solista, el trombón y la sección rítmica, una competición por hacer más delicada la pieza, que suena redonda y pasa como un instante. Sorprende justo después el sentido del humor (justicado) al traer aquí el blues que servía de sintonía a Barrio Sésamo, esa serie que marcó tantas infancias. "Sesame Street Theme" suena a blues callejero de Nueva Orleáns, a banda, y nos muestra el sentido del blues en los dedos de Ellis Marsalis, sincopado y veloz cuando es necesario, expresivo y auténtico. Toda una lección de cómo se toca jazz.

Siguen, por no parecer exhaustivo, el tema "If I Were a Bell" (que siempre me devuelve mis primeros recuerdos de Miles Davis), la balada "Secret Love Affair" y una versión de "It Don't Mean a Thing (If It Ain't Got That Swing") elegante y rítmicamente adictiva. Justo después, Delfeayo invita al escenario a dos estudiantes de la universidad (el vocalista Christian O'Neill Diaz y el baterista Madison George) para improvisar juntos un blues clásico ("Blue Kalamazoo"). Tras este momento especial en el que los Marsalis parecen derramar positividad para incentivar a los estudiantes, el concierto termina de una manera nostálgica con una mágica y onírica versión de "Do You Know What It Means To Miss New Orleans" a dúo piano/trombón, donde el padre da una lección de lo que es el piano en el jazz y el hijo nos sorprende con una sordina wah-wah que aporta una melancolía a su solo que arranca los aplausos del público.


Casi todos standards de sobra conocidos pero llevados con una personalidad abrumadora, con esos fraseos sentidos o vertiginosos de Delfeayo Marsalis, con un sentimiento que suena a Nueva Orleáns y una elegancia estilística encomiable que los hace parecer nuevos, esa magia del jazz.

En el fondo, Kalamazoo (An Evening With...) es sólo un momento en el tiempo, capturado en audio digital pero, al menos, podemos hacernos la ilusión de haber escuchado a Delfeayo Marsalis en concierto y la experiencia es... bestial.

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* Web oficial: www.dmarsalis.com


HEAR & NOW

NICK FINZER, Hear & Now (Outside in Music, 2017)

Con un fondo cool, moderno, intimista en algunos momentos. Así es el tercer álbum del joven y premiado trombonista Nick Finzer, alumno de Steve Turre en Juilliard y una de las piezas que promete unir la tradición con el jazz que ha de venir. El álbum se titula con un juego de palabras, Hear & Now, y es un disco en el que el activismo político aflora en unas composiciones y unos títulos que su sexteto aborda con una energía fabulosa. 

Ocho composiciones originales y una de Duke Ellington ("Single Petal of a Rose") nos permiten conocer a este trombonista de Rochester, Nueva York. Su estilo es brillante a la primera escucha pero se nos descubre más profundo en la segunda, con un gran uso de la técnica y un gran repertorio de recursos. La escucha nos trae ecos de jazz clásico (bop, cool, algún momento atonal inesperado) pero con una estética moderna y de vuelta. Es el jazz que mira al futuro. 

Transformation can only take place inmediatly. 
The revolution is now, not tomorrow.
Nick Finzer

No tan cerca del cinismo de Delfeayo Marsalis, que se preguntaba en su último álbum cuándo ha sido América grande, Finzer esboza un sentimiento de alerta frente a los tiempos que vivimos (y que él especialmente vive en Estados Unidos, con la fractura social creada por las recientes elecciones) pero lo hace con una música brillante y esperanzadora que enlaza tradición con modernidad y, como dice su nota de prensa, "un desafiante optimismo que enfrenta el amor contra las fuerzas de la opresión". El tema "The Silent One" habla de la frustración silenciosa mientras que "Dance of Persistence" y "New Beginnings" hablan de esperanza, como el poético final, materializado en la balada "Love Wins".

El sonido del sexteto, en general, es brilante y cuidado, con interesantes solos de piano (en la melancólica "Lullaby for an Old Friend") y muy recomendables de escuchar los de guitarra (un inspirado Alex Wintz en "Again and Again", por ejemplo). Especialmente remarcable es el tema "Race To The Bottom", un vertiginoso tema en el que el sexteto lo da todo. Suena energético, orgánico, vibrante y, sobre todo, nos devuelve recuerdos de la época en que nació el West Coast Jazz. Me gusta imaginar a Finzer como una versión moderna de Bob Brookmeyer o Frank Rosolino, pero con más madera de líder y en una época en la que tiene más libertad para innovar. El tema habla, dice Finzer, de que en América debes ser el mejor o el más barato, o emprenderás una carrera hacia el fondo que sólo puedes esquivar creando algo significativo.

Además del trombonista, el sexteto lo componen Lucas Pino (saxo tenor y clarinete bajo), Alex Wintz (guitarra), Glenn Zaleski (piano), Dave Baron (bajo) y Jimmy Macbride (batería), y está producido por Ryan Truesdell, líder del renovado Gil Evans Project y productor de, entre otros, Maria Schneider.

Este es el tema que abre el álbum: We, The People (Nosotros, el pueblo):


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* Web oficial: www.nickfinzermusic.com

** Fotografía 1: Ricardo Nelson.

*** Fotografía 2: Origin Records.