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AQUELLA COSA

ALBERT CIRERA i KAMARILLA, Aquella cosa 
(Underpool. 2022)

Con riffs y juegos de palabras ("Riff i Raffe") comienza este disco que es como un juego de buscar y encontrarse. En él se unen viejos conocidos en este de explorar y encontrar: Albert Cirera, uno de los tenores más interesantes (y constantes) de los últimos tiempos, y Marcel·lí Bayer, siempre en sendas inexploradas, encabezan este grupo que es una sección de viento aumentada, un sexteto donde aparecen Vicent Pérez al trombón, los trompetistas Iván González y Pol Padrós (turnándose, pero juntos en algún tema), y una sección rítmica formada nada más y nada menos que por Martín Leiton, aquí con el bajo eléctrico, y el baterista Ramón Prats.

No es un disco fácil. Con una estructura de sexteto de hardbop, las armonías van mucho más allá, con improvisaciones que buscan siempre la atonalidad y con experimentaciones que van desde el ritmo hasta el uso de tímbricas inesperadas, que juegan a dialogar entre sí de una manera inusual (en "Musica celestial" o "Riff i Raffe", por ejemplo). Ningún purista diría que "On para l'eternitat?" está inspirado en la coral de Bach "Gib dich zufrienden und sei stille" BWV 510, pero si uno presta atención, la melodía está ahí... junto a las ganas de salirse de cualquier camino marcado.

Mientras que conocíamos la filosofía transgresora de Marcel·lí Bayer, en cada disco suyo más y más aventurado en la libertad expresiva, habíamos escuchado menos la faceta rompedora de Albert Cirera, que conduce aquí, sin embargo, este proyecto con solvencia, componiendo y consiguiendo, en conjunto, un lenguaje homogéneo y un mensaje claro, muy en la línea de Underpool, que publica este disco. Ambos en diálogo constante, utilizan todas las maderas posibles: tenor y soprano (Cirera), saxo alto, clarinete y clarinete bajo (Bayer), aunque la experimentación les lleva a momentos en que es difícil distinguir qué sonido es de qué instrumento, por lo que les recomendamos el vídeo siguiente donde se les ve tocar en directo en una versión sensiblemente más larga que la del álbum de su "Rosso & Cia". 





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EL ARTE COMO REFUGIO

ÀLEX CASSANYES, Composició II (Underpool, 2021)


El sello Underpool publica estos días una nueva entrega de Carta Blanca, la iniciativa del Estival de Jazz de Igualada en la que todos los años se da a un músico carta blanca para un concierto que, a la postre, es grabado. Este año le ha correspondido a Àlex Cassanyes, que ha presentado nueve composiciones inspiradas en la pintura, la escultura y la literatura, todo ello bajo el amplio espectro del jazz contemporáneo y grabado en directo con un noneto lleno de nombres conocidos: Marcel·lí Bayer, de quien ya hemos hablado en varias ocasiones, al saxo alto y clarinete,  Sergi Felipe al tenor y la flauta, Jordi Santanach al saxo tenor y clarinete bajo, la joven trompetista Alba Careta que ya ha grabado dos discos más que interesantes, la trombonista Alba Pujals, el guitarrista Leo Tejedor, el pianista Néstor Giménez, el bajista Manel Fortià y Ramón Prats a la batería. 

El noneto (Foto: Marc Vila)

La inspiración, como decía más arriba, está claramente expresada en los títulos y se desarrolla con una estructura descriptiva dentro del expresionismo armónico de cada tema. "El Realismo Visceral", por ejemplo, está inspirado en la corriente literaria llamada así (también infrarrealismo o modernismo visceral), que tiene como exponente más famoso a Roberto Bolaño con sus Detectives salvajes. La música del tema tiene un sabor americano de cine de detectives que se impregna de la complejidad de la orquesta de jazz moderno. Por su parte, "Shakespeare & Company", la librería de la orilla izquierda del Sena donde Hemingway compraba libros en inglés (y cualquiera que no hable francés y tenga la buena costumbre de comprar libros en sus viajes a París) es un tema contemplativo, con protagonismo de la percusión (Ramón Prats) que relata de alguna manera cómo es un paseo dentro de la pequeña librería, con su paz y, a menudo, con la excitación que produce encontrarse rodeado de libros, lo que se refleja en el tema con una creciente intensidad que es (casi) ansiedad. "Els primers freds", con los dramáticos fraseos de Jordi Santanach, nos relata el sufrimiento que expresa la escultura del mismo título de Miquel Blay Fábregas que se encuentra en el MNAC. 

Todos los temas buscan esa narrativa personal, la de las sensaciones percibidas al observar una obra de arte, y lo hacen en el marco de una modernidad envidiable y, sin embargo, asequible, fácil de escuchar y, lo que es más importante, de comprender. Esto no es solo inspiración; también es oficio.

¿Quién es Àlex Cassanyes? Cassanyes es un compositor, arreglista y educador barcelonés nacido en 1982. Alumno de la ESMUC, ha ganado varios premios por su peculiar visión de la orquesta de jazz moderno en Italia, España, Finlandia, Dinamarca... Su más reciente proyecto es la Àlex Cassanyes Big Band Project. con la que grabó el álbum The Garden of Eden (2018) y con la que ha lanzado el proyecto “La Tendresse”, con la cantante Anna Roig, donde revisa con nuevos arreglos temas de la canción francesa. Después de todo esto, Composició II, un disco al que Àlex Cassanyes llega con la madurez alcanzada (y premiada) de todos esos proyectos anteriores y con el riesgo del directo y con público. Disfrútenlo.




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UN GRAN BOLERO COLECTIVO

VARIOS, Esto sí se llama querer (Underpool, 2021)

Si algo caracteriza al sello Underpool es la edición de discos únicos, y este lo es. Nada menos que un disco de boleros. ¿Un disco de boleros en un sello de vanguardia? Esto sí se llama querer reúne en doce temas a doce cantantes y doce arreglistas que convierten cada bolero en una pieza única, siempre mirando hacia adelante, hacia la originalidad, una manera subversiva de unir pasado y futuro para celebrar los primeros 50 discos de Underpool.

Producido por Sergi Felipe y Alfred Artigas, el disco ha sido grabado y mezclado en el Estudio UnderPool a excepción de dos de sus temas que han sido grabados en la isla de Cuba, y la masterización, que la ha hecho Eivind Opsvik en los estudios GreeWood de Nueva York. 

Pero lo más interesante del álbum es la selección de artistas. Nada menos que 60 músicos y cantantes (divididos en pequeñas formaciones) han participado en la grabación. La lista está más abajo. Esta sesentena de artistas pertenece, la mayoría, a la boyante escena jazzística de Barcelona y hemos hablado de muchos de ellos en más de una ocasión (Roger Mas, Marcel·lí Bayer, Sergi Felipe, Jorge Rossy, Ester Quevedo... La lista es espectacular) y consiguen, con su juventud y su personalidad, dar un carácter nuevo a cada bolero. 

Yadira Ferrer y Roger Mas


Puede parecer a la primera escucha que hay más innovación en los arreglos que en los cantantes, pero bien escuchados, las voces que cantan estos boleros tienen armonías (y algunas un color) tan retro que el contraste resulta rompedor. Desde el primer tema, donde las voces de Martin Leiton y Lucía Fumero hacen armonías con una sensibilidad clásica y esta última pone la nota latina al piano, y Dídac Ruiz utiliza percusiones africanas, se percibe un respeto enorme por las obras originales. Incluso cuando los arreglos son más arriesgados, como el impresionismo de Néstor Giménez en "Encadenados", que consigue una dosis enorme de dramatismo jugando con cuerdas y vientos; temas más cercanos a la balada bop como "Te me olvides" (arreglado por Ester Quevedo) o el cuarteto de piano y guitarra de Roger Mas en "Duele", que contrasta con la voz profunda de Yadira Ferrer; el tema a capella de Marbis Manzanet y Jaume Llombart con Roly Berrio; el dúo de voz y piano de Silvia Pérez Cruz y Alfred Artigas...

Esto sí se llama querer se edita en CD y doble vinilo en edición limitada, para celebrar no solo los primeros 8 años de esta discográfica valiente que nació del crisol de la ESMUC sino lo especial de este álbum al que sus productores llaman bolero colectivo. y que resulta un collage bastante preciso de lo que es la escena jazzística de Barcelona. 



Los músicos y cantantes (en el orden que aparecen en la web) del disco son: Adrià Plana, guitarra; Alba Careta, trompeta; Àlex Cassanyes, arreglos; Alfred Artigas, guitarra voz y arreglos; Àlvar Monfort, trompeta; Ana Fernández, violín; Anna Llorens, cello; Armando Osuna Gradaille “Mandy”, conga, bongo y cubo de lata; Cándido Rodríguez, trompeta; Carme Canela, voz; Dani Pérez Amboage, guitarra; David Mengual, contrabajo; David Xirgu, batería; Dídac Ruíz, bougarabous, cítara y percusiones; Ester Quevedo, piano y arreglos; Eudald Payés, trompeta; Eva Fernádez, voz; Eva Monroy, violín; Fernando Brox, flauta; Gabriel Amargant, clarinete y saxo alto; Irene Reig, saxo alto; Jaume Llombart, guitarra, voz y arreglos; Javier Galiana, arreglos; Joan Mar Sauqué, trompeta; Joan Moll, batería; Jordi Guasp, trompa; Jordi Matas, guitarra y arreglos; Jorge Retuerta, viola; Jorge Rossy, vibráfono ; Juan Carlos Piñol, voz; Juan Pablo Balcázar, contrabajo; Laia Cagigal, voz; Laura Pacios, violín; Lluc Casares, clarinetes; Lluís Vidal, piano y arreglos; Lucía Fumero, voz, piano y arreglos; Marbis Manzanet, voz; Marc Ayza, batería; Marc Cuevas, contrabajo; Marcel·lí Bayer, clarinete bajo; Marta Roma, violonchelo; Martín Leiton, voz, guitarra, contrabajo y arreglos; Mayte Alguacil, voz; Miguel Villar ‘Pintxo’, saxos; Néstor Giménez, piano y arreglos; Noè Escolà, saxo barítono; Oriol Roca, batería; Pablo Gómez, conga; Pablo Selnik, flauta; Pau Lligades, contrabajo; Pau Sala, bajo; Pedro Campos, contrabajo; Rita Payés, voz y trombón; Roger Mas, piano y arreglos; Roly Berrío, voz; Rosa Garcías, flauta; Rubén Fernández, voz; Santi Colomer, batería; Sergi Felipe, flauta; Sílvia Pérez Cruz, voz y arreglos; Toni Vaquer, arreglos; Vicent Pérez, trombón; Víctor Carrascosa, trompeta; Yadira Ferrer, voz.

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JAZZ IMPRESIONISTA

Marcel·lí Bayer & Toni Saigi, Two Horses, (Underpool, 2019)

Marcel·lí Bayer es uno de nuestros aventureros favoritos. Investigador constante, armado solo con sus saxos, lleva recorridas odiseas tan interesantes como 1680 (Discordian Records, 2014) o el inesperado Niketchrin (Creative Sources, 2017). Es uno de esos pioneros que sacuden cada semana 23 Robadors en una búsqueda constante y no siempre fructífera de ese eterno mito que es el futuro del jazz. En esta nueva aventura viene armado solo con su soprano y acompañado del pianista Toni Saigi, de quien hablamos hace tiempo sobre su disco de presentación con su cuarteto Tronik.

La apacible fotografía de Alexandra Garzón que llena la portada y un inspirado fraseo de Bayer son los puntos de partida de este trabajo tan poco usual. 14 temas compuestos expresamente para este dúo pensando en las tesituras y los lenguajes propios (y comunes) del piano y del saxo soprano. Dentro de la heterogeneidad del setlist, con temas impresionistas unos ("Zig Zag Ninja") y swingueantes otros ("Ready for Tony"), pero todos líricos, la delicadeza con que ambos músicos afrontan los temas es sobrecogedora. No hay estridencias ni salidas de tono ni fuegos artificiales, la libertad se expresa desde lo íntimo y desde la técnica. Es un jazz que va más allá del free, de lo experimental, de ese jazz que especula y que busca, porque Bayer y Saigi encuentran.



Sin ser válida la comparación, hace unas semanas hablábamos de otro dúo, el formado por Aruán Ortiz y Don Byron, tan anclados en una estética de música clásica (podrían llamarlo Third Stream si les place) como en su papel de experimentadores-en-busca-de-algo. El caso de Bayer y Saigi da un resultado más placentero, más plástico, porque ahonda en el propio lenguaje de sus instrumentos y, como decía más arriba, de los puntos comunes entre ambos instrumentos (y entre ambos músicos) en cuanto a color, armonía, personalidad... 


Porque una de las cosas más dignas de celebrar del dúo es la diferencia de ambos músicos cuando los escuchamos por separado. Saigi, en su disco de presentación (La Prinsire de la Sal) se desvelaba como un jazzista puro, con personalidad pero con el oído puesto en la tradición (léase Monk, Mingus...) mientras que Bayer se ha mostrado siempre como un innovador y un experimentador nato capaz de hacer discos a saxofón solo sin que resulten chocantes. Ritmo versus minimalismo, el lenguaje armónico del piano contra el del saxofón rebelde. Los dos improvisadores por naturaleza. La emoción está servida.


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* Web: www.underpool.org/twohorses

* Marcel·lí Bayer: marcellibayer.wordpress.com

NIKETCHRIN

Marcel·lí Bayer o el fugaz arte del ruido

Desde que conocimos a Marcel·lí Bayer con su seductor álbum Les Narrations (Whatabout Music, 2013), este músico nacido en Barcelona en 1982 ha progresado valientemente hasta convertirse en uno de los saxofonistas / clarinetistas más originales, arriesgados y personales del panorama jazzístico nacional. En su nuevo álbum, titulado Niketchrin (Creative Sources, 2017) nos propone una sesión de improvisación que supera cualquier expectativa.

A lo largo de su carrera, Bayer ha evolucionado desde primerizos y ambiciosos proyectos como Nonitz (en noneto y nada menos que con Lee Konitz como invitado) pasando por discos más íntimos (Les Narrations, en cuarteto) hasta sublimar el combo de jazz convirtiéndolo en un formato unipersonal, libre y absolutamente improvisado, algo que ya había probado con éxito en 1860 (Discordian, 2014) y que en Niketchrin alcanza una cota elevadísima, no sólo por el riesgo de grabar sin partitura sino por la coherencia de estas improvisaciones, que alcanzan un lirismo único dentro de lo atonal, del ruido, nos atreveríamos a decir. 

Grabado el 21 de febrero de 2017 en 23 Robadors, ese templo de la cultura sin limitaciones que se esconde en el Raval y que programa, entre otras estéticas, free jazz de manera regular, Niketchrin posee un concepto original de la libertad creativa, con unos temas en los que vuelve a percibirse una intención narrativa, si bien lejana a la estética de Les Narrations pero que transporta historias sugeridas, con un sentido descriptivo y metafórico envidiable, y con una voz lírica particular e inspiradora. 

El siguiente vídeo es una improvisación pero, en esencia, es uno de los temas del álbum.


Técnico y expresivo, expresionista, Bayer utiliza en algunos momentos estéticas rítmicas y repetitivas propias de la música electrónica y experimental (en "Faith", por ejemplo), con un empleo minimalista del lenguaje del clarinete (en algunos temas clarinete bajo y contrabajo) y también de los objetos (sillas, golpes, el teclado del piano como percusión) que nos remiten a las teorías de la música concreta ideadas por Pierre Schaeffer. A pesar del aparente desorden de sus improvisaciones, no es difícil entender o sentirse inspirado por esta música singular que nos sugiere historias improvisadas pero lógicas, que llegan al oyente desde el mismo título, con su enigmático nombre, Niketchrin, cuyo misterio ayuda a aumentar la explicación que nos da su página web: 
Niketchrin fue compositor y clarinetista y uno de los creadores de la nueva música en la Rusia de principios de siglo. Muy probablemente vivió una vida plena en una era de decadencia y de oscuridad aunque su existencia no ha sido nunca probada. Su cuerpo no se encontró nunca, su música nunca ha sido escrita, incluso nadie ha tenido constancia de su paso por este mundo.
Existiera o no este compositor al que Bayer dedica el álbum, lo cierto es que el resultado es sorprendente e inquietantemente adictivo. 

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UN DISCO VALIENTE

Marcel·lí Bayer, 1680 (Discordian Records, 2014)


1680 fue el año en el que se restauró la ermita de Sta. Eugènia de Relat, en Avinyó. Dicho así, parece que no estemos en un blog de jazz y quizás hoy no sepamos exactamente dónde estamos pero sí lo que queremos invitarles a escuchar. Aprovechando la acústica de esta ermita románica y la inspiración de su arquitectura, Marcel·lí Bayer se trasladó hasta allí en septiembre de 2014 para grabar su nuevo álbum, 1680 (Discordian Records), un disco valiente y nada usual, ajeno a los cánones, no apto para oídos puristas sino para oídos inocentes, capaces de disfrutar de la sorpresa, de lo inesperado y de eso que buscamos siempre los melómanos: un sonido nuevo.

Es más habitual entre los pianistas de jazz encontrar discos grabados en solitario, pero mucho más insólito encontrar un one-man-album de un saxofonista (o de cualquier otro instrumentista de jazz). Sin embargo, como el mismo Marcel·lí nos comentaba, ya lo hicieron antes Lee Konitz, Colin Stetson y Steve Lacy, quien comenzó a usar este formato en los 70 (Solo, 1972).

Después de su celebrado Les Narrations (Whatabout Music, 2013). Marcel·lí Bayer, a quien conocimos con su noneto tocando temas propios y acompañado de Lee Konitz, cambia aquí de registro y hace gala de una gran versatilidad tocando en este álbum los saxos soprano, alto, tenor y barítono, clarinete y clarinete bajo, además de componer y encargarse personalmente de la producción con la única ayuda de Quim Puigtió en las mezclas, un trabajo artesanal que recuerda los primeros tiempos del jazz grabado y que añade un valor extra a este insólito trabajo. 



1680 es un ambicioso despliegue de temas en los que Marcel·lí Bayer, con toda su imaginación y su experiencia, se deja la piel. Pero no se equivoquen, no les espera aquí un muestrario de fuegos artificiales ni una exhibición de acrobacias musicales para demostrar hasta dónde puede llegar un saxofonista, no. 1680 contiene música evocadora, muy imaginativa, con la que Marcel·lí Bayer muestra un gran despliegue técnico y creativo. Sí, hay también poderío instrumental, respiración circular, growling, un gran abanico de técnicas..., pero prima lo creativo y quizás lo único achacable al repertorio sea la abundancia de temas (25) y su brevedad (de 2 minutos cada uno), una exuberancia que puede aturdir al oyente, ya que no bien uno comienza a asimilar una melodía, llega la siguiente. Destacaremos, como siempre, por destacar (porque el disco es para escucharlo completo y de un tirón) que nos han enamorado algunos temas como "La catifeta" y "Azuwe Namba".


A pesar del conocido bagaje profesional de Marcel·lí Bayer, quizás su nuevo y sorprendente disco esté más cercano a la música culta contemporánea que al jazz tradicional (o moderno), al que sólo se acerca en los momentos de improvisación , pero si es jazz o no es jazz, es algo que ha dejado de interesarnos al tercer tema. Es música improvisada, colorista, imaginativa, y eso nos gusta.

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* Web oficial: http://marcellibayer.wordpress.com

** Foto: Dani Álvarez (http://wayyoulooktonight.wordpress.com)

*** Foto de la grabación: Alexandra Garzón.



https://www.facebook.com/pages/La-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/532395850193695

EL SAXO CONTADOR DE HISTORIAS

Les narrations, de Marcel·lí Bayer

Hay un dicho que afirma que hay que dar un paso atrás para ver las cosas con mayor claridad. Después de su arriesgado y sólido proyecto anterior, en el que homenajeaba a Lee Konitz con una formación de noneto (Nonitz, del que ya hablamos el año pasado), el saxofonista barcelonés Marcel·lí Bayer da ese paso atrás y recurre a una formación simplificada, un cuarteto, con el que ofrece una visión más intimista y personal de su percepción del jazz. Les narrations (Whatabout Music, 2013) contiene diez temas de una placidez absoluta, sobre la que cabalga Bayer con exquisita elegancia y expresividad.

Porque la marca del disco es el temple, la sobriedad, sobriedad al componer y al ejecutar, sin prisas y sin exuberancias inútiles, y esta sobriedad permite al cuarteto centrarse en esa narrativa a la que aluden tanto el título genérico del álbum como los de los temas ("La sorpresa venia de Monaco", "L'hivern dels nostres avis"), una narrativa diáfana, fácil de seguir, en la que cada instrumento tiene su voz, como debe ser, y su momento.

Sumemos a esto que las sonoridades se van ajustando a estas historias con ductilidad, moviéndose desde resonancias post-bop hasta el blues e incluso momentos free sin que el equilibrio del trabajo quede descompensado en ningún momento. Los tempos son casi todos lentos, introspectivos, deliciosos. El resultado es una edificante mezcla de estilos que cobran sentido por sí mismos, como si hiciese falta hablar distintos idiomas para contar distintas historias. Palabra de narrador.






Música para pensar, para escuchar con el corazón o con la imaginación, para ser músico y sumarse a contar anécdotas con algún instrumento. Les narrations. Señoras y señores, Marcel·lí Bayer: 



Los músicos de Les narrations:

Marcel·lí Bayer: saxos alto y soprano, clarinete
Marzo Mezquida: piano
Martin Leiton: bajo
Ramon Prats: batería

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* Más info: http://marcellibayer.wordpress.com

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NONITZ

La música de Lee Konitz entre dos generaciones 
(+entrevista a Marcel·lí Bayer)

Lee Konitz es uno de esos músicos capaces de mostrarse cerebrales y de improvisar al mismo tiempo. Su larga carrera, que abarca seis décadas, es una apacible línea, casi recta, que surca la Historia del Jazz de manera consecuente y brillante. El saxofonista catalán Marcel·lí Bayer (Original Jazz Orquestra, Esmuc) explora el universo musical de Lee Konitz en su primer trabajo como líder, titulado Nonitz (Quadrant, 2011) y lo hace con ideas frescas e incluso rompedoras, y con la colaboración del propio Konitz en cuatro de los temas.


Hemos mantenido una conversación con Marcel·lí Bayer acerca de este trabajo.

Jazz, ese ruido:  El comienzo más obvio para esta entrevista sería preguntarte qué has sentido al contar en tu primer disco como líder con laguien de la talla de Lee Konitz, pero lo que nos interesa más es ¿por qué elegiste su música para esta grabación?

Marcel·lí Bayer: Elegí la música de Konitz por una combinación de factores: en primer lugar, porque como melómano de jazz me gusta escucharla (lógicamente!) y considero que, como compositor, Konitz mecla de manera muy interesante intelectualidad e inspiración en sus temas. Escribe con lirismo y, a la vez, con sofisticación melódica y eso es, en mi humilde opinión, algo difícil de lograr.

En segundo lugar, porque el Konitz intérprete es la segunda cara de la misma moneda. Lee es un músico honesto, arriesgado y sincero, que se ha mantenido siempre al pie del cañón a lo largo de más de 60 años de carrera y que persigue algo tan sencillo pero tan complicado a la vez como improvisar frases bonitas y que tengan un sentido musical.

J,ER: Pero he leído en algún lugar que comenzaste tocando el clarinete. 

MB: Eso es cierto, empecé tocando clarinete a la edad de 8 años, en la escuela de música de mi barrio, con un profesor (Ricard Peraire) que, durante 10 años, me ayudó mucho y me hizo crecer tanto como músico como persona.

J,ER: Volviendo al Konitz de carne y hueso, ¿no te dio miedo interpretar sus temas con él al lado, plantearle tu visión de ellos?

MB: La verdad es que cuando confirmamos que íbamos a grabar con él sentí una mezcla de respeto enorme y, a la vez, unas ganas tremendas de llevar a cabo la sesión. El dia de la grabación intenté dejarme llevar y disfrutar el momento al máximo. Había costado mucho esfuerzo llegar hasta ese punto como para tener miedo o ponernos nerviosos!

Además, Konitz es un músico curtido en mil batallas, sabía que él tocaría bien. La única manera de poder intentar estar a la altura era con una buena preparación previa de ensayos y actuaciones y estudio personal y con una actitud relajada en el momento de grabar.

Me sentí un privilegiado de poder grabar tanto con Lee como con el resto de músicos y amigos que, desinteresadamente, confiaron y colaboraron en el proyecto y permitieron darle vida. Sin ellos, nada de todo esto hubiera sido posible, parece un tópico pero en este caso es totalmente cierto.

J,ER:  ¿Qué tiene la escena barcelonesa para que surjan últimamente tantos músicos interesantes? 

MB: Seguramente el secreto consiste en mezclar una combinación de personas apasionadas por esta música que residen aquí o que han pasado temporadas en nuestra ciudad y que contribuyen a motivar al personal junto con la importante misión pedagógica que llevan a cabo las tres instituciones donde se imparte el grado superior de jazz, que ayudan a formar a músicos jóvenes (ESMuC, Conservatori del Liceu y Taller de Músics).

J,ER:  Has tocado en la Original Jazz Orquestra del Taller de Músics, en la Big Band del Esmuc, con Maria Schneider... ¿Qué diferencia hay entre tocar con una big band y con un grupo pequeño? 

MB: En ambos casos el nivel de responsabilidad es altísimo. Es como la diferencia entre el fútbol y el tenis. En el fútbol formas parte de un equipo y, si juegas bien, contribuyes a la victoria. En el tenis, estás solo o en pareja y tu grado de responsabilidad parece más alto. Sin embargo, es el mismo: no puedes tener a nadie que cubra tus errores pero en realidad, la meta es la misma que en el deporte colectivo, ganar y jugar bien.

En el terreno musical, aunque parezca que en una big band te puedas sentir "protegido" por tus compañeros, el nivel de responsabilidad del músico es el mismo que en una formación pequeña. Se trata de tocar afinado, a tiempo y ser creativo a la hora de improvisar e intentar que quien escuche pase un buen momento escuchando música en vivo.

J,ER:  Supongo que habrás encontrado el equilibrio en tu noneto, a medio camino entre la orquesta y el pequeño combo. Seguimos hablando de sensaciones, ¿qué diferencia hay al ser el líder? 

MB: El hecho de ser el líder de una formación te obliga a tomar decisiones y a formarte un criterio para poder elegir un camino a seguir. También tiene una parte organizativa y de gestión importante, hacer llamadas, enviar correos, etc. De todos modos, en el caso de Nonitz, es un trabajo muy fácil de llevar a cabo puesto que todo el mundo colabora y cree en proyecto. Soy el "líder" porque escribo los arreglos y dirijo los ensayos y pagué el disco pero el papel del resto de músicos es tan importante como el mío. Sin ellos ésto no suena y no tiene ningún sentido. Los arreglos están escritos pensando en Tom, en Cèsar, en Joan, en Cèlia, en Lluc, en Santi, en Miguel o en Pol y en su sonoridad, no en una trompeta, un trombón, una guitarra, etc... 

J,ER: Finalmente, como andaluz seguidor del Barça desde que tenía nueve años, tengo que preguntarte por ese proyecto llamado Romários en el que fusionáis free jazz y pasión culé. 

MB: "Romarios" nace como propuesta de Pau Solsona y Guillem Roma, vinculados a la asociación "Lluïsos de Gràcia" de Barcelona quienes, conocedores de mi lado azulgrana, me encargaron formar un grupo para transmitir partidos del Barça en directo (o diferido) y narrar, musicalmente, lo que sucediera en el terreno de juego. Tras algunos conciertos en el teatro de la asociación, conseguimos "exportar" el proyecto a Banyoles donde, Francesc Viladiu, el entusiasmado programador de l'"Ateneu" organizó, en motivo el pasado derbi Barça-Espanyol, un "Romarios vs. Tamudos", en el que nos enfrentamos musicalmente, a un equipo formado por jugadores pericos. "Romarios" es un proyecto muy divertido, en el que invitamos al público a reflexionar sobre los lazos que unen deporte y arte y, a la vez, seguir el partido de fútbol y animar a su equipo!

Bayer con Konitz en el estudio


Los músicos del noneto son:

Marcel·lí Bayer, saxos alto, soprano, arreglos 
Lluc Casares, saxo barítono, clarinete, clarinete bajo
Pol Omedes, trompeta y fiscorno
Tom Johnson, trombón 
Cèsar Joaniquet, saxo tenor
Cèlia Torres, cello 
Santi Careta, guitarras y banjo
Miguel Serna, bajo
Joan Terol, percusión
Lee Konitz, saxo alto en los temas 1, 4, 9 y 11

Agradecemos a Quadrant y especialmente a Marcel·lí su colaboración para la realización de este entrevista.

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* Más info sobre este interesante músico en su página web: marcellibayer.wordpress.com o en la página de Quadrant Produccions, donde se puede escuchar algún tema.

** La fotografía es de Gema Darbonens.