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CHARLIE PARKER WAS A ROLLING STONE

A tribute to Charlie Parker with Strings

El baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, mostró su pasión por el jazz en algunos discos de los 80 y los 90. Aparte de las colaboraciones con otros músicos, destaca su homenaje a Charlie Parker en 1992 (poco antes de abandonar a sus Satánicas Majestades) titulado A tribute to Charlie Parker with Strings (Continuum, 1992) y firmado por el Charlie Watts Quintet, que incluía a Peter King (saxo alto), Gerard Presencer (trompeta), Brian Lemon (piano) y David Green (bajo).



El homenaje, en realidad, es continuación del álbum From one Charlie (1991), también firmado por el quinteto y que partía de un libro infantil. Como cuenta el libreto, 30 años antes Charlie Watts era un diseñador gráfico en ciernes que dio en parir unos dibujos y un relato. El libro, titulado Ode to a Flying High Bird, fue publicado en 1964, nunca reeditado (salvo en este boxset que incluye el CD), y en 1991 Charlie Watts reunió a unos músicos para recordar esta historia. De ahí surgió un CD de 28 minutos con composiciones originales de Peter King salvo dos de Bird: "Relaxin' at Camarillo" y "Bluebird". El CD incluía el libro y una reproducción de un dibujo realizado por Watts. El disco se presentó en el Ronnie Scott's de Londres y después en una serie de conciertos en Nueva York. De vuelta al Reino Unido, tocaron en el New Ronnie Scott's de Birmingham. Este concierto es el incluido en A tribute to Charlie Parker with Strings. En el disco se puede oír como el propio Ronnie Scott hace las veces de presentador. La grabación revisa los temas del primer CD compuestos por Peter King y algunas joyas añadidas de Parker: "Dewey's Square" y "Cool blues", para terminar con "Perdido".



Son dos sets. En el primero, en "Terra de pajaro" aparece una sección de cuerda que vuelve en el segundo set como homenaje "with Strings". Uno de los mejores momentos es una versión de "Lover man" cantada por Bernard Fowler (que aparecía en el Future Shock de Herbie Hancock). Fowler también hace de narrador, intercalando pequeñas notas poético-biográficas entre los temas. "Bird was going, going, going... going, until Bird was gone", recita, enlazando con uno de los temas originales de Peter King, el personaje que destaca por encima de todos. Aparte de los arreglos, más que correctos, bop encendido, sonido brillante, está soberbio como solista al saxo. Charlie Watts, por su parte, permanece en la retaguardia (digamos) disfrutando de su invención sin protagonismos.

Bird fue un rolling stone en el sentido salvaje de la palabra, lo que Charlie Watts quiere dejar claro es que él fue un pájaro de cuentas (por usar una expresión castiza) con el que Parker estaría orgulloso de tocar.

No hemos encontrado ningún documento gráfico de esta banda, pero si quieren disfrutar de Charlie Watts en pleno derroche jazzístico quédense a ver este video grabado en Barcelona, en Luz de Gas. Participan los pianistas Axel Zwinbenberger y Ben Waters, y el bajista Dave Green. Woogie boggie!! (Más abajo otro video en París, en 2011, sin Ben Waters).


ERNESTO AURIGNAC TRÍO Plays Standards Vol.1

Viejos amigos, caras nuevas

Es sorprendente que un músico despegue con una obra tan compleja y vibrante como el concierto en DVD Ernestro Aurignac Orchestra live in Málaga Jazz Festival (2014) o la galáctica Anunnakis (2015), tan sorprendente como que, después de tan originales trabajos, nos regale un humilde homenaje (cualquier homenaje debe ser humilde) a los standards que le han inspirado. Ya habíamos escuchado a Ernesto Aurignac en su concierto Charlie Parker with strings y es cierto que el nombre de su orquesta (UNO) tiene reminiscencias gillespianas, pero standards o no, lo que esperamos de este saxofonista son sorpresas, originalidad, y con estas expectativas hemos escuchado su último álbum, Plays Standards Vol. 1 (Blue Asteroid Records, 2017).

No sorprende, por supuesto, encontrar el mismo perfeccionismo, el mismo afán por lo complejo y lo sutil en este Standards que en sus composiciones propias pero, como es natural, hay un salto de tocar con orquesta a pasar a trío. A pesar de ello, Aurignac parece sentirse cómodo jugando sin instrumento armónico. Pedro Campos al contrabajo y Santi Colomer a la batería son sus compañeros, un trío sin piano donde el riesgo es el silencio. Según Aurignac, "un disco sencillo, fácil de escuchar y dinámico" donde nada estaba pensado, cuestión de llegar al estudio y preguntar: ¿Qué tocamos? Así de simple lo expresa en el libreto del álbum. El resultado es fácil de escuchar y sirve para confirmar la versatilidad de este saxofonista, más allá de su labor como compositor. 


El fantasma de Charlie Parker sobrevuela el disco y se nota que es uno de los ídolos de Aurignac, aunque en su estilo se perciben otras influencias porque él, al contrario de Parker, tiene una perspectiva histórica posterior. Pero, ¿qué hay de interesante en estos standards? Aquí, Parker no suena sólo a Parker: tiene algo del malagueño. más matices... y menos rabia (si exceptuamos el trepidante "On Green Dolphin Street"). En cambio, la versión de "Just Friends" suena en el saxo de Aurignac mucho más Bird que la que escuchamos por el propio Parker grabada with strings.

Repasado todo el setlist, encontramos en general un bebop complejo pero sin estridencias inútiles, el bop que habría hecho (quizás) Bird si hubiera evolucionado más allá de frenetismo de la juventud y las drogas: el "Night anda Day" que aparece en este álbum es quizás el más bop que he escuchado y podría seguir desmenuzando el álbum pero me quedo con "Struttin' With Some Barbecue", el clásico de Louis Armstrong, que se convierte aquí en una melodía elegante, más cerca de la West Coast que el bebop, casi de baile, sin perder sus reminiscencias neoleanas.

Para terminar, destacar el peso que tiene el contrabajo (Pedro Campos) en todos los temas, con un sentido del ritmo que da sentido a todo. Por cierto, según las noticias, habrá volumen 2.

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* Enlace: blueasteroidrecords.com/producto/ernesto-aurignac-trio-plays-standards

** Web oficial: www.ernestoaurignac.com 

MARSALIS PUEDE CAMBIAR TU VIDA

O el jazz como filosofía

Lo más maravilloso de los libros es que pueden aparecer en tu vida cuando menos te los esperas, en un escaparate, en el penúltimo anaquel de una librería que hace tiempo que no visitas, en una lista de Internet o en un cajón de saldos. Yo encontré este libro hace unos meses en una tienda de segunda mano y no pude resistirme. Escuchar o leer a Wynton Marsalis es algo que nunca te deja indiferente. Hablando de jazz (o de la vida, como aquí) Marsalis puede ser filosófico, erudito, apasionado, radical, intransigente o insuperablemente lúcido.





Si en su libro anterior (El jazz en el agridulce blues de la vida, Paidós, 2002), coescrito con Carl Vigeland, nos permitía acompañarle sentimentalmente durante una gira, alternando anécdotas con opiniones, en Jazz. Cómo la música puede cambiar tu vida (2015) vuelve la vista atrás y repasa algunos momentos que considera relevantes de su vida, algunos tan curiosos como el hecho de que padre le llevara a estudiar jazz por obligación, esa cosa tan aburrida: "¡Vaya por Dios!, pensé. Ahora resulta que nos vamos a quedar sin salir los sábado por la noche para volver a la época de la esclavitud" (pág. 12) pero, en realidad, resultó que les estaban enseñando algo importante: "que fuésemos lo que fuésemos, éramos personas creativas" (pág. 16).

Escrito con una pasión incondicional hacia el jazz, casi todo en el libro ofrece una visión positiva sobre el ser humano y la música y, sobre todo, sobre la interrelación entre ambos porque, en esencia, es un libro sobre la vida, una especie de disertación existencial sobre la importancia de la música en la persona y en la personalidad: lo más atractivo del texto es la manera en que relaciona la vida y el jazz, cómo explica, por ejemplo, que el jazz es un juego a la vez individual y colectivo, donde escuchar a los otros músicos es tan importante como decir (tocar) lo que uno es capaz de decir: "Respeto y confianza, eso es lo que enseña el jazz. Cuando se escucha a los grandes músicos, se puede observar el respeto que muestran por las habilidades del otro; al fin y al cabo, salvo en la sección rítmica, los músicos pasan más tiempo escuchando que tocando." (pág. 226). ¿No es algo para pensar... y aplicar en la vida?

También en algún momento, por supuesto, arremete contra las vanguardias: "Eso que la gente aún denomina vanguardia se inventó en Alemania durante el primer cuatro del siglo XX y llegó al jazz cincuenta años después. Ahora, cincuenta años después de que se iniciase, continúa sin ser tan moderna como la música que interpretaba la banda de King Oliver allá por la década de 1920." (pág. 176)


Por último, Marsalis repasa algunas de las figuras más importante del jazz de todos los tiempos desde una óptica tanto musical como una humana, intentando explicarnos cómo escucharlos y qué ha aprendido de ellos.

Sobre Billie Holiday y su último álbum (Lady in Satin), que su padre solía poner, dice: "Muchas personas lo aborrecen porque dicen que apenas le quedaba voz. Sin embargo, a mí me enseña que el mensaje que se transmite es más importante que las limitaciones del método de transmisión." (pág. 193).

De Miles Davis se muestra tanto admirador como detractor: "Muchos de los músicos de su época no superon salir del bebop; él, sin embargo, tocaba con músicos quince o veinte años más jóvenes que él, intentando adaptarse e interpretar en su compañía", dice (pág. 181). Más arriba, apunta: "Dejando aparte el culto a la personalidad, verdaderamente sabía tocar" pero echa por tierra el valor de Miles como inventor del jazz modal alegando que Duke Ellington, Charles Mingus, Dizzy Gillespie, Gil Evans y el arreglista George Russell (los nombra a todos) ya habían experimentado con improvisaciones modales antes que él. Concluye disparando lo siguiente a propósito de su regreso en los 90 y de su falta de integridad (sic): "Él (Miles) personifica ese viejo adagio que dice que lo mejor, cuando se corrompe, se convierte en lo peor" (pág. 182).

Sobre Charlie Parker: "Bird, por encima de todo, demuestra el potencial ilimitado de la mente para pensar con rapidez y lógica durnte largos periodos de tiempo. [...] con Charlie Parker, tocar con rapidez es el tema en sí." (pág. 204)

Pero más que sus opiniones sobre otros músicos, me quedo con su opinión sobre el valor del jazz como manera de entender la vida

http://wyntonmarsalis.org/books
Apartado de libros en la web de Wynton Marsalis
El libro, coescrito con Geoffrey Ward, lleva en inglés el título de Moving to Higher Ground: How Jazz Can Change Your Life y fue publicado originalmente por Random House en 2008; pero, visitando la web de Marsalis, hemos encontrado que nos queda mucho por descubrir de su literatura. 


Los músicos de jazz improvisan bajo la presión del tiempo, por eso lo que brota de ellos surge con tanta pureza. Es como verse presionado a responder antes de poder inventar una mentira. Normalmente, lo primero que se dice es la verdad. (pág. 27)


https://www.amazon.es/El-talism%C3%A1n-Alexandros-R-Martino-ebook/dp/B00HW9QLHI?ie=UTF8&adid=0RP4GC1T9XR4MV7R2HPA&camp=3598&creative=24794&creativeASIN=B00HW9QLHI&linkCode=as1&ref-refURL=http%3A%2F%2Fwww.jazzeseruido.com%2F&ref_=as_sl_pc_tf_lc&tag=jazeserui0f-21

JAZZ BAJO LA LUNA AZUL

Eva Fernández Group en La Rábida

Acaba de anochecer y desde los jardines del Campus Santa María de la Rábida se puede ver una colorida perspectiva de la ría de Huelva y del Monumento a la Fe Descubridora (y también de los complejos químicoindustriales de la otra orilla). El escenario está preparado y el público impaciente. No hay sillas suficientes y muchos nos sentamos en algún rincón del césped esperando que, bajo la luna azul de julio, aparezca en el escenario Eva Fernández con su grupo, todo un lujo para una noche cualquiera de un verano cualquiera.





Cuando el grupo aparece lo primero que notamos es que no viene David Pastor. Su sustituto es el trombonista Vicent Pérez. En cuanto Pérez termina de desgranar su primer solo los aplausos anuncian dos cosas importantes: que hoy hay un público entendido, el tipo de público que aplaude los solos, y que no solo vamos a tener la oportunidad de escuchar un trombón solista sino que, además, es bueno. El primer tema es "Moose the Mooche" y algo de Bird respira en el saxo de esta chica de 21 años que intenta suavizar y hacer suyo el tema con una economía de recursos y una elegancia envidiables.


El siguiente tema es un standard del soul traído al terreno del jazz, algo que demostrará durante todo el concierto: que la inspiración viene de aquí o de allá pero siempre termina en el jazz. Eva Fernández canta sin artificios "Teach Me Tonight". Su voz no es de otro mundo pero tiene peso, emociona especialmente en los registros más bajos y el público (ruidoso en algunos sectores) calla para oírla cantar esta delicia de canción. Excita escuchar este silencio. El público aplaude cuando termina la estrofa... como si hubiera sido un solo. El concierto es un éxito en su segunda canción.

Después vienen joyitas como "Dream a Little Dream" y un "Mack The Knife" pasado por el tamiz de la samba con muy buen acierto en el que se suceden unos solos fantásticos: trombón, saxo (el mejor) y piano. "My Favourite Things" comienza con una extensa introducción del contrabajo (muy elocuente Miguel Ángel Cordero durante todo el concierto) y crece y crece hasta el solo de piano, que suena evansiano, un solo en el que José Luis Guart se deja llevar, derrochando influencias, hasta sobreactuar hundiendo la cabeza en las teclas en un homenaje excesivo pero brillante. 


Quizás no sea un concierto de descubrimientos ni momentos históricos pero tiene todo lo que uno espera en un concierto de jazz y la magia no parece decaer en ningún momento. Después de la lacónica "Ev'ry Time We Say Goodbye", suena una inquieta versión de "The Way You Look Tonight" con algún toque funky, un bis obligado (y también funky) con "Still Haven't Found What I'm Looking For" y otro final, festivo, con una versión rabiosa y energética de "Over The Rainbow". Un buen concierto para una buena noche de verano.

Eva Fernández Group:
Eva Fernández, voz y saxo alto
Vicent Pérez, trombón
José Luis Guart, piano 
Toni Pagés, batería
Miguel Ángel Cordero, contrabajo

* Las fotografías son de Julián Ro Di (pueden visitar su flickr en este enlace)

 





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https://www.edicionesenhuida.es/producto/la-muchacha-con-nubes-en-los-ojos/

OTRA VEZ CORTÁZAR Y EL JAZZ

...siempre el jazz

Portada de El perseguidor,
su cuento más famoso
No es la primera vez que hablamos de la relación entre Cortázar y el jazz. Nos parecía fácil volver a escribir sobre el tema hasta que volvimos a encontrarnos con la inmensidad de la cuestión, de modo que, huyendo de argumentos fáciles como hablar de la presencia del jazz en sus textos o la manera en que su prosa se mueve al ritmo de la síncopa y la improvisación, hoy hemos decidido indagar en el Cortázar-individuo para recabar sus propias opiniones sobre la música negra. Hemos revisado entrevistas y ensayos en los que el argentino expresa su pasión por la música de Nueva Orleáns (vivió en París cuando nacía el hardbop pero siempre tuvo el corazón puesto en el hot jazz) de una manera patente y apasionada. Podríamos haberlo incluido en la serie Acordes y desacuerdos, pero Cortázar pertenece a un universo distinto.

Comenzaremos por una cita de José Luis Maire en El jazz en la obra de Cortázar, a modo de introducción:
Buscar el jazz en la obra de Cortázar es, además, dejarse acompañar por la historia de los soportes de grabación, por sus características sonoras singulares o, como en Rayuela, por la manera particular de escucha que cada uno de estos soportes promueve: los discos de 78 rpm y su raspeo o fricción, los discos de acetato y los vinilos con su presencia sonora y su mayor duración de grabación o las casetes con sus soplidos de cinta y su facilidad para regrabar y combinar audiciones.

En 1983, Antonio Trilla entrevistó a Cortázar en Madrid. Las preguntas giraban en torno al boxeo y al jazz, dos notas distintivas de por dónde se movía el espíritu del escritor. A la pregunta de cuándo comenzó a interesarle el jazz, Cortázar responde así:

No lo sé exactamente, pero creo que no tengo casi recuerdos sin jazz. Yo nací en 1914 así que, cuando era chico, asistí al nacimiento de la radio... no había discos de jazz todavía. En esa época se escuchaba en la radio, en Argentina, tangos, música clásica o música popular hasta que un día, -yo tendría diez años- escuché por primera vez un fox trot y fue mágico para mí. Dos o tres años después, descubrí a Jelly Roll Morton y más tarde, a Louis Armstrong y a Duke Ellington. Durante mucho tiempo ellos fueron mis músicos de jazz preferidos. 


En la misma entrevista, a la pregunta de si el jazz había influido en su obra, Cortázar responde así:

Sí, mucho. Me enseñó cierto swing que está en mi estilo e intento escribir mis cuentos, un poco como el músico de jazz enfrenta un take, con la misma espontaneidad de la improvisación.

Este texto aparece en La vuelta al día en ochenta mundos. El lector recibe en la última frase una invitación a escuchar a Parker que es como un disparo:

Una noche en que Lester llenaba de humo y lluvia la melodía de "Three Little Words", sentí más que nunca lo que hace a los grandes del jazz, esa invención que sigue siendo fiel al tema que combatey transforma e irisa. ¿Quién olvidará jamás la entrada imperial de Charlie Parker en "Lady, Be Good"?


Cortázar habló también de Charlie Parker en una entrevista realizada por Evelyn Picón Gardfield y publicada bajo el título de Cortázar por Cortázar:

En 1946, los primeros discos de bebop llegaron a Buenos Aires. Compré uno de Charlie Parker con "Lover Man" y "Ornithlogy", creo. No sabía nada de Parker. Compré el disco, y lo escuchaba y no entendía nada. Mi primera reacción fue negativa, pero volvía a escucharlo muchas veces y de repente "chuc"; fue el salto y mucho de lo que escuchaba antes con interés volvió a ser insignificante para mí. Luego vino el cool jazz.

Por supuesto, Cortázar no se queda en el cool. Esta es su opinión sobre el free jazz, estilo que tocaba su amigo Michel Portal.

En mi colección de discos no hay mucho free jazz. Creo que free jazz es como una corrida de toros. Hay momentos de una perfección absoluta y luego cacofonía. Mi amigo Michel Portal, quien toca este tipo de jazz de vez en cuando me dijo que tenía razón, que los músicos saben que dentro de un largo "take" de free jazz, cinco minutos son buenísimos y lo demás es relleno. 
En sus conferencias en la Universidad de Berkeley en 1980 (recogidas en el libro Clases de literatura (Alfagurara, edición de Carles Álvarez Garriga) Julio Cortázar habla del jazz en estos términos:

El jazz tuvo una gran influencia en mí porque sentí que contenía un elemento que no contiene la música que se toca a partir de una partitura, la música escrita: esa increíble libertad de la improvisación permanente. [...] El elemento de creación permanEnte en el jazz, ese fluir de la invención interminable tan hermoso, me pareció una especia de lección y de ejemplo para la escritura: dar también a la escritura esa libertad, esa invención de no quedarse en lo estereotipado ni repetir partiruras [...] También un músico de jazz tiene malos momentos y pasajes que son muy pesados, pero de golpe puede saltar nuevamente porque está trabajando en un clima de total y absoluta libertad.

*

Recomendamos de nuevo y lo seguiremos haciendo la lectura de todo Cortázar, en especial, el relato "El perseguidor", texto esencial, vanguardista aún, sobre un trasunto de Charlie Parker que toca más allá del momento, y, por supuesto, la anti-novela Rayuela, en especial los capítulos en los que los personajes se autoproclaman El Club de la Serpiente cuando se reúnen para escuchar jazz. También recomendamos el documental: Esto lo estoy tocando mañana, que explora la relación de Cortázar con todas sus músicas.

Para terminar, y porque la cosa no resulte sorda, ahí va un fragmento del maravilloso concierto en homenaje al autor argentino, un concierto organizado por la Fundación March ("El jazz de Julio Cortázar. En los 50 años de Rayuela") y que, en este fragmento, muestra el trío de uno de los pianistas más originales del panorama español, Moisés P. Sánchez. Los músicos que lo acompañan son "Toño" Miguel al contrabajo y Borja Barrueta en la batería. Aquí podemos verlos transportando al trío de piano el singular "Epistrophy", que Cortázar citaba en "La vuelta al piano de Thelonious Monk".




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* La entrevista de Antonio Trilla puede leerse aquí:
   http://www.geocities.ws/juliocortazar_arg/jazzbox.htm

**  El texto de José Luis Maire pertenece al homenaje a Cortázar y el jazz de la Fundación Juan March y puede leerse íntegramente en este interesante documento:
    http://recursos.march.es/web/bibliotecas/repositorio-cortazar/jazz/pdf/el-jazz-en-la-obra-de-cortazar.pdf

*** Más info sobre el documental Esto lo estoy tocando mañana en su página web:
    www.cortazarylamusica.com

BIRD LIVES!

by David Regueiro Swingtet

Uno de los errores más comunes que comete un artista cuando hace un homenaje a otro es el de intentar imitarlo. El guitarrista David Regueiro sortea esta mala costumbre en su homenaje a Charlie Parker trayendo a su propio terreno (el jazz manouche) la música de Bird, y lo hace con imaginación, ganas de diversión y un sonido inesperado que no es ni bebop ni manouche sino un jazz nuevo y desconocido. El álbum se llama Bird Lives! (Freecode, 2015).

En Bird Lives! David Regueiro huye de egocentrismos y, en lugar de intentar transportar el bebop a su guitarra, ha vuelto a reunir a su Swingtet (Iago Reigosa, guitarra rítmica, y Juyma Estévez, contrabajo) y le ha sumado dos metales (Javi “Gdjazz” Pereiro a la trompeta y Antonio Otero al saxo alto). Esto le permite construir un repertorio mucho más colorido que no se centra ni en el bebop ni en el manouche sino que camina de aquí a allá por la Historia del Jazz recogiendo influencias y tamizándolas a través de la rítmica del jazz europeo más canalla: el gypsy jazz. A este respecto, nos hemos quedado con la sensación de que en Bird Lives! se funden dos factores del jazz bien diferenciados: inocencia y experiencia. Por un lado, recibimos las sensaciones del sonido inocente y divertido del hot jazz, con la rítmica de las guitarras manouche y la trompeta de Javi "Gdjazz" Pereiro, que derrama un repertorio de técnicas heredado de los sopladores (léase cornetistas y trompetistas) que van desde Louis Armstrong hasta el Miles Davis más joven, y lo hace con un sonido más propio de un nativo de Louisiana que de un gallego. Por otro lado, está el lado cerebral, el de la experiencia y lo intelectual, el gorgorismo del bebop y las complejidades compositivas de Bird, que suenan increíbles en las intervenciones de la guitarra de Regueiro. Todo ello, mezclado, es difícil de explicar. Pongamos un ejemplo. Así suena "Ornithlogy" en manos del David Regueiro Swingtet:



Un pequeño repertorio de 9 temas, entre los que están también "Now's The Time", "Donna Lee", "Billie's Bounce" y el clásico de Dizzy "A Night in Tunisia" pasan por las manos del quinteto para dar forma a este disco en el que, tal como comentábamos al principio, David Regueiro y su Swingtet llevan a Charlie Parker de viaje al París de los años 30, el del Hot Club de France con un Quintette diferente (el de Django tenía también un lineup un tanto extraño) y nos devuelve 9 postales que no son ni Bird ni Django sino un jazz made in Spain que es hijo de muchos estilos, que es bop, que es manouche y, por encima de todo, excitante.

Algo que nos ha llamado la atención de este disco y que no queremos dejar de comentar es su sonido crudo y directo, muy cercano, como si lo estuviéramos escuchando al natural y no "enlatado". Nos ha recordado esos metales en las calles de Nueva Orleáns, soplando su música racial a escasos centímetros de tu oído. 

Aquí les dejamos un pequeño documental sobre la grabación de Bird Lives! Comprobarán que su compleja mezcla de estilos les deja un indiscutible regusto a hot jazz en el oído.



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 *  Web oficial: www.davidregueiro.com

*   Pueden escuchar y comprar el álbum en Bandcamp:

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UN LIBRO CURIOSO

CÓMO DÁRSELAS DE EXPERTO EN JAZZ,
por Peter Gammon y Peter Clayton

Que andamos siempre a la busca de cosas nuevas y que cualquier cosa, efecto o artilugio que contenga la palabra JAZZ nos atrae como una luz a las polillas es cierto. Nuestro último descubrimiento es un viejo libro encontrado en una librería de lance y que lleva por título Cómo dárselas de experto en jazz. El título dice menos de lo que en realidad pretende. Sus autores, Peter Gammon y Peter Clayton, no sólo son dos expertos fingiendo ser unos farsantes sino que resultan de lo más divertido. Publicado en España en la colección de Guías del enterado por Mondadori, tenía en su edición inglesa un título más interesante y transparente: A Bluffer's Guide To Jazz. Gammon y Clayton son también autores de Jazz Man's A-Z to Guinness y de Fourteen Miles On A Clear Night. An Irreverent, Sceptical And Affectionate Book About Jazz Records.

En realidad, el libro comienza intentando ser lo que parece, una chorrada acerca del jazz que trata de convencer (o atraer) a profanos y detractores. En este sentido, las primeras páginas se llenan de falsos mitos y nombres inventados que alternan con anécdotas auténticas acerca del jazz, sus orígenes y sus músicos, una terrible mezcla que pone en juego los conocimientos de los lectores expertos y que puede confundir enorme y definitvamente a cualquier profano que intente leer el libro para aprender algo. Por ejemplo, cuando hablan del origen de la palabra "jazz" proponen (aparentemente en serio) que su origen puede estar en el término vulgar "jizz" o en "jars", vocablo que aparece definido aquí como "el cambio de música que se produjo cuando, a consecuencia de la llegada (a África) de un cargamento de la famosa mermelada Cooper's Oxford, a dichos nativos les dio por golpear los botes de cristal vacíos con huesos secos de buitre" (sic). Lo dicho, un despropósito.

En otros casos, los datos van un poco más encaminados a formar y esclarecer dudas, y lo hacen con un sentido del humor que es, al mismo tiempo, crítico, lo cual es de agradecer. 
Mainstream - Término que viene a designar un tipo de jazz situado a mitad de camino entre lo moderno y lo antiguo. Fue inventado durante una noche de insomnio por el eminente crítico y ellintólogo Stanley Fosdick Dance, después de haber asistido a una jam session (véase Glosario), en la que intervinieron el propio Ellington y los miembros de su banda, Brad Gowans, Horsecollar Draper y Eddie Condon. Careciendo de palabras para definir lo que había visto y oído, pero queriendo dignificarlo, lo llamó mainstream. Logró categorizar este tipo de jazz.
Sobre el jazz de Kansas City: Era más o menos como el jazz de Nueva York, sólo que los de Kansas estaban colgados por los riff.
Ya habíamos intentado hablar de jazz con un toque de humor al traer al blog el libro Jazz for Dummies, de Dirk Sutro, pero resultó que es el único libro para dummies en el que el humor brilla por su ausencia. Demasiada enciclopedia y una exhaustiva clasificación de músicos y estilos no nos convenció como nos hubiera convencido un toque de buen humor. En este libro de Gammon y Clayton, en cambio, el humor juega un papel esencial. 

En un consejo para los profanos que quieran mantener una charla sobre jazz sin saber nada sobre el tema, acerca de Pres, Bird, Satch y The Lion, por ejemplo, argumentan: "Si el músico del que se discute no tiene mote, utilice su nombre de pila, o su contracción si es posible, pero nunca el nombre y apellido. Nadie va a caer en desgracia preguntándole que a quién se refiere usted.".
Este es el espíritu del libro: concebido originalmente para la inglesa The Bluffer's Guide, está enfocado de manera divertida hacia los profanos, con el planteamiento de que cualquiera puede mantener una conversación de jazz sin entender ni conocer el jazz, basándose en dos premisas: a) que no existe una definición del jazz universalmente aceptada, y b) que sus orígenes son un misterio sin resolver. Con sarcasmo británico, proponen que, manejando algunas frases hechas y algunos datos, cualquiera puede mantener una conversación sobre jazz y fingir que sabe de lo que habla. En muchas ocasiones, especialmente hablando de Nueva Orleáns y del hot jazz, el argumento es lo confuso de algunas biografías. En cualquier caso, Gammon y Clayton aprovechan cada comentario para criticar o poner en evidencia ciertas posturas que, en muchos casos, forman parte de la iconografía y de la parafernalia de este arte que llamamos jazz.


Sobre Miles Davis (1905-1973): A lo largo de su vida, Davis ha tenido que soportar prejuicios sociales, insultos, equívocos, los efectos de haber quedado enganchado a la heroína y luego desengancharse, enfermedades prolongadas, grandes dolores, una adulación desmesurada y una gigantesca cantidad de dinero. A cambio, sus audiencias, sus promotores, algunos amigos personales y uno o dos músicos, contemporáneos suyos, han tenido que soportarle a él.
Sobre Charlie Parker: "Su fama se consolidó a base de interpretar con su saxo alto melodías populares y muy conocidas, pero de forma tan rápida y brillante que nadie las reconocía. Solía darles además nuevos nombres, cosa que aún logró confundir más a los aficionados. Es obligado saber que el "Cherokee" de Ray Noble se convirtió en "Koko" en manos de Charlie (aunque Duke Ellington haría después otra versión de "Koko" totalmente diferente, contribuyendo con ello a la leyenda de que había una conspiración en torno a esta pieza).
Sobre Milton "Mezz" Mezzrow (1899-1972): Recordado fundamentalmente: a) por ser coautor de un libro sorpendentemente sincero llamado Really the Blues; b) por pasar narcóticos con tanta prodigalidad que durante un tiempo el canuto de marihuana se le llamó "mezz" en su honor.

Como no queremos (ni podemos) dejarles aquí el libro completo, a pesar de que son escasamente 64 intensas páginas, nos vamos a quedar con esta reflexión, no exenta de razón ni de acidez, acerca de las grabaciones de jazz primitivas:
Hay montones de entusiastas que nunca entran en contacto con el jazz en vivo. Sólo lo escuchan en discos. Lo cual les lleva inevitablemente a la creencia de que es ahí donde reside el auténtico jazz. Cuando cotorrean alegremente acerca del Armstrong del periodo 1934 piensan exclusivamente en el sonido Armstrong que casualmente (ojo al adverbio) tienen en un disco u otro, cosa que pone como locos a muchos músicos de jazz. La mayoría de ellos solían trabajar noche tras noche y las pocas horas que pasaban en los estudios de grabación eran para ellos de muy relativa importancia; y probablemente ni siquiera hacían allí lo que consideraban sus mejores trabajos.
Resumiendo, breve, entretenido, ácido y más recomendable que muchos libros serios.

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* También pueden recordar el artículo sobre Jazz for dummies aquí:
http://jazzeseruido.blogspot.com.es/2013/01/jazz-para-torpes.html

** La foto de Miles (no usar apellido, según el consejo del libro) es de Jeff Sedlik.

*** La fotografía de Mezz Mezzrow es de William P. Gottlieb, de quien ya hablamos en el blog: http://jazzeseruido.blogspot.com.es/search/label/William%20P.%20Gottlieb

CINE DE JAZZ

...que probablemente (nunca) veremos

Hablábamos hace tiempo en este mismo blog del proyecto de biopic sobre Miles Davis, una película que iba a ser dirigida y protagonizada por Don Cheadle. De momento, el proyecto parece haberse borrado del mapa: nada se oye en las webs de cine o de jazz al respecto, salvo que podría llevar el curioso título de Kill the Trumpet Player(!). De esto hace poco más de cinco años y nos apena porque creemos que Miles, nuestro icono, merece al menos el intento. Otro biopic que se prometió y se promocionó allá por 2009 (también hablamos de esto aquí en su día) fue What A Wonderful World, otra obra de actor/director, a cargo esta vez de Forest Whitaker. Se escucha que el proyecto, después de algunas batallas para su financiación, podría rodarse este año y ver la luz en 2015 con el título de Satchmo. Ojalá sea así. El problema es que, aunque admiramos la versatilidad de Whitaker, siempre que lo vemos en la pantalla grande sentimos que estamos viendo a Bird, al Bird perfecto.

Sean o no éstas unas películas de jazz que probablemente (nunca) veremos, hay ejemplos más raros que, por su falta de comercialidad, quizás tampoco lleguen a España, ni al circuito de DVD ni siquiera a los cines comerciales americanos. En concreto, nos referimos a dos películas de Dan Pritzker, un curioso millonario que se ha interesado en mezclar dos materias tan excitantes como el cine y el jazz. En 2010 estrenó una película fabulosa (los fragmentos que hemos vistos así lo apuntan) sobre la infancia de Louis Armstrong. Su titulo es Louis y entre sus peculiaridades están las de ser una cinta muda y en blanco y negro. Este aspecto que parece "poco comercial" es para nosotros un aliciente. Lo que la hace difícil de distribuir es la idea de presentar la película muda y con música en directo, en este caso a cargo de Wynton Marsalis con una banda sonora compuesta por él mismo para el film. 

Entre los temas, algunos de Louis Moreau Gottschalk, compositor criollo de finales del siglo XIX, interpretados en directo por la pianista Cecile Licad. Además, Marsalis arregló melodías como “Black Bottom Stomp” (Jelly Roll Morton), “Happy Go Lucky Local” (Duke Ellington) y “Boogie Stop Shuffle” (Charles Mingus).

En Youtube hay trailers y algún fragmento de Louis pero hemos sido incapaces de localizarla en DVD:




Protagonizada por Anthony Coleman como Louis Armstrong de niño, Louis es un homenaje a Storyville, al nacimiento del jazz en sus burdeles e incluso a Charlie Chaplin, con un Jackie Earle Haley soberbio en su papel de malvado juez al más puro estilo de los villanos que acosaban a Charlot. La película hizo una gira por varias ciudades de Estados Unidos acompañada por Wynton Marsalis en vivo con una banda de 10 músicos, una maravillosa interactividad con el público que hace inviable que se pueda repetir... especialmente en la época de las pelis de superhéroes en 3D...



Esperanzas hay, quizás, de que el próximo film de Dan Pritzker se estrene en el circuito comercial. Su título, Bolden! deja a las claras su intención: retratar los oscuros pasajes de la vida del cornetista. Cuenta también con Jackie Earle Haley, repitiendo papel, y con muchos actores que nos gustan: Wendell Pierce (Tremé), Eugene Byrd (Bones)... En IMDB lo anuncian como estreno para este 2014 (!) y nosotros rezamos para que así sea, rogando de paso por que, si algún lector del blog localiza la películas en los canales o tiendas de la red, lo comparta.

Para despedirnos de este artículo (improbablemente) pesimista, les dejamos un video encontrado en Youtube. En él, vemos a los participantes en el rodaje de Bolden! improvisando sobre una canción country que Pritzker escribió y que, parece, es un éxito en Estados Unidos. Según leemos en las notas, Pritzker es el de la camisa azul y el resto de los músicos son el asesor musical, el montador, un asistente de cámara, el productor, electricistas, gente de vestuario... y su hija. Fin de fiesta el último día de rodaje de Bolden! Que sea un feliz augurio de que ésta (o alguna de las películas anteriormente citadas) lleguen a nuestros ojos y oídos.


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Enlaces:

* Sitio oficial de Louis: www.louisthemovie.com



https://www.amazon.es/dp/B00EDUGPZ2

BIRD

Sombra y luz, un fantasma

Hoy es 29 de agosto. Si Charlie 'Bird' Parker viviera cumpliría 89 años, una edad a la que algunos jazzmen se han acercado (Hank Jones nació dos años antes y sigue tocando) a pesar de que existe una maldición en el jazz que hace morir jóvenes a (casi) todos los genios.

Pero no nos pongamos luctuosos.

Bird era un hombre incómodo, inconformista, innovador, imprevisible, impuntual y a veces inconsciente. Era divino y, por encima de todo, humano. Todo esto aparece en la cinta de Clint Eastwood Bird (1988) con la que el director demostró que se puede hacer un biopic sin caer en el panegírico. Bird, sin ser una biografía exhaustiva (se centra en los últimos momentos de su vida) del músico, construye una exégesis acerca de lo humano dentro del artista donde los errores, como en la vida misma, pesan más a la postre que los aciertos.

Creo que esta noche volveré a visionar la película. Me sentaré en el sofá y miraré la televisión, reiré cuando Parker ría y me rendiré a la evidencia de que ha muerto cuando la escena muera con él. Cuesta entender que un genio así no siga en pie. Por fortuna, en los años que vivió, para ganarse la vida tenía que estar siempre en el estudio y no son pocos los discos que nos legó.

En la foto, Charlie 'Bird' Parker esperando. Quizás no llegara tarde siempre, a fin de cuentas.

What a wonderful world

Mientras aún espero para ver la película sobre Miles Davis, me entero, según se lee en los medios esta semana, que el oscarizado Forest Whitaker va a protagonizar y dirigir un biopic sobre Louis Armstrong. Es una buena noticia, no sólo porque FW es uno de mis actores preferidos sino porque Satchmo se merecía un homenaje de este tipo y aún no lo ha tenido. "Armstrong dejó una huella monumental en nuestras vidas y en nuestra cultura", ha dicho el actor/director. La admiración es un arma de doble filo, pero, teniendo en cuenta su seriedad profesional, es seguro que no será un pastiche como otros biopics.

La película en cuestión se va a llamar "What a wonderful world", un título inesperado por varias cuestiones. Primero, porque esa canción representa una de las épocas más flojas (jazzísticamente hablando, en la que Satchmo se rindió a los estilos populares). Segundo, porque se ha dicho que la película abordará los inicios de la carrera de Louis Armstrong en New Orleans, nada más lejos de "What a wonderful world".

Parece que el propio Whitaker va a dirigir la película, un trabajo que no se le ha dado mal en sus cuatro experimentos anteriores. Precisamente será el guionista de uno de esos trabajos ("Esperando un respiro"), Paul Bass, el encargado de llevar a cabo un guión cuya trama se va a centrar en los primeros años de Louis Armstrong en New Orleans, en cómo pasó de ser un niño pobre a un genio de la trompeta. Suena apasionante. Y, además, cuenta con el beneplácito de la fundación que lleva el nombre del músico.

Toca esperar.

La historia es que miro la foto de Forest Whitaker en 20minutos.es y veo al Bird de Clint Eastwood y, si no se me pasa el efecto, cuando estrenen la película veré a Charlie Parker tocando a la trompeta temas de Satchmo. Extraño, ¿no?

Obituario: Charlie Parker

Dicen los libros de historia que Charlie Parker murió un 12 de marzo a causa de un colapso cardiocirculatorio producido por un ataque de risa ante el televisor.

Puede que ése fuera Charles Christopher Parker jr., nacido en Kansas City el 29 de agosto de 1920, pero el Bird que nosotros conocemos murió de exceso de ansia creativa. A sus 34 años lo había hecho todo. Había aprendido de la nada y había revolucionado la música con un invento impopular llamado bebop. Había tocado con los mejores y se había relacionado con lo peor. Había subido a lo más alto y tocado el fondo más de una vez. Dormía en apartamentos de amigos, viajaba en el metro sin destino fijo, se había drogado, había mendigado y había visto morir a su hija por no tener dinero para que los médicos curasen su neumonía. No es extraño que intentara suicidarse en dos ocasiones sin éxito. Sabía que con él moría una época.

La causa real de su muerte no pudo ser otra. Exceso de ansia creativa. Después de tocarlo todo, buscó infructuosamente nuevas metas que se le hicieron pequeñas, rondó los estilos ‘populares’ en los últimos momentos de su carrera y ahondó en su propio estilo hasta encontrarse, por fin, a sí mismo.

In loving memory, Charlie ‘Bird’ Parker.



Photo: Frank Driggs Collection

De izquierda a derecha: Tommy Potter, Charlie Parker, Dizzy Gillespie y John Coltrane en el club que luego se llamaría Birdland, 1951.