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EL SAN FRANCISCO DE MIGUEL ZENON

MIGUEL ZENÓN, Golden City (Miel Records,2024)

Hoy escuchamos el nuevo proyecto del compositor y saxofonista ganador del Grammy Miguel Zenón. Innovador constante, revisionista incansable del jazz latino, nos sorprende en este álbum con una suite donde hace un homenaje al Área de la Bahía (de San Francisco, naturalmente), proyecto encargado por la SFJAZZ (Zenón lleva 15 años colaborando con el SFJAZZ Collective) y la Fundación Hewlett, suponemos que no pudo resistirse a un proyecto que requería una cuidada investigación: el repertorio hace un repaso poliédrico a la historia de San Francisco, desde la era precolonial hasta la actualidad, para lo cual se documentó a través de más de 50 entrevistas.

Desde la intro elegíaca de "Sacred Land", con su solo, hasta el tema que cierra el álbum ("Golden"), que comienza muy mingusiano y deriva en una explosión de ritmos portorriqueños inspirados en estéticas como las de Rubén Blades o Willie Colon, Zenón construye melodías alrededor de hechos como la Fiebre del Oro, la prohibición de inmigración de ciudadanos chinos o los distritos culturales, siempre con su propia filosofía, desafiando cánones armónicos y estéticos.

Foto: Herminio
Con un grupo bien ensamblado donde tiene un gran protagonismo el guitarrista Miles Okazaki, Zenón incluye al pianista Matt Mitchell y al baterista Dan Weiss, habituales de su trío, además de al bajista Chris Tordini, que a veces amplía ese trío a cuarteto. El paso adelante es el percusionista de Puerto Rico Daniel Díaz, que aporta un toque exótico y callejero al combo. Junto a ellos Zenón crea esos ambientes musicales inspirados en la plena portorriqueña sobre los que puede improvisar sin cortapisas, con un sonido envolvente, seductor y rico en texturas gracias a la adición de más instrumentos de viento de lo esperado (Diego Urcola, trompeta y trombón de válvulas; Alan Ferber, trombón; Jacob Garchik, tuba y trombón).

El álbum, en conjunto, resulta épico, no solo por la intención histórica y el sonido, caleidoscópico, abrumador, sino porque Zenón, como instrumentista, está aquí deslumbrante.

La presentación oficial del álbum será el próximo 14 de noviembre en el Miller Theatre de la Universidad de Columbia, Nueva York.


* Web oficial: miguelzenon.com


ORNETTE COLEMAN REVISITED

MIGUEL ZENÓN, Law Years: The Music of Ornette Coleman 
(Miel Music, 2021)
Si por algo es fácil distinguir a Miguel Zenón es por búsqueda constante de la vanguardia, ya sea explorando lo inexplorado o revisitando clásicos para llevarlos a terrenos donde el riesgo es el horizonte más probable, como hizo con los cancioneros de Ismael Rivera, la música portorriqueña de su pasado en su Yo soy la tradición o la música cubana en su El arte del bolero, publicado también este año junto a Luis Perdomo. Con la vanguardia siempre por bandera y esa capacidad para mirar al pasado con ojos críticos, un homenaje a Ornette Coleman, uno de los padres de la vanguardia jazzística, parecía algo inevitable.

Con un cuarteto de músicos conocidos (Ariel Brínguez en el tenor, Demian Cabaud en el contrabajo y Jordi Rossy a la batería), Law Years fue grabado en directo en Basilea (Suiza) en el Birds Eye Jazz Club el 28 de mayo de 2019 y muestra esa energía que produce la cercanía del público y la excitación de lo irrepetible. También tiene ese sonido crudo, visceral, auténtico, que no se puede conseguir en un estudio aséptico y sin interferencias. 

Cabaud, Brínguez, Rossy y Zenón

Aunque con un sonido más actual, más sofisticado, todo el espíritu de Ornette está en este concierto: la velocidad, el riesgo, la atonalidad, esa sofisticación cambiante, creciente, inesperada, rompedora, especialmente en los ritmos, y esas melodías que daban sentido a todos los temas (qué maravilla "Dee Dee", "Law Years", "Giggin"...). No puede ser de otra forma: los cuatro músicos arrastran su influencia. 




El propio Zenón cuenta en las notas del disco que escuchaba a Ornette cuando era un adolescente y vivía aún en Puerto Rico, en una era previa a Internet, sin información de ningún tipo, y un amigo le prestó The Shape of Things to Come y el primer par de notas de "Lonely Woman" le dejó atónico, en estado de shock. En el libreto del disco, Zenón cuenta también que conoció a Ornette Coleman en persona, y que sus encuentros eran del tipo:
Zenón: “Sr. Coleman, estoy seguro de que no me recuerda. Mi nombre es Miguel y soy un saxofonista alto y uno de sus mayores fans."
Ornette: “Encantado de conocerte, Miguel. ¿Has pensado alguna vez qué pasaría si tocas La y Mi bemol al mismo tiempo?
Influenciados o inspirados, lo cierto es que estos cuatro músicos llegan aquí con una ventaja: la experiencia. Caminan con conocimiento el camino de baldosas amarillas que Ornette pisó por primera vez sesenta años antes, sin saber a dónde le llevaba. 

El riesgo, sin embargo, está presente en todo el concierto. Por ejemplo, aunque tanto Brínguez como Cabaud y Rossy habían tocado antes con Zenón, el cuarteto es inédito. Nunca habían tocado juntos los cuatro. Zenón cuenta que les envió una lista de sus temas favoritos, hicieron la prueba de sonido y de ahí directamente al concierto. El resultado está en el disco. Esa inesperada reunión portorriqueño-cubano-argentino-española favorece el espíritu de espontaneidad inherente a la figura de Ornette y la conexión de los músicos funciona. Todos, de alguna manera, han recibido de alguna manera su influencia y aportan sus personalidades para contribuir a que el espíritu de Ornette siga fluyendo hacia el futuro, redibujando entre los cuatro la forma de las cosas que están por venir. 

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FAUNA JAZZERA

RAPHAËL PANNIER QUARTET, Faune (French Paradox,2020)

Faune es el álbum de debut del baterista y compositor francés afincado en Nueva York Raphaël Pannier, un disco plagado de composiciones en las que se mezclan los sonidos de la música clásica francesa y el jazz moderno que se hace al otro lado del Atlántico. Como director musical del cuarteto, el cada vez más versátil Miguel Zenón. Le acompañan también los pianistas Aaron Goldberg Giorgi Mikadze, que se alternan, y el bajista François Moutin.

Lo primero que sorprende (viniendo de un baterista) es la sensibilidad con que se tratan los temas. Abundan las polirritmias pero no hay estruendo ni fuegos artificiales. Las melodías, incluso en los momentos en que destilan pasión o rabia (como en sus arreglos de "Lonely Woman" de Ornette Coleman), están enfocadas desde la sensibilidad menos agresiva. Y las partes para piano son deliberadamente sutiles, composiciones como "Mildtown Blues" donde el ritmo es protagonista absoluto, con detalles al piano que recuerdan al principio al inolvidable Michel Legrand, y un uso del contrabajo (no solo en el solo) y del cuarteto, un arma que aquí exige de velocidad y destreza. 


Destacan otros temas originales, como "Fauna", cuyo lirismo pasa por todos los instrumentos, incluido el inspirado solo de contrabajo, y una versión de "ESP" (Wayne Shorter) en la que los arreglos contribuyen a hacer el tema más limpio, como si Pannier le hubiera sacado brillo, con una sección rítmica más ordenada (con perdón de Tony Williams), donde falta la genialidad de Hancock, pero donde se puede disfrutar del alma del tema, especialmente en los nuevos cambios y explosiones rítmicas en las que, en ningún caso, abandona su estética poética, contenida y sutil.

En cuanto a la parte que concierne a la música clásica, no es el primer francés que nos encontramos este año transportando música clásica a los cánones del jazz. Si hace unas semanas escuchábamos a Stéphane Spira versionando a Prokofiev y Satie, Pannier ha escogido a Ravel y a Olivier Messiaen. No son estéticas comparables, pero señalaremos que los arreglos de Pannier son mucho más jazzísticos y crudos que los de Spira. 

Foto: Jean-Baptiste Millot

“Le Baiser de l’Enfant Jésus” de Messiaen, interpretado aquí a trío (saxo alto, piano y batería) suena tan delicado como una nana (hay otro tema, original, que se llama "Lullaby", más especulativo y oscuro), con un Zenón especialmente inspirado y un Pannier que mantiene de fondo una tensión cambiante y muy expresiva hasta el final, bellísimo, etéreo. Si escuchan el original percibirán el mismo alma en el tema, aunque aquí hay más protagonismo del saxo (incluso de la batería) que del piano. Su Ravel en este disco (el subyugante "Forlane") tiene unos arreglos brillantes, con una mezcla de sonidos del primer impresionismo con notas de blues, de lo cual resulta una escucha hipnotizante. 

Como álbum de debut, debo decir que Raphaël Pannier ha encontrado, a pesar de su juventud, una voz peculiar y un enfoque del jazz muy original que encaja en las corrientes más modernas del jazz europeo que, curiosamente, suenan en Nueva York. Esperamos escuchar más y pronto.

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* Web oficial: www.raphaelpannier.com

DE LA TRADICIÓN A LA VANGUARDIA

MIGUEL ZENÓN, Sonero (Miel Records, 2019)

A finales de los 50 fueron muchos los músicos de jazz americanos que comenzaron a buscar inspiración en sus raíces más lejanas (África). Lo hicieron desde pianistas como Randy Weston hasta percusionistas como Max Roach o Art Blakey ("Obirin African"). Y, aunque se podría asegurar que este interés venía desde Duke Ellington (desde su "Black and Tan Fantasy"), su importancia dentro de la Historia del Jazz está ligada a la lucha por los derechos civiles. En España costó un poco más que los músicos de jazz perdieran sus complejos y miraran hacia dentro, hacia el flamenco y hacia las raíces árabes de esta música. La reinvención de las músicas populares según las reglas del jazz forma parte de su esencia. Todo artista auténtico encuentra su inspiración primera en su propio pasado. El saxofonista Miguel Zenón lleva años investigando alrededor de la música de su Puerto Rico natal, pero no solo del folklore sino también de toda la tradición musical popular del último siglo. En su nuevo trabajo, Sonero, se centra en Ismael Rivera, cuya música, como toda la de Puerto Rico, tiene también raíces africanas. 

Miguel Zenón es uno de los saxofonistas altos más personales del panorama actual. Aclamado habitualmente por la crítica, Zenón ha publicado una docena de discos como líder, además de tocar en infinidad de grabaciones y conciertos con músicos como Fred Hersch, Danilo Pérez, The Village Vanguard Orchestra, Jerry Gonzalez & The Fort Apache Band, Ray Barreto, Charlie Haden, The Mingus Big Band... Pero, volviendo a Puerto Rico, el saxofonista mantiene un proyecto llamado Caravana Cultural que lleva el jazz a las zonas más apartadas de su país para ofrecerles la posibilidad inédita de conocer y sentir el jazz. También organiza jam sessions en la zona de San Juan con el propósito de fomentar la estabilidad de la escena jazzística local. 

Miguel Zenón
Si en su trabajo anterior, Yo soy la tradición (2018), se alejaba de alguna manera del jazz trabajando con un cuarteto de cuerda para investigar (e improvisar) sobre las músicas tradicionales y religiosas de su país, en este flamante Sonero realiza una revisión del canciones de Ismael Rivera, conocido como Maelo, un cantante portorriqueño popular desde los años 50 hasta su muerte en los años 80, un cantante que inspiró a Zenón cuando era niño, quizás porque Ismael Rivera fue un auténtico sonero, concepto que implica no solo cantar e interpretar sino la capacidad para improvisar, jugar con el ritmo y 'no perder la clave'.

Ismael Rivera 'Maelo'
Aunque Maelo fue un cantante de salsa, el jazz que presenta Zenón en su disco es una vuelta de tuerca al concepto. Saltando a un lado y a otro de las fronteras del llamado latin jazz, el saxofonista revisa, reescribe y revive los temas de Maelo con su habitual sensibilidad para los arreglos, convirtiendo estas canciones en sólidos temas de jazz en los que sigue presente el mensaje original de las letras pero en los que la improvisación y la síncopa aportan una nueva dimensión, más profunda, quizás más espiritual, de la obra del Sonero Mayor de Puerto Rico, temas que allí son standards y que, para la mayoría de nosotros, son desconocidos, por lo que tenemos la posibilidad de descubrirlos en una forma especialmente excitante, a través del jazz progresivo y personal de Zenón, que aprovecha las peculiaridades rítmicas de las canciones para sumarles la sofisticación armónica de sus arreglos, siempre originales y arriesgados, con su habitual rebeldía hacia lo concreto y lo predecible. El disco contiene constantes momentos de especulación, libertad y otros donde recrea los ritmos populares portorriqueños con audacia y esa libertad que caracteriza toda la carrera de Zenón, música arriesgada pero asequible. 

Naturalmente, con su  lo hace con su cuarteto habitual: el pianista Luis Perdomo, el bajista Hans Glawischnig y Henry Cole en la batería.



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* Web oficial: miguelzenon.com





FANTASÍA NOSTÁLGICA PARA SAXO ALTO Y CUARTETO DE CUERDA

MIGUEL ZENÓN, Yo Soy La Tradición (Miel Music, 2018)

Lo cierto es que hemos escuchado recientemente tantos proyectos cercanos a la Tercera Vía (o partiendo de la música "culta" o con formaciones de "clásica") que ya casi no consiguen excitar nuestra curiosidad, pero también es cierto que Miguel Zenón es un músico que siempre sorprende. Único, inquieto, aventurero, ha traspasado tantas fronteras que no hay etiquetas para describirlo. En su nuevo trabajo, se acompaña de un cuarteto de cuerda.

Foto: Jimmy Katz
Inspirado en temas tradicionales portorriqueños, en este disco, grabado en Chicago en 2017 y que aparecerá en septiembre 2018, Zenón se toma unas vacaciones de su propio cuarteto para mostrarnos una faceta más emocional y familiar de su música. Acompañado, como hemos dicho, de un cuarteto de cuerda llamado Spektral Quartet (Clara Lyon y Maeve Feinberg en los violines, Doyle Armbrust a la viola y Russell Rolen en el violonchelo), el saxo alto de Zenón adquiere tonalidades y colores inesperados, a veces dramático, a veces enraizado en el folk y por momentos lírico hasta lo cinematográfico; todo ello para mostrarnos, con su prisma personal, cómo es la música (y el sentimiento) en su Puerto Rico natal.

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Como se puede escuchar, Zenón, ese caso atípico de músico latino, se adentra con valentía en formas musicales ajenas y sublima su propia esencia musical hasta un punto en que el jazz se pierde de vista. Las cuerdas confunden a la primera escucha, pero las melodías, composiciones de Zenón sobre temas populares, religiosos o bailables, absorben a su vez las armonías y la reinterpretación del músico de jazz, entendido aquí como una personalidad a través de la cual fluye toda la cuestión.

Incluso así, resulta, difícil reseñar este disco como jazz, quizás porque ese don que tanto apreciamos de Zenón (traducir los fraseos parkerianos a su propio lenguaje personal) se convierte aquí en un esfuerzo por transportar esta filosofía musical a las cuerdas, con la dificultad añadida de hacerlo sobre temas ya existentes y ajenos a la tradición jazzística. Yo Soy La Tradición es una colección de canciones portorriqueñas cargadas de nostalgia por las propias raíces, un experimento entendido desde el corazón en el que no solo experimenta con armonías y con instrumentos nuevos, sino que demuestra, como lleva demostrando desde Jíbaro (2005), el primer álbum que le escuché, hasta Típico (2017) o en su dilatado proyecto Caravana Cultural, que Nueva York no le ha alejado de las raíces. 


Un disco recomendable, tanto por lo musical como por la intención. Aunque alejado del canon jazzístico, se puede afirmar, con esa laxitud que define Nueva Orleáns y que flexibiliza el sentimiento de todo aficionado, que todo puede ser jazz si se lleva en el alma (y en el instrumento) y que todo se puede traducir al jazz, incluso la nostalgia. Y Zenón lo ha hecho en este disco.


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* Web oficial: www,miguelzenon.com