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REFERENCIAS CRUZADAS

MANEL FORTIÀ LIBÉRICA, Alé. Iberian Chants 
(Microscopi, 2025)

Dicen que la nostalgia es uno de los sentimientos más fuertes del ser humano, y puede que la nostalgia vivida por el contrabajista Manel Fortià durante su exilio musical en Nueva York sea uno de los detonantes de su proyecto Libérica, donde experimentaba con una fusión de canciones tradicionales catalanas, estética flamenca y jazz contemporáneo, proyecto que, tras su Arrels (2021) tiene su continuación en un nuevo volumen publicado en 2025: Alé. Iberian Chants, donde juega con una formación cambiante que incluye a más músicos, aparentemente tan alejados como Antonio Lizana (voz y saxo), Alba Careta (voz y trompeta), Aina López (saxo alto), Max Villavecchia (piano), Oriol Roca y Raphäel Pannier (batería) y Manel Fortià al contrabajo y como responsable de los arreglos.

Tanto folklore (no solo flamenco) puede ser una dura escucha para oídos puristas, pero la habilidad melódica de Fortià como contrabajista y sus inteligentes arreglos convierten estas fusiones imposibles en temas muy escuchables y tan llenos de referencias cruzadas (folk, jazz, free...) que resulta enciclopédico, ya que resalta las profundas conexiones musicales que enlazan el norte, el este y el sur de España, música popular generalmente surgida de una manera natural de las actividades cotidianas como la agricultura (cantos de batir), el cuidado de los hijos (canciones de cuna catalanas), las fiestas populares (malagueñas, granaínas)... que aquí se funden con otra música de raíz (transoceánica) como es el jazz, dando como resultado híbridos tan excitantes como una canción tradicional catalana convertida en soleá ("Rossinyol") o en fandango ("Cançó del lladre"). Y lo mejor es que todo se engarza con una naturalidad estremecedora. 

Un disco único, donde músicas y músicos aparentemente divergentes convergen en una fusión brillante. Recomendable tanto para aficionados como para musicólogos.



* Más info: manelfortia.com

* Fotografía de Antonio Porcar (aporcar.com)

LA FILOSOFÍA DEL JAMÓN

PIET VERBIST FLAMENCO JAZZ SUMMIT, 
El Mar Empieza Aquí (Origin, 2024)
Buscando siempre nuevos sonidos y nuevas voces en el jazz actual, nos hemos encontrado con Piet Verbist, un contrabajista belga que hace jazz flamenco. Dicho así suena paradójico o incluso fuera de lugar, pero la explicación es más simple: Verbist ha pasado varios años en Andalucía investigando las raíces y las formas del flamenco con una beca del Real Conservatorio de Amberes. El resultado es este proyecto llamado Flamenco Jazz Summit, una ensemble con músicos españoles y belgas donde fusiona ritmos jazzísticos, con escalas y formas tradicionales flamencas (soleá, bulería, tanguillo, seguiriya...), fruto de un profundo trabajo de investigación.

En la intro a contrabjo solo, se percibe que Verbist tiene el don de la sutileza en las cuerdas, además de escucharse que ha captado la esencia rítmica del flamenco, heredada de ocho siglos de ocupación árabe, al igual que las armonías y los cuartos de tono tan característicos, como se puede apreciar en muchos de los temas (Carmelo Muriel lo ejecuta a la perfección con la flauta flamenca, por ejemplo). 

Foto: Guy van der Poel
Desde el blues flamenco inicial hasta la coda nos encontramos con explosivos momentos de ritmos flamencos que se alternan con sutiles solos de contrabajo ("Nuevo Alterado", donde Verbist se hace cargo de la melodía a las cuatro cuerdas, lo cual no es fácil). El saxo es otro de los protagonistas del disco (además de la flauta flamenca). El belga Tom Van Dyck pone el toque melódico del jazz (con un espléndido solo muy dexteriano en "El Mar Empieza Aquí") o adoptando los giros característicos del lenguaje flamenco ("La filosofía del jamón", tema que contiene, además, un momentazo de contrabajo con un groove hipnótico). De los patrones rítmicos flamencos se encarga una sección formada por Milan Verbist al piano, Carlos Cortés a la percusión y Juan Sainz en la batería, además del propio Piet Verbist al contrabajo. 

En todo el álbum se puede apreciar el efecto seductor que la música flamenca ha provocado en Verbist, pero también la cultura, como se aprecia en la poesía de sus títulos y también en el humor que caracteriza la idiosincracia andaluza (y que nosotros hemos tomado prestado para el título de este artículo). Un disco muy recomendable, en definitiva, y que expande la raíz flamenca, hermanada hace décadas con jazz. 

El disco está disponible en la web de Origin Records. Además, tenemos la suerte de que este proyecto fue grabado en concierto.




* Web oficial: www.pietverbist.be


LA FLAUTA QUE CUENTA HISTORIAS

NEUS PLANA TURU, 12.12 (Microscopi, 2024)

Cuando uno tiene hijas pequeñas aprende a desconfiar de los discos que llevan la portada rosa; pero el prejuicio se desbarata cuando se desprecinta el disco de Neus Plana Turu y comienza a sonar un jazz complejo, maduro, lleno de referencias reconocibles sobre las que sobrevuela una voz personal, ágil, versátil, que no solo domina el lenguaje de la flauta travesera sino  que se expresa, como buena políglota jazzística, en un idioma mestizo que aúna jazz, flamenco, armonías clásicas y ritmos árabes. Licenciada también en Psicología, Neus toca con un sentimiento holístico: "interpretación, pedagogía y terapia forman un todo". 

Neus Plana Turu se expresa con virtuosismo y sentimiento, con fraseos cálidos que no buscan el lucimiento ni el efectismo fácil sino el sentimiento. Nacida en Tarragona en 1988, comenzó con la flauta travesera con 8 años para concluir su formación en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). Después se formó en improvisación en el Conservatorio Superior de Música del Liceo, interesándose por las músicas karnáticas, por el jazz (lo que le llevó a estudiar en el Taller de Músicos de Barcelona) y por el flamenco, cursando un máster de flauta flamenca también en la ESMUC. Ha sido miembro del quinteto de viento Mon Art, de la banda de percusión corporal SSM Big Hand, del espectáculo La Gran Fuga y del dúo de flauta travesera, percusión corporal y guitarra Naisa Dúo. Actualmente, toca con el cuarteto de flamenco y jazz Con-fusión Project.  Es también intérprete y formadora en percusión corporal. 

Las composiciones de Neus Plana Turu hablan de experiencias vitales, de personas, de amor, empoderamiento, autoestima y muerte. Puede sonar a temas demasiado usados por los medios, pero su música es sincera y se percibe en la interpretación, no solo a la flauta sino como líder de un combo que habría que destacar por su interplay y su solidez, tres músicos que consiguen que este jazz de raíces flamencas suene árabe y americano al mismo tiempo. Mi favorito es el contrabajista (eléctrico) Pablo Donaire, que aporta un sentido del ritmo que es más evidente en la percusión (Antonio Parraguez Rodríguez, sutil en "Sola" y espectacular en "Vida") pero que, en el bajo, adquiere una dimensión profunda e hipnótica. Carles Font Turón consigue esa dimensión folk y sofisticada al mismo tiempo que tiene la voz del piano en el flamenco (¡ese "Maig d'amor"!). En "La raó de ser" Neus dialoga nada más y nada menos que con Jorge Pardo, una conversación a dos voces serena y brillante. La visita de Jorge Pardo no es solo una colaboración sino una ratificación de que Neus Plana es una voz a tener en cuenta. 

El disco se presenta en concierto en las siguientes fechas: 

· 20 de octubre en la Libreria Byron de Barcelona.
· 23 de noviembre en el Auditorio de Banyoles (Girona).



* Web oficial: neusplana.com

VIBRANTE

DANIEL GARCÍA TRÍO, Wonderland (ACT, 2024)

Este vibrante Wonderland es el tercer álbum del pianista Daniel García en el sello alemán ACT, o, mejor dicho, de su trío, completado por el bajista Reinier Elizarde 'El Negrón' (ganador de dos Latin Grammys) y el baterista Michael Olivera, dos músicos cubanos que se afincaron en España y que hoy son imprescindibles en la escena musical española, a la que han aportado su acento. Juntos profundizan en la filosofía mestiza de Daniel García y en este álbum no solo "hablan" con acento flamenco sino que introducen términos musicales caribeños y del este de Europa. El guitarrista israelí Gilad Hekselman participa en uno de los temas ("Wonderland") con un solo muy acertado.

Daniel García (Salamanca, 1983) es un músico que comenzó estudiando piano clásico en el Conservatorio de Castilla y León para después formarse en la Berklee College of Music de Boston, donde tuvo como profesor y mentor al panameño Danilo Pérez, quien claramente le legó esa visión ecléctica del jazz que muestra en su trío. En 2011 recibió el premio a la mejor interpretación de jazz en Berklee y comenzó una carrera que le ha llevado a tocar junto a grandes nombres del panorama jazzístico actual, como Arturo Sandoval, Greg Osby, Perico Sambeat... 

A lo largo del álbum se percibe que Daniel García es un pianista que no reniega de las influencias. Con la técnica perfeccionista de la música clásica, sus composiciones sorprenden con aristas cambiantes que nos aproximan a armonías orientales o caribeñas según el caso, juegando con cadencias, giros, improvisaciones... todo ello con la libertad de la experiencia y con la complicidad de un trío que lleva muchos años funcionando y donde la interacción se percibe orgánica, fluida, natural y llena de energía. 


Con sonidos clásicos y armonías inesperadas, nos sorprende con "Paz", un tema lento y lírico donde, sin embargo, subyace una cierta tensión. Es la intro perfecta para entender toda la amalgama musical de la que hablábamos. Los ritmos caribeños están presentes en "Witness the Smile" o "Gates to the Land of Wonders", por ejemplo, tema donde la velocidad y el ostinato convierten la composición en un desafío exigente y lleno de fuerza que se rompe por fases para dar lugar a momentos líricos, algo que predomina en todo el álbum y que permite a Daniel García moverse en registros emocionales ("Mi Bolita", "You and Me", "A Little Inmensity"...). En "Wonderland" responde a esta poética el guitarrista Gilad Hekselman con un solo que acerca al trío al jazz rock mientras que sección rítmica y piano aportan un toque folk que recuerda más a las fusiones en grupos de folk-rock de los 70.

Jugando con timbres y ritmos, el disco evoluciona por complejos mapas estéticos donde nada es seguro pero todo es cierto, porque la magia de estas fusiones está en que nace de manera natural de los miembros del trío, y termina redondeando una obra personal y distinta, tan compleja como placentera de escuchar. Daniel García ha sabido traer todas sus influencias musicales e instalarlas en el contexto siempre receptivo (pero no fácil) del jazz. Y lo hace con solvencia. 

No disponemos de ningún vídeo del nuevo álbum, pero les dejamos uno de su particpación en Jazzahead! 2022 con temas de su segundo álbum, Vía de la Plata (ACT, 2021). Que lo disfruten.



* Web de Daniel García: www.danielgarciadiego.com




VIRTUOSISMO Y COLOR

FERNANDO BROX, From Within (Fresh Sound, 2024)

Fernando Brox
pertenece a esa rara especie de flautistas de jazz capaces de armar un discurso sólido y fluido, adictivo. En su cuarto disco como líder, presenta 8 composiciones propias grabadas en el Jazz Campus Reggie 1 Studio de Basilea (Suiza) en noviembre 2023. Con mucha improvisación, interacción continua con la sección rítmica y diálogos con el piano y la guitarra, un álbum tan heterogéneo como sorprendente.


El disco se inicia con "Kuku", un tema intenso, lleno de energía, donde Brox deja claro su estilo heterogéneo cargado de influencias, desde el swing a giros flamencos, perspectiva moderna y largos fraseos de quien tiene mucho que decir. Toda una declaración de intenciones. 

Pero en el disco también encontramos temas meditativos donde se expone a otro tipo de melodías, como "Si no fueras solo un sueño" o "Kalahari", donde la flauta se presta a interesantes juegos con la guitarra. Los aires latinos ("Blue Clouds"), las palmas flamencas ("Satanic Affair") o la rumba que cierra el disco ("Rumba Pa Ti") contribuyen a conformar un caleidoscopio donde parece que Brox quiere darlo todo, no dejar ningún recurso sin usar. Visto en conjunto, el álbum está lleno de improvisaciones, sorpresas, armonías complejas y mucho, mucho color. 




De resto del repertorio nos quedamos con "The Bagpiper", uno de esos temas totales, donde todo el quinteto brilla en solos o en conjunto. Sobresale el protagonismo inicial de la guitarra (Wilfred Wilde), con un discurso sincopado y expresivo, al que sigue un intenso solo de piano (Iannis Obiols) cargado de energía. Mientras la sección rítmica (Nadav Erlich al contrabajo y Iago Fernández en la batería) avanza a todo tren, sin dar descanso, Brox asume su solo, muy colorido, que lleva el tema a un pasaje especulativo y tenso para terminar en una coda perfecta. 




A Fernando Brox (Málaga, 1988) le habíamos escuchado acompañando a músicos muy interesantes (Ernesto Aurignac Enrique Oliver, Julián Sánchez, Juan Galiardo, Javier Galiana. oracio Fumero, Perico Sambeat, Jorge Rossy...). Formado en el Conservatorio de Málaga y en el ESEM Taller de Musics, ha grabado tres discos como líder y ha obtenido premios como el de Mejor Solista (con Daniel Torres Quintet en el Concurso del Portón del Jazz 2017) y Mejor Solista en el concurso internacional Johnny Raducanu (Braila, Rumanía). From Whitin es un paso adelante que afianza su carrera como músico, improvisador y compositor. 




TRANCES

JORGE PARDO, Trance Sketches (Karonte, 2022)

Decir que este es el disco más original de Jorge Pardo sería, a estas alturas, una insensatez, porque el flautista y saxofonista lleva sorprendiéndonos varias décadas con ideas, recursos e inventivas. Lo original del disco es, si cabe, la amalgama cultural y estética de los músicos que lo han grabado y de los que hablaremos después. Destaca uno en particular porque, si Miles Davis tenía a Gil Evans, Jorge Pardo también tiene su Gil. Juntos publicaron en 2020 el íntimo Brooklyn Sessions y ahora lanzan un disco grabado en 2018 y nacido alrededor de unas circunstancias muy especiales. El nombre es el de Gil Goldstein, un pianista de Baltimore residente en Brooklyn; las circunstancias, la grabación de un documental.

«La propuesta era rodar una secuencia en New York con algunos de mis colegas más próximos allí. La mayoría son grandes músicos y muy solicitados, y se ponían difíciles las condiciones para poder juntarlos para hacer una buena jam. Así que decidí dejar que las cosas pasaran en la confianza de que, si había apuntado bien con la flecha, sucederían cosas interesantes. Lo que llamamos infortunio, o golpe de suerte, que pueden ser contradictorios, se asolapan, de manera que a veces lo que sientes como un infortunio es la base para un buen golpe de suerte.»

Viene un equipo desde París para rodar, Gil no aparece, no hay partituras definidas y Jorge Pardo se saca de la manga el duende, estos trances que son improvisaciones musicales de tan alto nivel. Eso, en definitiva es el disco, Jorge Pardo en toda su madurez, en todo su brillo, improvisando, creando con una serie de músicos de lo más dispar (y esto es lo que lo convierte en un disco especialmente original en la discografía de Jorge): Gil Goldstein (teclados, alma de esta reunión y un gran solo en el primer tema), Rycardo Moreno, Juanito Pascual, Paco Soto y Melón Jiménez (guitarras), Edmar Castañeda (arpa), Bego Salazar Ganavya Iyer Doraiswamy (voces), Matt Garrison (bajo), Mark Giuliana (batería), Guillermo Barrón (cajón) y Jesús Pardo (sintetizadores). 

«En esta sesión que se publica bajo el nombre de Trance sketches resurgen una vez más todos mis amores musicales, soy transparente y no puedo ocultar que gozo igual con Mark o Gil que con Melón o Paco, con Edmar o con Ganavya, o con Bego y Jesús, por poner algunos artistas con mundos propios que representan tendencias musicales.»

La mezcla de jazz y flamenco, de lo electrónico y lo acústico, de la tradición oriental, la flamenca y la americana... es, en definitiva, el vendaval mestizo de este álbum, y es lo que se puede ver y escuchar también en el documental de Emilio Belmonte Trance.


AUTÉNTICO SONIDO DE CLUB

CARAMELO DE CUBA, Berlín Live Sessions #1 (2022)

Hace tiempo que no voy al Café Berlín, que cumple 10 años en la Costanilla de los Ángeles, donde se ha consolidado como un referente del jazz en la capital. Este es un hecho que nadie duda y que se afianza día a día, pero el lanzamiento de una serie de discos grabados en vivo en el mismo club lo eleva a otra dimensión, a esa de los locales míticos que aparecen en los títulos de Coltrane, Evans, Rollins... Si ya sonaba excitante leer en una portada Live at Village Vanguard o Live at Ronnie Scott's, respiren hondo porque llega la versión española con Café Berlín Live Sessions. Casi nada.

El artífice de este proyecto es Antonio Sánchez, técnico de la sala que hace aquí las veces de productor y de ingeniero de sonido. Hemos podido escuchar el primer vinilo de la serie, protagonizado por Javier Gutiérrez Masó "Caramelo de Cuba" y es una maravilla. Antonio Sánchez ha conseguido un documento brillante y nítido del concierto realizado por Caramelo de Cuba el 2 de julio de 2021, con una calidad de estudio y, al mismo tiempo, con el calor del directo. 

El Café Berlín es un club con una seña de identidad clara, la fusión, fusión sin miedo a las etiquetas. Por su extensa programación pasa mucha gente interesante del jazz flamenco, latin jazz, world music y otras músicas tan eclécticas que a menudo cuesta trabajo etiquetar. El disco de Caramelo es una prueba patente de esto, y hay en él un tema tema (llamado precisamente "Caramelo de Cuba") en el que el pianista, acompañado por la voz de Rafita de Madrid (y un combo espectacular), lleva el flamenco a los ritmos latinos con una naturalidad apasionante. Con su habitual don para hacer de la síncopa sentimiento, Caramelo de Cuba está arropado en este tema por una sección de percusión brutal que reúne sonidos y percusionistas de distintos orígenes (Georvis Pico, Nasrine Rahmani y Ramón González "El León"). El guitarrista Josemi Carmona aparece en "Tangroove", tema escrito por el guitarrista y que es otra síntesis de estilos donde sobresale el piano como aglutinador y voz cantante

El disco repasa, con el virtuosismo de Caramelo, todas las estéticas por las que se mueve, con temazos de gran fuerza ("Juntos en un nuevo amanecer" con un fantástico Miron Rafajlovic a la trompeta), temas llenos de nostalgia latina como "Fusión", con la voz de Alana Sinkey, y "Cartas de amor que se queman", con la voz de Amanda Gaviria, y un espectacular final ("Tremendo Chekendengue"), en el que participa Diego Guerrero y donde fusiona flamenco, música cubana, un solo brillante y frenético, y un final rumbero apoteósico lleno de percusión y coros repetitivos, como debe ser, alrededor del piano de Caramelo, intenso, festivo, poderoso.

El primer vinilo se presentará el próximo 25 de marzo como parte de una programación especial por el décimo aniversario del club con invitados especiales. Esperamos que la colección continúe con grabaciones de esta calidad. 



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Más info: berlincafe.es

ROCK Y DUENDE, DOS ESTÉTICAS DE LA FUSIÓN

No es la fusión mi parte preferida del jazz. Si me dan a elegir, prefiero el hot jazz y el hardbop por lo que tienen de música negra. De la misma manera, prefiero Birth of the Cool pero termino siempre escuchando los discos de Miles de finales de los 60 o de su periodo eléctrico. ¿Por qué? Sus fusiones siguen siendo un gran misterio después de cada escucha. Quizás por eso la complejidad de la fusión me engancha y me hace volver una y otra vez a escucharlo.  

Hoy les propongo dos discos. Son dos músicos que acabo de descubrir y que practican dos tipos de fusión bien distintas. Mientras que Beledo fusiona rock e improvisación en largos fraseos que rozan la sicodelia; Yann Aravit improvisa funk sobre ritmos flamencos. Elijan ustedes. O no.

BELEDO, Seriously Deep (Moonjune Records, 2021)

Beledo es un pianista y guitarrista uruguayo afincado en Nueva York que creció en Montevideo participando en grupos de rock y blues (Días de Blues) y de jazz-rock (Maytreya, Siddhartha) influenciado por el jazz fusión de aquel momento, donde gente como Chick Corea o Weather Report estaban revolucionando el panorama del jazz mundial. Después de una gira por Europa con un tributo a The Beatles en el que participaban Tito Puente, Celia Cruz y una larga lista de estrellas del latin jazz, se instaló en Nueva York. Ha grabado con Randy Brecker, Dewa Budjana, Gary Husband...

El tema que abre el álbum y le da título es un arreglo de una composición de Eberhard Weber, 14 minutos de meditación donde, salvando las distancias, la guitarra de Beledo "habla" con una poética muy cercana a la de Metheny, con frases largas y atmosféricas. El resto de los temas estás escritos casi todos por Beledo, con excepción de dos que están firmados por el trío, que completan Tony Levin (The Levin Brothers) al bajo y Kenny Grohowsky a la batería. Estos dos temas ("Knocking Waves", "Into the Spiral") son improvisaciones de ambiente místico y con momentos muy potentes. 


Entre las fusiones, hay un tema cantado ("Mama D"), con la voz de la cantante de Bostwana Kearoma Rantao, donde habla sobre el Apartheid y donde podemos escuchar un intenso solo de guitarra. El otro tema cantado es una canción sin palabras, con un delicado tono agridulce, que protagoniza la voz del italiano Boris Savoldelli

Un disco para cerrar los ojos y hacer un viaje interior con la ayuda de la inspiración y los (a veces) extraños paisajes sonoros que no propone el trío de Beledo. 


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* Web: beledo.com


YANN ARAVIT, In Full Bloom (2021)

El bajista Yann Aravit nació en Francia en una familia de músicos. Se formó en el Instituto de Bajo Francis Darizcuren de París. Sus primeros escarceos con la música latina le llevaron a participar en una orquesta de timba y luego a Cuba, donde estudió con Feliciano y Eugenio Arango e investigó sobre la música folclórica cubana. Después se intaló en Madrid, donde una master class de Carles Benavent despertó su curiosidad por el papel del bajo en el flamenco. Ha tocado con Ray Brown Jr. (hijo de Ray Brown y Ella Fitzgerald) y con Jorge Pardo. 

Su primer disco como líder es un complejo mapa de experimentación donde se mueve del funk al flamenco utilizando todos los recursos absorbidos en las experiencias de las que hemos hablado antes. Grooves potentes, juguetones en algunos momentos, raciales (si se puede usar esta palabra en un profano), aflamencados o descaradamente funk... El repertorio es completamente heterogéneo. Escuchamos, por ejemplo, "Fylgia" y estamos frente a un tema tan americano que podría ser una versión. Aravit despliega ahí todas las técnicas posibles para hacer funk, incluso acercándose al slap de Stanley Jordan. No me gusta hacer comparaciones y el trabajo que presenta Yann Aravit es tan original como inclasificable.

Intentando ponerle etiquetas para expresar en palabras lo escuchado, In Full Bloom tiene momentos de potencia e inspiración casi Pastorius (no sé cómo poner un adjetivo que recuerde a este grande) mezclados con flamenco ("Funky Duende"), temas tocados con la delicadeza de una guitarra, como la balada "Pleiades", pasajes funk extenuantes como "Sweet Dream", grooves intensos ("Love At First Sight") y arranques flamencos como los punteos de "Honey Eyes".

Es un disco complejo y estimulante donde, con el bajo de cuatro, cinco cuerdas o sin trastes, Yann Aravit ha intentado que no queda nada por decir.



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MESTIZAJE

DAVID RUIZ, Where We Come From (2020)

Where We Come From nace de la misma esencia devoradora del jazz, que absorbe todas las influencias cercanas (o no) y las metaboliza dentro de los mismos esquemas de libertad y sinergia que han hecho evolucionar al jazz en el último siglo. Cuando esto se hace con honestidad, siempre funciona. En su primer disco como líder, el contrabajista y compositor David Ruiz propone un viaje al presente mirando su pasado, el suyo y el de los músicos que lo acompañan. Porque Where We Come From es un disco de búsqueda. Viene de muchos lados y sigue buscando un destino. David Ruiz muestra una versatilidad enorme como compositor y como instrumentista. Su búsqueda conmueve por su sinceridad. Es música elevada a la expresión más personal. ¿De dónde viene David Ruiz?

Sabemos que estudió en Musikene, que en 2009 recibió el primer premio en el Certamen de Jóvenes Artistas de Castilla-La Mancha (nació en Puertollano) acompañando a Enriquito, que fue finalista en los concursos de los festivales de Getxo, San Sebastián, Jazz Sur l`herbe y Jazz a Castelló, que ha compuesto incluso música para películas... Escuchando, uno percibe que David viene del jazz clásico, pero también del flamenco, de los sonidos electrónicos, de la música mediterránea, del rock... Demasiadas etiquetas. Lo cierto es que, pese a su juventud, aúna una mirada abierta como compositor. En temas tan diferentes como, por ejemplo, "Abeta Diphda", que pasa de un jazz suave de armonías modernas (con esos vientos de Mirón Rafaylovic y Roberto Nieva) a momentos de electrónica sicodélica (en el solo de Juan Ortiz a los teclados) y, en los minutos siguientes, a un tema inspirado por García Lorca con una melodía feliz, casi pop, que dibuja en el bajo de seis cuerdas como si fuera una guitarra, alegría casi flamenca amplificada por Ortiz en el piano (alternándose con el Mini Moog y el Rhodes) y la trompeta de Jorge Vistel, para terminar oyendo cante jondo en la intro de "Manuela", el tema que cierra el álbum, un corte que alterna ritmos latinos con aires flamencos, el cante de Antonio Lizana y un solo de guitarra de lo más roquero. La fusión total. 

Es solo una parte del disco. Antes, hemos pasado por los aires de Oriente Próximo de "Alsafi", con un Roberto Nieva en el saxo alto muy expresivo y una mezcla muy inspirada de percusión oriental (Shayan Fathi) y armonías mediterráneas (Kike Terrón toca el udu). También por el experimento "Sighing", un tema que detiene el tiempo, como si no fuera a ningún lugar, donde hace un curioso remix con fragmentos de telediarios y que resulta una expresión social, quizás de una juventud que se encuentra un mundo que no entiende y, como el tema, está varada sin rumbo y sin comprender muy bien cómo funciona todo. 


Declaraciones existenciales aparte, David Ruiz se muestra en este disco como un instrumentista capaz de abarcarlo casi todo, y como un compositor y arreglista que sabe sacar partido a cada idea. Los temas funcionan en cualquier terreno en el que se adentra. 

Su disco de presentación es un disco único, lleno de fusiones muy originales, que expresa muy fielmente de dónde viene este músico, pero que no marca una línea clara de a dónde se dirige. Su heterogeneidad desconcierta. Where We Come From es un punto en el camino. Imaginamos que, en algunas de estas fusiones, David Ruiz encontrará una senda propia, singular. El disco se grabó en dos sesiones en 2015 y 2017 en Estudio Uno de Madrid. Dado el tiempo transcurrido, esperamos con ansia que pronto vea la luz un nuevo álbum que desvele estos misterios y nos permita disfrutar de nuevo de su música.  



ECLÉCTICO Y DELICADO

RAFA M GUILLÉN & THE JAZZ WALKERS, 
Shining Forever (Sedajazz Records, 2020)

El segundo disco del trombonista Rafa M. Guillén es una colección de temas (originales y standards) que se mueven en distintas estéticas dentro de un mismo estilo, con un sonido ecléctico y delicado, sin estridencias ni fuegos artificiales. Guillén se muestra como un instrumentista versátil que mantiene su estilo personal en cualquier terreno, ya sea funk, flamenco jazz o latin jazz.


Formado en la clásica, Rafa M. Guillén entra en el jazz a través de Sedajazz y, más tarde, en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceu de Barcelona. Su combo, The Jazz Walkers, son un quinteto de hardbop formado por Ángel Andrés Muñoz al piano, Julio Fuster al contrabajo, Nacho Megina en la batería, Ramón González "El León" en las percusiones y el propio Rafa M. Guillén al trombón, al que se suman numerosos invitados para pasearse, dentro de su propio estilo, homogéneo, suave, de tiempos medios, por inspiraciones funk, en las que aparece el guitarrista Luis Casado y, ampliando la sección de viento, los tenores Ramón Cardo (en "Verde Mediterráneo") o Leandro Perpiñán (en "Pick Up The Pieces"), con quien el trombonista mantiene una conversación muy interesante como colofón a su solo. En este tema, Muñoz se pasa al órgano con un espíritu funky muy inspirado. 



También podemos escuchar una versión muy bien arreglada de "Mojo" (Monty Alexander) con el espíritu de las second line de Nueva Orleans, o jazz latino con temas como "My Dear Friend" de Ricky Rodriguez (donde los solos de David Pastor Francisco Blanco "Latino" a la flauta preceden al de  Guillén, que desemboca en un brillante solo de piano) y sambas ("O Bebado e a Equilibrista" y "Caipiniña", ésta original de Guillén).

El álbum incluye también temas donde elementos del flamenco (palmas, cajón) se integran con elegancia en el esquema tranquilo y fluido del quinteto, como "Rumba de la corredera" (Rafa M. Guillén), donde aparece, junto a músicos flamencos, el saxo alto de Perico Sambeat, o "Song For The Jazz Walkers" (Ángel Andrés Muñoz), una soleá por bulerías con arreglos de jazz en la que escuchamos el tenor de Pedro Cortejosa, ambos temas con arreglos del pianista Ángel Andrés Muñoz, cercanos y a la vez lejanos a aquellos primeros experimentos de jazz mediterráneo con fusiones flamencas del primer disco de Ximo Tébar (Son Mediterráneo de 1995), porque aquí todo suena a jazz, de esencia hardbop, funk, con vientos bien arreglados y aires tranquilos. 

Cambiando una vez más de estilo, el álbum termina con el nostálgico "Shining Forever", un bolero original, muy atmosférico, donde Guillén recuerda a su hermano desaparecido. 

El disco, editado por Sedajazz, fue grabado en directo en el estudio, concretamente en Córdoba, con pistas adicionales añadidas grabadas en Granada, Valencia y Gerona, consiguiendo un sonido fresco y natural, que refleja la filosofía del grupo de una manera homogénea a pesar de las influencias tan variadas, un estilo que se mueve dentro de canon a media voz, de una manera delicada, buscando más la perfección que el circo. Recomendable. 




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SÍNCOPA Y SENSIBILIDAD

CHICO PÉREZ, Gruserías (2019)

A pesar de su juventud, el pianista y compositor Chico Pérez (Jaén , 1994) acumula experiencia a marchas forzadas. En 2018 recibió el Premio a Mejor Artista por el Instituto RTVE, el Premio Talento Joven y el Premio Composer, lo que no es poco. Ahora presenta su primer disco como líder, Gruserías. Su escucha es como estar detenido en un cruce de caminos donde confluyen la tradición de Jorge Pardo y la sutileza de Enriquito. El título es un juego de palabras, una mezcla de bulerías y del apellido de Dave Grusin, una de las influencias del pianista. Entendido esto, es fácil comprender la filosofía del compositor, sus gruserías o, lo que es lo mismo, su jazz (o flamenco) sin etiquetas.

El pianista Dave Grusin fue uno de los fundadores del sello GRP. Pianista dotado de una gran sensibilidad, en casi todos sus discos como líder (y en sus bandas sonoras para películas) suele tender a la fusión y a una sensibilidad cercana al smooth jazz. Parece que Chico Pérez ha heredado de esta influencia el don de la fusión y la sensibilidad: no hay nada estruendoso, nada que en el disco que no sugiera una pasión desde la ternura, con un lenguaje delicado tanto en el acento sincopado de las teclas como en las cantantes, ritmos contenidos (pero expresivos) tanto en percusiones como en palmas y jaleos... Incluso su lado flamenco está exento de esas explosiones propias de la improvisación gitana. Parece que cierto aspecto de la personalidad musical de Chico Pérez es un Dave Grusin que ha pasado por el Sur y se ha empapado del espíritu árabe del flamenco auténtico para mezclarlo con esa Historia del Piano Jazz que sobrevive a las modas.


Con esa sensibilidad, esa capacidad para improvisar, sentido del blues (qué bueno "Viaje"), es un músico de jazz con todas las letras, con más recursos que la mayoría. Por poner un ejemplo, Chico Pérez utiliza en el álbum el baile como instrumento de percusión con la intervención de un grupo de baile (El Tabanco) en un tema que podría decir que es mi favorito porque es como una gran jam session de jazz flamenco (para los profanos, remarcar que las fiestas flamencas son siempre improvisadas sessions). El tema en cuestión es "Fiesta en la villa", una composición que comienza en un ritmo por bulerías y que tiene un solo de piano que llega a sonar funky, incluso soul.

Dicho esto, me gustaría destacar lo complejo del disco, con muchos músicos pero basado en un cuarteto de jazz (con Jesús Zájara a la flauta, Carlos Bueno al bajo y Guillermo Hernansaiz la batería) al que se añade una sección rítmica extra (los percusionistas Alberto Garrido y Jaime Nadal, y los palmeros Hermano Gamero y Jesús Ángel Reina), con un inspirado Sergio Albacete sonando en "Por Parker" sin imitar a Parker, y el violonchelo de Manuel Moro. A todo esto, hay que sumar las voces flamencas de Belén Vega y Ángeles Toledano


Un elenco formidable y extenso que parece más uno de esos grandes conciertos o meetings que se celebran para despedir una carrera cuando, en realidad, es un primer disco, enorme pero primer disco, que supone una carta de presentación impecable

Les gusten o no las fusiones, puedo decir que Chico Pérez es de esos pianistas a los que gusta escuchar improvisar, moviéndose por el teclado con su fraseo limpio y lleno de color, y, sobre todo, gusta sentir cómo se expresa. Este mes se presenta en Madrid en el Café Berlín.

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* Web: www.chicoperez.es

HERENCIA Y ESENCIA

MARÍA TORO, A contraluz (Jazz Activist, 2017)

Flamenco de raíz, narrado con una alternancia que parece natural entre ritmos de jazz o paseando por los distintos palos, una energía y una capacidad improvisadora que arrastra y un gran sentido del ritmo. Estas son algunas de las características que definen el trabajo de la flautista María Toro, un álbum grabado en Nueva York con una fusión de músicos y música que aúna los conceptos del jazz moderno con la alegría tímbrica del flamenco.

Acompañada de Jean-Michel Pilc al piano, Yelsy Heredia o Ben Street al contrabjo, Justin Brown e Israel Varela en la batería, Andreas Arnold a la guitarra flamenca y bouzouki, y Auxi Fernández a las palmas, el disco presenta siete composiciones originales escritas desde el sentir flamenco y que se desarrollan en la improvisación (la jazzística y la flamenca).


Compuestos a lo largo del tiempo, mientras alternaba giras con estancias en Río de Janeiro o Nueva York, los temas destilan influencias tan variadas que la etiqueta flamenco se vuelve tan mestiza como la misma esencia del jazz. En Río conoció a músicos como Toninho Horta, Guinga o Hermeto Pascoal; en Nueva York, tocó junto a Richard Bona o Jack DeJohnette, entre otros, que no es poco.

Sin olvidar (ni poder obviar) la influencia del "otro" flautista del jazz flamenco, Jorge Pardo (esa esencia áraba-andaluza de "A Contraluz", el tema que da título al álbum), encontramos sonidos de aquí y allá, mezclados con libertad y naturalidad, aires latinos ("Babel", "Te miré"), alguna herencia del rock progresivo, que, a su vez, lo heredó del folk ("Por el reloj") o puro flamenco ("Gitano") 

Hace mucho que se viene hablando una y otra vez de "nuevos aires en el flamenco", una expresión que casi comienza a carecer de sentido. El flamenco, como el jazz, es una música viva, sobran las comparaciones. De hecho, desde que en los años 80, en plena Movida Madrileña, Nuevos Medios comenzó a editar discos que llamó "nuevos flamencos", la música de raíz ha tenido más impacto entre los modernos que entre los puristas, y lo cierto es que no son pocas las casas de jazz que publican flamenco, jazz flamenco o alguna fusión relacionada, como es el caso de Karonte, Youkali, Legacy... o, en el caso de María Toro, Jazz Activist, que ha hecho posible que vea la luz esta grabación realizada en Nueva York en 2013, lo cual es de agradecer porque María Toro es de esas instrumentistas que escuchas y lamentas no haber descubierto antes.

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* Web: www.mariatoro.net

EL JAZZ CON EL SONIDO NATURAL DEL MUNDO

PABLO BÁEZ, El testigo (2017)

Pablo Báez es un contrabajista onubense, educador y compositor con ideas muy originales y una gran versatilidad como intérprete. Su primer disco como líder, El testigo, es lo que algunos llaman una declaración de intenciones, un jazz moderno, de tempo lento, reflexivo y ecléctico, que metaboliza el jazz europeo y un sutil toque flamenco en algo que (casi) podríamos llamar jazz flamenco experimental. Pero me quedaría corto.


Aunque ya había escuchado a Pablo Báez en otras formaciones, como líder resulta un contrabajista personal, muy expresivo, que usa el contrabajo como instrumento solista, liderando sin complejos todos los temas, haciendo "cantar" al instrumento, omnipresente. 

Un aspecto singular del disco y que forma parte de su concepto es que no se ha grabado en estudio. Los temas han sido registrados con técnica ambisónica en una curiosa diversidad de escenarios (un bosque de noche, el interior de un dolmen, una iglesia, una cárcel abandonada...) para captar distintas sonoridades que ayuden a la expresividad de los temas. En este sentido, Báez manifiesta estar más interesado en "la sonoridad natural de la instrumentación, así como su integración e interacción con el medio" que en lograr un sonido perfecto a lo Rudy van Gelder. Me remito a su concierto de presentación en el Gran Teatro de Huelva, donde, como conté en la reseña del mismo, ningún instrumento iba amplificado ni enchufado. Ni siquiera había micrófonos para los instrumentos acústicos.



El cuarteto del álbum lo forman Julián Sánchez (trompeta), Enrique Oliver (saxo tenor) y Juanma Nieto (batería), contando con la siempre iluminadora presencia de Jorge Pardo en "Jaleo". Tres de los temas suenan a contrabajo solo y fueron grabados en el interior del Dolmen de Soto ("Din Don"), en las Marismas del Polvorín, junto a la vía para trenes de mercancías peligrosas ("Sin andén") y en el puente que comunica Huelva con Corrales, donde se grabó "Puente concreto", título que intuyo puede remitir a la música concreta, teoría que explora el sonido de los objetos y su combinación con los producidos por instrumentos reales. El sonido del viento en el puente, algún coche lejano y el rumor de las olas de la ría imbuyen de poesía la delicada melodía del contrabajo en este "Puente concreto". Algo parecido se muestra con la máquina de escribir y los sonidos del bosque de noche de "Oda" o su introducción, "Animales del bosque".

Los experimentos y la originalidad de El testigo miran en muchos sentidos. "My Werba", que podría ser una balada de algún trompetista anterior a Miles, no es sino una versión sublimada y bellísima del pasodoble "Mi Huelva tiene una ría" de Domingo Manfredi. Pero hay que ser un oyente muy atento o muy de Huelva para percibir el origen de esta balada de jazz. "Tema inofensivo", por ejemplo, usa un esquema distorsionado de hardbop utilizando los vientos como elemento rompedor, hacia lo atonal, logrando un sonido sucio, muy Mingus, mientras el bajo dirige a la banda con un ritmo poderoso y enérgico. Más free es "Reo", tema grabado en una vieja cárcel que albergó presos entre 1930 y 2006 y que hoy permanece abandonada esperando un uso más útil que el de mantener vivo el horror que pudo albergar. Su ruina y su vacío poblado de recuerdos justifican el tema. También aquí se grabó "Xpain", un tema también mingusiano donde los ruidos y los gritos se mezclan con un post-bop que quiere sonar también a ruido. 

Más amables son los temas inspirados en el flamenco, algunos más sutiles y elegantes y sin olvidar el desafío rítmico y armónico del jazz (como "Testigo" o como "Jaleo", tema donde se puede escuchar a Jorge Pardo a la flauta y también un gran trabajo rítmico de Juanma Nieto a la batería y Javier Vega en el cajón flamenco) y otros más de raíz, menos jazzísticos (como "Flores blancas").

15 temas, todo un despliegue de inspiración para un primer disco como líder, un disco que es una declaración de intenciones, como escribí más arriba, que confío que tenga continuación y la acogida que se merece.


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Blog de Pablo Báez: https://pablobaezillesca.com


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

FLAMENCO Y JAZZ, entre el folklore y lo exótico

ACORDES Y DESACUERDOS (XXII)


Aunque es mayo, en Andalucía llevamos ya un mes de verano. En el campo, brotan flores y romerías aquí y allá. Huyendo de folklores y refugiado en el jazz, como casi siempre, me vienen a la mente muchas consideraciones, conciliadoras unas, controvertidas otras, sobre el jazz y el flamenco y también sobre el jazz-flamenco, un subgénero que siempre evito pero que tiene buenos ejemplos de fusión y algunos músicos coherentes capaces de convencer a los aficionados al jazz. Alguna vez hemos hablado en el blog de músicos jóvenes como el Niño Josele con su homenaje a Bill Evans, Patax, Nono García, el muy interesante Enriquito... y de discográficas que aúnan en su catálogo jazz y flamenco (como la madrileña Youkali Music). 

Hoy, buscando respuestas en Internet, he revisado un documental de 1982 (El arte de vivir de RTVE), presentado por Victoria Prego, en el que se analizan los puntos en común entre ambas músicas. Especialmente interesante es la presencia y la opinión de músicos como Pedro Iturralde o Paco de Lucía. Más abajo hay un enlace a Youtube para ver el documental, pero me he permitido extraer varias opiniones valiosas para plantear un nuevo debate de nuestra serie Acordes y desacuerdos.

I. La presentación.
La periodista Victoria Prego hace una poética introducción del documental por este camino:
A primera vista, el flamenco y el jazz tienen poco que ver. Sin embargo, coinciden en sus orígenes históricos y en las características de los pueblos que les dan vida. Son dos gritos puestos en clave musical. Nacen de una necesidad. Los intérpretes del jazz y del flamenco parecen llevar los sentimientos de todo su pueblo en las yemas de los dedos. [...] El jazz y el flamenco podrían muy bien ser dos líneas del mismo pentagrama, cuyas notas se armonizan en algún lugar. Y esas notas de armonía podrían llamarse Coltrane, Sabicas, Miles Davis o Paco de Lucía.

II. Pedro Iturralde.
El maestro, que sabe de lo que habla: 
Entre el jazz y el flamenco había muchos puntos en común. Parecía un disparate pero con el tiempo creo que me van dando la razón.

III. Caballero Bonald.
Aparte de los músicos, aparece la opinión de pensadores con la capacidad para decir de manera enrevesada lo que otros ya han dicho.
Yo me atrevería a aventurar la hipótesis de que, aparte de estas posibles coincidencias de origen, también existen otras relaciones posibles de tipo musical. Recordemos a este respecto que el jazz y el flamenco nacieron (o tuvieron una misma coincidencia de origen social, de circunstancias humanas): nacieron en algunas barrios de Nueva Orleáns o de algunos pueblos de la Baja Andalucía. 
Hasta ahí no ha hablado de nada de "tipo musical", pero intenta manifestar su percepción personal de esta manera: 
Luego habría que hablar del ritmo y de la improvisación. Lo que en el jazz se llama swing (o la calidad rítmica del jazz) o el blues (esta especie de melodía quejumbrosa) pues tienen un parentesco claro, una correspondencia, con lo que en el flamenco puede ser el quejío, el rajo, incluso el compás. O sea, que los flamencos y los negros americanos buscaban lo mismo por distintos caminos; es decir, una especie de fusión, una experiencia vivida con una música heredada.
El mismo Caballero Bonald sigue hablando de música con estas palabras:
Yo ha hablado alguna vez de una presunta vinculación, sobre todo a partir de ciertos estímulos psicológicos, entre Armstrong y Caracol, por citar un ejemplo entre otros posibles. No es que tengan nada que ver desde un punto de vista de la línea musical o de otras posibles similitudes artísticas [...] pero esa voz gutural, desgarrada, rota, de Armstrong y Caracol parece que tienen una misma voluntad creadora, una misma voluntad de sacar a flote la intimidad dramática del intérprete a través del ritmo.  

IV. Paco de Lucía.
El gran maestro de la guitarra hace una comparación entre las formas del flamenco, que no han cambiado nada en los últimos doscientos años, y el jazz, cuya evolución achaca a la competitividad entre los músicos jóvenes americanos. 
Del blues aquel, que es lo que más se le parece al flamenco, ya queda poco. El jazz de hoy día ha llegado a una evolución teórica que asusta. Yo hay veces que pongo un disco de jazz moderno, de free jazz como le llaman, y no entiendo ni una nota.

V. 
Tras el comentario de Paco de Lucía sobre el free jazz, el documental enlaza con Ella Fitzgerald haciendo scat con una big band detrás. Hay muchos vídeos de flamenco y de jazz, pero poco flamenco jazz o jazz flamenco, salvo las intervenciones de Pedro Iturralde. Sorprende también la falta de rótulos para identificar a los músicos que aparecen tocando o cantando (y así crear algo de afición). Hay mucho de sorprendente y de naif en este documental, pero hay que verlo con los ojos de la España de 1982 y con los oídos de los periodistas profanos que lo rodaron y lo montaron.

En definitiva, el documental incide más en las similitudes entre jazz y flamenco que en la hipótesis de si es posible el jazz flamenco. ¿Acorde o desacuerdo? Vean el documental y juzguen.




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ACÚSTICO, LIBRE, INSPIRADO

Pablo Báez Quartet en concierto

Pablo Báez es un músico onubense con una trayectoria singular. Formado en centros tan dispares como la ESMUC de Barcelona y el Conservatorio de Sevilla, su carrera le ha llevado a tocar por toda Europa y a compartir escenario con los grandes del flamenco y del jazz español. El 23 de marzo, sustituyendo a Mike Fletcher, que se había caído del cartel, presentó algunos temas de su próximo disco con músicos nuevos, sin tiempo para ensayar, asumiendo riesgos como, por ejemplo, hacer todo el concierto en acústico (sin amplificadores ni micros) en un teatro de una ciudad como Huelva, que tiene buenos músicos de jazz pero poca afición jazzística entre su público.


Un observador poco atento podría aplicar en Huelva la frase de Leonard Feather (“España es un desierto para el jazz”) pero no por falta de músicos locales, que los hay y muchos, sino por falta de escenarios. La escasez de iniciativa privada y las ordenanzas locales que, a menudo, criminalizan la música en directo y la gravan con impuestos inexplicables, hacen que el jazz brille por su ausencia en la noche de Huelva.

En este orden de cosas, ese observador despistado podría sorprenderse de encontrar sobre las tablas del Gran Teatro a un músico de la talla del contrabajista Pablo Báez, onubense de nacimiento, a quien su calidad ha llevado por toda Europa acompañando a grandes músicos del flamenco y del jazz (Jorge Pardo, Perico Sambeat, Rubem Dantas, Jerry González…) y que ahora regresa a Huelva con un proyecto original, con composiciones propias que aparecerán próximamente en su primer disco como líder, El testigo.


Aunque Báez juega en casa, sabe que por estas tablas del Gran Teatro han pasado grandes de jazz (Chick Corea, Andrea Motis, Dizzy Gillespie...) y que el desafio es grande. Por eso, presenta un concierto jazzístico al cien por cien (aunque con algún invitado flamenco, como el guitarrista Angelito o el percusionista Vicente Redondo) y, aunque no es la presentación oficial, ofrece temas de su próximo disco, un álbum grabado en acústico, fuera del estudio de grabación, una propuesta que suena a jazz moderno, híbrido, en el que el músico se reconoce el sonido natural del instrumento. Para afianzar esta propuesta y a modo de desafío añadido (el jazz es riesgo) los músicos tocan sin amplificadores ni ningún tipo de enchufe. Acústico 100%.


Con este planteamiento, el concierto comienza con un solo de contrabajo, un fraseo místico que da pie un tema (“Coe”), delicioso, intimista, que define lo que será el concierto: un jazz de sensaciones y sentimentos. Como instrumentista, Báez lleva con su contrabajo el peso de todos los temas. Es un líder y arrastra al grupo, lo sostiene con su ritmo, sus walking bass y sus frases; como compositor, nos presenta un repertorio enorme en el que, en lugar de recurrir a fuegos artificales, opta por la sensibilidad y la inspiración, con armonías acertadas, con alguna balada tocada con el arco (“Oda”, dedicada a su padre), con guiños a Huelva (“My Werba”, en la que había que encontrar la melodía de “Mi Huelva tiene una ría”), con interesantes arreglos sobre temas como “Woody Woodpecker”, con algún blues, con improvisaciones inesperadas como la intervención del guitarrista Angelito al que Pablo acompaña improvisando con el contrabajo.

Pero no todo es inspiración esta noche. El escenario del Gran Teatro, vacío de amplificadores y tecnología, parece desnudo, especialmente por la deficiente iluminación. A esto hay que unir la dificultad añadida de que, por problemas de agenda, los músicos apenas han ensayado con anterioridad. El argentino Juanma Nieto a la batería está muy acertado durante todo el concierto y los músicos que le acompañan (Fernando Brox a la flauta y Juan Calero al saxo), buscados para la ocasión con apenas tiempo para ensayar, demuestran, como Báez, esa profesionalidad que hace válida la máxima del jazz de que la improvisación y la experiencia hacen la magia, de que el jazz es la música del momento y mañana sonará diferente. El resultado es coherente y mantiene hipnotizado al público durante todo el concierto. Y lo mejor es que está ocurriendo en Huelva.


El concierto termina con el tema que da título al primer disco de Pablo Báez, “El testigo”, una composición inspirada en la figura del Niño Miguel. Habrá que esperar al próximo concierto del Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz, que será el 20 de abril con el quinteto del también onubense Daniel Cano.

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* Web oficial: pablobaezblog.wordpress.com/
* Artículo publicado originalmente en Huelva Información (leer) * Fotografías: Manolo Martín (Müzzic) www.facebook.com/muzzic.huelva
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* Envío gratis solo en el territorio español.