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JAZZ SENSORIAL

ÁLVARO VIEITO, Devayu (Tiny Moon Records, 2019)

Devayu es el nuevo trabajo del guitarrista Álvaro Vieito, una sesión de estudio para la que se han compuesto y grabado ocho temas con una inspiración curiosa: en palabras de Vieito, "evocan olores, gamas de colores y sensaciones difíciles de expresar con palabras pero quizás no tanto con música". Este juego de evocación, que apela a nuestra memoria sensorial, a nuestros déjà vu, comienza con el juego de palabras del título.

Este anagrama enlaza con la esencia jazzística, que cambia de posición ciertos valores tradicionales para crear esta música metamórfica e interminable que nos gusta. Álvaro Vieito lo hace con un cuarteto formado por Javier Ortí al saxo tenor (ya hemos hablado en otras ocasiones de este saxofonista y su relación los guitarristas), el contrabajista Javier Delgado y uno de nuestros bateristas preferidos, Nacho Megina. Entre todos, despliegan un jazz moderno lleno de referencias a la tradición (hardbop, cool...) y a la vanguardia (Third Stream, fusión), con temas principalmente exentos de tensión, desarrollados con calma para disfrutar oyéndolos y (supongo) tocándolos.

Foto: Asejazz

Formado en Santiago de Compostela y Nueva York, Álvaro Vieito tiene una amplia carrera en distintas formaciones y como sideman (con Javier Delgado, Arturo Serra, Javier Ortí, Cuarteto Fuerte...) y también como docente (Asejazz, INJEX, Estudio Escola de Música de Santiago de Compostela). Debutó como líder con Introducing (Asos Jazz, 2010) y nos sorprendió en 2017 con Boreas, un cuarteto en el que hacía una interesante revisión de los temas de The Beatles. 

Con un estilo personal y contemporáneo, lleno de múltiples referencias externas al jazz (rock, pop) o cercanas (Third Stream), Vieito compone melodías fáciles de seguir, single lines interesantes y progresiones armónicas bien desarrolladas que dotan de emoción a los temas. Como líder, comparte protagonismo con el saxo de tú a tú en un interplay muy natural. Esto convierte el álbum no solo en un proyecto innovador y personal sino en una experiencia musicalmente apasionante.



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DISONANCIAS

CUARTETO FUERTE (Titanical Records, 2019)

Grabado en Sevilla por músicos radicados en Sevilla, este proyecto nace empujado por el bajista Juan Miguel Martín (Nat 'n Jazz Quartet, Malheur), con sus composiciones y con otros tres músicos de nivel y sólida experiencia en el jazz moderno: el guitarrista Álvaro Vieito (Boreas, Vieito-Delgado Dúo), el clarinetista Gustavo Domínguez (Proyecto Ocnos) y uno de mis bateristas favoritos, Nacho Megina. Jazz moderno, free jazz con influencias del cine y del rock, es una propuesta original que desborda cualquier expectativa... desde su carnívora portada hasta el último tema.

Todo ello arreglado para un original cuarteto liderado por ¡guitarra y clarinete bajo!, dos solistas cuya tímbrica se mezcla con el sonido del bajo eléctrico con resultados inesperados, experimentos que nos remiten, inexorablemente, a aquellos tiempos en que el jazz se libró por fin de los estereotipos y decidió ser cualquier cosa, como definió Miles Davis su tema de 45 minutos en el concierto de la Isla de Wight. Porque a pesar de su modernidad, de su sonido original (se pueden percibir influencias pero todo suena a algo nuevo), hay cierto sabor a aventura en los temas de Cuarteto Fuerte, ese sabor de los pioneros, el que percibíamos con la evolución de Max Roach hacia lo salvaje, o de Art Blakey, Sun Ra, Wayne Shorter, un regusto al jazz de los 70 con el sonido de unos estudios de 2019. 

Domínguez, Martín, Megina y Vieito
Imposible reseñar cada influencia que se puede escuchar en este disco. Desde pasajes de rock ("Sofocos" o la intro de "Hola, ¿qué tal estás?") mezclados con la libertad creativa, armonías de instrumentos reales que recuerdan a la música electrónica ("Spectrum"), y el lenguaje del clarinete bajo, que pensamos que podría sonar de conservatorio pero que, en cambio, aporta un toque estimulante (o introspectivo, como en "El trabajo"), incluso innovador, aportando su timbre en un paseo entre mundos, cercano a las travesuras de John Zorn.

Zorn es una de las influencias manifiestas del bajista y compositor, pero debo admitir que este cuarteto va mucho más allá del ansia rupturista de Zorn. Cuarteto Fuerte parece tener más una voluntad de construir que de destruir, una voluntad basada en lo atonal y las disonancias, es cierto, pero sus temas tienen sentido. ¿Free con sentido? Hay estructura, tema, coda... y cierta épica en algunos solos, lo que demuestra la intención de gustar, no de disgustar. Y ahí es donde creo que se diferencian de Zorn, a quien espero no nombrar más en este blog.

Tanta influencia (vertebrada hacia lo personal) convierte el disco de Cuarteto Fuerte en una especie de disco homenaje, una declaración de filias por parte del Juan Miguel Martín compositor, un disco de cultura musical.


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* Más info: https://www.facebook.com/CuartetoFuerte/


ASOCIADOS

Dos mujeres con el poder de la voz

Bajo el sugerente eslogan de Botello, Ruciero & Asociados, se presentaron en el Gran Teatro de Huelva el 20 de julio dos artistas multidisciplinares que son también educadoras y amigas, Lola Botello y Natalia Ruciero. 

Últimamente, es habitual encontrar abierta la programación del Gran Teatro de Huelva en verano. No es habitual en los teatros de ciudad y merece un aplauso esta iniciativa para los que no huyen a la playa o los que no las necesitan o para premiar las inquietudes culturales de los turistas que llegan a Huelva en esta época. Es una pena que muchas veces la oferta no se corresponda con la respuesta del público.
 

De manera extraordinaria y complementando la programación del II Circuito Andaluz de Asociaciones de Jazz, se programó un concierto especial con dos cantantes. Natalia Ruciero y Lola Botello, artistas multidisciplinares, ejercen, entre otras actividades, de profesoras de canto en Müzzic, cada una con una visión particular del jazz vocal.


En un ambiente frío, con una iluminación escenográfica de lo más pobre y con un patio de butacas casi vacío, las dos cantantes salieron a darlo todo, con mucho ritmo, con un mencionable despliegue de recursos vocales y comenzando por lo más difícil, haciendo un scat a dúo, algo que nunca habíamos escuchado en directo. El público conectó enseguida con la música, que fue discurriendo por clásicos vocales de todas las estéticas del jazz, desde el swing hasta el jazz fusión, tamizadas por la personalidad de las dos cantantes, que se alternaban en escena o cantaron a dúo.
 
Lola Botello y Nacho Megina
Tras del derroche inicial, Natalia interpretó con un toque personal el “Basin Street Blues” de Louis Armstrong, Lola recordó al más moderno Bill Evans en “Waltz for Debby”, volvieron a unirse para cantar “Little Sunflower” y así, alternando sus diferencias tímbricas, vocales, técnicas, de color, de personalidad…, las dos cantantes fueron desarrollando un concierto que se iba convirtiendo en un catálogo de posibilidades vocales y un repaso al songbook de muchas décadas de jazz. Es muy difícil calificar a las cantantes porque, a pesar de que su derroche sugería una competición, no había nada de eso, y cada una camina en una senda distinta y personal. Natalia Ruciero, muy imaginativa y rítmica en los scats, estuvo brillante en “Boplicity” y lírica en “Body and Soul”… Botello hizo de todo, incluyendo hacer de su voz un piano de bebop interpretando a Monk en “In Walked Bud” …
Natalia Ruciero


Al fondo, Rafa Arregui
No es habitual escuchar un grupo con dos cantantes y, viniendo cada una de una formación distinta (Nat’n jazz Quartet y Cordelia, respectivamente) y habiendo reunido músicos sólo para la ocasión, uno tenía la sensación de estar asistiendo a una jam session de cantantes, algo menos habitual aún.

Otra impresión del concierto es la de que ambas cantantes utilizaban su voz como un instrumento, impresión que quedó corroborada cuando el público aplaudía las intervenciones de las cantantes como si fueran solos y éstas alternaban estos “solos” vocales con los de los músicos, que merecerían una mención especial, ya que el público había acudido a escuchar a dos cantantes y pudo descubrir que los músicos que las acompañaban no eran sólo correctos sino igualmente interesantes. La sección rítmica sonó eficaz en todo momento y destacó en sus individualidades. Javier Delgado al contrabajo y Nacho Megina en la batería son dos experimentados músicos de la escena andaluza con una larga carrera como sidemen. Los pudimos ver recientemente en este mismo escenario acompañando a Javier Ortí. En el piano, Rafa Arregui, componente del cuarteto de Natalia Ruciero (Nat’n Jazz Quartet), marcaba el punto álgido de cada tema con sus solos. Muy bluesy en “Basin Street” y muy moderno en “Stolen Moments”, por poner un ejemplo, un músico versátil y sobresaliente al que habrá que prestar atención.


El falso final del concierto, con un amago de canción triste para presentarnos la verdadera conclusión, swingueante y divertida (“Me and My Shadow” de Al Jolson cantada al estilo de Sinatra y Sammy Davis Jr.)  levantó al público de sus asientos, tanto que no hubo necesidad de hacerse de rogar para hacer un bis. Como dije más arriba, todo un derroche.


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* Web de Lola Botello: www.lolabotello.net

* Web de Natalia Ruciero: www.nataliaruciero.com

* Las fotografías son de Juan Carlos Ordóñez: www.flickr.com/photos/jcof/