Mostrando entradas con la etiqueta Jason Palmer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jason Palmer. Mostrar todas las entradas

PUNTO SIN RETORNO

MICHAEL THOMAS, Event Horizon (Giant Steps Arts, 2020)

En la terminología astronómica, horizonte de sucesos (event horizon) es un punto sin retorno. Esto es lo que debe suponer este segundo álbum para el joven Michael Thomas, un saxofonista que ha participado en más de 30 grabaciones (incluyendo a músicos tan imporantes como Miguel Zenón, Brad Meldhau, Nicholas Payton...) y que ha coliderado la Terraza Big Band junto al bajista Edward Perez, donde explora en las fronteras del jazz moderno con infuencias latinas. Con esta gran ensemble fue nominado a los Grammy.

En esta ocasión, ha tenido la oportunidad de grabar con Giant Steps Arts, el sello de Jimmy Katz que, como comentamos siempre, es un sello altruista que proporciona a los músicos espacio donde tocar y grabar un disco doble en directo y ejemplares para promoción. Una política encomiable en los tiempos que corren. Y en este álbum en directo, grabado en la neoyorquina Jazz Gallery los días 14 y 15 de agosto de 2019, está acompañado por un cuarteto en el que figuran el trompetista Jason Palmer, Hans Glawischnig al bajo y Johnathan Blake en la batería.

Michael Thomas

Con un estilo muy personal en el saxo, sin florituras, con un sonido crudo y, en ocasiones, rabioso ("Chant"),  construye con su cuarteto un bop moderno, de sonido directo y natural, con el que Michael Thomas reivindica la re-humanización de la música dando espacio a cada artista para la creación y la individualidad. En mi humilde opinión, esta filosofía es la que ha hecho desde el principio de los siglos que el arte conecte con lo más profundo del alma humana. Esto, aplicado a la música, alcanza una intensidad enorme.

Foto: Jimmy Katz

En directo, toda esta filosofía suena más visceral de lo que acostumbran a sonar las grabaciones actuales y proporciona al oyente esa reflexión sobre cómo la tecnología impacta en nuestra vida diaria, no tanto en la utilidad o inutilidad de la tecnología de consumo, como en el efecto colateral de distanciamiento social y cultural, que la música rompe.


Los solos y la dinámica que existe entre los distintos instrumentos ofrecen esa experiencia directa. No vamos a hablar de Jason Palmer, al que siempre llenamos de alabanzas, pero su papel y el de la sección rítmica empastan de una manera muy orgánica con el sonido de Thomas y hacen de este disco una experiencia casi-en-vivo del concierto en el que se grabó. Muy recomendable.

_________________________
* Web oficial: www.michaelthomasjazz.com

ARTE ROBADO

JASON PALMER, The Concert: 12 Musings for Isabella 
(Giant Step Arts, 2020)

Según cuenta el trompetista Jason Palmer en el libreto de su último álbum, durante su estancia en el Conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston, asistió a un concierto del Thelonious Monk Institute en el museo Isabella Stewart Gardner. De aquel concierto han pasado 20 años y guarda un recuerdo muy particular: una serie de cuadros de los que el museo solo mostraba sus marcos vacíos. Detrás de esto había una historia, la de un robo que era, además, un atentado contra el arte. Dos ladrones habían entrado en 1990 en el museo disfrazados de policías y habían sustraído 13 obras de arte de Degas, Vermeer, Rembrandt... Cuando surgió la oportunidad de grabar este disco, Palmer puso sobre el atril doce composiciones, doce reflexiones (como reza el título) inspiradas en esas obras, su belleza, sus historias... Así, Palmer "devuelve" las obras robadas al lugar donde deben estar, en la mente del espectador, donde sus melodías y sus armonías crean imágenes concretas y perdurables.

Jason Palmer sigue avanzando de una manera prolífica por la senda innovadora y personal que abrió en 2008 con Songbook, publicado por la española Ayva Music. De su penúltimo trabajo (Rhyme and Reason) hablamos aquí hace unos meses y aún seguimos escuchándolo. En este nuevo episodio de su discografía, nos presenta un concierto en doble CD con doce temas que ahondan en su propio estilo. Su bop del siglo XXI se sostiene en esta ocasión con sus composiciones y con un equipo impecable: Mart Turner (saxofón tenor), Joel Ross (vibráfono), Edward Perez (bajo) y Kendrick Scott (batería), un quinteto típico de hardbop, con trompeta y saxo, y con vibráfono en lugar de piano, un instrumento que aporta una base rítmica o melódica (según el momento) movediza, aportando un punto salvaje a esa manera de Palmer de reinterpretar el hardbop.

Foto: Jimmy Katz
The Concert: 12 Musings for Isabella se grabó en vivo, en el Hotel InterContinental Barclay de Nueva York en dos sesiones en mayo de 2019 y sale a la venta este 18 de marzo. Como en su disco anterior, los temas tienen una extensión considerable, entre 8 y 15 minutos cada uno, sobrepasando los 10 minutos 8 de ellos, temas enormes donde los solos fluyen sin prisas. Esta laxitud aparentemente anticomercial deja mucho, mucho espacio a los músicos para sus improvisaciones y añade un extra de libertad a su jazz.

En su blog, el mismo Palmer nos explica cómo traslada esa inspiración a la partitura. Nos explica, por ejemplo, como una de las obras robadas (un gu chino con forma de campana o trompeta) le llevó a crear una melodía que buscaba lo folklórico, lo rancio, en la escala pentatónica de la trompeta para darle un aire melódico chino. O como quiso plasmar el río en la pintura Paisaje con obelisco de Flinck con una introducción fluida y una coda con rubato. La simetría en el rostro de Rembrandt en uno de sus autorretratos, llevó a Palmer a "Miyako", un tema de Wayne Shorter simétricamente armónico, en el que se inspiró para escribir un contrafacto ("Self Portrait (Rembrandt)"). Tres jinetes de Degas le dio la idea para un ritmo de 6/4 con una melodía dividida en frases de 3 compases (uno por cada jinete). O como la pintura de Rembrandt Una mujer y un hombre de negro le sugirió una melodía solo con las notas de la teclas negras del piano. Curiosidades de la inspiración. Interesante lo escuchen como lo escuchen.

No es una banda sonora, no es música descriptiva, pero la desbordante imaginación de Jason Palmer como compositor y de todo el equipo a la hora de improvisar, ofrecen motivos musicales suficientemente elocuentes para entender (o imaginar) la historia detrás de cada pintura. Lo recomendable, por supuesto, es escuchar la música al tiempo que contemplan las otras obras de arte, las robadas.


_____________________________________
* Jason Palmer: www.jasonpalmermusic.com

* Más sobre las obras robadas aquí:
   https://www.wbur.org/lastseen/2018/09/15/program-for-an-artistic-soiree

* Giant Steps Arts: www.giantsteparts.org     
[Giant Steps Arts es una fundación creada por el fotógrafo Jimmy Katz y su mujer Dena, una organización sin ánimo de lucro destinada a promover el nuevo jazz. No venden discos, afirman al explicar su filosofía, sino que ofrecen a los músicos facilidades para grabar sin limitaciones ni de espacio ni de creatividad (los discos que hemos escuchado eran todos dobles) y facilitan al músico una buena cantidad de CD's para su promoción.]

ESPACIO PARA LA IMPROVISACIÓN

JASON PALMER,  Rhyme and Reason (Giant Step Arts, 2019)

Descubrimos a Jason Palmer cuando publicó su primer álbum con el sello barcelonés Ayva (su título era Songbook) y fue un placer reencontrarnos con él como actor cuando interpretó aquella declaración sin palabras, trompeta en mano, al final de la película Guy and Madeline On a Park Bench, opera prima de Damien Chazelle (sí, el que luego dirigiría Whiplash y La La Land). Desde entonces, ha grabado más de una docena de discos en apenas una década. Ahora presenta un nuevo álbum titulado Rhyme and Reason que acaba de aparecer en un fabuloso formato doble y que nos muestra un músico que evoluciona, pero siguiendo una línea consecuente con su despegue: bop intenso y de sonido crudo, primitivo pero tan trasgresor que hace que el bop vuelva a parecer vanguardia.

El álbum, grabado en vivo en the Jazz Gallery (Nueva York) los días 7 y 8 de junio de 2018 es una colección de temas escritos para el lenguaje de la trompeta moderna. Con el prisma del bebop como punto de partida, las composiciones están plagadas de ritmos complejos ("Rhyme and Reason"), de espiritualidad ("Sadhana", "Waltz for Diana"), influencias (de Kurt Rosenwinkle y Bill Evans, por ejemplo, en "Waltz for Diana") y, sobre todo, de espacio para que los músicos puedan expresarse, músicos que componen un cuarteto sin piano, un cuarteto liderado por el trompetista y donde aparecen Mark Turner al saxo tenor, Matt Brewer al bajo y Kendrick Scott en la batería.


Escuchemos el primer tema del álbum. Si alguna vez se han preguntado cómo surge la inspiración para escribir un tema, sirva este ejemplo que, como Palmer explica en el libreto, surgió de la rítmica 4554 de la canción "Aya" de August Greene (donde aparece Robert Glasper) y de la estructura de acordes del tema de Herbie Hancock "Tell Me a Bedtime Story". Por cierto, el título viene de Herbie y de Glasper. 


Después de lanzar varios discos como líder en el sello Steeplechase, Palmer lanza este disco en Giant Step Arts, que es algo más que un sello discográfico: una organización sin ánimo de lucro que pretende apoyar a artistas emergentes lanzando sus discos. No los venden sino que los entregan a los músicos para promoción y organizan eventos de presentación que documenta el fundador del sello, el fotógrafo Jimmy Katz. De este modo, los artistas tienen pleno control sobre su música, si presiones de ningún tipo.

Esto se nota en este álbum donde Jason Palmer compone e interpreta temas sin corsé ni medida, ese tipo de temas largos donde los músicos pueden improvisar y desarrollar sus ideas sin marcaje. Rhyme and Reason tiene (ilustrando esta idea) sólo 8 temas, pero está editado como disco doble porque sólo uno de los temas baja de los 10 minutos, pasando 3 de ellos de los 16 minutos de duración. Esto permite intros originales (de trompeta casi siempre, pero también de contrabajo, como en "Mark's Place"), progresiones muy libres y acumular un caudal de ideas importante.  Vamos, esas cosas que hacen grande al jazz.

_________________
* Web oficial: www.jasonpalmermusic.com

* Fotos de Jimmy Katz.

UN MUSICAL DE BAJO PRESUPUESTO

Guy y Madeline en un banco del parque (2009)

En una década en la que los musicales no estaban de moda (en cine), el guionista (y músico de jazz) Damien Chazelle dio una vuelta de tuerca al género con su primer largometraje como director, Guy and Madeline On a Park Bench (2009), una interesante cinta filmada en 16mm y en blanco y negro siguiendo cánones que en los 60 y 70 parecían atrevidos (como la ausencia de diálogos, el uso exclusivo de cámara al hombro, actores novatos o personajes callejros al estilo del cinema verité) y que hoy resultan incluso subversivos dada la comercialidad reinante. En ciertos momentos, su estética recuerda a Shadows de John Cassavettes, de la que algún día tendremos que hablar.

Guy and Madeline... es la historia de una ruptura, protagonizada por un trompetista negro y una chica hispana, una historia breve y de un laconismo que se contagia a las imágenes. Lo original de la pelicula, aparte de su atrevida estética visual, son los números musicales. A los expresivos silencios de los paseos de Madeline (Desiree Garcia) o las meditaciones de un arrepentido Guy (Jason Palmer, del que ya hablamos en otra ocasión) siguen los típicos arranques musicales de las películas del género en las que los personajes sacan sus sentimientos en forma de canción. Todos los temas, salvo el último, están compuestos por Justin Hurwitz con letra del propio Damien Chazelle y aúnan melodía orquestal y swing muy al estilo Cole Porter o Michel Legrand (referente musical de la nueva ola francesa de los 60-70), lo que bastaría para recomendar esta película, a pesar de que el jazz no se prodigue más que en breves escenas. El Wally's Cafe de Boston (del que Palmer es músico residente) aparece muy brevemente, ya que parece que el personaje no es un músico profesional y la mayor parte del jazz de la película suena cuando Guy y sus colegas interpretan jazz para sí mismos y para sus amigos en pequeñas fiestas en pequeños apartamentos. En una de éstas, Andre Hayward canta y comparte tema con el combo, al que se une Kelly Kaleta con una exhibición de tap dance maravillosa, uno de los aciertos de la película, repetido en otro de los números, sobre todo porque aquí el claqué "conversa" con los instrumentos de una manera efectiva. Llamada y respuesta.

Jazz desnudo es lo que hay en las escenas en que Guy ensaya con la trompeta o trata de enseñar a Madeline a tocarla (recuerda a las fotografías de Miles y Juliette Gréco), con resultados nulos. Al final de la película, ella tratará de aprender a tocar la batería como una muestra de que lo echa de menos.No creo que rompa la magia del argumento (¡advertencia: spoiler!) si cuento que al final, como en todo musical que se precie, vuelven a estar juntos. Su reunión, casual y descaradamente contrita, se salda con un desolado y bellísimo discurso de arrepentimiento que Guy expresa con su trompeta, en un solo maravilloso que cierra la película. 

En resumen, combos de jazz, resonancias de Cole Porter, estética Cassavettes, improvisación argumental... En palabras de un crítico de Los Angeles Times, "¿Cuántos directores independientes de 25 años elegirían enfocar un musical de serie B estilo años 30 en una historia contemporánea de amor y claqué, con prácticamente todo su presupuesto destinado a pagar a la Orquesta Sinfónica de Bratislava (sí, han leído bien) para que interpretara una banda sonora trasnochada compuesta por un amigo con talento, y (esto es lo mejor) que realmente funcione? Creo que sólo debe haber uno. (crítica completa aquí).

Por desgracia, la película se ha estrenado en muy pocos países y hay que verla en DVD. Estoy buscando el CD con la banda sonora. Extractos de la misma se pueden escuchar en este enlace, pero les dejo la escena de la primera fiesta que aparece en la película para que puedan apreciar lo dicho anteriormente en cuanto a escasez de medios, originalidad estética y estilos musicales:


NO TODOS LOS TROMPETISTAS IMITAN A MILES

JASON PALMER, Songbook (Ayva, 2008)

En su primer disco como líder, Songbook, el trompetista, Jason Palmer despliega un repertorio original formado por nueve temas que se mueven en la estela del post-bop más avanzado. Aunque es patente la influencia de músicos anteriores como Freddie Hubbard y Clifford Brown, hay dos referencias que "saltan" al oído inexorablemente. La primera es Lee Morgan, que tenía esa misma manera agresiva de atacar las frases que usa Palmer (escúchese el tema 4: "Checkmate"). La segunda es Coltrane. Hay un elemento de libertad en el enfoque bopper de este disco que recuerda a los primeros discos de Trane en Atlantic (tema 7: "The Shadowboxer") antes de lanzarse al vacío en sus grabaciones más místicas... ¿Es casualidad la presencia de Ravi Coltrane en este álbum?

Ravi Coltrane y Jason Palmer se conocieron en myspace, según explica el trompetista.También que Coltrane lo invitó a tocar con él en la School for Improvisational Music de Brooklyn. Pero no es el único saxofonista que aparece en el disco. También está Greg Osby. Palmer tocó en su quinteto, de donde también se trajo para la grabacia los músicos Leo Genovese (piano, prodigioso en "Checkmate"), Tommy Crane (batería) y Matt Brewer (bajo). Cuenta el trompetista en el libreto del álbum que a Brewer le ha oído tocar solos de John Coltrane en su bajo nota a nota. El séptimo músico que cierra el line up es Warren Wolf, vibrafonista muy solicitado que ya habíamos disfrutado en el Kind of Brown de Christian McBride.

La música de Jason Palmer suena a auténtico hardbop, a años 60, pero al mismo tiempo suena nueva y moderna. Quizás el amor llega a menudo de la mano del despecho y tenga que admitir (de manera demasiado personal) que el último disco de un trompetista que he catado (el Yesterday You Said Tomorrow de Christian Scott) me dejó tan frío como enfadado. Sí, es cierto que Scott parece hijo putativo/artístico de Miles Davis, y también es cierto que alabé su anterior Anthem y disfruté de su Live in Newport pero su evolución no sólo se ha limitado a "heredar" la faceta arrítmica y electrónica de Miles sino que lo ha hecho con una falta de coherencia absoluta, alternando temas y ruido de una manera frustrante. Quizás por eso, al escuchar las teorías estéticas postbop de Jason Palmer sienta que su disco (aunque editado con anterioridad) me ha llegado en el momento justo, porque juega a ser ese jazz fresco y divertido que adoro más, y porque Palmer ha aportado a mi discoteca esa dosis de imaginación y jazz que echo en falta en Scott. Sí, sabemos que las comparaciones nunca son justas, pero si uno busca sofisticación y valentía, modernidad y clasicismo, los encontrará en este disco. Y sí, me hubiera gustado vivir en 1959 y presenciar la escena artística de aquel momento del jazz en directo...

Jason Palmer es profesor en varias escuelas musicales de  Boston y Nueva York, y su quinteto ha sido la banda residente del  Wally's Café de Boston durante los últimos ocho años. El disco Songbook fue grabado en octubre de 2006, mezclado en 2007 y publicado en 2008 por el sello Ayva. Desde entonces, este trompetista de Nueva Inglaterra se ha convertido en un referente del jazz moderno. Calificado como "uno de los 25 trompetistas del futuro" por la revista Downbeat, acompaña  regularmente como sideman a la saxofonista Grace Kelly y ha rodado varias películas; entre ellas, Guy and Madeline on a Park Bench (Damien Chazelle, 2009), de la que les dejo el trailer porque, aunque supongo que la distribución no la hará fácil de ver, ya se ha convertido en mi próximo objeto de deseo:

_______________
* La primera fotografía es de Lourdes Delgado y aparece en el disco.

** La segunda foto es de Timothy J. O'Keefe

*** Pueden escuchar los temas del álbum aquí.