Sam Braysher entiende que Kurt Weill era un poeta musical, un poeta maldito, como todos, y pone una alta dosis de sentimiento en los arreglos y en las improvisaciones, trasladando al lenguaje del saxo alto la sensibilidad germano-americana de Weill. Apoyado en una sección rítmica con un sonido atemporal, capitaneada por el pianista húngaro Matyas Gayer (Eddie Henderson, Jim Rotondi), el baterista Steve Brown (Scott Hamilton, Barry Harris) y el bajista italiano Dario di Lecce (Stacey Kent, Grant Stewart), suma en tres temas a la cantante Sara Dowling, (votada Mejor Vocalista en los British Jazz Awards de 2019), quizás para que no olvidemos que Weill colaboró con letristas tan únicos como Ira Gershwing, Bertolt Brecht y Langston Hughes.
UNA POR KURT WEILL
Sam Braysher entiende que Kurt Weill era un poeta musical, un poeta maldito, como todos, y pone una alta dosis de sentimiento en los arreglos y en las improvisaciones, trasladando al lenguaje del saxo alto la sensibilidad germano-americana de Weill. Apoyado en una sección rítmica con un sonido atemporal, capitaneada por el pianista húngaro Matyas Gayer (Eddie Henderson, Jim Rotondi), el baterista Steve Brown (Scott Hamilton, Barry Harris) y el bajista italiano Dario di Lecce (Stacey Kent, Grant Stewart), suma en tres temas a la cantante Sara Dowling, (votada Mejor Vocalista en los British Jazz Awards de 2019), quizás para que no olvidemos que Weill colaboró con letristas tan únicos como Ira Gershwing, Bertolt Brecht y Langston Hughes.
LOS MUSICALES DE BERNSTEIN (AL RITMO DE PETER ERSKINE)
El disco empieza de menos a más, con una delicada versión de "Somewhere" que, tras una intro meditativa, entra en el ritmo con el discurso del saxofonista Robert Unterköfler. Un solo de Danny Grissett con mucho juego e interesantes progresiones de acordes pone el piano en el centro del tema para llevar la tensión al punto en que percibimos esa contundencia con la que Erskine marca el ritmo sin abandonar su elegancia. El resto del álbum se mueve en la misma línea: elegancia, ritmo, mucho swing y solos acertados y limpios.
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| Danny Grissett |
Mientras "Some Other Time" nos deja ver el lado más íntimo de la banda, convirtiendo el tema en una balada casi callada, donde el piano habla en voz baja, a un ritmo lentísimo, y la batería susurra, "Lonely Town" (también del musical On The Town) y "Cool" (de West Side Story) continúan esa línea rítmica y clásica, con pequeñas sorpresas aquí y allá. El álbum solo incluye dos temas originales. Uno es la balada "Vienesse Summer", escrita por Grisset, y el otro "Calls and Hollers", un tema compuesto por Marcus Ratka que absorbe la manera de Bernstein de re-interpretar el jazz, con su dramatismo teatral y efectista (aquí la batería de Erskine juega un papel fundamental en un solo antológico). Este par de temas se mimetiza con el resto para redondear una obra perfecta en concepto (salvo por la ausencia de algunos temas muy conocidos) y muy placentera de escuchar.
En resumen, Bernstein in Vienna es una celebración de los standards nacidos en los musicales de Leonard Bernstein con una estética jazzística que agradará a los más puristas.
* Web de Peter Erskine: petererskine.com
* Origin Records: originarts.com/
¡MUSICALES, MUSICALES, MUSICALES!
“La idea de sacar estas canciones del contexto de sus musicales o de sus películas me parecía interesante", afirma Pizzarelli. "Con un nuevo arreglo puedes cambiar el significado de una canción. Eso es lo que hemos estado haciendo toda nuestra vida como músicos de jazz, intentar descubrir cómo hacer estas canciones diferentes, ya sea un estándar o un éxito de los Beatles. Y siempre es divertido."
BERNSTEIN REVISITED
PETE MALINVERNI, On The Town (Planet Art, 2022)
| Foto: Sally Green |
| Bernstein en 1947, siempre fumando. |
El disco se grabó en los estudios Van Gelder por Maureen Sickler en una única sesión, con nuestra formación favorita: un trío de piano, en el que están Ugonna Okegwo al contrabajo, un músico que no conocíamos y que tiene un groove fabuloso, que encuentra siempre el contrapunto al ritmo, y Jeff Hamilton a la batería, purista y personal a la vez, como siempre, infalible. El sonido del trío es fresco dentro de lo artificial (deconstruir temas tan conocidos que resuenan en el recuerdo obliga al oyente a un esfuerzo intelectual) pero la intención es renovadora y el resultado gratificante.
El tema final ("(A Night) On the Town"), compuesto por Malinverni, cuenta quizás esa historia donde coincide con Bernstein en un restaurante mientras toca arias al piano, y la juventud y la maestría se mezclan como en estas versiones. Malinverni construye este tema usando el patrón sol-do, sol-do que Bernstein utilizaba a menudo (con el que comienza, por ejemplo, "New York, New York") y con el que admite que suele improvisar a menudo.
EL MEJOR MUSICAL DE BROADWAY
Rai Paz es un joven guitarrista de Barcelona formado en el Taller de Músics. Ya lo citamos hace unos años formando parte de un ensemble con jóvenes músicos catalanes que prometía una Nueva Generación. Digamos, por no extendernos, que se ha formado con músicos de la talla de Antonio Mesa, Mark Turner, Bruce Barth... y, por supuesto, guitarristas como Jaume Llombart. Anteriormente, ha liderado Rai Paz & The Jazz Holligans (proyecto dedicado a la música de Sean Levitt) y ha participado en diferentes formaciones como La Posada jazz Collective, Maspollaz, Joana Gomila Folk Souvenir, The Swingbirds, D.O. New Ensemble Next Generation y con la Big Band del Liceo como arreglista.
"Por último, decidí respetar el orden de aparición de los temas en el musical para no traicionar su discurso "dramático", su evolución estilística, y conservar su unidad a través de los "leitmotivs" que aparecen en sus melodías, introducciones e interludios", comenta Paz.
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* Web oficial: raipaz.com
* Fresh Sound New Talent: https://www.freshsoundrecords.com/rai-paz-albums/46711-plays-gypsy-by-jule-styne-stephen-sondheim-digipack.html
A TODOS NOS GUSTARÍA TENER NUESTRO PROPIO CLUB DE JAZZ
MIA: Odio el jazz.
SEBASTIAN: ¿Cómo que odias el jazz?
MIA: Cuando lo escucho, no me gusta.
SEBASTIAN: Eso es una generalización. ¿Qué tienes que hacer ahora?
Corte a: escena en un club de jazz. Un quinteto está tocando.
SEBASTIAN: Yo creo que a aquellos que dicen eso de que odian el jazz les falta el contexto, no saben de dónde viene. El jazz nació en una pensión de mala muerte de Nueva Orleáns. Las personas que estaban apiñadas allí hablaban cinco idiomas distintos. No podían hablar. Su forma de comunicarse era el jazz.
MIA: ¿Y qué hay de Kenny G?
SEBASTIAN: ¡¿Qué?!
MIA: ¿Qué hay de Kenny G? ¿Y la música de ascensor? Esa es la música de jazz que yo conozco. Me parece relajante.
SEBASTIAN: No es relajante. ¡No lo es! Sidney Bechet pegó a un tío porque tocó mal una nota. Eso no es relajante. [...] No sólo debes escucharla. Tienes que verla, ver qué todo lo que está en juego. Ahí tienes a esos tíos. Aquel, el saxofonista, acaba de adueñarse de la canción. Ahora viaja por su cuenta. Cada uno de ellos está componiendo, haciendo arreglos, escribiendo y tocando la melodía. Ahora mira al trompetista. Se le ha ocurrido una idea. Eso genera conflicto, es compromiso y es... Es nueva cada noche que suena. Es pura emoción. Y se está muriendo. Se muere en vida. Y el mundo dice: “Deja que se muera. Ya ha tenido su época”, pero yo no lo voy a permitir.
MIA: ¿Qué vas a hacer?
SEBASTIAN: Abrir mi propio club. Vamos a tocar lo que queramos, cuando queramos, siempre y cuando sea puro jazz.
Pero Sebastian no es sólo un purista: también es un apasionado. El diálogo que sigue (a propósito de un taburete) ocurre justo antes de ponerse a ensayar en su apartamento acordes de “Japanese Folk Song”, el tema que Thelonius Monk robó en Japón y luego versionó en el álbum Straight No Chaser (Columbia, 1967).
SEBASTIAN: Por favor, no te sientes aquí.
LAURA: ¿Estás de coña?
SEBASTIAN: No te sientes aquí. Hoagy Carmichael se sentó aquí. Los del Baked Potato* lo tiraron sin más.
LAURA: ¿Por qué será? Te he traído una alfombra.
SEBASTIAN: No la necesito.
LAURA: ¿Y si te digo que Miles Davis se meó en ella?
KEITH (a Sebastian): Dices que quieres salvar el jazz. ¿Cómo vas a salvarlo si nadie lo escucha? El jazz muere por culpa de gente como tú. Tú tocas para gente de 90 años en el Lighthouse. ¿Dónde están los jóvenes? Estás tan obsesionado con Kenny Clarke y Thelonius Monk. Ellos eran revolucionarios. ¿Cómo vas a ser revolucionario tú si eres conservador? Te aferras al pasado pero el jazz habla del futuro.


Pero no todo en La La Land son clubes de jazz o diálogos sobre el tema... o el público huiría de las salas de cine. Es un musical y, como todo musical, está lleno de canciones. Pero, sorteando modas y esquemas de la industria, Chazelle y su compositor habitual, Justin Hurwitz, han creado una banda sonora con números como los de los musicales de Cole Porter, con grandes coreografías e incluso claqué (al que ahora en España nos ha dado por llamar tap dance), esos musicales de la Era del Swing de donde salieron canciones que, a la postre, se han convertido en standards de jazz.













