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BIG BANDS & CLUBS

ENRIC PEIDRO SWINGTET, Live at Jazzazza 
(Snibor Records, 2019)

Si hay un jazz que se escuchaba hace 90 años y se sigue escuchando ahora es el swing, con sus riffs pegadizos, sus vientos poderosos o blandos pero siempre fluidos, sus solos bien engranados en el conjunto... Y si hay alguien que sigue abanderando el swing en el territorio nacional (y exportándolo cada vez que hay ocasión) ese es Enric Peidro. En su grabación más reciente (Live at Jazzazza) nos regala un puñado de temas deliciosos, brillantes, complacientes, amparado en esa mini big band (es un octeto) de la que ya hemos hablado en otras ocasiones y que él llama con justicia Swingtet

De alguna manera, este álbum es la prueba de fuego del Swingtet, un disco en directo después de tres álbumes en estudio, una demostración grabada en vivo, a sangre y sin segundas tomas, en la que mostrar todo su potencial. El desafío no es poco: un repertorio de grandes bandas como las de Duke Ellington, Don Byas, Lester Young, Benny Carter, Count Basie, Fats Waller... tocadas con alma y sinceridad por unos músicos sin complejos de modernidad que son capaces de dotar de alma este jazz atemporal, el jazz del que se ha alimentado el jazz (directa o indirectamente) en las décadas posteriores.


En cuanto a los músicos, como no podía ser de otra forma, actúan con solos bien colocados para que brillen y hagan brillar el poderío de la orquesta completa. Un ejemplo perfecto de cómo se hace un tema de swing podría ser el acelerado "The King" (Count Basie, con arreglos de Peidro), en el que la sección rítmica marca un tempo alto y donde se suceden estos solos, comenzando por el tenor, que marca la pauta para después dejar espacio para la trompeta (Paul Evans). El guitarrista Glenn Crytzer aquí tiene una buena ocasión de hacer un solo frenético, un ejercicio de digitación y velocidad que continúa (como si de una carrera de relevos se tratara) con el solo de saxo alto (Simon Taylor) y el del trombón (Pedro Ortuño). El piano (Richard Busiakiewicz) pone el punto culminante de la serie con un solo muy sincopado, lleno de energía, que rompe con el diálogo final: un juego de llamada y respuesta entre la batería (Simone Zaniol) y la banda, con una fugaz y efectiva intervención del contrabajo (Andrés Lizón). Un gran tema que justifica la filosofía del disco.

Live at Jazzazza es también un homenaje a unos emprendedores que fundaron un club de jazz en Murcia y que, después de 15 años, han consolidado un proyecto de local con música en vivo que es de los más activos de España (si exceptuamos, claro, Madrid y Barcelona). En Jazzazza Jazz Club han tocado músicos de la talla de Mark Turner, Jason Palmer, Greg Osby, Jorge Pardo, Perico Sambeat, Scott Hamilton... No es poco para una ciudad tan pequeña como Algezares, en Murcia, que es tierra de artistas. No hay duda de que detrás de esta intensa programación hay un enorme trabajo de gestión y una buena dosis de amor por el jazz.  De alguna manera, Live at Jazzazza consolida esta labor con su nombre en la portada, siguiendo la tradición de los grandes clubs americanos.

Les dejo al Enric Peidro Swingtet versionando a la Don Byas Orchestra, con un tema que titulado "You Can't Make Up My Mind (1944 Stomp)", compuesto por Byas y aquí con arreglos de Diego Barberá.




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* Enric Peidro: www.enricpeidro.com

* Jazzazza Jazz Club: www.jazzazza.com

QUINCY

El músico, el arreglista, el productor, el mago...

Puede que, como dice la publicidad, nadie haya tenido una carrera como la de Quincy Jones, y de ello se ocupa este documental original de Netflix. La excusa argumental es la apretada agenda de este músico octogenario, incluidos los preparativos, durante casi tres años, de un concierto en el African American Museum Smithsonian para su inauguración. Su hija Rashida Jones filma y dirige este documental junto con Alan Hicks, quien ya dirigió un documental sobre otro grande del jazz, Clark Terry (Keep on Keepin' On) en 2014, uno de los grandes amigos de Q, como le llaman sus allegados.

El documental hace un repaso a sus orígenes pobres en el Chicago de los años 30, con la explosión de los gangs, en una época en la que, dice, "los negros no existían en los libros de texto", razón por la cual no tenía referencias y no sabía qué quería ser en la vida hasta que descubrió un viejo piano vertical, lo tocó unos segundos y supo que había encontrado su vocación. Cuenta que aprendió percusión, trombón, tuba, trompa... hasta que se decidió por la trompeta porque no tenía dinero para un instrumento más caro. Entonces, conoció a músicos de jazz, "negros dignos y orgullosos" y descubrió que eso era lo que quería ser.
Solía juntarme entre bambalinas con Count Basie y con Clark Terry. Sé que los molestaba muchísimo pero tuvieron la amabilidad de decirme: "Bueno, así es como se hace."
Nieto de una esclava liberada y de un emigrante galés, hijo de un jugador de béisbol, Quincy Jones comenzó a tocar la trompeta con 14 años en bandas de soul en Seattle para luego ingresar en la big band de Lionel Hampton, tocaba con algún grupo y luego iba a tocar toda la noche bebop... A los 18 entra en la banda de Lionel Hampton y descubre el mundo, las giras, el racismo, el extranjero... Dinah Washington le pidió que escribiera su próximo disco y luego lo llamó Frank Sinatra para que le hiciera unos arreglos, y así despegó su carrera como arreglista y compositor con Louis Armstrong, Count Basie, Dizzy... Fue productor en París antes de convertirse en director de big band con ese sentido del ritmo y los metales tan grandilocuente que se hizo tan popular y que también le hizo un hueco en el soul y en otras músicas negras que explotaron en los 60 y los 70.

El documental está aderezado con la música compuesta o producida por Quincy Jones y con apariciones de músicos como Miles Davis, Ella Fitzgerald, Al Jarreau, Herbie Hancock, Chick Corea, Richard Bona, Carlos Santana, Stevie Wonder, Frank Sinatra, Bono... monstruos del rock y del jazz que forman parte importante de esta historia.

Q, aficionado a los horóscopos, es un piscis que ha vivido (y sigue viviendo) de la creatividad. Les dejo con uno de los temas más recordados de su larga discografía, "Soul Bossa Nova", de su álbum Big Band Bossa Nova (Mercury, 1962) en una actuación reciente en el 50º edición del Festival de Montreux (2017).



DAMAS, DAMITAS... Y ALGÚN VAGABUNDO

Un podcast de Luis Escalante sobre el jazz vocal

Hoy tenemos el placer de presentar una nueva sección dentro de Jazz, ese ruido, un podcast en el que podrán escuchar el nuevo programa de Luis Escalante:

Damas, Damitas 
y Algún Vagabundo 

Cada episodio será una aventura que explorará el extenso universo del jazz vocal, centrado, en especial, en las voces femeninas... pero con algún crooner de por medio.


Para el blog es un honor y para los aficionados una oportunidad de conocer (o recordar) grandes temas, grandes intérpretes y muchas curiosidades... Cada semana aparecerá un nuevo episodio en la pestaña Podcast. Que ustedes lo disfruten.

Ahí va el primer episodio:



En esta entrega podrán escuchar:

01 - Autumn in New York - Billie Holiday
02 - Getting some fun out of life - Madeleine Peyroux
03 - It's alright with me - Frank Sinatra
04 - Alexander's Ragtime Band - Bessie Smith
05 - Louisiana fairy tale - Terry Blaine
06 - We're gonna make it - B.B.King & Irma Thomas
07 - You go to my head - Cassandra Wilson
08 - It don't mean a thing if it ain't got that swing - Ivie Anderson & Duke Ellington Orchestra
09 - Surrey with the fringe on top - Jacqui Naylor
10 - The long and winding road - Ray Charles & Count Basie Orch.
11 - Nostalgia in Times Square - Charles Mingus Big Band

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Luis Escalante es un gran divulgador del jazz. Creador del longevo programa de radio La odisea de la música afroamericana, es autor también de dos libros de investigación sobre los orígenes y el desarrollo del jazz, así como de las músicas que le dieron origen y las que nacieron a partir de él. 

https://www.amazon.es/hace-m%C3%BAsica-andar-swing-ebook/dp/B007O06XFU/ref=as_sl_pc_tf_til?tag=jazeserui0f-21&linkCode=w00&linkId=80bc089cb8ef0d9ec7fe895028b0d011&creativeASIN=B007O06XFU


















NONET PLUS ONE

DAN PUGACH NONET, Plus One (Unit Records, 2018)

Admite el baterista Dan Pugach en las notas de este disco que tiene predilección por el jazz de gran formato debido a su pasión por genios tan diferentes como Buddy Rich, Count Basie, Gil Evans, Maria Schneider, Alan Ferber, Jim McNeely... y sus orquestas. Salvando las diferencias estilísticas, me trae a la memoria a Henry Mancini. Tiene una cosa en común con él: la manera tan eficaz de utilizar el diálogo entre percusión y sección de vientos.


Dan Pugach nació en Israel, donde el servicio militar obligatorio dura nada menos que tres años. Pugach pasó estos tres años como batería en la orquesta de las Fuerzas Aéreas. Licenciado en Berklee, reside actualemente en Brooklyn, desde donde colabora con un buen número de músicos, con los que ha grabado en varias ocasiones. Su primer álbum como líder es el proyecto Dan Pugach Nonet, con el que ha ganado dos premios ASCAP como compositor de jazz y una residencia en el Kennedy Center for the Arts de Washington D.C.


En este álbum, como reza el título, se presenta en noneto "más uno", doce músicos que se alternan en diversos nonetos a los que se une la cantante Nicole Zuraitis en varios temas, una cantante a la que Pugach denomina "su arma secreta". Pero si hay un arma secreta en las composiciones es la sorpresa. No hay nada estable en ellas, sólo una guía sobre la que se mueve todo el noneto, aportando nuevos elementos en cada tema. A medio camino entre una second line de Nueva Orleáns y el jazz moderno de gran formato, Pugach, como Buddy Rich (aunque más intelectual y menos circense) demuestra que se puede dirigir una gran formación desde la batería, no en vano el ritmo (en una gran variedad de conceptos) es el verdadero líder de esta (casi) big band. Energía contagiosa podría ser el título del álbum. Pugach, desde la banqueta de la batería, lleva a la orquesta a una dimensión personal que explora las posibilidades heredadas de los músicos mencionados (Basie, Evans) con el concepto de orquesta moderna de jazz (Schneider, por ejemplo).

Fotografía de John Dankwardt
Seis temas originales componen el disco, temas escritos a lo largo de los años que recopila en su primer álbum como líder, además de tres versiones muy modernizadas. La primera de ellas es "Crystal Silence" (de Chick Corea con las letras de Neville Porter), que se convierte en un tema rítmico y obsesivo donde Zuraitis participa como un instrumento más de la orquesta. La balada "Jolene" de Dolly Parton con arreglos de Zuraitis y arreglos de viento y orquestación de Pugach, es quizás el punto más débil del álbum, pero no deja de contener elementos sorpresivos en su desarrollo, como todo el resto de los temas. La última versión que aparece en el álbum es "Love Dance" de Ivan Lins. Sin abandonar el tempo contenido de las composiciones del brasileño, Pugach realiza una versión poderosa en la que los vientos tienen un papel protagonista. 

Les dejo con un vídeo donde se puede apreciar en primera fila la versatilidad rítmica de Pugach armado solamente con una caja, un plato... y una mesa.


Los músicos del álbum son:

Ingrid Jensen, David Smith, trompetas
Mike Fahie, trombón
Jen Hinkle, trombón bajo
Andrew Gould, saxo alto 
Jeremy Powell, saxo tenor
Andrew Gutauskas, saxo barítono
Carmen Staaf, Jorn Swart, piano
Tamir Shmerling, bajo
Bernardo Aguiar, pandeiro
Nicole Zuraitis, voz
Dan Pugach, batería
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* Web oficial: www.danpugach.com


EL JAZZ EN PLAYBOY

Jazz contra las represiones, la intolerancia y la segregación

Hugh Hefner es conocido en todo el mundo como el creador de Playboy y el único tío del mundo occidental capaz de vivir con varias novias a la vez. Sin embargo, si uno profundiza en la historia de su vida, se encuentra con un personaje que no sólo desafió la hipocresía de la sociedad biempensante americana sino que contribuyó a la lucha por los derechos civiles, entre otras batallas.


Hef, como le llamaban los amigos, estudió psicología y esto le sirvió para conseguir entrar en las mentes masculinas de los puritanos americanos con una revista que, más que romper moldes, los creó. Tras investigar, durante un curso de postgrado, con un ensayo comparativo de las leyes sobre conducta sexual en Estados Unidos, comenzó a comprender lo absurdo de las represiones y de los tabúes. Si se aplicaban aquellas leyes, manifestó, la mitad de los americanos estarían en la cárcel. Es evidente que América, en los años 50 del siglo XX, no estaba preparada para los desnudos que aparecían en su revista, pero Hefner es un gran creador de paradojas

Hefner comenzó a trabajar en su revista por las noches, mientras por las mañanas escribía para una publicación infantil. La revista, que en un principio se iba a llamar Stag Party (algo así como Fiesta de Solteros) no iba a ser sólo una revista de fotografías. Una de las bazas de Playboy eran sus entrevistas. Alex Haley (el autor de la novela Raíces) realizó la primera entrevista, una sección que se convirtió en fija. Fue a Miles Davis. Después, entrevistaría, entre otros, a Malcom X y a Martin Luther King, entre otros. Pero Hefner también impulsó en sus páginas la buena literatura. Publicó por entregas, por ejemplo, la rompedora Farenheit 451 de Ray Bradbury, que nadie quería publicar. También publicaron en sus páginas relatos de grandes como Ian Fleming o John Updike.

Las portadas, al principio, no incluían desnudos, y las páginas centrales correspondían a fotografías compradas a agencias, pero el espíritu era el mismo de las décadas siguientes: aunar periodismo de opinión con imágenes femeninas que suscitaran opiniones unánimes de los lectores, chicas no profesionales que hicieran pensar en "la chica de al lado". Dos maneras de pensar que pueden parecer una unión paradójica pero que invitan a pensar en que, superadas las inhibiciones impuestas, ni los tabúes ni los prejuicios tienen sentido

Es por esto por lo que hoy he pensado en escribir sobre este visionario, tras volver a ver el documental Hugh Hefner, playboy, activista y rebelde de Telefilm Canada, aprovechando que este blog es un foro para hablar de jazz y porque Hefner amaba el jazz y porque el jazz fue y sigue siendo un arma para luchar contra lo que fue la segregación racial hasta los 60 y hoy sigue siendo una velada discriminación. 

No sólo las Music Polls de Playboy (originalmente orientadas hacia el jazz) justifican la presencia de Hugh Hefner en el blog. De su filosofía vital, rompedora con los esquemas represores de la ética puritana del American Way of Life (aún a costa del feminismo) destaca su lucha contra la segregación racial, una lucha llevada a cabo con naturalidad, sin salidas de tono, con el simple gesto de tener amigos sin importar la raza y mostrarlo en público, en especial en su programa de televisión Playboy's Penthouse, donde hacía de sofisticado anfitrión para charlar y escuchar música, con invitados como actores, cómicos ¡y músicos de jazz! La sociedad americana no estaba preparada para algo tan rotundo como ver en el mismo plató a blancos y negros charlando con naturalidad.

Dizzy en Playboy's Penthouse

Amigo de Tony Bennet, Buddy Rich, Sammy Davis Jr. y otros músicos de jazz, Hefner promovió la integración con estos programas donde aparecían, entrevistados, charlando o tocando grandes como Dizzy Gillespie, Buddy Rich, Larry Adler... e incluso incluso algo tan controvertido para los reaccionarios como grupos mixtos, sin discriminación racial, como Lambert, Hendricks & Ross. Todos estos músicos aparecen en el documental citado y que he insertado al final de este artículo.
Muchos negros vimos [en aquel programa] a artistas negros que nunca habíamos visto. (Dick Gregory, escritor, cómico y activista)


Esto no ocurría en ningún otro programa de la televisión americana. No había prejuicios raciales y esto incordiaba a las mentes reaccionarias de la sociedad americana, tanto que el programa no se emitía en el Sur. América aún iba a tardar muchos años en salir a la calle a luchar por los derechos civiles. El programa tuvo continuación en los 60 con Playboy After Dark. Del mismo modo, los clubes Playboy franquiciados admitían clientes blancos y de color, algo inusual en los 60. Cuando la franquicia de Nueva Orleáns quebrantó esta norma aduciendo que la ley de Louisiana prohibía la entrada de negros en los locales de espectáculos, Hefner recompró los derechos del club y desafió las leyes del Sur permitiéndoles la entrada.

Demostrando su pasión por el jazz, promovió el Playboy Jazz Festival en Chicago, que comenzó a celebrarse en octubre de 1959, con un plantel extraordinario: Count Basie, Duke EllingtonLouis Armstrong, Ella Fitzgerald... Según Leonard Feather, "el fin de semana más grandioso en los 60 años de historia del jazz". Después de establecerse Hefner definitivamente en California, el festival se trasladó al Hollywood Bowl, donde sigue celebrándose cada mes de junio.






Si tienen tiempo, aquí les dejo el documental según se emitió por la 2 de Televisión Española, aunque para los aficionados al jazz puede ser más interesante el programa de Playboy Penthouse de 1959 insertado más abajo.



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Artículos interesantes sobre el tema:

* LA's Playboy Jazz Festival Toasts 35 Years, Paul Wiseman en Los Angeles Confidential:
   https://la-confidential-magazine.com/los-angeles-playboy-jazz-festival-35-years

* Playboy And Jazz: A History en All About Jazz:
   https://news.allaboutjazz.com/playboy-and-jazz-a-history.php


https://jazzeseruido.blogspot.com/p/relatos-de-jazz_28.html


A PROPÓSITO DE LA REALEZA

y otros títulos nobiliarios en el jazz

Joe "King" Oliver
No nos cabe duda de que es la ausencia de una Historia profunda (cuentan apenas 200 años de independencia), lo que hace que a los norteamericanos les atraiga tanto la tradición europea de otorgar títulos nobiliarios, un elemento exótico que ellos incluyen a placer en sus nombres artísticos, ya sea en el rock (Elvis, Rey del Rock), en el rap (Fresh Prince of Bel Air) o, a ello vamos, en el jazz. Son muchos los nobles que han sido nombrados a lo largo del siglo de jazz que llevamos coleccionado en nuestras discotecas. Hagamos una pequeña lista, desde barones hasta reyes, porque, a fin de cuentas, todo esto es sólo anecdótico.

Puede que todo comenzara como una artimaña publicitaria: no es lo mismo presentar al "mejor trompetista del momento" que al "Rey de las Trompetas", por poner un ejemplo que suene simple y valorable, pero lo cierto es que los ejemplos son variados y hay jerarquías, como en la nobleza.

Reyes. El primer noble del jazz del que tenemos constancia fue Buddy Bolden, apodado ya por 1900 "King" (rey) Bolden, una época en la que abundaban los reyes: en Chicago Joe "King" Oliver y, antes que éste, "King" Watzke, de quien se dice que proclamó rey por la envidia que tenía de Bolden e incluso que pagaba a los niños para que, al verle pasar, gritaran: "Ahí va el Rey Watzke".

Imagen de la película protagonizada por Paul Whitman Band
Otros reyes han sido Nat "King" Cole, cuya maestría con el piano se vio eclipsada por su popularidad como cantante (no nos cansamos de remarcarlo); Louis Armstrong, "Rey de la Trompeta" (nunca quiso utilizar el de "Rey del Jazz" por respeto a su maestro Oliver); Louis Jordan ("Rey de la Jukebox"); y Paul Whiteman, también auto-proclamado "Rey del Jazz" en Nueva York a pesar de que su música solo estaba parcialmente influenciada por el jazz. Jelly Roll Morton respondió a la proclamación de Whiteman llamando a su grupo "The Kings of Jazz" pero en 1930, al rodar Whiteman la película, el título quedó inmortalizado a su favor.

Más humor tenía Blue Barron, quien se anunciaba como "King of the Mickey Mouse Bands". Reyes hubo y seguirá habiendo: Benny Goodman fue llamado "Rey del Swing"; Artie Shaw, "Rey del Clarinete"; Albert Ammons, "Rey del Boogie Woogie" y también "Rey del Ritmo"; Dean Martin, "Rey del Cool", Django Reinhardt, "Rey de la Guitarra de Jazz"; en el blues, están "Blues Boy", más tarde resumido en B.B. King, y Albert Nelson se cambió el nombre artístico por el de Albert King.

Mamie Smith
Reinas también ha habido en el mundo del jazz, y pocas (en mi opinión) para tantas grandes voces. En los primeros tiempos, Mamie Smith fue llamada la "Reina del Blues", título que retomó mucho más tarde Dinah Washington. En respuesta a Mamie, Bessie Smith se autoproclamó "Emperatriz del Blues" para colorcarse un poco más alto...

El príncipe. Quizás por el mismo título (o porque es nuestro jazzman favorito) destaquemos en primer lugar a Miles Davis, apodado con el fantástico y espeluznante título de "Príncipe de las Tinieblas" ("Prince of Darkness"), apodo que luego llevaron rockeros como Nick Cave y Ozzy Osbourne.

Duques, condes y barones. Como la lista sería enorme, resumiremos esquemáticamente el resto de los títulos nobiliarios.

Duque fue Ellington y condes Basie y 'Fatha' Hines (earl también significa conde). Charles Mingus fue llamado barón. Aquí acabaría lo que se podría llamar una aristocracia europea pero hemos recordado que también hay caballeros en el jazz: Sir Charles Thompson y "nuestro" Carlos "Sir Charles" González, y ¿cómo no? damas: Lady Ella (Fitzgerald) y Billie Holiday, a quien Lester Young llamaba cariñosamente Lady Day. Ornette Coleman fue llamado "Bufón de la Corte" (Court Jester) con su consentimiento, suponemos.

Menos europeo es maharaja (Oscar Peterson) y menos nobiliarios son títulos como presidente: Prez (Lester Young); juez: Milt Hinton; mayor (también en el ejército) fue Glenn Miller. Y, por encima de todos, los divinos: el Sumo Sacerdote del Bop (Thelonius Monk), la Suma Sacerdotisa del Soul (Nina Simone) y La Divina (Sarah Vaughn). Ah, y Dios, como llamaban a Art Tatum.

Pero quizás el noble más elegante y longevo de esta lista sea el genial Ellington. Les dejamos con el Duque. Parece una buena manera de terminar esta enorme lista:

LOVER MAN (OH, WHERE CAN YOU BE?)

Los hombres de Billie Holiday 

Tarde de otoño. En el horizonte, nubes grises y en el cenit una amenaza negra como "panza de burro". Un amigo enfrente y una discusión. A veces, las terrazas dan para momentos cálidos en tardes frías. Se nos enfriaron los cafés discutiendo (¿cómo no?) de mujeres. Él apeló a la ironía que derramo (sic) en las cosas que escribo. Sostenía que uno tiene que estar pendiente de lo que ellas, en realidad, desean. Mi conclusión, tras muchas idas y venidas, circunloquios, algún chiste subido de tono y alguna alusión a Benedetti, fue que nuestra obligación como hombres es estar atentos a las cosas que ellas callan.

Billie Holiday apareció al final en la discusión y derivó el tema hacia la música. ¿Cuántas cosas callaría Billie en la "vida real" para expresarlas con mayor rotundidad en los escenarios? Escribió pocas canciones (dos, si no recuerdo mal) pero creó una forma única e inimitada de vivir las letras de otros. Rémi Raemackers escribe sobre ella: "En numerosas ocasiones es agredida antes de salir al escenario, lo que afecta a su estado de ánimo y da lugar a interpretaciones de una intensidad, en ocasiones, sobrecogedora". Los hombres que se cruzaron en su vida tienen mucha responsabilidad (y culpa) en ello. Me propuse elaborar una lista, una relación de milestones que justificara la textura rota de una voz emocionante, algo así como un cotilleo detrás del arte, como Picasso y sus amantes, un elenco artístico y destructivo, amor y otros desastres... a fin de cuentas:

Clarence Holiday. Padre de la cantante, tenía 15 años (su madre, 13) cuando ella nació. Se casan cuando ella tiene 3. Abandona a su familia para convertirse en trompetista y no vuelve a ver a su hija hasta que ésta es una adolescente que comienza a cantar por las calles y clubes de mala muerte. A pesar del pasado, Billie lo ha buscado desde que está en Nueva York. Él asume el papel de padre y le proporciona consejos para convertirse en profesional. 

El último cliente. 14 años, su madre le alquila una habitación en la Calle 14. Lo cuenta Billie en su autobiografía. Lo que no cuenta es que era el burdel de Florence Williams. Un cliente al que rechaza la denuncia y Billie acaba en la cárcel. 

Kenneth Hollon. Este saxofonista conoce a la Billie de 15 años y se la lleva de club en club cantando "My Fate is in Your Hands" y "Honeysuckle Rose". Comienza su carrera. Se dice que obtuvo más de 100$ en propinas.

Bobby Henderson. Billie conoce a este pianista en Harlem y se enamora de él. Actúan juntos durante un tiempo.

Willie 'The Lion' Smith toca en el Pod's and Jerry's, donde Billie trabaja como bailarina. Viendo lo mal que lo hace, le aconseja que pruebe a cantar. Billie sube al escenario y consigue el silencio respetuoso del público. Pero aún queda mucho. 

John Hammond. Este productor ve a Billie cantando en el Covan y se convierte en su representante. Escribe un artículo para Melody Maker y le presenta a gente de la profesión, incluyendo a Benny Goodman y al agente de Louis Armstrong, Joe Glaser, que la contrata inmediatamente. Hammond consigue que grabe un disco y que actúe en el Apollo con un discreto éxito que ella exagera en su biografía. 

Lester Young. Quizás la persona que mejor comprende a Billie, y su más íntima y duradera relación. Se conocen durante una jam session con la orquesta de Fletcher Henderson. Más tarde, en el tiempo libre que le deja la orquesta, Young acompaña a Billie en sus actuaciones, descubriendo que su tenor es la voz perfecta para acompañar a la cantante. Habría que dedicar a 'Prez' (apodo que ella le dio, a cambio del suyo, 'Lady Day') todo un capítulo. 

Ben Webster. Cuando Young se marcha de gira, Billie comienza una relación con Ben Webster, de quien recibe palizas cuando está borracho. 

Teddy Wilson. Este pianista, contratado por John Hammond para acompañar a Billie en una grabación, acabará acogiendo a Billie en su casa, donde él y su mujer darán a la cantante el calor familiar que antes no ha tenido.

Ed Fox. Billie canta con la orquesta de Fletcher Henderson en el Grand Terrace Ballroom de Chicago, pero el resultado no es del agrado del dueño del local. Billie tiene con él un enfrentamiento dialéctico que termina cuando ella le arroja un tintero. El resultado: es despedida. Sólo ha cantado una noche.

Count Basie es uno de los detractores de Billie Holiday. Tras el rotundo éxito del concierto del Apollo el 19 de marzo del 37, Basie la contrata, pero no tardan en aparecer diferencias entre ambos que hacen que la relación profesional dure apenas un mes. Billie abandona la orquesta, en la que trabaja Lester Young.

Lewis AllanEl poema de Lewis Allan "Strange Fruit" es un hito en el mundo del jazz. Su mensaje directo y antiracista encaja con la mentalidad de Billie, que había sufrido las penurias de tocar en orquestas de blancos en locales en los que ella, la única de color, tenía que entrar por la puerta de atrás y esperar en el almacén a que llegara su turno de cantar. Commodore Records aceptará grabar este tema en la voz de Billie. 

Jimmy Monroe se convierte en agente de Billie en 1939, pero es sólo un vividor con ansias de dinero. Todo lo que Billie consigue de él es una pasión ciega y las drogas, en cuyo consumo él la inicia de manera irremediable. Monroe es otro que también la maltrata.

John Simmons. Este bajista se convierte en su amante en 1943. 


Joe Guy. Este trompetista la lleva a la heroína en el momento más álgido de su carrera, cuando la llaman La Reina de la Calle 52.

Roy Harte. Este baterista la introduce en el consumo del LSD.

Bobby Tucker. El pianista y su mujer acogen a Billie en su casa de Nueva York a la vuelta de una gira por Miami y Cuba. 

John Levy, dueño del Ebony, se convierte en representante y amante de Billie después de que salga de la cárcel en 1948. La contrata y le hace regalos, pero se queda con su dinero y, a cambio, le proporciona opio y cocaína, le pega cuando discuten y la sustituye en el club por Sarah Vaughan cuando no está en condiciones de cantar. Levy es el comienzo del fin de Billie.

Louis McKay había sido novio de Billie en Harlem. Se reencuentran en Detroit y McKay se convierte en su representante, la lleva a la Costa Oeste y le consigue un contrato con Norman Granz. Graban "Love for Sale". Billie comienza a renacer, pero su éxito musical coincide con la decadencia de su salud. Billie y McKay se casan en México para evitar que él tenga que testificar en un juicio contra ella. Billie, sin embargo, camina ya cuesta abajo.

Como hemos visto, muchos no eran "hombres" en el sentido que yo entiendo. A pesar del intenso elenco y, sin que haya encontrado constancia de nombres ni de fechas, se dice que Billie levantaba iguales pasiones en hombres que en mujeres, muchas de las cuales gozaron de sus favores después de muchos conciertos. Sí, también hay mujeres que influyeron en la vida de Billie, como las monjas que educaron su voz con las oraciones, su madre y ¿algún nombre más? 

A mi amigo sólo le puedo decir que hay personas más permeables sentimentalmente que otras. A veces, como hemos visto en el caso de Billie, esto es una desventaja.


LOVER MAN (OH, WHERE CAN YOU BE?)
(Jimmy Davis / Ram Ramirez / James Sherman)

I don't know why but I'm feeling so sad
I long to try something I never had
Never had no kissin'
Oh, what I've been missin'
Lover man, oh, where can you be?

The night is cold and I'm so alone
I'd give my soul just to call you my own
Got a moon above me
But no one to love me
Lover man, oh, where can you be?

I've heard it said
That the thrill of romance
Can be like a heavenly dream
I go to bed with a prayer
That you'll make love to me
Strange as it seems

Someday we'll meet
And you'll dry all my tears
Then whisper sweet
Little things in my ear
Hugging and a-kissing
Oh, what I've been missing
Lover man, oh, where can you be?

*

LEÑA AL MONO, QUE ES DE GOMA

ACORDES Y DESACUERDOS (VI) 

Siguiendo la estela del post de la semana pasada, no queremos dejar este homenaje a Enrique 'Mono' Villegas sin permitirle expresarse. Estos son fragmentos de una entrevista que apareció en la revista argentina Pelo en 1978. Sus opiniones:



I.
El jazz es producto de la rebelión de los negros, nada más; si los árabes no le hubieran vendido negros a los norteamericanos el jazz no existiría.

II.
Todo blanco que lo quiere tocar bien tiene que imitar a un negro.

III.
Bernard Sahw decía: "Lo mejor de la música popular es que no es popular por mucho tiempo". El camino en el jazz se dio con Jerry Roll Morton, Fats Waller, Duke Ellington, Thelonius Monk, Charlie Parker y John Coltrane; pero ahora no sé desde qué perspectiva tocar el jazz.

IV.
Lo que pasa por el jazz-rock es el dinero, que crece compulsado por los gangsters del disco. Pero yo no escuché jazz-rock, escucho jazz o escucho rock.

V.
Los [músicos] de jazz de ahora se van al cante jondo, como Chick Corea, porque parece que no creen en el jazz.

VI.
El blues es la base de todo. Sin blues no hay jazz. Y Count Basie siempre ha tocado blues, salvo cuando hizo algunos comerciales, que hasta tocaba en forma de blues.

VII.
El jazz no ha sido, no es ni será nunca popular, pero es perenne y universal, y siempre se está modificando en todo el mundo (a través de la imitación de los negros, por supuesto) y el jazz interesa en el mundo entero porque es la creación.

Señoras y señores, el 'Mono' Villegas.