HOT HOT JAZZ!
Nos vemos de nuevo en septiembre. ¡Que los festivales les acompañen!
Feliz verano.
HOT HOT JAZZ!
Nos vemos de nuevo en septiembre. ¡Que los festivales les acompañen!
Feliz verano.
Como todos los años por estas fechas, aprovecho para felicitaros la Navidad, desear que el año que viene sea mejor para todos y tomarme unos días de descanso (lejos del ordenador pero no del jazz). Habitualmente, os recomiendo un disco navideño con suficiente swing como para soportar las comilonas navideñas y las visitas inesperadas o incómodas, pero este año no me ha llegado ninguna novedad que valga la pena (perdonad la sinceridad) y tiramos de clásico, como siempre, con esta recopilación que incluye algunos grandes como Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Lionel Hampton, Eartha Kitt, Mahalia Jackson, Billie Holiday...
Que ustedes lo disfruten.
Con todo el cariño, FELIZ NAVIDAD.
Félix.
Solía juntarme entre bambalinas con Count Basie y con Clark Terry. Sé que los molestaba muchísimo pero tuvieron la amabilidad de decirme: "Bueno, así es como se hace."
Nieto de una esclava liberada y de un emigrante galés, hijo de un jugador de béisbol, Quincy Jones comenzó a tocar la trompeta con 14 años en bandas de soul en Seattle para luego ingresar en la big band de Lionel Hampton, tocaba con algún grupo y luego iba a tocar toda la noche bebop... A los 18 entra en la banda de Lionel Hampton y descubre el mundo, las giras, el racismo, el extranjero... Dinah Washington le pidió que escribiera su próximo disco y luego lo llamó Frank Sinatra para que le hiciera unos arreglos, y así despegó su carrera como arreglista y compositor con Louis Armstrong, Count Basie, Dizzy... Fue productor en París antes de convertirse en director de big band con ese sentido del ritmo y los metales tan grandilocuente que se hizo tan popular y que también le hizo un hueco en el soul y en otras músicas negras que explotaron en los 60 y los 70.![]() |
| Dizzy en Playboy's Penthouse |
Muchos negros vimos [en aquel programa] a artistas negros que nunca habíamos visto. (Dick Gregory, escritor, cómico y activista)
Esto no ocurría en ningún otro programa de la televisión americana. No había prejuicios raciales y esto incordiaba a las mentes reaccionarias de la sociedad americana, tanto que el programa no se emitía en el Sur. América aún iba a tardar muchos años en salir a la calle a luchar por los derechos civiles. El programa tuvo continuación en los 60 con Playboy After Dark. Del mismo modo, los clubes Playboy franquiciados admitían clientes blancos y de color, algo inusual en los 60. Cuando la franquicia de Nueva Orleáns quebrantó esta norma aduciendo que la ley de Louisiana prohibía la entrada de negros en los locales de espectáculos, Hefner recompró los derechos del club y desafió las leyes del Sur permitiéndoles la entrada.Billie, de niña, creía que la vida tenía banda sonora, como las películas, porque no podía recordar un solo día de su infancia, en su Cuba natal, en que la música no hubiera acompañado cada uno de sus gestos cotidianos.Con los años, llegar a ser una gran cantante de jazz y de alguna manera, cumplir de este modo el sueño de su madre se convirtieron en su máxima aspiración.
(Lola Mariné, Habana Jazz Club)
LM: No soy una entendida, ni mucho menos. Simplemente disfruto con este tipo de música y me llega más que otros estilos. Me gusta el jazz clásico, el swing, el dixieland. Me encanta Miles Davis, Duke Ellington, por supuesto, Billie Holiday y muchos más. ![]() |
| Joe "King" Oliver |
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| Imagen de la película protagonizada por Paul Whitman Band |
| Mamie Smith |
En Jazz, ese ruido creemos en la Navidad, ese milagro que transforma a las personas llegada esta época del año y nos devuelve la sensación de que la vida, con crisis o con telebasura, puede ser como una película de Capra, como un paseo a media mañana o como una balada de jazz. So what?
Largo y cálido verano de jazz. Hace calor en el Sur. Calor como para dormitar. Apetece una cervecita y una nana. Qué contraste, ¿no? En Andalucía somos así. Dormitar. Pongo el disco por el segundo corte. Lo siento por la introducción. Esta versión comienza con tiento, con tensión contenida. No todas las nanas se cantan en dormitorios de color rosa. De repente, la trompeta irrumpe con valentía, épica, pero con una (apetecible) languidez. La orquesta acompaña con un colchón que es el contraste perfecto para esa forma tan de New Orleans de tocar que nunca abandonó Satchmo.
Me critican mis amigos que siempre hablo bien de los discos que comento en este blog. OK, es cierto. Porque no pienso molestarme en escribir acerca de los discos que no me han gustado, que también los hay. Ahí están el último de Kyle Eastwood, que tantas esperanzas me dio con su disco anterior, o Live at the jazz club, un recopilatorio de Ronny Scott (el propietario del famoso club) que no me gustó porque esperaba más, como esperaba más de ese experimento confundible con el jazz que es Madeleine Peyroux. Su Bare bones fue un regalo, como Enigmatic ocean de Jean–Luc Ponty. Mi primer disco de Ponty y contiene de todo menos jazz...No suele defraudarme un disco de jazz. Por muy faltos de experiencia que estén los músicos o por muy poco inspirados que sean los temas, siempre ganan con la segunda escucha y con la tercera... El último que me ha defraudado es el disco The drum battle con Gene Krupa y Buddy Rich juntos, y no por otra cosa sino porque las expectativas que había puesto al hacerme con él eran demasiado grandes.
Ya desde el título y mirando los nombres de los líderes,
uno espera un espectacular encuentro, un choque de trenes entre dos grandes clásicos de las baquetas. Sí. Pero todo se queda en un choque de tres minutos y medio en el que ambos bateristas miden su potencial. Lo sé. Es genial, pero sólo dura tres minutos y medio. En un concierto de hoy en día duraría quince o veinte. Eran otros tiempos.
Eran los tiempos del Jazz At The Philarmonic, aquellos conciertos que organizaba Norman Granz en el Carnegie Hall de NY. Grandes figuras del jazz en un escenario “para todos los públicos”. Este, en particular, contiene cinco temazos a cargo del trío de Gene Krupa, incluyendo Idaho, donde, si no has escuchado a Krupa, ya comienzas a vislumbrar quién es el líder oyendo sus intervenciones o los gritos femeninos entre el público durante sus solos; Flying home, un temazo que va creciendo y volviéndose salvaje y en el que Willie Smith está enorme, lleno de swing, magistral; o Drum boggie, lleno de resonancias del tiempo de los clubs...
Genial, incluso se perdona el sonido algo deficiente de la grabación, pero lo peor es que son sólo 36 minutos de jazz, una duración que era normal en un LP de los años 50 pero que ahora le deja a uno con las ganas. Y eso que para llenarlo se han tomado temas de los dos conciertos que celebró Gene Krupa aquel 13 de septiembre de 1952 en el Carnegie. Los dos temas que completan el disco son la famosa “batalla de baterías”, un par de temas en los que se le une Buddy Rich. En el primero, titulado The drum battle, Krupa y Rich explotan todas las posibilidades de sus instrumentos en unos explosivos tres minutos y medio. El público acompaña, aplaude, grita, ruge. El tema es impresionante. Grandioso pero breve. ¿Lo bueno si breve...? No sé. La cosa termina con el tema Perdido, que enlaza con el anterior y en el que aparece otra formación, una big band: Ella Fitzgerald (voz), Oscar Peterson (piano), Ray Brown (bajo), Barney Kessel (guitarra), Charlie Shavers y Roy Eldridge (trompetas) y los saxos Benny Carter, Flip Philips y Lester Young. No se puede pedir más calidad. En cuanto a la cantidad, alguien me ha soplado que hay un disco de Gene Krupa y Buddy Rich con 70 minutos...
Aquí os dejo la famosa batalla. Apunto para un próximo capítulo: Rich versus Roach.
Como no se me da bien eso de ponerme romántico y como no tengo (ni nunca he tenido) costumbre de celebrar el Día de los Enamorados (o de San Valentín como lo llaman los americanos y hemos terminado llamándolo aquí) voy a intentar poner en esta fecha tan señalada por los centros comerciales una nota discordante. Llamémosla blue note, por ejemplo.
os mola en el jazz, de manera que la Diosa Tecnología os va a permitir durante una semana dejar vuestra opinión sobre qué tándems (o parejas casuales, que ahora el matrimonio es otra cosa y el amor no digamos...) piensas que ha dejado resultados más brillantes en la Historia del Jazz?