Mostrando entradas con la etiqueta flamenco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta flamenco. Mostrar todas las entradas

REFERENCIAS CRUZADAS

MANEL FORTIÀ LIBÉRICA, Alé. Iberian Chants 
(Microscopi, 2025)

Dicen que la nostalgia es uno de los sentimientos más fuertes del ser humano, y puede que la nostalgia vivida por el contrabajista Manel Fortià durante su exilio musical en Nueva York sea uno de los detonantes de su proyecto Libérica, donde experimentaba con una fusión de canciones tradicionales catalanas, estética flamenca y jazz contemporáneo, proyecto que, tras su Arrels (2021) tiene su continuación en un nuevo volumen publicado en 2025: Alé. Iberian Chants, donde juega con una formación cambiante que incluye a más músicos, aparentemente tan alejados como Antonio Lizana (voz y saxo), Alba Careta (voz y trompeta), Aina López (saxo alto), Max Villavecchia (piano), Oriol Roca y Raphäel Pannier (batería) y Manel Fortià al contrabajo y como responsable de los arreglos.

Tanto folklore (no solo flamenco) puede ser una dura escucha para oídos puristas, pero la habilidad melódica de Fortià como contrabajista y sus inteligentes arreglos convierten estas fusiones imposibles en temas muy escuchables y tan llenos de referencias cruzadas (folk, jazz, free...) que resulta enciclopédico, ya que resalta las profundas conexiones musicales que enlazan el norte, el este y el sur de España, música popular generalmente surgida de una manera natural de las actividades cotidianas como la agricultura (cantos de batir), el cuidado de los hijos (canciones de cuna catalanas), las fiestas populares (malagueñas, granaínas)... que aquí se funden con otra música de raíz (transoceánica) como es el jazz, dando como resultado híbridos tan excitantes como una canción tradicional catalana convertida en soleá ("Rossinyol") o en fandango ("Cançó del lladre"). Y lo mejor es que todo se engarza con una naturalidad estremecedora. 

Un disco único, donde músicas y músicos aparentemente divergentes convergen en una fusión brillante. Recomendable tanto para aficionados como para musicólogos.



* Más info: manelfortia.com

* Fotografía de Antonio Porcar (aporcar.com)

HERENCIA Y ESENCIA

MARÍA TORO, A contraluz (Jazz Activist, 2017)

Flamenco de raíz, narrado con una alternancia que parece natural entre ritmos de jazz o paseando por los distintos palos, una energía y una capacidad improvisadora que arrastra y un gran sentido del ritmo. Estas son algunas de las características que definen el trabajo de la flautista María Toro, un álbum grabado en Nueva York con una fusión de músicos y música que aúna los conceptos del jazz moderno con la alegría tímbrica del flamenco.

Acompañada de Jean-Michel Pilc al piano, Yelsy Heredia o Ben Street al contrabjo, Justin Brown e Israel Varela en la batería, Andreas Arnold a la guitarra flamenca y bouzouki, y Auxi Fernández a las palmas, el disco presenta siete composiciones originales escritas desde el sentir flamenco y que se desarrollan en la improvisación (la jazzística y la flamenca).


Compuestos a lo largo del tiempo, mientras alternaba giras con estancias en Río de Janeiro o Nueva York, los temas destilan influencias tan variadas que la etiqueta flamenco se vuelve tan mestiza como la misma esencia del jazz. En Río conoció a músicos como Toninho Horta, Guinga o Hermeto Pascoal; en Nueva York, tocó junto a Richard Bona o Jack DeJohnette, entre otros, que no es poco.

Sin olvidar (ni poder obviar) la influencia del "otro" flautista del jazz flamenco, Jorge Pardo (esa esencia áraba-andaluza de "A Contraluz", el tema que da título al álbum), encontramos sonidos de aquí y allá, mezclados con libertad y naturalidad, aires latinos ("Babel", "Te miré"), alguna herencia del rock progresivo, que, a su vez, lo heredó del folk ("Por el reloj") o puro flamenco ("Gitano") 

Hace mucho que se viene hablando una y otra vez de "nuevos aires en el flamenco", una expresión que casi comienza a carecer de sentido. El flamenco, como el jazz, es una música viva, sobran las comparaciones. De hecho, desde que en los años 80, en plena Movida Madrileña, Nuevos Medios comenzó a editar discos que llamó "nuevos flamencos", la música de raíz ha tenido más impacto entre los modernos que entre los puristas, y lo cierto es que no son pocas las casas de jazz que publican flamenco, jazz flamenco o alguna fusión relacionada, como es el caso de Karonte, Youkali, Legacy... o, en el caso de María Toro, Jazz Activist, que ha hecho posible que vea la luz esta grabación realizada en Nueva York en 2013, lo cual es de agradecer porque María Toro es de esas instrumentistas que escuchas y lamentas no haber descubierto antes.

________
* Web: www.mariatoro.net

FLAMENCO Y JAZZ, entre el folklore y lo exótico

ACORDES Y DESACUERDOS (XXII)


Aunque es mayo, en Andalucía llevamos ya un mes de verano. En el campo, brotan flores y romerías aquí y allá. Huyendo de folklores y refugiado en el jazz, como casi siempre, me vienen a la mente muchas consideraciones, conciliadoras unas, controvertidas otras, sobre el jazz y el flamenco y también sobre el jazz-flamenco, un subgénero que siempre evito pero que tiene buenos ejemplos de fusión y algunos músicos coherentes capaces de convencer a los aficionados al jazz. Alguna vez hemos hablado en el blog de músicos jóvenes como el Niño Josele con su homenaje a Bill Evans, Patax, Nono García, el muy interesante Enriquito... y de discográficas que aúnan en su catálogo jazz y flamenco (como la madrileña Youkali Music). 

Hoy, buscando respuestas en Internet, he revisado un documental de 1982 (El arte de vivir de RTVE), presentado por Victoria Prego, en el que se analizan los puntos en común entre ambas músicas. Especialmente interesante es la presencia y la opinión de músicos como Pedro Iturralde o Paco de Lucía. Más abajo hay un enlace a Youtube para ver el documental, pero me he permitido extraer varias opiniones valiosas para plantear un nuevo debate de nuestra serie Acordes y desacuerdos.

I. La presentación.
La periodista Victoria Prego hace una poética introducción del documental por este camino:
A primera vista, el flamenco y el jazz tienen poco que ver. Sin embargo, coinciden en sus orígenes históricos y en las características de los pueblos que les dan vida. Son dos gritos puestos en clave musical. Nacen de una necesidad. Los intérpretes del jazz y del flamenco parecen llevar los sentimientos de todo su pueblo en las yemas de los dedos. [...] El jazz y el flamenco podrían muy bien ser dos líneas del mismo pentagrama, cuyas notas se armonizan en algún lugar. Y esas notas de armonía podrían llamarse Coltrane, Sabicas, Miles Davis o Paco de Lucía.

II. Pedro Iturralde.
El maestro, que sabe de lo que habla: 
Entre el jazz y el flamenco había muchos puntos en común. Parecía un disparate pero con el tiempo creo que me van dando la razón.

III. Caballero Bonald.
Aparte de los músicos, aparece la opinión de pensadores con la capacidad para decir de manera enrevesada lo que otros ya han dicho.
Yo me atrevería a aventurar la hipótesis de que, aparte de estas posibles coincidencias de origen, también existen otras relaciones posibles de tipo musical. Recordemos a este respecto que el jazz y el flamenco nacieron (o tuvieron una misma coincidencia de origen social, de circunstancias humanas): nacieron en algunas barrios de Nueva Orleáns o de algunos pueblos de la Baja Andalucía. 
Hasta ahí no ha hablado de nada de "tipo musical", pero intenta manifestar su percepción personal de esta manera: 
Luego habría que hablar del ritmo y de la improvisación. Lo que en el jazz se llama swing (o la calidad rítmica del jazz) o el blues (esta especie de melodía quejumbrosa) pues tienen un parentesco claro, una correspondencia, con lo que en el flamenco puede ser el quejío, el rajo, incluso el compás. O sea, que los flamencos y los negros americanos buscaban lo mismo por distintos caminos; es decir, una especie de fusión, una experiencia vivida con una música heredada.
El mismo Caballero Bonald sigue hablando de música con estas palabras:
Yo ha hablado alguna vez de una presunta vinculación, sobre todo a partir de ciertos estímulos psicológicos, entre Armstrong y Caracol, por citar un ejemplo entre otros posibles. No es que tengan nada que ver desde un punto de vista de la línea musical o de otras posibles similitudes artísticas [...] pero esa voz gutural, desgarrada, rota, de Armstrong y Caracol parece que tienen una misma voluntad creadora, una misma voluntad de sacar a flote la intimidad dramática del intérprete a través del ritmo.  

IV. Paco de Lucía.
El gran maestro de la guitarra hace una comparación entre las formas del flamenco, que no han cambiado nada en los últimos doscientos años, y el jazz, cuya evolución achaca a la competitividad entre los músicos jóvenes americanos. 
Del blues aquel, que es lo que más se le parece al flamenco, ya queda poco. El jazz de hoy día ha llegado a una evolución teórica que asusta. Yo hay veces que pongo un disco de jazz moderno, de free jazz como le llaman, y no entiendo ni una nota.

V. 
Tras el comentario de Paco de Lucía sobre el free jazz, el documental enlaza con Ella Fitzgerald haciendo scat con una big band detrás. Hay muchos vídeos de flamenco y de jazz, pero poco flamenco jazz o jazz flamenco, salvo las intervenciones de Pedro Iturralde. Sorprende también la falta de rótulos para identificar a los músicos que aparecen tocando o cantando (y así crear algo de afición). Hay mucho de sorprendente y de naif en este documental, pero hay que verlo con los ojos de la España de 1982 y con los oídos de los periodistas profanos que lo rodaron y lo montaron.

En definitiva, el documental incide más en las similitudes entre jazz y flamenco que en la hipótesis de si es posible el jazz flamenco. ¿Acorde o desacuerdo? Vean el documental y juzguen.




https://www.amazon.es/Noche-jazz-Félix-Amador-ebook/dp/B06XHKR4TD

THE NEW SON MEDITERRANEO

XIMO TÉBAR, Soleo (Warner Music, 2016)
  
Soleo es el decimooctavo disco de Ximo Tébar, lo que ya, de por sí, es un logro en este país que era "un desierto para el jazz" según Leonard Feather. Profesional desde los 17 años, virtuoso reconocido, compositor, docente, productor..., Ximo ha tocado junto a luminarias como Lou Donaldson, Benny Golson, Lou Bennett, Joe Lovano, Arturo O'Farrill, Dr. Lonnie Smith... y todo este bagaje queda patente en este disco de celebración.

Soleo se anuncia como el nuevo son mediterráneo, recordando un álbum en el que este que firma escuchó por primera vez al guitarrista (Son Mediterráneo, WEA, 1992), un experimento de jazz suave, crossover y resonancias mediterráneas; pero, en realidad, Soleo es mucho más que una revisión de aquel sonido, es una especie de cima, de compendio donde aparecen reflejadas todas las etapas por las que ha pasado el músico valenciano en sus 25 años de carrera discográfica. La experiencia y el sincretismo a los que se llega en este nivel son patentes. Y son un placer para el oído.

Porque todo músico (y todo artista) se alimenta de sus influencias y de sus experiencias, y aquí, en Soleo, podemos apreciar a dónde ha llegado y por dónde ha caminado el músico. Encontramos evidentes sonoridades del jazz moderno americano (muy diferente del jazz moderno europeo) en el tratamiento todos los temas, muy acorde con el espíritu relajado y epicúreo del Son Mediterráneo original, prueba de que el tiempo que vivió en Nueva York lo convirtió en un músico más americano que español, musicalmente hablando. Del jazz flamenco del que habla la carátula hay algunos ejemplos en el disco, pero muestran un aspecto más primitivo que el que se puede apreciar en el actual jazz flamenco español: es como si volviéramos a aquellos tiempos en que músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent grababan para discográficas de la movida, como Nuevos Medios, y el flamenco se convertía en parte imprescindible del songbook español al tiempo que se abrían nuevos caminos (y nuevos públicos) para el jazz en España. Parecen sacadas de ahí esas sonoridades árabes del flamenco más puro que podemos escuchar en "Nardis", por ejemplo, dando nuevos sentidos a la composición de Miles. 

Pero, además, Ximo es un investigador incansable que se ha atrevido con compositores tan insólitos como Erik Satie, a quien homenajeó en 2009 y que hoy está presente en muchos repertorios de jazz. Todo este afán por ir más allá se puede escuchar en su último álbum, donde compás a compás uno puede seguir las huellas de su carrera pero también de la Historia del Jazz. Músico inquieto, siempre buscando nuevos caminos, innovando en cada disco, diferente del anterior, a lo largo de los años, Ximo Tébar ha versionado y rearmonizado estandares de todo tipo, desde "So What" hasta el (impensable sin trompeta) "The Champ" de Dizzy o alguno de Coltrane, siempre rearmonizando y pasando las composiciones por el personal tamiz de su forma de tocar. En el tema que abre el nuevo disco ("Jaco Opus Town") Ximo reinventa la técnica del bajista de Weather Report con un resultado excitante. Hay otros homenajes menos obvios en el álbum, que termina con la revisión de un tema propio: "Son Mediterráneo", con toques de bossa, deliciosos coros (Claudia Tébar) y un contagioso sentido del ritmo.



Terminada la escucha, podemos decir que Soleo consolida la estética de un músico muy personal, de los estilos en los que se mueve (smooth, bossa, funk, soul jazz... ninguno expuesto de una manera purista) y de su personalísima manera de tocar. ¿Se pueden destilar todas estas influencias en un solo músico y resultar original? Parece que sí. Además, Ximo hace algo que a mí, particularmente, me gusta mucho en los guitarristas (lo hacen Rafa López o John Pizarelli, por ejemplo), acompañar los punteos de la guitarra con el scat.

No estaría bien terminar este texto sin citar los músicos que hacen posible el álbum, un puñado de sidemen de esos que no están en el cartel de ningún festival pero que aportan experiencia y brillo a lo que tocan: el pianista Orrin Evans, Santi Navalón a los teclados, Ramón Cardo al saxo, John Benitez al bajo, Donald Edwards en la batería, Fernando García en la percusión, Claudia Tébar en los coros y una aparición del soberbio Ricardo Belda al piano en "Son Mediterráneo".

________
* Más info en la web oficial: ximotebar.net

http://jazzeseruido.blogspot.com.es/p/relatos-de-jazz_28.html

FLAZZ TRIO

Insólita fusión

No nos cansamos de afirmar que el trío de jazz es la formación ideal: el número de músicos permite una comunicación más directa entre ellos y, al mismo tiempo, les ofrece más protagonismo para aportar... Un nuevo proyecto, llamado Flazz Trío, viene a dar una vuelta de tuerca al concepto de  trío de jazz con una formación que, hasta ahora, nos era desconocida: guitarra flamenca, órgano Hammond y batería. Si alguno de ustedes se está preguntando a qué puede sonar esto, ya les adelantamos que la respuesta es bastante compleja.

A la primera escucha, uno comienza a reconocer influencias que van desde Vicente Amigo a Pat Metheny. Las dos referencias, puestas en la misma línea suenan excitantes, ¿no les parece? Luego, a medida que avanza el álbum, nos van volviendo recuerdos de aquellos sonidos de los 80, cuando los temas de músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent empezaban a sonar en la radio en un contubernio insólito con los grupos de la Movida, y nos gustaban y, al mismo tiempo, nos preguntábamos cómo era posible que nos gustara aquello si era flamenco... Pero era algo más: era también jazz, era también rock y era todo eso junto y mucho más. Pues bien, a eso es a lo que suena Flazz Trio.

Su primer trabajo, titulado genéricamente Flazz Trio (Stereo-Música Fundamental, 2014) contiene 8 temas propios que describen su propuesta musical: temas apasionados, música de raíz, diversidad de influencias y unos músicos que parecen divertirse mientras tocan pero, sobre todo, naturalidad, algo difícil de encontrar en cualquier tipo de fusión, especialmente en las que tienen como catalizador el jazz y las músicas improvisadas.

Por destacar, destacaremos dos temas. Nos ha gustado especialmente "Valey Forado", el tema que cierra el disco. Aquí hay sutiles y deliciosas referencias a bossa nova en la voz del órgano y mucha intensidad. Quizás el tema en el que con más electricidad se engranan las tres voces del trío, no en vano es un tema escrito por los tres músicos. Un buen broche final. Pero para escuchar hemos traído otro. Su título es "Tiene deLito". Escrita por Lito Mánez, es una melodía inquieta, intensa y con acentos funky en la que podemos encontrar buenos momentos de improvisación a cargo de los tres miembros del trío. Les hemos traído aquí un vídeo para que lo disfruten. El sonido no es muy bueno pero les permitirá apreciar la solvencia de estos músicos en directo.


Los componentes de Flazz Trío son Francis Gómez Cruzado, un guitarrista original y con mucha personalidad que alterna su trabajo como solista con el acompañamiento de artistas flamencos; Pablo Vázquez, un viejo conocido del blog que ha pasado por varias formaciones (Innersound Trio, Black Cats Blues Band, Pablo Vázquez Trío...); y Lito Mánez, batería y percusionista versátil al que hemos visto tocando todos los géneros. Tres músicos muy distintos, en definitiva, con muy distintas personalidades, que confluyen en esta grabación para generar algo único, imprevisible y (ojo, puristas) tan heterodoxo que es imposible no sentirse atraído. En definitiva, un trío con una propuesta original y un sonido amable que gustará a jazzeros, a flamencos y a todo el que se acerque a la música de Flazz Trio. Esperamos verlos por algún festival en un futuro no muy lejano.


___________________

ENRIQUITO EN ALCUDIA

Bop, flamenco y elegancia a partes iguales

Ni la placidez ni la elegancia ni la trompeta son elementos que se puedan encontrar habitualmente en el flamenco. Sin embargo, cuando descubrirmos a Enriquito con su excelente disco de debut Me quito el sombrero (Youkali Music, 2011), lo primero que nos sorprendió fue la elegancia con que este músico fusionaba conceptos flamencos contemporáneos con la trompeta de jazz. Bases flamencas, muy étnicas, dosis de improvisación y la trompeta (un instrumento extraño a la cultura del flamenco) dando cohesión al experimento con una autoridad fabulosa. Ahora, en su nuevo disco, titulado Alcudia, su concepción de los temas es más jazzística, aunque la fusión sigue manteniendo su tira y afloja entre los dos estilos.

Grabado en directo en el Valle de Alcudia, cerca de su Puertollano natal, el álbum reúne a un quinteto muy diferente al de su primer disco: Enriquito (trompeta y fiscorno), Rubén García (piano), Carlos Leal (guitarra eléctrica), Yago Salorio (bajo eléctrico) y Rodrígo Díaz "El Niño" (batería), un combo que funciona y en el que parece que el trompetista se siente a gusto porque la música fluye con naturalidad y frescura, algo poco habitual en los experimentos de fusión.

Al quinteto se añaden colaboraciones muy interesantes: Diego Guerrero, Juanito Makandé y Nasrine Rahmani (percusión), músicos muy habituales en grupos de fusión con flamenco. Excepcionalmente, en el tema que da tíulo al disco ("Alcudia") aparece el cuarteto de Jorge Pardo: Josemi Carmona (guitarra flamenca), Pablo M. Caminero (contrabajo) y Bandolero (cajón flamenco y percusión).

El álbum suena más sereno, más "íntimo" (por encontrar una palabra que defina la paz que rezuman algunos temas, salvo cuando la voz rompe esa serenidad ganada a pulso) e incluso en algún tema ("Fue tu mejor actuación") el espíritu de Chet Baker parece renacer en la trompeta de Enriquito, mientras que en otros temas ("Déjate de historias") su forma de tocar recuerda el estilo del maestro Rava. Sorprende en este último corte el uso de la guitarra eléctrica, que aporta un toque funky y pone un contrapunto muy interesante al quinteto. Por lo demás, un disco de los que se escuchan de principio a fin.

Una joya, ya les guste el jazz, el flamenco o el jazz flamenco.



____________________
* Fotografía de Jaime Masseu (www.jaimemassieu.com).




GUITARRA DE PALO

Interesante propuesta de música y cine
El próximo 26 de septiembre se estrena en la Filmoteca Española (Cine Doré de Madrid, calle Santa Isabel) la película Guitarra de palo, un largometraje sin palabras protagonizado por la guitarra española y sus distintos lenguajes, desde el flamenco hasta el jazz, desde Berlín hasta La Habana pasando por Madrid o Nueva York. La película está producida por el guitarrista Antón Jiménez y por Andrea Zapata-Girau y dirigida por esta última. Es un gran homenaje a un sonido, y en ella aparecen músicos como Javier Colina, Miguel Blanco, Jerry González, Norman Hogue, Luis Verde, Jorge Pardo..., la mayoría de ellos habituales de la escena de fusión jazz/flamenco.

Al estreno seguirá una mesa redonda a la que está previsto que asistan músicos de flamenco (Raimundo Amador) y de jazz (Jerry González, Antonio Serrano y Javier Colina) además de los cineastas. 

Para no perdérselo.







Más info: www.guitarradepalo.com


Las palabras mágicas


-

NONO GARCIA

Bulerías around midnight

Aunque soy tan amante de las fusiones y los mestizajes como del lado más purista del jazz, hay pocos discos de jazz-flamenco, flamenco-jazz o jazz con flamenco que me lleguen tan adentro como para traerlos al blog. Hoy tengo dos en las manos que lo merecen, cada uno a su modo. Los músicos son el guitarrista Nono García y el trompetista Enriquito. Los dos tienen en común la influencia de músicos de jazz españoles que han asumido antes que ellos la simbiosis entre estas dos músicas de improvisación. Jorge Pardo, por poner un ejemplo, colabora en los discos de ambos.

Nono García lleva desde los años 80 alternando la compañía de músicos de jazz y de otras músicas. En Al filo de la medianoche (reeditado por Youkali en 2011), el mérito de este guitarrista de Barbate es el de atreverse con el punto de vista opuesto al habitual: en lugar de hacer flamenco e intentar acercarlo al jazz, toma standards de jazz y los lleva al terreno flamenco. Y lo hace con un respeto y una creatividad espeluznantes, contando para ello con la colaboración de magníficos músicos de ambos mundos. Desde el comienzo del disco (una versión del "Caravan" de Ellington con una estremecedora Eva Durán al cante y un glorioso Jerry González a la trompeta) el aficionado entiende que está ante algo diferente. Las versiones de "Windmills of Your Mind" ("El molino de mi amor") y de "Round Midnight" ("Al filo de la medianoche") certifican que es posible caminar por ese terreno móvil y fronterizo sin hundirse ni ofender a nadie, poniendo en valor las raíces mestizas del jazz. Que estén cantados en castellano (por Eva Durán y Carmen París) y que contengan sabrosos solos justifica esta afirmación.

Otros géneros habitualmente cercanos al jazz como la bossa y el blues están también presentes. Habría que destacar la presencia del cantante Gladston Galliza en dos temas, recordando magnífcamente a Vinicius de Moraes. En el último corte, nos transporta a las playas brasileñas de los 70 cuando, en realidad, se trata de una canción original de Nono García y dedicada a Conil de la Frontera: "Conil, belleza singular". Todo un lujo. Las curiosidades son los tanguillos de Cádiz ("Los duros antiguos") pasados por el tamiz del jazz para añadirle un puntito de swing y un algo de improvisación con un Chano Domínguez inspirado... Y una balada, la balada más inesperada, una versión instrumental de "Asturias, patria querida" (!) a ritmo lento que sorprende y embelesa con su languidez (muy acertado Bob Sands) tan cercana al Monk de "Round Midnight". Ahí es nada.

En cuanto a los músicos, son muchos y no caben aquí, pero anotaré que no he nombrado aún a Jorge Pardo, Javier Colina, Norman Hogue..., colaboraciones que son lazos, los que Nono García ha ido atando durante 30 años de carrera y que se reflejan en su forma de tocar, de componer y de reunir músicos.



El otro disco que ha caído en mis manos es Me quito el sombrero (Youkali, 2011) firmado por el trompetista Enriquito. Este sí que es un disco flamenco en toda regla. Los sonidos jazzísticos los pone el propio Enriquito con la trompeta en la misma medida que aporta su personal sensación del cante. Su forma de tocar y componer hereda los cánones de músicos como Jorge Pardo y Carles Benavent, renovadores de las corrientes flamencas latentes en las últimas décadas e impulsores de un tipo de jazz autóctono que algunos llaman jazz-flamenco y que, en sí, aún no tiene definición. A ambos honra Enriquito dejando patente su influencia en todos los temas e invitándoles a participar en este álbum (en "Me quito el sombrero" y en "Querido tribunal", respectivamente), grabado a caballo entre Cádiz y Madrid.

Una buena cantidad de músicos flamencos colaboran igualmente para dar empaque a un sonido rotundo que se mueve en la frágil frontera de la percepción musical del oyente: uno sabe que está oyendo flamenco pero intuye la intención de Enriquito al tomar la melodía con esa trompeta y dejar aquí o allá algunas blue notes, algún resto de bop guardado en la memoria, unas dosis de improvisación (ese don tan común también en el flamenco) y mucho sentimiento.

En el punto opuesto al proyeto de Nono García y, sin embargo, con la misma intención, Enriquito es capaz de sacar los colores de dos músicas bien distintas y hacer que funcione en todos los estilos. Bulerías, alegrías, boleros, tangos... y, desafiando a los puristas de ambos bandos, una trompeta (también toca el fiscorno) flamenca que suena como un cantaor y como un bopper al mismo tiempo.  Todo un atrevimiento para un álbum de debut.


________________________
* Web oficial de Nono García: www.nonogarcia.com

** Myspace de Enriquito: www.myspace.com/enriquerodrigueztrompeta

*** Más info en Youkalimusic.com

JAZZ FLAMENCO

Lionel Hampton con su Orquesta y su Quinteto


Los norteamericanos tienen tan pocos años de Historia que carecen de tradiciones ancestrales y las autóctonas se pueden contar con los dedos de una mano. Si hay algo que los los norteamericanos puedan considerar una auténtica cultura propia, ésa es el jazz. Aunque negro, aunque adoptado por los blancos, aunque surjan grupos en cualquier país desde Japón hasta Portugal, el jazz será considerado siempre como una música made in USA. Es por eso que, en tiempos de la Guerra Fría, Eisenhower decidió usar la bandera del jazz para vender una imagen amable y positiva de Estados Unidos antes la proliferación de dictaduras comunistas en la Europa del Este (Hungría y Checoslovaquia) y la intransigencia del régimen de la URSS.

Igualando en astucia la propaganda soviética, los americanos enviaron sólo músicos (no jazzwomen) para consolidar la imagen de fortaleza y masculinidad adquirida en la Segunda Guerra Mundial. Enviaron músicos negros a los países de África y judíos a la Union Soviética, como el caso de Benny Goodman (en la foto, en la Plaza Roja), que también interpretaba música clásica, uno de los pilares de la cultura rusa. Dave Brubeck estuvo en Varsovia, Dizzy en Zagreb, Miles en Belgrado... pero los viajes más relevantes los protagonizaron Duke Ellington, que se entrevistó en Dakar con el padre de la negritud, Leopoldo Sedar Senghor; Satchmo, que se fotografió jugando al futbolín con Kwame Nkrumah, padre del panafricanismo; y, al más alto nivel, Benny Goodman estrechó la mano de Nikita Khrushchev en una instantánea supuestamente improbable, ya que no existían relaciones diplomáticas entre Washington y Moscú.

Lionel Hampton se mostró a favor de este tipo de embajadas culturales porque acababa de volver de Estocolmo y Berlín en lo que calificó como "la gira más exitosa de un jazzman por Europa". Él fue el encargado de traer el jazz a España en 1956, el 14 y el 15 de marzo en el Teatro Carlos III. El éxito fue tan clamoroso que Hampton repitió ese mismo año en la Monumental de Barcelona (13 y 14 de julio) y en Madrid del 25 al 27, dos sesiones por noche. Aunque esta vez el motivo de la visita era comercial, el concierto de Barcelona fue presentado por el embajador americano. Pero lo más anecdótico fue que, en Madrid, el vibrafonista grabó un disco que es una rara avis en su discografía, un álbum titulado Jazz Flamenco (RCA Victor, reeditado por Fresh Sound). 

El disco, grabado en Madrid el 30 de junio de ese año en una sesión maratoniana, es una excitante mezcla de sonidos en los que las castañuelas (el único elemento flamenco incluido en el disco) tocadas por María Angélica, se convierten en un instrumento más de percusión al servicio del estilo de Lionel Hampton. No hay más concesiones al flamenco salvo algún percusionista que aparece sumergido en el desbordante swing de la orquesta y cuyo nombre no aparece en los créditos. No hay fusiones ni acercamientos a ningún palo del flamenco, nada que ver con lo que hoy en día se llama "jazz flamenco", y tampoco es una pieza imprescindible del vibrafonista (sí anecdótica) porque no es más que un repaso al Hampton de la época arropado por su big band, derrochando ritmos afrocubanos, bop y swing. Tres temas nuevos y revisiones de clásicos de Hampton con la inspiración de España detrás.

Ciertamente, para los oídos españoles, las castañuelas chirrían al rozarse con la música de jazz. Sólo en algunos temas ("Hot Club of Madrid Serenade", "The Bullfighter from Madrid") las castañuelas encajan en el ritmo de swing como un elemento más, exótico, pero perfectamente engranado, incluso sincopando, aunque en "Hamp's Jam Flamenco", las castañuelas acaben sonando cubanas (!) mientras acompañan un mambo (?).

Por otro lado, hay tres temas grabados en quinteto (Flamenco Five Quintet, lo llamó) y la curiosidad más interesante, la primera grabación de un joven pianista desconocido llamado Tete Montoliu en el tema "Tenderly". A él pertenece el tema durante la primera mitad del corte (Hampton no entra hasta pasados cinco minutos), donde muestra aún muy patentes las influencias de Art Tatum.

Tampoco Tete aparece acreditado en la edición original. Él y Hampton se habían conocido en Barcelona, donde el pianista tocaba en un pub, el 13 de marzo, antes del primer concierto (propagandístico) en Madrid. Después de la grabación del disco, Tete fue invitado a acompañar a la orquesta del vibrafonista durante el resto de su gira europea. Fue el principio de lo que hoy es una leyenda del jazz made in Spain. ¿No era de eso de lo que hablábamos?



____________________
* No conozco al autor de la fotografía de Goodman en la Plaza Roja. 
** La ilustración que anuncia los conciertos en Madrid está extraída de la ponencia que se cita más abajo y pertenece a la edición del ABC de Madrid del 11 de marzo del 56.
*** Muy interesante esta ponencia de Iván Iglesias, de la Universidad de Valladolid: "El arma secreta de América: El jazz como propaganda estadounidense en la España de la Guerra Fría (1950-1960)". Se puede leer aquí: http://investigadoresfranquismo.com/pdf/comunicacions/mesa6/iglesias_6.pdf
**** La fotografía de Tete Montoliu es parte de la portada de un EP llamado Tete Montoliu y su conjunto tropical.

BAUTIZAO CON MANZANILLA

PACO RIVAS, Bautizao con manzanilla (Youkali, 2010)

Para los profanos, diré que la manzanilla es un vino blanco con denominación de origen regulada que se hace en Andalucía. A los interesados les recomendaría ir a buscarla en Sanlúcar de Barrameda. El "bautizado" del título es Paco Rivas, guitarrista ecléctico, productor y profesor. Desde que apareciera en los 80 en Jazz entre amigos de TVE con su Paco Rivas Quartet, ha tocado todos los estilos y, como suele ocurrir con los músicos de calidad y (seguramente) sin padrino, ha trabajado a la sombra de muchos otros músicos (Tomatito, Jorge Pardo, Niño Josele) y ha participado en formaciones de soul y de funk (Acoustic Soul Trio, Insolito Club).

De todo esto resulta un músico que no encaja en ninguna etiqueta. En su anterior disco, Grooves (Youkali Music, 2005) experimentaba a partir del blues y del funk con sus propias melodías. En su disco más reciente, Bautizao con manzanilla (2010) se atreve a jazzear con lo más hondo del espíritu hispano, con la copla y con Manuel de Falla. Ahí es ná.

Lo hace en formato de trío, con Antonio Miguel al contrabajo, Noah Shaye a la batería y bajo la producción de Thomas Schindowski, reclamando algo que aún no existe en España: standards propios. Si los músicos de jazz norteamericanos son capaces de tomar melodías y canciones de películas, algo que han hecho desde los años 30, hizo Miles Davis con la canción de Cenicienta o hacen casi todos los músicos actuales con los temas de The Beatles, ¿por qué no iban a buscar sus propias oportunidades los músicos españoles? 

Es cierto que carecemos de musicales autóctonos (salvo las zarzuelas) y que no tenemos canciones capaces de sobrevivir al paso de las décadas y convertirse en standards. ¿O sí las tenemos? La copla, un género musical propio y por el cual parecen no pasar los años, podría considerarse el único género capaz de crear standards. Hay canciones de copla que se siguen cantando después de cincuenta años ("A tu vera", "Tengo miedo", "Ojos verdes"). Paco Rivas se atreve a improvisar con este material.

Y con dos pelotas. Se atreve además a coger por los cuernos incluso temas de música clásica (o culta o sinfónica o como quieran ustedes llamarla) sin pararse a pensar en qué dirán los académicos o los puristas e improvisa sobre estas bases, etiquetando temas folkloristas, de copla, cultos, como temas de jazz susceptibles de improvisación y de ser versionados. Para ello, ahonda en las composiciones de Falla, de Albéniz y de  Granados con ese espíritu del jazz que proclama que no todo está escrito, que una obra de arte funciona siempre hacia adelante, o hacia adentro, o hacia afuera; en movimiento, en resumidas cuentas, como una obra viva. Como Miles Davis, reinterpreta el "Concierto de Aranjuez", pero también "La canción del fuego fatuo" de Falla y "Asturias" de Albéniz.

Esta es, más o menos bien entendida, la nueva visión que la guitarra de Paco Rivas aporta a unos clásicos que llevan toda la vida ahí, como si hubieran estado esperando que alguien, por alguna puerta lateral, los introdujera en el mundo del jazz. El resultado es brillante, seductor y con la suficiente profundidad para soportar muchas escuchas sin desvelar nunca del todo su verdadero fondo.

__________________________
* Más música en www.pacorivas.com o en Myspace: www.myspace.com/pacorivas

TÚ DÓNDE ESTÁS


Bill Evans en clave flamenca

Después de leer la biografía de Peter Pettinger sobre Bill Evans, no podía dejar de pensar en tapar los “agujeros” que tengo en mi discoteca sobre el pianista. Para mi sorpresa, encontré el disco de tributo más impensable.

El Niño Josele, el guitarrista flamenco más original y exquisito que se puede oír ahora mismo en España, grabó Paz en 2006 para Calle 54, la discográfica de Trueba. No es un disco de jazz (lo advierto para que los puristas dejen de leer en este punto) sino un disco de flamenco basado en las composiciones y en los arreglos de Bill Evans. Digo esto último porque los temas que toca el Niño Josele no son sólo temas originales de Evans sino los más adorados de su repertorio, como el I do it for your love, que grabó en uno de sus últimos discos (Affinity, 1978) con Toots Thielemans y que formó parte del repertorio de Bill Evans hasta el final de sus días, o The peacocks, compuesto por Jimmy Rowles y que el pianista hizo suyo tras tocarlo con Stan Getz.

Siempre he dicho que no soy un amante de las fusiones. Son pocos los ejemplos que invalidan mi rechazo. Me cuesta especialmente el llamado flamenco-jazz, pero Paz no es un disco de fusión, ni siquiera un disco de jazz, sino un homenaje flamenco con todos los componentes. Puede que la carpeta del disco diga otra cosa, pero para mí es flamenco, nace de una guitarra flamenca y suena a flamenco, a bulerías, a soleá, sin perder el espíritu original de los temas.

Por eso, lo que más sorprende de este homenaje es la cantidad de músicos de jazz que participan en él, porque a luminarias del flamenco como El Negro, Estrella Morente o Javier Limón, se unen en esta grabación Marc Johnson (sí, el último bajista de Bill Evans, que también colabora en Something for you, el homenaje de Eliane Elias), Javier Colina en Never let me go, Joe Lovano al saxo tenor en The peacocks y el trompetista neoyorquino Jerry González, que tiene la mitad de la culpa de este disco, porque protagonizó el primer encuentro del Niño Josele con el jazz. La otra mitad de culpa la tiene Bebo Valdés, a quien el Niño escuchó por primera vez Waltz for Debby.

En 2007, el Niño Josele salió de gira para promocionar este disco acompañado por Esperanza Spalding al bajo y Horacio ‘El Negro’ Hernández a la percusión, llegando incluso a poner de pie al público del Village Vanguard, según una crónica de El Mundo.

Lo mejor del álbum, desde mi punto de vista (¿oído?) llega con Tú dónde estás (Turn out the stars), el único o quizás el tema más fussion del disco, donde Horacio el Negro y Marc Johnson consiguen convertir una bulería en toda regla en una inspirada balada con aires de swing y fusión que revive el espíritu del tema compuesto por Bill Evans.

Para oírlo un millón de veces.

_____________________________
La foto es de una crónica del diario El Popular (Argentina).