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LA FLAUTA QUE CUENTA HISTORIAS

NEUS PLANA TURU, 12.12 (Microscopi, 2024)

Cuando uno tiene hijas pequeñas aprende a desconfiar de los discos que llevan la portada rosa; pero el prejuicio se desbarata cuando se desprecinta el disco de Neus Plana Turu y comienza a sonar un jazz complejo, maduro, lleno de referencias reconocibles sobre las que sobrevuela una voz personal, ágil, versátil, que no solo domina el lenguaje de la flauta travesera sino  que se expresa, como buena políglota jazzística, en un idioma mestizo que aúna jazz, flamenco, armonías clásicas y ritmos árabes. Licenciada también en Psicología, Neus toca con un sentimiento holístico: "interpretación, pedagogía y terapia forman un todo". 

Neus Plana Turu se expresa con virtuosismo y sentimiento, con fraseos cálidos que no buscan el lucimiento ni el efectismo fácil sino el sentimiento. Nacida en Tarragona en 1988, comenzó con la flauta travesera con 8 años para concluir su formación en la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC). Después se formó en improvisación en el Conservatorio Superior de Música del Liceo, interesándose por las músicas karnáticas, por el jazz (lo que le llevó a estudiar en el Taller de Músicos de Barcelona) y por el flamenco, cursando un máster de flauta flamenca también en la ESMUC. Ha sido miembro del quinteto de viento Mon Art, de la banda de percusión corporal SSM Big Hand, del espectáculo La Gran Fuga y del dúo de flauta travesera, percusión corporal y guitarra Naisa Dúo. Actualmente, toca con el cuarteto de flamenco y jazz Con-fusión Project.  Es también intérprete y formadora en percusión corporal. 

Las composiciones de Neus Plana Turu hablan de experiencias vitales, de personas, de amor, empoderamiento, autoestima y muerte. Puede sonar a temas demasiado usados por los medios, pero su música es sincera y se percibe en la interpretación, no solo a la flauta sino como líder de un combo que habría que destacar por su interplay y su solidez, tres músicos que consiguen que este jazz de raíces flamencas suene árabe y americano al mismo tiempo. Mi favorito es el contrabajista (eléctrico) Pablo Donaire, que aporta un sentido del ritmo que es más evidente en la percusión (Antonio Parraguez Rodríguez, sutil en "Sola" y espectacular en "Vida") pero que, en el bajo, adquiere una dimensión profunda e hipnótica. Carles Font Turón consigue esa dimensión folk y sofisticada al mismo tiempo que tiene la voz del piano en el flamenco (¡ese "Maig d'amor"!). En "La raó de ser" Neus dialoga nada más y nada menos que con Jorge Pardo, una conversación a dos voces serena y brillante. La visita de Jorge Pardo no es solo una colaboración sino una ratificación de que Neus Plana es una voz a tener en cuenta. 

El disco se presenta en concierto en las siguientes fechas: 

· 20 de octubre en la Libreria Byron de Barcelona.
· 23 de noviembre en el Auditorio de Banyoles (Girona).



* Web oficial: neusplana.com

TRANCES

JORGE PARDO, Trance Sketches (Karonte, 2022)

Decir que este es el disco más original de Jorge Pardo sería, a estas alturas, una insensatez, porque el flautista y saxofonista lleva sorprendiéndonos varias décadas con ideas, recursos e inventivas. Lo original del disco es, si cabe, la amalgama cultural y estética de los músicos que lo han grabado y de los que hablaremos después. Destaca uno en particular porque, si Miles Davis tenía a Gil Evans, Jorge Pardo también tiene su Gil. Juntos publicaron en 2020 el íntimo Brooklyn Sessions y ahora lanzan un disco grabado en 2018 y nacido alrededor de unas circunstancias muy especiales. El nombre es el de Gil Goldstein, un pianista de Baltimore residente en Brooklyn; las circunstancias, la grabación de un documental.

«La propuesta era rodar una secuencia en New York con algunos de mis colegas más próximos allí. La mayoría son grandes músicos y muy solicitados, y se ponían difíciles las condiciones para poder juntarlos para hacer una buena jam. Así que decidí dejar que las cosas pasaran en la confianza de que, si había apuntado bien con la flecha, sucederían cosas interesantes. Lo que llamamos infortunio, o golpe de suerte, que pueden ser contradictorios, se asolapan, de manera que a veces lo que sientes como un infortunio es la base para un buen golpe de suerte.»

Viene un equipo desde París para rodar, Gil no aparece, no hay partituras definidas y Jorge Pardo se saca de la manga el duende, estos trances que son improvisaciones musicales de tan alto nivel. Eso, en definitiva es el disco, Jorge Pardo en toda su madurez, en todo su brillo, improvisando, creando con una serie de músicos de lo más dispar (y esto es lo que lo convierte en un disco especialmente original en la discografía de Jorge): Gil Goldstein (teclados, alma de esta reunión y un gran solo en el primer tema), Rycardo Moreno, Juanito Pascual, Paco Soto y Melón Jiménez (guitarras), Edmar Castañeda (arpa), Bego Salazar Ganavya Iyer Doraiswamy (voces), Matt Garrison (bajo), Mark Giuliana (batería), Guillermo Barrón (cajón) y Jesús Pardo (sintetizadores). 

«En esta sesión que se publica bajo el nombre de Trance sketches resurgen una vez más todos mis amores musicales, soy transparente y no puedo ocultar que gozo igual con Mark o Gil que con Melón o Paco, con Edmar o con Ganavya, o con Bego y Jesús, por poner algunos artistas con mundos propios que representan tendencias musicales.»

La mezcla de jazz y flamenco, de lo electrónico y lo acústico, de la tradición oriental, la flamenca y la americana... es, en definitiva, el vendaval mestizo de este álbum, y es lo que se puede ver y escuchar también en el documental de Emilio Belmonte Trance.


EL JAZZ CON EL SONIDO NATURAL DEL MUNDO

PABLO BÁEZ, El testigo (2017)

Pablo Báez es un contrabajista onubense, educador y compositor con ideas muy originales y una gran versatilidad como intérprete. Su primer disco como líder, El testigo, es lo que algunos llaman una declaración de intenciones, un jazz moderno, de tempo lento, reflexivo y ecléctico, que metaboliza el jazz europeo y un sutil toque flamenco en algo que (casi) podríamos llamar jazz flamenco experimental. Pero me quedaría corto.


Aunque ya había escuchado a Pablo Báez en otras formaciones, como líder resulta un contrabajista personal, muy expresivo, que usa el contrabajo como instrumento solista, liderando sin complejos todos los temas, haciendo "cantar" al instrumento, omnipresente. 

Un aspecto singular del disco y que forma parte de su concepto es que no se ha grabado en estudio. Los temas han sido registrados con técnica ambisónica en una curiosa diversidad de escenarios (un bosque de noche, el interior de un dolmen, una iglesia, una cárcel abandonada...) para captar distintas sonoridades que ayuden a la expresividad de los temas. En este sentido, Báez manifiesta estar más interesado en "la sonoridad natural de la instrumentación, así como su integración e interacción con el medio" que en lograr un sonido perfecto a lo Rudy van Gelder. Me remito a su concierto de presentación en el Gran Teatro de Huelva, donde, como conté en la reseña del mismo, ningún instrumento iba amplificado ni enchufado. Ni siquiera había micrófonos para los instrumentos acústicos.



El cuarteto del álbum lo forman Julián Sánchez (trompeta), Enrique Oliver (saxo tenor) y Juanma Nieto (batería), contando con la siempre iluminadora presencia de Jorge Pardo en "Jaleo". Tres de los temas suenan a contrabajo solo y fueron grabados en el interior del Dolmen de Soto ("Din Don"), en las Marismas del Polvorín, junto a la vía para trenes de mercancías peligrosas ("Sin andén") y en el puente que comunica Huelva con Corrales, donde se grabó "Puente concreto", título que intuyo puede remitir a la música concreta, teoría que explora el sonido de los objetos y su combinación con los producidos por instrumentos reales. El sonido del viento en el puente, algún coche lejano y el rumor de las olas de la ría imbuyen de poesía la delicada melodía del contrabajo en este "Puente concreto". Algo parecido se muestra con la máquina de escribir y los sonidos del bosque de noche de "Oda" o su introducción, "Animales del bosque".

Los experimentos y la originalidad de El testigo miran en muchos sentidos. "My Werba", que podría ser una balada de algún trompetista anterior a Miles, no es sino una versión sublimada y bellísima del pasodoble "Mi Huelva tiene una ría" de Domingo Manfredi. Pero hay que ser un oyente muy atento o muy de Huelva para percibir el origen de esta balada de jazz. "Tema inofensivo", por ejemplo, usa un esquema distorsionado de hardbop utilizando los vientos como elemento rompedor, hacia lo atonal, logrando un sonido sucio, muy Mingus, mientras el bajo dirige a la banda con un ritmo poderoso y enérgico. Más free es "Reo", tema grabado en una vieja cárcel que albergó presos entre 1930 y 2006 y que hoy permanece abandonada esperando un uso más útil que el de mantener vivo el horror que pudo albergar. Su ruina y su vacío poblado de recuerdos justifican el tema. También aquí se grabó "Xpain", un tema también mingusiano donde los ruidos y los gritos se mezclan con un post-bop que quiere sonar también a ruido. 

Más amables son los temas inspirados en el flamenco, algunos más sutiles y elegantes y sin olvidar el desafío rítmico y armónico del jazz (como "Testigo" o como "Jaleo", tema donde se puede escuchar a Jorge Pardo a la flauta y también un gran trabajo rítmico de Juanma Nieto a la batería y Javier Vega en el cajón flamenco) y otros más de raíz, menos jazzísticos (como "Flores blancas").

15 temas, todo un despliegue de inspiración para un primer disco como líder, un disco que es una declaración de intenciones, como escribí más arriba, que confío que tenga continuación y la acogida que se merece.


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Blog de Pablo Báez: https://pablobaezillesca.com


http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

CLUB DE REYES

Breve memoria visual y sentimental del 'Johnny'

El Johnny (el Club de Música y Jazz del Colegio Mayor San Juan Evangelista) fue durante 45 años un hervidero cultural a muchos niveles y, en la época de su creación, un revulsivo para la sociedad madrileña de los 70. Un documental dirigido por Andrea Barrionuevo repasa de manera breve y emotiva lo que significaron las actividades culturales de este colegio mayor de la Complutense para la música y la cultura en España. Conferencias a las 11 de la noche o el primer concierto de free jazz en España son ejemplos de la libertad que se respiraba en este reducto de la Ciudad Universitaria, "una isla", como la llaman en el documental, aislada de Madrid (por la ausencia de metro) y aislada de los cánones de la época predemocrática en la que surgió (por la audacia de sus promotores).

La narrativa del documental resulta en algún momento confusa. Si el espectador visualiza sólo los primeros minutos, llegará a la conclusión de que fue la policía quien cerró El Johnny. Estas imágenes reflejan, en realidad, el desalojo de los ocupas que se habían instalado en el Colegio Mayor después del abandono de sus actividades. Aunque más orientado a la importancia del momento en que nació (los años finales del franquismo) que a las razones por las que desapareció, nos alegra que se destaque en el documental la historia de Alejandro Reyes, creador del Club de Música y Jazz, un personaje invisible para el público pero artífice y motor de un grupo de personas que durante cuatro décadas pusieron en El Johnny un contrapunto a la cultura de masas, apoyando iniciativas como el festival de jazz, la inclusión del flamenco entre los intereses de los espectadores cultos o iniciativas tan singulares como las Jornadas Anti-Apartheid-Afro Jazz II de 1988.

Alejandro Reyes
La hora que dura el documental transcurre por testimonios de músicos que tocaron allí, aunque con un gran déficit que notaremos los que conocíamos El Johnny a través de su festival de jazz: apenas hay músicos de jazz entre los entrevistados, sólo Chano Domínguez y Jorge Pardo, y protagonistas colaterales como Juan Claudio Cifuentes, Germán Pérez de Clamores o el director de Jazzaldia, Miguel Martín. Por suerte, aparece abundante material gráfico (en especial fotografías y hemeroteca) sobre los conciertos de jazz que allí tuvieron lugar. Una lástima, teniendo en cuenta que por el pequeño escenario pasaron figuras nacionales e internacionales de la talla de Petro Iturralde, Tete Montoliu, Art Blakey, Dexter Gordon, Freddie Hubbard... El flamenco, en cambio, sí cuenta con un amplio elenco de testigos que ponen su voz a esta breve historia.

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CIFU ENTRE AMIGOS

Gran homenaje a Juan Claudio Cifuentes por parte de (casi) todo el jazz español actual

Desde la portada, con esa foto y las palabras que juegan con el título del inolvidable programa de RTVE Jazz entre amigos, uno sabe que el disco lo va a emocionar y que no puede haber mejor homenaje para el Gran Crítico que reunir a un puñado de buenos músicos y dedicarle unos temas. La diversidad de las formaciones hace de este álbum un disco imprescindible para todos los aficionados al jazz en España y para quienes quieran descubrirlo.


Repasaremos uno a uno los 16 cortes del disco. No es costumbre en el blog pero merece la pena. El disco comienza con la voz de Cifu, con su habitual humildad, prometiendo buen jazz, y verán que lo hay. Pero, atendiendo al contenido musical, que es lo que da sentido real al homenaje, el repertorio del álbum comienza con un contrabajista: Francis Posé. No es casualidad, ya que en los 14 temas que se pueden escuchar aquí, 4 están interpretados por formaciones lideradas por bajistas (Horacio Fumero, Chus Fernández y Enrique Tejado, además de Posé).

Tema 2. El tema es "La isla de los sueños", una (casi) balada a tempo medio, contagiosa y optimista, nada mejor para celebrar una partida. Como en los funerales de Nueva Orleáns, celebrar la muerte es celebrar la vida.

3. Sigue un inspirado tema a dúo entre el saxofonista Kike Perdomo (aquí en el soprano) y el pianista Francis Hernández, miembro también de la Big Band de Canarias. Lacónica, introspectiva y soberbiamente elegante, así es "Luces y sombras".

Horacio Fumero (foto: Fernando Prats)
4. "Mon Ami Cifu" es un tema muy en la línea de Horacio Fumero, recordando patrones clásicos pero innovador, jugando con los ritmos y las posibilidades del trío de piano. Muy intenso Ignasi Terrasa al piano y muy acertadas las intervenciones de Jorge Rossy a la marimba, un instrumento en el que nos estamos acostumbrando a escucharle. A Cifu le gustaría, seguro.

5. Con la misma formación que el tema anterior pero con un concepto diferente, Ignasi Terraza lidera "Buscando las fuentes", elocuente título que mira a las influencias, al pasado, con la maestría de un imprescindible del jazz español.

6. El pianista Federico Lechner, otro imprescindible de la escena madrileña, aparece en el disco acompañado por su ya habitual co-líder en los escenarios, el armonicista Antonio Serrano. Dos músicos acostumbrados a jugar (en el mejor sentido lúdico de la palabra) saltándose las reglas, desafiando las limitaciones de una formación de dúo, haciendo travesuras con sus instrumentos, por lo que apelan a la ironía titulando el tema con la coletilla de las despedidas de Cifu: "Sed buenos".

7. Otro histórico (Premio al Mejor Músico de Jazz Europeo) como es Jorge Pardo irrumpe en el álbum con un vertiginoso "Huye Huye", como D'3, con Francis Posé al contrabajo y José Vázquez Roper a la batería, y, para placer de Cifu, más jazzístico y menos flamenco de lo que estamos acostumbrado a escucharle. 

Chus Fernández
8. El bajista Chus Fernández , de quien partió la idea original que fue  el germen de este disco, presenta “We Remember Cifu”, una balada intensa y sentida, con un cuarteto muy clásico en el que brillan todos: Chavi Naval (saxo), Chema Callejero (piano) y David Fernández (batería). El título juega con el de aquel tema de Benny Golson (“I Remember Clifford”) como una metáfora de la pasión de Cifu por el jazz clásico. 

9. Con una sección rítmica movida por Carlos “Sir Charles” González y Richie Ferrer, el guitarrista Marce Merino nos presenta “Cifu’s Bogaloo”, un tema que nos retrotrae a momentos donde el jazz comenzaba a electrificarse, a remezclarse con otras raíces y a acercarse a lo que luego fue el rock and roll.

Cuarteto de Jaume Gispert
10. El siguiente tema (“Freak”) funciona a partir de una sección rítmica (Xevi Matamala, batería; Jordi Blanes, contrabajo) estilo Nueva Orleáns que nos trae recuerdos del Professor Longhair, aunque alternando el esquema con compases más modernos que permiten el lucimiento de su líder, el pianista Jaume Gispert y de la trompetista Patricia Herrero.

11. Siguiendo el mismo sonido del tema anterior, Norman Hogue and The Tremèndous nos traen “The Cifu Line”, que bien podría ser una marcha de esas que se escuchan en Nueva Orleáns acompañando a un funeral. Suena a brass band, a second line. Tanto si han estado en NoLa como si han visto Tremé, entenderán de que hablamos. Quizás si no fuera un tema cantado no les pondría tanto los vellos de punta… Uno de los momentos más gloriosos (y emotivos) del disco.

The Tremèndous

12. El polivalente Jorge Rossy muestra en “Mr. Smiles” sus capacidades expresivas en el vibráfono acompañado por el pianista Joan Díaz. Un tema amable que recuerda el espíritu cordial de Cifu.

13. Bob Sands nos trae una balada con aires de blues y con una melodía con la que el tenor nos pone el corazón en un puño. Muy bien Pablo Gutiérrez en su solo. “This One’s For Cifu”.

14. Otra vez el pianista Joan Díaz, esta vez en sexteto, recordando que Cifu nos traía “Words & Jazz”, un tema polirrítmico y moderno grabado en la ESMUC.

15. La última “Ballad For Cifu” nos la trae el cuarteto del bajista Enrique Tejado, capaz de emocionarnos tocando con el arco, y con un saxofonista de lujo en el cuarteto, Luis Verde.

16. El último corte del disco es la siempre emotiva despedida de Cifu. Volvemos a escuchar en su voz eso de “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos”.

La presentación del álbum tuvo lugar con una jam session en (¿no adivinan?) el Bogui Jazz, un lugar que Cifu decía siempre que debía constar como su “domicilio alternativo” en el DNI. A los que no estuvimos allí nos queda la magia de la música, el milagro de que, de todas las notas, de todos los compases y de todos los sentimientos vividos durante la escucha y un vestigio material en forma de CD, un álbum tan especial que mira al pasado (al Cifu que nos hizo amar más el jazz) y al futuro presente, ése que conforma la larga lista de artistas que dan fe de lo que es y puede ser aún más el jazz en España.

El disco está en el número 104 del catálogo de Youkali Music (saber más). Consíganlo. Es una grabación imprescindible para saber lo que suena en España.

Y, si el disco no les es suficiente, aquí les dejo la mesa redonda que, junto con la jam, ocurrió en el Bogui el 20 de abril de 2016, conmemorando el año de su pérdida y el lanzamiento del álbum.


Y aquí la segunda parte:



ENRIQUITO EN ALCUDIA

Bop, flamenco y elegancia a partes iguales

Ni la placidez ni la elegancia ni la trompeta son elementos que se puedan encontrar habitualmente en el flamenco. Sin embargo, cuando descubrirmos a Enriquito con su excelente disco de debut Me quito el sombrero (Youkali Music, 2011), lo primero que nos sorprendió fue la elegancia con que este músico fusionaba conceptos flamencos contemporáneos con la trompeta de jazz. Bases flamencas, muy étnicas, dosis de improvisación y la trompeta (un instrumento extraño a la cultura del flamenco) dando cohesión al experimento con una autoridad fabulosa. Ahora, en su nuevo disco, titulado Alcudia, su concepción de los temas es más jazzística, aunque la fusión sigue manteniendo su tira y afloja entre los dos estilos.

Grabado en directo en el Valle de Alcudia, cerca de su Puertollano natal, el álbum reúne a un quinteto muy diferente al de su primer disco: Enriquito (trompeta y fiscorno), Rubén García (piano), Carlos Leal (guitarra eléctrica), Yago Salorio (bajo eléctrico) y Rodrígo Díaz "El Niño" (batería), un combo que funciona y en el que parece que el trompetista se siente a gusto porque la música fluye con naturalidad y frescura, algo poco habitual en los experimentos de fusión.

Al quinteto se añaden colaboraciones muy interesantes: Diego Guerrero, Juanito Makandé y Nasrine Rahmani (percusión), músicos muy habituales en grupos de fusión con flamenco. Excepcionalmente, en el tema que da tíulo al disco ("Alcudia") aparece el cuarteto de Jorge Pardo: Josemi Carmona (guitarra flamenca), Pablo M. Caminero (contrabajo) y Bandolero (cajón flamenco y percusión).

El álbum suena más sereno, más "íntimo" (por encontrar una palabra que defina la paz que rezuman algunos temas, salvo cuando la voz rompe esa serenidad ganada a pulso) e incluso en algún tema ("Fue tu mejor actuación") el espíritu de Chet Baker parece renacer en la trompeta de Enriquito, mientras que en otros temas ("Déjate de historias") su forma de tocar recuerda el estilo del maestro Rava. Sorprende en este último corte el uso de la guitarra eléctrica, que aporta un toque funky y pone un contrapunto muy interesante al quinteto. Por lo demás, un disco de los que se escuchan de principio a fin.

Una joya, ya les guste el jazz, el flamenco o el jazz flamenco.



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* Fotografía de Jaime Masseu (www.jaimemassieu.com).




PEDRO RUY-BLAS, EL AMERICANO

Sentir el jazz en la voz

El Americano (Dulcimer Songs, 2014) es el proyecto culmen de un músico español que ha sentido siempre la música americana, y el jazz en particular, como parte de su vida. Grabado en diciembre de 2013 en los estudios Musigrama de Madrid, El Americano contiene standards, versiones soul y mucho sentimiento, articulando un songbook que da gusto escuchar, por su swing, por su alma, por comprobar que Pedro Ruy-Blas acumula experiencia y recursos vocales para conectar con nosotros de una manera contundente, sin efectismos, con jazz.

Pedro Ruy-Blas es una figura imprescindible en el panorama vocal en España. Esta afirmación, que puede sonar tan rotunda, se la ha ganado a pulso a lo largo de 50 años, poniendo voz a la música que le inspiraba, la música que venía de América y que hizo ganarse entre los amigos el sobrenombre de El Americano. Y es así como se titula su último álbum,un proyecto varias veces aplazado y que llega a nuestros oídos en su mejor momento. Desde su irrupción en la música pop española con Los Canarios en 1968, pasando por su participación en el musical Los Miserables (después de 564 representaciones fue considerado el mejor Jean Valjean en lengua no inglesa), su descubrimiento del jazz hace 40 años, el premio de "Jazz entre amigos" al mejor grupo del año en 1992... hasta El Americano, su carrera ha sido larga. Este álbum tiene algo de culminación, como una cima largamente buscada: Pedro Ruy-Blas canta en inglés después de medio siglo reivindicando el jazz cantado en español, da un quiebro a la crítica recuperando el idioma con el que escuchó los standards que han inspirado su trayectoria y, de paso, el apodo (el Americano) con el que sus compañeros de barrio lo bautizaron años atrás.

Acentúan la sensación de estar escuchando un álbum culminante varios factores: por un lado, la cantidad de músicos y amigos que ha sido capaz de reunir en un solo álbum Pedro el Americano, lo cual demuestra el respeto que infunde su figura, y por otro lado dos hechos luctuosos. El primero es la muerte de su amigo, el pianista Horacio Icasto, en agosto, poco después de grabar "You're Gonna Hear From Me" para este disco; el segundo, la muerte del baterista Larry Martin el 30 de noviembre, días antes de participar en la grabación.

Nos costaría encontrar un tema a destacar en el álbum. Mencionaremos los recursos vocales y swingueantes de "Oh Gee!" (con un Bob Sands inspiradísimo); la intensa versión que hace Pedro de "Ain't Necessarily So", muy intensa y muy cercana a la original de la obra de Gershwin, con un toque muy bluesy de Luis Guerra (responsable junto a Ruy-Blas de los arreglos) al piano; el protagonismo, muy bop, de Jorge Pardo en "This Bitter Earth", aquel tema que cantaba Dinah Washington y que aquí suena fantástico; y el toque Sinatra que le pone Pedro Ruy-Blas al tema de Jimmy Eaton "I'm Gonna Lock My Heart (And Throw Away The Key".

Lo único negativo achacable al disco es que hayamos tenido que esperar tanto tiempo para escucharlo.

En el siguiente video, encontrado en Youtube, aparecen algunos de los temas y de los músicos de El Americano. Que lo disfruten.




MÚSICA DE RAÍCES Y DE ALAS

SINOUJ, La Fiche (2014)

Cuando descubrimos a Sinouj ya iban por su segundo disco (Were) y nos dejamos deslumbrar por su coherente amalgama de sonidos mediterráneos (en toda la amplitud de la palabra) pero, pasada la sorpresa inicial, el oyente se siente tentado de analizar y descubre que más allá del sentimiento y del experimento hay técnica, inspiración y unos temas construidos sobre fusiones imposible que, a pesar de todo, funcionan en lo que deben funcionar: en dar placer al escuchar y ganas de repetir. Música que tiene raíces en Nueva Orleáns, en Argelia y en la India, pero que también tiene alas para llegar a todos los oídos.

Sinouj se autodefinen como Afromediterranean Jazz y ésta bien podría ser una etiqueta válida, pero no es más que una determinación geográfica y ya sabemos que no se puede definir a un artista por su lugar de procedencia. En las fusiones de Sinouj abundan la libertad y la improvisación, síncopas que provienen del Mississippi o del Magreb con igual valor. Para no ofender a los puristas del jazz que leen el blog, diremos que el universo al que Sinouj pertenece es el de las músicas improvisadas, ese en el que las fusiones dan lugar a músicas mavarillosas capaces de llegar al alma.


En su nuevo disco (La Fiche) aparece un buen número de músicos de todas las nacionalidades. Al quinteto formado por el saxofonista alto Pablo Hernández Ramos (España), el violinista Larbi Sassi (Túnez), el teclista Sergio Salvi (Italia), Javier Geras (España) y el percusionista Akin Onasanya (Nigeria) se unen invitados de renombre, como el mejor músico de jazz europeo, Jorge Pardo, o Javier Paxariño (ambos estuvieron en Were), y otros músicos de gran calidad como la guineana Alana Sinkëy (voz), el hindú Niraj Singh (tabla y kanjira), el cubano Ariel Brínguez (saxo tenor) y la argentina Emilse Barlatay (flauta).

El tema que sigue es el que abre el álbum: "Indica", uno de los que más nos ha impactado, por su espectacularidad y por su rítmica, amparada sobre todo en los teclados. Es uno de los temas cortos del álbum, con 7 minutos cortos, y utiliza sonidos afro-mediterráneos (flauta, violín, también saxofón) de una manera descaradamente hard-bop.



Hablemos de los temas que más nos han gustado. En "Ouahdub" podemos oír a Jorge Pardo improvisando sobre una melodía árabe que, a su vez, se desliza sobre un colchón rítmico sincopado y muy jazzy. El saxo alto de Pablo Hernández pone el contrapunto. El tema que da título al álbum ("La Fiche"), cantado por la guineana Alana Sinkëy, cantante de Cosmosoul, se abre como un tema pop con rasgos de drum & bass, quizás una reminiscencia trip-hop... Todo esto puede sonar abstruso para el purista del jazz pero a medida que el tema crece el Rhodes (como si fuera una guitarra de rock) se apodera del tema y el pop va evolucionando hacia un sonido más duro, y la fusión entre jazz y rock va dejando paso a impactantes momentos de libertad e improvisación en los que el saxo es el protagonista. Fusión o free por momentos, dramatismo y serenidad en dolorosa alternancia, música a la que es imposible poner nombre, como a todos los sentimientos que nacen de las sensaciones.


Finalmente, "Flashback" suena para despedir el álbum con un ritmo acid-jazz muy a contrapunto que resulta agradable y tierno hasta que aparece Javier Paxariño (flauta y piccolo) y el tema comienza a ponerse interesante. Buena improvisación, diálogo con el saxo y un cambio de ritmo que demuestra las ganas del grupo por terminar el disco con un tema espectacular. Y así es.

Los temas cantados y la valentía al introducir disonancias y otros deslices free marcan la diferencia de este disco con el anterior de Sinouj, dicho sea para los aficionados a comparar. La mayor abundancia de estilos lo convierten casi en una enciclopedia de cómo se puede o debe hacer un disco que venga de todas partes y llegue a todas al mismo tiempo. ¿Jazz? ¿World music? ¿Qué más da? Dejemos las etiquetas para los empleados de las tiendas de discos (donde queden tiendas) porque a nosotros sólo nos interesa la música para disfrutar.

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* SINOUJ en Bancamp: http://sinouj.bandcamp.com/album/la-fiche

** Foto del grupo: Sara Martín.

*** Foto Pablo Hernández: Juanma Cantos / BuscaMusica.es (tomada de la web de Bogui Jazz)

https://www.amazon.es/dp/B00EDUGPZ2
 

SINOUJ

¿Y si el jazz hubiera nacido en el Mediterráneo?

Cada vez que se cruza en nuestro camino algún músico que mezcla jazz con sonidos étnicos (de la raíz que sea) una pregunta acude a nuestra mente. Imaginemos que preservamos del jazz la síncopa, la improvisación, la polirritmia... y eliminamos la raíz negra/africana para sustituirla por cualquier otra referencia étnica... Pongamos, por ejemplo, el melodico sonido de los folklores del Magreb. Seguramente el resultado no sería muy distinto a la música que ha movido el siglo XX y lo que tenemos claro es que sonaría muy parecido al proyecto que Sinouj ha mostrado en sus (hasta la fecha) dos trabajos.

Were (Youkali, 2012) es el título del segundo álbum de Sinouj, una formación heterogénea de músicos procedentes de Túnez (el violinista Larbi Sassi), Italia (Sergio Salvi, propietario de los teclados electrónicos de Cosmosoul), Nigeria (el percusionista Akin Onasanya) y España (Pablo Hernández, saxofonista alto y compositor), a los que habría que añadir un enorme grupo de luminarias que han colaborado en el disco, como son Jorge Pardo, Javier Paixariño, el Guadiana, Adedeji Adetayo, Fabrizio Cassol (Aka Moon), Yeyé de Cádiz, Nantha Kumar, Dimitri Psonis, Pierre Vaiana, Stephane Payen, Sylvain Cathalà, Zoumana Dembelé, Selim Fergani, Fawzi Chekili, Guillermo Bazzola, Kayode Kuti...

A partir de ritmos africanos que, en el fondo, tienen mucho que ver con los que originaron el jazz en América, las composiciones de Pablo Hernández, su saxo, el violín de Larbi Sassi (sobre todo) y las flautas de Jorge Pardo y Javier Paxariño dibujan folklores exóticos e imaginados en la parte melódica, mientras que la parte armónica las (sutiles) electrónicas mantienen un espíritu funk y, a ratos, bop en los temas, un espíritu jazzístico que va creciendo conforme avanza el disco hasta el fantástico "Majazz" que cierra el álbum.

 
La fusión de rítmicas y referencias en Were es tan exótica y complicada que es mejor dejarla a la sugestión que pormenorizarla. Baste dejar claro que la improvisación y los toques de funk sirven de argamasa para que al final de la escucha tengan la sensación de que han presenciado una obra sólida y consecuente. Pero las fusiones conllevan el peligro de parecer pretenciosas o sinceras. Valga como prueba de sinceridad el hecho de que, salvo los tres primeros temas, el resto está grabado en directo. Esto, que puede ser tanto valentía como falta de medios, pone en valor a una formación cambiante, llena de colaboradores, que suena como un engranaje bien lubricado, un reloj suizo hecho en medio del Mediterráneo, desde donde se pueden escuchar los ecos de las músicas de Túnez, de Italia, del sur de España y, si uno afina el oído, hasta de la India.

Sinouj es un grupo atrevido y Were es un disco más que interesante, un disco viajero. Eso sí: su arab jazz funk no es un viaje para mentes mojigatas sino para espíritus aventureros.

Más info en http://sinouj.bandcamp.com/album/were 



NONO GARCIA

Bulerías around midnight

Aunque soy tan amante de las fusiones y los mestizajes como del lado más purista del jazz, hay pocos discos de jazz-flamenco, flamenco-jazz o jazz con flamenco que me lleguen tan adentro como para traerlos al blog. Hoy tengo dos en las manos que lo merecen, cada uno a su modo. Los músicos son el guitarrista Nono García y el trompetista Enriquito. Los dos tienen en común la influencia de músicos de jazz españoles que han asumido antes que ellos la simbiosis entre estas dos músicas de improvisación. Jorge Pardo, por poner un ejemplo, colabora en los discos de ambos.

Nono García lleva desde los años 80 alternando la compañía de músicos de jazz y de otras músicas. En Al filo de la medianoche (reeditado por Youkali en 2011), el mérito de este guitarrista de Barbate es el de atreverse con el punto de vista opuesto al habitual: en lugar de hacer flamenco e intentar acercarlo al jazz, toma standards de jazz y los lleva al terreno flamenco. Y lo hace con un respeto y una creatividad espeluznantes, contando para ello con la colaboración de magníficos músicos de ambos mundos. Desde el comienzo del disco (una versión del "Caravan" de Ellington con una estremecedora Eva Durán al cante y un glorioso Jerry González a la trompeta) el aficionado entiende que está ante algo diferente. Las versiones de "Windmills of Your Mind" ("El molino de mi amor") y de "Round Midnight" ("Al filo de la medianoche") certifican que es posible caminar por ese terreno móvil y fronterizo sin hundirse ni ofender a nadie, poniendo en valor las raíces mestizas del jazz. Que estén cantados en castellano (por Eva Durán y Carmen París) y que contengan sabrosos solos justifica esta afirmación.

Otros géneros habitualmente cercanos al jazz como la bossa y el blues están también presentes. Habría que destacar la presencia del cantante Gladston Galliza en dos temas, recordando magnífcamente a Vinicius de Moraes. En el último corte, nos transporta a las playas brasileñas de los 70 cuando, en realidad, se trata de una canción original de Nono García y dedicada a Conil de la Frontera: "Conil, belleza singular". Todo un lujo. Las curiosidades son los tanguillos de Cádiz ("Los duros antiguos") pasados por el tamiz del jazz para añadirle un puntito de swing y un algo de improvisación con un Chano Domínguez inspirado... Y una balada, la balada más inesperada, una versión instrumental de "Asturias, patria querida" (!) a ritmo lento que sorprende y embelesa con su languidez (muy acertado Bob Sands) tan cercana al Monk de "Round Midnight". Ahí es nada.

En cuanto a los músicos, son muchos y no caben aquí, pero anotaré que no he nombrado aún a Jorge Pardo, Javier Colina, Norman Hogue..., colaboraciones que son lazos, los que Nono García ha ido atando durante 30 años de carrera y que se reflejan en su forma de tocar, de componer y de reunir músicos.



El otro disco que ha caído en mis manos es Me quito el sombrero (Youkali, 2011) firmado por el trompetista Enriquito. Este sí que es un disco flamenco en toda regla. Los sonidos jazzísticos los pone el propio Enriquito con la trompeta en la misma medida que aporta su personal sensación del cante. Su forma de tocar y componer hereda los cánones de músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent, renovadores de las corrientes flamencas latentes en las últimas décadas e impulsores de un tipo de jazz autóctono que algunos llaman jazz-flamenco y que, en sí, aún no tiene definición. A ambos honra Enriquito dejando patente su influencia en todos los temas e invitándoles a participar en este álbum (en "Me quito el sombrero" y en "Querido tribunal", respectivamente), grabado a caballo entre Cádiz y Madrid.

Una buena cantidad de músicos flamencos colaboran igualmente para dar empaque a un sonido rotundo que se mueve en la frágil frontera de la percepción musical del oyente: uno sabe que está oyendo flamenco pero intuye la intención de Enriquito al tomar la melodía con esa trompeta y dejar aquí o allá algunas blue notes, algún resto de bop guardado en la memoria, unas dosis de improvisación (ese don tan común también en el flamenco) y mucho sentimiento.

En el punto opuesto al proyeto de Nono García y, sin embargo, con la misma intención, Enriquito es capaz de sacar los colores de dos músicas bien distintas y hacer que funcione en todos los estilos. Bulerías, alegrías, boleros, tangos... y, desafiando a los puristas de ambos bandos, una trompeta (también toca el fiscorno) flamenca que suena como un cantaor y como un bopper al mismo tiempo.  Todo un atrevimiento para un álbum de debut.


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* Web oficial de Nono García: www.nonogarcia.com

** Myspace de Enriquito: www.myspace.com/enriquerodrigueztrompeta

*** Más info en Youkalimusic.com